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- ¿Por qué restaurar los columbarios de Bogotá no es clasismo, sino justicia histórica?
Por: Catalina Valencia El debate sobre la restauración de los columbarios en los Mártires ha generado controversia, especialmente entre quienes consideran que el espacio debería destinarse a un parque con canchas deportivas y juegos infantiles. Un texto reciente critica el proyecto de restauración y lo califica como una imposición de la “élite artística”, restándole importancia al valor simbólico e histórico del sitio. Sin embargo, esta visión ignora una realidad crucial: los columbarios no son simples ruinas, sino un espacio de memoria vinculado a la historia de la violencia en Colombia. Restaurarlos no es clasismo, es un acto de justicia y reconocimiento para las víctimas y para la sociedad en su conjunto. 1. Memoria y espacio público: un falso dilema El texto en cuestión plantea una oposición entre dos usos del suelo: un parque recreativo o un monumento de memoria. Esta dicotomía es falsa. Bogotá necesita tanto espacios de esparcimiento como lugares que recuerden las tragedias de su historia para que no se repitan. No se trata de elegir entre la felicidad de los niños y la memoria de las víctimas, sino de encontrar un equilibrio donde ambos propósitos coexistan. Reducir la restauración de los columbarios a una imposición de la “élite artística” es un argumento simplista que desconoce el papel que han jugado estos espacios en la historia reciente del país. Los columbarios han sido escenario de luchas de memoria, en especial para recordar a los desaparecidos en el conflicto armado. Transformarlos en un parque sin reconocer su pasado no solo invisibiliza a las víctimas, sino que también perpetúa el olvido. 2. La memoria como construcción ciudadana La crítica central del texto sugiere que el proyecto responde a intereses de una élite desconectada de las necesidades de la comunidad. Sin embargo, la conservación de la memoria no es un capricho de artistas o académicos, sino una exigencia de organizaciones de derechos humanos y víctimas que han luchado durante décadas para evitar la desaparición de estos espacios. Es cierto que Bogotá necesita parques y lugares de esparcimiento, pero ¿por qué asumir que la memoria y el bienestar son incompatibles? En muchas ciudades del mundo, sitios de memoria han sido integrados exitosamente con espacios públicos: el Memorial del 9/11 en Nueva York, el Parque de la Memoria en Buenos Aires o la Plaza de la Memoria en Medellín. En todos estos casos, la memoria convive con la vida cotidiana sin que una anule a la otra. 3. Invisibilización de las víctimas y la historia Uno de los puntos más problemáticos del texto es la afirmación de que nadie sabía que el cementerio existía y que el espacio era solo un “gran lote”. Esta postura desconoce la importancia de los lugares de duelo en la construcción del tejido social. La desaparición de los columbarios no solo borraría una parte de la historia de Bogotá, sino que también enviaría un mensaje de indiferencia hacia quienes han luchado por el derecho a recordar. 4. La ciudad no se construye desde el olvido Finalmente, el argumento de que la restauración de los columbarios impide la construcción de una ciudad más democrática es contradictorio. Una sociedad democrática es aquella que reconoce sus dolores, les da un lugar y aprende de ellos. La memoria no es un obstáculo para el desarrollo, sino una base fundamental para construir un futuro más justo e inclusivo. Si realmente se busca una Bogotá equitativa, es necesario salir del reduccionismo que plantea la memoria como un lujo y el esparcimiento como una necesidad. Ambos son esenciales y deben coexistir. Se pueden hacer parques, pero no a costa de enterrar la historia de las víctimas en el olvido. Conclusión Preservar los columbarios de Bogotá no es un capricho ni un acto de clasismo, sino una necesidad ética. No se trata de elegir entre memoria y esparcimiento, sino de reconocer que una ciudad sana es aquella que encuentra formas de recordar sin dejar de mirar hacia adelante. Si queremos construir una sociedad realmente democrática, debemos entender que la memoria no es un obstáculo, sino un pilar de nuestra identidad colectiva.
- ¿Y las otras pa´cuando?
Por: Oficina Pares Pacífico Buenaventura ha enfrentado históricamente el reto de vivir con múltiples obras sin culminar, comúnmente conocidas como “elefantes blancos”. Estas infraestructuras no solo representan un detrimento económico, sino que también afectan la calidad de vida de sus habitantes. Bajo el lema “0 obras inconclusas” la administración distrital promueve su gestión frente a la puesta en marcha de algunos proyectos e iniciativas necesarias para la comunidad, obras deportivas y comunitarias que servirán para el goce y disfrute de la población bonaverense; aplaudimos el avance y puesta en marcha de estas iniciativas que sin duda contribuyen al fortalecimiento del tejido social comunitario que tanto está fragmentado en el territorio, convirtiendo esto en una oportunidad para las y los bonaverenses. Pero… Resulta preocupante y nos compete recordar la triste realidad que continúa viviendo el Distrito. El pasado 15 de mayo de 2024 la Contraloría Distrital manifestó que después de actualizar el registro nacional de obras inconclusas, Buenaventura contaba en promedio con 66 obras sin culminar, y de estas, hay 33 cuyo seguimiento son competencia directa de la Contraloría Distrital dado su fuente de financiación. Durante años, la comunidad ha sufrido las consecuencias del deplorable estado de las pocas infraestructuras deportivas, culturales y recreativas que existen en la ciudad. Obras como el emblemático Estadio Marino Klinger, un lugar de ensueño que no ha dejado sino víctimas y pesadillas, y que hoy es consumido por “monte y lodo”. Si al menos nos alcanzáramos a dimensionar el impacto que está detrás de esta iniciativa si se lograra consolidar, entendiendo lo que representa este estadio no solo para el sector donde funcionaria, sino para la ciudad entera y para la región. El trabajo que han venido adelantado grupos de veeduría ciudadana, para hacerle seguimiento y control social a esta obra es inspirador, y pese a ello, no hay respuestas claras y el futuro es incierto. Los lideres han tenido que soportar la ineficiencia y la falta de respuestas, han sorteado situaciones que se salen de sus manos como veedores. Estamos hablando de un escenario que pretende salvar vidas, quitarle jóvenes a la guerra, y construir proyectos de vida a través del deporte. Esta construcción ha presentado múltiples retrasos y problemas administrativos y se desconoce cuándo los bonaverenses serán testigo de cómo resurge un gigante desde las cenizas. Frente a esta situación seguimos preguntando: ¿ Quién responde? Véase también: https://www.pares.com.co/post/se-robaron-los-40-mil-millones-para-la-remodelaci%C3%B3n-del-estadio-marino-klinger 2025. Estadio Marino Klinger Otra obra que continua siendo un misterio total es el Acuaparque de Buenaventura, esta si está lejos de ser considerada un “elefante blanco” este es todo un safari. Con casi el 100% de los recursos girados, es evidente que no existe mayor avance físico de dicha obra. Son muchas las irregularidades que se encontraron en su momento y que hoy por hoy, la maleza ha logrado consumir lo poco que se hizo en ese lugar. Fuente: Pares pacifico 2025 Existen otras obras que siguen en esa larga lista de espera, que, aunque sean de resorte nacional o departamental son parte de ese cúmulo de iniciativas que esperan los bonaverenses poder disfrutar un día. Obras como la tan anhelada Casa de la Cultura Margarita Hurtado, el puesto de salud del barrio Juan 23, el Aeropuerto local, la cárcel, entre otras. En Buenaventura, son pocos los escenarios con los que cuenta la zona urbana para el esparcimiento, la recreación y el deporte, si a ello le sumamos que muchos de esos han sido usurpados para otros usos y por otros actores, limitando mucho más a la comunidad, a pesar de los avances, esta administración y las que vengan seguirán enfrentando desafíos significativos. La culminación de las obras va más allá de los recursos financieros, sino también de una gestión eficiente y transparente. Seguir propiciando y motivando la participación activa de la comunidad y la vigilancia constante de los entes de control, con lo que se puede asegurar que los recursos se ejecuten según lo planeado y se eviten futuros “elefantes blancos”. El compromiso de la actual administración con su iniciativa “0 obras inconclusas” se puede convertir en una oportunidad para transformar la infraestructura de Buenaventura y garantizar los derechos que durante años han sido vulnerados. Sin embargo, es esencial que este compromiso se materialice en acciones concretas y sostenibles, hay obras que requieren mayor atención por parte del ente territorial. Urge parar el espiral de cemento no terminado, es necesario que esta ciudad no se siga convirtiendo en un cementerio de obras inconclusas. De las que nos seguimos preguntando, y ¿las otras pa´cuando?
- La fiesta que armaron los paramilitares mientras asesinaban a un centenear de personas en el Salado
Por: Iván Gallo Cuando regresaron, dos años después de la masacre, los habitantes de El Salado tuvieron que disputarle sus casas al monte. En esa región de los Montes de María, agreste y a la vez rica, cualquier maleza que se deje crecer se convierte en monte al cabo de unas cuantas de semana. El 19 de febrero del 2000 en la madrugada, cuando los paramilitares se fueron dejando a 66 personas asesinadas, la mayoría de ellas en el centro de la cancha de fútbol, la gente sólo pensó en huir. Más de cinco mil personas tenía esta población de El Carmen de Bolívar pero el pueblo en unas cuantas horas quedó desierto. Los que vivían ahí agarraron lo que cabía en una maleta y se fueron. Nadie está preparado para ver tanta maldad como de la que fueron testigos el 18 de febrero del año 2000. Regresaron porque se cansaron de las humillaciones que significa ser desplazado. Prefirieron irse a vivir con sus fantasmas que tener que vivir de lo que les daba la gente debajo de un semáforo. El pueblo era otro. La selva se tragó al cemento. Cuando Alberto Salcedo Silva en su crónica El pueblo que sobrevivió a una masacre amenizada con gaitas, que, cuando regresaron, uno de los paisanos se tuvo que encaramar en el tanque elevado del acueducto para precisar donde quedaba la casa de cada quien. Para colmo de males el cielo se abrió y cayó uno de esos aguaceros en donde no te puedes ver las manos. Dos años atrás el sol brillaba. La acción paramilitar comenzó el 16 de febrero. Los habitantes de el Salado no sabían que la muerte los estaba rondando. Se establecía un cerco alrededor de ellos compuesto por 450 hombres que se tomaron de manera silenciosa el corregimiento de Canualito en el municipio de Ovejas. Allí reúnen a la población, les explican que habían llegado hasta allí porque ellos eran unos sapos de la guerrilla y para escarmentarlos los deguellan. Las órdenes que dio alias El Tigre, quien tuvo la responsabilidad de llevar a cabo esta acción, fue lo de no usar armas de fuego para no generar ningún ruido. Otro grupo, comandando por Amaury, va avanzando hasta el Salado. En el camino es atacado con cilindros de gas por parte de el Frente 37 de las FARC. Es un combate corto que ocurre el jueves 17 de febrero. Amaury y sus hombres continúan adelante. Al Salado llegan el viernes 18 de febrero a las 9 de la mañana. Amaury es el jefe de operaciones pero él es una ficha más dentro de la estructura paramilitar que lleva los hilos de una de las acciones más sanguinarias que recuerde el conflicto armado colombiano. La órdenes las dieron los comandantes Salvatore Mancuso, Rodrigo Mercado y Jorge 40. Los paras buscaban quitarle a las FARC el sur de Bolívar. Para hacerlo deberían dejarle claro a la población sus métodos de crueldad. Para que nadie más fuera a ayudar nunca más a un guerrillero de las FARC así les pusiera un fusil en la cabeza. Para asegurarse de eso usaron el terror. A diferencia de otras masacres los paras que llegaron a El Salado no tenían lista en mano. Simplemente a patadas iban reventando las puertas. Reunieron a la población en la plaza pública. Los paramilitares estaban contentos, sabían que iban a hacer algo histórico. Por eso se sentían creativos. Alias El Tigre, que fue uno de los paras que comandó la operación, tuvo la ocurrencia de hacer un juego: ahora vamos a hacer un sorteo. Aquí están todos los hombres: contemos del 1 al 30; primero del 1 al 10, y al que le toque el 10, no se va a salvar”. Y entonces empezaron a matar. Antes del mediodía, sobre la cancha de fútbol y en la plaza, ya habían 28 saladeros asesinados. A cada disparo, a cada golpe de machete, los paras estallaban de felicidad. Fue tanta la euforia que sentían que se fueron a la casa de la cultura y sacaron gaitas y tambores. Pusieron a tocar a gente que sabía este arte y que vivía en el puerto. Si no tocaban pues los mataban. En Auschwitz los judíos que se bajaban de los trenes eran recibidos por bandas de música. Los demonios están arropados por la misma maldad sin importar la diferencia del lenguaje, de países. No fueron muertes comunes y corrientes. Acá hubo sevicia. El primero de los que mataron se llamaba Eduardo Novoa Alvis. Dice Salcedo Ramos en su crónica “A él, después de torturarlo, le arrancaron las orejas con un cuchillo y después le embutieron la cabeza en un costal”. Uno de los paras, después de los primeros asesinatos que fueron por gusto, para romper el hielo, sacó una lista. En ella aparecía Nayibis Osorio, la peluquera del pueblo. Había sido acusada de mantener relaciones con un comandante de las FARC. La arrastraron del pelo hasta la iglesia. En las gradas la fusilaron. Una vez muerta le clavaron un palo en la vagina. Las gaitas y los tambores seguían sonando, los paras riendo y bebiendo y gritando -Partida de malparidos: párense firmes, que somos los paracos y vamos a acabar con este pueblo de mierda. Degollaron, decapitaron, aplastaron cabezas con piedras. Jugaron fútbol con las cabezas como ha sucedido en tantos escenarios de violencia. Violaron las mujeres, descuartizaron jóvenes con destornilladores, motosierras. Si alguna vez se debe describir uno de los circulos del infierno deben preguntarle a alguno de los sobrevivientes. Sobre las nueve de la noche, ebrios, dieron la orden de que la gente regresara a las casas. “Eso si, tienen que dormir con la puerta abierta hijueputas, el que la cierre entramos y los llenamos de tiros”. Obedecieron. No tenían otra opción. Los paras se fueron de El Salado a las cinco de la tarde. En las calles corría un rio de sangre. Los cuerpos se descomponían en la plaza, en la cancha. Una vez enterraron a sus muertos se fueron. Aunque nunca se supo el número exacto de los asesinados la Fiscalía estableció ocho años después de la masacre que fueron más de 100. Un día después de la masacre llegó el ejército. Dijeron que no escucharon nada. Que qué vaina pero que la vida en los Montes de María era así. En el 2015 el Salado mostraba otra cara. La empresa privada ayudó a reconstruir el tejido social. Se hicieron centros médicos, escuelas. Se invitó a la gente a seguir creyendo. El 16 de octubre del 2012 El Salado fue reconocido como sujeto de reparación. Hasta el 2024 se había hecho una inversión de más de quinientos millones de pesos pero aún falta por implementar el 60% de la reparación que se necesita para intentar reparar un tejido social que aún no cierra sus cicatrices. Porque de esos son conscientes los saladeños. Nada volverá a ser como antes.
- Elon Musk más poderoso que nunca: lanzará la Inteligencia Artificial más inteligente del planeta
Por: Redacción Pares El mundo va rápido y si el que lo mueve es Elon Musk la bola gira de manera trepidante. Hace cuarenta años se lanzó ELIZA, el primer procesador con el que un humano pudiera intercambiar una conversación. La persona se sentaba frente a la máquina y le hacía preguntas básicas. Al estar programado para contrapreguntar, ELIZA podría generar al menos la sensación de tener empatía. Pasarían muchos años hasta que apareciera AlphaGo. Los chinos tienen uno de los juegos de mesa más complicados del mundo, el Go, una mezcla entre ajedrez y damas chinas que es dificil de explicar. El mejor jugador de los últimos tiempos se enfrentó con una computadora. Lo derrotó con facilidad. El ordenador fue capaz de inventar juzgadas que a ningún humano se les hubiera ocurrido. Fue apenas en el 2014, miles de personas vieron la partida. El asombro fue absoluto. Desde entonces la IA ha venido creciendo a pasos agigantados. Personas como Elon Musk quieren tener el monopolio de este tipo de tecnología. Incluso la semana pasada ofreció 98 mil millones de dólares para quedarse con OpenIA, la respuesta de sus ex socios fue un portazo en la cara. Musk, quien se ha convertido en una especie de aprendiz de Donald Trump, espera que este gobierno invierta 500 mil millones de dólares para realizar la IA más grande del mundo. Por ahora Musk anuncia que este lunes 17 de febrero nacerá Grok 3, la IA más inteligente del planeta. Esta es la versión mejorada de Grok 2 y Musk la calificó como “aterradoramente inteligente”. Musk no ha dado muchos detalles sobre estos avances. La última vez que habló fue el pasado viernes 14 de febrero y afirmó que estaría todo el fin de semana desconectado, intentado perfeccionar la máquina. El lanzamiento será este lunes a las 8 de la noche y la transmisión se hará en vivo a través de un Space en X. Para muchos esto no es más que una patada de ahogado por parte del magnate después de que se rechazara su oferta de comprar Open IA que se dio tras una fuerte disputa con su co-creador Sam Altman. Musk viene siendo duramente cuestionado éticamente sobre si estaría en capacidad para tener tanto poder en sus manos. Desde estudios científicos hasta novelas de ciencia ficción han advertido sobre los peligros de la Inteligencia Artificial en las manos equivocadas. Con el comportamiento errático de Musk, sus saludos nazis y su devoción de Trump una buena parte de la humanidad tiene miedo de los avances que pueda mostrar la IA en poder del dueño de Tesla.
- Transición energética y comunidades en medio del conflicto: el caso del Catatumbo
Por: Centro de Pensamiento para la Transición Energética La región del Catatumbo, ubicada en el nororiente de Colombia y fronteriza con Venezuela, ha sido históricamente uno de los territorios más afectados por el conflicto armado. Pese a los esfuerzos de pacificación, diversos reportes de prensa y organizaciones civiles advierten que continúan problemáticas arraigadas al narcotráfico, la confrontación entre grupos armados ilegales y la limitada presencia estatal. En este panorama, surge con fuerza un tema emergente: la transición energética justa y la conformación de comunidades energéticas como motores de sostenibilidad ambiental y resiliencia social. Según un artículo reciente de El Espectador, varios municipios del Catatumbo han experimentado desplazamientos masivos debido a enfrentamientos entre el ELN y disidencias de las FARC, quienes pretenden controlar rutas de salida de cultivos ilícitos. Organizaciones de Derechos Humanos citadas en la investigación sostienen que la población civil permanece “en permanente zozobra”, con un déficit presupuestal que impide atender las necesidades básicas de los afectados. Este déficit no es coyuntural, sino que se remonta a años de escasa inversión pública, traduciéndose en un acceso precario a infraestructura energética. En la misma línea, El Tiempo señala que la mayoría de hogares en zonas rurales de la región dependen de combustibles fósiles para iluminación, refrigeración y bombeo de agua, debido a que las redes de distribución eléctrica son frágiles o inexistentes. Para romper dicha dependencia, diversos actores han propuesto proyectos de energías renovables que podrían reactivar la economía local y contribuir a mitigar las dinámicas de ilegalidad. Sin embargo, la Ley 2099 de 2021 (Ley de Transición Energética), que ofrece incentivos a la instalación de paneles solares y otras Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER), no logra materializarse en el territorio. Tal como indica Revista Cambio, la inseguridad dificulta la llegada de inversionistas y la implementación de proyectos gubernamentales. Líderes sociales de municipios como Tibú, El Tarra y Sardinata han expresado que muchas iniciativas energéticas terminan “en el papel” porque las empresas demandan condiciones de seguridad que las instituciones no alcanzan a garantizar. Esto subraya la necesidad de concertaciones amplias con las comunidades y, probablemente, con los grupos armados que operan en la zona para crear entornos favorables a la inversión. De hecho, Revista Semana destaca que el gobierno nacional insiste en que la transición energética justa debe articularse con la política de “paz total” para obtener resultados tangibles. El Plan Nacional de Desarrollo prevé lineamientos específicos para promover las energías renovables en zonas de conflicto, pero también enfrenta obstáculos como la falta de articulación interinstitucional y las dificultades en la implementación de la propia política de paz. La situación del Catatumbo ilustra las tensiones de un territorio sumido en la disputa armada y la exclusión socioeconómica, donde la transición energética —planteada como objetivo nacional— enfrenta barreras estructurales. La deficiente infraestructura, el control ilegal y el temor de las empresas reducen las probabilidades de contar con soluciones renovables. No obstante, la creación de comunidades energéticas aparece como una alternativa prometedora si hay apoyo integral de autoridades locales, organizaciones internacionales y, especialmente, si se avanza en la reducción de la confrontación armada. En ese orden de ideas, la apuesta por energías limpias podría contribuir a la construcción de paz, siempre que se aborde tanto el componente técnico como el fortalecimiento de la cohesión social y la participación ciudadana. La experiencia muestra que la electricidad no solo ilumina hogares, sino que también enciende esperanzas de cambio en territorios azotados por la violencia. Aun así, este proceso demandará planes interinstitucionales sólidos, estrategias de seguridad eficaces y, solo entonces el Catatumbo podrá transitar de la sombra del conflicto hacia la luz de un futuro energético sostenible.
- ¿Por qué con 12 mil hombres en el territorio el ejército no puede recuperar el Catatumbo?
Por: Iván Gallo Entre 1955 y 1975 la guerra del Vietnam dejó 2.5 millones de muertos, muchos de ellos civiles. Las masacres a poblaciones que supuestamente apoyaban al Vietcong terminaron por desprestigiar al ejército norteamericano. Además de ser una fuerza invasora, las tropas estadounidenses jamás se ganaron el apoyo popular. Cuando Lyndon Johnson involucró a norteamérica en el conflicto perder no era una opción. Tenían una aplastante superioridad tecnológica: tanques, portaviones, cazas, napalm. Mucho napalm. Se estima que se lanzaron 7.5 millones de toneladas de bombas. Pero la guerra se eternizó. Diez años duró la intervención norteamericana y el resultado histórico más notorio fue la caída de Nixon, en parte por el Watergate y en parte por las protestas que se derivaron de ese conflicto. El único que parecía saber cuál era el final de la guerra era el líder Ho Chi Minh quien afirmó lo siguiente: "Pueden matar a diez de mis hombres por cada uno de los suyos que matemos nosotros. Pero, incluso así, ustedes perderán y nosotros ganaremos". Esto lo dijo una vez Estados Unidos entró en una guerra que para la mayoría de la población norteamericana no tenía sentido. Los negros fueron tomados como carne de cañón. Mohammad Ali, el boxeador más grande de todos los tiempos, le dijo No a la guerra. Por eso perdió su título mundial. La declaración por la que le dijo no a la guerra fue la siguiente: “Hemos estado en prisión por 400 años. No voy a viajar al otro lado del mundo para ayudar a asesinar y quemar a una nación pobre simplemente para continuar la dominación de los amos blancos sobre esclavos de piel oscura. El verdadero enemigo de mi gente está aquí”. Y ganaron. Estados Unidos mordió el polvo de la derrota. Fue un golpe moral tremendo para los señores de la guerra y demostró al Tercer Mundo que no importaba el enemigo y su poder tecnológico, lo que importaba era conocer el territorio, ganarse la población y saberse esconder. Las bajas del Vietnam comunistas fueron de un millón. Las norteamericanas fueron de 58 mil. Y aún así perdieron. La guerra no se explica a partir de la aritmética. En el Catatumbo hay cerca de 12 mil soldados del ejército nacional custodiando un territorio que se han disputado diversos grupos armados en los últimos treinta años. Las FARC, los grupos paramilitares, el ELN, el EMC (Hoy día EMBF), con toda su brutalidad, han ocupado una población que, a pesar de su riqueza, ha padecido la ausencia del Estado. Desde el pasado 16 de enero el ELN arrancó una ofensiva contra el EMBF. La brutalidad de esa arremetida ha afectado a cerca de setenta mil personas. Los elenos apenas serán mil. El EMBF tendrá la mitad de ese número. Y aun así no pueden doblegarlos ni recuperar territorio. La táctica y el conocimiento del terreno y la población está de lado de esos grupos armados. A pesar de que el Plan Colombia pudo repeler el ataque a capitales por parte de las FARC y los obligó a sentarse a su secretariado en una mesa de negociación, las Fuerzas Armadas nunca pudieron derrotar militarmente a las FARC. Manuel Marulanda Vélez murió de viejo en las selvas colombianas. El ELN nunca ha tenido el poder militar que alguna vez ostentó las FARC, pero ha sabido interpretar mejor las necesidades de una población condenada al olvido. Por eso en estos momentos, a pesar de la presión de la derecha colombiana, la superioridad militar no es decisiva a la hora de recuperar un territorio con la complejidad geográfica del Catatumbo. El ELN está curtido en derrotas. Desde Anorí, en 1973, donde casi desaparecen, se acostumbraron a levantarse siempre de la lona. El costo ambiental, económico y social que conlleva una ofensiva militar es demasiado elevado como para ser la única respuesta. A pesar de que este grupo ha minado su credibilidad política con sus acciones desmedidas, la negociación es la posibilidad más viable que queda para recuperar zonas como el Catatumbo. Desde hace cincuenta años, cuando el último norteamericano salió de Saigón, quedó claro que, en la guerra de guerrillas, uno más uno nunca es dos.
- 3.500 personas desplazadas y 2.000 familias confinadas en Chocó antes de que empiece el paro armado
Por: Redacción Pares El presidente Petro acaba de llegar de su gira por el Medio Oriente y encontró un panorama desolador. A la situación que ya viene presentando el Catatumbo desde el pasado 16 de enero se suma el anuncio del ELN de que a partir de este 18 de febrero entrará en vigencia un paro armado que ya, a veinticuatro horas de que inicie el paro, se registran 3.500 personas desplazadas y 2000 familias confinadas enfocadas en los siguientes municipios: Istmina, Medio San Juan, litoral de San Juan, Sipí y Novita. Los datos se los dio el secretario del interior del departamento, Francisco Vidal. Otro de los datos que entregó Vidal a Caracol Radio fue que el departamento está en un 80% de su territorio minado. Desde la administración local se está buscando a que Petro tome cartas en el asunto y haga lo mismo que sucedió con el Catatumbo: la decisión de declarar en Chocó el estado de excepción. Los reportes de combates entre el Clan del Golfo y el ELN se reportan en este departamento desde el pasado 5 de febrero. La respuesta del gobierno ha sido la de enviar 350 hombres del ejército pero el reto para las fuerzas armados es saber como intervenir en medio de los combates de los dos grupos. Una situación parecida a la que pasa en el Catatumbo. El ELN ya no está atacando a la fuerza pública sino que ataca a otras estructuras armadas. La configuración del conflicto hace rato ha cambiado. Los años en los que la guerrilla estaba obsesionada con buscar el poder, llegar a Bogotá en una caravana triunfal, han pasado al olvido. Por ahora el paro armado está pactado para que dure 72 horas. Este arrancará entre el 18 hasta el 21 de febrero. La razón del paro armado, además del hostigamiento y lucha por el territorio por el Clan del Golfo, se hace por la conmemoración de los 58 años de la muerte de Camilo Torres. Vale la pena recordar que el último paro armado ocurrido en Chocó y que fue el año pasado dejó 50 mil personas afectadas, ya fuera porque tuvieron que irse de su territorio o porque quedaron confinadas por el conflicto. Autoridades temen porque existan en estos días problemas de desabastecimiento ya que la gente, al no poder salir de sus casas, no pueden salir a pescar ni establecer la cadena de producción que les permite su subsistencia. Además más de 2000 niños no podrán ir al colegio. Otra vez regresa el curso normal de las cosas en Chocó, otro de los territorios del país en donde el Estado no puede garantizarle la tranquilidad a sus pobladores.
- Los políticos colombianos que están convencidos que Milei es un genio
Por: Redacción Pares Desde el pasado viernes Argentina está sumido en un escándalo. El presidente de ese país Javier Milei cometió una imprudencia que puede constituirse en crimen, al haber dejado fijado en su cuenta de X un post en donde recomendaba invertir en una criptomoneda llamada Libra. El trino estuvo al aire más de cuatro horas lo que llevó a que en ese lapso 44 mil personas quisieran invertir en esta iniciativa privada que tenía como fin, según el mandatario, ayudar a las empresas nacionales. En las primeras horas dio unos rendimientos sorprendentes pero, pocas horas después, se desplomó. Sólo 10 personas se beneficiaron con esta jugada financiera. Aún se desconocen los nombres de las mismas. Desde medios opositores al gobierno libertario se especula que puede ser gente cercana al presidente. La estafa fue de 87 millones de dólares. En los próximos días le caerán al libertario varias demandas e incluso podría hablarse de un juicio político en su contra. En Colombia varios políticos que ya empezaron su campaña a la presidencia han prometido importar su modelo económico. Bueno, esto no sólo se limita a Colombia ya que, como han afirmado medios conservadores norteamericanos, Donald Trump estaría copiando parte de su modelo económico. En poco más de un año Milei y sus partidarios sacaban pecho de sus políticas económicas hasta el punto de ser vendido como un gurú. Cuando lanzó oficialmente su candidatura presidencial Vicky Dávila anunció que uno de sus asesores en materia económica será Alex Kaiser un chileno que ha estado trabajando con el actual presidente argentino y que participó en el 2021 de la primera controversia que generó Milei con sus recomendaciones vía twitter: otra pirámide que resultó siendo una estafa. En la correría de medios que dio la experiodista hace unas semanas afirmó que, si bien ella hará un gobierno diferente, si traería algunos métodos implementados por Milei para mejorar la economía como es el de bajar la burocracia. Milei hizo campaña prometiendo eliminar ministerios claves para la gente como es el de la educación. A comienzos de este año María Fernanda Cabal llamó “vulgar populista” a Gustavo Petro por sus políticas económicas y lo comparó con Milei “ La diferencia entre un estadista y un vulgar populista. Mientras Milei puede decir con orgullo que superaron la recesión . Petro inventa sofismas para decir que todo va bien cuando nada lo está”. María Fernanda Cabal es una entusiasta de Milei hasta el punto que lo acompañó en su posesión presidencial en diciembre del 2023. En su momento, cuando Milei, a pesar de su misoginia, su racismo, su claro desconocimiento sobre las reglas básicas de la economía, fue elegido presidente, políticos como Jota Pe Hernández, celebraron la noticia y afirmaron que el país guacho se levantaría de las cenizas en las que los había dejado los Kirchner. El Representante uribista Andrés Forero también aupó el ¡Viva la libertad carajo! Cuando Milei derrotó al peronista Sergio Massa. El ex candidato presidencial Enrique Gómez también expresó su fervor hacia Milei haciendo una oda al discurso con el que este asumió su presidencia. Los políticos anteriormente mencionados han guardado silencio en las últimas horas después de que se gestara una estafa descomunal a costa de la ignorancia en materia económica que exhibió Milei. La otra opción que se baraja es que todo fue premeditado. De ser así el hoy presidente argentino podría terminar tras las rejas.
- La novela de crímenes más aterradora de la historia
Por: Iván Gallo - Editor de Contenido Asomarse a Dostoyevski es ver al infierno en la tierra. Es además un viaje al corazón de las tinieblas. Días antes de que el estudiante Rodion Romanovich Raskolnikov matara a la vieja usurera, se va a ahogar la fiebre con cerveza y vodka en una taberna de San Petersburgo. A diferencia de un naturalista como Zola, Dostoyevski no describe la indumentaria del asesino, ni la suciedad de las paredes, ni se demora tres páginas describiendo la barra agujereada por los nidos de las ratas. Acá vemos el estado de ánimo, la pesadez de la respiración de los borrachos. Es dificil estar en pie no por el alcohol sino por la atmósfera. Raskolnikov incluso sufre un leve desmayo. A los efluvios de los borrachines se debe sumar el olor a cebo de las velas que iluminaban esos lugares a comienzos del siglo XIX. Entre los más extraños y alucinantes tours literarios está la de irse en Verano a San Petersburgo, llenarse de vodka y seguir la ruta zigzagueante, infernal, del cuchitril donde vive Raskolnikov hasta el lugar donde revienta con su hacha a un ser que él considera menos que una cucharacha. Porque Raskolnikov se cree un gran hombre. Cada vez que tengo fiebre me siento un poco como Raskolnikov, el personaje de Crimen y Castigo, quien en un arrebato, en medio de la enfermedad, es capaz de escribir un ensayo sobre “El derecho que tienen los grandes hombres a matar” ahí escribe una confesión, porque Raskolnikov quiere ser descubierto. Mata no para conseguir el dinero suficiente que le permita ser libre. El mata porque no es más que un fanático religioso. Mata porque quiere sentir culpa. Pero no es sobre Crimen y Castigo que quiero hablar sino sobre los Hermanos Karamazov. La última novela del escritor ruso es uno de esos libros de los que todo el mundo habla pero nadie ha leído. Cuando se busca leer en otro idioma surge el eterno problema de las traducciones. En español la traducción más célebre es la de Augusto Vidal, gran rusófilo, traductor oficial en nuestro idioma de Dostoyevski. Pocas editoriales contemporáneas se animan a editarla completa. Lo que pululan son versiones recortadas, casi que resumenes con los momentos más importantes. He visto libros de Bruguera de 400, 500 páginas a lo sumo. Hace poco compré la versión de Alianza. 1.200 páginas. Dostoyevski es un gran narrador pero también es un sicólogo incomparable. Por eso hay que atreverse a leer el libro completo. Sólo así podemos ver los abismos espirutuales, los barrancos de sus personajes. Porque como Shakespeare, Dostoyevski no es un hombre, es un continente. Los Karamazov es una novela de crímenes donde, a diferencia de las de Agatha Christie, uno sabe quien es el asesino. Todo apunta a que Dimitriv Karamazov, quien comparte con su padre la pasión por la misma mujer, es el hombre que matará al viejo Fiodor. Pero no, hay alguien que tiene más razones para odiarlo. Él es Smerdiakov. Smerdiakov en ruso significa asqueroso. Es el hijo de la loca de la ciudad quien fue violada por el vil Fiodor. Cuando estaba a punto de parir la Smerdiakova se sube a una reja y entra a la propiedad de los Karamazov. Allí tiene al hijo y muere. El hijo es recogido por Fiodor y se lo entrega a sus mayordomos para que lo crien. Es epiléptico, como Dostoyevski. Ningún autor en la historia de la literatura ha sido tan personal como el genio de las letras rusas. Cada una de sus novelas no es más que un pedazo de sus memorias. El vive en sus personajes. El rasgo más destacado de Dostoyevski es su enfermedad, que se le vino a manifestar a los 30 años, poco después de haber pagado cinco años injustamente -lo acusaban de conspirador político, de nihilista- en una cárcel en Siberia. Se alejó de Rusia, después de haber sido un éxito con su primera novela, Pobres Gentes, que puso de rodillas a Nekrasov, Belinski y los críticos literarios más importantes, Dostoyevski fracasó una y otra vez. La tensión de nunca tener una moneda, de enamorarse de una mujer mucho menor, de perder un hijo y a su primera esposa, sumado al padecimiento siberiano, le exacerbó el demonio de la epilepsia que dormía en él. Su primer ataque le sobrevino mientras veía un cuadro de Tiziano, el mismo por el que el Príncipe Miskyn, el protagonista de El Idiota, tiene también un ataque epiléptico. En los Karamazov Dostoyevski retrata el alma ruso, fanática, asiática, totalitaria, en el capítulo donde el Monje Zozima, quien es considerado un santo, muere. A la velación va gente de toda Rusia. Cuando pasan ocho horas y el cadáver empieza expedir un olor fuerte nadie lo puede creer. Zozima, a pesar de su vida entregada a la oración, de sus supuestos milagros, no era más que un farsante. Los santos, después de muertos, no emiten otro olor que el de la pureza. Es puro detalle. La manera como se va tejiendo el asesinato del viejo Fiodor, el padre de los Karamazov, es el modelo en el que después se basaría el cine para hacer sus trillers. Todos sabemos que Dimitriv lo va a matar. Incluso, antes de que aparezca el cuerpo del viejo con un roto en la cabeza, ha escrito una carta confesando un crímen que él aún no ha realizado. Es obvio que Dimitri también es Dostoyevksi. El escritor odiaba a su padre, un médico despótico dueño de una hacienda y de las almas que habían ella. Acostumbraba a azotar a sus siervos. Un día los siervos se cansaron, se abalanzaron contra él y lo despedazaron. Fiodor es Mijail, el padre de Dostoyevski. Todo por tres mil rublos y una mujer. Todo por una venganza. Smerdiakov venga el honor de su madre golpeando con una piedra la cabeza de su padre. Pero los Karamazov es una inmensa muñeca rusa, las historias que se tejen dentro del libro son monumentales. Un ejemplo de ello es el Gran Inquisidor, la historia que le cuenta Iván Karamazov a Aliosha, el hermano bueno, en una taberna cochambrosa. Jesús regresó a la tierra durante la época más algida de la inquisición. Predicó, hizo milagros, demostró que era él. El gran Inquisidor lo detiene, lo acusa de ser un farsante. Lo va a mandar a la hoguera. La noche antes de la ejecución el Inquisidor entra y le dice a Jesús que él sabe que no es un farsante pero que la humanidad, en ese momento, no necesitaba la fuerza del perdón sino la fuerza de la espada. Que era mejor arrasar a poner la otra mejilla. El Inquisidor, con algún resquemor de mandar a la hoguera al verdadero hijo de Dios, lo suelta. Lo suelta pero no lo perdona. En las últimas doscientas páginas Dostoyevksi, en los Karamazov, funda el drama judicial. Los monólogos de acusación y defensa en el juicio de Dimitri son magistrales y no han envejecido un día. Si, después vendría Simenon, Christie, Larsson, el mismo Borges y Bioy Casares, Hammet y toda la santa lista, pero nadie está al nivel de Dostoyevski y esta crónica roja escrita por un demiurgo. Dejen todo lo que estén haciendo y ponganse a leer, inmediatamente, los Hermanos Karamazov.
- LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y NUESTRO FUTURO CIBERNÉTICO
Por: Guillermo Linero Un día, muy temprano en la línea de tiempo de nuestra especie, los prehumanos -los primates- por la sola necesidad de vivir o sobrevivir más cómodamente, habrán reaccionado con asombro pasmoso, cuando alguien de los suyos deshojó una rama y la introdujo en un nido de termitas para sacarlas. Y es discernible que así hubieran reaccionado; pues, a partir de esa simple ocurrencia, que por ajena a sus facultades físicas naturales es artificial, encontraron más cómodo y eficaz la manera de obtener su manjar predilecto y llevarlo a sus bocas tal y como sus descendientes lo hacemos hoy con los pinchos de carne. Igual se habrían sorprendido, cuando otro de ellos advirtió que en las temporadas de invierno era mejor controlar el frío encendiendo un fuego, o arropándose con una piel ajena, más efectiva que las suyas. Y ni qué decir de la fascinación de aquellos prehumanos, cuando pudieron comunicarse precisando sonidos y gesticulaciones, que al ser memorizados podían reusarse inequívocamente para la concertación de estrategias grupales en función de realizar actividades muy complejas para un solo individuo. Esa toma de conciencia, fundada en la experiencia del hacer (despojar una rama de sus hojas para instrumentalizarla) y en la experiencia de pensar (acordar y memorizar códigos de comunicación sonoros y gestuales para desempeñar tareas conjuntas) les permitió a los primates saltar de un estadio de su evolución, ceñido a la condición de seres animales, a otro segundo estadio evolutivo donde, sin perder la animalidad -que es la esencia de la evolución biológica- pasarían a ser conscientes y pensantes. En efecto, el uso de una simple varita para extender sus manos, o dejarlas de usar para la caza de animales -fabricando artificios: armas y trampas no naturales- les permitió pasar más tiempo en sus cavernas y dinamizar sus pensamientos en función de sacarle provecho a esa fórmula mágica del conocimiento científico -pensar y hacer- que les permitiría librarse de las tareas arduas, incómodas o peligrosas. Sin duda, gracias a ese tiempo economizado en las faenas de sobrevivencia, los homo sapiens comenzarían a reflexionar sobre sí mismos y a soñar en un futuro de pleno confort, que para hacerlo realidad había que esforzarse por descubrir e inventar. Entonces, descubrieron las ventajas del fuego e inventaron la rueda, inventaron el arado y descubrieron la penicilina, descubrieron la pólvora e inventaron la brújula y la imprenta; y así los barcos, los trenes, los aviones y los cohetes; y han inventado millones de herramientas, de objetos y utensilios, siempre con la misma intención del homo faber y del homo sapiens: alcanzar el confort y vivir sabroso. Ese nuevo ser, perteneciente al segundo estadio de nuestra evolución, un día también advertiría que, si bien ya había alcanzado un relativo confort en virtud de todo lo descubierto y lo inventado, ahora -a causa del cúmulo de memoria intelectual y científica- la tarea de acceder a las informaciones le presentaba nuevos y mayores retos para su capacidad nemotécnica y para su habilidad de cálculo. En consecuencia, y por su natural inclinación a pensar, reflexionar y soñar, vio necesaria la invención de una máquina para que le ayudara efectivamente en eso de pensar, calcular, memorizar y resumir todo lo acumulado; o mejor, se le ocurrió abrir las puertas a un tercer estadio evolutivo, donde, de seguirlo, se tornará igual como el primate se tornó en un ser racional, en un ser cibernético; es decir en un ser vivo análogo a las máquinas, o en una máquina análoga a los seres vivos. A esa transformación le temen muchos, preocupados por creer y dar por cierto que las Inteligencias Artificiales carecen, y carecerán aun más, de emociones y sentimientos. Pero, lo cierto es que semejante a los humanos, que no hemos perdido la animalidad de los primates, tampoco las máquinas pensantes tienen porqué perder, ni la animalidad de los primates ni la humanidad de los seres pensantes. En cuanto a la animalidad, el mismo pionero de la IA -Jünger Sshmidhuber- ha dicho que estas funcionan igual que una red neuronal, idéntica a la de un ser biológico. Y en cuanto a su humanidad, basta saber que las IAs, al nutrirse de informaciones acumuladas a lo largo del tiempo por los seres humanos, y al no ser surtidas ni entrenadas por simios; así como conservan del animal su estructura y funcionamiento neuronal, de los seres humanos conservarán las emociones y la sensibilidad. Con todo, puesto que debemos medir la eficacia y ventajas de las IAs, sobre la base de una alta población demográfica, es natural pensar en los trabajos que desempeñarán con eficiencia y a bajo costo, desplazando a las personas necesitadas de un oficio remunerado. El planteamiento del científico mentado, aclara que las IAs, solo realizarán trabajos que se resuelven dentro de las pantallas. Los trabajos de oficina y los trabajos teóricos escolares -buscar información, realizar informes, hacer cálculos e interpretar estadísticas- pueden facilitarse enormemente mediante las IAs, ya que estas funcionan básicamente por medio de pantallas -las calculadoras, las tablets y los computadores personales- y es dentro de ellas donde realizan con efectividad tareas académicas o intelectuales, replicando a los mejores sabios; pero son muy poco efectivas en cuanto a las acciones físicas. De hecho, los robots, habiendo sido concebidos mucho antes del descubrimiento e invención de la informática y la red de internet, todavía son demasiado torpes, como suele evidenciarse cuando se trata de usar las extremidades y especialmente las manos, para elaborar y construir cosas con habilidad humana. “No existe un robot impulsado por la IA -estas son palabras de Jünger Sshmidhuber- que sepa hacer con la pelota lo que un niño de 12 años”. Aunque, en la lógica de Jünger, en lo que deben entrenarse las IAs es en el mundo físico, tangible por fuera de las pantallas, pues el entrenamiento mental ya lo tienen asegurado. No obstante, cabe preguntarse, más allá de si las IAs y los robots puedan realizar acciones físicas, si estas y estos tienen capacidad para desarrollar la espiritualidad, cuyos contenidos carecen de la lógica matemática de lo racional -memorizar, pensar, calcular, crear y construir- y descarta los algoritmos -de rigor cualitativos y cuantitativos, porque la espiritualidad, eso lo tendrán que aprender las máquinas inteligentes, no se mide por la calidad -digamos el modo de ser de las personas- ni por la cantidad de bienes o virtudes que estas posean.
- La búsqueda de la paz, el único camino para salir de la tormentosa crisis humanitaria
Por: Camila Cuasialpud Trejo - Directora Ejecutiva de Vivamos Humanos Casi como un presagio, en la VI Cumbre Humanitaria que convocó Vivamos Humanos ‒la fundación que dirijo‒ el expresidente Ernesto Samper abrió el espacio pronunciando una frase reveladora y preocupante “ En Colombia avanza más rápido la guerra que la paz” . Para desgracia de los colombianos no fue sólo un titular porque según el Reporte Humanitario 2024 cerró con 1.151 eventos violentos: 461 corresponden a homicidios y hostigamientos en contra de la población civil; 231 a confinamientos y desplazamientos y 184 a asesinatos, secuestros o desplazamientos en contra de liderazgos sociales. ¿Se nos volvió costumbre que las más de 10 millones de personas : el campesinado, las comunidades indígenas y afros, las mujeres y los niños y niñas que viven en las zonas de conflicto sean siempre los que paguen los caprichos de los actores armados? Parece que sí, porque cada vez hablar de construcción de paz o buscar salidas negociadas al conflicto es casi imposible: la opinión pública, por lo que vemos, está posicionando la guerra. Aunque el dolor de la guerra es incalculable, si los actores armados respetan unos mínimos humanitarios que garanticen a las comunidades la vida, nos evitaríamos las cifras y cuentas diarias que presentan los reportes. La relación entre lo humanitario y el respeto por la vida es una razón para seguir con la paz. En el trabajo que hacemos en Vivamos Humanos junto a más 800 organizaciones sociales con las que nos articulamos, siempre insistimos a los actores armados, al Gobierno Nacional y a los entes involucrados en aplicar el Derecho Internacional Humanitario (DIH), reactivar los ceses al fuego humanitarios, retomar los diálogos de paz e involucrar en estos procesos a las comunidades de cada territorio afectado. ¡La paz merece mil oportunidades! , empecemos por darle ‒por segunda vez en la historia reciente del país‒ una oportunidad al DIH, desescalando el conflicto armado y posicionando unos Mínimos Humanitarios que necesita la gente en los territorios para resistir mientras se consigue la paz. Los ceses al fuego, por ejemplo, deberían volver a discutirse y pactarse: durante su periodo de vigencia se evidenció que el primer semestre de 2024 hubo una reducción del 64% en violaciones al cese al fuego por parte del ELN y 63% por la Segunda Marquetalia. Además, disminuyó en un 60% las afectaciones a las misiones humanitarias, médicas y sanitarias. El inicio de 2025 es una película de terror. Desde el 16 de enero, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Frente 33 del Estado Mayor de Bloques (EMB) han dejado 56 personas asesinadas (por subregistro se estima que más de 100), 54.100 desplazadas, 31.100 confinadas, 6.200 en alojamiento temporal y 46.000 niños y niñas que no han podido iniciar clases porque no hay garantías para la vida, la integridad o la libertad en el Catatumbo. La alternativa a esta reciente escalada de la guerra es paz y más paz. Para lograrlo, es necesario que se reconstruya la política de paz, que exista un norte para conseguir la salida política y negociada del conflicto y que en las mesas de negociación, al contrario de seguir cultivando sillas vacías, las descongelen urgente para continuar buscando la paz. ¿Será que se puede terminar ese ciclo inmisericorde de violencia para que el Catatumbo, Chocó, Arauca, Cauca, Antioquia, Caquetá y la región Caribe se acabe?, ¿será que podemos volver a hablar de construir paz, dialogar y encontrar salidas negociadas al conflicto ? Hemos visto en muchos escritos, o informes que lo dicen, pero proteger la vida de las 10 millones de personas que viven en zonas de conflicto armado no da espera o, ¿cuántos litros de sangre más son necesarios para seguir atormentando a los colombianos? En mi opinión Colombia no tiene un mejor camino que el de la búsqueda de la paz y tenemos que levantar la voz para lograrlo. No pidamos tanta guerra, exijamos y busquemos la paz. * Directora Ejecutiva de Vivamos Humanos. Con maestría en gobierno y políticas públicas y especialización en marketing político y estrategias de campaña.
- WALTER JOE BRODERICK Y SUS 90 AÑOS BIEN VIVIDOS
Por: Luis Eduardo Celis La primera vez que supe de la existencia de Joe Broderick fue por el año 1980, cuando vi en la Revista de Circulo de Lectores, el libro Camilo Torres El Cura Guerrillero y el autor era este señor australiano, de padre y Madre Irlandeses -lo cual sabría años después-, pedí el libro el cual era entregado a domicilio y lo leí con interés. La biografía escrita por Joe Broderick, del sacerdote y sociólogo que termina sus días en las filas del ELN un 15 de febrero de 1966, harían del autor un hombre reconocido en los miles de lectores, que transitamos por la vida de Camilo, de la mano de ese buen trabajo. Vine a conocer a Joe, cuando en el año 2003, Antonio Sanguino, en ese momento director de la Corporación Nuevo Arco Iris, me lo presentó y me dijo que le ayudara con una información sobre el proceso de paz de la Corriente de Renovación Socialista, para un texto que estaba escribiendo Joe, sobre esta agrupación que salió del ELN, en el año de 1991. Mi primera impresión de Joe, fue su trato alegre y cálido, le pasé una carpeta de documentos, que le dije que erá una “Guaca” y desde ese momento tenemos esa “Guaca”, como un santo y seña para nuestras charlas de quinquenio en quinquenio. Cuando se cumplía medio siglo de la muerte de Camilo Torres Restrepo, le propuse a Joe, una entrevista sobre las circunstancias y el trabajo para la construcción de su bien logrado perfil biografico, esa entrevista la realicé con Diego Olivares y fue publicada en febrero de 2016 en la Revista Arcadia, cuando la dirigía Juan David Correa, le he propuesto a la Fundación Paz y Reconciliación, que la vuelva a publicar ahora que Joe Broderick, celebra sus 90 años de vida. Joe, vive en Colombia desde 1967, llegó a los 32 años de edad, luego de colgar la sotana de sacerdote católico, ha vivido de manera intensa esta dura Colombia, mantiene su buen humor y calidez, alegría poder compartir este cumpleaños 90 con el. García Márquez quería escribir la biografía de Camilo Torres. Escritor, exsacerdote y dramaturgo australiano, Walter Joe Broderick cuenta de qué manera realizó la biografía de Camilo Torres, el libro en el que cuenta cómo el cura fundó el Departamento de Sociología de la Universidad Nacional y qué razones lo llevaron al monte como guerrillero del ELN. Allí murió un 15 de febrero de 1965, hace 50 años, en Patio Cemento, corregimiento de San Vicente de Chucurí en Santander. Diego Olivares Jiménez y Luis Eduardo Celis El nombre de Walter Joe Broderick se asocia a Camilo Torres Restrepo. El primero escribió la biografía del segundo, la más leída y reconocida en diferentes ámbitos. A los 50 años de la muerte de Camilo, ARCADIA habló con el autor colombo-australiano para precisar por la manera en que realizó el texto de Torres Restrepo a quien no conoció de manera directa. Broderick mantiene vivo el recuerdo de Camilo y el trabajo de investigación para construir una biografía que ha mantenido al personaje para la historia y las nuevas generaciones. ¿Cuándo fue la primera vez que usted escuchó hablar de Camilo Torres en su vida? Walter Joe Broderick: Recuerdo que estaba en Melbourne, Australia, trabajando en una parroquia. Para ese entonces yo ya había estado en algunos países de América Latina. Había estado en República Dominicana y en el Perú, pero estando en mi país escuché la noticia de la muerte de Camilo. ¿Cómo se enteró usted, por qué medio? Me enteré por la radio, donde le dieron un amplio despliegue. ¿Cuál fue su impresión al saber que había muerto un sacerdote de esa manera? Me impresionó que un sacerdote muriera como un guerrillero y evidentemente como dieron la noticia se veía que no era un loco; porque se dijo también que venía de una buena familia, era profesor de universidad y todo se escuchó en febrero de 1966. ¿Cuándo y por qué llegó usted a Colombia? La primera vez que llegué a Colombia fue en 1967. Aún tengo recuerdo que en el 66 fui a estudiar Teología a París, ahí me metí mucho en el mundo de los latinos y ahí conocí a un cura latinoamericano que era de Colombia, que nació en Medellín. Entonces cuando estuve en el Perú, en Cajamarca, en el camino hice escala en Bogotá para visitar a mi amigo de Medellín. Un año después me vine a dedo como un típico mochilero, ´tirando dedo´ del Perú para llegar a Medellín y para participar en un encuentro sobre la noviolencia que organizó mi amigo el sacerdote Gabriel Díaz Duque en la parroquia del barrio Santo Domingo Sabio, que era muy pequeño en esa época. Estando en Medellín me vine para Bogotá y conocí el movimiento Golconda y aunque estaba comprometido para trabajar con curas chilenos, decidí quedarme en Bogotá para trabajar por temas de revolución con las comunidades. ¿Cómo se concibe la idea de hacer el libro? La verdad yo hice el libro porque me contrataron para hacer el texto. No fue una inspiración mía. ¿Quién lo contactó para hacer el libro de Camilo Torres? Me contrató una editorial de New York, llamada Doubleday, que llegó a ser la editorial más grande de los Estados Unidos de esa época, ahora está tomada también por Random House. De todas mis andanzas por América Latina conocí a un personaje que se llama Iván Illich, un croata universal. Él había sido educado en Roma y hablaba muchos idiomas, era un sacerdote de Nueva York y fue vicerrector de la Universidad Católica de Puerto Rico. Illich formó un centro de Estudios en Cuernavaca, México, que durante muchos años fue muy importante para el encuentro de las dos Américas. Tanto para el norte como para el sur. Estando en la casa de Illich en Cuernavaca, Walter Bradbury, que era el editor Senior, le dijo a Illich que estaba buscando quién le pudiera escribir el texto biográfico de Camilo Torres. Yo sabía que en Colombia nadie quería hacer el texto porque se pensaba que era un tipo que se chifló y se fue para la guerrilla y fue algo fugaz. Acá del tema se habló dos meses; pero en el exterior fue un gran estruendo, por la manera y las condiciones en las que murió, además porque eran los años del final de los 60 y eso causó un gran impacto. Por eso una editorial norteamericana estaba buscando alguien que escribiera el libro y no una editorial colombiana. En Estados Unidos estaban interesados porque veían que la historia era la vida de un cura importado y es que en Colombia se tiene esa costumbre, que por lo que viene de afuera- del exterior- es de buen recibo en este país. Yo estaba coincidencialmente en la casa de Ilich y ahí me encargaron la escritura de ese texto. ¿Cómo arrancó en la búsqueda de las fuentes para hacer el libro y cuánto tiempo le tomó escribirlo? Arranqué ubicando a la gente más próxima de Camilo en Colombia. La verdad fue muy poco. Empecé en el 69 y el libro fue publicado en el 75. Además yo no estaba dedicado a escribir al libro. Yo estaba dedicado a hacer la revolución con el grupo Golconda, con el Frente Unido donde hacía los textos y trabajaba en Revista Alternativa que arrancó en el 74. ¿En esa época de Alternativa usted consultó a Gabriel García Márquez como fuente, ya que Torres fue el que bautizó a Rodrigo, su primer hijo? Con Gabriel García Márquez estuve en el 73, porque él estaba en Bogotá por el rodaje de unas de sus películas, recuerdo que era La mala hora. Él me llamó para que habláramos. Yo fui y me dijo: "Joe, yo sé que tú estás escribiendo un libro de Camilo Torres. Pues yo te compro los derechos y lo firmo", pero mamando gallo. Después del chiste, me dijo Gabo que él había concebido hacer una especie de diario de Camilo en el monte, porque ellos se habían conocido en la época de la Universidad Nacional en primer año de Derecho. Además, de hecho, Camilo Torres y Luis Villar Borda publicaron poemas de Gabriel García Márquez en un periódico llamado La Razón en Bogotá. En esa misma cita Gabo me dijo que si le podía ayudar a conseguir las fuentes y yo, que no soy tan bobo, no quise compartir mis fuentes con otro autor. Le dije, "Gabriel, la verdad tengo muy pocas fuentes y son muy difíciles de conseguir. Porque es que los del ELN piensan que soy de la CIA y el DAS está convencido que soy del ELN". Le comenté que a él le quedaba más fácil porque era un escritor de izquierda conocido y colombiano, que de seguro le abrirían las puertas. ¿Cómo fue ese contacto con Isabel, la mamá de Camilo Torres? Isabel y yo nos conocimos y nos hicimos muy amigos en Bogotá, cuando vino en el año 70 porque ella estaba viviendo en Cuba. Después yo fui a La Habana en 1972. Allá pasé mucho tiempo con ella. ¿Cómo recuerda usted a Isabel y cómo fue ese trato con usted? Yo la quise mucho y ella a mí. Era una mujer muy simpática y muy aguda. Era aguda en su inteligencia y en su humor. Se dice que usted escribió una parte del libro de Camilo en Chile No es tan cierto del todo. Estuve en Chile un breve momento escribiendo unas pocas páginas del texto de Camilo. Lo que pasa es que cuando fui a Cuba, en el año 72, me tocó hacer una cosa que era estratégica para que no te ficharan los de la CIA en el Aeropuerto de Panamá. Había que viajar de Colombia a Chile para ir a Cuba, y te venías de Cuba hasta Chile; porque en México, que era otra ruta para venir hasta Colombia, estaban los agentes de la CIA y ahí te reseñaban. Hablando del libro de Camilo, ¿cómo logra reconstruir la infancia? La infancia la construí con Isabel en su gran mayoría. Aunque acá en el texto la infancia también incluye su juventud. Yo contacté a varios excompañeros del colegio Liceo Cervantes de Bogotá y después los que estuvieron con Camilo en la Universidad. Lo del hogar sí fue la mamá. ¿Cómo le ayudó Gerda, la hermana de Camilo, en la construcción del texto? Ella me ayudó enormemente. Camilo nació el día en que ella estaba cumpliendo 13 años y ella hizo en un cuaderno unas notas en alemán, que me dejó leer y pude ver lo que ella sentía y vivió ese día. Es que es por eso que el libro se lee como novela, porque yo tuve acceso a las fuentes inmediatas y eso fue una gran fortuna. Respecto a la época de la juventud y de la universidad, ¿ con quién la reconstruyó, cuando decidió que iba a ser abogado y luego seminarista? Sin duda, fue Luis Villar Borda. Camilo fue muy amigo de él y se conocieron desde la Universidad Nacional. En la época del Seminario Conciliar de Bogotá me ayudaron varias personas como Gustavo Pérez, que estuvo con él en el Seminario y luego en Lovaina estudiando. También un sacerdote de apellido Triana que ya falleció, Noel Olaya que era mucho más inconforme y contestario, realmente más que Camilo en las épocas del Seminario. Otro cura de apellido Williamson. Recuerdo muy bien a un cura paisa llamado Vicente Mejía, quizás el más incendiario. Estaba en Bogotá y le pregunté por Camilo Torres y me dijo que Camilo era el típico petulante bogotano. Algunas personas se fastidiaron porque yo digo en alguna página que Camilo era un cura marrullero, como eran los Torres Umaña en esa zona cundiboyacense, y eso molestó muchísimo. ¿Si usted hubiera tenido la oportunidad de entrevistar a Camilo Torres sobre qué cosas más le habría preguntado o por qué le indagaría? Le habría preguntado: "¿para qué se va al monte?" Pero la verdad tuve una gran ventaja de no conocer a Camilo, porque estaba haciendo una biografía y no la semblanza de un amigo. Entonces partí de la hoja en blanco, en la que existe obviamente una admiración sin preconceptos sobre él, y construí la imagen a partir de lo que me dijo mucha gente. Lo mejor era que no todos coincidían con él. ¿Cómo reconstruye usted la época del paso de Camilo en el Frente Unido y después su paso a la guerrilla? Después de mucho esfuerzo y mucha persistencia en la búsqueda de las fuentes, logré contactar a dos guerrilleros que estaban en el monte en la zona de Patio Cemento. Uno de ellos era Julio Portocarrero, un caleño que en la guerrilla se llamó Juanito. El otro era una persona que le decían el Pelé Vargas, que era de la zona de San Vicente de Chucurí. El otro lo conseguí en la cárcel La Picota en Bogotá. Accedí a él con muchas cartas que le envié con una hermana y ella me llevó y me aceptó una charla. La verdad la gente no quería hablar. Yo estuve dos veces en La Picota y fue maravilloso hablar con Pedro Vargas, de verdad. Con él pude reconstruir el tema de la emboscada. Después el general del Ejército, Álvaro Valencia Tovar, quien fue director de la Escuela de Cadetes, me ayudó a reconstruir el momento del enfrentamiento. Dibujó un croquis en el que establecía cómo fue el tema de la emboscada y los soldados, y ese mapeo coincidió con lo que me contó Pedro Vargas en La Picota. Por eso decidí abrir el libro con el combate de Patio Cemento contado por los militares y en el final del libro se cuenta lo mismo pero por los guerrilleros. Con los militares tuve una gran fortuna, porque tuve un amigo que me consiguió un expediente en un juzgado donde los soldaditos que estuvieron en ese territorio rendían informe ante un juez del circuito del Centenario, que es el corregimiento de San Vicente de Chucurí, y cada uno contaba lo que estaba pensando y lo que estaba haciendo en el momento de los hechos, de cómo se desató la balacera. Por eso es que puedo contar desde adentro cómo fue que sucedieron los hechos, porque estoy en la mente de los soldaditos. Si los hubiera encontrado 10 años después, no habría sido lo mismo, pero ellos aún estaban con el impacto y por eso el día anterior estaban a punto de perder la vida. Es que la gente no puede creer que no pude conocer a Camilo y de verdad que no me hizo falta. Si Camilo Torres estuviera vivo, qué habría pasado con el dentro del ELN. Se habría quedado o…? Creo que eso es entrar en esos terrenos hipotéticos y se puede decir cualquier cosa, como que habría sido de Camilo si no hubiera ido a la guerrilla. Pero la verdad, si no hubiera muerto en ese combate, se habría salido rápidamente, o lo habrían fusilado por órdenes de Fabio Vásquez por antirevolucionario; porque la gente que pensaba y cuestionaba la conducción del grupo, como Víctor Medina Morón, Julio Cesar Cortés, Jaime Arenas, todos ellos fueron fusilados porque pensaban distinto a Fabio. Es más, Camilo tuvo mucha suerte en no pasar por eso. ¿Cómo es la relación de la familia del presidente con la de Camilo Torres? La verdad no la conozco. Sé que Camilo Torres estaba oficiando el matrimonio de una pareja de la alta sociedad bogotana que estaba emparentada con la familia Santos Calderón y Camilo era el oficiante. Que yo sepa de la relación no hay nada. Lo que sí sé es que hubo una relación próxima de la familia del general Álvaro Valencia Tovar con los Torres Restrepo y se sabe que lo quiso mucho. Valencia me dijo que Camilo dictaba clase de religión a personas del Cantón Norte que estaban en esa época y ahí era pichón de cura. Pero cuando Camilo fue director del Instituto Social de la ESAP, invitó a Valencia Tovar para hablar con él y programar un proyecto de educación de los militares, los soldados y oficiales, para que tuvieran acceso a técnicas de cómo generar el cariño y la admiración de la población con educación. Valencia Tovar era un militar diferente a los del montón y era pensante. Era un intelectual dentro de las Fuerzas Militares. Además tenía la idea de que habría que ganar la mente y el corazón de los ciudadanos, y no lo que hacen los militares al generar un antagonismo y odio hacia la población por parte de las Fuerzas Armadas. Era necesario ganar la confianza. De hecho yo lo escribo en el libro. ¿Cómo fue recibido el libro en Estados Unidos? El libro pasó sin pena ni gloria, porque era que a finales de los años 70 había mucha convulsión en los Estados Unidos y aunque le hicieron muchas reseñas, el texto tuvo muy poca circulación. En ese país el texto fue titulado: Camilo Torres, la biografía del sacerdote guerrillero. ¿Quién hizo la primera edición y quién la publicó? Fue publicado por primera vez por Grijalbo en Barcelona y simultáneamente se hizo en México en el año 1977. En Colombia lo publicó un año después el Círculo de Lectores, que además no fue muy buena edición, porque tiene muchos errores. ¿Cuántas ediciones legales ha habido en Colombia y en el mundo? Que yo sepa como unas nueve. Ha sido traducido del español al inglés, lo traduje yo mismo. Aunque sé que ha sido pirateado y fue por los ‘elenos‘. ¿Ahora que se está hablando de las exhumaciones del cadáver de Camilo Torres dónde cree usted que esté el cuerpo de Camilo Torres? De Patio Cemento se llevaron los cuerpos para Bucaramanga y allá ha estado enterrado. Es más, el gobierno sabe dónde es que está el cuerpo. El presidente Santos y los militares saben dónde está el cuerpo de Camilo. Porque al otro día del anuncio de la orden de buscar el cuerpo, ya lo estaban exhumando. Las autoridades establecieron que el público no debería saber dónde estaba el cuerpo y ellos sí sabían. Supongo que el cuerpo está en Bucaramanga en un mausoleo de los militares que hay en esa ciudad. ¿En qué va terminar los acercamientos de diálogo con el ELN ? La verdad eso es muy difícil de que se concrete. Sabemos que el libro de Camilo va ir a la pantalla. ¿Cómo va ser eso? Yo me gané una beca de Pro-Imágenes para hacer el guión. Se va hacer una mejoría al texto con los estímulos del Ministerio de Cultura y con ese recurso se va hacer una película sobre la vida de Camilo Torres. Se llamará Camilo. Aún no sé quien quisiera que la haga. Toca mirar quién se interesa. Una cosa es el guión, otra cosa es el director y otra distinta es el productor que puede conseguir el dinero para hacer la película.












