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  • Subestimar a Hitler, Trump y Milei, el gran error de los analistas políticos

    Por: Iván Gallo - Editor de Contenidos A veces un periodista puede tener un catalejo tan limpio y preciso que pueden ver el futuro. En 1938 el periodista Sebastián Haffner huyó de Berlín con lo que tenía puesto y se fue a Londres. Hitler expandía sus alas y la guerra era inminente. El odio flotaba por las calles. Ese año se llevó a cabo La noche de los cristales rotos, una manifestación de odio convocado por el partido Nazi para destruir en toda Alemania los locales de los comerciantes judíos. Las SS, como siempre, fueron mucho más allá y mataron a más de 100 judíos. Esto fue un punto de no-retorno que convenció  a los que no habían caído en el extraño embrujo de Hitler que lo que vendría sería un periodo de crueldad y miseria que no se veía desde la antiguedad. Haffner se estableció en Inglaterra y empezó a publicar para el diario The observer. Ese año publicó un ensayo que se llama Alemania: Jekyll y Hyde. El nazismo visto desde dentro. En sus páginas intentaba contarle al mundo el infierno que se vivía en Alemania bajo el yugo de Hitler. En ese momento existía una especie de condescendencia con respecto a los Nazis. Si, podían llegar a ser extremos, pero les parecía a la opinión pública internacional una completa exageración eso de que se rumorara lo del exterminio a los judíos o que quisieran provocar una nueva confrontación, como si no hubieran tenido con toda esa miseria que constituyó la Gran Guerra. Se creía en la supuesta sofisticación alemana, al fin y al cabo ellos eran los padres del pensamiento moderno. El primer ministro inglés, Chamberlain, creía que se podía llegar a acuerdos con Hitler a pesar de que Churchill afirmaba que con Hitler el único camino era la confrontación. En Estados Unidos Hoover empieza a ver como un cochino comunista a Chaplin porque estrena El gran dictador, una desternillante sátira donde deja ver al Fuhrer y a Musollini como un par de payasos.   Pocos podían predecir lo que la historia nos enseñó sería un resultado obvio. Sólo Haffner a través de su ensayo periodístico develó el carácter de Hitler: era un loco que si no conseguía sus objetivos hundiría a Alemania con él mismo. Alemania no merecería vivir si no podía lograr conquistar el mundo. Haffner no tenía poderes síquicos, observaba y escuchaba y sabía comunicar con eficacia. El libro, publicado en 1940, cuando Hitler ya había derrotado a su principal enemigo, Francia e Inglaterra vacilaba, denunciaba no sólo lo que pasaba dentro del Reich sino lo que podría llegar a pasar si Hitler aumentaba su poder. Leido 85 años después de su publicación emociona. Parece que Haffner hubiera ido al futuro y regresado con una visión del infierno.   Otras veces el catalejo del periodismo no funciona tan bien. En agosto del 2016, a escasos noventa días de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos la revista Time puso en portada una foto de Trump desvaneciéndose. El titular era “se desvanece”. Acababa de saltar el escándalo de las grabaciones en donde se escuchaba decir a Trump que él podría abusar de una mujer impunemente porque él era una estrella. Paul Manafort, estratega de la campaña trumpista daba un paso al costado. En su lugar estaría Steve Bannon. Ex banquero, dueño de un medio de ultraderecha, sin ninguna experiencia en campañas presidenciales, se convenció que, a pesar de lo que decían las encuestas, que daban ganadora a Hillary Clinton por más de diez puntos, Trump sería el ganador. “Estoy en un cien por ciento seguro de que lo logrará”. Los que rodeaban la candidatura de Trump creían que era un loco, un advenedizo que lo único que buscaba era el favor del magnate. Los fondos de la campaña se habían esfumado. Nadie iba a invertir en Trump. Era un cigarrillo mojado. El periodista Bob Woodward, el mismo que junto a su compañero Carl Bernstein dieron a conocer el Watergate, asistió en una conferencia en Carolina del Norte y se dio cuenta que, cuando les preguntaron a un grupo de ejecutivos que conformaban una empresa, si votarían por Hillary o por Trump la primera recibió diez votos y el segundo 150. Tenía razón Bannon cuando afirmaba que la candidata demócrata no tenía un sólo voto vergonzante, en cambio era impopular decir que se votaba por Trump.   Era imposible para los medios del mundo que un outsider como Trump ganara. Bannon tenía razón. Lejos de arrepentirse públicamente lo que hizo el magnate fue contraatacar. Ya había aprendido de su maestro Roy Cohn que no había mejor defensa que un buen ataque. Lo que hizo Trump fue conseguir cinco mujeres que habían sido agredidos por Bill Clinton y así neutralizó a Hillary. “Yo al menos no ataqué a nadie, Clinton en cambio es un agresor”. Bannon, rubicundo, afirmó que Hillary había perdido las elecciones porque ella se había preparado toda la vida para ser presidente. “En cambio el señor Trump no se preparó un sólo día”.   Todos los analistas políticos se habían equivocado y de qué manera con el pronóstico de esas elecciones en el 2016. No sólo se equivocaron en los Estados Unidos, también lo hicieron en Brasil con Bolsonaro y en Argentina con Milei. Era el tiempo de los outsiders. La ensayista Naomi Klein lo supo decir muy bien en su libro Doppelganger, el tiempo de las democracias occidentales parece que ha terminado. Trump, como Hitler, como Stalin, no se siente cómodo en una democracia, dentro de la Casa Blanca se ha afirmado que admira a los hombres duros, como Maduro y sobre todo a Putin. Incluso no ha escondido sus ánimos autoritarios. Lo peor es que esto lo hace muy popular ante la masa. Lo escandaloso es que mientras los analistas políticos más calificados creían que era un chiste y que iba contra toda lógica que Trump no podría ser presidente, un hombre de extrema derecha, que jamás había estado en una campaña presidencial, había tenido razón. La historia vuelve a ser la serpiente que se muerde la cola.

  • ¿Se reactivará Windpeshi? Ecopetrol realizó propuesta a Enel Colombia

    Por: Daniela Paola Bernier Pacheco El proyecto Windpeshi se encuentra ubicado en el departamento de La  Guajira; es un parque eólico del que se estimaba que podía  contar con una potencia estimada de 205 MW, no obstante, no pudo avanzar debido a conflictos sociales y regulatorios. Enel Green Power, la compañía que originalmente impulsó el proyecto,  detuvo su construcción en mayo de 2023  debido a bloqueos y conflictos con las comunidades Wayuu.  Estos problemas no desaparecerán con un simple cambio de propietario. Hace unos días Ecopetrol anunció que podría adquirir el parque; dicha acción podría poner en marcha el proyecto que lleva suspendido casi dos años. Este proyecto es de gran envergadura y que una empresa petrolera colombiana se encuentre interesada en el mismo envía un mensaje claro en torno a la transición energética en el país. Y es que la puesta en marcha de este tipo de proyectos en los que se genera energía a partir de fuentes de energía renovable por una petrolera muestra la necesidad de las empresas que hoy se encuentran explotando carbón, petróleo y otros recursos renovables de que se puede diversificar el portafolio por una parte y, por otra, que se pueden explorar proyectos con menores impactos ambientales. No obstante, surge la pregunta: ¿sería esta una estrategia para desviar la atención de las explotaciones de recursos no renovables?, pregunta que da lugar a un debate, sin duda,  sin embargo,  pero sin importar el propósito, la puesta en marcha de este tipo de proyectos permite la reducción de gases de efecto invernadero y que el mundo se vaya alejando cada día más de los combustibles fósiles. Si Enel Colombia acepta la propuesta por parte de Ecopetrol y se cumplen  todos los requisitos de orden legal para realizar esta adquisición, Ecopetrol se debe comprometer  a  evitar repetir la historia;  deberá priorizar un diálogo transparente con todas y cada una de las comunidades locales . Porque para que la transición energética se logre,  se hace necesario que exista no simplemente un cambio de tecnología, sino que se dé  un proceso social, en el que todos puedan participar. Pese a que la compañía ha realizado diversas inversiones en hidrógeno verde y proyectos solares, no se sabía si le está  apostando realmente a las energías renovables o si es una columna de humo para desviar la atención de las últimas noticias relacionadas con el gas. Entonces tiene Ecopetrol   la misión de demostrar a la ciudadanía en general que su incursión en la energía eólica no es solo un golpe mediático para llamar la atención a un compromiso sino un verdadero compromiso con el futuro energético del país.

  • García Márquez, el verdadero Gran Colombiano

    Por: Iván Gallo - Editor de Contenidos Después de haber sido el escritor más grande en lengua castellana desde Cervantes es un poco vanal medir a Gabo por las anécdotas que tiene con estrellas de cine, con deportistas o estadistas. Se sabe que en 1988 fue capaz de sentar en una mesa en Nueva York a Muhammad Ali, Sergio Leone y Robert de Niro, que iba a corridas de toros con Polanski, que Bill Clinton idolatraba su obra, que Robert Redford visitaba cada vez que se lo pedía su escuela de cine en San Antonio de los Baños en Cuba, que Torrijos le regaló una fotocopiadora y que se emborrachaban viendo el mar, que Pablo Neruda llegaba a cualquier cosa a su apartamento en Barcelona, que Vargas Llosa le pegó un puño y que su gran amigo, además de Cepeda Samudio, fue Fidel Castro. Estos son chismes de farándula. La importancia de Gabo está no en sus horas de coctel sino en el tiempo en el que pudo estar solo “sin que nadie me jodiera” como le confesó alguna vez al periodista Germán Castro Caicedo, haciendo su obra.   Gabo controvierte ese cliché romántico del artista del hambre. La verdad lo vivió y lo comprobó. En la sala de redacción del Heraldo, donde prácticamente vivía, pudo redactar La Hojarasca en las madrugadas, después de un intenso trabajo, El coronel no tiene quien le escriba es aubiográfico: varado en París, después de que Rojas Pinilla mandara a cerrar El Espectador, García Márquez esperaba todas las tardes que le llegara alguna ayuda económica desde Colombia. Pocas veces llegaron cartas. Vivía además con su amor parisino, Tachia Quintanar y esperaba un hijo. La desesperación no era poca. Tal vez la primera obra que pudo hacer en condiciones de comodidad fue Cien años de soledad. Había logrado ahorrar un dinero gracias a sus trabajos de publicidad en México y con él se sostuvo en esa ciudad, gracias al cuidado de Mercedes, encerrado en su taller -como le gustaba llamar a su estudio- en la Calle del Fuego haciendo la saga de los Buendía.   Valió la pena. Cien años de soledad no sólo es importante porque ha vendido más de cincuenta millones de ejemplares y porque Netflix le hizo una serie. Lo que logró Gabo fue convertir en una frase tejida con hilos de oro la máxima de Tolstoi: para ser universal debes retratar a tu aldea. Y, a partir de ese momento, Aracataca, la región encantada y olvidada del Magdalena, ubicada al pie de la Sierra Nevada de Santa Marta, se convirtió en la capital del mundo mágico y los grandes críticos arqueaban las cejas y afirmaban que era una metáfora de Latinoamérica cuando Gabo lo único que hizo fue soltar los recuerdos que tenía desde niño de una casa grande, de una abuela que le contaba historias de fantasmas y lo convirtió en un niño olvidadizo, de un abuelo que era coronel y él amaba más que su vida.   Y entonces vendría la gloria. García Márquez se convirtió en una de las personas más famosas del mundo y aún así, en ese periodo que va desde 1970 a 1985, pudo construir tres de sus obras más sólidas, Crónica de una muerte anunciada, un relato que le rondaba en la cabeza desde los años cincuenta y en donde vierte todas sus tácticas periodisticas a la hora de narrar, hizo la gran novela de amor, El amor en los tiempos del cólera, que, durante la pandemia fue el libro más vendido en los Estados Unidos y cerró ese ciclo con una obra monumental y completamente infravalorada, El general en su laberinto, donde muestra con precisión de cronista el último viaje de Bolívar, traicionado por los anquilosados bogotanos y, como un náufrago, arrastrándose por la enfermedad y la traición hasta Santa Marta donde moriría de manera infame en una casa que ni siquiera era suya a los 47 años.   No hay un libro que condense más la soledad del poder. En el año 2013 History Chanell hizo un concurso donde la gente votó. Les preguntaba que quien había sido el colombiano más importante. El ganador fue Alvaro Uribe Vélez, quien actualmente está compareciendo en un juicio por los delitos de manipulación de testigos. Gabo fue segundo. Sus amigos confirman que la niebla del olvido ya lo dominaba por completo así que ni enteró. Igual tampoco le hubiera extrañado. Como a Bolívar de Colombia lo echaron, justo un año antes de ganar el Nobel, después de descubrir que existía un plan para matarlo. Cuando murió, en el 2014, la senadora María Fernanda Cabal afirmó que se estaba quemando en el infierno junto con su amigo Fidel Castro. Hoy cumple 98 años de su nacimiento. Y no nos cabe duda que fue el Gran Colombiano. No tanto por su obra sino por su capacidad de darle gloria a un país cuyo establecimiento nunca se sintió cómodo con lo que para ellos era un “costeño demasiado estridente”.

  • Auge, caída y renacer de Aracataca: tierra de dioses

    Por: Línea de cultura de Pares Hace 98 años, cuando nació Gabo, Aracataca vivía su última época de esplendor. Un gringo aventurero fue al Magdalena y le dieron de comer un plátano. El hombre puso los ojos en blanco y exclamó ¡What the fuck! Los cataqueros no sabían que no sólo había cambiado la historia de la humanidad sino que, lo más grave, es que aterrizaría en sus tierras el monstruo de la United Fruit Company.   Tarde se fundó Aracataca, a finales del siglo XIX. Su riqueza fue, como suele ocurrir en Colombia, su perdición. Comerciantes italianos y franceses empezaron a explotar el cacao. Para comunicarse con el mundo trajeron el telégrafo. Uno de sus primeros operarios fue Gabriel Eligio García, padre del vecino más ilustre que ha tenido jamás el pueblo. Pero el banano desataría una fiebre que traería también a uno de los monstruos de la civilización: la locomotora. Entonces fue como cuando los gitanos descubren, gracias a Melquiades a Macondo. Aracataca aparece en el mapa y empiezan a llegar personas de todas partes del mundo. Ese crisol fue el que vio Gabo hasta que se fue a los ocho años, cuando el brillo de Aracataca ya se había perdido.   García Márquez en su célebre entrevista a su amigo, Plinio Apuleyo Mendoza, afirmó que todo lo que había contado en Cien años de soledad no era producto de la fantasía sino que se había atenido a hechos reales. Por más que los críticos se devanen los sesos sobre la supuesta simbología que carga la saga de la familia Buendía lo único cierto es que Gabo, como él mismo lo reconoció, “no es más que uno de los hijos que tuvo el telegrafista de Aracataca”. Otra verdad que le reveló a su biógrafo Gerald Martin fue esta “A mí me pasaron cosas importantes hasta los ocho años” A esa edad no sólo ya se habían ido los gringos, que habían dejado al pueblo como una costra seca, sino que su abuelo,  el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, murió. Fue, como lo dijo en repetidas ocasiones, su amigo más directo, el ser más amado.   Llegar a Aracataca es encontrarse de frente con la realidad del país. A pesar del esfuerzo de los últimos gobernantes este municipio del Magdalena ha sido arrastrado por el olvido y la hojarasca. Su antiguo esplendor sirvió para que otro monstruo de las artes colombianas, el fotógrafo Leo Matiz, naciera y creciera allí. La locomotora, como un sueño del mediodía, se disipó en una sopa de sudor. Ya no para. La estación, amarilla y bella como una mariposa, ve pasar el tren cargado con carbón del Cerrejón varias veces al día, durante 18 minutos. Pero no se detiene. En la plaza central, al frente de una iglesia que evoca un pasado árabe, está una estatua de García Márquez hecha en latón, dorada y negra por culpa de un sol que no descansa. Por generaciones Aracataca señaló a Gabo como el principal responsable de sus desgracias. Pero Aracataca ya está lista para una nueva transformación.   Gracias a la fundación Gabo, a la gobernación del Magdalena y a Pares, Aracataca volverá a ser el centro del mundo de acá al 2027 cuando se cumpla el centenario del autor de Cien años de soledad. El legado de García Márquez servirá para que el tren vuelva a detenerse en Macondo y las tribus de gitanos salgan de entre las cenizas a traer los últimos inventos. Este 6 de marzo no sólo se conmemora un año más de Gabo sino que aquí arranca un nuevo capítulo en la historia de Aracataca, un corazón que no para de latir.

  • La batalla por el Pacto Histórico y el Frente Amplio

    Por: Oscar A. Chala, investigador de la Línea de Democracia y Gobernabilidad Dos hechos importantes marcaron la agenda del proyecto de unidad del Pacto Histórico en estos últimos días. La semana pasada, varios congresistas y funcionarios del gobierno se reunieron en la casa de Roy Barreras, embajador del Reino Unido, en Londres, para definir la estrategia de la campaña del progresismo de cara a 2026. Según W Radio , a este encuentro no fue Alexander López, una de las cabezas del Polo Democrático, quien renunció al DNP, pero está a la espera que potenciales diálogos con el presidente . Asimismo, el pasado 3 de marzo se reunió de nuevo el Consejo de Ministros, televisado, para tratar los principales temas de los decretos dentro del Estado de Conmoción Interior en la región del Catatumbo. Aunque fue un encuentro más técnico, diplomático y pacífico, sí quedó claro el rumbo que el gobierno ha decidido tomar tras la crisis ministerial de hace un mes, en la que la apuesta es por un proyecto de Frente Amplio a nivel electoral, y un proyecto de Unidad Nacional moderado al interior de su gabinete. Los carriles de candidatos del Pacto Histórico hacia las primarias de octubre de 2025 están definiéndose Fuente: El Colombiano. Por ahora, de la reunión en la casa de Roy Barreras en Bogotá se puede inferir que, al menos, hay dos grandes candidaturas moviéndose en el seno del progresismo. Por un lado, está María José Pizarro , senadora de la facción de MAIS “Progresistas” —recién escindida de ese partido— y uno de los liderazgos visibles del Pacto Histórico en el Congreso. Por otro lado, está Gustavo Bolívar , que en este gobierno ha estado en el Senado, fue precandidato a la alcaldía de Bogotá, y ahora mismo es director de Prosperidad Social. Ambas precandidaturas reflejan dos sectores. Uno de ellos es el de congresistas , el otro aglomera a este sector más cercano personalmente al presidente  y que hacen parte de la burocracia del Estado. Aunque estos sectores no tienen fracturas en un primer momento, las diferencias ideológicas, personales y estratégicas entre Bolívar y Pizarro sí han abierto la disputa por el proyecto unitario de la izquierda, a partir de dos grandes diferencias. Pizarro ha buscado reflejar en su discurso a un sector político del Pacto más ideológico y programático, que se ve identificado en las agendas sociales que emergieron desde 2016, 2019 y 2021, y que han planteado algunas críticas importantes al gobierno sin romper con él, bajo la idea de que el progresismo debe ir más allá de la figura del presidente en el futuro. Bajo ese cobijo es que narrativamente se mueven figuras como Gabriel Becerra, Iván Cepeda y otros de los congresistas del Pacto en el Congreso. Mientras tanto, Bolívar tiene un talante más pragmático, centrado en la expansión del proyecto a nivel territorial y la aglomeración de diferentes grupos políticos y sociales que también emergieron del Estallido Social de 2021 y que no se sienten abiertamente identificados con proyectos partidistas (como los Escudos Azules), que consideran que el cierre del período uribista en Colombia se dio en 2022 y que tras la crisis del gabinete de hace un mes han considerado que es necesario superar los discursos de izquierda frente a la clase por un progresismo más amplio. Aquí entre estas dos candidaturas, que debaten dos proyectos de cómo se ve el Pacto Histórico en una época post-Petro, existe una pelea por sobre el cómo se gobierna, el para qué se gobierna y con quiénes se debe gobernar. Sin embargo, esta disputa, rastreada por la prensa desde hace al menos seis meses — y analizada desde la Línea de Democracia y Gobernabilidad en su momento —, puede desencadenar una fragmentación indeseada, que el propio Pacto busca conjurar mediante la participación directa de las bases sociales —muchas de ellas desencantadas o enfrentadas al gobierno, como sucedió con la Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT) tras el Consejo de Ministros del 3 de marzo— a través de unas elecciones primarias internas previstas para finales de octubre de 2025. La idea es que sean esas bases quienes definan el tipo de proyecto que desean. En ese contexto, Roy Barreras juega un doble papel. Además de perfilarse como potencial candidato ( como insinuó W Radio ), funge como mediador clave entre ambos sectores: el sector que insiste en mantener lazos con las bases sociales y preservar la coherencia programática, y el sector que defiende la alianza pragmática con sectores tradicionales, reflejada en figuras como Armando Benedetti, actual ministro del Interior. Sin mayores cambios en el gabinete, el gobierno sigue encaminado hacia el Frente Amplio como un proyecto de “Unidad Nacional” más modesto Fuente: El País, España. Aun con los rumores de la posible salida del ministro de Comercio, Luis Carlos Reyes y de la ministra de Vivienda, Helga María Rivas, quedan dos escenarios en el gabinete que, según este artículo de El Tiempo , podrían ser eventualmente entregados a cuotas liberales disidentes del Gavirismo, tanto a figuras cercanas a Julián Bedoya (a través de María Eugenia Lopera, que se estaría moviendo para poner a una ficha allí), como a Alejandro Carlos Chacón con José Luis Correa, quien en su momento sonó para la cartera de defensa y cuya hoja de vida sigue rondando por los pasillos del Palacio de Nariño. Por otro lado, con la sonada salida de Gustavo Bolívar del Departamento de Prosperidad Social (DPS) —retrasada por el presidente, quien le pidió a Bolívar que se quedara un tiempo más— y la de Alexander López del Departamento Nacional de Planeación (DNP), también queda claro que estos cargos, mucho más cercanos al presidente, quedarán en manos de sectores del progresismo. Aún no está claro si Muhamad decida entrar al DNP, luego de que W Radio  en un primer momento señalara que sería nombrada en ese cargo, pero luego, según El Tiempo , parece haber sido descartada. Con ello, el gobierno busca varias cosas. Por un lado, renovar cuotas  a partidos independientes y de la bancada misma que se han mantenido fieles al gobierno en el Congreso para mover las reformas en lo que queda de legislatura, mientras que por otro quiere contener a varios sectores de izquierda  que pueden despegarse del proyecto político del Pacto Histórico, especialmente con la desbandada de que figuras como Francia Márquez ya han iniciado al no asistir a los diferentes actos de presidencia, ni al Consejo de Ministros. Además, el gobierno espera recuperar cierta autonomía funcional frente a los partidos políticos que mueven su agenda legislativa en el Congreso y a su propio círculo más cercano. Todo ello, con la finalidad — como lo sugerimos en este artículo — de consolidar un proyecto de Frente Amplio como reencauche más moderado y menos ambicioso de un proyecto de Unidad Nacional. Idea que, según La Silla Vacía, ha venido moviendo Benedetti y que Cristo impulsó hasta sus últimos días en MinInterior. El problema es que la estrategia puede no ser suficiente, especialmente porque la apertura de estos nuevos cargos no ha impedido que sectores sociales terminen alejándose del gobierno (como la renuncia de Viviana Vargas al MinInterior tras la llegada de Armando Benedetti o el descarte —hasta ahora— de Muhamad en el DNP), ni tampoco ha contenido las tensiones internas en los partidos tradicionales por las cuotas de representación en el gabinete, como sucedió con el nombramiento de Julián Molina , quien fue asesor de Lizcano y fue recomendado por el mismo para mantenerse en el MinTIC, luego de que José David Name intentara atravesar el nombre de José Alejandro Linares, cuestionado por tener varias investigaciones por presunta concusión en 2012 y presunto homicidio culposo. Asimismo, Julio Elías Vida, senador de esa colectividad, intentó atravesar el nombre de Said Lamk Beltrán, cuestionado por su relación con el condenado Bernardo “Ñoño” Elías. Las tensiones dentro del Partido de la U se han mantenido entre un sector que se ve a sí mismo como “leal” al proyecto del gobierno y otro que sigue en una posición ambigua frente al mismo, votando en algunos casos negativo y en otros positivo a las reformas. El viraje no es solo en puestos, sino también en el discurso Fuente: El País, España. El gobierno planteó el pasado 3 de marzo en su segundo Consejo de Ministros televisado una doble estrategia para la crisis de violencia en el Catatumbo, a partir de una ofensiva social y militar que girará alrededor de un programa de sustitución de cultivos incentivado por el pago del 90% de un salario mínimo, pero que en el fondo encubre procesos de erradicación forzada y la posibilidad de una respuesta militar mucho más fuerte en el territorio. Este cambio no es casual, sino que estaría respondiendo a un reacomodo más amplio dentro del gobierno, que busca adaptarse a las presiones de sectores tradicionales y asegurar gobernabilidad, sacrificando parte de la coherencia programática que le permitió construir la alianza con el movimiento social y campesino. Al estar optando por un discurso que reviven enfoques propios del gobierno Santos, como el uso de pagos condicionados para la sustitución de cultivos, el gobierno no solo estaría admitiendo el fracaso parcial de la política de Paz Total, sino que también buscaría tender puentes con sectores políticos que quieren ver en una respuesta mucho más confrontativa por parte del gobierno. El giro discursivo también ha afectado a varios colectivos campesinos del Catatumbo, que se sintieron victimizados tras los señalamientos del presidente, quien indicó que varios de estos grupos están permeados por actores armados. Tanto la Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT) como el Comité de Integración Social del Catatumbo (CISCA) no solo han rechazado los señalamientos del presidente sobre la presunta infiltración armada en sus estructuras, sino que han advertido que esta narrativa criminalizante puede traducirse en una mayor persecución judicial y estigmatización del movimiento social en el territorio.  Fuente: Comité de Integración Social del Catatumbo (CISCA).

  • El homenaje que le rinde Pares a Gabriel García Márquez en su nacimiento

    Por: Catalina Valencia - Coordinadora de la línea de Cultura Aracataca ya no era una aldea de casas de adobe y cañabrava cercada por un río de aguas cristalinas escondido en un laberinto de selva y platanales que sólo pudo descifrar Melquiades. Era un punto en el mapa, apenas a dos horas de Santa Marta, en donde el tren, cargado con buena parte de la riqueza que hace palpitar el corazón del país, ya no se detenía jamás. Hace un año comenzamos a viajar a Aracataca y poder recuperar el verdadero Macondo de Gabo. Meternos en el corazón del Magdalena y revivir la historia. Hemos caminado durante semanas con aliados para construir el primer festival Macondo que desarrollaremos en el 2025y crecerá para el centenario de Gabo en Aracataca en el 2027 y que contará con la llegada a este pueblo -que también es un estado mental- con la totalidad de los premios nobel de literatura vivos que han tenido en García Márquez una inspiración para sus obras.   La fecha para firmar este convenio de PARES con la fundación Gabo no puede ser más propicia, un 6 de marzo de 1927 nació el colombiano más ilustre, más reconocido ante el mundo, en este pueblo que pertenece a la región encantada que va de los manglares hasta la Sierra Nevada, el mismo que se abrió al mundo gracias a los inventos de un nigromante llamado Gabriel García Márquez. Por eso viajaremos hasta Aracataca y hacia el mediodía de este 6 de marzo participaremos en las conmemoraciones para celebrar el natalicio.   El objetivo es convertir a Aracataca, el Macondo de Gabo, en un territorio donde se potencie el desarrollo sostenible, a partir del turismo cultural y la consolidación del patrimonio alrededor de Gabo y su narrativa.   Así las cosas, La Fundación Gabo, la Gobernación del Magdalena, el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Energías, la Universidad del Magdalena y la Fundación Gabo se proponen desarrollar una gran misión que aborde la consolidación de infraestructura cultural y digital, espacios de con-creación, y fortalecimiento de capacidades de las comunidades que habitan el territorio, en temas como transición energética, conectividad y turismo cultural sostenible.   Algunos proyectos que se han planteado para esta ruta son:   Transiciones para la vida   En la narrativa de García Márquez, especialmente en Cien años de soledad , la historia de Macondo está marcada por ciclos de auge y decadencia. Estos ciclos están íntimamente ligados al uso y explotación.   de recursos naturales, como se observa en la llegada de la empresa bananera y su impacto devastador en el ecosistema y en la sociedad local. Este episodio puede interpretarse como una metáfora de los desafíos que plantea el extractivismo energético: la búsqueda de progreso basada en la explotación de recursos finitos y las consecuencias sociales y ambientales que ello acarrea.   La conexión digital como puente entre Macondo y el mundo     La transición energética, al igual que la narrativa de Gabriel García Márquez, requiere imaginación y una perspectiva global. Mientras que la transición energética busca un futuro sostenible, la narrativa de García Márquez nos recuerda que los cambios verdaderos deben considerar las conexiones profundas entre las personas, la naturaleza y el tiempo.   La conexión digital y la obra de Gabriel García Márquez ofrecen un terreno fértil para reflexionar sobre cómo las nuevas tecnologías transforman la percepción y el impacto cultural de los lugares que dieron origen a su narrativa. Aracataca, la ciudad natal de García Márquez y la inspiración para el mítico Macondo.  Se busca que Aracataca pueda tener un impacto significativo gracias a la intersección entre la digitalización y el legado del autor, lo que plantea cuestiones sobre identidad, memoria y globalización.   Se busca que Aracataca pueda tener un impacto significativo gracias a la intersección entre la digitalización y el legado del autor, lo que plantea cuestiones sobre identidad, memoria y globalización.   Este el lunes empezamos un viaje que durará dos años buscando convertir a Aracataca en el corazón palpitante de un viaje literario que puede darle la importancia que siempre ha tenido pero que no hemos podido dársela.

  • En sus bodas de diamante el ICETEX está penando

    Por: Germán Valencia Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia En 2025, el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (ICETEX) cumple 75 años de vida. Su fundación se dio al iniciar la década de los cincuenta, en el gobierno de Mariano Ospina Pérez, con el Decreto 2586 de 1950.Y a pesar de ser un ejemplo para el mundo desde su fundación, hoy, en sus bodas de diamante, está pasando por un momento muy difícil en sus finanzas y administración.   Durante las siete décadas y media, el país ha visto como el ICETEX se ha ido transformando en sus objetivos, en sus principios y en el público que atiende. En los primeros años su objetivo primordial fue ofrecer créditos y becas a ciudadanos colombianos que estudiaban en el exterior. Pero años después, la institución amplió sus funciones y puso las mismas ventajas para la educación nacional.   En cuanto a los principios pasó de ofrecer dinero para pago de matrículas, a entregar subsidios para sostenimiento como el costo de alojamiento, comida, transporte y gastos varios, que son, tal vez, los factores más importantes para evitar la deserción e impulsar la permanencia y el logro de la graduación.   En la actualidad, su actuar se rige por los principios de la equidad. Ofrecer créditos condonables o no reenvolsable —es decir, le presta dinero para el estudio y luego, si cumplen con su propósito de graduarse, se le cancela la deuda— a los grupos étnicos, poblacionales o territoriales, como miembros de comunidades afrocolombianas, pueblos indígenas, víctimas del conflicto armado y personas con discapacidad, entre otros.   Logrando, finalmente, configurar a un instituto de crédito educativo que tiene presencia en casi toda la geografía nacional —cubre 970 municipios del país—. Con una población beneficiaria que, en su mayoría, es de estratos socioeconómicos bajos y que acceden a créditos educativos a reducidos costos.   Un instituto que, adscrito al Ministerio de Educación Nacional, ha sabido ofrecer opciones para que los ciudadanos que no logran entrar a la educación superior estatal, por sus limitaciones en cupos, tengan otras oportunidades para educarse y aumentar sus posibilidades de ascenso social.   De esta manera el Estado colombiano ha logrado entregar durante este tiempo de vida del ICETEX,  créditos, ayudas para manutención y préstamos-becas a más de cinco millones de personas. Formando a buena parte del capital humano con el que se sostiene la sociedad y la economía.   Paradójicamente, estos avances y logros en 75 años de existencia, se tienen que contrastar con un momento donde se presenta una crisis fiscal del Estado, donde hay una baja en la demanda por educación superior y donde, en consecuencia, se asiste a una crisis financiera de las instituciones de educación superior tanto públicas como privadas. Está triple situación ha provocado que en los últimos meses se presente un retraso en la inyección de capital al ICETEX, además el anuncio de suprimir por un tiempo el subsidio a los intereses que se cobra por los préstamos a los usuarios y que opera desde 2011.   Afortunadamente, en la primera semana de marzo de 2025 el Ministerio de Educación Nacional le dio un respiro a los usuarios del servicio público de financiamiento de la educación superior que ofrece el ICETEX. El ministro de la cartera, Daniel Rojas, anunció que su despacho asignó 1,05 billones de pesos para entregar subsidios en créditos educativos, condonar deudas y apoyar con fondos de sostenimiento a estudiantes de bajos ingresos.   Con esta noticia, el Gobierno nacional está buscando mitigar el impacto que ha tenido la crisis fiscal sobre la educación superior estatal. Además, seguir cumpliendo con su papel de ofrecerle a la ciudadanía opciones de educación, para que desde el principio de la demanda o la libre iniciativa personal puedan elegir con mayor facilidad entre las diversas opciones de estudio: internas o externas, públicas o privadas.   Una inyección de capital que ha permitido generar un ambiente de mayor tranquilidad a los miles de usuarios que actualmente tienen un préstamo con el ICETEX o aspiran a que este instituto les otorgue uno. Una entrega de recursos que viene acompañada con una advertencia del Gobierno sobre la necesidad de cambiar la forma como viene operando la institución.   Entre los cambios que veo, quiere el Gobierno, están los de ampliar las garantías a los créditos educativos que ofrece el ICETEX. Para el Ministerio de Educación Nacional, el Instituto se había convertido en un simple banco de crédito, que operaba con las mismas lógicas de cualquier entidad financiera: prestaba dinero y cobraba un interés por él, con la única diferencia que estas tasas eran un poco más bajas que las del mercado en general.   Lo que se busca ahora es redireccionar los recursos para que con los subsidios se logre reducir las tasas de deserción y se apoye a los jóvenes que vienen de los territorios con ayudas para el sostenimiento. Desea que la población más vulnerable —como obreros, campesinos, comunidades negras e indígenas— puedan formarse en programas de pre y posgrado, pagando créditos educativos a bajo costo.   Que se avance en transformar a la entidad en una organización que busca y apoya la obtención de becas y programas internacionales —ofrecidas por organizaciones internacionales, gobiernos extranjeros e instituciones privadas— para que los colombianos estudien en el exterior, ya sea una carrera profesional o el estudio y perfeccionamiento de un idioma, para que se amplíe la movilidad académica.   Una organización que logre establecer convenios para apoyar a los estudiantes, por ejemplo, con empresas privadas para reducir costos de transporte de estudiantes y profesores. También, convertir al ICETEX en una entidad que guíe y acompañe a los jóvenes colombianos para que elijan mejores opciones de estudio y posibiliten el empleo e ingreso al seleccionar una mejor carrera.   Finalmente una institución que se adapte a las nuevas dinámicas del país. Que ante la actual propuesta de cambiar las competencias de los territorios, gestione nuevos fondos regionales y municipales para el financiamiento de la demanda educativa, de tal manera que apoye el desarrollo territorial y comunitario.   En conclusión, la lectura que hago es que el Gobierno quiere, en las bodas de diamante del ICETEX, seguir trabajando y avanzando con esta organización de crédito educativa. Quiere que se mantenga viva y funcionando, como un pilar del desarrollo. Pero desea que se examine, evalúe y transforme permanentemente. Esto permitiría que el primer instituto público de crédito para la educación superior del mundo siga siendo un referente internacional.   * Esta columna es resultado de las dinámicas académicas del Grupo de Investigación Hegemonía, Guerras y Conflicto del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia. ** Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.

  • LA URGENTE NECESIDAD DE UNA CULTURA POLÍTICA

    Por: Guillermo Linero Ante la corrupción y la barbarie política, advertidas por la ciudadanía, develadas por investigadores independientes y señaladas por este gobierno como consecuencias de malas costumbres cívicas -entramadas por los gobiernos anteriores-, varios políticos de la oposición y sus serviles periodistas, se han empecinado en recomendar a los ciudadanos no mirar hacia el pasado, como si los grandes problemas del país -heredados a los gobiernos anteriores- se hubiesen forjado de la noche a la mañana por cuenta del gobierno actual. La estrategia de esos opositores ha sido insuflar en el imaginario colectivo, la idea de que frente a los errores y delitos políticos del pasado, es rencoroso buscar y señalar culpables. Se trata de una falacia moral, soportada sobre un entendimiento lógico muy básico, como es la noción del tiempo y esta consecuente impresión teleológica, que es principio de la justicia y el derecho: progresamos hacia el futuro y no hacia el pasado. Al margen de que ya está comprobado por matemáticos del siglo XXI, que el tiempo a nivel cuántico fluye igual hacia el futuro como hacia el pasado, ya desde mucho antes de esta reciente precisión científica, las ciencias exactas y las ciencias humanas han tenido como método científico la visualización de los hechos sociales desde el desarrollo que hoy tienen, hasta cuando empezaron a formarse las sociedades. Esto, gracias al reconocimiento del proceso evolutivo y al uso de la llamada “línea del tiempo” que fluye hacia atrás como hacia adelante. De hecho, una característica esencial del método científico es esta comprensión: hay que ser teleológicos basados en el pasado; el presente solo es un punto intermedio entre las causas que ya están en ese pasado no olvidado y entre sus predecibles efectos futuros. Si pensamos en la realidad de nuestra inarmonía social, con el objetivo de precisar cuál es la principal causa de su desequilibrio y cómo remediarla, tendremos entonces que estudiar primero nuestro pasado, si pretendemos prever y proveernos de un futuro mejor. De realizar ese ejercicio, encontraremos sin sorpresas que el arte, o mejor los artistas, no le han hecho daño al país. Si hacemos lo mismo sometiendo a este escrutinio a los científicos, encontraremos que tampoco ellos son responsables de nuestra tradición de barbarie. Si revisamos la conducta de los sectores de la producción agrícola, comprobaremos que los cultivadores no son responsables ni causantes de la violencia en Colombia. En la lectura de nuestra historia, ninguno de estos gremios o círculos sociales citados, son quienes han promovido la corrupción política y su consecuente violencia. No son los cultivadores del campo, ni los pescadores, ni los obreros, ni los trabajadores de las otras múltiples líneas de prestación de servicios, los responsables de los hechos sociales que hoy son recordados por su grado de barbarie. Ni lo son en todos los casos, aunque decirlo parezca un exabrupto, los corrientes bandidos. Ningún mafioso, ningún jefe de banda criminal, ningún líder de pandilla, ningún paramilitar y ningún guerrillero, ha vendido o transado un territorio nuestro, tan grande como Panamá, para aprovecharse él y su familia por varias generaciones. Pablo Escobar, que era un bandido puro, asesinó en su guerra -o en su vendetta contra el Estado si consideramos que aquel era un narco estado- a más de quinientos policías en estado de indefensión; mientras que, por políticas de expresidentes, las fuerzas del estado asesinaron a un partido político entero y, algunos militares insensibles, dieron muerte por la espalda a más de seis mil cuatrocientos dos jóvenes, tras haber sido engañados con ilusiones laborales. Nadie que se haya robado un banco, como lo hicieron los denominados topos que a través de un túnel vaciaron la sede principal de la Caja Agraria, o quienes asaltaron el Banco de la República de Valledupar, ni las guerrillas que asaltaban bancos de pueblo, ninguno de ellos, alcanzó a robar tanto dinero como lo robado por nuestros políticos o, por intermedio suyo, por los ladrones de guante blanco, los jerarcas del régimen. De igual manera, ninguna banda criminal y ningún mafioso, han tenido a su servicio tantos inocentes entrenados para matar, como los han tenido el Estado y los políticos de extrema izquierda y extrema derecha. Coexistencia de varios ejércitos, eso es lo que hemos tenido en Colombia gracias al poder perverso de los políticos. De tal suerte, realizada una somera “lectura de la historia” de Colombia, es palmaria esta conclusión: si le falta algo a nuestra cultura no es el avivamiento de lo raizal, pues nuestro folclor es desbordante, ni la incapacidad creativa de los artistas, ni se trata de falta de curiosidad científica o de incapacidad inventiva; sino, rotunda y llanamente, todo se debe a la carencia de cultura política. Pero, ¿qué es tener cultura política? La “cultura política” refiere naturalmente la buena convivencia; saber desenvolverse socialmente en paz y en favor del progreso colectivo. No obstante, en razón de esa tradición de “incultura política”, resulta menos complejo explicar la “cultura política” definiendo su natural antitética. Por ejemplo, desde la “incultura política” es plausible el criterio de que el estado es para robarlo y se considera a la democracia como un mecanismo para que todos elijan a unos pocos que se auto privilegiarán. De ahí la exaltación con rótulos como “el mejor colombiano” o “el presidente eterno”, a quienes se les presentan como salvadores.             En un contexto de “incultura política” valen más los compromisos de poder entre unos pocos, de tal manera que las riquezas nacionales se distribuyen de acuerdo al status y a la alta capacidad económica del favorecido, sin importar las necesidades de la mayoría. En un régimen de “incultura política” la única participación ciudadana que vale es la electoral, todas las demás les son negadas. En un régimen signado por la incultura política, las creencias, el arte, la ciencias, la educación y los modos y maneras de convivir, son acomodados a los intereses de los poderosos que las imponen y ponen de moda usando sus propios medios de comunicación. Pero, ¿qué hacer contra esa “incultura política”? Lo primero es reconocerla y promover el cambio. Luego de ello, para institucionarla hay que implementar las escuelas de formación política, y hay que fomentarlas sin fines electorales, sino con la conciencia de su necesidad. El resultado de una formación en áreas como la Historia, la Cívica y las Instituciones políticas -entre otras materias que fueron desmontadas desde el primer mandato del expresidente Uribe-, se materializaría a corto plazo en el comportamiento y sensibilidad de una población que piensa, crea, inventa, se divierte y ama; en fin, en una sociedad entregada a vivir sabroso.

  • 24 hechos de violencia política, antesala preocupante para las elecciones del 2026.

    Por: Línea de Democracia y Gobernabilidad La Fundación Paz y Reconciliación (Pares) por años, ha desempeñado un papel fundamental en el análisis y seguimiento de la violencia política y  electoral en Colombia. La violencia político-electoral es una subcategoría de la violencia política que puede ser definida como aquella que se ejerce contra un individuo o un colectivo debido al ejercicio de sus derechos políticos en el marco de la contienda electoral. En Colombia, la violencia electoral está atada no solo a las dinámicas locales de conflicto armado y criminalidad, sino también a las redes políticas clientelares y corruptas. Tradicionalmente, la violencia ha sido y es un mecanismo más de competencia electoral en el país. Desde las elecciones territoriales en 2019, previamente a que se llevaran a cabo las elecciones para escoger alcaldes, concejales, diputados, gobernadores y ediles, Pares realizó cuatro informes de violencia electoral en los que dio cuenta de cómo, durante aquel calendario electoral, algunos de los aspirantes a los distintos cargos (funcionarios públicos, miembros de partidos políticos, autoridades indígenas, periodistas y denunciantes de corrupción electoral), en la mayor parte del territorio nacional, fueron víctimas de diferentes hechos de violencia. De acuerdo con los resultados que arrojaron en 2019 las investigaciones de Pares, la violencia electoral dejó durante el año electoral un total de 230 víctimas en 177 hechos ocurridos en 136 municipios de 28 departamentos del país. Dos (2) víctimas de violencia política cada tres (3) días. En 2022, durante el calendario electoral de las elecciones nacionales para Presidencia y Congreso, Pares realizó seis (6) informes de violencia político-electoral, que arrojaron 222 víctimas en 179 hechos asociados, siete (7) víctimas menos que en las elecciones de 2019; pero, dos (2) hechos más. Para las elecciones territoriales, en 2023 Pares realizó cinco (5) informes de violencia política – electoral, que registraron, 262 hechos violentos que dejaron un saldo de 325 víctimas únicas. En comparación al informe final realizado para las elecciones del 2019 en Colombia, aumentaron en noventa y cinco (95) las víctimas únicas y en ochenta y cinco (85) los hechos registrados. Respecto al último informe realizado para las elecciones del 2022, Colombia aumentó en ciento tres (103) las víctimas únicas y en ochenta y tres (83) los hechos registrados.   Un inicio de 2025 violento para Colombia   El 2025, como año preelectoral, ha estado marcado desde sus inicios por una preocupante oleada de violencia. A pocos días de que se oficialice el inicio del calendario electoral, Pares ha identificado la necesidad e importancia de registrar y analizar los hechos de violencia política ocurridos desde finales de diciembre de 2024, cuando se reportó el secuestro de Antonio José Marín, exalcalde del municipio de San Cayetano, Norte de Santander, hasta finales de febrero de 2025. Si bien estos hechos no se categorizan como violencia política-electoral, ya que tuvieron lugar antes del inicio del periodo oficial electoral, sí podrían representar un antecedente clave en el desarrollo de los comicios. Hechos de violencia política Desde el 28 de diciembre de 2024 hasta el 28 de febrero de 2025, Pares registró 24 hechos de violencia política , que dejaron un saldo de 23 víctimas únicas. El mes con más hechos (15) y víctimas (14) registrados fue febrero de 2025. Frente a la tipificación de los sucesos, se identificaron, cinco (5) homicidios, doce (12) amenazas; seis atentados (6) atentados y un (1) secuestro. Es importante precisar que en febrero 2025 se registró un (1) hecho sin víctimas, tras presentarse un atentado al frente de las instalaciones de la Gobernación y  la Asamblea del departamento de Huila.   Distribución territorial Los hechos victimizantes se registran en 12 (38 %) de los 32 departamentos de Colombia, más la capital colombiana, Bogotá. Se concentran en Norte de Santander (4) Antioquia (3), Cauca (2), Chocó (2), Putumayo (2), Quindío (2), Magdalena (2), Atlántico (1), Caquetá (1), Cesar (1), Huila (1), Nariño (1). Adicionalmente se registraron dos (2) hechos cuya injerencia fue de carácter nacional, por lo que no fueron atribuidos a ningún departamento en específico. Asimismo, es importante mencionar que el 29% (7) del total de las víctimas (23) se concentran en: Norte de Santander (4) y Antioquia (3). En menor proporción, los siguientes departamentos registraron víctimas de hechos violentos: Cauca (2), Chocó (2), Putumayo (2), Quindío (2), Magdalena (2), Atlántico (1), Caquetá (1), Cesar (1), Nariño (1). A esto se le suma las dos (2) víctimas de carácter nacional, correspondientes a la amenaza en contra de la precandidata presidencial Victoria Eugenia Dávila, más reconocida como “Vicky  Dávila”  el 29 de enero de 2025 y la amenaza en contra de la vicepresidenta Francia Márquez el 27 de febrero de 2025. Fuente: Elaboración Propia. Fuente:SIPARES. Las víctimas Cabe resaltar que, del total de víctimas (23), cinco (5) han sido asesinadas, cinco (5) sufrieron atentados, doce (12) han sido amenazadas y una (1) ha sido víctima de secuestro. Fuente: Elaboración propia. Fuente: SIPARES. Si bien, se presentaron 6 atentados uno de ellos no dejó víctimas, por lo cual se registran 5 víctimas asociadas a este hecho victimizante. Sobre esto, el perfil más victimizado durante estos meses con mayor número de víctimas son los concejales con 6 personas (23%) y los exmiembros de cargos de elección popular con 6 víctimas (23%), le siguen los alcaldes con 3 víctimas (9%), 2 gobernadores, 2 miembros de partidos políticos, 1 periodista, 1 precandidata, 1 gobernador indígena y la vicepresidenta Francia Márquez. Fuente: Elaboración propia. Fuente: SIPARES. Los hechos más graves contados en el año electoral son los 5 homicidios. Los perfiles de estas víctimas son: 1.    José Diaz Castillo , miembro del partido político, Comunes en Santa Marta, Magdalena.   2.    Carlos Mario López , miembro del Partido Conservador en Cajibio, Cauca.   3.    Leonairo Samir Montero Paz , gobernador indígena de la comunidad Kwe’sx Tata Wala, en Puerto Asis, Putumayo.   4.    Oscar Gómez Agudelo , exmiembro de cargo de elección popular en Armenia, Quindío.    5.    Elver Porfidio Cerón Chincunque , exmiembro de cargo de elección popular en Mocoa, Putumayo.   Ahora bien, es importante resaltar que, aunque el calendario electoral inicia oficialmente el 8 de marzo de 2025 con el proceso de inscripción de cédulas para votar por cambio de residencia y el periodo de registro de Grupos Significativos de Ciudadanos (GSC) У promotores del voto en blanco, así como para la recolección de firmas, lo que se puede advertir es que se evidencia un panorama bastante complejo en materia de seguridad y salvaguarda de la democracia, con el registro de los anteriores hechos mencionados se nota una antesala violenta para los comicios nacionales del 2026, una situación agudizada por la dificultad de identificar y reconocer los agentes perpetradores en la mayoría de los casos de violencia política y electoral, unido al hecho del actual escenario de confrontaciones violentas entre diversas organizaciones  armadas y grupos delincuenciales en diversos puntos del país. Ante este panorama y tras la oficialización del calendario electoral, Pares, seguirá monitoreando y analizando estos hechos de violencia periódicamente, con el objetivo de continuar alertando sobre la confluencia de prácticas lesivas para la democracia que se enquistan en el sistema político.

  • UNA COLOMBIA SOLAR FINANCIADA CON PETRÓLEO Y CARBÓN

    Por: John Correa La transición energética es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. Es un imperativo ambiental, económico y social que busca reemplazar el uso de hidrocarburos por fuentes renovables como la solar, la eólica y la biomasa. Sin embargo, este camino está lleno de paradojas que desafían la lógica convencional y exponen las contradicciones inherentes al modelo energético global. En Colombia, el reciente proyecto de decreto "Colombia Solar" busca fomentar la autogeneración de energía solar en hogares vulnerables como alternativa a los subsidios eléctricos. Esta iniciativa tiene claros beneficios: reduce la presión sobre el gasto público, impulsa la industria solar y permite a las familias ahorrar en costos de energía. Sin embargo, iniciativas como esta no ocurren en el vacío, y es aquí donde surge la gran contradicción: aumentar la capacidad de energías renovables no significa, necesariamente, reducir el consumo de hidrocarburos. El crecimiento de las renovables y la paradoja del petróleo A nivel global, la participación de las energías renovables ha crecido considerablemente. Se estima que la energía eólica y solar representan ya un 15% de la oferta mundial y que esta cifra se duplicará en las próximas dos décadas. Pero, al mismo tiempo, la demanda de petróleo y gas sigue aumentando  y lo seguirá haciendo durante los próximos 20 años. El problema radica en que la creciente necesidad de energía —impulsada por el crecimiento poblacional, el desarrollo de regiones pobres y la digitalización de la economía— sobrepasa la capacidad actual de las energías renovables. La transición es un esfuerzo titánico, pero en muchos casos solo se suma a la oferta energética existente en lugar de sustituir los combustibles fósiles . El costo de la transición: ¿petróleo para financiar energías limpias? Otra paradoja radica en el costo de la transición energética. Colombia, como país en desarrollo, requiere inversiones masivas en energías renovables , pero paradójicamente, la principal fuente de recursos para financiar estos cambios sigue siendo la explotación de hidrocarburos. Un informe presentado en la COP 29 estimó que la inversión necesaria en energías renovables asciende a $4.500 millones de dólares anuales a nivel mundial , de los cuales $1.500 millones deben destinarse a países en desarrollo . En este contexto, Colombia, que solo produce el 0,7% del petróleo mundial , se enfrenta a un dilema: si deja de extraer petróleo, no cambiará la demanda global, pero sí perderá una fuente clave de ingresos para financiar su propia transición energética. Mientras las grandes potencias tienen la capacidad de invertir en energías renovables con fondos soberanos o financiamiento internacional, países como Colombia dependen del petróleo y el gas para sobrevivir en el corto plazo , mientras intentan construir un futuro basado en energías limpias. Las energías limpias también tienen un impacto ambiental El último gran dilema de la transición energética es su propio impacto ambiental. Se suele asumir que la energía solar, eólica y la biomasa son completamente "limpias", pero la realidad es más compleja. Para construir turbinas eólicas, paneles solares y baterías, se necesitan enormes cantidades de minerales como cobre, litio, cobalto y níquel . Solo en el caso del cobre, se estima que la producción mundial debe duplicarse en la próxima década  para satisfacer la demanda de la transición energética. Esto implica un aumento de la actividad minera , con todas las consecuencias ambientales que ello conlleva: deforestación, contaminación de fuentes hídricas y desplazamiento de comunidades. Irónicamente, mientras se busca reducir el impacto ambiental del petróleo y el gas, se generan nuevas presiones sobre los ecosistemas debido a la extracción masiva de minerales esenciales para las energías renovables. ¿Es posible una transición energética sin contradicciones? La respuesta no es sencilla. No basta con promover energías renovables si no se aborda el problema de la demanda energética en su conjunto. La transición energética no es solo un cambio de tecnología, sino una transformación estructural del modelo económico y social. Se requieren estrategias que integren una reducción real del consumo de hidrocarburos, una inversión inteligente en energías limpias y una regulación ambiental más estricta para evitar los efectos colaterales de la minería intensiva. La transición energética debe ser vista como un equilibrio entre sostenibilidad, viabilidad económica y justicia social, y no como una simple sustitución de una fuente de energía por otra. El dilema sigue abierto: ¿podremos reemplazar el petróleo sin depender de él para financiar la transición?  La respuesta definirá el futuro energético de Colombia y del mundo.

  • Trump no descansará hasta tener Groenlandia

    Por: Redacción Pares La noche del 4 de marzo fue una de las más importantes del nuevo gobierno norteamericano. Ante el congreso de ese país Donald Trump dio su primer discurso. Lejos de la autocrítica Trump estiró aún más su rostro y afirmó sin titubeos: “Hemos conseguido más en 43 días de lo que la mayoría de administraciones consiguen en cuatro u ocho años. Estados Unidos está de vuelta”. Con la motosierra prendida desde DOGE, el departamento creado por Elon Musk enfocado en el recorte presupuestal, que ha incluido despidos y una ingerencia desproporcionada de un agente externo del gobierno, con más de cinco mil deportados latinoamericanos perseguidos y deportados, con encuentros tan tensos con gobiernos internacionales como sucedió el viernes de la semana pasada con la visita de Zelensky al salón oval y la imposición de aranceles superiores al 25% a Europa, China y paises latinoamericanos, no ha habido un sólo día en que Trump no sea noticia. Al parecer esa es parte de su estrategia. Imponer agenda.   En la alocución de la noche del pasado 4 de marzo dos de los protagonistas fueron Musk y Melania. Fue el tono habitual de su discurso, con DOGE, Departamento de Eficiencia Gubernamental, Musk y los ahorros que se han conseguido. Repitió temas como el canal de Panamá, la reivindicación de que sólo hay dos sexos, el tema de la batalla cultural, el tema de los aranceles y la posibilidad que se estaba conversando con México y Canadá para buscar otra opción pero todo esto se deshizo ya que en el discurso ante el congreso se mantuvo tan firme que el embajador chino afirmó a través de X “Si quieren que vayamos a una guerra arancelaria lo haremos”.   La palabra que más usó Trump fue “Aranceles” en el discurso más largo ante el congreso que usó un presidente en la era moderna: Una hora y veinte minutos. Según la encuesta de CNN el discurso tuvo un 64% de aprobación. Se nombró a Colombia, se dijo que se recortó sesenta millones de dólares en ayudas y tocó el tema del control del canal de Panamá, algo que lo tiene obsesionado.   Pero preocupa y mucho que quiera meterse con Groenlandia. Desde los años setenta se viene afirmando por parte de científicos dedicados al ambientalismo que se debe cuidar esta parte de la tierra si queremos sobrevivir como especie. Sin ningún tipo de matices Trump afirmó lo siguiente: “Esta noche también tengo una noche increíble para la gente de Groenlandia. Apoyamos enérgicamente el derecho que tienen para determinar su futuro y si así lo eligen la bienvenida a Estados Unidos”.   Groenlandia es la isla más grande del mundo. Tiene 56 mil habitantes que viven con los rigores propios de su frío polar. En este momento es un territorio autónomo de Dinamarca. Todo parece indicar es que, lo que planea Trump, sería hacer un plebiscito y que la gente -en su mayoría Inuits- escojan su futuro. Las razones que dio el presidente norteamericano de por qué está dispuesto a ir tras Groenlandia fue la siguiente: Necesitamos a Groenlandia por seguridad nacional e incluso internacional. Estamos trabajando con todo el que está involucrado para tratar de conseguirlo. Lo necesitamos de verdad para la seguridad global y creo que vamos a lograrlo. Vamos a conseguirlo de un modo u otro".   La última guerra mundial que destruyó buena parte de Europa entre 1939 y 1945 se dio por el afán anexionista de Hitler. ¿Se estará repitiendo la historia?

  • El ocaso de Uribe

    Por León Valencia* Es triste el otoño de Álvaro Uribe Vélez, el presidente más popular de los últimos sesenta años en Colombia, el más aplaudido, el más poderoso, el más creído de su éxito, el más apersonado de su gloria, acosado ahora por el incansable fantasma de su pasado, por acusaciones ante la justica de bárbaras acciones: soborno a testigos, fraude procesal, complicidad para delinquir, masacres, ejecuciones extrajudiciales,  un domingo en la mañana, este domingo que acaba de pasar, se va a una pequeña iglesia de la ciudad que lo vio despegar en su carrera política, una iglesia donde sabe que lo van a reconocer y lo van a aplaudir y él, en su humildad, va a pedir que no sean tan generosos con él, que moderen sus palmas, que acallen un poco su fervor y  luego sale al barrio, a una tienda, para pedir un buñuelo, símbolo de la navidad paisa, para deleitar con un tinto, así como los campesinos arrancan los días de trabajo en lo más profundo de las montañas de Antioquia, una tienda donde sabe que lo van a reconocer y lo van a oír, no importa lo que diga, lo van a oír y entonces el repite lo que está diciendo, una y otra vez, en el juicio que le adelanta una jueza, una humilde y valiente jueza, repite que las víctimas que  lo acusan han comprado unos testigos, que les han enseñado a mentir, que en realidad no son víctimas sino enemigos que han organizado una persecución política,  es una puesta en escena que difundirá a través de sus redes, mensajes que antes, en los días de su gobierno y aun en los años posteriores, eran recibidos por la opinión generalizada sin beneficio de inventario, pero que ahora, alguna gente, quizás mucha gente y algunos medios y algunas redes, quizá muchos medios y muchas redes, se atreven a cuestionar.   En el juicio oral con sus ostentosos abogados, ante los testigos y las cámaras, las cosas no son menos ridículas.  En algún momento Uribe dice que ha visto a Iván Cepeda llevarse la mano a la cara y asegura que ese es un gesto convenido con Deyanira Gómez, una de las testigos, quería indicarle algo, dice Uribe y entonces acusa a Cepeda, su víctima, de fraude procesal. Esta es la ironía mayor. Porque esa, precisamente esa, es la acusación por la que está en juicio el señor expresidente, y  Uribe, por arte de birlibirloque, convierte un gesto de su víctima, una misteriosa señal, en fraude fraude procesal, en cambio, se defiende el expresidente, no es fraude procesal la visita a las cárceles de un legión de abogados enviados a buscar quien acuse a Cepeda o quien convenza a Monsalve, un campesino, bandido, paramilitar confeso, empeñado, no se sabe por qué razón, en hacer valer verdades que sabe desde adolescente sobre Uribe, desde cuando vivía en su finca, en Guacharacas, convencerlo de que retire sus acusaciones mediante dadivas y engañosas ofertas de cambios en su condición carcelaria.   Los abogados, Granados y Lombana, las más visibles y famosos de Colombia, vacas sagradas, a las que nadie se atrevía a contradecir, con bufetes que envidiarían encopetados litigantes de oficinas gringas, pasan saliva y van acompañando sin rubor la farsa. También es triste ver a estos jurisconsultos en tamaña empresa. Granados, regañado por la juez por interrumpir aparatosamente a Cepeda para obligarlo a contestar con monosílabos al interrogatorio.   Estoy hablando apenas de los últimos sucesos. De la última semana. De un día del juicio y de un domingo de misa mañanera. No estoy hablando de la historia de este proceso que empezó en el 2018 por hechos que ocurrieron en el 2014. No estoy hablando de que Uribe fue quien incubó este largo, larguísimo, proceso judicial, lo hizo al acusar falsamente a Iván Cepeda de querer llevarlo a prisión comprando testigos en las cárceles para acusarlo de la creación del paramilitarismo y de crímenes horrendos, lo hizo para sacarse de encima a Iván Cepeda que en su condición de parlamentario había organizado en el congreso un debate sobre la parapolítica en Antioquia en el que aparecía el expresidente.     La cosa empezó por la acción de Uribe, pero cambio cuando la Corte Suprema de Justicia desechó estas acusaciones a Cepeda y tomó el camino inverso, acusando a Uribe de gestar un complot contra el Senador Cepeda, entonces el expresidente cambió de investigador y se trasladó a la fiscalía pensando que allí tendría una pesquisa amigable, fíjense las vueltas que dio esto proceso, después vinieron las variadas recusaciones de la defensa de Uribe y el acoso a los operadores de justicia generados en los despachos de Granados y Lombana y las tutelas que han interpuesto para dilatar, dilatar y dilatar el proceso y conquistar así el vencimiento de términos. Pero en esta columna no hablo de todo eso, solo hablo de lo que ocurrió en un día del juicio y en la mañana de un domingo, solo quiero mostrar en dos o tres episodios el ocaso de un expresidente.   Se ha ido al suelo el heroísmo con el que respondía siempre a sus contradictores, señalando una y otra vez que había liberado a Colombia de la guerrilla y eso lo valía todo y eso bastaba para su gloria. Se le está agotando la gloria.   *Publicado originalmente por Cambio

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