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  • Los seis tiros que no mataron a Pepe Mujica

    Por: Redacción Pares Foto tomada de: La Nación Creíamos que iba a ser eterno. Nadie ha tenido su grandeza, su desprendimiento, su honestidad. Toda la gloria se resume en su libertad para cultivar flores en su granja en las afueras de Montevideo donde convive con su compañera Lucía Topolanski, tomando mate, cantando una y otra vez los tangos que aprendió en sus derrotas. “Sólo un hombre que ha perdido sabe de la belleza del tango” Le dijo alguna vez al cineasta Emir Kusturica. Este lunes 29 de abril, el Movimiento de Participación Popular, el MPP, al que pertenece, anunció una rueda de prensa. Las noticias no eran las mejores. Pepe, a sus 88 años, tiene un cáncer de esófago difícil de tratar. Inmediatamente nos sentimos huérfanos en toda Latinoamérica. Pocos dirigentes en este maltratado continente han tenido su honestidad. Mientras fue presidente Mujica donó el 70% de su sueldo mensual para ayudar a construir las casas para los  que no tenían nada. Cuando Tabaré Vásquez, su discípulo y de quien fue su ministro de ganadería, agricultura y pesca y además el hombre que le hablaba al oído, llegó a la presidencia del Uruguay, el 39% de sus habitantes vivía en la pobreza. La cifra se bajó, diez años después, al 9%. Pero a Pepe le preocupaban más que los indicadores económicos los problemas morales que tenía el mundo. Uno de ellos, la avaricia de los ricos. Alguna vez le preguntaron ¿Qué haría si tuviera los 85 mil millones de dólares que tiene Carlos Slim? Y él respondió, mordaz, “haría lo que hace él, averiguar quién me está robando”. Después de las risas obligadas de la respuesta, con mayor seriedad, afirmó que se preocuparía por salvar el mundo, por llevar agua salada a la mitad del Sahara, crear ríos en la seca Mongolia aprovechando el deshielo en África, volver habitable el agreste paisaje de La Patagonia. No importa la ideología, Pepe es respetado hasta por los más encarnizados políticos de la derecha. Es tal ese respeto que hasta Milei, siempre dado a la reacción, se quedó callado cuando Mujica expresó, después de su incongruente y peligroso discurso en Davos, que era un “Ideólogo fanático”. Pepe fue guerrillero. Perteneció desde 1965 se unió al movimiento guerrillero de Los Tupamaros y cuenta, con su habitual desparpajo, que participó en acciones militares como asaltar bancos. “La única forma de que te respeten en un banco es entrando con una nueve milímetros en la mano” dice con su habitual humor negro. Nunca mató a nadie, pero en un enfrentamiento con la fuerza pública recibió seis tiros. Desde hace cincuenta años le extirparon medio pulmón por esos disparos. Los otros tiros fueron en las piernas, en los brazos. Lo atraparon y lo metieron a la cárcel. Decir a la cárcel es poco. La dictadura civico-militar del Uruguay tuvo el descaro de llamar rehenes a los presos políticos que metía en ese centro de tortura que fue Punta Carretas, hoy convertido en un elegante centro comercial. Duró preso 13 años, desde 1972 hasta 1985. Allí fue sometido a torturas indecibles. Cuando lo liberaron no odio a nadie. Fue senador, ministro y después un presidente ejemplar, famoso por manejar su propio auto, un escarabajo azul clarito que se convirtió en todo un símbolo. Cuando era presidente de su país salía a tomar vino a cualquier bar y allí se encontraba con contradictores a los que le discutía con apasionamiento, como si fuera un vecino más. “Vos no podés mandar como si fueras un rey, la democracia en estos países parece una monarquía, todo se hace con alfombras rojas, con elegancia. Hay que vivir como una persona normal y dar ejemplo”. Lejos de cualquier tipo de resentimientos, de venganzas, Mujica gobernó para todos y se fue cuando se tuvo que ir, cuando se cumplió su periodo de gobierno de cinco años, en el 2015. Una de las pocas cosas que se arrepiente fue no haber tenido hijos. Por eso, su granja en las afueras de Montevideo se las dejará a una asociación de campesinos que se acostumbraron a trabajar su tierra. Siempre fue el mismo, desparpajado, único, lejos de los excesos, de la megalomanía de tantos presidentes de izquierda. Con su habitual naturalidad, como si estuviera hablando de cultivar flores, avisó lo siguiente: El viernes pasado concurrí al Casmu (Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay) a hacerme un chequeo, a resulta de lo cual se descubrió que tengo un tumor en el esófago” y con realismo no le dio mucha esperanza a sus seguidores: “Es algo obviamente muy comprometido. Es doblemente complejo en mi caso porque padezco una enfermedad inmunológica hace más de 20 años que me afectó, entre otras cosas, los riñones”. La tristeza que debe tener su compañera, Lucia Topolanski, es la misma que tiene los millones de seguidores que deja desparramados por el mundo. Se apaga Pepe. La vida debe continuar.

  • ¡Más libros para la energía!

    Por: Álvaro Martínez ¿Cómo circula la información sobre energía en Colombia? ¿Es un tema reservado para unos pocos expertos o es un tema que debe ser ampliamente conocido por toda la ciudadanía? Hace unos meses, en medio de los debates sobre energías renovables y políticas de transición energética, comencé una búsqueda de información para saber qué bibliografía disponible había en Colombia al respecto. La idea, no sólo era investigar fuentes de información, sino saber qué tanto acceso tiene un ciudadano colombiano a buenos contenidos que le permitan conocer los principios del campo de conocimiento y mantenerse bien informado sobre Transición Energética en el país y a nivel global. Hace aproximadamente un año (en esto coinciden varios investigadores), la literatura especializada y en otros idiomas era amplia, pero el material de divulgación para el público general, con información relevante y actualizada, era muy limitado o sesgado. Se publica periódicamente en prensa escrita, hay algunas revistas virtuales especializadas (asociadas a gremios o de carácter independiente), hay portales de divulgación, pero no había más que tres títulos disponibles en librerías sobre transición energética y tan sólo uno de ellos habla sobre transición energética en Colombia. El libro era El Cambio Climático y el Sector Energético (2022) de Diego Otero Prada. Una compilación de 14 columnas escritas al final de la pandemia, en las que se analiza la composición de la matriz energética colombiana y su huella ambiental. Allí explica la relación de la energía con otros sectores económicos e incluye muy fuertes críticas al gobierno de Iván Duque, a la vez que aporta sus opiniones a los debates del momento: ENEL y el GEB, Ecopetrol e ISA, las subastas de energías renovables y la dependencia de ciertas multinacionales. Los otros dos títulos son: La hora de la Transición Energética (2021) de Ramón Carlos Torres Flores, que habla sobre el nuevo paradigma energético mundial, a la luz de las dificultades institucionales y relativas a la pandemia en el caso mexicano. Y, El Imperativo Energético (2010), un texto en clave kantiana (concepto basado en el imperativo categórico), del exdiputado alemán y expresidente de IRENA Herman Scheer, quien desde hace más de 14 años no sólo alertaba sobre la necesidad de dar el paso de los combustibles fósiles a las energías renovables, sino que pedía un cambio de sistema: uno más democrático y menos centralizado, en el que el ciudadano y los pequeños municipios fueran actores esenciales de la generación, la distribución y la comercialización de la energía. En un país cuyo Sistema Interconectado Nacional (SIN) no cubre sino apenas la mitad del territorio[1] y en el que la conectividad a internet es apenas del 60%[2], ¿cuáles son las opciones para informarse ampliamente y con fuentes de calidad, no sólo sobre transición energética, sino sobre cualquier tema? La presencia de Irene Vallejo en la Feria del Libro de Bogotá, y la cobertura de la Red Nacional de Bibliotecas y de Bibliotecas Escolares me lleva a decir que el libro impreso, los libreros, los bibliotecarios y los promotores de lectura deben ser invitados de primer orden al proceso de cambio económico, social y cultural que implica la transición energética. Sobre todo, si la intención es hacer una Transición Energética intensiva en conocimiento. Las bases de datos de las bibliotecas universitarias ofrecen una gran cantidad de literatura especializada. A pesar de que, por múltiples factores, no toda la ciudadanía puede acceder a esta información, no es menor el potencial formativo (más allá de la educación universitaria) que tienen las universidades en región. Los documentos de la biblioteca Luis Ángel Arango, asociados a la amplia Red de Bibliotecas del Banco de la República, ofrecen un gran número de entradas, útiles sobre todo para explorar con mayor profundidad la historia de la energía y los cambios energéticos en el país. En el caso bogotano, hay que decir que la colección de Biblored podría ampliar mucho más su colección en este campo. Y no son pocos los retos que tendrá la Red Nacional de Bibliotecas para, no sólo fomentar la lectura como una actividad placentera, sino como un ejercicio para obtener información certera, cultivar el conocimiento y aplicarlo a los problemas de cada municipio. Hay que hacer una mención especial a la presencia de la Fundación Heinrich Böll en la Feria del Libro de Bogotá con sus publicaciones, a las cartillas que imprime la Fundación Polen, sobre transición energética y reemplazo progresivo de carbón, y a las cartillas virtuales sobre impactos ambientales de WWF, en todos los casos para circulación gratuita. Es decir, es amplio el material especializado, pero aún hay que hacer esfuerzos enormes para la formación ciudadana en este campo y para que circulen cada vez más publicaciones con información verídica, verificada, y adaptada a los territorios. Entonces, ¿qué material de divulgación general existe sobre Transición Energética en Colombia? En el marco de esta investigación (gracias al apoyo de amigos, expertos, bibliotecarios y libreros) he hecho mi lista de libros directa o indirectamente relacionados con el tema, que es posible encontrar en librerías y que cualquier ciudadano en Colombia puede adquirir. Hasta ahora, asciende a más de sesenta títulos disponibles, los cuales abordan una amplia cantidad de temas, desde diversos enfoques. En el campo del activismo ambiental y de las energías renovables, el sueco Andreas Malm es probablemente el autor más reconocido por los libreros y uno de los campeones en ventas, con títulos como Capital Fósil y Cómo Dinamitar un Óleoducto. Otra opción interesante de lectura en este campo es Client Earth: abogados en defensa de la tierra de James Thorton y Martin Goodman, un viaje alrededor del mundo en el que el derecho, más que un obstáculo, es un facilitador para dirigir recursos a la defensa de los ecosistemas y para mejorar la formación de las comunidades en materia ambiental; o La Maldición de la Nuez Moscada, de Amitav Gosh, en el que se cuestionan las decisiones geopolíticas guiadas desde el colonialismo occidental y se les responsabiliza en gran medida de las crisis climáticas y humanitarias actuales y por venir. Por otra parte, en materia de divulgación científica y filosofía de la ciencia es posible encontrar textos como: Aprender a vivir y morir en el Antropoceno, de Roy Scranton; El Cambio Climático: la ciencia ante el Calentamiento Global de Lawrence Krauss; La Terraformación de Benjamin Bratton; La Política del Cambio Climático de Anthony Giddens; o Nuestro desafío Ambiental de Nicolás Wild Botero, muy pertinente para familiarizarse con algunas problemáticas ambientales contemporáneas en Colombia. Desde una orilla diferente o, tal vez con una visión heterodoxa respecto a problemáticas sociales y ambientales, se encuentran: Confesiones de un ecologista en rehabilitación de Paul Kingsnorth, en el que se cuestionan más los métodos de divulgación de información que las problemáticas ambientales de las últimas décadas. El Clima: no toda la culpa es nuestra de Steven E. Koonin, en el que también se cuestionan las formas de divulgar información técnica y científica. Y, Un Futuro Fósil de Alex Epstein que, en una perspectiva contraria al control de la explotación de hidrocarburos, plantea la necesidad de explotar más combustibles fósiles en el largo plazo, para poder transitar hacia otras alternativas posteriormente. De igual forma, se encuentran los libros de exfuncionarios del sector minero energético y expresidentes de empresa, como El Poder de las Energías Renovables de Gerardo Cañas, que presenta sus perspectivas a futuro sobre cómo implementar energías renovables en el país, y Salvar a Ecopetrol de Juan Carlos Echeverry, en el que se hace un recuento de su paso por la empresa en medio de la crisis de precios internacionales del petróleo en 2015. Los libros técnicos y los manuales de implementación también tienen una presencia importante, especialmente en librerías universitarias y especializadas. Entre estos cabe destacar: el libro del argentino Pedro Chévez, Energías Renovables y Eficiencia Energética (análisis de medidas orientadas al sector residencial), útil para comprender todas las aplicaciones domésticas de la energía y algunas tecnologías de autogeneración y ahorro energético implementadas en América Latina; Hidrógeno Pila de Combustible del español Rogelio González Pérez, cuyo formato didáctico permite asimilar gran cantidad de información sobre el hidrógeno y trece gases más, así como algunas aplicaciones industriales de estos; y Pequeñas Centrales Hidroeléctricas de Ramiro Ortiz Flórez, que ofrece un panorama interesante de esta fuente de generación energética adaptada a pequeños municipios o comunidades. En medio del auge de la instalación de paneles solares, especialmente en sectores rurales, Energía Solar Fotovoltaica de Manuel Carlos Tobajas ofrece una introducción al tema para quien está explorando la posibilidad de instalar o apoyar la instalación de tecnologías de generación solar, mientras que Energía Solar en Casa y Jardín de editorial Tikal puede aportar elementos más prácticos de instalación en unidades residenciales. Una novela que cabe incluir en la lista es Mengele Zoo del noruego Gert Nygårdshaug. Un libro conmovedor, cuya historia transcurre en las selvas amazónicas suramericanas a la par que en algunos barrios de París y Estambul. En el corazón de su trama están las tensiones entre empresa, estado y comunidades, vistas a través de los ojos de un niño cazador de mariposas. Una editorial colombiana independiente, Poklonka, hizo la traducción del noruego y la publicó en 2017. Mientras en el mundo la Transición Energética avanza a pasos acelerados, en Colombia apenas nos estamos enterando de sus beneficios y de sus amenazas. Es necesario formar ciudadanos conscientes de los cambios energéticos globales y de sus impactos a nivel local. Es preciso contar con líderes conocedores de las afectaciones de la energía en la vida doméstica y productiva de las comunidades, personas que puedan tomar decisiones informadas en este campo. Un sujeto político con agencia, consciente de las ventajas y desventajas (económicas, sociales, ambientales, climáticas, laborales, fiscales, académicas, técnicas, culturales y en todas las dimensiones de la vida humana) que trae la transición sólo será posible si se forma desde una visión curiosa y multidisciplinar, utilizando el conocimiento y la imaginación para la solución de problemas. Y, por supuesto, leyendo muchos libros sobre el tema. Durante esta semana y casi en paralelo, se inauguraron el Centro de Pensamiento para la Transición energética, la Gobernanza y la Paz de la Fundación Pares en la Ciudad de Santa Marta y la Feria del Libro de Bogotá 2024. En este contexto y, teniendo en cuenta que los textos escritos siempre podrán expandir nuestra visión para comprender mejor los problemas de la vida humana, pregunto a los lectores y las lectoras de Pares: ¿Qué libros recomiendan para entender mejor la Transición Energética en Colombia y en el mundo? [1] https://mutante.org/contenidos/territorios-interconectados-a-la-red-nacional-de-energia/ [2] https://www.radionacional.co/actualidad/tecnologia/que-cobertura-de-internet-tiene-colombia-ocde /https://www.infobae.com/colombia/2023/03/27/colombia-es-el-pais-de-la-ocde-con-menor-cobertura-de-internet/

  • Lecciones aprendidas de Chile: un líder regional en la Transición Energética

    Por: Isabela Puyana En medio del proyecto de Comunidades Energéticas propuesto por el Ministerio de Minas y Energía en el que se busca democratizar la conexión llevándola a cerca de 20.000 comunidades aisladas del país y del borrador de la nueva Ley minera, llega a Colombia la organización Paralelo 7 desde Chile, quienes  prestan una asesoría a diferentes fondos internacionales, checoslovacos, españoles, chinos y a fondos de desarrollo de distintos proyectos, principalmente de telecomunicaciones en 15 regiones del país. Llegaron con el propósito de conversar sobre sus experiencias y avances evidenciados a partir de la política de Estado de la descarbonización de la materia energética. Después de una entrevista realizada por Pares a sus directores Claudio Rosas y Barbara Antillanca, resultaron varias lecciones sobre las nuevas inversiones de energías renovables y no convencionales en Chile y el manejo y acercamiento que se le da a las comunidades que están interesadas en la conectividad. Isabela Puyana Pares: Frente al proyecto de las comunidades energéticas en Colombia propuesto por el Ministerio de Minas y Energía, uno de los principales retos es el de tener en cuenta las diferencias entre las comunidades, que no están solo en los temas geográficos, sino también en sus creencias. Así que la elección de la energía que los conecte debe tener también un modelo diferencial étnico. ¿Cómo han llevado esto en Chile respecto al acompañamiento que ustedes hacen desde Paralelo 7 a las comunidades? Claudio Rosas Paralelo 7: En Chile hay ciertos casos similares a las comunidades energéticas, se trata de una estrategia nacional de la descarbonización de la materia energética que implica básicamente en reducir al máximo la cantidad de combustibles en todos los procesos, por lo tanto no es el gobierno quien está comprometido con esto, sino que hay una política de Estado y en ese contexto, hay mucha inversión nacional en el desarrollo de energías renovables, no convencionales y en todo tipo de desarrollo energético que implique la disminución de carbono. Nosotros como empresa lo que hacemos es establecer nexos y diálogos o puentes entre las comunidades, indígenas o no indígenas, para ver si es posible el desarrollo de un proyecto. Todo esto teniendo en cuenta la extensión de nuestro territorio, dado que tenemos 10 pueblos originarios reconocidos y que se van fragmentando de acuerdo a la ubicación geográfica, por lo tanto son completamente distintos entre sí y no responden a una significación originaria, entonces no tenemos un único pueblo, Es así que nosotros tenemos que desarrollar estrategias de relacionamiento comunitario a la medida, que sirvan de a cuerdo a las necesidades de los territorios. IP: Uno de los mayores retos que se identifican entre las empresas o entre las organizaciones y las comunidades son los tiempos. Mientras que los empresarios quisieran en su gran mayoría que los proyectos se cerrarán pronto, los procesos de negociación con las comunidades por lo general suelen tomar más tiempo por el modo en que se negocia. Esto entre muchas cosas más que suelen estropear procesos para que se concreten vínculos o puentes de negociación. Para ustedes ¿Cuál es el mayor reto que han identificado? CR: Establecer puentes es quizás lo más difícil a lo que nos estamos enfrentando hoy en día y estamos acá para poder compatibilizar las cosmovisiones de los pueblos originarios con los desarrollos energéticos que nos exige el mundo. Lo que suele suceder es que para nosotros, desde nuestra visión occidental, el desarrollo necesario para el pueblo originario puede que sea uno, sin embargo para ellos puede que signifique un abuso a sus tradiciones socioculturales, a sus tierras y esa es una dinámica que desde la humildad, como agencia estamos haciendo el esfuerzo de entender. Es importante entender la contribución al desarrollo de la energía no necesariamente tiene que estar de la mano con el ingreso económico, sino que con una armonía con el entorno y si esa armonía significa no desarrollar un proyecto, nosotros también tenemos la autonomía suficiente como para decirlo al cliente que no trabaje en una zona o con una comunidad que no quiere hacer parte de esa conectividad. Nosotros trabajamos con un pueblo en el norte de Chile donde el sol es absolutamente importante y un eje fundamental, para ellos el sol modifica todos los comportamientos de los seres humanos, no solo de los animales y de la vegetación. Entonces, suministrar energía solar a través de la captación fignificaba una violación a su entorno. IP: Entiendo que llegan a Colombia a compartir su experiencia , pero también a aprender de nuestras metodologías de acompañamiento en procesos psicosociales y acercamiento a las comunidades ¿Por qué eligieron a Colombia como un destino para compartir esta experiencia? CR: Queremos que nos conozcan y nos puedan ayudar desde su experiencia, para nosotros poder aportar desde la nuestra. Tenemos peso desde el acercamiento hacia las comunidades que ya han podido concretarse, y aunque no tengamos una receta para lo que hacemos porque nos hemos equivocado muchas veces, pero creo que en el error hay mucho aprendizaje, también creo que como equipo estamos seguros de que la territorialidad es un elemento clave en cualquier ejercicio o proyecto que tenga que ver con comunidades. Que las personas que trabajen y estén involucradas lo hagan desde la ciudad, pueblo o región en donde se esté ejecutando. No puede pasar como fue hasta la década del 90 en donde parte de la operación se desarrollaba en América Latina con una compañía omnipresente, habitualmente con oficina en Europa o en Nueva York, con una oficina filial en la capital que podía ser Bogotá, Santiago, Buenos Aires, Lima, Montevideo y con dos personas en el territorio que solo responden a una línea de mando que terminaba en Europa, con otra zona horario. Creo que ese modelo no funcionó, ya no funciona para las comunicaciones y el relacionamiento que ya hemos notado que  tiene que ser presencial. Barbara Antillanca Paralelo 7: Ustedes tienen mucho que enseñarnos también y en ese sentido creo que no nos hemos equivocado. No hace falta mirar tan allá, hay que comunicarse con los vecinos, ustedes tienen condiciones geográficas y una historia detrás también que es muy parecido la nuestra, por lo tanto todo lo que compartamos por parte de las experiencias, metodologías, por parte de la Fundación Pares, de su acompañamiento y conocimiento sobre los conflictos y su trabajo con las comunidades, todo también lo podemos aterrizar en nuestros contextos. Alguien tiene que preguntar y buscar puntos de acuerdo o puntos de desacuerdo, puntos de éxito y fracaso sobre acercamientos y proyectos que conllevan la Transición Energética Justa y esa conversación en muchos casos queda en el aire. Nosotros como Paralelo 7 venimos para hacer esas relaciones comunitarias y que ojalá también se concreten en Colombia junto a la Fundación Pares. IP: Sobre casos de éxito y fracaso en medio de tantos planes que se han propuesto por parte de este gobierno para lograr una democratización de la energía y la conexión de las comunidades, ¿qué recomendación haría para que esta propuesta sea una posibilidad? BA: La claridad sobre las propuestas y la transparencia son elementos claves que determinan el éxito o el fracaso de cualquier proyecto, más si se involucra la multiculturalidad. No tiene tanto que ver con las inversiones, si hay claridad, el paso a seguir es que una comunidad o que la misma sociedad esté dispuesta a aceptar las reglas.

  • Las difíciles circunstancias personales en las que Irene Vallejo escribió el infinito en un junco

    Por: Redacción Pares Foto tomada de: Gaceta UNAM En la FILBO sólo se habla de un nombre: Irene Vallejo. Su viaje a Quibdó, días antes de la apertura de la feria, encendió aún más la popularidad de la escritora y filóloga. El libro, desde que se editó en el 2019 bajo el sello Siruela, ha tenido 30 ediciones y ha sido traducido a 25 idiomas. Nada más en su primer año El universo en un junco vendió 100 mil ejemplares. Una barbaridad teniendo en cuenta que no es un episodio más en la saga de Harry Potter y que no es un libro de autoayuda. Es la historia de los libros escrito por una filóloga que aprendió la técnica de seducir lectores gracias a haber trabajado como periodista. Por eso, las historia de como se construyó la biblioteca de Alejandría y su posterior destrucción no tiene el peso de los grandes ensayos filológicos. Antes de este libro Irene Vallejo creía que sus posibilidades de vivir de la literatura eran mínimas. Había publicado antes de los cuarenta años en editoriales pequeñas, muchas de ellas de Zaragoza, su ciudad, que estaba muy lejos del gran mundo editorial, concentrado en Madrid y Barcelona. El 2015 fue un año muy duro para Vallejo. Su hijo Pedro nació con una extraña enfermedad, el síndrome de Pierre Robin. Sin el tratamiento adecuado el niño podría morir. Desde que nació fue sometido a intervenciones quirúrgicas severas. Ahora, que todo pasó, Irene Vallejo afirma que en ese momento jamás pensó que su hijo, a los 9 años, podría estar tan bien, tan fuerte. En esas circunstancias, convaleciente aún por el parto, abrumada por la enfermedad de Pedro, empezó a escribir El universo en un junco. Lo hizo, en parte, para escapar. Si no se escapaba en algún momento de la realidad esta terminaría aplastándola. Volvía a refugiarse en los libros, como cuando en el colegio tenía que hacerlo para olvidar el matoneo constante de sus compañeros de clase quienes la llamaban “Empollona” y, sobre todo “Rarita”. “Niña rara”. Esta historia del libro como avance tecnológico, como bien supremo de una especie, reivindica un poco las absurdas teorías de principios de siglo que preconizaban el final de las bibliotecas porque aparatos como el Kindle los reemplazarían. Y nada de esto sucedió. En una de las imágenes maravillosas que deja este libro -uno de los más buscados en la FILBO- está la de un viajero en el tiempo, un hombre que viene desde el Renacimiento hasta nuestros días. Todo le parecerá extraño, todo en nuestra sala le parecerá ajeno, menos la biblioteca. Los libros son objetos que se inventaron hace siglos y que no han necesitado demasiados cambios, como las cucharas, los vasos, los tazones de sopa. Otra de las imágenes maravillosas de Vallejo en su libro cumbre fue describirnos cómo era el faro de Alejandría, una construcción mastodóntica que tenía en su cumbre un espejo. Esa era la luz por la que se guiaban los barcos. Al lado de ese faro había otro pero en la cumbre no había ningún tipo de destello, todo era oscuro. Era el faro con el que se guiaban las almas de los muertos en el mar. Irene fue la invitada de honor en la apertura de la FILBO. En su discurso nos llenó de esperanza sobre el futuro de los libros. Dijo, entre otras cosas, que acumular libros en nuestras casas, desbordas la estreches de un estante de una biblioteca no era más que una “esperanza de vida” porque todo no leído era una promesa a futuro. La primera editorial que se fijó en El infinito en un junco fue Siruela, fundada en su momento por el Conde de Siruela, hijo de la Duquesa de Alba que tenía un gusto desbordado por los libros de temas extraños, bellamente escritos pero, sobre todo, que fueran raros. Que Vallejo haya podido vender sus derechos a editoriales más grandes como Alfaguara y que se globalice su legado es un triunfo para la literatura. Sabemos que algunos intelectuales, celosos del conocimiento, desconfían de este tipo de masificación pero gracias a Vallejo es que la llama de la literatura continúa ardiendo. Es increíble que su nombre le dispute en presencia al propio García Márquez quien, desde la eternidad, nos envió un nuevo éxito de ventas. La versión en cómic de el Universo en un junco ha hecho que muchos niños y que gente que no tiene el hábito de la lectura, se acerca a uno de los tesoros más grandes que nos ha dejado esta FILBO.

  • El día más triste para María José Pizarro

    Por: Redacción Pares Foto tomada de: Biblioteca virtual - Banrepcultural El 26 de abril de 1990 María José se levantó preocupada. No, no era ningún presentimiento sobre el peligro que podría correr su papá, Carlos Pizarro Leongómez, uno de los hombres más amenazados del país. Su preocupación era concreta: tenía un examen de matemáticas y no se sentía lo suficientemente preparada. Tenía al frente la hoja en blanco. No hay nada más angustiante -y vergonzoso-  para un alumno de 7 de bachillerato que no tener nada que responder ante un examen. Los minutos se pasan lentos, todo se pone pesado. ¿Y si estuviera en otro lugar? ¿Y si una mano la llevara a otros espacios? ¿Y si el tiempo se detuviera? El rector del colegio entra al salón de clases. “Estoy buscando a María José Pizarro”. La niña se estremeció al escuchar su nombre. Nadie sabía que llevaba ese apellido. En ese momento en Colombia pocas personas eran más famosas que Carlos Pizarro, su padre. Nació en el seno de una familia con firmes convicciones conservadores, cuando pertenecer a un partido político en Colombia era tan importante como el sexo. Pocos sabían que el consumado rebelde era hijo de un vicealmirante de la marina. Estudió derecho en la Universidad Nacional y ahí conoce a diferentes personajes de la política. Vale la pena aclarar que Pizarro era tan convincente que uno de sus primeros discípulos en su juventud fue José Obdulio Gaviria, el primero hermano de Pablo Escobar que se convertiría con los años en el más fervoroso de los uribistas a quien bien le valdría ese viejo dicho de ser más papista que el papa. Pero, cuando era joven, fue un fervoroso marxista y creía que Pizarro iba a liberarnos del yugo del imperialismo y toda esa jerga que usaban los universitarios en los setenta. Pizarro, con 21 años, ya era miembro de las Juventudes Comunistas y al poco tiempo se enrola en las FARC. No se había dado cuenta de lo aburrido que estaba entre el dogma stalinista del secretariado hasta que conoció al joven samario Jaime Bateman. Si uno se pone a ver los preceptos del Pacto Histórico tendría que encontrar un antecedente de lo que terminaría siendo el Pacto Histórico en la propuesta de Bateman de hacer un “Sancocho Nacional”. Esa idea para los viejos comandantes de las FARC sonaba a sacrilegio. El clima se volvió irrespirable para Bateman en esa guerrilla así que el 11 de septiembre de 1973, el fatídico día en el que las bombas de Pinochet hicieron estallar el palacio de la Moneda en Chile, Bateman deserta y lo acompaña una camada de muchachos que sienten que llevan puesta una camisa de hierro dentro de esa organización. Los muchachos que lo acompañan son, Álvaro Fayad, asesinado en 1986, Luis Otero Cifuentes, quien moriría el 7 de noviembre de 1985 después de dirigir la toma del palacio de Justicia, Iván Marino Ospina, abaleado inclementemente por el ejército en Cali el 28 de agosto de 1985. Su hijo, quien fuera con el tiempo alcalde de esa ciudad, lo vería morir. Vera Grave, quien aún sigue activa y viene cumpliendo un papel preponderante en este gobierno en la mesa de negociación con el ELN y Carlos Pizarro. Bateman arrancaba de las FARC la semilla de lo que después sería el M-19, la guerrilla más creativa, poética y urbana que se dio jamás en Latinoamérica. Poco antes de irrumpir con ataques a la fuerza pública que se parecían más a performance artísticos que a acciones armadas, empezaron a salir en diarios como El Tiempo, de amplia circulación nacional, anuncios como “¿Parásitos? Espere M-19” Eran tan efectivos los mensajes en su intención de llamar la atención que muchos se preguntaban si se trataba de un purgante, de una cura para la caspa. Pronto supieron, con el robo de la espada de Bolívar en Bogotá, de qué se trataba el M-19. Estos muchachos que salieron de las FARC con Bateman tenían algo en común: su fervor anapista. Estaban desengañados porque, después de haberle hecho campaña al general Rojas Pinilla en las elecciones de 1970, un 19 de abril de ese año, día de las elecciones, el establecimiento, encarnado en Misael Pastrana Borrero, le hizo un fraude monumental a Rojas. Ese desencanto produjo al M. Vinieron los golpes: La toma a la embajada de la República Dominicana, tratar de atracar con el buque el Karina en la costa colombiana para desembarcar un armamento y, sin duda, uno de los más espectaculares, el robo de 5.000 armas del Ejército Nacional en el Cantón Norte. Ocurrió un 31 de diciembre de 1978, mientras toda Colombia se elevaba con los vapores del alcohol se desarrollaba lo que se denominó como Operación Ballena Azul. Es que a Bateman y a Pizarro les parecía que el Cantón tenía esa forma y como eran poetas veían imágenes en lugares insospechados. En el operativo Pizarro recibió un disparo en una pierna. Fue una burla tremenda al Ejército y al gobierno de Julio César Turbay Ayala. Entre 1978 y 1982, sus años de presidente, los oficiales se robustecieron tomaron no sólo importancia sino muchas veces decisiones. Fue una persecución feroz. Justo en esos años, empezando la década, el M-19 empieza a tomar malas decisiones, como ganarse un enemigo indeseable, el Cartel de Medellín. El secuestro de Martha Nieves Ochoa, hermana del clan narco de Medellín, une a todos los mafiosos, temerosos de que las guerrillas los fueran a tomar con la voracidad con la que succiona un ternero la teta de su madre. Así que crean el MAS, Muerte a Secuestradores. Usando también la propaganda como aliado, anuncian la creación de este grupo tirando volantes desde una avioneta mientras se desarrollaba el partido América-Cali. En ese momento Ramón Isaza armaba sus autodefensas del Magdalena. Había arrancado el paramilitarismo, otra de las cabezas que tuvo el monstruo de la violencia en Colombia. A Pizarro y a otros 150 guerrilleros -entre los que se contaba Gustavo Petro- fueron llevados a las Caballerizas del norte de Bogotá y fue detenido y torturado. Turbay, con su estatuto antiterrorista, podría sobrepasarse de esa manera. No sólo llevaron militantes del M-19, sino también a profesores, intelectuales, escritores que no tenían mucho que ver con la guerra pero que cometían el pecado de pensar diferente. La llegada de Belisario Betancur, un conservador con ínfulas progresistas, le dio una amnistía a los guerrilleros, se pusieron a conversar por primera vez con las FARC, el M-19 y eso que se llamó en algún momento la Coordinadora Nacional Guerrillera, que agrupaba a las guerrillas más populosas del país. Los militares veían con malos ojos estos acuerdos y necesitaban una excusa para desestabilizar. El M-19, en una de las acciones más estúpidas militarmente hablando, cayeron en la trampa y se tomaron el Palacio de Justicia en noviembre de 1985. Hay pruebas de que el ejército sabía el día, la hora en que se lo tomarían y los dejaron hacerlo para rodearlos y darles duro y de paso quitarse de encima a los 11 magistrados más honorables que ha tenido la Corte Suprema de Justicia en su historia. Era increíble que se tomaran el Palacio sin tener preparado un plan de fuga. La retoma fue uno de los capítulos más oscuros de nuestra historia y mostró la ferocidad que podrían tener oficiales como Plazas Vega o Arias Cabrales. La verdad sobre lo que pasó la noche del 7 de noviembre de 1985 se la llevó a la tumba Belisario Betancur, pero no hay dudas de que durante 48 horas, los que mandaron en este país fueron los generales. El M-19 quedó debilitado después de que saliera más su objetivo más ambicioso y, por convencimiento de algunos de sus dirigentes, como Antonio Navarro Wolff y el propio Pizarro, empiezan a acercarse en 1987 al entonces presidente, el liberal y cucuteño Virgilio Barco Vargas. Colombia en ese momento se desangraba. A las guerrillas se sumaba la guerra que habían impuesto al estado los carteles de la droga para cambiar la constitución y evitar ser extraditados. Los carros bomba, las matanzas, pasaron del campo a las ciudades. Barco sabía que desmovilizar al M-19 era apagar uno de los tantos leños prendidos que habían en el país. La idea fue secuestrar al político Álvaro Gómez Hurtado, miembro de la realeza conservadora, hijo del más influyente de los senadores de ese partido, Laureano Gómez. El secuestro captó la atención internacional. Al dejarlo libre en un barrio al sur de Bogotá, Álvaro Gómez tenía en su poder las once propuestas que le hacía el grupo guerrillero al gobierno Barco entre los que se contaba la creación de una Asamblea Nacional Constituyente. La imagen de Pizarro envolviendo su pistola en la bandera de Colombia quedaría grabada en la memoria. Era un gesto que invitaba a la esperanza. María José, nacida en 1978, el mismo año en el que se robaron las armas en el Cantón Norte, creció entre campamentos guerrilleros, en campamentos en el monte en donde su padre se escondía del cerco que el ejército había impuesto sobre él y en cárceles. Cuando Carlos Pizarro vio los peligros que corría Maria José, la mandó al exilio junto con su mamá y así estuvieron, entre Ecuador, Nicaragua y Francia. En el fragor de la guerra de los años ochenta, su padre fue una imagen que se iba borrando en su consciencia. Los mensajes eran cada vez más raros y si se enteraba de sus paso era por los periódicos, por la radio. Al principio ella quería alejarse de la política. Estudió artes plásticas. Todos los recuerdos de su infancia fueron su vertiente creativa. Los que conocen su arte consideran que pudo llegar a ser una buena artista. Cuando su papá envolvió la pistola con la bandera de Colombia y la entregó ella regresó al país. Ese 26 de abril de 1990 María José tenía 12 años y cuando el rector nombró su nombre verdadero ante el salón de clases, ella sintió que un abismo se la tragaba. Ella estudiaba con su prima Alejandra y era la única persona que lo sabía. El profesor le respondió al rector “Acá no hay ninguna María José Pizarro, acá hay una María José Barón”. Pero María José alza la mano y el rector, con la mirada nublada, la invita a acompañarlo a la rectoría. Aún en su memoria retumban sus pasos por el pasillo silencioso, pensando en las eventualidades que habrían podido ocurrir para que el rector mismo fuera a buscarla y con su propio nombre. Al entrar a la rectoría estaban su mamá y Carmen Lidia, la esposa de Álvaro Fayad. Ambas estaban llorando. Entonces supo que algo grave había pasado. Su papá acababa de morir mientras viajaba en un avión hacia Barranquilla. Había abrazado la causa de la paz y se había lanzado a la loca aventura de ser candidato presidencial. En el caso de lograr la victoria sería el primer guerrillero en conseguir, por vía democrática, el poder en Colombia. La gente lo quería. Le decían el comandante papito. Claro, la pinta lo ayudaba. Desarrolló una estrategia de comunicaciones muy efectiva y la gente por primera vez podría confiar en un comandante guerrillero para darle su voto a la presidencia. Pero no, Carlos Castaño tenía otros planes. En un avión un sicario abrió fuego y Pizarro murió. Por eso, para los que estuvieron en la Plaza de Bolívar el 7 de agosto del 2022 y vieron cómo Maria José, con los ojos rotos, le entregó la banda presidencial al compañero de lucha de su padre, Gustavo Petro Urrego y vio entre la multitud, la bandera del M-19, supo que Pizarro estaba vivo, que todo había valido la muerte, hasta el sacrificio de perder a lo que más amaba a los 12 años.

  • Acuerdo entre EPS y Gobierno: Una nueva era para la salud en Colombia

    Por: Katerin Erazo, Periodista En un hito sin precedentes para el sistema de salud colombiano, el Gobierno Nacional y las Entidades Promotoras de Salud (EPS) han cerrado un acuerdo trascendental que promete transformar radicalmente la atención médica en el país. Después de intensas negociaciones que se han desarrollado durante varios días, finalmente se ha alcanzado un consenso que representa un punto de inflexión en la búsqueda de soluciones para los desafíos persistentes que enfrenta el sistema de salud. El proceso que condujo a este acuerdo comenzó con el anuncio del presidente Gustavo Petro sobre la instalación de una nueva mesa de negociación con las EPS. Este movimiento fue recibido con expectación y cierto escepticismo, dado el historial de tensiones y desacuerdos que han caracterizado las relaciones entre el gobierno y las entidades de salud en el pasado. Sin embargo, ambas partes demostraron su voluntad de dialogar y buscar soluciones en beneficio de la población colombiana. La reunión que tuvo lugar en el Palacio Presidencial fue un hito crucial en este proceso de negociación. En ella, el presidente, junto con representantes de las EPS y el Ministerio de Salud, discutieron y acordaron los detalles del pacto que sentará las bases para una reforma integral del sistema de salud. Uno de los puntos más significativos del acuerdo es la transformación de las EPS en Gestoras de Vida y Salud, un cambio radical en su función y responsabilidades dentro del sistema. Este cambio implica que las EPS renuncian a conformar sus propias redes, una medida que el Gobierno ha considerado esencial desde el inicio del debate sobre la reforma del sistema de salud. En lugar de ello, las EPS se centrarán en la gestión de los servicios de mediana y alta complejidad, mientras que la atención primaria en salud se fortalecerá mediante la creación de Centros de Atención Primaria en Salud (CAPS). Esta medida busca garantizar un enfoque más centrado en la prevención y la atención primaria, aspectos fundamentales para mejorar la salud de la población en general. Además de la transformación de las EPS, el acuerdo también contempla la presentación de un proyecto de reforma a la salud más corto y conciso, centrado en aspectos clave como el fortalecimiento de la atención primaria, la conformación de redes prestadoras, la implementación de un sistema digital y la formalización del talento humano en salud. Se espera que este proyecto sea presentado al Congreso en los próximos días, donde será objeto de un amplio debate y discusión. La confirmación del acuerdo llegó en forma de un comunicado firmado por los principales gremios y cabezas de las EPS, que destacaron la importancia de esta propuesta como un paso crucial hacia una "transformación concertada" del sistema de salud. Este comunicado también enfatizó la necesidad de enriquecer la propuesta con los aportes de otros actores del sistema, incluyendo pacientes, personal de salud, prestadores de servicios de salud y asociaciones relevantes. El acuerdo entre las EPS y el Gobierno representa un logro significativo en un proceso que ha enfrentado numerosos desafíos y obstáculos. Desde el hundimiento del proyecto original de reforma hasta las tensiones y diferencias de opinión entre las partes involucradas, el camino hacia este acuerdo ha sido largo y arduo. Sin embargo, el compromiso y la determinación de todas las partes han permitido superar estas dificultades y alcanzar un consenso que ofrece una visión esperanzadora para el futuro de la salud en Colombia. Este acuerdo también ha sido posible gracias al apoyo y la participación activa de diversas entidades y actores del sistema de salud. Desde los gremios y asociaciones que representan a los profesionales de la salud hasta las organizaciones de pacientes y las instituciones académicas, todos han contribuido de manera significativa a este proceso de negociación y diálogo. Su compromiso continuo será fundamental para garantizar que la implementación de este acuerdo sea exitosa y efectiva en la mejora de la salud y el bienestar de la población colombiana. El acuerdo entre las EPS y el Gobierno marca el inicio de una nueva era para la salud en Colombia. Con un enfoque renovado en la atención primaria y la gestión eficiente de los servicios de salud, este acuerdo promete transformar el sistema de salud y garantizar su derecho para todos los colombianos. A medida que avanzamos hacia la implementación de estas medidas, es fundamental que todas las partes continúen trabajando juntas en aras de un objetivo común: un sistema de salud más equitativo, eficiente y accesible para todos.

  • ¿Vieron los chats publicados por la W Radio?

    Por: Ghina Castrillón Torres. Politóloga feminista. La niñez en Colombia está tan vulnerable y empobrecida que es abusada bajo transacciones de trescientos mil pesos y algún Iphone. Me quedo corta si digo que sentí indignación, rabia, tristeza, miedo, o tal vez fue una mezcla de todo eso, cuando leí los chats revelados por La W Radio donde se expone la forma cómo Stefan Andrés Correa, un ciudadano estadounidense, acordaba encuentros para abusar de niñas entre 10 y 12 años en ciudades como Medellín. Según reporta el medio, este criminal de 42 años, de Miami, Florida, confesó a las autoridades que en los últimos dos años viajó 45 veces a Colombia para abusar sexualmente de niñas. Hoy Colombia le está fallando a su niñez y este es sólo uno de los tantos casos que reflejan esta realidad. Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar entre el 2020 y 2023 en el país 1.264 niños, niñas y adolescentes fueron ingresados a proceso de restablecimiento de derechos por motivo de trata de personas con fines de explotación sexual, siendo Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca en donde se reportaron más casos. Adicionalmente, según cifras preliminares publicadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal, entre enero y febrero de 2024 se han presentado 389 casos de presuntos delitos sexuales en contra de hombres menores de 18 años y 2.170 casos en contra de mujeres menores de 18 años, para un total de 2.550 en dos meses. Siendo entre los 5 y 9 años el rango de edad en donde mas se concentran los casos contra los niños y, 10 y 14 el rango de edad de las niñas víctimas. Esto significa que en Colombia diariamente aproximadamente 42 niños y niñas han sido víctimas de agresiones sexuales. Y podría ser mas grave, teniendo en cuenta los subregistros. Pero entonces, revisar el número de casos nos permite tener sólo un panorama de lo que significa una realidad que no es aislada. El hecho de que haya una reciente concentración mediática en el tema de la explotación sexual infantil en ciudades como Medellín, no significa que sea un fenómeno nuevo. Eso sin contar que todavía a muchos medios les cuesta llamar la problemática por su nombre y usan desafortunados eufemismos como el famoso “turismo sexual”. Esto debe ser llamado por su nombre: explotación sexual infantil. Y debe ser combatida con la contundencia y urgencia que merece. No son sólo algunos extranjeros llegando al país a buscar menores a las cuales abusar. Claramente todo esto está respaldado por fuertes redes criminales. No podemos permitirnos ser indiferentes ante esta violación sistemática de los derechos de los niños y niñas. Si bien es central fortalecer el trabajo de investigación, desarticulación y judicialización de estas redes criminales. Se deben tomas fuertes medidas para prevenir que mas niños y niñas continúen siendo víctimas. Y para la prevención es esencial abordar las causas profundas de este fenómeno, que están relacionadas fuertemente con la desigualdad socioeconómica y las pocas garantías en la protección de derechos fundamentales. Se debe revisar cómo están funcionando las unidades especiales de atención a la niñez. Se debe fortalecer las capacidades de las comisarías de familia, inspecciones de policía, personerías, del ICBF, y de todos los espacios en los que se debería estar atendiendo a la niñez. No podemos permitirnos tanto silencio y apatía. Como escribió en sus redes sociales una colega que admiro enormemente: “no sé por qué no estamos quemando todo”.

  • LA GENTE DE ODIO Y EL 1 DE MAYO

    Por: Guillermo Linero Montes En la marcha del pasado 21 de abril, quedó muy claro que, si el gobierno garantiza la seguridad de los marchantes, los vándalos poco pueden hacer. Sin embargo, quedó también muy clara la sagacidad de la “gente de odio” -esa que se autodenomina “gente de bien”- para discriminarse de la “gente buena”, de la gente que ama. El día 1 de mayo, desde 1886 ha sido tradicionalmente una coyuntura para que los trabajadores eleven sus quejas sin miramientos, y para que los desfavorecidos en el juego deshumano de la inequidad, y para que la gente avasallada por la perversidad de quienes se creen únicos dueños del mundo, tenga la oportunidad de salir a marchar en protesta por los derechos negados tanto por gobiernos déspotas como por empleadores abusivos. La marcha de este 1 de mayo, en esta ocasión será significativa, en cuanto dejará ver quiénes y qué cantidad de población, hacen parte de la que yo denomino “la gente buena”, la gente capaz de amar. No obstante, este 1 de mayo los campesinos no saldrán a arriesgar sus vidas, mientras reclaman por el maltrato histórico al que han sido sometidos, precisamente, por la autodenominada “gente de bien”, y no será así porque saldrán a defender a un gobierno y a un presidente que por primera vez en la historia política nuestra, le abre las puertas al reconocimiento como ciudadanos y personas dignas de un trato afectuoso. Los trabajadores, entre ellos profesores y empleados de la salud y de la banca, no saldrán como siempre lo han hecho, a elevar pancartas con pliegos de petición que nunca les han suplido y, por primera vez, no tendrán ni siquiera que pintar las paredes, ni protegerse con pañuelos de los gases lacrimógenos; porque hoy cuentan con una fuerza policial y un cuerpo de seguridad e inteligencia estatales que ya ha demostrado su capacidad para actuar bajo el principio de las buenas acciones. Este 1 de mayo no saldrán los estudiantes a gritar sus desahogos, porque no tienen empleo y se les niega la educación o se les proporciona de manera perversa y excluyente; sino saldrán -sabiendo que no les arrancarán los ojos por protestar- a festejar que hay un gobierno y un presidente empeñados en darles empleo y proporcionarles una educación excelsa y gratuita. No saldrán los obreros a desahogarse con arengas subversivas, porque los explotan laboralmente y no les dejan espacio para compartir con su familia; sino saldrán a respaldar a un gobierno y a un presidente que han puesto sobre la mesa reformas que eliminan esos vicios impuestos tradicionalmente por la “gente de odio”. Este 1 de mayo, será una suerte de fiesta nacional, cuyo motivo central ya no serán las reclamaciones por los derechos negados, sino la expresión de agradecimiento a un gobierno y a un presidente que están desmontando las inequidades. En fin, este 1 de mayo saldrá la gente buena, la gente que ama, a decirles a esos pocos que odian, su firme decisión de no dejar sólo al presidente y a poner en claro que, de haber un golpe de estado contra Gustavo Petro, el pueblo lo remplazará para continuar con su proyecto. Este 1 de mayo, será muy fácil visualizar que ya no le queda espacio político a la auto denominada “gente de bien”, a la que miente, roba y mata, ni tampoco les queda audiencia ni seguidores, excepto los conseguidos con noticias mentirosas fabricadas por aquellos medios de comunicación que se han convertido en megáfonos de sus propósitos criminales y en la primera línea del mal.

  • Las jugadas de Name contra el gobierno

    Por: Juan Alejandro Pérez Montañez, Investigador Programático & Diego Alejandro Pedraza Corredor, Asistente de investigación. Línea de Democracia y Gobernabilidad. Foto tomada de: El Espectador y DW Iván Name ha sido durante este 2024 una de las figuras mediáticas más reacias al Gobierno Nacional. Name, quien ha dilatado el proceso de debate de la reforma pensional, ahora entra al debate de la reforma a la salud, a la cual seguramente le dará su estocada final con la creación de la subcomisión que estudia la apelación de esta. Name, aliado de la operación tortuga Iván Leónidas Name, presidente del Congreso para esta segunda legislatura (2023-2024) ha sido un problema, incluso desde antes de su elección, para el Gobierno Nacional. Vale la pena recordar que era Angélica Lozano la candidata dentro del Partido Alianza Verde que el Gobierno Nacional apoyaba para presidir esta legislatura y no al mencionado, Iván Name. https://www.elnuevosiglo.com.co/politica/asi-se-cocino-la-eleccion-de-name-en-presidencia-del-senado Sin importar esto, Name, político más tradicional que alternativo, fue elegido el 20 de julio de 2023 con 54 votos (52%), contra 50 votos (48%) de Lozano. Pese a ser del mismo partido, Iván Leónidas Name nunca estuvo dispuesto a aceptar a Lozano como presidenta, pese a la existencia de acuerdos tácitos como pasa cada cuatro años con la instalación de un nuevo Congreso. Con un discurso totalmente opositor al Gobierno, que denotaba lo que sería su año en la presidencia del legislativo, Name logró los votos de las bancadas de los dos partidos de oposición, que son el Partido Centro Democrático y el Partido Cambio Radical, al igual que los votos de partidos independientes como La U, Conservador, Colombia Justa Libres y MIRA, además de unos cuantos votos, seguramente, de senadores liberales. La elección del senador por el Partido Alianza Verde ha sido una de las derrotas más costosas para el Gobierno Nacional que ha encontrado en Name a uno de sus principales opositores. La configuración de los votos obtenidos por Name mostraban desde el inicio de la segunda legislatura lo difícil que sería pasar las reformas del Gobierno. En los casi nueve meses que lleva en la presidencia, Name ha cumplido lo que prometió en su discurso tanto de postulación como luego en el de su elección. Ha sido “excesivamente” garantista en el uso de la palabra pese a que la ley 5 de 1992 establece tiempos muy claros de 20 minutos (máximo) para intervenir sobre un tema y 5 minutos (máximo) para réplicas. El uso excesivo de la palabra ha sido una estrategia para ralentizar los procesos de debate y de votación de proyectos de ley no solo de origen del Ejecutivo. Específicamente Name, en debates como el de la reforma pensional, ha favorecido la denominada operación tortuga. Durante el periodo electoral y poselectoral del 2023 no agendó nunca el debate de la reforma. Para el 2024 ha agendado los debates, pero ha otorgado el uso de la palabra, muchas veces sin control. Además, diferentes coyunturas, como la propuesta de una Constituyente, han generado que en ese uso de la palabra se tomen sesiones enteras, evitando así el debate de la reforma pensional. Vale la pena recordar que Name, quien también ha liderado por medio de la dirección del Senado los debates de la autonomía regional, está siendo investigado por la Corte Suprema de Justicia por presuntos vínculos con Los Rastrojos Costeños. De igual manera Name, según Casa Macondo, es mencionado en audios en poder de la Fiscalía en el marco de la investigación de “Las Marionetas”. Ahora Name, busca completar su jugada con las maniobras que está implementando contra la ya hundida, reforma a la salud, proponiendo una subcomisión dentro del Senado de la República.  Subcomisión que tiene como fin responder a las apelaciones que se presentaron sobre el trámite de la reforma a la salud. Siendo este el último intento de la bancada de gobierno por revivir el proyecto que generó mayores ruidos y menos consensos dentro del legislativo. La última jugada: La subcomisión de la reforma a la salud La subcomisión que definirá el destino de la reforma, puede ser conformada de la manera en que lo considere el presidente del Senado, tal y como lo ampara la Ley 5. Basado en eso la mesa directiva determinó, que esta subcomisión sea conformada por los siete presidentes de las comisiones constitucionales permanentes del Senado y el panorama que se presenta no trae los mejores augurios para la iniciativa. Los siguientes son los integrantes: En Comisión primera está Germán Blanco. Uno de los conservadores más radicales y con mayor oposición al gobierno nacional. En Comisión segunda el presidente es Lidio García, quien es una de las fichas más fuertes del partido Liberal, se dice que su nombre está pactado para presidir el Senado en el último año del cuatrienio, por lo cual es factible que se oponga a una decisión favorable al gobierno. En Comisión tercera está Efraín Cepeda, quien es el gran opositor de las toldas conservadoras, se dice que será el presidente de la tercera legislatura y por ende no se cree que favorezca al gobierno con una decisión alrededor de la reforma a la salud. El Comisión cuarta es Juan Felipe Lemos. Miembro del partido de la U, opositor al gobierno y afín con los partidos de derecha más radical. No se cree que vaya a apoyar la subcomisión que quiere revivir la reforma a la salud. En Comisión quinta preside Jaime Durán, quien es miembro del partido liberal y que ha sido de los congresistas “rojos” que más iniciativas ha apoyado del gobierno, sin embargo, su apoyo no es irrestricto y eso pone en duda su voto. En Comisión sexta, está Gustavo Moreno, miembro del partido En Marcha. Hasta el momento no se le ha visto afín con el gobierno, no se cree que arriesgue en estos momentos su capital político por dar un apoyo al gobierno con la iniciativa. En Comisión séptima la presidenta es Marta Peralta. Es la única congresista del Pacto dentro de esta subcomisión, si bien es cierto que las relaciones con el gobierno se han visto afectadas por cuenta del proyecto de Acto Legislativo de transfuguismo al que se opone Peralta, se piensa que sería la única que apoye al gobierno en la búsqueda de revivir la reforma a la salud. El panorama bajo las manos de ellos pareciera bastante claro. En el balance inicial, la subcomisión parte con una mayoría considerable que se opondría a que las apelaciones presentadas puedan revivir la reforma a la salud. Y todo producto de que los intereses de los partidos que componen el legislativo están apuntando en otra dirección diferente a la que intenta promover el ejecutivo nacional. El interés del presidente del Congreso puede verse como premeditado, pero deja sobre la mesa también el tema de la baja gobernabilidad que tiene el gobierno dentro del legislativo. Situación que seguramente será una constante en la tercera y cuarta legislatura y que dejan a la vista un panorama inseguro para el trámite de las nuevas reformas que intente avanzar el ejecutivo. Si el cálculo con la subcomisión es acertado, la reforma a la salud quedaría completamente sepultada y las nuevas estrategias deberían apuntar a una concertación previa sin arriesgar el capital político y la gobernabilidad que le pueda quedar a este gobierno en los dos años que restan de su ejecución. Sin embargo, es algo poco probable de que pase y todo apunta, tal y como la ha venido diciendo la Fundación Paz y Reconciliación, a que la radicalización democrática siga siendo el camino por el que opte el gobierno en este tiempo que le resta de ejecución.

  • MARCHAR AL RECICLAJE DEMOCRÁTICO

    Por: Alejandro Alvarado Bedoya Foto tomada de: El Tiempo Marchar es un deporte nacional en Colombia, un patrimonio de nuestra democracia llena de profusos discursos pero pobre en soluciones para los más básicos asuntos comunes de nuestra sociedad, este 21 de abril ha sucedido una numerosa movilización nacional para hacerle frente al gobierno del presidente Gustavo Petro Urrego, fue un éxito en términos de convocatoria y oxígeno nuevo para los viejos políticos de todos los partidos que en el pasado gobernaron el país y generadores del estado de cosas por las que hoy día marchan. Aunque no podemos minimizar el accidentado tránsito de las principales reformas sociales promovidas por el Gobierno ante el Congreso, no es de extrañar que esa sea la ruta menos adecuada para debatir iniciativas de transformación social, si por algo destaca el legislativo colombiano es por ser un complejo mecanismo de favores, oportunismo, ocio y desorden democrático. Ahora vemos a un Cambio Radical revitalizado como partido de oposición, luego de ser la colectividad política con mayor número de políticos sancionados y condenamos por una gran diversidad de actos de corrupción y conductas contrarias al interés público. Así como el camino al primer gobierno de Izquierda de Colombia lo aplanó el Gobierno de Iván Duque, el resurgimiento de los viejos grupos políticos que drenaron el patrimonio público y se sirvieron de la corrupción para mantenerse en el poder durante décadas,  lo está aplanando Gustavo Petro que no logra dar golpes contundentes dentro de la opinión pública que legitime sus iniciativas de gobierno. La depuración del sistema político colombiano generado por el relevo generacional,y el desmantelamiento de estructuras criminales ancladas a la administración pública está decantando a los competidores para el 2026 con una esperanza popular en manos de personajes que han hecho su camino al servicio de todo aquello que nos tiene en el estado actual de pobreza y falta de eficacia del Estado. Así las cosas a mitad del mandato presidencial queda la oportunidad de demostrar con hechos concretos que existe una forma distinta de gobernar, de ordenar los asuntos públicos y de establecer una senda de progreso nacional ante de tomar la errada alternativa de volver al pasado.

  • ¿Funcionará Cien años de soledad como serie de Netflix?

    Por: Iván Gallo Foto tomada de: LAUD90.4FM Nunca se pudo comprobar si esta anécdota es verdadera. Anthony Quinn, estrella de Hollywood de los años setenta, le ofreció a García Márquez un millón de dólares por los derechos de Cien años de soledad. El actor que alcanzó fama universal por su interpretación de Zorba, el griego, se soñaba con encarnar al corone Aureliano Buendía. Gabo, astuto, no le dijo que no, sino que le pidió dos millones de dólares. En varias oportunidades Quinn renegó de la supuesta avaricia del Nobel. Lo único cierto es que García Márquez no quería ver en una pantalla su obra más conocida. Y eso que amaba el cine. Gabo fue uno de los primeros críticos de cine que tuvo el país y su columna apareció durante 15 meses, entre 1955 y 1956 en una columna de El Espectador. El director del periódico, Guillermo Cano, creía que había que hacerle proselitismo al buen cine para no depender tanto de Hollywood. Gabo, quien firmaba con el seudónimo de Sepmitus, alabó en este tiempo a películas que fueron revolucionarias en lo formal como Rashomon y subió a un altar al guionista Cesare Zavattini, padre del neorrealismo. No sólo creía que Ladrones de bicicleta era la película más humana jamás hecha, sino que abogó porque la gente fuera a ver en masa una propuesta tan radical como lo fue en su momento Umberto D, también dirigida por Vittorio de Sica. Gabo viajó a Roma con la intención de estudiar cine y lo que le quedó de ese paso fueron amigos que lo acompañaron hasta el final, como el director argentino Fernando Birri -quien adaptó al cine con muy poco éxito el cuento Un señor muy viejo con unas alas enormes- y el fotógrafo Guillermo Angulo quien aún vive en su casa en Choachí. Los relatos de Gabo, antes de Cien años de soledad , tienen una clara influencia de guiones cinematográficos. El ejemplo más destacado es una de sus novelas más logradas, El coronel no tiene quien le escriba , cuyo narrador cuenta la historia como si fuera una cámara haciendo planos. Después de pasar las duras y las maduras en París, gracias a los contactos que tiene su amigo Álvaro Mutis en México puede incursionar haciendo guiones para películas de destacados productores de la edad dorada del cine mexicano, Alatriste y Barbachano. En este pueblo no hay ladrones, otra adaptación a uno de sus cuentos, es una de las pocas películas que tienen el sello GGM que no causan vergüenza. Porque la relación de Gabo con el cine es la historia de un amor no correspondido. Acaso por venganza Gabo, que ya se veía condenado al mundo de la publicidad y de las películas malas en México, quema su último cartucho haciendo en 1966 una novela que es la antítesis del cine. Y así lo dijo en una entrevista de 1968 a la Revista Nacional de Cultura en Caracas, Venezuela "Escribí una novela con soluciones totalmente literarias, una novela que es, si se quiere, las antípodas del cine: Cien años de soledad. Los derechos de autor de esta novela son la máxima codicia de muchos productores de cine y televisión". Dicen que sólo una vez pensó que podría ser buena idea soltar los derechos, cuando Akira Kurosawa pensó en hacer una adaptación. Gabo tuvo entre sus amigos ha los más destacados cineastas del siglo XX, iba a toros con Roman Polansky, se sentaba a tomar vino con Sergio Leone, era uno de los ídolos de Woody Allen, invitaba a Cuba, a su escuela en San Antonio de los Baños a Robert Redford, Francisc Ford Coppola, uno de los italianos más reconocidos en salas de arte, Francesco Rosi, se gastó una millonada adaptando en Mompox Crónica de una muerte anunciada y la crítica del New York Times tituló Crónica de una mierda anunciada. Siguió trabajando en proyectos cinematográficos, algunos ridículos, ampulosos como Edipo Alcalde, al lado de su amigo Jorge Alí Triana, hizo televisión con Crónica de una generación perdida, vendió los derechos de la Cándida Erendira a su amigo, el maestro brasilero Ruy Guerra, en donde la protagonista era Irene Papas. Incluso, antes de que la memoria empezara a borrarse, pensó en escribir a cuatro manos un proyecto con su hijo, el exitoso director Rodrigo García, quien ha estado al frente de proyectos como Los Soprano, Six Feet Under y muchos otros éxitos de HBO, pero jamás pensó que podría ser viable una adaptación cinematográfica de la obra suya que menos tuvo influencia del cine, Cien años. Pero el mundo cambia. Las series de televisión tienen una ventaja con respecto al cine y son las horas, el tiempo. En 120 minutos es imposible convertir la magia de la palabra en imágenes. Pero la serie que está a punto de estrenar Netflix tiene 16 horas. Los hijos de Gabo estuvieron al frente del proyecto y saben que difícilmente encontrarán una actriz que satisfaga las expectativas de un público que tiene la belleza de Remedios estampillada en la cabeza. Ya, desde el trailer, empezó la polémica. Será muy difícil que pueda despertar, con unanimidad, una buena crítica. Pero, lo importante, al igual que pasó con En agosto nos vemos , es que en medio de la pobreza, de la miseria de nuestra cotidianidad, Gabriel García Márquez, diez años después de su muerte, siga siendo noticia de primera plana y la necesidad de leer Cien años de soledad una y mil veces, continúe viva. Por supuesto que Gabo no se revolcará en su tumba. Debe estar feliz, con Melquiades, viendo como su nombre no lo borra nada ni el huracán de el tiempo.

  • La nueva caída de Zulema Jattin, la superpoderosa que salpicó a Uribe en la JEP

    Por: Redacción Pares Foto tomada de: El Colombiano El seminario se llamaba “Poéticas del vacío” y lo organizaba la Universidad de Zaragoza. Zulema Jattin era una de las ponentes. Por eso quería viajar a España. Pero la JEP le cerró las puertas en las narices. Si la Justicia Especial para la Paz reconoció los evidentes aportes a la verdad de la ex congresista, pero encontró irregularidades en su solicitud para salir de Colombia. Una de ellas era no tener un documento para sustentar su participación en ese evento. La JEP además encontró que el evento estaba abierto para cualquier que podría participar, así que podría hacerlo vía ZOOM. Jattin fue hace veinte años una super poderosa en el Congreso pero su carrera política había empezado en los años noventa, cuando a los 21 años fue concejal en Lorica, Córdoba, el lugar donde nació. Era hija de un peso pesado en Cordoba, Francisco José Jattin, quien fue representante a la Cámara durante tres periodos consecutivos hasta que perdió su curul por cuenta del Proceso 8000. La caída de su padre no le restó fuerza a su hija. En 1995 es nombrada asesora del Ministerio de Hacienda. A la caída de su padre heredó su poder. A la Cámara llegó en 1998 y se mantuvo durante 11 años. En el 2002 su nombre retumbó en todo el país cuando fue secuestrada por Carlos Castaño durante 20 días. La quería presionar para que dejara de apoyar un proyecto de ley a favor del canje de secuestrados por miembros de las FARC preso. Pero, tal y como ironizó en su momento el portal La silla vacía, parece que le dio una especie de Síndrome de Estocolmo desde ese momento. Se convirtió en una de las congresistas que más presionó por conseguir un acuerdo de paz con los paras. En Córdoba se empezó a decir que el secuestro no fue más que un montaje. Que siempre perteneció a un bando. Fue una de las contradictoras en el congreso de Juan Manuel López Cabrales, uno de los firmantes del Pacto de Ralito y que fue detenido el 14 de mayo del 2007 por orden de la Corte Suprema de Justicia por el delito de concierto para delinquir agravado, por el que fue condenado a 6 años de prisión en noviembre de 2008. Formó parte de la coalición llamada Sindicato Todos Contra Juancho López, discípulo de López Cabrales, que buscaban arrebatarle la gobernación de Córdoba. En esa coalición Jattin estaba, entre otros, con dos de los políticos consentidos de los paras, entre ellas Eleonora Pineda, la esteticista de Tierralta Córdoba que se convirtió de la noche a la mañana en una votadísima congresista gracias a la presión que ejercieron los paramilitares a los votantes en sus zonas de influencia. Ahí empezaría su caída, pero ella en ese momento no lo sabía porque el 20 de junio del 2004 se convirtió en la primera mujer presidente de la Cámara de Representantes. Volvió a ser elegida en el 2006 a la Cámara de Representantes y fue una de las más entusiastas congresistas que apoyaban la reelección de Uribe. No pudo cumplir su periodo porque en el 2009 la Corte Suprema de Justicia ordenó su detención por vínculos con la AUC. La táctica fue la misma que haría Alvaro Uribe muchos años después: renunciar a su cargo para ser juzgada por la Fiscalía. Sin embargo la Corte siguió investigando un caso que duró 10 años en resolverse. Además de las declaraciones libres que dio Mancuso y que la implicaron, su nombre retumbó en el computador de Don Antonio, mano derecha de Jorge 40, en donde estaban la lista de políticos que apoyaban a las AUC. Igual siguió teniendo poder en Córdoba en el periodo en el que se le investigó, ayudando a poner congresistas, alcaldes y gobernadores. En el año 2021 la JEP aceptó el sometimiento a la justicia de Jattin y una parte de la clase política empezó a tomar lomotil. Sabía muchas cosas de la Parapolítica en Cordoba entre los años 2002 y 2007. Entre sus declaraciones uno de los salpicados fue el expresidente Alvaro Uribe. Afirmó que había ido a hablar con el entonces presidente sobre lo que estaba pasando en Córdoba, la presión de los hombres de Mancuso para llenar el congreso de fichas que apoyaran a los paramilitares. El expresidente le recomendó no hacer ninguna denuncia. En una de las declaraciones a la Justicia Especial para la Paz, Jattin dice sobre Uribe “Orientó mi conversación a que si yo no tenía una prueba diferente a mi testimonio o a los testimonios de mi hermano o de William Salleg, que no iba a corroborar nada lo que yo dijese en ese momento, pues era preferible que no pusiera la denuncia. Y eso era más que una advertencia, digamos, era una sugerencia respetuosa, pero a la que yo en ese momento le iba a hacer total caso”. Uribe respondió diciéndole que la iba a demandar ”Si la señora Zulema Jattin me preguntó si denunciaba una amenaza que habría recibido de los paramilitares, es propio de mi persona contestar ‘denuncie con las pruebas’, sin más”. Respondió el expresidente. La JEP le concedió libertad condicional a Jattin y al parecer se lo tomó demasiado literal ya que su intención era irse del país en circunstancias poco claras. Lo único que espera es que no se le abra una investigación en donde pueda perder los privilegios que ha ganado.

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