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- ¿Tiene sentido generar electricidad a carbón en Colombia?
Por: Isabela Puyana Moises, un niño de 6 años y su mamá, Luz Angela Uriana, salieron de su casa que quedaba en el Resguardo Indigena Provincial, en la Guajira, en el Municipio Barrancas, cerca a la Mina del Cerrejón, por las condiciones del aire. El niño comenzó a presentar síntomas de ahogo y fiebres a causa del polvo del carbón, que según Luz Angela, ya eran insoportables. Foto: Isabela Puyana- Comunidad Coushalapu, también afectada por la cercanía a la mina del Cerrejón Hace unos años Luz Angela puso una demanda y obtuvo una victoria parcial. Los tribunales obligaron al Cerrejón a tomar más precauciones, aunque los Wayuu han considerado insuficientes dichas medidas: “ Nos preguntan cómo queremos que hagan la explotación, pero es como si te estuvieran preguntando, a qué hora quieres que te maten, el impacto en el aire y para nosotros va a ser el mismo sin importar el horario”. Misael Socarras Ipuana, líder de la comunidad, amenazado porque, según él, “son muchos los que también trabajan y dependen de la empresa que aunque genera trabajo, también daña nuestro entorno”, afirma que los impactos de la minería a cielo abierto han dejado una huella en los ríos, esto, en una región en la que el agua es lo más escaso y en donde las cifras por desnutrición cada vez son más altas a causa de la escasez de este recurso. Este es solo uno de los múltiples casos registrados de poblaciones afectadas por la explotación del carbón a cielo abierto en Colombia. Uno de los más notorios ocurrió en el 2010 cuando 1.100 habitantes debían ser reasentados a causa de afectaciones ambientales por una mina. Esta es la población del Hatillo,a dos horas de Valledupar, Capital del Cesar. Este lugar que ahora lleva el nombre de una mina que según datos de la Agencia Nacional de Minería, produjo 3.025.662 toneladas de carbón en el 2018, solía ser una vereda campesina: “La vocación de la vereda era la pesquería y la cacería y se trabajaba en las fincas aledañas que se dedicaban al ganado. Era una comunidad cien por ciento campesina. Con la llegada de la minería, todo cambió”, le dijo Deiby Rojas, tesorera de la Junta de Acción Comunal local al medio Tierra de Resistentes. Foto de el Heraldo/ Población del Hatillo Al Hatillo llegó la minería desde 1997, aunque, según recuerdan los pobladores, comenzó a operar en el 2007. Con estos cambios también comenzaron los problemas de salud. Miriam Jaimes, conciliadora de la junta local, también declaró al mismo medio que las infecciones respiratorias en niños y adultos mayores y una peste que atacaba a los pocos animales de corral que podían criar, comenzaron a ser frecuentes. Así fue como en mayo de 2010, el Ministerio de Ambiente concluyó que el incremento en las emisiones de material particulado, que resulta de la minería de carbón, “ha generado graves afectaciones a la salud y a la calidad de vida de los habitantes de los centros poblados ubicados en la zona de influencia de los proyectos mineros”. Junto con ese diagnóstico se le ordenaba a las empresas mineras Prodeco, CNR, Drummond y Vale Coal de reasentar de inmediato a las poblaciones de Plan Bonito, Boquerón y El Hatillo. Lo que vino a continuación fueron aplazamientos sobre las condiciones del reasentamiento, abandono a sus pobladores y amenazas a los líderes que terminaron en lo que hoy muchos prefieren no mencionar: el asesinato de Adelmar Parra García, un líder social que mataron en el 2017 y a quien comenzaron a sancionar desde el 2014 cuando buscaba concertar con las empresas mineras por la reubicación de sus vecinos. Hoy La Defensoría del Pueblo alerta sobre la vulnerabilidad de 80 líderes sociales más de la región. La finalidad principal que se le da a la extracción de este carbón en Colombia es para las termoeléctricas, que según las Naciones Unidas, la combustión del carbón es la principal causa del calentamiento global. El caso de las termoeléctricas a base de carbón en Colombia: Colombia cuenta con 14 unidades termoeléctricas a carbón ubicadas en La Guajira, Córdoba, Norte de Santander, Cundinamarca y Boyacá. De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el desarrollo Económico (OCDE), la vida útil recomendada para una termoeléctrica a carbón es de 40 años. En Colombia, 9 de cada 14 unidades de Carbón activas, es decir el 64% tienen edades superiores a los 30 años. Las edades avanzadas de dichas termoeléctricas acarrean problemas como las altas inversiones en mantenimiento, baja eficiencia en la generación y un mayor grado de contaminación. Según un estudio realizado por la Fundación Polen Transiciones Justas, La generación de electricidad a partir de carbón acarrea impactos negativos en el ambiente y en la salud de la población durante todas las etapas de su ciclo de vida: extracción, transporte, combustión, post combustión, que pueden causar enfermedades respiratorias y cardiovasculares relacionadas con emisiones particulares. La ceniza que es capturada a través de los sistemas de control de emisiones es almacenada en patios de cenizas que requieren de un continuo mantenimiento, de lo contrario, dada su alta solubilidad en el agua pueden contaminar ríos y otros cuerpos de agua. ¿Sigue teniendo sentido generar electricidad a carbón? Teniendo en cuenta el aprovechamiento el mercado de la energía de la biomasa, los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos (PCH), la eólica, la geotérmica, la solar y los mares en Colombia es bueno preguntarse si vale la pena que los usuarios paguen la termoeléctrica a carbón que es cada vez más costosa cuando existen formas estratégicas de destinar esos recursos para proveer una transición energética justa. Según el último estudio Colombia tiene las condiciones para una transición planeada y justa de Polen Transiciones Justas, la Fundación asegura que sí se asume un precio competitivo en el mercado para la instalación de paneles fotovoltaicos de 1000 USD/kWp, los 23 billones de pesos que Colombia ha destinado en los últimos cinco años al CXC(El Cargo por confiabilidad, que es un mecanismo financiero cuya finalidad ha llevado a que todos los usuarios financiemos el carbón), serían equivalentes a instalar (5,75 GW) de arreglos solares fotovoltaicos. Esta capacidad instalada en energía solar se aproxima a la capacidad que el presidente Gustavo Petro manifestó como meta en techos solares (6GW) en el discurso de instalación del congreso el 20 de julio de 2023. Según la hoja de ruta de la electricidad 100% renovable publicada por la Universidad Jorge Tadeo Lozano en el 2023 Colombia tiene un enorme potencial para alcanzar una matriz eléctrica renovable si se enfoca en lograr una alta penetración de energías alternativas de manera democrática y de dar uso estratégico a las hidroeléctricas de embalse para que se complementen y así se puedan cubrir los picos de demanda y reducir la dependencia en los combustibles fósiles. Adicionalmente Colombia tiene una ventaja con la que no cuentan muchos países que iniciaron su transición energética y es la hidroelectricas de embalses ya construidas que pueden ofrecer flexibilidad a precios competitivos, algo que los fósiles no permiten.
- El comandante paramilitar que ordenó la peor masacre en la historia de la cárcel Modelo
Por: Redacción Pares Foto tomada de:Revista Semana John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, lo contaría todo diez años después del horror. Entre abril y agosto de 1999 Jaime Garzón se entrevistó varias veces con Ángel Custudio Gaitán Mahecha. Él era el puente entre el periodista y el comandante paramilitar Carlos Castaño. La idea era reversar la orden que ya había caído con la determinación mortal de una guillotina: Garzón tenía que morir. El ex jefe de inteligencia del DAS, José Miguel Narváez, había incluido su nombre en una lista de colombianos que presuntamente colaborarían con las guerrillas. Castaño se mostró dubitativo después de pagarle a los sicarios. Cuando por fin habló con Garzón le dijo, según contó Popeye, que no podía hacer nada, que mejor se cuidara porque los sicarios ya habían asumido la misión y era imposible echarla para atrás. Gaitán incluso se lamentaría tiempo después de esa muerte. Eso lo contó Popeye en una audiencia ante la Fiscalía en el 2008. Popeye no sólo había sido testigo de las súplicas de Garzón sino de la peor masacre que se recuerde en la cárcel Modelo de Bogotá. Sólo existía una persona con más poder que Gaitán en esa cárcel en 1999. Se trataba de J de J Pimiento, ideólogo neonazi y mano derecha de Víctor Carranza. Sin conocerse exactamente el crimen por el que estaba encerrado en la cárcel, Pimiento fue el ungido por la casa Castaño para quitarle el poder a los guerrilleros de las FARC en el penal. Ellos estaban ubicados en el ala norte en los patios 1 y 2, pero su influencia se hacía sentir incluso en donde estaban encerrados los paramilitares, los patios 3,4 y 5 del ala sur del penal. La idea era controlar la cárcel y por eso se rumora aún que Pimiento fue puesto ahí sólo para ejercer su mano dura. La misión de Pimiento era crear el Bloque Interno capital de las AUC. Él no era el único cabecilla, estaba acompañado por José Miguel Arroyabe, que era el narco que oficiaba como financiador y, sobre todo, de Ángel Custodio Gaitán, temible comandante general. La vida de Gaitán fue un completo misterio. En 1989 su nombre apareció por primera vez en los medios nacionales. En una falsa operación del ejército en el edificio de apartamentos Altos del Portal, al norte de Bogotá, Gaitán salió ante las cámaras de televisión suplicando porque no lo mataran. En la operación fueron asesinadas cuatro personas a mansalva. El único que pudo sobrevivir fue Gaitán Mahecha. En esa época ya era cercano al esmeraldero Víctor Carranza, muerte de causa natural en el año 2013. De hecho hizo una fortuna comercializando esmeraldas en la década del ochenta. Pero también tenía contacto con Gonzalo Rodríguez Gacha, alias el Mexicano, jefe de finanzas del Cartel de Medellín quien, en ese momento, ya estaba cercado por la policía nacional. En la cárcel Gaitán logró un acuerdo con las autoridades y, según el diario El Tiempo, aportó información vital contra el Mexicano ya que se había enterado que este narco estaba pagando miles de dólares por su cabeza. Durante muchos años no se supo nada de él. Después de haber sido detenido en la Modelo resultó siendo extraditado a los Estados Unidos en donde tenía que responder por delitos relacionados con el narcotráfico. La verdad es que las amenazas en Colombia se cernían sobre él por haber hablado sobre la organización que comandaba el Mexicano. Por eso, voluntariamente, se presentó en la embajada de Estados Unidos en Bogotá. Allí lo ubicaron en una cárcel en Miami. La revista Semana en septiembre de 1989 ironizó sobre este hecho de la siguiente manera: “Todo indica que a diferencia de lo que sugiere el slogan del grupo de "Los Extraditables", Gaitán prefirió una cárcel en Estados Unidos a una tumba en Colombia”. Al país regresó en 1995, el año en los que las AUC empezaban a galopar en el campo colombiano. Su nombre fue clave para que los paras incursionaran en los Llanos. Su casa, en el norte de la capital, fue el escenario en el que se realizó una reunión para entrar a donde más les dolía a las FARC, lugares como Mapiripán o Caño Jabón, en donde se realizaron unas de las peores masacres que recuerde el conflicto colombiano. La reunión se realizó en 1997 y tenía como fin unir a la Casa Castaño con Victor Carranza, el esmeraldero mayor. A la reunión asistió Martin Llanos, líder de la Autodefensas del Casanare y el propio Pimiento, al que ya le decían en ese momento Juancho Pimiento. Un año después Gaitán fue detenido por el CTI mientras estaba reunido con los ex congresistas Carlos Herney Abadía y Jaime Lara Arjona, ambos condenados por el proceso 8000. Con el ingreso de Gaitán a la Modelo empezó el horror. Entre 1998 y el 2001 se asesinaron dentro del penal a 150 personas, hubo 500 fugados y 35 desaparecidos. Cortar en pedazos a los muertos fue una práctica que se hizo común. Según le contó a la Comisión de la Verdad un antiguo miembro de las AUC que estaba preso en La Modelo así sacaban a los muertos de ese lugar: “En los carros donde llevaban los alimentos, unos carros bien importantes que había como de a 3 o 4 canecas de comida, ahí sacaban los muertos; otros lo enterraron. Se citaban: ‘venga Felipe es que usted tiene una deuda con Santiago, venga a la cárcel y hablamos’; ¿qué sucedía?, si usted no cuadraba esa deuda o le daban tanque, donde le metían electricidad, y dentro del sur había un sitio para retenciones que era como una cueva; dejaban la gente que entraba ahí retenida. El vicio se controlaba. Las fianzas que salían de La Modelo todos los lunes eran impresionantes, por el pago de vicio, por el pago de comida, por el pago de prostitutas, por todo. En micro, la cárcel fue lo que después fue el país en macro”. Ante la falta de control del estado los que mandaban eran los paras y los guerrillos. Cuando los paras asumen el poder empiezan a controlar todo, quien vive, quien entra, quien vende, quien es castigado dentro del penal. Se le cobraba a la gente por vivir. Si se pagaba se podía disfrutar dentro de la cárcel de discoteca, gimnasio y hasta acceso a restaurante italiano. Si no se pagaba se era condenado, como contó El Tiempo en su artículo “Desapariciones, homicidios y los otros horrores por los que condenaron a ex paras”, a estar durante semanas encerrados en los túneles que surcan La Modelo, sin luz y expuestos a las ratas y chinches. “Tenía como un metro de ancho y era muy largo el túnel. Metían allí hasta cincuenta presos”. Se torturaba, se desaparecía, se desmembraba. Se violaba. Una valiente periodista, que en ese entonces investigaba sobre estos hechos para una serie de artículos publicados en El Espectador, Jineth Bedoya, vivió en carne propia el horror por una decisión que tomó el propio Ángel Custudio Gaitán y que más de dos décadas después sigue dando escalofríos. La primera matanza ocurrió unas horas después de que presos de las FARC asesinaran a los paras Yema Duque Ospina y Carlos Alberto León. Esta fue la excusa que estaban buscando para entrar a los patios donde mandaban las FARC. El 8 de diciembre de 1999 ocurriría la primera masacre. Doce personas asesinadas en el ala norte de la Modelo. Lo peor estaría por venir. El 27 de abril del año 2000 durante 12 horas, usando revólveres, ametralladoras y granadas los paras mataron a un número indeterminado de personas. Según el INPEC fueron asesinadas 32 personas. Los victimarios después reconocerían 57 personas, pero hay testigos que aseguran que la cifra superó ampliamente los 100. Las denuncias empezaron a cobrar peso y a Gaitán Mahecha lo trasladaron a la Picota donde fue asesinado el 8 de septiembre del año 2001 por un guerrillero de las FARC llamado Luis Augusto Bernal, mejor conocido como Robinson. La venganza no paró ahí. El 22 de noviembre del 2004, después de salir de un supermercado en Chía, su viuda, Beatriz Mateus Pardo, fue interceptada por dos hombres quienes la mataron a tiros sin esperar a que saliera de su auto. La Fiscalía ignoró estos horrores durante 15 años. Sólo en el 2015 empezaron a investigar. Por lo ocurrido Jineth Bedoya fue declarada víctima del Estado colombiano. El director de la Modelo de la época, William Guacharná, fue aceptado por la JEP en diciembre del 2023 y su testimonio será clave para saber la verdad. El pasado miércoles 27 de marzo un juez condenó a 40 años de cárcel a dos paramilitares que participaron de este horror, se trata de Juan Carlos Cadavid, alias Pitillo y Alber Narváez, alias Belisario. Pero aún falta mucho trecho para reparar a las víctimas y dimensionar uno de los capítulos más oscuros de las cárceles de este país y que estuvo a punto de ser sepultado por el olvido.
- Los sacrificios que hizo Mercedes Barcha para que Gabo escribiera Cien años de soledad
Por: Iván Gallo Foto tomada de: Infobae Con los 10 mil dólares que le dio la Esso por su novela La mala hora Gabriel García Márquez pagó las deudas que lo agobiaban en México y con lo que sobró le alcanzó para comprar un carro, un Opel en donde cabían sus dos hijos, Rodrigo, Gonzalo y su esposa Mercedes Barcha. “Es mi mejor juguete” le dijo a su amigo, Plinio Apuleyo Mendoza. Sus sueños de escritor estaban llegando a su fin. Al borde de los 40 años, tenía una familia que alimentar. Por intermedio de su amigo, el influyente Álvaro Mutis, Gabo pudo entrar a una agencia de publicidad en donde, contrario a lo que se piensa, ganaba bien. Había hecho dos películas en los estudios de Churrubusco Azteca, y, si seguía órdenes, podría llevar una vida de burgués acomodado. ¿Acaso no tenía derecho? Pero estaban los demonios que no lo dejaban en paz. La gente que lo conoció por esa época lo recuerda siempre amargado, frustrado por llevar una vida que no quería. Buscaba la gloria literaria, era lo único que le importaba. En diciembre de 1965 la familia se montó al Opel y se fueron desde Ciudad de México hasta Cuernavaca, a pasar el fin de año. Pero el viejo nunca llegaría a su destino. A Gabo se le reveló, por fin, como tenía que escribir la novela que había concebido desde que era un joven bebedor y putero periodista del Universal de Cartagena: la historia de su familia. Después de explicarle a Mercedes la situación, al borde del camino, el Opel dio la U y se devolvieron para su casa. Mercedes, así nunca lo haya dicho, tuvo que tragar saliva. Su esposo le decía que, por lo menos durante un año, ella tenía que ser la responsable de la casa. Seguro tenían ahorros, seguro Gabo exagera, pero las mentiras son más bonitas que la realidad, sobre todo si se las cuenta Gabo al inglés que fue su biógrafo. Y a esa versión, que a la postre es la única que hay porque los protagonistas ya están muertos, es a la que vamos a atenernos. Gabo se puso el overol y se encerró en lo que él llamó, el cuarto de Melquiades. Allí reunió todas las anécdotas familiares, los fantasmas que veía su abuela Tranquilina Iguarán, las guerras que perdió su abuelo, el coronel liberal Nicolás Márquez, retrató la tarde en la que lo llevó a ver el pescado congelado que vendían los gringos de la United Fruit Company, la mañana en que nació de ojos abiertos, recordó al electricista al que siempre que se subía al poste de la luz lo acompañaban mariposas amarillas. Gabo tenía que contar todas esas cosas que lo acompañaron desde que era un niño en un libro, y no encontraba el tono. Y cuando lo sintió se embriagó de placer. Trabajó todos los días desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde en completo silencio durante 18 meses. En las noches salía con Mercedes a la casa de algún amigo al que aburría contándole la historia de los Buendía. Gabo estaba poseído por el espíritu de la literatura y no lo soltó. La única persona a la que le gustaba que le contara la historia de Macondo era a la actriz y escritora Maria Luisa Elio. Ella fue la primera persona que se dio cuenta de la dimensión de la obra de García Márquez, un libro que sólo se podría comparar con el Quijote. Por eso Gabo le dedica la novela a ella. Gabo tenía miedo. Estaba arriesgándolo todo, sobre todo el prestigio de su esposa. Se estaba perdiendo incluso el crecimiento de sus dos hijos. Gabo y Mercedes tenían dudas. No se podían permitir un fracaso. La gloria literaria parecía esquiva par García Márquez. Sus novelas anteriores, La hojarasca, La Mala hora y el Coronel no tiene quien le escriba, a pesar de las buenas críticas, no habían vendido cinco mil ejemplares. De pronto, si tenía suerte, la novela nueva podría vender el doble. Un día el Departamento de Cultura del Ministerio de Asuntos Exteriores de México lo invitó a dar una conferencia. Él les dijo que les cambiaba la conferencia por una lectura literaria. Quería mostrar dos capítulos de la novela que estaba escribiendo. Se arriesgó. Todo estaba a oscuras, lo único iluminado era el escenario en donde él estaba sentado solo. Empezó a leer y de pronto el silencio absoluto lo acompañó. La gente tenía los ojos abiertos. Leyó durante una hora y cuando terminó un aplauso cerrado lo sorprendió. Sobre ese momento habló con su biógrafo, Gerald Martin: “Cuando terminé y bajé del escenario, la primera persona que me abrazó fue Mercedes, con una cara -yo tengo la impresión de que desde que me casé ése es el único día que me di cuenta que Mercedes me quería- porque me miró con una cara” Ella, que sobrellevó los gastos de la casa durante más de un año se dio cuenta que todo había valido la pena. Cuando García Márquez terminó Cien Años de Soledad la pareja estaba virtualmente arruinada. Tuvieron que rebuscar en viejos bolsos los billetes para enviarle la novela a editorial Sudamericana de Buenos Aires quien quería publicarla. Solo pudieron enviar la mitad. Cuando salieron de la oficina de correos Mercedes dijo, para la posteridad “Oye Gabo, ahora lo único que falta es que esa novela sea mala”. Pero no lo fue. Cien años de soledad ayudó a posicionar la literatura en castellano en la vanguardia universal y que le sirvió a su autor a tener una fama que difícilmente volverá a tener un escritor. Claro que salieron de pobres. Hasta el 2017 había vendido cincuenta millones de copias y ya superó al Quijote como el libro en español más traducido en el mundo. Pero, no todo el mérito es de Gabo. Sin Mercedes no existiría Cien Años de soledad. Y eso lo sabía García Márquez. Por eso muchas veces bromeó con que la autora verdadera de sus libros era Mercedes, pero como a ella le daba tanta jartera la gente y hablar en público él los había firmado. De pronto es cierto. Todo en García Márquez es mentira, pero también es verdad.
- La guerra sucia del uribismo que no arrodilló a Carlos Gaviria
Por: Iván Gallo Foto tomada de: Semana Los ídolos intelectuales de Carlos Gaviria nunca fueron Marx o Lenin. Eran Borges y Kant. Nunca fue un sectario. Era un muchacho de 78 años cuando murió. Recuerdo que fue un jueves santo. Nadie se lo esperaba: fue una complicación después de una operación que le hicieron para resolver un desorden intestinal. Carlos Gaviria fue un pionero en su visión sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la despenalización de la dosis mínima y el aborto. En las elecciones presidenciales del 2006 el amo y señor de las encuestas era Álvaro Uribe. Pudo reformar la constitución para reelegirse. Todo el aparataje de prensa, de medios, estaba con él. A la gente poco o nada le importaba que el uribismo ya estuviera podrido por dentro. Escándalos como el de la parapolítica o los falsos positivos dentro de las Fuerzas Armadas pasaban de ser un rumor a la realidad. Pero a la gente no le importó. Uribe ganó esa reelección presidencial en primera vuelta con 7.397.835 votos. Fue aplastante, obtuvo el 62.35%. La sorpresa fue que el segundo lugar lo obtuvo Gaviria con una votación histórica para un candidato de izquierda: 2.613.157 votos. El Polo Democrático, la fuerza que él había ayudado a crear, era el segundo partido político del país. Un premio a una carrera en donde siempre bordeó el peligro. En 1987 este antioqueño nacido en Sopetrán en 1937, vio morir a uno de sus mejores amigos. Mientras iba al velorio de uno de los compañeros de lucha el médico Hector Abad Gómez, reconocido defensor de Derechos Humanos, fue abaleado por sicarios en las calles del centro de Medellín. Gaviria, acosado por las amenazas, no tuvo más remedio que exiliarse en Argentina. Regresó en 1989 a ser el subdirector de la Universidad de Antioquia. Ya sabemos lo que era en Medellín, a finales de los noventa, aceptar un cargo de importancia. Inmediatamente estabas en la mira del Cartel y de la lógica de su capo, Pablo Escobar: Plata o Plomo. Pero a Gaviria ni lo mataron ni lo sobornaron. Él, simplemente, siguió adelante. La Universidad la dejó en 1993 sólo para ser magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Amaba la academia y entre sus alumnos tuvo a uno que, con el tiempo, sería su máximo contendor político: Álvaro Uribe Vélez. En la Corte dio muestras de su progresismo a prueba de cualquier tipo de mojigaterías en un país tan conservador como Colombia. Despenalizar la dosis mínima en 1996, durante el gobierno de Ernesto Samper, era un desafío a los carteles de la droga. Al despenalizar inmediatamente el precio se baja y los que pierden son los que trafican. Y eso fue Carlos Gaviria toda su vida, un enemigo de la violencia y de la corrupción. El otro gran logro fue lograr que se aprobara la eutanasia. En el año 2002 Gaviria sería elegido senador con una votación realmente impresionante: 115 mil votos. Hasta la derecha más recalcitrante veía en este abogado, con maestría de la Universidad de Harvard, a un hombre honorable. Mientras el país era descuartizado por la avanzada paramilitar Carlos Gaviria se convirtió en una muralla contra los excesos del uribismo, que se instaló en la Casa de Nariño desde el 2002. Un año después convence a la disgregada izquierda colombiana a unirse en el Polo Democrático en donde logró poner de acuerdo a personalidades tan fuertes como Gustavo Petro. Entonces empezó la calumnia desde el mismo gobierno. Se le inventó que recibía cada vez millones de pesos en una pensión desmedida que había conseguido a punta de politiquería. Le bastó un puñado de sesiones en el senado para comprobar que todo se trataba de un ardid contra él. La narrativa uribista lo presentó como un extremista y un amigo de las FARC. Aunque cuando Carlos Gaviria partió, el 31 de marzo del 2015, Alvaro Uribe le dedicó varios trinos a la memoria de su maestro, no se puede olvidar los señalamientos terribles que hizo durante la campaña presidencial del 2006. En un país en donde la vida vale tan poco es extremadamente peligroso que Uribe, con sus niveles de popularidad, haya dicho que Gaviria tenía “un sesgo guerrillero”. A los señalamientos de Uribe se sumaban las opiniones del entonces vicepresidente, Francisco Santos, quien afirmó, sin pruebas que Gaviria le había aconsejado al ELN no negociar con el gobierno de Álvaro Uribe. ¿Cuándo un demócrata como él pudo tener contacto con grupos alzados en armas? Las balas de la infamia no sólo vinieron desde Uribe y sus subalternos sino que también fue objeto de críticas desmedidas por parte de columnistas como Mauricio Vargas quien lo calificó de “viejo mamerto”. Gaviria tuvo sus roces con Gustavo Petro y también con Lucho Garzón. Era un hombre de extrema vitalidad y su muerte, hace nueve años, nos sigue pesando. ¿Qué posición tendría ante el temple que ha demostrado Petro como presidente? Hombres como Carlos Gaviria no deberían irse jamás.
- Libre, la gran aventura literaria de García Márquez de la cual ya nadie se acuerda
Por: Iván Gallo Foto tomada de: El Universal Fueron sólo seis números publicados entre los años 1971-1972. Fue Juan Goytisolo, exiliado de Franco, quien dio el puntal para crear una revista hispanoamericana en París. No era la única. Los derrotados de la Guerra Civil Española que se habían afincado en la ciudad luz emprendieron otras empresas -hazañas- culturales como la creación de las revistas Cuadernos (1.953-1965) a cargo de Julián Gorkin y Cuadernos de Ruedo Ibérico (1965-1974) de José Martínez, que duraron mucho más que Libre pero que no tuvieron su importancia. Aunque fue una revista pensada y creada para el exilio español, rezumaba entre sus colaboradores y también en el foco de sus artículos, el Boom latinoamericano en su máximo esplendor. Julio Cortázar, por ejemplo, se despacha con un cuento. En ese momento su literatura ya estaba sofocada por el socialismo. La narración se llama Lugar llamado Kindberg y aunque aparecería después en antologías, ésta fue la primera vez que se publicó. Carlos Fuentes aportaba la inclasificable Nowhere y Octavio Paz uno de sus poemas en prosa que han envejecido de manera apabullante, El simio gramático y hasta cartas enteras del Che a Fidel escritas en 1957, cuando el destino de los rebeldes aún era incierto en la Cuba batistiana. Pero la almendra de este primer número está partida en dos. La primera es el caso Padilla. A finales de los sesenta la Revolución Cubana se enfrentó a su primera batalla con los intelectuales. La detención del poeta Roberto Padilla, su confinamiento en las dependencias de la Seguridad del Estado y su posterior autocrítica en la asamblea de la Unión de Escritores- dividió en dos al grupo de escritores latinoamericanos que se conocerían como el Boom. Acá es donde Mario Vargas Llosa, Octavio Paz, Juan Goytísolo, Jorge Semprún y Carlos Fuentes, deciden cerrarle las puertas a Fidel. A otros como a Gabo, Cortázar, o el venezolano Salvador Garmendia, decidieron abrazarla aún más. Ninguno de estos tres cambiaría su posición. La revista, 53 años después de su publicación, se convierte en un documento histórico único -debido a la falta de bibliografía que hay sobre este caso- porque viene, entero, el texto en donde Padilla reconoce su supuesta culpa por ser crítico con una Revolución que “estaba destinada a cambiar al hombre”, una autocrítica que se nota a leguas fue obligada a escribir con una soga colgando del cuello. El otro gran artículo es la entrevista que le hace Mario Vargas Llosa a su amigo, García Márquez. Cien Años había salido en 1967 y su impacto aún hacía vibrar los cimientos del continente. Porque Cien Años de Soledad no era literatura, era vida en su estado puro. Y la gente podía comprarlo y la llevaban en los buses, en el metro, la leían en reuniones de amigos. Vargas llosa se dio cuenta antes que nadie que no sólo era “Amadís en América” como se refirió a lo que él consideraba la última gran novela de caballería sino que sus dimensiones la acercaban al Quijote. La entrevista se llama El novelista y sus demonios, y le serviría al peruano para el borrador de lo que sería su exhaustivo estudio sobre Cien años de soledad titulado Historia de un deicidio , en donde afirma que Gabo ha matado a Dios para tener la libertad de crear su propio universo: Macondo. Vargas Llosa, iluminado, se atreve a la sentencia: un escritor no elige sus temas “Los temas lo eligen a él. García Márquez no decidió, mediante un movimiento libre de conciencia, escribir ficciones a partir de sus recuerdos de Aracataca. Fue lo contrario lo que ocurrió: sus experiencias de Aracataca lo eligieron a él como escritor. Un hombre no elige sus demonios”. En números posteriores hay otra conversación clave para entender la obra de Gabo y que sería la semilla de otro libro clásico para entender al Nobel: la conversación que sostienen en Barcelona García Márquez y su amigo Plinio Apuleyo que después se convertiría en El olor de la guayaba. Las sorpresas no paran. Acá hay respuestas de Susan Sontag y provocaciones de Julio Ramón Ribeyro. Hay además dos joyas, una entrevista con Jorge Luis Borges en donde se muestra su lado más político. Está lejos de ser las grandes disertaciones históricas y literarias que le encantaban al escritor, es más bien un intento de ubicar a Borges, el memorioso, en la siempre aburrida actualidad. Y la entrevista de Plinio Apuleyo a un Sartre que lloraba por que la URSS había traicionado sus ideales socialistas para convertirse en una nación de burócratas asesinos. Yo no la conocía. Fue León Valencia quien generosamente me prestó un compilado que salió en forma de libro en 1990, acaso por la insistencia de uno de sus fundadores, Plinio Apuleyo Mendoza. León me dio el libro no sin antes decirme que, si lo perdía, no podría pensar en reemplazarlo por algo más. Era un objeto único. Hace 34 años no se reedita. Si se hizo fue por iniciativa del propio Plinio y unos pocos buenos amigos. Pero esta aventura intelectual debe convertirse urgentemente en libro. Ojalá alguna editorial recuerde que las revistas, sobre todo si son viejas, nunca pasarán de moda.
- Greta Thunberg, el faro que guía al mundo
Por: Redacción Pares Foto tomada de: Infobae En los últimos seis años pocas líderes en el mundo han tenido la influencia de Greta Thunberg. Ha inspirado protestas en 180 países, escribió tres líderes y se ha convertido en la piedra en el zapato de los líderes de los países más poderosos del mundo. Jair Bolsonaro fue uno de ellos. En el año 2019 la joven sueca señaló la hecatombe que significó para el Amazonas brasilero su periodo presidencial. Bolsonaro permitió la destrucción de 2 mil millones de árboles en los cuatro años en los que estuvo en el palacio de Planalto. Las amenazas y muertes de activistas que pretendían cuidar la selva de su codicia, fueron una constante. Ante el escenario apocalíptico Greta no se calló: "Los indígenas están siendo asesinados literalmente por intentar proteger la selva de la deforestación ilegal. Una y otra vez. Es una vergüenza que el mundo permanezca callado sobre esto". La respuesta de Bolsonaro, con su habitual altanería, fue la de referirse a la activista como “mocosa”. En ese momento tenía 16 años. Ya había sufrido el ataque de otro intolerante. Donald Trump, quien en el 2017 se convirtió en el primer mandatario del mundo en retirarse del Acuerdo de París que fue aprobado por las principales potencias en el 2015 para frenar los estragos del cambio climático, dijo sobre ella en una frase revestida de ironía: “Una chica joven y muy feliz que espera un futuro brillante y maravilloso". Para la mayoría de simpatizantes de derecha alrededor del mundo Greta es sólo una chica confundida, acaso desorientada, que sólo tiene ganas de llamar la atención. Hay mucho nivel de misoginia a la hora de criticarla. Se burlan porque ella no es científica y, según sus detractores, no tiene datos para comprobar que, si seguimos así, desapareceremos como especie antes de lo presupuestado. La gente todavía la ve como una niña de 15 años, la misma que protestaba en el 2019 frente al Parlamento Sueco pidiendo porque se terminara la emisión de gases tóxicos por parte de las grandes industrias y que estaba acabando con el planeta. Saben que ha cruzado el Atlántico en una embarcación llamada Malizia II para asistir a una conferencia en Estados Unidos y no desplazarse en avión con todos los niveles de contaminación que puede desplegar una aeronave y que está diagnosticada con síndrome de Asperger, Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y mutismo selectivo. A Greta el cambio climático le afecta tanto que le han diagnosticado depresiones severas en donde la joven incluso ha dejado de comer. Pero no saben más. Sus papás son ampliamente conocidos en Suecia. Su madre es Sara Magdalena Ernman una soprano que incluso llegó a representar a su país en el concurso de canto Eurovisión. Consecuente con los preceptos de su hija Sara Magdalena sólo se presenta en Suecia ya que se rehúsa a usar avión para desplazarse a otros países. Ha escrito varios libros y las ganancias van a dar organizaciones que ayudan a preservar el medio ambiente. Su papá, llamado Svante Thunberg, es un reconocido actor y productor teatral. También renunció a su carrera para apoyar a Greta. En la actualidad Greta sobrelleva un juicio en Londres por desorden público al incitar protestas contra el uso de combustibles fósiles. Ella y su grupo de activistas han evolucionado. En el 2022 ella y otros 300 jóvenes a través de la Asociación Aurora, demandó al Estado Sueco ante su inoperancia a la hora de detener el cambio climático. Los argumentos de Aurora para esta demanda, que no tiene precedentes en este país, es la siguiente: “Estamos argumentando que el Estado no está realizando suficiente acción climática y con ello está violando nuestros derechos humanos. Porque aunque vivamos en una parte muy privilegiada del mundo, sabemos que si el Estado no revoluciona el sistema económico nos veremos afectados por la crisis climática en el futuro. Y eso es violar nuestros derechos humanos a la vida, a la salud, al bienestar, a la dignidad, al hogar y a la propiedad, por lo que no vimos otra posibilidad que demandarlos”. Que no se confundan los que creen que la gente se cansará cuando Greta siga cumpliendo años, que su figura simplemente se agotará. La organización Aurora, en donde ella está, se asesora cada vez mejor a la hora de asegurarse que sus quejas no sólo se queden en protestas callejeras. Van mucho más allá. Además la gente que empezó a seguirla en redes y que hoy son legión tenía 14 años cuando arrancaron y ahora han crecido a la par y se han formado una convicción inalterable sobre el peligro que conlleva seguir como estamos. Greta y su consecuencia siguen siendo la luz que ilumina el mundo. De pronto, no escuchar su voz, nos obligaría a colgar de la soga que nosotros mismos nos pusimos al cuello. Aún estamos a tiempo.
- Los costos de proponer una Constituyente
De: Juan Alejandro Pérez Montañez, Investigador Programático de la Línea de Democracia y Gobernabilidad. El viernes 15 de marzo Gustavo Petro, presidente de Colombia, propuso una Asamblea Nacional Constituyente. Ante la imposibilidad de una Acuerdo Nacional luego de casi dos años en el poder, el presidente decidió lanzar la propuesta de Constituyente para la “materialización del paquete de reformas sociales”. La propuesta, así no se materialice, desde el minuto uno logró darle gasolina a la oposición y aumentó la imposibilidad de aprobar las reformas sociales en el Congreso, especialmente en Senado. Marzo ha sido un mes convulso para el Gobierno. Durante la primera parte de marzo el Gobierno en su relación con el Congreso enfrentó su séptima (MinSalud-Cámara) y octava (MinDefensa-Senado) Moción de Censura, ambas negadas. En la Comisión Séptima de Senado se conformó un bloque de ocho senadores contra la Reforma a la Salud. Respecto a la Paz Total en su componente de Paz Urbana, además de no tener piso jurídico para los diálogos socio-jurídicos, el laboratorio de esta apuesta, Buenaventura, tuvo un revés luego de que los Espartanos, uno de los dos Grupos de Delincuencia Organizado (GDO) se levantara de la mesa también compuesta por los Shottas, el otro GDO. Además, la mesa de negociación con el Estado Mayor Central (EMC) entró en crisis luego de la suspensión del cese al fuego bilateral por parte del Gobierno tras los hechos presentados en Toribío, Cauca. Estos hechos junto con la baja ejecución presupuestal y una opinión pública implacable cuando se trata de cubrir al Gobierno llevaron a que Gustavo Petro lanzara la propuesta de Constituyente. Ahora bien, ¿qué se viene políticamente para el Gobierno luego de la propuesta? ¿Qué pasará con las reformas sociales? La operación tortuga ha sido la constante durante la segunda legislatura en el Congreso de la República en especial en el Senado, donde a diferencia de la Cámara, el Gobierno Nacional no tiene un presidente a fin ni mayorías. Durante la primera parte de la segunda legislatura, al haber elecciones regionales, la agenda legislativa no avanzó, quedándose proyectos de Actos Legislativo como el Cannabis de Uso Adulto. En este segundo periodo la operación tortuga ha continuado con impedimentos y rompiendo el quorum decisorio, especialmente en Senado. La semana del 11 de marzo luego de varios días votando impedimentos de la Reforma Pensional se había logrado destrabar la votación de estos, lo que dejaba libre el camino para empezar la discusión. Sin embargo, las declaraciones de una Constituyente ralentizaron el debate en plenaria de Senado. Por derecho, antes de votar el orden del día los congresistas pueden dejar constancias. Para esta semana del 18 de marzo tanto, lunes como martes, la reacciones sobre la Constituyente mediante constancias fueron la norma en plenaria, haciendo que el debate de Reforma Pensional quedara para el miércoles 20 de marzo. Este 20 de marzo tampoco se pudo iniciar el debate de Reforma Pensional y quedó para la primera la última semana de marzo, pero ¿por qué no se pudo votar? Hubo tres hechos que retrasaron, de nuevo, el debate. El primero de ellos fue la proposición radicada por el senador del Partido de La U, Antonio José Correa, aliado del Gobierno, para que se creara una subcomisión para la concertación entre diferentes fuerzas políticas y ayudar a destrabar la agenda legislativa del Gobierno. La proposición fue debatida, luego votada. Esta se negó, mostrando el poco apoyo que tiene hoy Gobierno en el Senado. Proposición para creación de Subcomisión Fuente: Propia Luego reaparecieron los impedimentos, esta vez no se votaron por bloques sino uno por uno, por orden de quien presidía la plenaria, Iván Name. Cuando se llegó al impedimento del senador de Cambio Radical, Carlos Fernando Motoa la plenaria, contrario a la votación de los impedimentos pasados, aprobó el impedimento de Motoa. El primero en reaccionar fue David Luna, compañero de bancada de Motoa, exigiendo que se volviera a votar el impedimento de su colega o que se reabriera la votación de todos los impedimentos anteriormente votados. Luna apoyado por senadores del Centro Democrático justificaban que, si los impedimentos pasados se votaron negativamente por qué este sí. Al final se puso en consideración de la plenaria reabrir la votación de Motoa y no el total de impedimentos votados, algo que habría retrasado aún más el debate de la reforma. Esta vez se negó el impedimento. Hay que decir que los votos que faltaron para que el impedimento de Motoa fuera negado en la primera votación eran los de miembros del Centro Democrático y de Cambio Radical, partidos que lideran la operación tortuga con el rompimiento del quorum. No esperaban que algún impedimento fuera negado. El tercer hecho que no solo retrasó el debate el miércoles, sino que también hace que la votación se retrase, al menos, una sesión más fue la proposición una sesión informal, más no una audiencia pública, para escuchar a expertos y representantes de los fondos de pensiones. La plenaria aprobó la proposición y ahí se levantó la sesión hasta semana santa. Sin embargo, luego de la presión de varios congresistas Iván Name, presidente del Senado, citó sesión para el martes de semana santa. Por otro lado, el panorama de la Reforma a la Salud es más preocupante para el Gobierno, pues se logró afianzar el bloque de 8 congresistas que firmaron la ponencia de archivo. Este bloque surge luego de que Lorena Ríos, de Colombia Justa Libres y Berenice Bedoya, de ASI se sumarán a la ponencia negativa de Nadia Blel del Partido Conservador. Luego Bedoya logró llevar al senador del Partido Liberal, Miguel Ángel Pinto. Norma Hurtado, de La U, última en firmar, terminó allí gracias al trabajo de las senadoras de ASI y Colombia Justa Libres. Ya afianzado es bloque, la propuesta de Constituyente sumado a hechos denunciados por senadores como Norma Hurtado y Miguel Ángel Pinto deja la Reforma a la Salud virtualmente hundida. Sobre Reforma Laboral, aún no ha superado su primer debate en Comisión Séptima de Cámara. Si bien en Cámara hay un ambiente más favorable para el Gobierno, en caso de aprobarse allí deberá pasar a Senado, donde, como pasaría con las otras dos reformas sociales, podría caerse. Reacomodo en el mapa político Por un lado, la propuesta de Constituyente revivió a un político, que no deja de ser hábil, como Germán Vargas Lleras. El exvicepresidente se subió los primeros días después de la propuesta al bus de la Constituyente anticipando una candidatura presidencial para el 2026 y así tratar de capitalizar la mayor cantidad de votos posibles. Votos que en el 2018 se fueron para la campaña presidencial de Iván Duque gracias al clan Char. Luego de varios días Vargas Lleras se bajó del bus. Por otro lado, la propuesta logró mostrar, de nuevo, las fracturas dentro del Pacto Histórico. Mientras algunos congresistas salieron a defenderla como Alberto Benavides, del Polo Democrático, otras figuras como María José Pizarro se alejaron de la propuesta. Adicional a esto hay congresistas del Pacto Histórico que están empezando a ser críticos del Gobierno ante la opinión pública. Caso como el de la presidenta de MAIS, Martha Peralta, quien es presidenta de la Comisión Séptima de Senado y ponente de la Reforma Pensional. La gran conclusión que deja la propuesta de Constituyente es que, si bien puede no materializarse, Gustavo Petro con esta propuesta enterró alguna posibilidad de retomar el Acuerdo Nacional, el Frente Amplio, del que a inicios de periodo presidencial hablaban figuras como Roy Barreras o Alfonso Prada. Con ello sacrifica parte de la gobernabilidad que le quedaba, especialmente en Senado. En Cámara el ambiente aun no es tan adverso como en Senado, por ejemplo, parece haber ambiente de debate para Reforma a la Educación. De igual manera los dos años que vendrán antes de acabar su periodo parece que Petro no tomará otro camino que continuar con la radicalización democrática. Esto es llamar a las calles, posiblemente desgastando cada vez más a sus bases sociales, cerrando también las puertas de su gobernabilidad en el Congreso.
- Parapolítica: La historia del mayor asalto a la democracia colombiana
Por: Redacción Pares. Se cumplen 20 años de la investigación que partió en dos la política colombiana, Parapolítica, la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos. Con ayuda del gobierno sueco, la Corporación Nuevo Arco Iris pudo descubrir la intención de los paramilitares de infiltrar el Congreso de la República. ¿Cómo lo hicieron? A punta de votos. Desde zonas donde ejercían una alta influencia con su presencia y poder, los paras obligaron a la población a votar por el candidato que más les convenían. El que estuviera alineado con sus posturas. Por eso, una esteticista de Tierralta, Córdoba, sin mayor trayectoria política como Eleonora Pineda sacó 30 mil votos, caso parecido sucedió con candidatos en zonas como el Bajo Cauca. En las elecciones al Congreso del 2002 se dio el fenómeno. Ese año León Valencia, acompañado de los investigadores Laura Bonilla, Claudia López y Mauricio Romero arrancaron una investigación que fue convertida en libro en el año 2004. El presidente Uribe tenía altos índices de popularidad, como nunca se había visto en la historia moderna del país. La investigación horadó su imagen. Fue un golpe duro a su gobierno e incluso a su familia ya que, como se comprobó, Mario Uribe, su primo, también recibió apoyo de los paras. Por estos hechos fue condenado. No fue el único. Entre los años 2006 y 2013 fueron condenados 60 congresistas por este delito. La valentía de magistrados como Iván Velásquez, que incluso le pidieron a Nuevo Arco Iris los documentos que se tenían para iniciar una investigación formal de la Corte Suprema, fue vital para desbaratar el entramado. Los Paras querían legitimidad desde el Congreso, cambiar la Constitución, obtener impunidad y quedarse con toda la tierra y el poder que habían cosechado a punta de horror. El uribismo no se quedó de brazos cruzados. Desde su columna en El Tiempo el entonces todopoderoso José Obdulio Gaviria, ideólogo supremo del uribismo, se dedicó a destrozar el prestigio de Nuevo Arco Iris y se ensañó contra Claudia López a quien calificó de Torquemada. El capítulo de López estaba centrado en la influencia de los paras en Antioquia y Gaviria no pudo disimular el dolor que le daba el callo pisado. Incluso decidió hacer un libro con intelectuales a fines al uribismo que resultó siendo la contrarréplica del libro de la Parapolítica. Hoy en día sólo los memoriosos como Funes pueden recordar esta publicación. Igual Gaviria, como sus huestes, hicieron daño a los investigadores. En esa época no existían redes sociales pero algunos medios se prestaron de altoparlantes de las injurias, las calumnias de las que Gaviria, en su mejor época, era capaz de idear, no siempre sin gracia y hasta genio. La vida de los investigadores a cargo del libro de la Parapolítica cambiaría para siempre. León Valencia y Laura Bonilla salieron exiliados debido a las amenazas, al igual que Mauricio Romero. La aguerrida Claudia López se transformó en una política de éxito que incluso llegó a ser alcaldesa de Bogotá. Veinte años después el uribismo está lejos de tener el poder que alguna vez ostentó. El presidente es alguien que está en sus antípodas. Como senador Gustavo Petro fue de los pocos que no se arrodilló ante el poder que ostentó Mancuso, Ramón Isaza y Ernesto Baez en la fría tarde en la que entraron al Congreso. Fue el primer congresista en usar la palabra Parapolítica en un debate, pero el término fue acunado por Valencia y sus investigadores en el libro que publicó Intermedio en el año 2004. Mucha agua ha pasado debajo del puente en 20 años. Por eso Planeta ha decidido publicar un libro que es, a la vez, una mirada de lo que dejó esta investigación rigurosa. León Valencia, Claudia López, Mauricio Romero, Laura Bonilla, recuerdan lo duro que fue ir en contra de la corriente en esos años y, a la vez, muestran como la investigación cambió el tablero político. Ariel Ávila y Antonio Sanguino, se explayan sobre el fenómeno y, además, se hace un trabajo periodístico haciendo un paneo de quienes eran y cómo están ahora los protagonistas del escándalo. El libro, que viene con el sello Planeta, se lanzará en la próxima feria del libro de Bogotá.
- ¿Quién mató a Lourdes Maldonado, la periodista que le suplicó por su vida a López Obrador?
Por: Redacción Pares Foto tomada de: BBC El 26 de marzo del 2019 la periodista Lourdes Maldonado llegó a Ciudad de México. Su intención era hablar con el presidente, Andrés Manuel López Obrador. Ante cientos de cámara de televisión le dijo, con la voz firme y también honda: -Temo por mi vida Lourdes se había enfrascado, a sus 68 años, en una pelea con alguien poderoso. Se trataba de Jaime Bonilla, en ese entonces era el senador ficha del partido del presidente, MORENA, para ser gobernador de Baja California. Además, era el dueño de la televisora para la que ella trabajaba. Maldonado dejó claro, ante millones de mexicanos, que hacía responsable de lo que le pasara al empresario. “Con él poco se puede hacer” dijo la periodista ante un presidente que parecía muy serio, muy adusto y que inmediatamente designó su caso a uno de sus asesores más cercanos, Jesús Ramírez, para que la protegiera. La periodista fue clara a la hora de referirse a Bonilla y el vínculo que lo unía con AMLO: "Lo hago porque se trata de su senador con licencia, de su súper coordinador de delegaciones y su candidato, su próximo candidato a la gubernatura de Baja California, el licenciado Jaime Bonilla, por eso estoy aquí, pidiendo su apoyo". Lourdes Maldonado regresó tranquila a Tiuana. Pero no tenía por qué estarlo. Al cabo de unas semanas las amenazas regresaron. Lourdes tenía una amplia trayectoria en la televisión mexicana. Empezó a comienzos de los noventa de la mano de uno de los más conocidos -y también resistidos- periodistas de ese país, Jacobo Zabludovsky. En el 2012 había entrado a trabajar para Primer Sistema de Noticias, propiedad de Bonilla. Pero desde el 2013 arrancó un pleito laboral contra él. Maldonado la describen sus compañeros como aguerrida, frentera, incómoda y directa. Alguien que no hacía concesiones. De las amenazas telefónicas se pasó a los hechos físicos. Un balazo rompió el vidrio trasero de su auto. Inmediatamente pidió acogerse al Mecanismo Estatal de Protección a Periodistas, que, además, tenía que contar con la aprobación del gobernador de Baja California que ya era Jaime Bonilla, la persona con la que sostenía la querella judicial. Lo que le dieron para protegerse fue ridículo: un botón de pánico, recorridos policiales en la noche rodeando su casa, y el acompañamiento, ocasional, de una patrulla. Para ella no habían camionetas blindadas ni esquemas. La promesa que le hizo López Obrador en el 2019 quedaba cada vez más difusa. Y poco a poco sentía que se cerraba el cerco contra ella. En el 2021, según Reporteros sin fronteras, asesinaron en México a siete periodistas lo que lo convertía en “el país más mortífero del mundo” para hacer este trabajo. Y el 2022 comenzó fatal. El 10 de enero del 2022 asesinaron a puñaladas en Veracruz a José Luis Gamboa Arenas, director del medio digital Inforegio, donde daba difusión a problemas de inseguridad y política. Tomarse el trabajo con la seriedad y honestidad que se necesitan en un país como México fue su único delito. En Baja California, en Tiuana, muy cerca de su casa, en la calle 5 de mayo de la colonia Camino Verde, mataron a tiros a Margarito Martínez. Un fotógrafo que trabajaba para el Semanario Zeta y otros medios de alcance internacional como la BBC. Cubría la crónica roja o como dicen en México, las noticias policiales. Lourdes quedó impresionada y lo interpretó como una señal inequívoca de que su vida corría peligro. Y entonces ocurrió lo peor. El domingo 24 de enero, a las 6 y 20 de la tarde, dos sicarios que se bajaron de un taxi dispararon contra ella mientras estaba adentro de su auto, en la Colonia Santa Fé, muy cerca de su casa, justo en el lugar donde ella había dicho, se sentía más vulnerable. Quedaba claro que los sistemas de protección no servían para nada. Dos años después, aparte de la captura de los presuntos autores materiales, no se sabe nada sobre el móvil y que nivel de culpabilidad podría tener Jaime Bonilla, quien sin dificultades judiciales terminó su periodo de gobernador. La impunidad es la nueva afrenta que sobrelleva la memoria de Lourdes Maldonado. Con regularidad, en Tijuana, cada tanto, salen mantas con la leyenda “Jaime Bonilla, asesino de Lourdes Maldonado” pero la justicia y López Obrador siguen inmutables, como si no supieran de qué estuvieran hablando.
- ¿La ley minera será una realidad?
Por: Isabela Puyana Foto tomada de: El País En el foro ‘el futuro de la minería en Colombia’ en el que participó la viceministra de Minas, Johana Rocha Gómez, entrevistada, uno de los temas cruciales fue la Ley de Minas. Federico Gómez Lara hizo una entrevista en la que cuestionó si esta propuesta que ha sido cuestionada por varios sectores podría ser o no una realidad en medio de un escenario político resistente: “Estamos hoy evidenciando un trancón legislativo grande con unas reformas muy de fondo. Una reforma pensional, una reforma de la salud, una reforma laboral. Todas bastante accidentadas en el Congreso y hoy tenemos al señor Presidente hablando de la posibilidad de una Constituyente. ¿Qué pasa si los sectores políticos no le caminan a esta Ley de Minas?” le preguntó el entrevistador a la Viceministra. Gómez Lara, le mencionó si tenían contemplado algún plan de contingencia u otra vía para conseguir las propuestas de transición que propone hoy el Ministerio de Minas. La viceministra le respondió que como Ejecutivo tienen el deber de reglamentar los instrumentos legislativos que a la fecha existen: “Nosotros debemos continuar por la senda de la reglamentación de aquellos instrumentos que efectivamente puedan ser materializados en nuestro ordenamiento jurídico a través de la reglamentación”. Insistió en que es necesario dar el debate en “la casa democrática”, pues es un trabajo que asegura tiene la suficiente fortaleza para sustentar después de una dedicación y estudio de más de 16 meses. “El corazón de las modificaciones que requiere el sector minero realmente está y debe ser desatado en sede legislativa. De manera que por eso nosotros hemos dispuesto, por un lado, no solo un proceso preliminar muy participativo y plural y también un escenario de diálogos ciudadanos sobre los borradores que hemos construido”. Según la Viceministra se abrieron espacios digitales y presenciales para recibir recomendaciones de representantes de todos los sectores involucrados. Además, a sujetos étnicos como centro de la discusión para la planificación de un modelo de minería inclusiva y artesanal, diferenciada y de pequeña escala que, aseguran gracias a esto, haber logrado un sistema de contratación mucho más eficaz inspirado en el sector hidrocarburífero. Complementando a la respuesta dada a Gomez Lara “ las condiciones de modificación están en el Congreso, entonces, nosotros hemos insistido en que aún cuando en esta instancia haya un retraso, estas discusiones, que son de cara a la ciudadanía para saldar deudas históricas que tenemos en el país, especialmente en nuestros territorios deben darse en el Congreso con miras de una minería sustentable”. La Viceministra comentó que las propuestas contenidas en el artículo pueden ser consideradas para algunos actores como novedosas e incluso, inéditas. Sin embargo, aseguró que en el mundo ya se están dando estas discusiones. ¿Cuáles han sido las propuestas más polémicas? Dar incentivos a la pequeña minería En materia de títulos, en el país hay en la actualidad más de 7200 títulos ocupan entre el 2 y el 3% del territorio nacional, pero esos títulos tienen una alta concentración en el sector de la gran y mediana minería. Cerca de 2 millones de hectáreas le pertenecen a la gran y mediana minería , así que son esos dos sectores los que están ocupando el principal espacio en el país en materia de titulación. “Cuando pensamos en la pequeña minería, el país tiene aproximadamente 3.700 títulos asignados a la fecha, pero las áreas sobre las que se extienden este importante número de títulos tan solo ascienden a 120 hectáreas. El principal porcentaje territorial en este momento está concentrado en la gran minería y en la mediana minería y eso nos lleva a pensar que esa pequeña minería también necesita un incentivo en términos de espacio”. Asegura la viceministra ¿Es esta la sustitución de la minería en Colombia? El Gobierno trabaja en diferentes minerales estratégicos como el níquel, manganeso y cobalto. Aseguró Johana Rocha. También destacó que la alta informalidad en la minería está impidiendo el ingreso de recursos al erario. “Nosotros no estamos promoviendo una sustitución de la minería en Colombia, estamos proponiendo una ordenación de la planificación de los estándares de la minería. A la minería en Colombia la estamos ordenando con estándares incluso de derechos”, dijo la viceministra.
- El proceso de paz con las FARC: el gran fracaso de Andrés Pastrana
Por: Redacción Pares Foto tomada de: El Espectador En los últimos días ha circulado un informe, ampliamente difundido en medios, en donde se afirma que el ELN ha aprovechado el proceso de paz con el gobierno para fortalecerse. La autenticidad de ese informe aún no se ha comprobado. Uno de los más fervientes opositores a cualquier proceso de paz que se lleve en el país es Andrés Pastrana. Así fue cuando Juan Manuel Santos decidió dialogar con las FARC, y su postura se ha endurecido aún más con el intento de paz total que está llevando Petro. Sin embargo él intentó la paz con las FARC, cediendo como ningún presidente lo ha hecho en la historia de este país ante las exigencias de un grupo armado. Pero la memoria es frágil. En 1998 las FARC tenía acorralado al Estado Colombiano. Golpes tremendos como la toma de Mitú, en donde 1.500 guerrilleros asesinaron a 16 policías y secuestraron a otros sesenta y nueve. Nunca antes las FARC se habían atrevido con tal contundencia a sitiar la capital de un departamento. Dos años atrás habían dado con contundencia otro golpe, esta vez fue en la base militar de Las Delicias, en Puerto Leguizamo Putumayo, dejando el saldo aterrador de 27 militares muertos en combate y sesenta secuestrados. El escándalo del Proceso 8000, en donde se comprobó que la campaña con la que Ernesto Samper había llegado a la presidencia en 1994 fue permeada por dineros del Cartel de Cali, desertificó a Colombia y, además, al presidente Ernesto Samper le quitaron la visa. Para recuperar la confianza de Estados Unidos, una vez fue elegido presidente, Andrés Pastrana viaja a Washington, se reúne con Bill Clinton y, de regreso a Colombia, sin ni siquiera preguntarle a los colombianos qué podrían pensar de un proceso de paz con las FARC, va hasta el campamento de Manuel Marulanda Vélez, se toma una foto con él y anuncia una negociación. Ya habían existido acercamientos previos en 1997 cuando hubo una reunión con Luis Carlos Villegas y Marcos Calarcá en México que pudo despejar el terreno a la hora de que el gobierno decidiera tender lazos. Este afán de Pastrana de quedar bien con los Estados Unidos fue el primer gran error que tuvo la negociación. En un artículo titulado De Washington al Caguán, ¿Por qué fallaron las cosas? El politólogo Hernando Gómez lo explica de manera insuperable: Andrés no tenía idea (y nunca tuvo idea) de las reformas susceptibles de negociación, así que Marulanda le pidió lo que podía pedir un viejo campesino desplazado: un pedazo de tierra donde el Ejército no los molestara. Las exigencias de las FARC fueron, si se compara con lo que tuvo que ceder Juan Manuel Santos ante esta guerrilla o el propio presidente Petro con el ELN y disidencias, desmesuradas. Las FARC pidieron una zona de 42.000 kilómetros cuadrados que abarcaba los municipios de Mesetas, La Uribe, La Macarena, Villahermosa y San Vicente del Caguán en donde ellos prácticamente crearon una república independiente. Si hoy escandaliza el poder que tiene Iván Mordisco en la zona de Argelia, Cauca, esto, que podría corresponder perfectamente a tres pequeños países europeos, era la prueba de que la guerrilla estaba ganando la batalla. Jamás hubo cese al fuego, los combates seguían con su natural encarnice y en la única parte del país en donde los fusiles callaron fue en la propia zona de despeje. El entonces presidente, sin consultárselo ni siquiera a su propio ministro de Defensa, ordenó que se fuera la fuerza pública de esos municipios. Esto genero un tira y afloje que a la postre resultó insoportable para su gobernabilidad en los más de tres años que duró la zona de distención. Pastrana, tan crítico a la hora de hablar de la impunidad que les dio Santos a los comandantes de las FARC, ordenó la suspensión inmediata de las órdenes de captura de los negociadores de la guerrilla, Raúl Reyes, Joaquín Gómez y Fabían Ramírez. El propio Hernando Gómez Buendía habla de los cuatro errores que cometió Pastrana a la hora de negociar con las FARC: Primero, entregar 42 mil hectáreas sin imponer ninguna restricción ni condición. Segundo, no haber pedido ni acordado el minimo minimorum de cualquier negociación: reglas de juego y árbitros que aseguren el avance. Tercero, negociar como gobierno y no como país: no hubo acuerdo político ni de Estado sobre la zona de distensión, menos aún sobre la agenda o sobre las reformas. Y cuarto, no haber “sincerado” el punto decisivo de la agenda: la droga y el papel de Estados Unidos en el proceso. Todo arrancó mal. La instalación de la mesa de negociación se hizo el 7 de enero de 1999. Pastrana fue con sus principales ministros. Había mucha expectativa en el país. Los principales noticieros se trasladaron a la zona. Incluso el show previo a la instalación de la mesa estuvo a cargo de la entonces joven cantante Marbelle, quien en ese momento era la esposa del jefe de seguridad del presidente Royne Chávez. Pero los ojos del país vieron como Pastrana sufría el desplante de Manuel Marulanda Vélez quien no asistió al evento por afirmar que habían francotiradores esperando para asesinarlo. El proceso de paz arrancaba con una silla vacía. Los desmanes de las FARC ocurrían ante la mirada impávida y acaso ingenua de Pastrana. El asesinato de tres indigenistas norteamericanos de 3 indigenistas norteamericanos en marzo de 1999, el ataque a 13 municipios de Colombia ese año, en donde las FARC querían mostrarse fuertes, la creación, en el año 2000, de leyes especiales para San Vicente del Caguan, como si la zona de distención fuera un país independiente, anunciadas por Iván Márquez, el secuestro del congresista Oscar Tulio Lizcano, además del de un avión de Satena, el asesinato de Diego Turbay Cote en un retén de las FARC, el secuestro del ex gobernador del Meta Alan Jara, el asesinato de la ministra de cultura Consuelo Araujo, el crecimiento de los cultivos de coca y laboratorios, el reclutamiento de niños ¿Cuántos atropellos tenía que aguantar Andrés Pastrana para quitarle la mano a la guerrilla? Solo el 20 de febrero del 2002 Andrés Pastrana decidió dar por terminada la zona de distención después del secuestro del avión de Aires en donde se llevaron al entonces senador Jorge Eduardo Gechem. La inexperiencia de Pastrana, su afán por quedar bien con Estados Unidos, por conseguir la paz a como diera lugar, provocaron el contragolpe durísimo de los paramilitares entre 1999 y 2002, justo los años en los que existió la zona de distención y la llegada al poder de un político de línea dura como Álvaro Uribe. El mismo Pastrana, tan implacable a la hora de hablar de la Paz Total y los acuerdos de Juan Manuel Santos con las FARC, fue el que encadenó una serie de humillaciones por parte de esta guerrilla durante los cuatro años que duró su presidencia. Eso se lo terminará cobrando la historia.
- La larga, prolífica y truculenta historia del Clan Acosta Bendek
Por: Laura Bonilla Fotos tomadas de: Revista Semana ¿Qué hace a un clan ser un clan? Hace un tiempo que en la fundación PARES venimos trabajando en un concepto muy usado en la opinión pública por su sonoridad, pero poco comprendido en su dimensión. La gente que pertenece a clanes no se siente parte de. De hecho, sus entornos normalizan comportamientos que a todas luces son antiéticos y frecuentemente delictivos. La política regional está llena de eso, pero también es cierto que la movilidad social en amplias regiones de país no ha sido un camino de virtudes. Por el contrario, en Colombia el camino de la formalidad y el respeto a la norma no tiene los mismos incentivos que el clientelismo y la trampa. En no pocas ocasiones la lealtad a una familia política es el único acceso a un mínimo de movilidad social. De ahí la fuerte lealtad que rodea a estos políticos y familias. Cuando un clan logra tener varias generaciones ya nadie pregunta de dónde saca su dinero o su poder. Es como si toda la vida los Char hubieran sido los Char y todo el mundo cree la versión de que un patriarca más esforzado e inteligente que el resto de la sociedad logró salir de la nada y hacerse a pulso, una tienda a la vez. Los Acosta Bendeck no son una excepción. Su historia no ha estado en el ojo de la opinión pública de la misma forma que otros clanes como los García Romero, probablemente porque en la Costa Norte son una de esas familias que combinó exitosamente economía con política, o más bien que utilizó sus vínculos políticos para construir un emporio económico. Hace tres días se dio el capítulo más reciente de esta historia que lo tiene todo: disputas familiares, clientelas, parapolítica, clanes, empresas y traiciones. La guerra entre las distintas líneas sucesorias de los Acosta Bendek han mostrado su peor cara a la opinión pública y muestra de eso es que representantes de ambas líneas han sido condenados en la disputa por la herencia, usando vínculos políticos, marrullas y sobornos. Ivonne Acosta, Carlos Jaller, Juan José Acosta Osio y Alonso Acosta Perez tienen orden de captura. Rafael Alfonso Acosta Osio fue condenado a 15 años por parapolítica. Luis Fernando Acosta Osio está vinculado al caso de corrupción de la Universidad Metropolitana de Barranquilla. En medio de todos los procesos judiciales, condenas y versiones, al menos dos de tres líneas de la saga familiar han estado metidas en varios escándalos de corrupción. Pero la relación entre política y economía tan utilizada para hacer crecer los negocios habla mucho de un clan que creció gracias a ella y que más de una vez ha usado la trampa en su carrera al éxito. Como todos los clanes políticos en Colombia, en las buenas ganan y en las malas no pierden. La responsabilidad penal la asumen los individuos, pero las ganancias las asume el clan. Aquí la historia en esta investigación especial de Laura Bonilla y al equipo de Democracia y Gobernabilidad de la Fundación Pares. La historia política y la historia económica. La historia de la familia Acosta Bendek es una historia similar a muchas. Empieza en 1920, en San Remo (Italia) donde la Sociedad de Naciones asignó al Reino Unido el mandato sobre Palestina. La mayoría de la población árabe, de origen musulmán, vio con muy malos ojos las políticas de la administración británica, pero especialmente la promoción de la inmigración judía y las promesas incumplidas a distintos linajes árabes. Un enredo del que todavía vivimos las dolorosas consecuencias. En los años 20 varias casas y familias decidieron migrar, buscando en el nuevo mundo las promesas que no ocurrirían en el viejo Medio Oriente. El Caribe colombiano fue un receptor de esa migración, que terminaría perfectamente integrada, con el tiempo, a la cultura Barranquillera. Entre esos migrantes estaban Juan Acosta Bendek y Miladis Bendek. Como muchos, se asentaron primero en el departamento del Magdalena y posteriormente migraron a la capital del Atlántico, cuna comercial y también política de la región más costera. Tuvieron un desempeño económico exitoso en la primera generación, pero realmente fue la segunda la que sentó las bases para ser un clan. La pareja tuvo doce hijos, pero cuatro se destacaron en la vida pública: Alfonso, Gabriel, Eduardo y Jacobo. Cuentan en la arenosa que, al igual que muchas familias colombianas, el mayor del linaje se dedicaba al trabajo para que los mejores pudieran estudiar y garantizar la estabilidad de las generaciones posteriores. Sin embargo, en el caso de los Acosta Bendek, el secreto del éxito rápido estuvo en las conexiones políticas, a través de las cuáles se fundaron empresas, con atajos a los que la gente que no está en estos círculos no tiene acceso. Una de las características para ser un clan es la flexibilidad política e ideológica, lo que fue evidente en esta historia familiar. Los primeros acercamientos políticos ocurren con Jacobo Acosta Bendek en la década de los sesenta, con el Partido Liberal, específicamente con el sector de Carlos Lleras Restrepo. Con el nombramiento en 1969 como director de la Corporación Eléctrica de la Costa Atlántica inició la carrera político-económica que llevaría a la familia a ser uno de los grupos económicos más fuertes del país, y tal vez, junto con la familia Char, los más importantes de la costa norte colombiana. Belisario Betancur lo recompensaría con la Alcaldía de Barranquilla entre 1983 y 1985. Para entonces, ya la familia había establecido dos negocios importantísimos: La Universidad Metropolitana de Barranquilla, fundada en 1973, con la participación directa de Eduardo, Gabriel, Jacobo, y de Alfonso a través de la Fundación Acosta Bendek. Esto catapultó al segundo miembro político de la familia, Gabriel Acosta Bendek quién inicia su carrera política, pero no en el Partido Liberal como su hermano Jacobo, sino en el conservatismo. En 1980 ya Gabriel se había hecho con una curul en la Asamblea Departamental, que conservaría hasta que en 1994 sería electo Representante a la Cámara por el Movimiento Nacional Conservador. Con la salida de Gabriel a la política, su hermano Eduardo Acosta Bendek ocuparía la rectoría durante 35 años consecutivos. El segundo negocio importante de la familia Acosta Bendek sería el del Hospital Metropolitano de Barranquilla, hoy prácticamente en ruinas por malos manejos, corrupción y disputas internas del clan. Pero no solamente la familia acumuló estos negocios. Alfonso Acosta tuvo Arriendos del Norte, la Corporación Colegio Inmobiliarios de Barranquilla, participó en la Asociación Nacional de Lonjas y fue miembros de la junta directiva de la Cooperativa Industrial Lechera de la Costa, Coolechera. Con un importante capital económico en los años noventa Gabriel Acosta salta al Senado inicialmente continuando en el Movimiento Nacional Conservador, y heredando su curul en la Asamblea Departamental a su sobrino Rafael Alonso Acosta Osio, hijo de Alfonso, quién debutó en el concejo apenas con la edad legal para hacerlo. Con él arrancaría la segunda generación de la política, mientras que la ley 100 de 1994 le permitió a la Fundación Hospital Universitario posicionar al clan en uno de los negocios más exitosos en Colombia, con el cual se han enriquecido muchas familias políticas: La salud. Ya con Gabriel Acosta Bendek en el congreso de la república la familia pudo constituirse como un clan político, con más de una generación en el poder y empezar a ampliar sus redes departamentales y nacionales. Con la crisis de los partidos tradicionales en los noventa, Gabriel pasó del Movimiento Nacional Conservador al Movimiento Nacional, a secas. Para las elecciones del 2002 este Movimiento, fundado en 1978 por Belisario Betancur, tuvo un segundo aire presentando una lista de candidatos al senado, que después estarían involucrados en el proceso judicial de la parapolítica. Senadores electos por el Movimiento Nacional Conservador en el año 2002. Fuente: Registraduría Nacional del Estado civil. Información de bases de datos de la Fundación PARES. En el 2006 Gabriel Acosta Bendek decidió presentarse junto con Eleonora Pineda y Luis Eduardo Vives, ambos condenados por parapolítica por el partido Convergencia Ciudadana, del político santandereano Luis Alberto Gil. Si bien Bendek no resultó involucrado directamente en un proceso judicial, la segunda generación política de su casa, representada en su sobrino Rafael Alonso Acosta Osio, tendría vínculos con los paramilitares. Por su parte, fue la relación con la familia Acosta Bendek la que le ayudó a Luis Alberto Gil y su EPS Solsalud a ampliar su influencia y negocios en la costa caribe colombiana, como es habitual entre grupos políticos. La segunda generación siempre arruina todo. Con la generación que consolidó el poder y la influencia vino el combo de hijos y primos que participaron activamente desde el partido Conservador en su mayoría, y como lo que se hereda no se hurta surgieron personajes como Alonso Acosta Osio, exrepresentante a la Cámara por Atlántico y que el 8 de febrero de 2024, fue condenando por haber financiado a los paramilitares del Bloque Norte. Hoy día después de haber saltado a Cambio Radical está prófugo en Honduras donde la Corte Suprema de Justicia de ese país negó su extradición. Los hermanos Acosta Osio, Alonso y Juan José representan la segunda generación vinculada a escándalos judiciales y políticos. En primer lugar, Alonso Acosta hizo alianzas con Julio Polanía, quién era – según las declaraciones de David Char ante la JEP – y antes, en el 2017, ante la Corte Suprema de Justicia. Las relaciones de Julio Polanía eran las de un lobista que le permitía a los paramilitares conectar con la clase política, a través de Carlos Mario García – alias el médico – encargado de los asuntos políticos del Bloque Norte de las AUC. Julio Cesar Polanía era un importante empresario de la región, al igual que la familia Acosta, relacionado con la exportación de carne vacuna, servicios de carga y el call center de los supermercados olímpica. Alonso Acosta no era ajeno a este tipo de “empresariado local” y a través de el también se vinculó directamente con mandos medios y altos de la estructura paramilitar como Edgar Ignacio Fierro – alias Don Antonio – y José Gelves Albarracín – alias El Canoso. La Corte Suprema de Justicia lo condenó en primera instancia a 15 años y nueve meses de cárcel. En la segunda década de los dos miles los patriarcas del clan empezaron a morir. Gabriel en el 2014; Jacobo en el 2016; Eduardo y Alfonso en el 2017. Tanto en la política como en la economía familiar la segunda generación tendría resultados muy diferentes, pero muy interconectados. En los clanes, las segundas generaciones tienden a combinar con más ahínco el uso de las relaciones políticas con el enriquecimiento personal. Las herencias económicas y políticas difícilmente salen bien, especialmente cuando han estado mediadas por fuertes disputas de poder. De los hijos de Alfonso Acosta Bendek, mientras Alonso Acosta se vinculaba a la parapolítica en el afán de no perder lo ganado, su hermano Juan José Acosta Osio intentó quedarse atornillado a la rectoría de la Universidad Metropolitana por medio de la cual también favorecía y apoyaba candidatos políticos en la región, pero también quedarse con la Fundación Acosta Bendek y la Fundación Hospital Universitario. Las conexiones de los Acosta Osio con políticos como Eduardo Pulgar, del Partido de la U, fueron muy estrechas, tanto que este senador, hoy preso en la Picota, sobornó a un juez para favorecer las intenciones de los hermanos Acosta Osio. Como nota al margen se puede asegurar que ahora la cuñada de Eduardo Pulgar continúa con la política regional, pero como parte del recién renovado Partido Liberal. También a Juan José Acosta Osio hermano de Alonso lo terminaron condenando, esta vez por intentar quedarse atornillado a la rectoría de la Universidad a través de recursos judiciales, la misma práctica presuntamente realizada por su otro hermano Luis Fernando Acosta Osío, quien ha presidido la Junta Directiva de la institución, y quien ha ocupado cargos públicos como el de cónsul honorario de Colombia en Polonia. Juan José Acosta Osio logró quedarse con la rectoría de la Universidad y Alberto Acosta Pérez con la dirección del hospital. Ambos hoy en una profunda quiebra y decadencia. El 22 de marzo del 2024, hace cuatro días, el Tribunal Superior de Bogotá ordenó la detención de Juan José Acosta Osio y Alberto Acosta Pérez. Así, los tres hermanos Acosta Osio terminan siendo condenados en distintos líos judiciales, pero bajo la misma égida: mantener el poder del clan. Hasta el difunto David Name Teherán terminó involucrado en unos audios revelados por Daniel Coronell [1] donde se intentaba presionar al juez para fallar a favor de los Acosta Osio. Del lado de Gabriel Acosta hubo dos herederos: Ivonne Acosta Acero, hija de su primera esposa Sofía Acero y Alberto Acosta Pérez, nacido de otra relación. Posteriormente Gabriel Acosta se casó con Soraya Corzo. Tras su muerte en el 2014 se desató la primera disputa familiar, entre su viuda y sus hijos mayores. Ivonne Acosta Acero y su esposo Carlos Jaller intentaron hacerse al control no sólo de la Fundación sino también de la Universidad y por esa razón hoy tienen orden de captura por abuso de confianza agravado, daño informático y destrucción, supresión u ocultamiento de elemento material probatorio y falsedad en documento privado y fraude procesal. Acosta Acero y Jaller están acusados de un daño patrimonial de 8502 millones de pesos propiedad valiéndose de contratos irregulares que le permitió apropiarse de esos recursos. En la actualidad Jaller y Acosta están en los Estados Unidos y se libró orden de captura internacional para su sometimiento judicial. Por parte de los herederos de Jacobo Acosta Bendek, los Acosta Polo, o Acosta Bendek Polo, se destaca Alejandro Acosta Bendek Polo de quién al igual que a los jóvenes Nule antes del escándalo de la contratación se le describe como un joven empresario que a sus 45 años de edad y debido sólo a su esfuerzo e innovación tiene cuatro empresas y muchas ideas de emprendimientos. Hoy es líder de Fintra, una empresa financiera no bancaria ( www.fintra.co ), una empresa de proyectos de ingeniería eléctrica que empata con la experiencia de su padre en el sector público eléctrico ( Sector Comercial - Selectrik ), Geotech ( Geotech – Rastreo y Monitoreo Satelital GPS ) y Prointegral de la cual no se conoce mucha información. El futuro del Clan Si algo caracteriza a los clanes políticos en Colombia es que nunca están completamente derrotados. Su alta capacidad de adaptación les permite permanecer como parte de las élites que gobiernan las regiones al mismo tiempo que aplican esos mismos contactos para favorecer sus intereses personales y negocios. Para muchos, lo normal en una empresa colombiana donde pareciera que el activo más importante es el capital social y las redes de favores. A nivel político las redes con casas como los Char y los Name, tejidas alrededor de amistades y alianzas, pero también de compartir la tajada de la contratación pública y el control del empleo regional harán que aún después de las disputas los negocios se impongan. Finalmente, tener una Universidad y un Hospital, además de una Fundación con altísima capacidad de contratación e importantes vínculos con el sector privado local es lo que hace que toda posibilidad de movilidad social, de consecución de empleo e incluso de otros servicios básicos quede suscrita a la pertenencia a uno de estos grupos. Barranquilla, una ciudad que hoy por hoy tiene una de las peores crisis de extorsión del país y donde el empleo público y privado muchas veces depende del voto por un político u otro, donde lo más importante de la obra pública es la fachada bonita, que continúa con una crisis eléctrica monumental, tarifas imposibles de energía y escasa atención en salud no logrará un nivel mínimo de desarrollo bajo el gobierno de los clanes, aunque la opinión pública local piense lo contrario. Será imposible en un lugar donde la movilidad social oscila entre la ilegalidad, la violencia, el clientelismo y los favores políticos. Ojalá las generaciones venideras del clan Acosta Bendek les de por ser más empresarios y menos políticos. [1] Corrupción Audio salpica a cónsul honorario y a tío del senador Name en corrupción : Audio salpica a cónsul honorario y a tío del senador Name en corrupción ( caracol.com.co )












