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  • La "Marcha de las Mayorías" sacude las calles en un rotundo rechazo al Gobierno de Petro

    Por: Katerin Erazo, Periodista Foto tomada de: El Colombiano La jornada de protestas, nombrada como la "Marcha de las Mayorías", ha cobrado fuerza en las principales ciudades de Colombia, convocando a una multitud de ciudadanos inconformes con las políticas implementadas por el presidente Gustavo Petro y su administración. Desde Bogotá hasta Medellín, Cali, Barranquilla y más allá, miles de manifestantes han salido a las calles para expresar su descontento y exigir cambios en la dirección del país. En la emblemática Plaza de Bolívar en Bogotá, epicentro de las manifestaciones, hubo personas que se congregaron desde tempranas horas de la mañana. Marchando desde el Parque Nacional y recorriendo la Carrera Séptima, los manifestantes avanzaron hacia la plaza, entonando consignas en contra del Gobierno de Petro y portando pancartas que expresaban sus demandas y preocupaciones. Según la oposición, diversos motivos que han llevado a los ciudadanos a unirse en esta protesta. Desde inquietudes sobre las reformas propuestas por el Gobierno, tales como las relacionadas con la salud, el trabajo y las pensiones, hasta preocupaciones más amplias sobre la dirección política y social del país, la "Marcha de las Mayorías" quiso reflejar un profundo malestar entre diversos sectores de la sociedad colombiana. Entre los manifestantes, se encuentran figuras prominentes de la política colombiana, como representantes del Centro Democrático, quienes han expresado su respaldo a la movilización ciudadana. Christian Garcés, representante del Centro Democrático, destacó la importancia de salir a las calles para proteger la patria y afirmó que la marcha ofrece una oportunidad única para unir a todos los que están inconformes con el gobierno actual. La Plaza de Bolívar se convirtió en un escenario de discursos y debates, donde líderes de la oposición y ciudadanos comunes tuvieron la oportunidad de expresar sus puntos de vista y compartir sus experiencias. Se escucharon críticas contundentes hacia la gestión de Petro, así como propuestas y alternativas para el futuro del país. Además de las demandas específicas sobre políticas y reformas, la "Marcha de las Mayorías" también quiso reflejar un clima generalizado de descontento y frustración hacia el Gobierno. Las recientes polémicas, como el caso de los carrotanques en La Guajira y la fragilidad de los diálogos de paz, han alimentado el malestar de la ciudadanía y han contribuido a la movilización masiva en las calles. En medio de las recientes manifestaciones, el presidente de la República, Gustavo Petro, emitió una respuesta contundente desde la Casa de Nariño. Sus palabras, lejos de calmar los ánimos, han avivado el debate sobre los motivos y la dirección del cambio que tanto reclaman los colombianos. El mandatario no ha escatimado en críticas hacia los manifestantes, sugiriendo que algunos buscan mantener sus privilegios sin considerar el bienestar colectivo. Además, Petro cuestionó si realmente se desea cambiar la situación del país, apuntando a lo que denominó como "fuerzas volcánicas" que claman por una transformación profunda en Colombia. En este sentido, el presidente no ha dudado en señalar las fallas del actual sistema político y social, poniendo énfasis en temas como el sistema pensional y la atención en salud. Para Petro, el modelo actual ha fracasado rotundamente, como lo evidencia la alarmante tasa de mortalidad infantil y la persistente desigualdad económica. En medio de este panorama, queda latente la pregunta que el presidente Petro ha planteado a los colombianos: ¿realmente queremos cambiar el rumbo del país? Sus palabras han desatado un debate nacional sobre el futuro de Colombia y el papel que desempeñará el Gobierno en este proceso de transformación. Mientras tanto, las calles continúan siendo escenario de protestas y reclamos por un cambio real y significativo.

  • El día que echaron a Iván Cepeda del Congreso por gritar contra Mancuso

    Por: Redacción Pares Foto tomada de: El País y El Tiempo Iván Cepeda nunca volvió a ser el mismo desde el 9 de agosto de 1994. Ese día fuerzas oscuras de la ultra derecha colombiana y del Ejército asesinaron a su papá, el senador Manuel Cepeda Vargas. Era una de las miles de vidas arrebatas a militantes de la UP. Diez años después la infamia contra Iván Cepeda y la memoria de su padre se ahondó aún más cuando uno de los hombres que formaban parte del grupo que lo asesinó, Salvatore Mancuso, fue recibido con vítores en el Congreso. Incluso senadores como Carlos Moreno de Caro le hicieron fila para tomarse fotos con el comandante. Mancuso no llegó solo, lo acompañaban Ernesto Báez y Ramón Isaza. La intervención del comandante de las AUC duró 45 minutos. Presentó en sociedad el proyecto político de las Autodefensas. El haberle permitido entrar al Congreso fue un espaldarazo del gobierno del momento, el de Álvaro Uribe Vélez. Apenas terminó su intervención Mancuso recibió una salva de aplausos. Una de las pocas voces discordantes venía desde la baranda donde estaban apostados los periodistas. Allí habían ubicado a Iván Cepeda quien era conocido por su columna en El Tiempo y ese día llevó una foto de su papá para que no se le fuera a olvidar que sus verdugos habían arrodillado a los mal llamados Padres de la Patria. Un año atrás, en el 2003, había creado contra viento y marea el MOVICE, Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, agrupando a familiares de personas que habían sido desaparecidas, torturadas o asesinadas por pensar diferente al control establecido. Pero su compromiso político arrancó cuando tenía 13 años, a esa edad ya formaba parte de las Juventudes Comunistas, JUCO. Después de estudiar filosofía en Bulgaria, país que pertenecía a finales de los ochenta al Telón de Acero, regresó al país y le puso toda su energía a la candidatura de Bernardo Jaramillo Ossa. En Bulgaria había visto que los tiempos de la URSS y su dogmatismo se estaban acabando. Muchos dirigentes de izquierda seguían pegados a la egida de Moscú. Jaramillo Ossa era diferente. Representaba un ala despapajada, práctica, lejos de cualquier doctrina. Pero la ultraderecha asesinó a Jaramillo Ossa como mató a Pardo Leal, a Pizarro, a su padre. Acaso por equivocación las cámaras de televisión enfocaron por unos segundos a Iván Cepeda y a la foto de su papá. Mancuso, según la inolvidable crónica que hizo de ese capítulo de la Infamia Universal Hector Abad Faciolince para la revista Semana, lo miró con el rabillo del ojo. En ese momento Salvatore Mancuso había realizado la sangrienta toma a La Gabarra para quedarse con el control de la coca en el Catatumbo, destruyó la esperanza de los Montes de María, permitió que sus hombres acabaran a garrote limpio a cientos de vidas en el Salado. Todo con la excusa de que los paras estaban ayudándole al ejército a limpiar el país de guerrilla y de sus simpatizantes. Todo eso lo hicieron para incrementar sus fortunas, para obtener control político, para legitimarse. La popularidad de Álvaro Uribe superaba el 70% y el libro que un periodista le hizo a Carlos Castaño y que se convirtió en su autobiografía, Mi confesión, se vendía como pan caliente. Pocos alzaban la voz, había miedo y también incredulidad. Iván Cepeda era una de esas pocas voces valientes. Iba acompañado de Lilia Solano, quien ha denunciado con fuerza la constante violación de los Derechos Humanos y que, veinte años después, fue nombrada por Gustavo Petro viceministra para la participación de la igualdad y los derechos en Colombia. Solano tampoco se callaba. Y entonces la policía se incomodó y los sacó del recinto. Nunca se sabrá pero acaso Mancuso se habría molestado por tanto ruido. Su pose imperial, quedó impresa en tantas fotos, demostraba que en julio del 2004 estaba en la cima del mundo. El tiempo pasó, ocurrió la traición de Uribe a los paras, la extradición de Mancuso y ahora su regreso al país. Los mismos que alguna vez no les pareció demasiado grave las masacres para militares, los que aplaudieron en el Congreso al comandante Paramilitar ahora se rasgan las vestiduras por la intención del gobierno Petro de convertirlo en gestor de paz.  En cambio, víctimas como Iván Cepeda, están de acuerdo que en el camino a la verdad hay que tragarse muchos sapos. Ese es el precio que se paga por estar del lado correcto de la historia.

  • De los nuevos comicios en Venezuela, o la consolidación del autoritarismo electoral

    Por: Oscar A. Chala, investigador de la Línea de Democracia y Gobernabilidad Las elecciones en Venezuela, aunque destrabadas, se encuentran en un punto crítico. La asfixia política a la oposición y las escasas garantías electorales ofrecidas por el gobierno de Nicolás Maduro permiten anticipar el resultado esperado. El oficialismo no está dispuesto a competir y pretende dejar fuera de concurso a sus opositores en un certamen electoral que ya tiene fecha para el próximo 28 de julio, según el mismo Consejo Nacional Electoral. Día simbólico, porque es el natalicio de Hugo Chávez. Esta degradación del proceso político venezolano ya se veía venir desde la confirmación de inhabilidad para el ejercicio de cargos públicos a María Corina Machado, por parte del Tribunal Supremo de Justicia, reafirmado el pasado 24 de enero de 2024, justo 4 meses después de ganar en las elecciones primarias convocadas durante octubre de 2023, como parte de los acuerdos de Barbados. Tal y como lo contó Pares en su artículo “El método venezolano”, la estrategia de inhabilitar candidatos opositores y anularlos judicialmente ha sido una constante durante los años en los que ha gobernado Nicolás Maduro, y se ha repetido para los casos de Henrique Capriles Radonski, Leopoldo López y Antonio Ledezma, los dos últimos también encarcelados en su momento, luego de las protestas de “La Salida” y los presuntos intentos de sectores de la oposición de orquestar golpes de Estado contra Maduro. El juego de Maduro: el capítulo Saab Para el 21 de diciembre de 2023, la liberación del empresario Alex Saab, colaborador del régimen de Maduro en sus operaciones ilegales de comercio internacional y movimiento de dineros del chavismo, hizo parte de los acuerdos de intercambios de prisioneros con el Gobierno de los Estados Unidos de América. Lo que vino después fue el hastío de la desilusión ante el incumplimiento de los compromisos pactados después de tres años de negociaciones, impulsadas por el gobierno de Noruega y respaldadas por los países de la región, incluso por Colombia, país que restableció vínculos diplomáticos en 2022, luego de 5 años de ruptura. El capítulo Saab se cerraba con su libertad. Era el resultado de un duro proceso de negociación y de canje de prisioneros que demoró 16 meses, y terminó con el retorno del colombiano que se había convertido en el centro de la controversia, ante la discusión por las sanciones contra Venezuela por parte de los países de la región. Con ello, Estados Unidos cumplía su parte del acuerdo, tragándose un sapo grande, esperando reciprocidad por parte del oficialismo para permitir la participación de Machado, cosa que no sucedió. El 16 de enero del 2024 Nicolás Maduro, desafiante, nombró al empresario barranquillero presidente del Centro Internacional de inversión productiva. María Corina Machado, sí o sí. Durante su trayectoria política, María Corina Machado ha logrado competir electoralmente contra el régimen de manera formidable, y es que en procesos electorales organizados sin mayores garantías ha logrado imponerse por lo menos en varios certámenes políticos. Ha transitado por los cargos de diputada a la Asamblea Nacional de Venezuela del 2011 al 2014, siendo la principal opositora del régimen desde el liderazgo de la organización ‘Vente Venezuela’, de la que es la Coordinadora General. En este escenario, María Corina Machado logró convertirse en la candidata más opcionada después de enfrentar los múltiples intentos de sacarla del proceso electoral. Lo sorprendente es que después de casi dos décadas en los que el oficialismo se ha hecho con la hegemonía político-electoral del país, al interior de los grupos políticos de Venezuela organizados inicialmente en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y en la Plataforma Unitaria, solo han logrado concretar unos cuántos liderazgos capaces de plantar cara al gobierno de Nicolás Maduro, que lleva más de una década en el poder y que ya tiene probada experiencia desarticulando a su competencia. Sin María Corina Machado no se ven otras posibles opciones para integrar el tarjetón electoral, las otras opciones a la vista son Antonio Ecarri, del partido Alianza del Lápiz, y el diputado José Brito, quien fue acusado de beneficiar políticamente a Alex Saab y Javier Bertucci y es señalado por la Plataforma Unitaria como colaboracionista del gobierno de Maduro. Ninguno de estos candidatos tendría capacidad real de juntar la atomizada oposición venezolana, que también tiene retos a su interior de lograr conciliar puntos de vista y acciones concretas contra el régimen. En ese sentido, la única candidata que tiene un peso específico contra Maduro es Machado, además legitimada por los votos de las primarias de octubre de 2023, que ninguna figura en la oposición está dispuesta a reclamar. PSUV: Maduro tampoco está a salvo Pero algo también es cierto, Nicolás Maduro es un político repudiado en Venezuela por la población en general —tiene menos del 20% de aprobación, según datos independientes— cuyo temor de que otros grupos políticos en los que se ha sostenido y que conforman al oficialismo se lancen potencialmente en su contra. El temor ha sido latente y se ha manifestado en el creciente poder que figuras cercanas a su esposa, Cilia Flóres, la “primera combatiente”, han adquirido en la burocracia venezolana en detrimento de los grupos articulados por Diosdado Cabello, Carmen Menéndez y Tareck El Aissami. La purga de este último, que no ha vuelto a aparecer ni en medios de comunicación oficiales, ni en actos públicos, parece comprobar que los temores de Maduro por que exista un sector del oficialismo mucho más receloso de él y su gestión se han incrementado con el paso de los años. Esto, junto con la salida de varios generales cercanos a Diosdado Cabello en 2020, y con la reducción de cuotas burocráticas para la mayoría de los grupos tradicionales, indican que Maduro pretende concentrar aún más en su figura todo el poder posible, a la postre de aquellos terrores infundados que desde su propio partido le puedan correr de la silla en el Palacio de Miraflores. Incluso, desde años anteriores se ha venido manejando la posibilidad de que exista un candidato alternativo al actual presidente. La posibilidad fue real durante un tiempo, pero al final las directivas del PSUV se decantaron por seguir respaldando a Nicolás Maduro, en un escenario geopolítico internacional donde cualquier cambio dentro del gobierno puede desencadenar situaciones críticas, y en las que Maduro sigue generando cierta estabilidad, a pesar de tener cada vez más voces críticas dentro de su propio partido. No obstante, el desgaste es evidente.

  • Se fue Gina Banfi, quien fue mucho más que la maestra de canto de Shakira

    Por: Redacción Pares Foto tomada de: El Tiempo Con pocas excepciones los medios colombianos reseñaron la partida de Gina Banfi aludiendo su relación con Shakira. Si, es verdad, cuando la mega estrella del pop mundial tenía 14 años la invitaron a cantar en el Festival de Viña del Mar, tenía miedo y sólo los consejos de esta gran pionera de la música coral en Barranquilla la relajaron lo suficiente como para tener confianza en sí misma y creérselo. Así formó a otras cantantes que se ganaron el pan con su arte como Maia. Pero la historia de Gina Banfi es la historia del canto en la Arenosa. La misma epifanía que experimentó Gabriel García Márquez la tarde que su abuelo Nicolás Márquez lo llevó a conocer el hielo, la tuvo Gina Banfi al ver las teclas del piano Steinway que su abuelo Pellegrino Puccini había traído de Europa. En la década del treinta la ola que había convertido a Barranquilla en la Puerta de Oro de Colombia había retrocedido. La crisis mundial afectó a una ciudad que simbolizó la vanguardia en la década del veinte con sus aviones, su cerveza, sus artistas. La pequeña Gina tenía la música en la cabeza. Necesitaba una maestra que las convirtiera en notas. Y por eso estudió con la hermana Elisa de la Trinidad en el colegio Lourdes. La música era un vehículo de inspiración para su padre, que en esa época era un gran pintor y quería que sus hijas, Gina y Vera, continuaran con la tradición. Pero ella era terca y entendía el mundo era a través de las melodías que no paraba de escuchar. En una inspirada nota publicada en el diario Universal de Cartagena la periodista Diana Acosta recuerda los orígenes de Banfi como maestro de coros. Todo arrancó con la llegada a la ciudad de la madre Annunciata fundadora del colegio Marymount en Barranquilla en el año 1948. Ella le pidió a la joven Gina que arrancara a formar un coro para la navidad. Lo que no sabía es que con esa iniciativa arrancaba una tradición que no morirá con ella, que seguirá por décadas y que se ha constituido en un orgullo para la ciudad. El Coro Santa Cecilia fue su obra culmen al igual que el coro Madrigal. Se presentaban al lado de la Orquesta Sinfónica de Barranquilla y junto a su esposo, Jaime Abello, abrieron la posibilidad de que esta ciudad fuera sede de los festivales de coros más importantes del Caribe. Gina, a sus 92 años, deja hijos destacados como la legendaria actriz Maribel Abello y Jaime Abello Banfi, confundador de la Fundación Gabo. Se fue uno de los bastiones de la cultura en el Caribe.

  • La ficción de la tecnocracia

    Por:Laura Bonilla Cuando Antanas Mockus ganó la alcaldía por primera vez en 1995, lo acusaron de antipolítico y de romper con la tradición burocrática de liberales y conservadores que habían gobernado Bogotá desde siempre. Gracias a que efectivamente lo hizo, su gestión fue una de las alcaldías que más permanece en la memoria de la ciudad como referente de que la política y la ética, por primera vez en Colombia, pudieron ir de la mano. Bogotá no fue la misma. Se mejoró y amplió la planta de personal. Se redujo la contratación por prestación de servicios y se le permitió a profesionales idóneos e interesados en el servicio público llegar por mérito al Estado. Eso no es lo habitual. La semana pasada estalló una de tantas polémicas en redes sociales ante los nuevos nombramientos de gobierno: Gustavo Bolívar en el DPS, Diego Cancino viceministro del interior y Carlos Carrillo en la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo. En el DNP hizo lo que prácticamente todos los gobiernos han hecho: nombró a un político, en este caso a uno de su coalición: Alexander López. Muchas voces se han quejado de que con estos nombramientos Petro está acabando con la tecnocracia, pero esta frase tiene muchos matices. Es cierto que prácticamente todos los anteriores directores del DNP han sido economistas, pero también es verdad que figuras como Simón Gaviria o María Mercedes Cuéllar no tenían una carrera previa meritoria que les permitiera llegar a esa posición con experiencia. Es más, la mayoría de los hijos de familias políticas, liberales y conservadoras, tuvieron la oportunidad de saltar de la maestría al viceministerio sin haber hecho el más mínimo esfuerzo por conseguirlo. Nadie acusó a sus gobiernos de acabar con la tecnocracia. Con los nombramientos de Petro tengo muchas reservas. No creo que Carlos Carrillo haya hecho mérito alguno más que ser petrista de corazón y hacer escándalos en el Concejo de Bogotá. Puro estilo y redes sociales. Nada de fondo, ni como político, ni como técnico. Por el contrario, creo que Diego Cancino puede ser un viceministro interesante. A Gustavo Bolívar no le reclamo su escaso paso por el congreso ni su lealtad al presidente (todos los anteriores la han tenido) sino su idea fija de “gobernar con los amigos”. Cuando uno está en un cargo público y todos sus subalternos le dicen que sí todo el tiempo, es porque hay algo muy mal con la gestión. Gustavo Bolívar no tiene, a mi juicio, la capacidad de decidir quién hace un buen trabajo y quién no a la hora de poner a funcionar un departamento vital que Petro ha desperdiciado y que debiera ser el corazón de su gestión. Mala idea. De Alexander López supongo que, por su propia experiencia, tenderá a hacer una gestión más moderada. Veremos. Pero lo que me produce bastante disgusto es que la élite política, esa misma que pone a sus hijos de viceministros sin pasar por ningún filtro y que se ha negado a ampliar el servicio público y que les ha dado a los congresistas el control del empleo público. Esa élite política que creó el Estado que tenemos hoy, con más sombras que luces y un problema muy extendido de corrupción, sea precisamente la que señale que se acabó la tecnocracia. La burocracia que ha llegado al Estado por concurso de méritos es completamente minoritaria. No alcanza siquiera al 20% del personal contratado. Una vergüenza. Lo que sucede es que, por muchos años, los funcionarios que entraban se quedaban porque de una u otra forma pertenecían al mismo grupo que estaba en el poder. Circulaban en los mismos círculos de recomendación. Era perfectamente previsible que, en un país con una alternancia política tan precaria, el gobierno del cambio llegara a cambiar la gente. Lo que es cuestionable a todas luces es que las élites políticas precedentes ni siquiera fueron capaces de proteger su propia burocracia con trabajo decente y estable. ¿Querían tecnocracia? Bien hubieran podido nombrar plantas de personal. Para mí, la idea que han planteado de mantener una administración pública pequeña y llena de órdenes de prestación de servicios es completamente incompatible con una democracia que tenga alternancia y funcionalidad. Si el 80% del Estado son contratos temporales, es perfectamente lógico que, si un gobierno cambia de signo político, todas esas personas, programas, esfuerzos y memoria se cambien por los nuevos. Y no hay Estado que funcione si hay que reemplazarlo cada cuatro años. Así que, en Colombia, país de delfines y de herencias políticas, es muy difícil soportar ese argumento en algo más que no sea un profundo desprecio por quienes no han pertenecido a ciertos grupos políticos – y de clase – que han controlado la burocracia durante años. Finalmente, a Miguel Uribe nunca lo criticaron por inexperto cuando asumió, con una muy mediocre gestión de concejal, la secretaría de gobierno de Bogotá, y nadie sospechó de los jóvenes Nule cuando saltaron de cero a 100 en la contratación pública. A ambos los llamaron unos jóvenes prometedores.

  • El colegio progresista de Zipaquirá que hizo grandes a Gustavo Petro y a Gabriel García Márquez

    Por: Iván Gallo Foto tomada de: La Salle Gustavo Petro y García Márquez tienen pocas cosas en común. Una de ellas fue dejar la calidez de sus pueblos para irse a estudiar a un pueblo helado como Zipaquirá. El joven Petro creció viendo las fotos de Gabo clavadas en la pared de su colegio durante los primeros años setenta, como uno de los alumnos más destacados. En esa época era el escritor más popular del mundo. Su libro, Cien años de soledad, se vendía con avidez. Era una buena manera de inspirarse. En los pasillos del colegio se contaba la leyenda de cómo Gabo había llegado a esa ciudad de lluvia perpetua, de hombres vestidos de negro y en donde sus calles no se asomaba jamás una mujer. Todo comenzó cuando el escritor en ciernes vivía con su familia en Sucre. Una mañana su papá lo despertó diciéndole: “Alista tus vainas que te vas para Bogotá”. El viaje se hacía en barco por el anchuroso Magdalena. Los percances formaban parte de un viaje que a veces duraba tres días. Los pasajeros se bajaban en Puerto Salgar y de ahí tomaban un tren hasta Bogotá. En la estación nadie lo esperaba y todo era gris y oscuro. ¿A dónde había llegado? Lloró todo el camino hasta la pensión. Era enero de 1943, tenía 17 años y aspiraba que le dieran una beca para hacer el bachillerato. Su sueño era entrar al distinguido colegio de San Bartolomé, fundado en el siglo XVI por jesuitas. Pero sólo le alcanzó para entrar al Liceo Nacional de Varones de Zipaquirá. La sensación de opresión era acaso peor que en Bogotá. El liceo acababa de fundarse pero estaba construido en un edificio colonial. Según el escritor inglés Gerald Martin en la que es considerada la mejor biografía del autor de El otoño del patriarca las instalaciones del colegio comprendían “el despacho y las dependencias privadas del rector, la secretaría, una magnífica biblioteca, seis aulas y un laboratorio, además de un almacén, una cocina y refectorio, aseos y duchas; en la primera planta estaba el gran dormitorio para los aproximadamente ochenta internos que pernoctaban en la Escuela”. El Colegio era para un alma rebelde como Gabo, un castigo, en donde tenía que ver materias que a él no le interesaban porque lo único que su alma insaciable le pedía era devorar literatura. Sin embargo ese colegio era lo mejor que le podría pasar al joven Gabo. En 1934, cuando Alfonso López Pumarejo acabó con la Hegemonía Conservadora, declaró una “revolución en marcha” y buscó quitarle el monopolio de la educación a los curas. El primero de los que se llamarían “Colegios nacionales” fue este de Zipaquirá. Colombia en 1943 sólo tenía cuarenta mil estudiantes de secundaria de los cuales sólo seiscientos se graduaba. El colegio de Zipaquirá era la solución para que muchachos de todo el país que no tenían recursos para estudiar en colegios privados pudieran cumplir su sueño de ser bachilleres. El joven García Márquez encontró profesores que realmente lo inspiraron. Allí conoció a autores que le ayudarían a encontrar su estilo demoledor, uno de ellos fue Mark Twain. Mientras sus compañeros jugaban al fútbol en las tardes de asueto, Gabo entraba a la biblioteca y leía con desesperación. La literatura era complementada con libros de historia y biografías del que iría a ser posteriormente uno de los protagonistas de uno de sus libros más monumentales y más subestimados: Simón Bolívar. Gerald Martin, quien habló con algunos de sus compañeros, dejan un retrato claro de cómo era ese adolescente llegado de un mundo completamente diferente al de Zipaquirá “era delgado, con ojos desorbitados, temblando siempre y quejándose del frío. Su cabello, antes peinado y con raya, poco a poco se tornó en lana de acero, que nunca más volvería a domar del todo”. La llegada en 1944 del rector Carlos Martin, un joven de 30 años con aspiraciones de poeta y muy cercano al movimiento poético Piedra y Cielo, terminaría de favorecer a Gabo quien ya por esa época escribe sus primeros poemas -claramente inspirado en Pablo Neruda- bajo el seudónimo de Javier Garcés. Fue por Martin quien Gabo lee el libro que le abre todas las puertas, La metamorfosis de Kafka quien, para él, constituye una epifanía “coño, así hablaba mi abuelo” dijo cuando el autor checo describió la tribulación de Gregor Sampsa al despertarse convertido en una inmensa cucaracha. Fue en ese colegio de Zipaquirá donde consiguió su primer éxito literario, la publicación del poema Canción -presuntamente dedicado ya a Mercedes Barcha- en el diario El Tiempo. Incluso el joven estudiante con la anuencia del rector Martin, empezó a publicar una Gaceta Literaria en donde escribió sus primeras crónicas y cuentos. La llegada al poder en 1946 de Mariano Ospina Pérez fue el regreso de los conservadores a la Casa de Nariño. Las medidas contra los jóvenes se extremaron e incluso Carlos Martin y sus ideas progresistas terminaron con su destitución. La Gaceta literaria fue quemada en público, en un acto de barbarie, típico de políticos que realmente mandaban en esa época como Laureano Gómez, conocido por su sobrenombre de “El monstruo”. Gabo se graduó en diciembre de 1946. Vivía una depresión enorme. Quería ser libre para poder escribir y no regresar al yugo paternal que lo esperaba en Sucre. Bogotá con todos sus problemas era la posibilidad de estar lejos de su posesivo e imperial padre. Así que le tocó aceptar estudiar Derecho en la Universidad Nacional, que fue sólo una excusa para poder seguir haciendo lo único que quería hacer: escribir. Ser tan grande como Cervantes. El colegio de Zipaquirá demostró su progresismo al sacar a dos colombianos eminentes como Gabo y Petro. Según lo cuenta Mauricio Cárdenas en un reportaje publicado en Las 2 orillas, las notas de ambos, distanciadas en el tiempo por treinta años, están guardadas como verdaderos tesoros en un escaparate metálico en la rectoría. Gabo y Petro siguen inspirando a cientos de muchachos que siguen formando parte de este legendario colegio.

  • Lo que está haciendo PARES para ayudar a la Transición Energética en el Caribe

    Por Isabela Puyana La transición energética justa no solo busca mitigar los impactos negativos del cambio climático al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En Colombia, con su biodiversidad única y ecosistemas frágiles, puede beneficiarse enormemente al adoptar fuentes de energía renovable como la solar, eólica e hidroeléctrica y  proteger el entorno natural. Gracias a las condiciones geopolíticas se espera que se pueda garantizar que todos los sectores de la sociedad se beneficien de manera equitativa de las nuevas fuentes de energía. En este país, donde las comunidades indígenas y rurales a menudo se ven afectadas desproporcionadamente por la explotación de recursos, la transición justa puede ofrecer oportunidades y mejorar la calidad de vida para estas poblaciones que históricamente se han visto marginadas. Estas son algunas de las razones por las cuales Pares inicia un Centro de Pensamiento de Transición Energética Justa bajo la línea de Gobernanza, Transición Energética y Paz en el Caribe. “Esta área analiza y reflexiona de modo interdisciplinar temas estratégicos para la transición de energías renovables. Fomenta la participación de las comunidades como una forma de inclusión energética buscando el fortalecimiento de sujetos políticos que participen activamente en la toma de decisiones y facilitando mecanismo de articulación desde la colaboración y la confianza en aras de contribuir a disminuir la dependencia de combustibles fósiles” Asegura Nashry Zahgui Ibn Mucktafi, coordinador de la línea de Gobernanza, Transición Energética y Paz en el Caribe de Parez. Están ubicados en Caribe dado que es estratégico por sus condiciones geográficas, por fenómenos sociales que se están desarrollando por nuevos proyectos junto a comunidades que buscan tener energías limpias y que esperan generar alianzas y buscar fomentar conversaciones entre diversos actores. “El Caribe se ha hecho una zona estratégica porque permite mayor acondicionamiento a modelos de implementación de energías limpias por los vientos y el sol, también está lleno de particularidades y conflictividades que pueden generar retrasos en los proyectos que ya se están adelantando hacia la búsqueda de la transición energética justa y vale mencionar que nosotros como Centro de Pensamiento estamos analizando los fenómenos para generar concertación entre diversos actores” Asegura Daniela Bernier Pacheco, investigadora de la región Caribe. A mediados del 2024 El Centro de Pensamiento de Transición Energética realizará un evento en torno a a la Transición energética justa que busca reunir a diversos actores para promover conversaciones improbables y juntar diversos actores de la sociedad involucrados en procesos económicos, sociales y académicos, para que entre todos se posibiliten cambios: “ Estamos preparando la primera Cumbre de Transición Energética en Colombia. Un evento preparado desde la sociedad civil, en alianza con agentes institucionales, empresa privada, instituciones educativas y agencias de cooperación. Allí articulamos las intervenciones de líderes sociales y sectoriales, empresarios, servidores públicos y académicos de alto nivel en diferentes áreas y regiones para construir pensamiento y generar redes de colaboración” Asegura Álvaro Martínez, coordinador del evento. El evento, a desarrollarse a inicios de agosto en la ciudad de Santa Marta, contará con: un simposio académico, una rueda de negocios, una feria de productos y servicios, así como múltiples foros, conversatorios e intervenciones. “El caribe va a ser una región clave en la transición energética, por las energías renovables en el atlántico y en la Guajira, porque Santa Marta y su entorno son lugares privilegiados para eventos como el que vamos a desarrollar, que tengan que ver para la transición: tenemos el mar, la Sierra Nevada, el entorno comunitario y social es beneficiario para promover actividades que lleven a pensar cómo cambiar la situación actual y llevar a la transición energética justa”, Asegura León Valencia, director de Pares. Para mayor información: alvaro.martinez@pares.com.co

  • Martha Dereix, la “Niña bien” de Montería que le entregó su vida a Mancuso

    Por: Redacción Pares Fotos tomadas de: El Tiempo El pasado 27 de febrero Salvatore Mancuso regresó al país después de haber pagado una condena en los Estados Unidos. Mientras el uribismo en pleno rechazaba su arribo, sectores de la izquierda lo veían como una posibilidad de conocer la verdad de los horrores del paramilitarismo, cuyo auge en el país estuvo entre los años 1999 y 2006. Mancuso tendría una posibilidad de ser acogido en la JEP y convertirse en Gestor de Paz, según le ha propuesto el propio presidente Gustavo Petro. En las últimas horas se venía difundiendo la versión de que Mancuso recibiría el beneficio de libertad condicional, algo que ha sido confirmado este 4 de marzo del 2023, cuando una jueza de Justicia y Paz del Tribunal de Bogotá le concedió la libertad condicional por cuatro años ya que oficiará como Gestor de Paz. Tendrá que acogerse a unas condiciones: no podrá salir del territorio nacional, ni podrá vivir en los departamentos de la Costa Atlántica, en los que delinquió. En la Costa Atlántica no sólo nació sino vivió sus horas más gozosas. Mancuso pertenece a una familia tradicional de Montería. Vivían en el barrio Costa de Oro en donde fueron vecinos de otra familia poderosa, los Dereix. Allí el joven Salvatore conoció a Martha, su primera esposa. Los primeros Dereix que llegaron de Francia a Colombia se ubicaron en pleno siglo XIX a orillas del rio Sinú, bendecidas por una inagotable fertilidad. La deforestación fue su material de riqueza: hicieron una fortuna comercializando la madera que sacaban de los bosques de cedro amarillo, carrero y ceiba. Nadie contó los árboles que cayeron por culpa de su pujanza. Esa madera la exportaban a Europa y por eso pudieron comprar a comienzos del siglo XX una finca de 2.000 hectáreas, llamada Martha Magdalena y que terminaron vendiéndosela a Pedro Nel Ospina. Los más viejos le escucharon hablar a sus abuelos que fueron los Dereix los que llevaron por primera vez a Montería un auto, la luz eléctrica y fueron los que fundaron el primer banco. La familia compró varias fincas y en una de ellas, en 1965, nació Martha. Cuando estaba adolescente su papá compró una casa esquinera en el barrio Costa de Oro y allí el destino la unió con Salvatore. Estaban lejos aún los años en los que él se convertiría en un despiadado comandante paramilitar, cercenador de cabezas y perpetrador de masacres. A mediados de los ochenta era un reconocido motociclista en Montería. Incluso llegó a ser campeón nacional de Motocross en 1986. Se casaron en 1988, después de que el dejara a un lado la carrera de ingeniería que empezó a estudiar en Bogotá. Se fueron a vivir a los Estados Unidos y regresaron a comienzos de los noventa a Montería. En ese momento los ganaderos de Córdoba estaban preocupados por el avance de las guerrillas en ese departamento. Fue un amigo de la infancia de Mancuso, el mayor Walter Fratini Lobaccio, quien le enseñó las tácticas de guerra sucia que aprendió de los primeros grupos paramilitares en el Magdalena Medio. A Fratini el EPL lo asesinó y Mancuso encontró en esto una causa más para saciar su sed de sangre. Marta Dereix decidió no ver ni oír nada. Apagaba la radio cuando el nombre de su esposo era asociado a una masacre, a una desaparición. Se refugió en la mansión de 2.000 metros cuadrados que le compró Salvatore en el barrio La Castellana de Montería. Se dejaba consentir.  Ni el horror de El Salado o La Gabarra hizo odiar a su esposo. Una infidelidad sí. En el 2001 Salvatore le pidió el divorcio porque se había enamorado de una mujer mucho menor, se llamaba Margarita Zapata. Desde entonces la vida empezó a cobrarle su indiferencia. Primero se refugió en su casa de La Castellana y el único motivo por el que abandonaba ese bunker era para ir en su camioneta negra hasta el centro comercial Alamedas del Sinú a donde se veía con sus amigas de siempre. En junio del 2014 fue detenida por presuntos vínculos con “La Gata” Enilce López, la poderosa empresaria del chance quien murió en enero del 2024. Seis meses después una jueza la dejó libre porque no encontró pruebas de haber lavado 3.000 millones de pesos. Desde entonces ha intentado desaparecer del ojo público. Ya no vive en la imponente casa del barrio La Castellana. En el 2019 intentó ingresar a la JEP e incluso propuso indemnizar a las víctimas que dejó su esposo. Pero la rechazaron. En los últimos años fue acusada de comprar armas, ella argumentó que lo había hecho para su protección personal. Martha Dereix y Salvatore Mancuso ya no tienen otro vínculo que el pasado en común y sus dos hijos. Ella permanece en Colombia, intentando ser invisible, incluso para los amigos que la conocen de toda la vida.

  • La razón por la que Santos dejó de creer en Uribe

    Por: Redacción Pares Fotos tomadas de: el Nuevo Siglo y El País En el año 2005 Juan Manuel Santos quería hacer una pausa en la política. Su vena de periodista brotaba y consideraba que ya estaba bueno de servicio público. Pero apareció Álvaro Uribe tocando su puerta. La abrió. Le confió estar a cargo del ministerio de Defensa. A lo largo de la historia éste ha sido una cartera clave, pero en los años de la Seguridad Democrática este era el eje del gobierno. Las Fuerzas Armadas venían de una serie de reveses en los años noventa que se reflejó en las sangrientas tomas de Mitú o la de la base militar de las Delicias. En el año 2002 había 1.511 personas secuestradas en el país. Los diálogos de paz de San Vicente del Caguán, promovidos por el presidente Andrés Pastrana, no sólo habían sido un fracaso sino que ayudaron a fortalecer a las FARC. Se estima que por esa época esta guerrilla tenía una fuerza de combate que oscilaba entre 15 y 18 mil hombres. Una de las tareas emprendidas por el gobierno de Álvaro Uribe era minar las fuerzas guerrilleras y recuperar el país sin importar el costo de vidas o la sangre que tuviera que correr. Santos reemplazaría a Camilo Ospina en la cartera. Una de las primeras cosas que hizo, poco después de ser notificado por el presidente Uribe, fue viajar a Londres. Allí se entrevistó con su viejo amigo Tony Blair, entonces primer ministro del Reino Unido. La amistad se profundizó mientras ambos escribieron un libro llamado La tercera vía. Blair le dio varios consejos de su propia experiencia. Si en algo fallaba el ejército colombiano en su guerra con las FARC y contra los grandes capos de la droga, era en la inteligencia. Se podía ver con datos como antes de que cada operación los delincuentes sabían de las redadas, de las emboscadas. El ejército estaba lleno de espías, de oficiales que trabajaban a sueldo para mafiosos y comandantes guerrilleros. Así que Santos empezó a depurar las tropas. No le llevó mucho tiempo descubrir, por ejemplo, que había un grupo de inteligencia llamado Cancerbero, que estaba completamente sobornado por grupos ilegales. Poco a poco empezaron a verse los resultados. Las FARC recibió golpes demoledores que los obligaron a replegarse, a perder el territorio que ellos creían ganados. También los carteles de la droga. Gracias a una operación de inteligencia cayeron capos durísimos como Diego León Montoya Sánchez, mejor conocido como Don Diego, quien llegó a manejar en su momento el 70% de la cocaína colombiana que llegaba a los Estados Unidos y que estuvo involucrado en el asesinato de, al menos, 1.500 personas. Pero, no sólo la inteligencia fue un elemento clave para ganarle el pulso a la guerrilla. La política de respeto a los Derechos Humanos fue uno de sus aportes como Ministro de Defensa. En el año 2006 se medía el éxito de la guerra con los grupos insurgentes por litros de sangre. Las bajas era el indicador de éxito total. Fue una política promovida por el propio presidente Uribe quien quería mostrarle al país que la guerra se estaba ganando sin importarle el método. Los rumores de que las Fuerzas Armadas remataban a los guerrilleros y que, incluso, hacían pasar a civiles como miembros de la guerrilla, circulaban en los batallones. Juan Manuel Santos se enteró y designó al general Carlos Suárez para que elaborara el informe que terminaría mostrando la verdad sobre los mal llamados Falsos Positivos. Esta humanización de la guerra le quitó un argumento de peso a los comandantes de las FARC quienes intentaban subirle la moral a la guerrillerada mostrando la crueldad, la sevicia con la que actuaban las fuerzas del orden. Astuto, acercó a sus tropas incluso a los familiares de los guerrilleros y fueron un factor determinante para que aumentara la deserción en sus filas. Aunque dentro del mismo uribismo han señalado a Santos de estar involucrado en el asesinato de civiles que hicieron pasar como guerrilleros, está claro que, todo lo contrario, esto terminó alejando aún más a Santos del entonces presidente Uribe quien, después de perder la posibilidad de jugarse la carta a la presidencia del 2010 con Andrés Felipe Arias, aceptó apoyar a Santos a sabiendas de que la brecha entre los dos se convertía ya en un abismo. A sus 71 años Juan Manuel Santos ya ve estos años con la tranquilidad que da la distancia. Además, es capaz de hacer una autocrítica sobre la manera como en su momento abordó la guerra contra las drogas. Como Ministro de Defensa y en sus primeros años como presidente ordenó la fumigación de cultivos ilicitos, con datos se dio cuenta que las plantas de coca volvían a ser sembradas a los pocos meses y que las únicas víctimas de esto eran los campesinos que pagaban con su salud el respirar ese veneno. Juan Manuel Santos fue uno de los líderes que estuvieron en el encuentro Reconstruyendo estados de Bienestar en Las Américas, organizado, entre otros por Open Society y la Fundación Paz y Reconciliación.

  • La corrupción del ICBF que está matando de hambre a niños en La Guajira

    Por: Redacción Pares Foto tomada de: Radio Nacional La denuncia tuvo la potencia de una bomba. La actual directora del ICBF, Astrid Cáceres, explicó en redes sociales que después de una auditoria se descubrieron irregularidades en 220 contratos expedidos desde esa entidad. Además habrían nominas reportadas al instituto por un valor más alto que el pagado a los colaboradores. Las cuentas entre el número de niños atendidos no coincidían. Este tipo de situaciones estarían detrás de los casos de niños y niñas fallecidos por desnutrición en el país. A la hora de hablar del hambre de los niños en el país hay un departamento que es el reflejo de este problema, es La Guajira. Los números no pueden ser más dramáticos. Entre enero y septiembre del 2023 murieron de hambre 53 niños en ese departamento. Semanalmente son internados centenares de niños en centros de salud para afrontar tratamientos que les permita alcanzar su peso y su talla ideal. En el 2023 fueron reportados 1993 casos de desnutrición aguda y moderada. Las comunidades más afectadas en el departamento son los Wayuu con 46 fallecimientos, a Wiwa con 3 muertes, la Kogui con dos fallecimientos y la Arhuaco con un caso. Desde hace una década las capturas por corrupción de contratistas del ICBF en la Guajira han sido una constante. En octubre del 2016 fueron expedidas 14 ordenes de captura en ese departamento entre los que se incluían a la representante legal de la fundación Alimentando a mi región, Deicy Villar, la coordinadora del centro zonal del ICBF Leyla Montalvo. Los delitos por los que tenían que responder eran los de peculado por apropiación, concierto para delinquir, celebración indebida de contratos, entre otros. En el año 2023 la red de veedurías hizo una denuncia sobre casos de corrupción del ICBF en La Guajira. En un informe publicado en el portal La Otra Cara, revelaron la manipulación de los contratos de los operadores que brindan el servicio de alimentación a los niños pobres de la zona. Convirtieron una máquina de hacer plata con uno de los peores crímenes que se pueden concebir: el hambre de los niños. Los funcionarios que aventaron en este informe fueron estos funcionarios: Luis Gómez Pimienta, Luis Lobo, Edwin Ceballos, Astrid Cáceres, Wilder Navarro, Tais Romero, Martha Tovar Turmequé, Claudia González Rodríguez, Gloria Sampayo, Rodrigo Daza, Margarita Dcoff, Gloria Brito, Yosbelis Vega, Leonides Forero, Pedro Manjarrés  y el pediatra Dasuki, entre otros. La denuncia concreta hacía referencia a lo siguiente: Enfáticamente, la denuncia se encamina a exponer a los funcionarios que han hecho de esta seccional su caja menor a través de movimientos administrativos obscuros. Ha de iniciarse con el hecho que quien se autodenomina el gerente de la Regional, LUIS GÓMEZ PIMIENTA, no cuenta con un acto administrativo que lo designe como tal y no habrá, pues la presidencia de la República, en respuesta a la solicitud realizada por el Dr. (abogado) José Abuchaibe indicó que la vinculación del señor se está tramitando y será una orden por prestación de servicios. La actuación del señor Gómez, se vincula con los bloqueos y la promoción de manifestaciones sociales por parte del señor LUIS LOBO. El objetivo ha sido ejercer presión social, pero no desde el derecho constitucional legítimo que les asiste a los ciudadanos y, especialmente, a las comunidades Wayuu, para exponer su situación, sino que han sido manipulados para poner contra las cuerdas a los operadores, buscando rescindir sus contratos y poder así vender la idea que se contratará directamente con las entidades sugeridas por los líderes de las comunidades, las cuales, como es de esperarse, deben contribuir a las expectativas económicas del grupo de “líderes” de la regional. La denuncia de la actual directora del ICBF Astrid Caceres demuestra la actitud de este gobierno a la hora de denunciar irregularidades está claro con la publicación que hizo en la red social X, antigua Twitter.

  • De Alemania a Colombia: Comunidades energéticas

    Por: Ana María Ramírez Tovar Hoy escuchamos con cierta frecuencia hablar de comunidades energéticas, es la apuesta por democratizar la energía para el actual gobierno colombiano. Se ha anunciado que la meta es la creación de 20.000 comunidades energéticas en todo el territorio y a la fecha ya hay 13.000 postulaciones en la página del Ministerio de Minas y Energía. Aunque el nombre puede llegar a ser muy diciente, ¿qué tanto realmente entendemos sobre qué es una comunidad energética? Tomemos como ejemplo de referencia a Alemania, que según la Agencia Internacional de Energía Renovable - IRENA, es el país con la mayor capacidad instalada en proyectos comunitarios, cerca de 1 GW[1]. A pesar de existir otros países con gran número de energía bajo esta naturaleza como Dinamarca, Gran Bretaña y Austria; Alemania representa además el país con el mayor número de cooperativas de energía renovable desde 1980 que aún siguen operando. En este punto nos hemos referido a las comunidades energéticas como cooperativas energéticas, comunidades energéticas, proyectos colectivos de energía, y seguramente encontraremos otro par de nombres más si buscamos (energía ciudadana o energía comunitaria). La razón de ello radica en que no existe una denominación ni definición específica, parece así, un concepto que emerge del imaginario colectivo desde un enfoque bottom-up, como se conoce en la academia, que hace referencia a aquello que surge desde el pueblo hacia el gobierno. Para Alemania, el marco regulatorio parte de las directivas de la Unión Europea, cuya comisión define las cooperativas de energía dentro de dos leyes del Paquete de Energía Limpia: Directiva de Energías Renovables (UE) 2018/2001 para "comunidades de energías renovables” y, la Directiva sobre el Mercado Interior de la Electricidad (UE) 2019/944 para las "comunidades energéticas ciudadanas" que cubre todos los tipos de electricidad. Especifican las cooperativas como una posibilidad para que los ciudadanos contribuyan conjuntamente a los sistemas energéticos, sin determinar un fundamento jurídico específico. Dada la amplia definición del marco europeo de una comunidad energética, se entiende coloquialmente como organizaciones creadas, administradas y/o de propiedad de actores de la sociedad civil que un toman un papel activo en todo el mercado eléctrico. Si bien siempre hemos cooperado como especie paran dar soluciones a problemas comunes, el concepto moderno de comunidad energética surge a finales de la década de 1950. La principal motivación fue la búsqueda de acceder a servicios de energía, que por la naturaleza de la tecnología se hacía muy difícil solucionar individualmente, entonces, colectivamente se tomaba la decisión de instalar sistemas compartidos. En un principio, su principal uso fue calefacción, pensando en las ventajas de tener un sistema compartido: reduce costos, la instalación se puede hacer en sitios menos invasivos que las casas propias, la mantención era responsabilidad de todos y no de una sola persona, entre otras. Aquí entonces, encontramos un factor relevante del desarrollo de las comunidades energéticas en Alemania, es una iniciativa propia, no busca ser desarrollada por un tercero, buscó dar una solución propia a un problema propio. Esta capacidad de autogestión, de búsqueda de empoderamiento territorial y construcción del tejido social (la capacidad de cooperar entre nosotros), es esencialmente importante en el éxito de los esquemas: comunidad energética, implica una comunidad fuerte capaz de cooperar entre sí. Actualmente Alemania tiene más de 1.700 esquemas colectivos de energía en diferentes modalidades. Sus objetivos son la democratización del sistema energético, la participación ciudadana, la independencia energética, la reducción del costo de la energía, la descentralización de los sistemas de generación y, la diversificación de la matriz energética. En donde el éxito de la sostenibilidad ha sido el sentido de apropiación social de lo que se construye, la capacidad social de trabajar conjuntamente por un objetivo común, cada participante con un rol específico y definido. Si las comunidades energéticas que iniciaron en 1950 hubieran tenido un enfoque paternalista, se hubieran visto pasivos ambientales al cabo de un par de años y el mismo problema sobre la falta de acceso a la energía; si hubieran sido construidas en su totalidad con financiamiento externo y dependientes para su mantención, hoy no existirían. No obstante, el desarrollo fue diferente dada su vocación cooperativa, los ciudadanos de aquel momento buscaron los mecanismos bajo los cuales podían hacer operar sus sistemas y posteriormente, la presión social para regularlos y acceder a beneficios generó una mayor visibilidad política, que se refleja en las recientes directrices de Unión Europea[2] En Colombia no tenemos la misma tradición cooperativa que Alemania. No obstante, si tenemos muchas motivaciones para tomar las comunidades energéticas, -si se quiere, como una excusa- para la reconstrucción del tejido social de un país marcado por la violencia en el territorio y, la carencia de servicios de energía, de energía para la educación, la salud o las comunicaciones. Así, aunque el ejercicio requiere de una rigurosidad técnica, es menester resaltar que requiere aún más de todos nosotros en la construcción, no de un tercero que financie y recibamos como beneficiarios, sino de la búsqueda conjunta de soluciones. Algunas de las lecciones que podemos extraer de Alemania además de la capacidad cooperativa es entender que todos los ciudadanos que conforman una comunidad son heterogéneos, así que el respeto por las diferencias es esencial en el trabajo conjunto y voluntario. Hay que ser conscientes que este no será el trabajo principal del que viven los ciudadanos, por ello no será la prioridad, menos cuando existen otras grandes necesidades de base, la participación deberá ser voluntaria pero consistente. Dado que no todas las comunidades están en la capacidad de autofinanciarse y requieran apoyo externo, si debe existir un compromiso financiero adecuado para su contexto. Proporcionar un mecanismo de financiación será en muchos casos el punto de partida para la apropiación tecnológica, si depende de subsidios no es sostenible, la dependencia financiera externa nunca podrá representar desarrollo social. Por último, la formalidad de las soluciones permitirá que el sector privado se involucre sin instrumentalizar a las comunidades. Los nuevos modelos de energía centrados en los usuarios o los grupos de usuarios como estos esquemas encontrarán un camino para hacerlas sostenibles, en la única medida que se garanticen sus derechos. Fortalecer la institucionalidad y la gobernanza será necesario en la exploración de nuevos actores del mercado energético. Así, aunque existen claras barreras para Colombia, existen aún más motivaciones que pueden hacer realidad las comunidades energéticas que despliegan el desafío civilizatorio hacia lo sostenible, la renovación de demandas democráticas descentralizadas en torno a la energía, su fuerte relación con su territorio y sus conflictos; y las caras del desarrollo que tiene derechos y deberes. [1] Para hacerse a una idea, toda la capacidad instalada en Colombia es un poco más de 17 GW en grandes proyectos, principalmente hidroeléctricos [2] Nótese que no tienen más de 10 años

  • Radiografía de la extorsión en Colombia

    Por: Línea Convivencia y Seguridad Ciudadana La extorsión no es un delito aislado. Afecta la estabilidad y la convivencia de las comunidades donde se presenta. Es un desafío al poder del Estado. El ciudadano empieza a perder la fe en la protección que sus gobernantes pueden darles. Allí donde hay extorsión también existen grupos armados, desplazamiento, tráfico de drogas, despojos y asesinatos. La extorsión es un delito transversal a estas actividades. En Colombia la extorsión creció entre el 2022 y el 2023 un 7.9%. Pasó de 9.791 a 10.560 casos en un solo año. El modo predilecto para efectuarlo es a través de la llamada telefónica con 4.513 casos, los cobros directos con un 26% y las redes sociales con un 14.3% completan las modalidades de extorsión. Cabe resaltar que el 40% de las extorsiones se realizan en el país desde centros carcelarios. Los departamentos de Colombia en donde más se presenta este delito son, en su orden, Antioquia con un total de 1.797, seguido de Bogotá D.C con 1.626, Atlántico con 1.303, Valle del Cauca con 1.100 y Norte de Santander con 549 casos, resaltando también departamentos con un número importante de denuncias, como lo son Meta (501), Cauca (405) y Chocó (369). En el área metropolitana de Bogotá el municipio donde ocurren mayor número de extorsiones es Soacha con 72 casos. Bogotá está azotada por la extorsión. En el 2023 aumentó más que en todo el país, un 22%. La presencia de estructuras delincuenciales como El tren de Aragua que opera en localidades del centro, suroriente y suroccidente de la ciudad, donde han intentado establecer zonas de control territorial para asegurar el mercado del microtráfico, así como de la extorsión, generando disputas con otras organizaciones. Otras de las bandas que están generando alertas entre los comerciantes son la que se conoce como Satanás que, aunque hasta hace muy poco operaba principalmente en el suroccidente y suroriente de Bogotá ya ha ampliado su área de influencia a localidades del norte como Usaquén y Barrios Unidos. Las principales víctimas de esta banda son bicitaxistas, trabajadoras sexuales y comerciantes a quienes, incluso, han llegado a torturar. Los cobros que les hacen van desde cobros semanales de $250.000 a $300.000, hasta sumas que llegan a los 300 millones de pesos. Hay otras bandas que operan en la capital como Los Camilos, Los Paisas, Los Maracuchos y Los Lobos. Según las cifras de SIEDCO, las localidades con mayor número de casos reportados de extorsión en 2023 fueron Los Mártires, Usaquén, Santa Fe, Kennedy, Bosa y Suba. Medellín es la segunda ciudad de Colombia con más casos de extorsión con 884. La ciudad heredó un problema de seguridad que se desató con el auge del narcotráfico de los años ochenta. La Oficina es el cuerpo colegiado que articula las actividades criminales de la mayoría de los grandes grupos delincuenciales organizados del Valle de Aburrá, entre las cuáles se encuentran Los Chatas, La Terraza, Los Pesebreros y Caicedo, así como algunas con las que mantienen relaciones conflictivas, pero aun así se articulan con esta, como Los Pachelly y El Mesa. Estas organizaciones se encuentran en el espectro de grupo que entrarían a negociar en la probable Paz Urbana de la Paz Total propuesta por este gobierno. Cali ha presentado un incremento en la extorsión del 34% en el último año. Aunque hay grupos como La 40, El Platanal, Los del Hueco, África o El Parche, no existe una gran estructura criminal que lleve los hilos de la extorsión. En esta ciudad todo está más atomizado. En Buenaventura, aunque el gobierno logró sentar en una mesa de negociación a los Shottas y a los Espartanos, y se logró bajar los índices de homicidios, la extorsión sigue campante en el puerto. En municipios como Tuluá la presencia y poder de grupos como la Inmaculada, que causaron una violenta asonada el pasado 10 de febrero, es absoluta. En Barranquilla la extorsión subió un 101% en el 2023 con 834 casos. En esta área metropolitana se ha podido identificar la consolidación de estructuras como Los Costeños u Oficina de la Costa, Los Rastrojos Costeños, y Los Pepes. Uno de los líderes de los Rastrojos Costeños, el Negro Ober, no tiene empacho en amenazar de muerte a los comerciantes barranquilleros desde su celda. La situación es tan crítica que cada vez son más los negocios que cierran sus puertas debido a la presión de los delincuentes. En ciudades como Cúcuta la presencia constante en el Catatumbo del ELN, o los rezagos del holocausto paramilitar que sembró el horror en Norte de Santander entre los años 1997 y 2005, son caldo de cultivo para la extorsión. En el 2023 se registraron 284 casos presentando un incremento del 49% con respecto a las cifras del 2022. Entre los principales grupos delincuenciales que operan en la zona, y están involucrados en las dinámicas extorsivas, se puede identificar al grupo AK 47, al mando de alias ‘Saúl’, que funcionaría como la extensión del Tren de Aragua en Cúcuta; los Pelusos, disidencia del extinto grupo armado EPL; los Rastrojos, proveniente de estructuras paramilitares; Los Porras o Familia P, con un origen de clan familiar criminal. Si bien las grandes ciudades constituyen el foco principal de la extorsión, la presencia del ELN, las disidencias FARC y el Clan del Golfo han implementado esta práctica delincuencial en ciudades intermedias. Este informe de la Línea de Convivencia y Seguridad Ciudadana se convierte en la radiografía de uno de los peores problemas de seguridad que azota al país:

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