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- 21-01-2025: Desplazamiento forzado que huyó hacia Cúcuta llega a 15.086 personas
Las víctimas de desplazamiento forzado que huyó hacia Cúcuta llega a 15.086 personas (provenientes de Tibú, Sardinata, El Tarra, convención, Ábrego, San Calixto, Hacarí, y La Playa de Belén. Entre las víctimas, se encuentran 227 docentes que laboraban en la subregión del Catatumbo.
- 21-01-2025: Reaparecen en video los comandantes del Frente 33 del EMB
Reaparecen en video los comandantes del Frente 33 del EMB, alias “Jhon Mechas”, y alias “Richard”, luego de que el ELN mencionara que habían huído de la zona. En los vídeos, alias “Richard” asegura que continúa en la región haciéndole frente a la arremetida “paramilitar” del ELN; por su parte, “Jhon Mechas” menciona que vengarán a los caídos, e invita a su gente a mantenerse unidos.
- 21-01-2025: ELN publica video en el que niega desplazamientos forzados y asegura que no atacará a la población civil
La guerrilla del ELN publica un video en el que afirman que no están desplazando a la población civil pues, aseguran, que “nunca atentarán contra su pueblo”
- 21-01-2025: ELN publica video de la masacre de la familia de miguel López
ELN publica, nuevamente, vídeo en el que aseguran que identificaron plenamente al autor de la masacre cometida contra Miguel López y su familia el pasado 15 de enero del 2025. En la grabación, señalan a alias “lalo” del Frente 33 del EMB como autor del hecho.
- ¿Le quedó grande la Paz Total a Petro? Este es el libro que responde esa pregunta
Por: Redacción Pares Lo que está sucediendo en el Catatumbo no empezó con Petro, tampoco lo de Cauca, Putumayo, Arauca. El incendio se prendió hace décadas. Lo que quedan son leños prendidos. Según la Comisión de la verdad 8.775.884 víctimas dejó el conflicto armado. Un 60% de ellas se produjeron entre los años que van de 1995 al 2005, justo durante el auge de los grupos paramilitares. En esa década se contaron 3.000 secuestros y 600 mil desplazados. Viendo los números parece que hemos remontado la cuesta. En el 2023 se presentó una tasa de 26 homicidios por cada 100 mil habitantes y los secuestros se han reducido de a 100 por año. Los nueve grupos que han negociado con el gobierno del presidente Petro suman 18 mil efectivos, una cifra que representa el 30% de las fuerzas ilegales que combatieron al estado a finales del siglo XX. La salida negociada es la salida, a pesar de los 510 muertos que dejó el conflicto durante el 2024 en Catatumbo y a pesar de la ofensiva del ELN en esa región que ha dejado desde el pasado 16 de enero un saldo de 130 asesinatos y cerca de 12 mil desplazados. El presidente Petro ha decidido suspender los diálogos de paz con esa guerrilla, que estaba a punto de reiniciarse en Caracas pero no se debe perder la esperanza de que se puede llegar a un acuerdo a pesar del poco interés que han demostrado los grupos armados en buscar una paz verdadera. Durante el 2024 la Fundación Paz y Reconciliación, liderada por León Valencia, emprendió una investigación que abordan los balances y retos que han dejado dos años de Paz Total. Esto se ha convertido en el libro Plomo es lo que viene , que acaba de salir a librerías de todo el país bajo el sello de la editorial Penguin Random House. El martes 11 de febrero a las 6 de la tarde el director de la investigación, León Valencia, hablará con la periodista Camila Zuluaga en la Librería Lerner de la Calle 93. En la investigación también participaron la subdirectora de la fundación Laura Bonilla y los académicos e investigadores Germán Darío Valencia, Francisco Daza, Mónica Castillo, Katia Rosero, Anderson Salinas, Mauricio Valencia, Paola Marín, Lina Rosero, Andrés Paternostro, Daniel Parra, Carlos Araujo, Laura Castillo, Isaac Morales, Santiago Medina y Nicolás León. Este es un libro fundamental a la hora de entender las luces y las sombras que ha arrastrado la Paz Total, el proyecto bandera del gobierno Petro, el mismo que fue anunciado con todas las arandelas el 7 de agosto del 2022 frente a la Plaza de Bolívar, cuando María José Pizarro le puso la banda presidencial y que hoy, 20 de enero del 2024, vive sus momentos más críticos.
- Laura Sarabia como nueva canciller de Colombia: ¿Una jugada maestra de Petro?
Por: Katherine Erazo El presidente Gustavo Petro ha realizado un movimiento estratégico en su equipo de gobierno, que ha despertado reacciones divididas en el ámbito político. Laura Sarabia Torres, conocida como la figura más cercana al mandatario y hasta ahora directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), ha sido nombrada canciller de Colombia. Su nombramiento no solo refuerza su posición como una de las personas de mayor confianza de Petro, sino que también la coloca al frente de las relaciones internacionales del país en un momento de alta complejidad política y económica. Sarabia ha sido descrita como el “número dos” del gobierno Petro, una figura imprescindible en la articulación de decisiones clave y en el manejo de la agenda presidencial. Durante su gestión en el Dapre, su oficina estuvo a escasos metros del despacho presidencial, consolidando su papel como la sombra del mandatario. Con su ascenso a la Cancillería, Sarabia enfrenta el desafío de proyectar la política exterior de Colombia bajo un enfoque progresista y orientado hacia la paz, una de las banderas del Gobierno. Sin embargo, su llegada al Ministerio de Relaciones Exteriores no está exenta de polémicas. Su nombre ha estado asociado a controversias como el caso del polígrafo aplicado a Marelbys Meza, su exniñera, que derivó en la salida del coronel Carlos Feria, jefe de seguridad de la Casa de Nariño. El nombramiento de Sarabia no es el único movimiento relevante en el gabinete de Petro. Mauricio Lizcano, ministro de las TIC, presentó su renuncia recientemente. Lizcano, quien llegó al gobierno con críticas por su asociación con la política tradicional y su pasado en el Partido de la U, destacó avances en inteligencia artificial durante su gestión, pero su salida podría estar vinculada a nuevas aspiraciones políticas. El exministro deja un legado mixto, marcado por logros tecnológicos y acusaciones de acoso sexual que nunca llegaron a instancias judiciales. Su renuncia alimenta rumores de una posible reestructuración más amplia en el gabinete, con nombres cercanos al exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, barajándose como sus posibles sucesores.Los cambios en el gabinete reflejan tanto las tensiones internas del gobierno como las estrategias políticas de cara a los desafíos que enfrenta el país. El remezón ministerial podría interpretarse como un intento de Petro por consolidar su equipo con figuras leales, en un momento en que su proyecto político busca ganar estabilidad y apoyo popular. Sin embargo, los movimientos también dejan entrever fisuras en su administración y una creciente presión por resultados tangibles. Con Laura Sarabia al frente de la Cancillería y el futuro del Ministerio de las TIC en el aire, el gobierno de Petro enfrenta un escenario complejo. Estos cambios no solo redefinen las dinámicas internas del Ejecutivo, sino que también impactan la percepción de la opinión pública sobre la capacidad del presidente para liderar un gobierno cohesionado y efectivo. ¿Será esta jugada un acierto estratégico o un preludio de mayores desafíos? El investigador de la Línea Democracia y Gobernabilidad de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), Alejandro Chala, sostiene que los recientes movimientos ministeriales del gobierno de Gustavo Petro no son sorpresivos. Según Chala, desde noviembre de 2024 ya se especulaba sobre un posible remezón en el gabinete, impulsado por dos factores principales. Por un lado, varios ministros y ministras tienen intereses electorales para las elecciones de 2026, ya sea como candidatos presidenciales, al Congreso o en listas parlamentarias. Por otro lado, el gobierno busca consolidar su posición al integrar a figuras de confianza en cargos estratégicos, en un contexto donde la gobernabilidad y la negociación con el Congreso se perfilan como retos cruciales para el tramo final de esta administración. Chala explica que los cambios ministeriales responden al interés de ciertos funcionarios por evitar inhabilitaciones que les impidan aspirar a cargos de elección popular. Figuras como Luis Gilberto Murillo, que busca posicionarse como precandidato presidencial, son ejemplos de cómo el panorama político comienza a configurarse en torno a las elecciones. Mientras tanto, el gobierno utiliza esta oportunidad para reforzar su gabinete con personas cercanas, asegurando alineación política en un escenario de alta complejidad. Uno de los cambios más destacados es el nombramiento de Laura Sarabia como ministra de Relaciones Exteriores. Hasta ahora, Sarabia ha sido una figura clave en la administración Petro, caracterizada por su capacidad de gestión, su enfoque en la microgerencia y su habilidad para establecer relaciones estratégicas. Aunque su perfil no es ideológico, Chala anticipa que Sarabia se enfocará en fortalecer el relacionamiento internacional con cooperantes, empresarios y bloques económicos, más que en liderar posturas ideológicas en política exterior. Para Chala, estos movimientos no representan cambios estructurales en las políticas públicas. Por ejemplo, en caso de que Belfort García asuma como ministro de las TIC, se prevé que continúe la línea trazada por Mauricio Lizcano, enfocada en la transformación digital y el fortalecimiento de la inteligencia artificial. Asimismo, la llegada de Jorge Rojas al Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) refuerza la estrategia del gobierno de consolidar su gabinete con figuras de confianza absoluta. Desde la Línea Democracia y Gobernabilidad de Pares se plantea que estos cambios ministeriales responden más a la necesidad de blindar al Ejecutivo en términos de lealtad y gobernabilidad que a una intención de transformación sustancial. Aunque los ajustes reflejan un movimiento calculado para enfrentar los desafíos políticos de 2026, también dejan entrever las limitaciones de un gobierno que opta por reducir el margen de maniobra a cambio de reforzar la cohesión interna. El impacto de estas decisiones dependerá, en última instancia, de la capacidad del gabinete para articular políticas efectivas en un entorno político cada vez más polarizado.
- Los superpoderes que tendrá Trump que preocupan al mundo
Por: Redacción Pares Hace cuatro años Donald Trump se fue de la Casa Blanca con la hiel en la boca. Ninguna de sus propuestas -la mayoría referidas al odio- habían cuajado. En el 2016 había ganando las elecciones a Hillary Clinton sin la mayoría del voto popular e incluso no era respaldado al 100% por su propio partido. Tenía el Congreso dividido y claramente lo frenaron. Habían adultos responsables e impidieron que toda su megalomanía saliera a flote. Cuando se posesiones este lunes 20 de enero todo será distinto. Tendrá el viento a su favor. Steve Bannon, rey de las Fake News y quien desde su podcast War Room, uno de los más escuchados de los Estados Unidos, despliega su veneno habitual contra homosexuales, afroamericanos, indígenas y todo lo que ellos llaman agenda Woke, sentenció lo siguiente “La gente me pregunta qué podemos esperar a partir de este lunes. Yo lo único que les digo es: prepárense, que viene algo intenso”. Las elecciones del pasado noviembre fueron desastrosas para los demócratas. Confiados en que podría prevalecer la razón, que sería imposible que la gente votara por un hombre encontrado culpable por más de treinta cargos, creían que podrían darle pelea a Trump. Pero nada de esto pasó. Además de ganar los estados claves el magnate también se quedó con el voto popular. En este momento cuenta con mayorías en el congreso y hasta tiene el 55% de aceptación según últimas encuestas. Como en el circo romano los trompistas más radicales piden el pedazo de la torta más grande para ellos. Que esa frase que reza desde el 2016 “América será grande otra vez” se haga realidad. Con viento en la camiseta el nuevo presidente querrá apoderarse del Canal de Panamá, comprarle a los daneses a Groenlandia -lo que traería efectos devastadores para el medio ambiente- quedarse con Canadá y expulsar a todos los ilegales que estén en Estados Unidos. Lo triste es que muchas de las personas que votaron por Trump tienen ascendencia latina. La agenda se parece mucho a la que tenía Hitler para Alemania en 1933. Hablar de anexar territorios parecía algo completamente anacrónico. El Tercer Reich exigió los sudetes a los chechos y Danzig a Polonia y terminó desatando la más devastadora de las guerras. Sus políticas sobre inmigrantes y todo aquel que no fuera ario desencandenó el Holocausto. Es lógico que el mundo civilizado esté preocupado. El Tiempo en su edición dominical reveló que en las primeras horas que esté Trump en su cargo lanzará 100 ordenes para cumplirse de manera inmediata. El primer punto que atacará será la inmigración ilegal.Se congelarán los trámites de refugio y se planea acabar con el derecho de ciudadanía por nacimiento. Países como Colombia esperan una gran deportación masiva de migrantes. Se espera que desde este mismo lunes empiece una gran redada por todo el país cazando inmigrantes. Pero no sólo latinoamerica podría estar afectada por esta decisión sino que todo el mundo vivirá los rigores de que Estados Unidos se salga del Acuerdo Climático de París. Vendrán además impuestos a las exportaciones de otros países. En el caso de Canadá y México este impuesto será del 25%. La última esperanza serán las cortes norteamericanas quien deberán atender cientos de miles de demandas de los que estarán en contra de estas medidas radicales que entran directamente al terreno del racismo y la xenofobia. Su política exterior tendrá un primer reto, el conflicto de Ucrania y Rusia en donde le pedirá al presidente Zelensky que ceda un pedazo de su territorio a Putin, esto generará una cascada de efectos que podrían desestabilizar aún más a Europa. Esta versión de Trump, con plenos poderes, podría hacer realidad las decenas de libros de ciencia ficción que anunciaban el advenimiento de un megalómano asumiendo el cargo con más poder en el mundo. La distopia poco a poco se hace realidad.
- 20-01-2025: La guerrilla del ELN publica un video
La guerrilla del ELN publica un video en el que mencionan que, en medio de una acción militar contra el Frente 33 del EMB, logran rescatar al ex alcalde del municipio de San Cayetano, quien estaba secuestrado desde el 27 de diciembre de 2024. Aseguran, también, que lo entregarán a una misión humanitaria.
- 19-01-202: Desplazamiento Forzado
Arribaron a la ciudad de Cúcuta 2.790 personas víctimas del desplazamiento forzado que deja la confrontación armada entre el ELN y el Frente 33 del EMB.
- 19-01-2025: La Defensoría del Pueblo
La Defensoría del Pueblo estima que, en medio de los cruentos ataques que deja la reyerta armada entre el ELN y el Frente 33 del EMB, van 60 muertos, principalmente en los municipios de Tibú, Hacarí, El Tarra, Teorama, Ábrego, y Convención. Entre los occisos se encuentran firmantes de paz, líderes sociales, y combatientes. Link: https://www.laopinion.co/judicial/mas-de-60-muertos-en-el-catatumbo-revela-ultimo-informe-de-defensoria-del-pueblo
- Lo que Netflix jamás podrá comprar de Cien años de Soledad
Por: Fernando Cruz Kronfly* Foto tomada de: Netflix Los herederos de los derechos patrimoniales derivados de la novela “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, han vendido sus derechos a Netflix. Con el propósito de llevar a cabo una serie que pueda ser vista por el gran público en la televisión. Operación comercial absolutamente legítima, sobre la que no debe haber el menor reparo. Es más: considero que toda obra literaria puede y hasta debe ser llevada al cine o a la televisión. Sin embargo, a propósito de lo anterior brotan algunas preguntas: ¿Qué comprende, qué alcance tiene la venta de los derechos patrimoniales, más allá de ellos mismos en términos económicos? ¿Hasta dónde llega la negociación? ¿Va incluida en ella lo que aquí denominaré “centro-corazón” de la obra literaria? Centro-corazón que, en el caso de “Cien años de soledad”, está constituido por el campo mítico y la conciencia mítica (Palencia Roth) que la novela crea, así como por el pensamiento mágico y agorero en que la novela instala al lector desde su primer renglón. Esto, que me he permitido denominar “centro-corazón” de la obra literaria de Gabo, no formó parte de lo que se negoció con Netlix cuando le fueron vendidos los derechos patrimoniales derivados del uso de “Cien años de soledad”, para fines televisivos. El campo mítico, mágico y agorero de la novela de Gabo, simplemente, es invendible. ¿Quién vende, quién compra un campo literario así? Definitivamente, considero que el “centro-corazón” de una obra literaria es imposible venderlo. Es un intangible que, cuando lo merece, en principio, pasa a hacer parte del patrimonio cultural de la humanidad. La anterior no es sólo una frase. El patrimonio cultural debe ser objeto de especial respeto y consideración. Quijote, Hamlet, Gargantúa, Benjamín Compson, entre muchos otros personajes inolvidables de la literatura, sus mundos y sus vidas, jamás podrán convertirse en objeto de venta. Han pasado a ser parte del patrimonio cultural literario de la humanidad. 2. El “centro-corazón” de “Cien años de soledad” hay que preservarlo, tratarlo sin desfigurarlo, respetarlo y cuidarlo, por cuanto, igualmente, ha pasado a hacer parte del patrimonio literario de la humanidad. Los derechos patrimoniales derivados de esta novela cumbre de Gabo, que fueron vendidos a Netflix, están lejos de ser el “centro-corazón” de “Cien años de soledad”. Cada cosa en su lugar. Así que la realización cinematográfica o la serie televisiva que se hagan y se pasen a promover comercialmente, como ha ocurrido con “Cien años de soledad”, están obligadas a conservar y tratar con sumo respeto e integridad su “centro-corazón”. De no ser así, a ninguna cinta cinematográfica o serie televisiva le es lícito promocionarse como “Cien años de soledad”. Parados aquí, el punto es cómo hacer la adaptación respetuosa del “centro-corazón” de la novela, conservando, comprendiendo y aceptando, por supuesto, la autonomía de los géneros. En consecuencia, para enfrentar este reto deviene esencial la formación que deben tener, tanto quienes han asumido la responsabilidad de dirigir la serie televisiva de Netflix, como quienes asumieron la tarea de elaborar el correspondiente guion. Formación, me explico y reitero, no estrictamente en el sentido técnico y de experiencia en el género de las series televisivas, como en este caso, sino en cuanto a las exigencias conceptuales, intelectuales e incluso teóricas que la adaptación de la novela “Cien años de soledad” exige, teniendo en cuenta, precisamente, su núcleo temático o “centro-corazón”. Si se decide que no sea así, la serie de Netflix no debe cabalgar comercialmente, utilizando el prestigioso título de la novela. 3. Por sus características, existen obras literarias más difíciles que otras para ser llevadas al mundo de las imágenes visuales y a los signos gestuales. Una de ellas, precisamente, “Cien años de soledad”, debido al núcleo o “centro-corazón” que la recorre de principio a fin. Las obras literarias “difíciles” de ser llevadas al cine o a las series televisivas plantean, en consecuencia, no a los propietarios de los derechos patrimoniales, sino a los directores y guionistas, un reto de elevada exigencia. Reitero: exigencia no sólo en términos técnicos y de experiencia en el género de las series televisivas, en su autonomía, sino condiciones intelectuales e incluso teóricas. 4. “Cien años de soledad” no es cualquier novela. Es una obra literaria asombrosa para nuestro tiempo, cuya virtud más significativa consiste en configurar un campo literario en el que domina la racionalidad mítica, la conciencia mítica (Palencia-Rhot, de nuevo) y, a la vez, el pensamiento mágico y la lógica agorera. Campo, ligeramente en el sentido de Pierre Bordieu, aunque en el presente caso no un campo sociológico sino un campo literario. Este campo literario debe ser conservado y exige ser respetado, ya sea por la adaptación cinematográfica o por la serie televisiva, según sea el caso. Siempre dando libertad y licencia a la utilización autónoma de todos los recursos y los signos que cada género demanda. La grandeza de esta novela de Gabo, radica precisamente allí: en el campo que configura en términos simbólicos y lingüísticos. Esencial a este campo, como acaba de escribirse, es el magistral uso del lenguaje de apoyo al “núcleo-corazón” mítico, mágico y agorero. Hasta el punto de que, ese lenguaje es el que en últimas crea el campo. Todo esto, en su conjunto, configura lo que me estoy permitiendo denominar campo literario o centro-corazón en “Cien años de soledad” La relación entre el “núcleo-corazón” de la novela antes identificado y su escritura, es indisoluble. Las imágenes literarias hablan y hacen pensar al lector. El tesoro que es “Cien años de soledad” habita allí, en ese campo mítico, mágico y agorero que la novela crea en la mente de los lectores, y que opera como una magistral totalidad. 5. En medio del “agotamiento” de la novela europea, así como de los fracasados esfuerzos por revivirla en la “nouveau roman” y en la fenomenología literaria y el objetalismo de Robbe-Grillet, irrumpe aplastante y desconcertante el encanto del denominado realismo mágico latinoamericano. Concepto que, sugiero de paso, debería ser objeto de reelaboración, revisión y precisión. El “misterio” encantador que caracteriza “Cien años de soledad” y otras novelas inscritas en el denominado “boom” latinoamericano (Rulfo, Lezama Lima. Oneti, Guimaraes Rosa, Clarice Lispector, Vargas Llosa, entre otros) deriva en parte de la coyuntura en que ocurre su irrupción. En mi opinión, se trata precisamente la coyuntura caracterizada por el agotamiento, siempre relativo, de la novela europea y universal. Por otra parte, y de manera esencial, la oleada de modernización técnico-instrumental y de infraestructura que el capitalismo impuso a la América Latina, derivó, a su vez, en una modernidad mental “atípica”, “imperfeta”, “incompleta” (Paz), “híbrida” (Carcía Canclini). Sin entrar en debates respecto del adjetivo que podría utilizarse para caracterizar el “tipo” de modernidad mental en américa mestiza, asunto que no viene ahora al caso, la modernidad mental racionalista, en Latinoamérica, ha debido coexistir con otros sistemas de pensamiento y representaciones mentales ancestrales, como las que derivan del pensamiento mítico, mágico, agorero, animista y, en fin, formas de pensamiento no típicamente racionales, de conformidad con el “tipo ideal” del pensamiento racional derivado del “desencantamiento de las imágenes del mundo” (Weber) 6. He de agregar que las formas de pensamiento son performativas, en cuanto crean realidad social y conductual individual. Se trata de sistemas y formas de pensamiento que se viven y se incorporan a la vida, la praxis y las formas de existir. En el barrio judío de Montreal, a modo de ejemplo, el Tanaj o, mejor, los cinco libros que componen la Torá visten a la gente, la peinan, le hacen trenzas, cofias, ordenan la mesa, la familia, pone sombreros, los quita, otorga el lugar jerárquico a padres, madres e hijos. Incluso, ordena la dieta casera y la manera “correcta” de ir por la calle. A modo de ejemplo complementario, debo mencionar el sistema de pensamiento mítico, judeo-cristiano, que ha logrado pervivir durante largos períodos históricos, quizás debido a sus promesas como “religión de salvación” (Weber, de nuevo), puesto que existieron otras religiones que no se basan en este tipo de promesas. A un creyente bíblico cristiano, no le es fácil admitir que el núcleo-corazón de su creencia es mítico. El paradigma creacionista viene del génesis y del denominado antiguo testamento. 7. Sabemos bien que los mitos son relatos sobre el origen y orden del mundo, y de esto trata, precisamente, el génesis bíblico: la creación del mundo por Dios, obedeciendo una estricta secuencia temporal, hasta recalar finalmente, en la pareja humana primordial. Ya se sabe que esto no fue así, absolutamente está demostrado que no fue así, pero el relato es hermoso y se lo creen, lo han hecho suyo y lo viven millones por millones de creyentes en esta tierra que, según Eliot, es un hospital. Quizás por lo que sigue: cuando una creencia se vive con la más absoluta convicción, pasa a convertirse en delirio. Y, en la noche del mundo humano, no se deja de delirar. Basta asomarse al Ganges por estos días. 8. Si se pasa revista a la abundancia y variedad de mitos o relatos acerca del origen y el orden del mundo en el planeta, casi se podría concluir que la estructura básica y de pensamiento humano primario, tiende a ser mítica y mágica en cuanto a la manera como se piensa el origen el mundo, la suprema autoridad que lo dirige y las relaciones de causalidad que dominan el mundo alrededor. En el principio de la literatura está el mito y en el fin también. (Borges). Las formas más arcaicas y básicas de pensamiento y de representarse el mundo, tienden a ser mágicas y míticas (Freud). Al respecto, bien vale la pena volver a revisar los escritos del polémico Karl Jung y sus arquetipos; las obras escritas por Gastón Bachelard y su discípulo Gilbert Durand, este último alrededor de las estructuras antropológicas de lo imaginario. El punto aquí, que justifica las referencias que acabo de hacer, es la perseverancia del pensamiento mítico, mágico y agorero en toda la humanidad. ¿Qué explica esta perseverancia, que se hace presente y viene a recorrer toda la obra de García Márquez en pleno Siglo XX y todavía y siempre? 9. Debo regresar, para retomar, el núcleo-corazón en “Cien años de soledad”: el mito y la conciencia mítica, de principio a fin, creadoras de un campo narrativo demandante de un lenguaje apropiado a este mundo “originario” que, dicho sea de paso, no ha desaparecido de la cultura en general, ni de las mentes humadas individuales. Este mundo mítico, mágico y agorero sigue siendo contemporáneo en millones por millones de adultos y, por supuesto, en cada criatura que nace aún en este momento y está “destinada”, sí o sí, a entrar en relación con lo real sobre la base de su inicial inocencia. ¿Se ha fijado por alguien la fecha en que termina la inocencia humana? ¿Esta inocencia comprende la recepción que se está haciendo de la inteligencia artificial, como el nuevo mesías que ha venido a salvar a la humanidad? A partir de las formas mágicas y agoreras de pensamiento, de constante uso privado y público, encima de todo transmitidas con la fuerza de las configuraciones culturales, ocurre en cada actor individual y social la representación mental del mundo alrededor, especialmente la representación mental de las relaciones de causalidad. Este es, precisamente, el campo creado por “Cien años de soledad”. Dicho de otra manera, “Cien años de soledad” es, ella misma, este campo mítico y mágico perseverante y contemporáneo, atravesado por los augurios. De tal manera que, si un día, como ocurre en un texto de Gabo, al abandonar el lecho calzo mi pie derecho con la pantufla contraria, esta no es una equivocación sino un anuncio: va a ocurrir un hecho espantoso, un desastre de inmensas proporciones. García Márquez lo dijo un día, en palabras que procuro reproducir fielmente, acudiendo a la memoria: “mi casa era un pasadero de indios y fueron ellos los que me metieron todo eso en la cabeza” ¿Qué le metieron en la cabeza los indios al Gabo niño? Pues, precisamente la estructura básica mítica de su modo de pensar, así como las representaciones mentales y relaciones de causalidad mágicas y agoreras. Que, en la novela, se convirtieron en un campo mental mítico y mágico literario. Además, este campo pasó a ser el dominante en lo más significativo de toda la obra de Gabo. Los indígenas que le metieron todo eso en la cabeza al niño Gabo eran Wayuú. Es hora de hacer este reconocimiento expreso y público a esta bellísima cultura que subyace a “Cien años de soledad”. Es, en este campo, donde se instala la novedad, fuerza estética y grandeza literaria de la obra de Gabo. Independientemente de la pasmosa sabiduría e información universal, musical y literaria de Gabo, su mente era Wayuú. ¿Es muy fuerte decirlo de este modo? Estoy seguro de que no es así. Bien valdría la pena auspiciar un trabajo académico de tesis, acerca de este punto particular, si es que acaso ya no se ha llevado a cabo y en este momento lo ignoro. 10. Luego del desarrollo que precede, he de retroceder para preguntar: ¿La serie televisiva de Netflix, a partir de la novela “Cien años de soledad”, consigue instalar al televidente en el “núcleo-corazón” de la gran novela de Gabo? Tengo la certeza de que no es así. Muy al comienzo y para llenar este “vacío”, dicho de este modo en los términos más amables, la peor decisión imaginable fue poner a hablar una voz, “desde afuera”, reemplazando la acción. Esto atenta, incluso, contra la lógica propia del género de las series televisivas, que deben ser, ante todo “pura acción”. Por este motivo, algunos han puesto sobre la mesa el aburrimiento concentrado en los primeros capítulos. Qué extraordinario y satisfactorio hubiera sido que la serie televisiva de Netflix hubiese podido instalarse, de entrada y de arranque, en el campo mírtico, “nucleo-corazón” de “Cien años de soledad”. Lo hubiera celebrado en la soledad de cien años, con un Rioja. Por el contrario, la serie televisiva, en lo que hasta ahora he podido ver y leer, no instala al televidente en el campo mítico que constituye el “núcleo-corazón” de la novela de Gabo. De ninguna manera, lo anterior quiere exigir que la serie televisiva deba ser un calco exacto de la novela que le sirve de fundamento. Jamás. Igualmente, lo dicho tampoco niega que es deber de la serie televisiva alcanzar su propia autonomía como tal, de la misma manera como la novela debe leerse como lo que es: una novela. Sin embargo, el argumento según el cual la serie televisiva debe imponer sus propias leyes y reglas, en cuanto serie televisiva, termina poniendo salvo la amputación que en la serie se hace del “centro-corazón” de “Cien años de soledad”. Dicho de otra manera, termina justificando y legitimando esta mutilación. Si la serie televisiva de Netflix no instala al televidente, de entrada, en un campo mítico, mágico y agorero, no es porque la serie deba verse como lo que es, y la novela leerse como lo que es, sino porque directores y guionistas no entendieron de qué se trataba. Y si lo entendieron, pero por alguna razón tomaron la decisión de mutilar o subestimar el centro-corazón de “Cien años de soledad”, es porque tomaron el camino de hacer otra cosa, diferente de “Cien Años de Soledad, aunque cabalgando sobre el prestigio de su nombre. Entonces, si esto es así, lo que los televidentes habrán de ver, no es “Cien años de soledad”, sino absolutamente otra cosa que lleva su nombre. Nombre cuyo reconocimiento universal garantizará que la serie sea vista por el mundo entero. 11. Por lo que he podido ver de la serie de Netflix, y por las entrevistas que he escuchado y leído con suma atención, tengo la certeza de que la serie televisiva mutila, desplaza, desconoce o subestima el núcleo-corazón de la novela de Gabo. Siendo así, cualquiera que sea el caso o la razón del mismo, de todas las maneras la serie televisiva se venderá y podrá ver como aquello que no es. Ciertamente, escuché con atención y objetividad, la interesante entrevista que concedieron los hijos de Gabo a Patricia Lara. El resumen y conclusión de dicha entrevista, me permite entender lo siguiente, que escuché de ellos de manera reiterativa: Que la serie televisiva sobre “Cien años de soledad”, debe ser vista como una serie televisiva, sin compararla con la novela, puesto que se trata de dos géneros diferentes. Las películas basadas en grandes novelas, dicen ellos, deben ser vistas como películas, a pesar de que sean adaptaciones de novelas, puesto que se trata de dos géneros autónomos en términos de recursos. Hasta aquí el resumen de la entrevista, en lo que corresponde. Pero, aún siendo así, como lo es apenas parcialmente, ¿que sucede en el ínterin con el campo mítico, mágico y agorero del texto literario madre, en este caso “Cien años de soledad”? ¿Era discrecional, para los directores y/o guionistas de la serie televisiva, mutilar o no, minimizar o no el núcleo-corazón de la novela, so pretexto de la autonomía de los géneros? A modo de ejemplo: ¿Le fue discrecional o, por el contrario, le fue moralmente obligado a Visconti, en “Muerte en Venecia”, respetar y mantener en alto el tema de la novela de Mann? A saber: la decadencia, la belleza, la tensión entre el arte y la vida, la finitud humana, así como las leves referencias a Mahler en la novela. Pienso que ni siquiera a Visconti, mantenerse en el núcleo-corazón de la novela de Mann, le fue discrecional. ¿Qué hacer, dónde poner en la película este complejo mundo de Mann, fuertemente intelectual, si se quiere, constitutivo del denso centro-corazón de la novela “Muerte en Venecia”? El punto es que esta maravilla literaria fue “elevada” “ascendida” y llevada al cine por Visconti, de una manera tan conmovedora e iluminada como lo fue. Hasta el punto de llegar a superar la novela, desde otro género. Si Visconti hubiera suprimido o minimizado el tema corazón de la novela de Mann, el resultado no hubiera sido “Muerte en Venecia”, sino otra cosa, independientemente de la autonomía de los géneros, autonomía que no autoriza ir hasta el extremo de la mutilación. 12. No dudo un instante al postular que el núcleo temático de los textos literarios, que sirven de referente a una película o a una serie televisiva, deben ser el eje de éstas, aunque deban realizarse, lo reitero cuantas veces sea necesario, mediante la utilización de las técnicas, signos y métodos propios cada género. Sin embargo, so pretexto de la autonomía de los géneros, una película o una serie televisiva no deben jamás, aunque sí pueden, privar a los espectadores de estos centros corazones de los textos literarios, desconocerlos y, mutilar de esta manera la obra literaria de la que esa película o serie televisiva parten, hasta terminar convirtiéndolas en otra cosa. Si el centro-corazón de “Cien años de soledad” como novela, se minimiza en la serie televisiva, ¿por qué razón seguir llamándola y comercializándola con el nombre de “Cien años de soledad? Si lo hacen, sea cual fuere el motivo, falsean, atropellan, producen un “daño moral” (Carolina Sanín) al patrimonio cultural de la humanidad, del que hacen parte tanto “Muerte en Venecia” y “Hamlet”, como “Cien años de soledad”. 13. El pensamiento mítico, las representaciones mentales mágicas y agoreras, tanto como las relaciones de causalidad imaginarias correspondientes, constituyen la “infancia de la humanidad”. No en el sentido peyorativo, sino, digamos, en el sentido del encantamiento básico y primario del mundo propio de niñas y niños de todas las culturas por igual, diferente del mundo desencantado (Weber, de nuevo) derivado de la racionalización de las operaciones del pensamiento y de las diferentes esferas sociales (Habermas). Sobre todo, el desencantamiento de las imágenes del mundo que deriva de la racionalidad argumentativa y explicativa, propia de la ciencia. Una de las consecuencias del pensamiento racionalista inherente a la modernidad es, precisamente, el ya mencionado desencantamiento de las imágenes del mundo. La infancia humana, especie de recreo que ha de ser reprimido durante el paso a la adultez, jamás desaparece, sino que se reprime y sigue haciendo parte del mundo humano y operando en la vida diaria, así sea desde la “trastienda”, como acostumbra hacer sus cosas, porquerías o grandezas el mundo inconsciente. Mundo humano latente y perseverante en todos los seres humanos. Mundo que la literatura acude a consolar, despertar, arrullar, agitar y revivir. La literatura, se dice por este motivo, quizás, remite al lector al país de la infancia. Y no es sólo una frase. Estar de regreso al encantamiento del mundo, precisamente, es lo que ofrece al lector de todas las culturas y edades “Cien años de soledad”. Y, en general y en principio, es lo que ofrece al lector toda la obra literaria de Gabo. 14. Todos los seres humanos de esta tierra han tenido infancia y han vivido en un mundo de imágenes primarias y encantadas. La racionalización científica, a modo de ejemplo, explica racionalmente las relaciones “reales” de causalidad y desencanta, por esto mismo, las relaciones imaginarias de causalidad. Este modo mítico y mágico de “ver el mundo” y relacionarse con él, en Cien años de Soledad, fascinó a los representantes del surrealismo literario (Bretón, uno de ellos), que encontraron, digámoslo así, en la literatura latinoamericana “la prueba” de sus teorías estéticas. “Cien años de soledad”, debió constituir, como novela, pero ya la canción se cantó, un reto inmenso para el director singular o plural, a varias manos, de la serie televisiva de Netflix, así como absolutamente un reto casi mayor para las guionistas, si hubieran tomado a tiempo, consciente, decidida y abiertamente, la decisión de conservar el “núcleo-corazón” de la novela de Gabo, respetarlo y ofrecerlo al gran público, siempre echando mano de los recursos de todo orden que son propios de los denominados géneros. En el presente caso, las series televisivas. 15. Si este núcleo corazón de las novelas madres se deja de lado, se mutila, minimiza, descuida, desestima, “ningunea” o se considera subordinado a otros fines diferentes, que por esto mismo pasan a ser principales, tales como promover la imagen del país ante el mundo, entre ellas la imagen caribe, “folclorizando” el producto para la venta al gusto del consumidor, ofreciendo al espectador de la serie televisiva otro mundo diferente del mundo del autor de la novela madre, so pretexto de la autonomía de los géneros, entonces paso a preguntarme: ¿Por qué razón cabalgar sobre el prestigio de “Cien años de soledad”, como novela, para ofrecer al televidente otra cosa diferente, quizás más comercial respecto de aquello que la novela propone como su campo mítico, mágico y agorero en cuanto “centro-corazón”? 16. La conmoción estética y el gozo del regreso a la infancia que la lectura de “Cien años de soledad” permite a sus lectores, no hace parte de los derechos patrimoniales vendidos a Netflix. Esta conmoción la puede y, de alguna manera, la debe producir una película o una serie televisiva, incluso con mayor intensidad y fuerza estética (Bloom) que la obra literaria misma de la que parte. Aunque, siempre sobre la base de respetar e incluso potenciar, mediante el uso poderoso de los signos imágenes y gestuales Los signos escriturales literarios, propician imágenes mentales. Los signos imágenes y gestos, acompañados de los signos lingüísticos orales usados por los actores en sus parlamentos, diálogos o monólogos, pueden incluso alcanzar una fuerza estética superior frente a la novela, hecha de signos lingüísticos. El cine de Berman es casi todo gestual, incluso, exagerando, “cine mudo”. Semejante reto requiere actores extraordinarios. Este conjunto de signos posibles queda en manos y bajo la responsabilidad del director de la película. Del guionista y, de manera esencial, de los actores o actrices. 17. A modo de conclusión y, por lo que he logrado ver en los capítulos de la serie televisiva a los que he podido acceder, que estimo suficientes, así como por lo escuchado a Alex García en su entrevista ofrecida en su condición de ser uno de los directores de la serie y luego, en Guadalajara (México), lo expresado por Camila Brugués y Natalia Santa, en su condición de guionistas, no encuentro en todo esto la decisión clara de incorporar a la serie televisiva el campo o “núcleo-corazón” de la novela “Cien años de soledad”, al que me he venido refiriendo reiterativamente para que mi punto de vista quede claro. Y, si estoy equivocado y, por el contrario, esta intención y conciencia sí la hubo, hay que concluir que no lo consiguieron. Cabalgando sobre el merecidísimo prestigio de la novela, de todas maneras la serie televisiva será vista. Y, muy seguramente encandilará a los espectadores con el recurso estratégico y táctico de la técnica propia de este tipo de producciones: la trama, la acción, el color, el sonido perfecto, el poder de las imágenes visuales, los actores, los primeros planos, los paisajes, las locaciones, los detalles, en fin. El encanto que deriva de la tecnología, por sí misma, existe. Así que, en consecuencia, la serie cumplirá su objetivo en los “devoradores” masivos de este tipo de productos televisivos a lo largo del mundo entero. Aunque, siendo así, los espectadores no verán “Cien años de soledad”, sino apenas el nombre de la serie en los titulares. Creerán que están viendo los cien años de una soledad que no existe ni fue lograda. Más que soledad, desmembramiento mítico de Macondo respecto del resto del mundo, fundación originaria de un pueblo en las tierras más aisladas, descentradas y lejanas. Creación de un pueblo por fuera del mundo. Entonces, muy seguramente, los televidentes no se darán cuenta de la amputación que ha sufrido la novela. Y responderán las encuestas de opinión de la siguiente manera: me gusta, no me gusta. Y ya. Pienso que, en el mundo de las redes de hoy, la presente reflexión pasará a ser apenas una simple opinión, en cuanto cada quien tiene derecho a opinar nada más, lo que sea, sin argumentar. No importa. No vivimos, en general, salvo excepciones en las élites cultas y formadas, en una cultura demostrativa y argumentativa, sino emotiva, ligera, líquida (Bauman) y banal. Pero, más que sentir un poco de pesar, queda el amargo sabor derivado del desperdicio de una inmensa oportunidad, a partir de una deformación coqueta con el marketing literario. Que no consiste, como se supone, en que las cosas se vendan –ojalá se vendieran todas, como el maní tostado-, sino en darle gusto al cliente, puesto que el principio primero y superior del marketin es el siguiente: el consumidor siempre tiene la razón. *Profesor de la Universidad del Valle, Doctor honoris causa en literatura, gran maestro en las letras vallecaucanas, investigador emérito de Colciencias a quien le agradecemos esta publicación.
- El aprendiz: el reality que rescató a Donald Trump del olvido
Por: Redacción Pares A finales del 2003 Donald Trump era un fracaso absoluto. Estaba en la bancarrota y pocos creían en él. Fuera de Nueva York mantenía su imágen de insaciable tiburón de los negocios. El discípulo predilecto del abogado Roy Cohn, el hombre que lo enseñó a ganar siempre. Pero las revistas especializadas de economía y negocio sabían que era sólo un fraude. Un personaje de caricatura que intentaba sorprender a los provincianos con sus inodoros de oro y las cabezas de alces pegadas en pared. La sarcástica escritora Fran Lebovitz dijo lo siguiente sobre él “Trump es la idea que una persona pobre tiene de una persona rica”. Si, aún decenas de torres en el mundo llevaban su nombre al igual que complejos hoteleros, pero bastaba visitar sus oficinas para ver que el imperio se venía abajo. Muebles desvencijados y empleados inconformes eran señales que se convertían en un incendio. Pronto los vientos de la suerte soplarían a su favor. En diciembre del 2024 Donald Trump, en uno de sus encendidos discursos, nombró como su delegado especial en el Reino Unido a Mark Burnett. Ganador de 13 Emmys su nombre resuena en la televisión norteamericana. Ex paracaidista del ejército británico, tuvo una idea que revolucionó la televisión mundial. En 1996 se inventó el Eco-Challenge, un programa emitido por Discovery Chanell en donde varios grupos de personas luchaban contra la naturaleza, en los parajes más exóticos del mundo, buscando ganar un jugoso premio. Poco después, en el 2001, Survivor, un remake del programa sueco Expedición Robinson, se convirtió en el reality más visto de todos los tiempos. Burnett cumplía su viejo sueño de ser multimillonario. Bueno, sin él no existiría Trump. Su figura de opereta, con el mechón de pelo rojo como el de la zanahoria, recuperaría toda la popularidad perdida a comienzos del siglo XXI gracias a El Aprendiz. La idea de Burnett terminó devolviéndole a Trump el prestigio perdido. El primer episodio fue el 8 de enero del 2004. El programa intentaba encontrar al nuevo tiburón de los negocios. Eran jóvenes desconocidos expertos en ventas inmobiliarias, gestión de restaurantes, política de consultoría, ventas y comercialización que vivían durante una temporada entera en un ático -al menos así fue hasta las primeras seis temporadas- y al final tenían que esperar el veredicto de Donald Trump quien decía quien era despedido. De hecho, la serie se hizo famosa por la línea que en cada programa decía el hoy presidente de los Estados Unidos “You are fired”. Cada vez que aparecía Trump en pantalla venía acompañado de un redoble de batería, de planos que buscaban mostrarlo como una especie de Dios de los negocios. Burnett jamás creyó que la gente se tomara en serio al personaje. Pero no entendía la literalidad de los espectadores norteamericanos. Hacia el 2006, dos temporadas después del inicio, Trump se dio cuenta que el programa lo había sacado del ostracismo. La gente se detenía en la calle al verlo y lo abrazaba y lo besaba. Estaba dispuesta a ser como él. A Burnett se le ocurrió la idea de hacer el programa después de invitar a Trump al capitulo final de Survivor en la temporada 2002. La ceremonia se realizaría en uno de los hoteles de Trump y Burnett usó toda la zalamería para halagar al reyezuelo. Un año después vendría la primera temporada. El magnate no se tomaba nada con rigor y a pesar de que el productor se tomaba el trabajo de guionarle los programas Trump, a la hora de tomar decisiones, no había leído nada. Tomaba la decisión de echar a los concursantes por puro impulso y capricho. Por lo general expulsaba al concursante equivocado, al que mejor había hecho las cosas. Para no mostrar incoherencia la decisión que tomó Burnett era editar el programa de atrás para adelante, después de que Trump eligiera quien era despedido. Es probable que en los próximos cuatro años la Casa Blanca tenga que hacer este control de daños permanentemente. Burnett, durante el primer mandato de Trump, nunca se mostró abiertamente partidario de sus políticas. En el seudo progresista ambiente de Hollywood es un pecado capital ser trumpista. Pero en esta, su segunda victoria, Burnett se ha quitado la máscara y ha permitido que se haga público el crédito de que él fue el creador del monstruo. Porque sin El Aprendiz el presidente electo sería un payaso condenado al olvido. Se dice que dentro de El Aprendiz Trump cometió todo tipo de exhabruptos, los comentarios homófobos y racistas que lo han hecho famoso y se supone que existen más de 80 horas de morbosidades y salidas de tono del que será, desde el próximo 20 de enero, como el nuevo presidente de los Estados Unidos. En los entresijos del Aprendiz se afirma que ninguno de los miembros del equipo votó por Trump, ni en el 2016 ni en el 2024. Ellos lo conocían mejor que nadie.












