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  • I CUMBRE DE TRANSICIÓN ENERGÉTICA: TRANSICIONES PARA LA VIDA

    Por: Angélica Chavarría. Escuela del Sur -  Chile La cumbre de transición energética : transiciones para la vida, incluyó múltiples dimensiones temáticas de la cuestión energética y comunitaria, de manera ordenada, articulada e integral, una tarea altamente compleja, bien lograda y por sobre todo respetuosa. Digo esto, puesto que se abre como espacio democrático que permite y acoge las distintas miradas, inquietudes, expectativas que se encuban en la idea de un nuevo sector/ servicio, segmento, cómo se quiera indicar. Una nueva oportunidad para la vida de las comunidades, que tiene la alegre potencialidad de que a su vez, aporta al mundo, desde la responsabilidad con el cambio climático, pero que también tiene la enorme responsabilidad de ser implementada con buen pulso y detalle, aplicando la inteligencia necesaria para no causar daño, no poner en riesgo la cultura y sistemas de vida, no sacrificar otros proyectos de vida sino hacer sinergia con el territorio… nada fácil la tarea, sin duda, pero hermosa oportunidad  para un país que cuenta , afortunadamente! Con tejido social y comunitario y la capacidad y tenacidad que se requiere. Dentro del panorama de esta transición de transiciones, se ha hablado de la integración de pueblos indígenas, comunidades campesinas, pequeña infraestructura pública, procesos educativos, productivos, turismo, protección ambiental, liderazgos locales, el papel de la mujer, entre muchos procesos vividos, proyectados, no sin errores pero desde donde ya se cuenta con aprendizajes y experiencias relevantes que pueden ser faros orientadores para la implementación y las estrategias públicas. El llamado parece ser: no implementar sin las comunidades, es decir, aunque implique unos tiempos un poco distintos, conversar, acordar, compartir conocimiento, información y la toma de decisiones con las comunidades, al mismo tiempo, confiar en las capacidades comunitarias y abrirse a que sean ellas mismas las encargadas de liderar sus procesos. Un punto aparte merece  la situación de reconversión de trabajadores del carbón y otros sectores a integrarse a esta nueva opción de desarrollo, en este sentido, las habilidades y el conocimiento con que se cuenta, la orgánica propia de los sindicatos y la fuerza y empoderamiento que este segmento puede aportar, son también una tremenda oportunidad, un grupo humano que ha vivido duras experiencias pero que ante las exigencias del destino, puede hoy ser parte y quizá puntal fundamental de esta transición para el país. Dice un líder aparte de transición energética tiene que ser una transición social, ambiental, de vida…

  • Vicky Dávila precandidata, las nuevas derechas emergentes y la crisis del uribismo

    Por: Oscar A. Chala, investigador de la Línea de Democracia y Gobernabilidad Blu Radio reveló en primicia que Victoria Eugenia Dávila, “Vicky Dávila”, como se ha hecho llamar desde hace años, finalmente sí se lanzará como precandidata a las elecciones de 2026. Lo confirmó Gabriel Gilinski, dueño de la Revista Semana, quien también indicó que Dávila se iría en enero de la dirección del medio. La candidatura llega en un momento donde la derecha se ha venido transformando, tras el desastre electoral que tuvieron en 2022 y los signos de agotamiento que el uribismo ha venido mostrando desde 2020. Ahora la derecha colombiana se encuentra en un dilema crucial frente a la necesidad de superar los límites ideológicos y organizacionales impuestos por el uribismo desde hace más de 22 años y construir un “algo nuevo” que no termina de cuajar, junto con la emergencia de una nueva derecha mucho más contestataria, radicalizada y profundamente influenciada por movimientos y tendencias internacionales, que quieren seguir el ejemplo rupturante de Milei en Argentina, de Trump en Estados Unidos, de Bukele en El Salvador y de Bolsonaro en Brasil. Con una crisis de liderazgos creciente que ha llevado a choques en el seno del Centro Democrático o a la caricaturización de líderes como Germán Vargas Lleras, la revelación de Dávila como precandidata ha planteado la posibilidad de que su anuncio busque reorganizar y canalizar las inquietudes de esta nueva derecha emergente, de cara a la construcción de un proyecto político hacia 2026. Será clave observar si Dávila puede lograrlo. La emergencia de una nueva derecha que quiere superar el legado uribista... Fuente: AP El uribismo en Colombia está en declive como fuerza política dominante debido al desgaste acumulado durante el gobierno de Iván Duque y los escándalos legales del expresidente Uribe, lo que ha llevado al surgimiento de una nueva derecha más reaccionaria y contestataria, influida por fenómenos internacionales y movilizada por nuevas figuras políticas, sectores sociales conservadores y las nuevas dinámicas digitales. Como lo señalamos en esta historia , la derrota de los candidatos de derecha en las elecciones presidenciales de 2022, así como la disminución del caudal electoral de partidos como el Centro Democrático en las legislativas de ese mismo año, obedecen a un fenómeno común: el desgaste del discurso uribista tras cuatro años de gobierno de Iván Duque. Sus medidas impopulares desencadenaron dos estallidos sociales en 2019 y 2021, erosionando la confianza en la derecha tradicional y minando su capacidad de movilización electoral. A esto se suma la crisis jurídica que enfrenta el expresidente Álvaro Uribe, quien en septiembre de 2020 fue sometido a prisión domiciliaria y hace varios meses fue llamado a juicio por la Corte Suprema de Justicia, en un hecho que lo relegó de la campaña electoral de 2022 y lo aleja de la de 2026. Su ausencia estratégica y la falta de un candidato claro dejaron al uribismo sin la fuerza necesaria para ser determinante en el escenario político, lo que permitió que la propuesta desde la antipolítica de Rodolfo Hernández ganara ante el discurso progresista de Petro, quien terminó canalizando el descontento social de la época. Desde 2018, y de hecho mucho antes, con los discursos ultraconservadores que impulsaron el triunfo del “No” en el plebiscito de 2016, se ha evidenciado en Colombia el surgimiento de una nueva derecha mucho más contestataria y reaccionaria. Este proceso ha sido alimentado por la experiencia electoral de Vox en España, la llegada de gobiernos iliberales como el de Viktor Orbán en Hungría, el primer triunfo de Donald Trump en Estados Unidos y la triada de gobiernos populistas de derechas en América Latina: Bolsonaro en Brasil (2019), Bukele en El Salvador (2019) y Milei en Argentina (2022). A lo que se le suman la llegada de estas nuevas derechas a balotajes de segunda vuelta, como el de José Antonio Kast en Chile (2021). Todo esto ha impulsado a un nuevo sector político y social que considera que la receta del uribismo, con sus emblemáticos "tres huevitos", ya no es suficiente ni viable como propuesta política. Entre esos sectores se encuentran militares y policías retirados, sectores ultraconservadores laicos y religiosos organizados en colectivos provida, anti-LGBTIQ+ y antiglobalistas, libertarianos y organizaciones de la sociedad civil que agrupan a ciudadanos de estratos en su mayoría medios. También se incluyen emprendedores e influencers con capacidad de movilización en plataformas como YouTube, TikTok y X (anteriormente Twitter), a los que se les suman militantes y congresistas de los partidos de oposición, como Cambio Radical, Centro Democrático y Movimiento de Salvación Nacional, además de algunos miembros de agremiaciones económicas de ganaderos y empresarios. Este conglomerado de sectores comparte un descontento con lo que consideran una pasividad por parte de la oposición de derecha que actualmente los representa en el Congreso. Para algunos de ellos, han faltado acciones más contundentes para evitar cierta “debacle” hacia el “socialismo” y el “modelo venezolano”, al que acusan de querer ser “implantado” durante el gobierno Petro. Por ejemplo, en emisión de radio a mediados de 2023, uno de los líderes de una de las asociaciones de militares retirados, Jhon Marulanda, señaló que había que “defenestrar” al presidente. Aunque posteriormente Marulanda reculó y señaló que en ningún caso hablaba de romper el orden constitucional vigente en el país, sí que es verdad que el ruido de sables que ha venido desde los grupos de militares retirados muestra que para muchos de estos sectores las molestias frente a un gobierno progresista no se resuelven solamente en las calles. No obstante, para estas nuevas derechas, las calles se han convertido en el principal nodo de organización y en el escenario fundamental de disputa frente al gobierno nacional. Allí María Fernanda Cabal ha logrado consolidar el apoyo de los sectores más radicales dentro de su partido, igual que personajes como José Jaime Uscátegui, Miguel Polo Polo, Daniel Briceño y otras figuras que están llamadas a reemplazar en el futuro a la primera generación de uribistas que llegó al Congreso en 2014. Asimismo, las calles han permitido la llegada de muchos influencers y opinadores, como Julio César Iglesias, Jerome Sanabria, Ariel Ricardo Armel, Diego Santos y otros más, que han acaparado gran parte de las discusiones en redes sociales y han creado un nuevo ecosistema donde esta nueva derecha ha tratado de construir su propio proyecto político. ... pero que aún no ha sabido como consolidarse y ser opción de poder Fuente:  El Espectador Los principales problemas que tiene esta nueva derecha emergente se pueden categorizar en cuatro grandes núcleos: 1). Aunque comparten un rechazo al gobierno Petro y tienen afinidades en sus posturas anticomunistas, antiprogresistas y anti-identitarias, no han construido una narrativa integral que ofrezca una visión de país atractiva para distintos sectores sociales , construyendo discursos que giran más alrededor de críticas reactivas y eslóganes agresivos. En estos sectores existen fuertes disonancias y debates frente a la articulación de una narrativa que incluya temas de interés general desde una perspectiva de derechas, especialmente porque cada uno de los sectores que componen a estos grupos funcionan más como grupos de interés con agendas propias, que un bloque unido que mueva un proyecto político alternativo desde ese lado del espectro. 2). Tampoco poseen estructuras claras que permitan coordinar a estos actores en torno a una estrategia política común , ni existe una estrategia política clara frente a escenarios electorales y organizativos que les permita ir más allá de los ecosistemas digitales y de las dinámicas de calle. Sin ello, existe un vacío organizativo que estas figuras no han sido capaces de llenar, lo que ha llevado a cierta improvisación y dependencia de los mensajes que se envían por redes, así como al protagonismo de estas figuras individuales para convocar manifestaciones. 3). Unido a lo anterior, estas nuevas derechas no han podido superar la crisis de liderazgos que tiene el Centro Democrático desde hace más de 4 años , ni tampoco la recortada influencia que tiene Uribe luego de que su imagen perdiera credibilidad en los últimos años. Con un partido político desgastado, sin liderazgos visibles fuertes y con un partido tendiendo hacia la fragmentación, la radicalización de estos sectores ha impedido que nuevos liderazgos articulen alrededor de ellos a muchos más sectores, llevando a fracasar en su intento de apelar a un electorado más amplio o moderado, lo que se convertiría en un elemento clave para consolidar un proyecto político con mayores posibilidades de llegar al poder. 4). No poseen tampoco la capacidad de organizar un movimiento político común , ni de tener incidencia dentro de los bloques políticos de los partidos de derecha en el Congreso. Muchos de estos sectores de nueva derecha son colectivos pequeños que suelen articularse en escenarios de movilización y en redes sociales, pero que no aún no cuentan con las bases organizativas, el liderazgo y la capacidad de movilización necesarios para ser relevantes en el escenario político nacional. Estos grupos de interés carecen de cohesión entre sí, además de que existe cierta desconfianza entre los partidos y los grupos, especialmente porque mientras unos se consideran poco escuchados y excluidos como base política de estos partidos, otros en a los movimientos emergentes como grupos radicales poco confiables. La candidatura de Vicky Dávila, ¿el primer intento de organizar a esta nueva derecha? Fuente: La Silla Vacía. Aquí es donde Vicky Dávila ingresa en la ecuación. Aunque desde inicios de 2024 había declarado que no tenía interés por ser candidata hacia 2026, Blu Radio reveló en primicia que la directora de la Revista Semana y una de las periodistas más relevantes del país había decidido lanzarse al ruedo como precandidata presidencial , luego de que la mayoría de los sondeos que han salido en los últimos meses la ubican como una potencial competidora relevante. Sin embargo, ¿qué razón tiene lanzarse tan temprano a la contienda presidencial, cuando falta todavía año y medio para las elecciones y cuando hasta ahora han empezado los primeros tanteos previos a la temporada preelectoral, que comienza en marzo-abril de 2025? Por ahora, Dávila está apuntándole a 4 grandes tendencias: 1). Su anuncio de precandidatura coincide con el inicio de las rondas consultivas dentro del Centro Democrático a finales de 2024, lo que podría interpretarse como una estrategia para posicionarse frente a los cambios y tensiones internas que enfrenta el partido , especialmente frente a las desconfianzas que el precandidato y senador Miguel Uribe genera dentro de la colectividad, al igual que el rechazo soterrado que un sector del partido tiene frente a las propuestas más radicales de María Fernanda Cabal. 2). Dávila ha comenzado a proyectar una imagen de ‘outsider’ al aprovechar su presencia mediática y redes sociales, como desde la Revista Semana , que pasará a estar dirigida por Yesid Lancheros, quien es cercano suyo. Necesita tiempo para construir una narrativa creíble que la ubique como opción frente a sectores del electorado descontentos con la política tradicional y con el gobierno progresista y sus promesas de cambio. 3). Cuenta con el respaldo de ciertos grupos económicos y gremiales, incluyendo a empresarios como Gabriel Gilinski , quien le ha venido respaldando desde que le confiaron la dirección de Revisa Semana, que es de su propiedad, y que se traduce en potenciales apoyos financieros y mediáticos a futuro. Dávila también busca ganarse a un gran sector del empresariado y de los grandes grupos económicos del país. 4). Busca llegar posicionada a la consulta interpartidista de la derecha, queriéndose diferenciar de las candidaturas de políticos más tradicionales que están emergiendo de allí  (como la de Germán Vargas Lleras o Paloma Valencia, mucho más institucionalistas), como buscando canalizar las candidaturas más radicales que saben que pueden perder, pero buscan consolidarse desde sus grupos de interés para negociar, como es el caso de Pierre Onzaga, organizador de las marchas opositoras de los últimos 2 años. Estas tendencias son importantes, porque a partir de ellas Dávila podría servir para alinear a diferentes sectores, pero dependerá de su capacidad para negociar entre estos intereses dispares y construir una propuesta política atractiva para un electorado más amplio, aprovechando su imagen de “outsider”  por un lado, y presentando un discurso mucho más integral y unificador desde sus plataformas de redes sociales por el otro. De hecho, ya Dávila desde hace varios meses ha venido lanzando línea discursiva al respecto desde su cuenta de X (anteriormente Twitter), desde donde ha lanzado mensajes y visos de lo que puede ser su programa político. Además, Dávila ha querido mostrarse mucho más cercana en sus mensajes en redes sociales frente a los sectores más técnicos de la derecha (reflejados en figuras como Paloma Valencia), así como ha querido canalizar los discursos más reaccionarios de los sectores radicales, pero matizándolos para hacerlos más digeribles para los grandes gremios económicos y grupos de interés en el país, lo que le permite llegar a mucha más gente. Dávila, en otras palabras, parece estar buscando superar las limitaciones que del discurso tradicional del uribismo ha tenido desde hace más de 20 años y que han impuesto una rigidez en el marco narrativo de la derecha, un monopolio total sobre los proyectos políticos e ideológicos dentro de este espectro, y una falta de apertura a estos nuevos mensajes frente a la conservación del discurso original del uribismo, centrado en la seguridad democrática, la confianza inversionista y la política social asistencialista (mensaje que encarna, por ejemplo, Miguel Uribe). Con esta ruptura, Dávila pretende canalizar la dispersión existente, consolidar los diferentes grupos que conviven dentro de los ecosistemas digitales de derecha, posicionarse como un puente entre radicales y moderados, y articularse con los grupos de base que ya no se sienten representados por los partidos y que se moviliza en las calles, con un discurso altamente neoconservador, punitivista, alineado con el discurso de Trump en Estados Unidos y con una política económica que pretende emular algunos aspectos del programa de Milei, como los fuertes recortes presupuestales en el gasto público y una liberalización más agresiva del mercado.

  • Miguel Polo Polo y el plan del uribismo para reescribir la historia

    Por: Iván Gallo - Editor de Contenido El hecho de la semana fue la aberración que cometió el congresista Miguel Polo Polo: meter en una bolsa de basura las botas puestas en el Congreso que recordaban uno de los episodios más escabrosos durante los ocho años que duró la presidencia de Alvaro Uribe. Esto no sólo lo hizo para revictimizar a los familiares de las víctimas sino forma parte de un plan que alcanzó a ejecutar el gobierno de Iván Duque, reescribir la historia, meterle mano a la memoria. Acá explicaremos como funciona esto.   En la novela 1984 el escritor inglés George Orwell se atrevió a hacer una sátira sobre el totalitarismo soviético. En esta distopía el Estado, mastodónico, no se conforma sólo con controlar el individuo por medio de cámaras dispuestas en cada casta, un ojo avisor que no tiene párpado, que jamás se cierra. El gran hermano, sino que también está constantemente reescribiendo la historia. Uno de los facotes de cohesión que tiene el pueblo es el enemigo, el objeto de odio. Este varía constantemente. El ministerio de Propaganda va escogiendo cada cierto tiempo quién es el enemigo. Esta labor requiereun esfuerzo burocrático enorme. Se deben quemar documentos constantemente y rehacer otros en donde se pruebe la existencia del enemigo y, sobre todo la incesante reescritura de la historia. Hitler, en 1939, sólo pudo decidirse a invadir Polonia cuando firmó el pacto de no agresión con la Unión Soviética. Stalin, que había lanzado una campaña de odio contra los nazis, de un plumazo convertía  a Alemania en su principal aliado. En ese otro país también se dejó, durante dos años, de publicar libelos contra el bolchevique internacional y a veces, en un afiche pegado en un muro, se veían caricaturas del Fuhrer, sonriente, tomándole la mano a un Stalin al que le atenuaban sus rasgos orientales. En 1941 Hitler rompe este acuerdo y lanza sobre la URSS la Operación Barbaroja con la que pretendía llegar a Moscú, destruir Rusia y convertirla en un inmenso lago.   Los regímenes totalitarios no tienen historia, la reescriben. Ellos van creando constantemente la Historia Oficial. Y cuando se crea una Comisión de la verdad para que trabajen durante cuatro años para tener certezas sobre sesenta años de conflicto, como sucedió en Colombia, la única preocupación que debe tener un mandatario es la de detener todo, hasta las campanas de las iglesias, para escucharla. Pero el 26 de junio del 2022´, Iván Duque -quien tenía apenas 7 semenas de mandato mas-, decidió no ir al evento que se organizó en el teatro Julio César Gaitán en donde la Comisión de la Verdad entregó su informe definitivo, simplemente no fue. No estaba en su agenda. En cambio, Gustavo Petro, quien había sido elegido como presidente seis días atrás, estaba en primera fila al lado de su fórmula vicepresidencial, Francia Márquez. El informe consignaba sesenta años de sufrimiento del pueblo colombiano, testimonios de agentes de estado, víctimas de tortura, secuestros, masacres, desplazamientos y los daños que han causado sesenta años de confrontación. Había un cambio no sólo de gobierno, sino de compromiso con la verdad.   Una de las promesas de campaña con la que Iván Duque ganó la presidencia en el 2018 fue hacer trizas los acuerdos de paz que habían suscrito el gobierno Santos con las FARC. Lo que más le molestaba al uribismo en pleno no sólo fue el hecho de sentarse a hablar con una guerrilla sino darle un estatus político. En los ocho años que duró Uribe en el poder, después de haber modificado a su antojo la constitución, comprando votos de magistrados y congresistas para torcer a su antojo la historia, se instauró el concepto de enemigo interno. Las FARC estaba ahí para destruirse porque era un grupo terrorista. Al calificarlo de esa manera se intentaba borrar la historia. Se negaban las razones que obligaron a un grupo de campesinos en los Llanos Orientales y en el Páramo de Sumapaz de organizarse ante los abusos del Estado, a los que perseguían sólo por ser liberales. En la opinión pública se instauró una versión de folletín barato: la historia de Colombia se trataba de una lucha entre buenos y malos. Por eso, desde el uribismo, se aplaudió la decisión de Duque, de ningunear la Comisión de la Verdad. Senadoras del Centro Democrático, como María Fernanda Cabal, ha estado muy interesada en contar su propia historia sobre la tenencia de la tierra y por qué es una idea del comunismo internacional -que tiene cachos y cola- no se debe hacer la más que necesaria reforma agraria. A ellos no les preocupaba tanto la paz, la terminación de un conflicto, sino la justicia social. En esa Justicia Social los terratenientes, por ejemplo, tendrían que entregar miles de hectáreas que no les pertenecía.   El senador Iván Cepeda, quien fue interpelado por un periodista ese día, afirmó que la decisión de Iván Duque de salir del país, justo el día en que se entregaba el informe, “era triste y ofensivo para las víctimas”. En su lugar Duque había dejado encargado a su ministro del Interior, Daniel Palacios, quien a última hora se excusó. Francisco de Roux tuvo que entregarle el documento al presidente electo, Gustavo Petro, quien se comprometió ese día con difundir como presidente el documento: todo niño en los colegios del país tenía el derecho de conocer la verdad.   La ausencia de Iván Duque no sorprendió a nadie. En la instalación de la Comisión de la verdad, en septiembre del 2018, también se excusó. También lo hizo en otro evento donde se exaltaba la memoria, la inauguración de la obra Fragmentos, creada por Doris Salcedo, artista de la memoria, en donde se develaba un “antimonumento” creado con los restos de las armas entregadas por las FARC. Obviamente Duque terminaría pronunciándose. Lo hizo para cuestionar los 10 tomos entregados. Una de las frases dejó claro la intención de manipular la verdad, la historia: “La verdad no puede tener sesgos, ni ideologías, no puede tener prejuicios. Es objetiva.  La verdad tiene que ser incontrovertible y la realidad de nuestra historia es muy clara”. Además le abría un paréntesis al informe y su credibilidad deseando que este no se tratara del producto de la postverdad.   El uribismo ´desplegó, a finales de la década pasada, una intensa campaña para reescribir la historia. La senadora Cabal, por ejemplo, puso en entredicho la masacre de las bananeras y, mientras José Obdulio Gaviria fue el asesor de cabecera del uribismo, intentó negar el conflicto con un libro que se quiso posicionar como de cabecera en cada colegio del país: Sofismas del terrorismo en Colombia. Durante el 2018, cuando arrancó el gobierno de Iván Duque, fue vital para el uribismo un cargo: el de la dirección del Centro de Memoria Histórica. La responsabilidad de reescribir la historia se la dieron a Darío Acevedo. Su ingerencia fue tan profunda que incluso, según el profesor Hernán Suárez, se llegaron a cambiar grandes fragmentos de libros de historia de la editorial Santillana difundidos en colegios. La labor de Acevedo fue la de reescribir la Historia de la Paz. Uribe, como Churchill ante la historia, se encogía de hombros y, desinteresado diría “No me preocupa mi papel en la historia, igual terminaré reescribiéndola”.   Apenas se posesionó en el cargo Darío Acevedo mancilló la memoria de las 8 millones de víctimas afirmando lo siguiente: “Aunque la ley de víctimas dice que lo vivido fue un conflicto armado eso no puede convertirse en una verdad oficial”. Fue un defensor acérrimo de la tesis que en Colombia no existió conflicto armado sino una amenaza terrorista. Esto, por ejemplo, serviría de teflón a una fuerza pública que se unió con el paramilitarismo para derrotar a la guerrilla.   Una semana después de que dejara su cargo como director de Centro de Memoria, Darío Acevedo tuvo que comparecer ante la JEP por su supuesta censura a la exposición “voces para transformar a Colombia”, era el trabajo de seis con las víctimas y era la prefiguración de lo que sería el guion museológico de la memoria. Pero en septiembre del 2019, a dos semanas de la inauguración de la exposición, Acevedo decidió cancelarla. Las razones habrían tenido que ver con la censura.   El Centro Democrático ha controvertido la verdad en hechos tan escabrosos como la sangrienta retoma del Palacio de Justicia en noviembre de 1985. Ha enarbolado las banderas de la defensa a oficiales como Arias Cabrales, sobre el que se ha demostrado fue quien dio la orden para sacar vivos a los magistrados de la Corte Suprema y ejecutarlos después, y Plazas Vega, quien incluso, después de que fue absuelto, intentó hacer política en ese partido. Gracias a la labor de Helena Urán de Bidegain, quien perdió a su padre en la retoma, y de otras víctimas, además del trabajo de investigación de la periodista irlandesa Ann Carrington, sabemos que durante dos días, entre el 5 y el 7 de noviembre de 1985, las decisiones del país no las tomaba el entonces presidente Belisario Betancur, sino una junta militar.   El compromiso de este gobierno con la verdad, más allá de los resultados, es real. Nombrar, por ejemplo, como ministra de Justicia a Angela María Buitrago, quien fue una de las voces más destacadas dentro de la Comisión de la Verdad del caso de Ayotzinapa es una declaración de principios. No ha sido fácil obtener resultados, pero el haber exhumado en el cementerio central de Cúcuta fosas de hasta cuatro mil cuerpos con personas que estaban desaparecidas desde finales del siglo XIX, cuando ocurrió la arremetida paramilitar con el Catatumbo, han podido ofrecerle a miles de familia el consuelo del duelo.   La memoria, que fue azaltada por el uribismo, se va recobrando poco a poco. Los riesgos, siempre están latentes. En Argentina Javier Milei ganó las elecciones afirmando que no existió represión militar sino una respuesta a un ataque terrorista, al enemigo interno. En México, antes de AMLO, el presidente Enrique Peña Nieto resolvió en 20 días el caso de Ayotzinapa falseando la verdad y encubriendo a los verdaderos culpables.   La cruzada por la verdad debe trascender el color de los partidos, el nombre de los ganadores de elecciones presidenciales. Es un bien que debemos blindar. En un país con un conflcito de 60 años los límites y orígenes del mismo se hacen difusos. Es nuestro deber demarcarlos, nombrar, nombrar siempre. Nombrar víctimas y victimarios. Nombrar a los responsables de iniciar la guerra. Sólo nombrando no se olvida.

  • ¿Por qué no se acaban los racionamientos si no para de llover en Bogotá?

    Por: Redacción Pares Foto tomada de: RCN Noticias El clima ha cambiado por completo. Hace unas semanas nos quejábamos de los días sin sombra, de la sequía durísima que tostaba todo lo que tocaba. Además, los embalses en el país empezaban a bajar el promedio. Por eso se implementaron medidas como el racionamiento en Bogotá cada nueve días. Pero el cambio climático es de extremos. Y ahora el panorama ha cambiado por completo. Ahora las lluvias arrecian y con ellas las inundaciones. En Chocó ha dejado a más de 150 mil personas damnificadas al igual que en la Alta Guajira. A finales de la semana pasada las lluvias provocaron en Bogotá inundaciones en el norte de la capital. La autopista sufrió desbordamientos de rios en el sector de Guaymaral dejando bloqueada esa salida. Esta semana hasta el senado de la República sufrió los rigores de los aguaceros.   Por eso, en medio de las malas noticias apareció una que invita a la esperanza. Y es que los niveles de los embalses están subiendo. Eso sí, son noticias buenas a medias ya que aún no están a la par de sus niveles históricos. El racionamiento de agua se ha implementado en Bogotá desde abril y la gente espera en la capital que este periodo termine lo más rápido posible. Por eso, cada aguacero es una esperanza. En los embalses de Chinganza y Chuza el nivel, por primera vez en el año, estos superan el 50% del nivel. La situación fue tan angustiosa que, si llegaba el nivel a bajarse del 36% se podrían llegar a medidas como hacer racionamientos cada cinco días. Los niveles de los embalses están en Chuza en el 38%, San Rafael un 89%, Chingaza en un 50%,  Neusa en un 76%, Tominé en un 49% y así la gran mayoría de embalses, todos volviendo a tener niveles que les permitirían operar con normalidad.   Pero no, el día cero que indicaría el regreso de la normalidad parece alejarse. Ahora la excusa del alcalde Galán es afirmar que los meses que van entre enero y marzo serán secos entonces es mejor irse preparando. La gente en la capital está mentalmente harta de estar pensando cada nueve días en prepararse para pasarlos sin agua. Pero hay que tener paciencia. Lo que preocupa es que de la alcaldía hay no está el compromiso de ponerle una fecha al final de esta tortura.

  • La Resolución 40412 de 2024 reglamenta las Auditorías Energéticas

    Por: Daniela Bernier Pacheco Mediante el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 "Colombia Potencia Mundial de la Vida"  se estableció que las edificaciones pertenecientes a las administraciones públicas debían realizar una auditoría energética de sus instalaciones. Pero ¿qué son las auditorías energéticas? Son un mecanismo de medición y observación de los usos y consumos energéticos, que permite establecer recomendaciones de mejora de eficiencia energética, oportunidades de ahorro en una edificación, infraestructura o instalación. La auditoría energética deberá incluir: Caracterización de la edificación, como su entorno, ubicación, actividad desempeñada, horario de funcionamiento, entre otras. Caracterización del uso de la energía en el que se deberán incluir históricos de consumo, costos asociados, usos de la energía y otros. Caracterización de los sistemas y equipos de consumo final de la energía. Potencial de ahorro en el uso de la energía como, por ejemplo, cambio tecnológico, sustitución de energéticos, uso de fuentes no convencionales de energía y otros. Evaluación de las oportunidades de mejora en eficiencia energética. Definición de indicadores de desempeño energético y propuesta de evaluación y seguimiento. Priorización de medidas de mejora en eficiencia energética.   Luego de haberse realizado la Auditoría Energética, las administraciones públicas definirá un Plan de Gestión Eficiente de la Energía (PGEE) que debe incluir una ruta de cumplimiento anual de ahorro energético.   Ahora bien, estas auditorías podrán ser realizadas por personas naturales y/o jurídicas o personal propio de la administración pública si cuentan con certificación o diploma nacional o internacional, en materia de Sistemas de Gestión de Energía, Auditorías Energéticas o afines y con experiencia de al menos una auditoría energética.   Con la publicación de dicha Resolución se evidencia el compromiso del Gobierno del Cambio de avanzar en la Transición Energética; la TE desde esta postura de Gobierno es multiactor, pues es claro que la Transición Energética se viene adelantando desde los territorios, trabajando hombro a hombro con las comunidades a partir de las Comunidades Energéticas, con los municipios mediante la iniciativa de Municipios Energéticos, con las empresas e inversores, garantizándoles seguridad jurídica para sus iniciativas y proyectos. ¡La Transición Energética es Justa y Multiactor! Así construimos un país menos desigual, en donde la energía esté al alcance de todos.

  • Cuando Alvaro Uribe, siendo presidente, ultrajó a las madres de los falsos positivos

    Por: Redacción Pares La reacción desbordada y populista de Miguel Polo Polo, revicitimizando a las madres de los Falsos Positivos destruyendo una instalación artística en el congreso en donde, decenas de pares de botas simbolizaban el sufrimiento y la lucha de estas madres, le ha valido estar en la palestra pública. Incluso el pasado 13 de noviembre fue duramente increpado por una de las integrantes del colectivo quien anunció acciones legales por este tipo de revictimización. Esta actitud de Polo Polo para con las madres de los falsos positivos no es nueva ni la más grave. Uribe también se burló de ellas y las insulto en dos ocasiones.   Antes que nada hay que recordar que es MAFAPO, una asociación conformada por madres, esposas, hijas y hermanas de los hombres asesinados por el ejército y que fueron pasados como bajas de la guerrilla en combate. Estos hechos se dieron entre los años 2006 y 2009 cuando Alvaro Uribe era presidente y gozaba de niveles de popularidad jamás vistos en el país. Las MAFAPO reclaman específicamente la muerte de 19 jóvenes de Soacha Y Bogotá, en donde fueron llevados con mentiras de trabajo a Norte de Santander, específicamente a la región de Ocaña y allí fueron asesinados. Después de sus muertes les pusieron botas de caucho y uniformes para hacerlos pasar como guerrillero de las FARC. Es uno de los capítulos más aberrantes de la guerra.   Jackeline Castillo, quien fue la madre que le reclamó a Polo Polo su acto de revictimización en el año 2018 encaró al general Mario Montoya y lo presionó para que contara su verdad al ser comandante del ejéricto en los años en los que sucedieron estas atrocidades. Gracias a sus investigaciones han caído docenas de soldados y oficiales. Pero se espera que se sepa toda la verdad.   Al dolor de perder a sus hijos han tenido que soportar ser revictimizadas por la derecha, encarnada en Polo Polo y en el expresidente Uribe. Lo de este último fue muy grave. El 7 de octubre del 2008, cuando Uribe no sólo era el presidente de este país sino el político más influyente, afirmó lo siguiente cuando fue interpelado por primera vez por los rumores que habían ya desde ese momento sobre ejecuciones extrajudiciales en su gobierno. Esto contestó sin que se le moviera un músculo de la cara: “El Fiscal General de la Nación aseguró que los jóvenes desaparecidos de Soacha fueron dados de baja en combate, no fueron a recoger café, iban con propósitos delincuenciales y no murieron un día después de su desaparición, sino un mes más tarde”.   Lejos de retractarse Uribe seguía midiendo los logros de su ejército por los litros de sangre que le presentaban. Su popularidad iba en pleno ascenso. No había ninguna nube en su panorama. En el 2015, siendo senador, volvió a ultrajar a las madres de los Falsos Positivos. A través de su cuenta de Twitter afirmó lo siguiente: “En reunión con las madres de  Soacha  varias me expresaron que sus hijos estaban infortunadamente involucrados en actividades ilegales, lo cual no es excusa para asesinarlos, pero la hipótesis no fue examinada por la justicia”. Esto fue tan atrevido que dos años después, y sólo por una demanda interpuesta contra él por injuria, tuvo que retractarse públicamente: “Acepto retractarme del mensaje de Twitter de 25 de Junio de 2015, y de las palabras que lo antecedieron y que pronuncié como  Presidente de la Repúblic a. Acepto que este tweet ofende a las madres de Soacha y afecta la memoria de sus hijos asesinados. Me retracto además porque lo que escribí no me consta en nada diferente a lo que escuché”.   Está claro que existe un interés del uribismo por cambiar la historia del país. Por eso la actitud descarada de personajes como Polo Polo para borrar todo vestigio de lo que sucedió: el ejército mató a 6.402 colombianos y lo hizo por sevicia, por ganarse unos pesos. El negacionismo de Polo Polo y Uribe busca borrar o al menos reconfigurar la historia.

  • Carta abierta a Viviana Vargas – y a todas las “malas” víctimas

    Por: Ghina Castrillón Torres. Politóloga feminista. Querida Viviana – y todas las mujeres etiquetadas injustamente como “malas” víctimas, Escribo estas líneas con un profundo respeto y admiración por tu valentía al denunciar las violencias vividas por el hecho de ser mujer en una sociedad que privilegia a los hombres.   Cada vez que una de nosotras denuncia, en lugar de escuchar nuestro testimonio, los medios de comunicación, las instituciones, y muchos otros empiezan a escrutar nuestras decisiones, acciones y palabras. Porque tomaste vino, porque ese vino fue en el apartamento de él, porque bailaste con él, porque no te fuiste… Como si las mujeres que no somos puras, prudentes y recatadas fuéramos menos dignas de ser respetadas, quedando en el aire la idea de que de algún modo provocamos los abusos que sufrimos. El peso de la responsabilidad se desvía hacia nosotras, nos intentan desacreditar y cada detalle de los testimonios se convierte en una prueba contra las mujeres, mientras que las acciones del – presunto – agresor poco o nada son cuestionadas, demostrando más interés en proteger su reputación, cuando deberían concentrarse en entender cómo y por qué se siente con la libertad de violar los límites. Viviana, cuando respondías las preguntas revictimizantes que te hicieron en algunas entrevistas demostraste claramente que esa narrativa prejuiciosa de la “mala víctima” es una herramienta de silenciamiento que no funcionaría contigo. Quienes creemos que es posible una justicia feminista estamos aquí para repetir incansablemente que no existe una forma correcta de ser víctima y que no tenemos que cumplir con ningún estereotipo de “decencia” para merecer empatía, protección y respeto. A todas las “malas” víctimas, nos digo: no somos culpables. Y cuento que me siento muy rara al escribir esto porque, con todas las herramientas que me ha dado el feminismo, hoy pienso en un episodio de violencia que viví, y al observar los señalamientos que recaen sobre nosotras, siento cómo ese peso me ha mantenido en silencio, porque estoy segura que cada una de mis acciones sería sometida al mismo escrutinio y no estoy preparada, aunque hayan pasado muchos años. Esta carta es un abrazo y una promesa. La promesa de que, aunque queda mucho camino por recorrer, vamos a insistir hasta lograr un sistema en el que las preguntas incómodas sean para los agresores, y no para quienes hemos sufrido. Porque no se trata sólo de que se les caigan los nombramientos en entidades públicas, como dijo Gisèle Pelicot “la vergüenza tiene que cambiar de bando”.   Gracias Viviana porque con tu denuncia y tu forma de enfrentar a los medios nos demuestras que, aunque es muy difícil, debemos continuar reclamando escenarios en el que todas las mujeres, sin importar las circunstancias, podamos denunciar sin temor a ser juzgadas. Con cariño, Ghina Castrillón Torres .

  • “Lo que hace Miguel Polo Polo es de una miserableza pocas veces vista”

    Por: Redacción Pares Daniel Samper Ospina, a pesar del palo que le da al gobierno, es aún uno de los periodistas nacionales que más ha demostrado ecuanimidad en tiempos donde priman los instintos primarios, las reacciones violentas, la polarización. Pero ante la afrenta que recibieron las madres de los falsos positivos por parte del congresista uribista Miguel Polo Polo, Samper Ospina no se quedó callado y trinó lo siguiente: “Lo que hace este señor es infame y ruin, de una miserableza pocas veces vista” y muestra el video en donde Polo Polo empieza a meter a la basura las botas puestas en el congreso como si fuera una instalación artística en donde se invitaba a hacer un ejercicio de memoria y recordar los 6.402 jóvenes que fueron asesinados para hacerlos pasar como miembros de la guerrilla por parte del ejército en tiempos de Alvaro Uribe Vélez.   El 13 de noviembre Miguel Polo Polo fue el protagonista de un bochornoso incidente. Es que, después de su acto que fue calificado de “ruin” incluso por Juanita Gómez de la revista Semana, fue increpado dentro del congreso por Jaqueline Castillo, una de las miles de mujeres a quien la sed de sangre del ejército en tiempos de Uribe le quitó a su hijo. Una de las frases que soltó en plena reprimenda a Polo Polo fue la siguiente: “Nos revictimizan, vuelven y asesinan a nuestros familiares al tratarlos como basura.  Este señor no nos representa y no debería estar aquí”   Después Polo Polo, con su característico histrionismo, empezó a pedir a seguridad del congreso que sacaran a la líder Castillo. Además la desafió a decirle que si estaba muy brava le pegara. El representante a la cámara David Racero defendió a la madre los falsos positivos y se preocupó por la clara labor que está cumpliendo Miguel Polo Polo y otros congresistas del Centro Democrático buscando cambiar la historia de este país: “ Estamos aquí rechazando ese acto que hizo este señor Polo Polo,  al tirar estas botas en la basura (...)  Llevamos 16 años de lucha cuando nuestros familiares fueron tirados en fosas comunes como basura . Hoy, el acto que usted hace, señor, de tirar estas botas en la basura,  revive el desprecio con el que fueron tratados nuestros seres queridos ”.   Se esperan en las próximas semanas demandas por parte de las madres de los falsos positivos contra el congresista quien seguramente dentro de su partido y dentro del pedacito de la población colombiana que se siente represantada con su mensaje de odio, será aplaudido, vitoreado y sugerido como senador. Pero no se necesita ser progresista para rechazar este acto de odio y de revictimización ante las madres de los falsos positivos.

  • Vicky se va de la revista Semana, un barco que lleva cinco años hundiéndose

    Por: Redacción Pares La primicia la dio Blu Radio pero era un secreto a voces. Vicky Dávila, quien era la directora de la Revista Semana, renunciará para abrazar la causa antipetrista ya de manera oficial: será candidata presidencial. A partir de enero ya no será más la directora del medio, cargo en el que duró cuatro años. Poco antes de la pandemia, en el 2019, el grupo Gilinski compró el grupo editorial Semana en enero del 2019. La operación costó 18 millones de dólares, monto que se le desembolsó a Felipe López, creador desde 1982 de la revista que marcó cuatro décadas de un compromiso inquebrantable con la verdad. Una de las primeras decisiones fue el desembarco de Vicky Dávila. En ese momento la periodista venía de revivir el espacio del mediodía en W Radio, luego de que Julio Sánchez Cristo le diera una segunda vida después del escándalo que portagonizó con las revelaciones en torno al caso de la Comunidad del Anillo. En un par de años Vicky Dávila, a punta de buenas entrevistas y de mantener un tono que enganchó al público, pudo convertir la franja del mediodía de W Radio en un lugar a donde los radioescuchas se enganchaban.   La compra de grupo Gilinski de publicaciones Semana trajo consigo vientos de cambio. Periodistas como José Guarnizo, editor de la versión digital de la revista, renunció. Al cabo de un tiempo creó Vorágine, uno de los medios alternativos más interesantes del país.  Quien hasta ese momento era el director de la revista, Alejandro Santos, también abandonó. A los periodistas les parecía un caballo de Troya de los Gilinski Vicky Dávila quien además llegó con un nutrido grupo de personas que venían acompañandola desde sus tiempos en RCN. Esto generó un resquemor entre los viejos periodistas de Semana. El método de Vicky no les convencía. Se rumoraba por ese momento que Gabriel Gilinski pretendía convertir Semana en una nueva Fox News. Si se llevóa  Vicky Dávila fue a convertir la revista en un canal. También por unas breves semanas la dirección cayó en las manos de Ricardo Calderón, uno de los periodistas de investigación más legendarios del país. Acá la confrontación con Dávila fue directa y el 10 de noviembre del 2020 se presentó el caso de las renuncias masivas dentro de la revista. Calderón ese día renunció al igual que otra docena de periodistas, algunos tan importantes como el editor de Justicia, José Monsalve, y el editor de video Eduardo Contreras. El control desde ese momento y la línea editorial quedó completamente clara.   Vicky fue nombrada directora y vinieron los cambios. La revista pasó a abrazar las banderas del uribismo y de una defensa acérrima al entonces presidente Iván Duque y de la fuerza pública que en ese momento reprimía de manera brutal a los jóvenes que salían a las calles a gritar No más Uribe. Incluso durante el estallido social Semana fue blanco de ataques de manifestantes que acusaron a la revista de divulgar fake news y mensajes de odio. La revista intentó en el 2022 dar un timonazo en su intención de convertirse en la nueva Fox News llevando al prestigioso periodista de Caracol Noticias Juan Diego Alvira. La relación Dávila se volvería tensa y al final se rompió, en parte por la indecisión que vive la revista desde el cambio de mando de no saber a qué apuntarle. El apego que tuvieron hasta julio del 2023 por la medición de clicks que recibía el medio a través de Comscore y en donde durante un año derrotaron de manera consecutiva a El Tiempo, empezó a desintegrarse. Las nuevas formas de difundir noticias a través de redes sociales desinflaron la burbuja.   Durnate este periodo fueron saliendo más y más periodistas de la revista que se encontraba directamente a la deriva. Vicky es una periodista disciplinada y acuciosa pero, tal y como se llegó a comprobar este 14 de noviembre, ya no era más una comunicadora y si una política con agenda propia: ir lanza en ristre contra el gobierno nacional. Sus intenciones contenían un claro interés político. Con su decisión de ir por la presidencia diversos sectores del país han reaccionado y reafirmado que Semana ya no era una revista periodística sino un libelo en donde se atacaba y se apoyaba a ciertos espectros políticos.   El director de nuestra fundación León Valencia, publicó en su cuenta de X lo siguiente: “Lo que veníamos diciendo, Vicky Dávila deja Semana y se lanza a la presidencia a buscar los votos de la derecha” Dávila se ha intentado desmarcar de otros candidatos uribistas como Miguel Uribe Turbay a quien le criticó el apego que tiene aún por Alvaro Uribe al lanzar hace unos meses un spot publicitario en donde se le prometía a la gente tener oportundiades de “trabajar, trabajar y trabajar” Lo único cierto es que con la salida de Dávila de la Revista Semana saldrán también algunos de los alfiles que ella ubicó cuando aterrizó en la que fue alguna vez la publicación más influyente del país y que hoy sólo es un barco a la deriva, a punto de hundirse.

  • ¿Hay rosca en el gobierno del cambio?

    Por: Laura Bonilla El Espectador  reveló esta semana un “roscograma” de varios cargos del gobierno nacional, titulado “La red de familias que desató dudas de posible nepotismo en el gobierno”. En este oficio, a veces parece que uno viera pasar una y otra vez la misma noticia. En el escándalo están implicados el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla; el gerente de RTVC, Hollman Morris; la ministra de Agricultura, Marta Carvajalino, y Gloria Inés Ramírez. Después de más de diez años reconstruyendo redes políticas, clanes y conexiones de poder, debo decir que este "roscograma" es más bien limitado. Incluso dentro del gobierno actual, si se revisaran en detalle las redes de relaciones familiares y políticas de cada congresista en entidades como, por ejemplo, el Fondo Nacional del Ahorro, el resultado sería mucho más revelador. Pero volvamos al punto. Rápidamente, Gustavo Bolívar reaccionó con una frase tan simple como contundente: “el nepotismo es corrupción”. Personalmente, aplaudo su intención. El nepotismo, el clientelismo y la plutocracia no solo son escándalos aislados; han sido casi características de nuestro sistema político. Sin embargo, la frase del director del DPS también se siente como una expresión vacía, lanzada para generar indignación sin considerar, por ejemplo, que en el caso del ministro Bonilla, sus familiares tienen una trayectoria de servicio público, incluso como funcionarios de carrera, lo cual desmiente la idea de un posible favorecimiento. En los demás casos, encontramos el verdadero problema: no es posible probar un tipo de favorecimiento, pero tampoco lo contrario. Si somos sinceros, en Colombia a casi nadie le ha importado la selección a dedo, directa y conveniente, de cualquier político o funcionario. Más aún, el empleo es la moneda de cambio del Congreso de la República, con la cual se distribuyen los favores. Algunos colegas politólogos con los que he hablado señalan que, en sí, esto no es un problema, porque en teoría todos como sociedad podemos votar por políticos tan probos que nombren a personas técnicas, de su confianza, que queden “vacunadas” contra malas prácticas y sean eficaces en sus funciones. Esto no solo es utópico; además es inconveniente. Estas dinámicas no dependen exclusivamente de la voluntad de los políticos; me atrevería a decir que la voluntad es lo menos importante. La única manera de evitar el nepotismo es sincerar y regular, de una vez por todas, la distribución burocrática, entendiendo el sistema que tenemos: uno basado en líderes políticos con equipos en tensión y competencia constante, tanto dentro como fuera de los partidos. Somos un sistema de operadores que depende de colocar puestos en el Estado para garantizar una red de favores y, además, para que sus equipos de trabajo estén empleados y pagados por todos nosotros. Así, no solo realizan las tareas para las que son contratados, sino que esencialmente dedican su esfuerzo a mantener políticamente vivo a su político cada cuatro años. Es un círculo vicioso donde el político es el único medio de acceso al empleo público. Sí, el que debería ser de acceso público. Sincerar el sistema implica reconocer que no es que los funcionarios del gobierno decidan colocar a sus familiares; el gobierno es en sí mismo un entramado de recomendaciones, fichas y nombramientos. Quizá, en el fondo, estamos ante un exceso de expectativas, algo natural en un gobierno que se autodenominaba “el del cambio” pero que hasta ahora no ha impulsado ninguna iniciativa para transformar estas prácticas. Por ejemplo, la reforma política que se discute en el Senado, de aprobarse, sería incluso peor que lo que tenemos. La reforma laboral, de la cual se esperaba que regulara de alguna forma el empleo público y estableciera un mínimo de mérito para acceder al Estado, ha brillado por su ausencia. Ese juego gris de hojas de vida circulando de mano en mano, de intercambio de favores, de contratos de prestación de servicios que en realidad son empleo público de la peor calidad y, sobre todo, esa costumbre de dedicar dos años de gobierno a cambiar funcionarios y contratistas y solo dos años a gobernar a medias es lo que nos da, cada año, la sensación de déjà vu con las mismas noticias.

  • ¡Que dejen de creerse dioses los grupos armados!

    Por: Germán Valencia Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia Los grupos armados organizados (GAO) en Colombia se comportan como si fuesen dioses. Van declarando paros armados, enemigos a las personas o reteniendo a los viajeros en las carreteras. Con lo que condenan a toda una población al encerramiento y la zozobra; ponen como objetivo militar y en riesgo permanente de muerte a la ciudadanía; o colocan en sus manos la decisión de dejar vivo o matar a un viajero.   Con esta actitud, los miembros de las organizaciones armadas nos recuerdan el comportamiento similar que tiene el “rápido halcón” con un “ruiseñor de variopinto cuello” en libro Los Trabajos y los Días  de Hesíodo. En esta fábula, escrita en el siglo VIII antes de nuestra era, el poeta griego nos plantea una situación donde un fuerte halcón lleva por el aire, entre sus garras, a un débil ruiseñor.   Esta ave de fuertes alas y en tono de superioridad le dice: “¡Infeliz! ¿Por qué chillas? Ahora te tiene en su poder uno mucho más poderoso. Irás a donde yo te lleve por muy cantor que seas y me servirás de comida si quiero o te dejaré libre. ¡Loco es el que quiere ponerse a la altura de los más fuertes! Se ve privado de la victoria y además de sufrir vejaciones, es maltratado”.   Ante esta situación, como Hesíodo, nos preguntamos: ¿qué derecho tiene un ser humano para ejercer violencia sobre otro, para decidir si deja o no vivir a otro ser humano? ¿obedecerá esto a la condición fortuita de ser un animal de “rápido vuelo” o de “amplias alas”? ¿o se lo autoriza el hecho de considerar que sus ideales son mayores o mejores que el otro, lo que le imprime una especie de superioridad moral?   Digo que me recuerda está situación a la que se vive en el país porque todos los grupos armados en Colombia se comportan de similar manera: se creen con el poder superior para rodear un territorio y, con sus máquinas de muerte, ejercer violencia sobre una población. En los territorios que dominan van escogiendo a sus enemigos y deciden, sin sonrojarse, quien se queda o se va —ya sea para otro lado o para el cementerio—.   Esto ocurre hoy en Nariño, en el Cauca, en Antioquia o en el Norte de Santander. Los más de 50 grupos armados organizados que hacen presencia en el país, ejercen, sin mucho control estatal, el poder para violan sistemáticamente los derechos de las personas. No respetan el sagrado derecho a la vida. No paran las afectaciones contra la vida y la integridad. Se conciben como semidioses que pueden, con sus garras afiladas, atrapar a los líderes sociales y acabar con sus vidas.   Piensa que son seres divinos con el poder para controlar los territorios y la población. Para convertir a las personas en mercancías y traficar con ellos. Para producir sustancias aditivas que quita la vida y condena los consumidores al fracaso. Para comerciar todo tipo de bienes contrabandeados. Para extorsionar y cobrar excesivos intereses con el llamado ‘gota a gota’. Son ellos los responsables del secuestro extorsivo, el control poblacional, el ataque a las comunidades y líderes sociales.   Y esta no es la única transgresión a los Derechos Humanos y al Derecho Internacional Humanitario. Todos los días reúnen a personas o aprovechan que actúan en colectividad para realizar masacres y desplazar mensualmente miles de personas. Los mandan al exilio, les quitan sus tierras y pertenencias, les destruyen el poco capital social que tienen. Incluso, obligan a los mandatarios locales y regionales a entregar los impuestos mediante contratos ilicitos.   Esta conducta de superioridad ha llevado a que, como lo presenta la Fundación Pares en su más reciente informe ¿Plomo es lo que viene?, hoy tengamos unas cifras alarmantes de violencia en el país. Tenemos un contador de muertes de firmantes de la paz que hoy supera los 420 asesinados; se han matado este año a 117 líderes sociales; se ha amenazado, entre enero y mayo de este año, a más de 34 mil ciudadanos, desaparecido a 1.757, desplazado a 32.046, extorsionado a 4.734 y asesinado a 4.299.   Además, con su aire de que todo les está permitido, extienden ponen su mirada por doquier y continúan su vuelo por todas partes. Este año el Clan del Golfo creció un 17% y se encuentra en 316 municipios; el Ejército de Liberación Nacional (ELN) se ubicó en 16 municipios más y hoy está en 231; y la Segunda Marquetalia en 65 poblados, un 18% más que el año anterior.   Ante esta realidad cabe preguntarles: ¿quién les dio el poder de establecer horarios y confinar a la gente? ¿para carnetizar a la población, indicarles fronteras o, incluso, señalar que prendas de vestir puede usar cualquier vecino? ¿Quién les ha dado el poder para despojar a los campesinos de sus tierras, las mismas que han conseguido con su esfuerzo? O ¿qué poder divino los autoriza para acabar con la naturaleza, ya sea extrayendo el oro con la maquinaria amarilla o destruyendo los bosques con sus cultivos de coca?   Aquí hay que recordarles los violentos lo que bien les advirtió Hesíodo a los poderosos halcones hace 28 siglos: “Preferible el camino que, en otra dirección, conduce hacia el recto proceder; la justicia termina prevaleciendo sobre la violencia, y el necio aprende con el sufrimiento”. Cuando la diosa Dike es violada, “se oye un murmullo allí donde la distribuyen los hombres devoradores de regalos e interpretan las normas con veredictos torcidos”.   El país espera un mejor y recto proceder de los GAO, que dicen protegerlos, pues “El hombre que trama males para otro, trama su propio mal; y un plan malvado perjudica más al que lo proyectó”. Los armados, con su “violencia nefasta”, están construyendo su propio destino; con sus actos están inquietando el espíritu de los pobladores, llenando sus corazones de odio y haciéndoles desear para sus opresores “una terrible calamidad, el hambre y la peste juntas”.   * Esta columna es resultado de las dinámicas académicas del Grupo de Investigación Hegemonía, Guerras y Conflicto del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia. ** Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.

  • Fawler González: Inspirando a la juventud a ser agentes de cambio en Tumaco

    Por: Rafael Acosta Enlace Tumaco de la Línea de Jóvenes en Riesgo y Participación Joven. Fowler González becario de la  Escuela de Liderazgo Juvenil  de la Fundación Paz y Reconciliación (PARES), y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). nació en San Andrés de Tumaco hace 27 años, donde desde joven mostró un fuerte compromiso con su comunidad y en generar procesos para la paz en su territorio. En su adolescencia, participó en el programa "Jóvenes Constructores de Paz", lo que marcó el inicio de su trayectoria en la defensa de los derechos humanos y la promoción de una cultura pacifica en San Andrés de Tumaco. Este proceso aumentó su deseo y vocación por el trabajo comunitario, decidiendo así dedicar su vida al servicio social y al fortalecimiento juvenil. En 2018, junto a compañeros de la Universidad Nacional y de Nariño, sede Tumaco, crearon el movimiento estudiantil universitario MELEP, donde fue un líder destacado en la lucha por la educación y los derechos de los estudiantes. Su labor continuó en la Pastoral Social de Tumaco desde el año 2018 hasta el año 2022, contribuyendo al proyecto AICMA, que se centra en la educación sobre los riesgos de minas antipersonal, del cual fue voluntario y tallerista para el fortalecimiento de la pedagogía y conciencia social. Una de las principales estrategias era el acercamiento territorial para establecer conversación entre la población y talleristas, en aras de generar conciencia social sobre la violencia y los riesgos que esta genera en el municipio. En 2021, lideró manifestaciones pacíficas en Tumaco en el contexto del Paro Nacional, junto con el colectivo RESISTENCIA PAZCIFICA, abogando por los derechos de su comunidad. Su capacidad organizativa se reflejó en el año 2022, cuando gestionó y permitió promocionar la instalación de 12 mesas de votación en áreas rurales de Tumaco, facilitando el acceso al voto por primera vez a más de 500 jóvenes. En 2023, reunió a jóvenes de Chocó, Cauca y Nariño para desarrollar propuestas que fueron presentadas y plasmadas en la Política Pública Nacional de Juventud, enfocándose en las necesidades del Pacífico Colombiano. Actualmente, desde el colectivo RESISTENCIA PAZCIFICA, trabaja en colaboración con diferentes ministerios del gobierno nacional para impulsar acciones que promuevan la paz y el desarrollo en su región, además de participar en la construcción del documento de la Política para el Desarrollo Integral del Pacífico -PDIP-. Fowler sigue siendo una voz activa en la construcción de un futuro más justo y pacífico para las comunidades del Pacífico, con un enfoque particular en el empoderamiento juvenil y la defensa de los derechos humanos. Su trayectoria es un testimonio de su dedicación a la transformación social y a la paz en Colombia. Sueña con ver a los jóvenes de Tumaco empoderados y consientes de la importancia de la voz para los procesos sociales, es un pleno convencido de que en las juventudes está el poder para las transformaciones que requiere Colombia. Dentro de la escuela de liderazgo juvenil, hace parte del equipo de las comunicaciones que busca crear un Notipod para generar en Tumaco una estrategia de comunicación asertiva que posesione diferentes temáticas sociales, genere cultura ciudadana y un canal de información imparcial que no destruya procesos, sino que a través de la comunicación empodere a la ciudadanía en generar especialmente a los jóvenes a tomar los espacios de participación, capacitarse y llevar al municipio a otro nivel. "Creo que Tumaco tiene mucho para dar, solo nos hace falta unirnos, dejar los intereses personales atrás y remar todos hacia un solo lado; esto sin duda alguna nos hará ser un gran Tumaco para Colombia", manifestó Fawler González.

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