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- SAN ANTONIO DE PALMITO: CUANDO EL SOL ILUMINA LA JUSTICIA ENERGÉTICA
Por: John Jairo Correa Hace apenas unas semanas celebrábamos la inauguración del primer Territorio Energético en Tierralta, Córdoba, donde una granja solar comunitaria prometía una reducción del 15 % en las tarifas eléctricas para 500 familias vulnerables. Hoy, el turno es para San Antonio de Palmito, en Sucre, que se convierte en el segundo municipio del Caribe colombiano en abrazar el sol como alternativa justa, limpia y descentralizada. ¿Es esta una tendencia o una excepción? El nuevo proyecto solar, parte del programa Colombia Solar – Energía para Población Vulnerable , instala cerca de 1.975 paneles solares para beneficiar, nuevamente, a 500 hogares de estratos 1 y 2. La promesa esta vez es aún más ambiciosa: una reducción de hasta el 60 % en la tarifa de energía. A esto se suman beneficios colectivos. Escuelas, centros de salud y otras instituciones públicas también verán una disminución en sus gastos operativos. Se trata, sin duda, de un paso firme hacia una transición energética con enfoque territorial y social. Pero, ¿serán estos proyectos suficientes para cerrar la brecha histórica de pobreza energética? Como recordamos en el caso de Tierralta, los Territorios Energéticos no son solo infraestructuras solares, sino símbolos de una nueva forma de entender la energía: como derecho, no como privilegio. Sin embargo, el riesgo está en convertir lo excepcional en anecdótico. ¿Será esta una política estructural, o dependerá de la voluntad política del momento? ¿Qué desafíos enfrentan estas iniciativas? Aquí la dialéctica se hace evidente. Por un lado, tenemos el despliegue tecnológico: paneles, obras civiles, financiamiento. Por otro, la sostenibilidad social: ¿quién opera y mantiene estas granjas en el mediano plazo? ¿Las comunidades están siendo capacitadas para apropiarse de estas soluciones? ¿Dónde queda el componente de participación ciudadana? La transición energética justa no es solo una meta climática: es un principio democrático. San Antonio de Palmito repite el modelo de Tierralta. Pero repetir no siempre significa replicar con sentido. Para evitar que estas experiencias se desinflen, es fundamental que los entes territoriales se conviertan en actores permanentes del proceso, no solo en ejecutores de proyectos financiados desde el centro. El sol, que históricamente ha bañado los territorios del Caribe con su intensidad, hoy se convierte en un aliado. Pero no basta con instalar paneles solares si no transformamos las relaciones de poder, los modelos de gestión y las capacidades institucionales. La justicia energética no se mide solo en kilovatios, sino en participación, equidad y permanencia. Tierralta abrió el camino. San Antonio de Palmito lo confirma. Ahora es responsabilidad del Estado, de las comunidades y de la sociedad civil garantizar que la luz que se enciende hoy no sea fugaz, sino estructural.
- Del río al foro mundial: por qué la Amazonia necesita la voz de Colombia
Por: Mónica Castillo La Amazonia está frente a un punto de inflexión: protegerla de la voracidad extractiva o permitir que se profundice su degradación irreparable. Ese dilema llegará al centro de la discusión internacional en agosto de 2025, cuando Colombia reciba la V Cumbre de Estados Parte de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA). De acuerdo con El Espectador, para el pastor Elías García, voz de la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales (IRI-Colombia), el país “tiene la responsabilidad histórica de conducir este debate” y demostrar que es posible alinear conservación, justicia social y diplomacia ambiental en la mayor selva tropical del planeta. Un foro con poder de decisión La OTCA reúne a los ocho países con territorio amazónico (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela). Según el Ministerio de Ambiente, la cumbre de agosto busca entregar recomendaciones técnicas contra la deforestación y los delitos ambientales transnacionales para integrarlas en un nuevo plan de acción amazónico. Colombia llega a la presidencia pro tempore del organismo con un notable descenso nacional de la tala: 2023 cerró con la cifra más baja en 23 años (79.256 ha), una reducción del 36 % frente a 2022, según informó el diario El País. Aunque el repunte de 2024 mostró que los avances siguen siendo frágiles, la cumbre ofrece el escenario idóneo para consolidar compromisos colectivos y financiamiento climático. Por qué el Putumayo debe mirar a Bogotá Entre los departamentos amazónicos, Putumayo ocupa un lugar clave: redujo su deforestación en un 52 % durante 2023 —una de las caídas más notables del país—, pero aún perdió 10.852 ha de bosque, y el avance de carreteras ilegales y minería aurífera mantiene la presión sobre los ecosistemas y los pueblos indígenas. Lo que se negocie en la capital puede traducirse en recursos directos para reforzar programas de pago por servicios ambientales, restauración de cuencas y control de fronteras verdes en esta zona estratégica. Ahora bien, Colombia es el primer país amazónico que respalda el objetivo de proteger el 80 % de la selva para 2025. Convertir esa meta en realidad exige inversiones multilaterales y fortalecimiento de iniciativas comunitarias. En Putumayo, iniciativas como Conservar Paga —que entrega incentivos a familias por no talar y restaurar— ya operan; ampliar su cobertura depende de acuerdos de cooperación que se discutirán en la OTCA. A la par, la cumbre debe impulsar mecanismos para escalar proyectos de bioeconomía: cacao, arazá, aceites esenciales y turismo comunitario que sustituyan economías extractivas o ilícitas. Otro ejemplo de las sinergias posibles es la Red de Viverismo Comunitario de la Amazonía , presente en Putumayo, donde campesinos y firmantes de paz han sembrado 750.000 árboles y restaurado más de 4.000 ha, reduciendo la tala un 38 % en 2023. La OTCA puede darle escala regional a estos esquemas de restauración que mezclan empleo verde, reconciliación y captura de carbono, convirtiendo al departamento en un laboratorio de paz ambiental. Un liderazgo que empiece en casa El reto para Colombia no es solo presidir una declaración ambiciosa; es alinear sus propias políticas internas con ese compromiso. Garantizar la continuidad de reducciones de tala, frenar las carreteras ilegales que cruzan reservas como La Paya, y asegurar la consulta previa real serán la prueba de fuego. Si la V Cumbre instala un mecanismo de rendición de cuentas anual, Putumayo tendrá un instrumento para exigir resultados concretos. Así las cosas, la Amazonia está en una encrucijada crítica entre la conservación y el colapso. La V Cumbre de la OTCA ofrece a Colombia la ocasión de pasar del discurso a la acción y de demostrar que es posible liderar sin imponer, construyendo consensos regionales basados en ciencia, justicia climática y participación indígena. Para Putumayo, los acuerdos correctos significan más bosques en pie, economías verdes, salud intercultural y paz en el territorio. Liderar la defensa de la selva, entonces, es también garantizar un futuro digno para las comunidades que han sido sus mejores guardianas.
- ¿Qué pasó en Medellín en la década de los 90a?
Parte cuarta y última Por: Juan Guillermo Sepúlveda Arroyave. [1] La Espiral de Paz : Metodología para la Transformación Pacífica de los Conflictos “Esperamos que con una mirada autocrítica sobre los errores del pasado, quienes habitamos Medellín sepamos aprender de las enseñanzas que nos deja este libro para el presente y futuro, al tiempo que sepamos valorar el esfuerzo de este escrito… // … con lecciones útiles de ser aplicadas en todas aquellas realidades deseosas de encontrar una adecuada manera de vivir sus conflictos para poder formar mejores ciudadanos, que despojados del temor por las diferencias, se atreverán a construir con los otros una sociedad plural y diversa, es decir, civilizada y democrática ” Pablo Emilio Angarita [2] En esta última parte, donde hemos dado una mirada, de lo que pasó en Medellín en la década de los 90, que produjo el inicio de la reducción de los homicidios en la ciudad con algunos picos de reactivación, pero siempre a la baja, hemos mostrado las “vivencias de paz” , desde la Alcaldía donde se gobernó, incluyendo el concepto de CONVIVENCIA, como componente fundamental de la paz urbana; trabajamos, con los medios de la ciudad, para que entendieran la importancia de LA COMUNICACIÓN EN LA PAZ; la universidad entendió la pedagogía de la paz, y promovió a los futuros abogados como LEGISLADORES DE PAZ; descubrimos que puede haber una COMUNICACIÓN POSITIVA ENTRE CÁRCEL Y CIUDAD; así mismo entendimos la importancia de darles voz a los muchachos de los barrios en los pactos de convivencia: PACTOS PARA LA VIDA. En esta última entrega se presentará el resultado metodológico, para atender el conflicto urbano, que quedó de las “vivencias” anteriores; y al final, un decálogo de recomendaciones que deben ser tenidas en cuenta, si no queremos seguir en una espiral de guerra. La Espiral de Paz [3] Esta Metodología para la Transformación Pacífica de los Conflictos, MTPC, “Espiral de Paz”, nace de la experiencia vivida en Medellín, Colombia y es consolidada y complementada en Barcelona, España. Es una organización lógica de diferentes etapas o acciones que llevan cada una, a resultados o niveles de conocimiento del objeto problemático, producto de la interacción entre el análisis y la intervención del conflicto. Nace de la necesidad de “atender” el conflicto urbano, pero puede perfectamente aplicarse a cualquier tipo de conflicto: familiar, vecinal, escolar, etc. Como su nombre lo indica, opta por la transformación pacífica del conflicto desde una gestión positiva, antes que por el concepto tradicional de resolución. Así mismo cambia el término alternativo por pacífico. En vez de los Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos “MARC”, se prefiere el Método para la Transformación Pacífica de los Conflictos “MTPC”. Se caracteriza por ser: preventiva, pacífica, cercana al ciudadano; vela por las víctimas y las comunidades; es incluyente, es un proceso empoderador, dinámico, innovador y creativo; salva vidas y recupera hombres para la paz; aporta a los desarrollos locales; trabaja el miedo y genera confianza; finalmente la ESPIRAL DE PAZ promueve la democracia, en la medida que estimula la autogestión, la descentralización, la participación, el desarrollo local y el ejercicio del derecho de oportunidad, la oportunidad a la vida. Fases de la Espiral de Paz “El conflicto es una forma de socialización” George Simmel Coser, 1961 El conflicto es el centro de intervención de la Espiral de Paz, máxime cuando el enfoque es restaurativo, pues si se trabaja la justicia restaurativa, ésta se centra en la resolución del conflicto que dio origen al delito, de cara a la reparación del daño causado a la víctima y a la comunidad. La Metodología la componen Etapas o acciones y Resultados o estados de conocimiento , que deben alcanzarse y superarse en forma progresiva y dentro de una secuencia lógica, avanzando de lo micro a lo macro, de lo privado a lo público, de lo interno a lo externo y de lo individual a lo colectivo. A medida que la Metodología avanza las etapas se amplían en el tiempo, sus metas son más ambiciosas, el radio de acción es más grande, las personas e instituciones se multiplican y los efectos colaterales positivos son altamente beneficiosos para todos. Etapas o acciones : Reconocer, Acercar, Resolver, Acompañar y Consolidar Resultados o estados del conocimiento: Aceptación; Comprensión, Reconciliación, Convivencia y Transformación. Fuente: elaboración propia La Espiral de Paz , desde su nacimiento en la década de los noventa en los conflictos urbanos de Medellín y el Área Metropolitana, está en permanente construcción y ha tenido un recorrido muy interesante pues ha combinado la reflexión acción en lo que se denomina la “praxis” de Paulo Freire. Ha servido como metodología formativa en diferentes escenarios como los de Barcelona, España: los Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet, Sabadell y Salt; en el Postgrado sobre la Comunicación de los Conflictos y la Paz; en la Facultad de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Autónoma de Barcelona, en el Departament d‘Educació, Direcció General d‘Ensenyaments, de la Generalitat de Catalunya; en el Máster en Análisis e Intervenció en Conflictes Socials e Internacionals -MAICSI- Escola de Prevenció i Seguretat, EPS/UAB, y en el FORUM DE LAS CULTURAS de Barcelona 2004, con un taller sobre “La Ciudad la Guerra y la Paz”, dentro de los conflictos de la vida cotidiana. La Espiral de Paz, en Colombia se está trabajando en varias Universidades. Desde la Procuraduría General de la Nación, 2017/18/19 se realizaron prácticas restaurativas en centros de privación de la libertad con adultos y adolescentes, que dieron como resultado la creación de una CAJA DE HERRAMIENTAS , la cual está al servicio de los interesados en el tema. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, ha publicado, la Espiral de Paz, para atender a los jóvenes en conflicto con la ley penal. [3] Después de analizar el proceso, etapa por etapa se ven las semejanzas y se llega a la convicción de que un proceso o proyecto como la Espiral de Paz puede perfectamente administrarse bajo una metodología de gestión de proyectos, tal como el “Project Management Institute” u otro de similares características . En resumen, la Metodología de Espiral de Paz obedece a un proceso de reconocimiento y acercamiento efectivo a los conflictos, los que bien apoyados se constituyen en un verdadero cambio social. [4] Alex Saravia Molina. Jefe del Departamento de Planificación y Coordinación de la Corporación Administrativa del Poder Judicial de la Corte Suprema de Chile. ✔ A modo de recomendación Desde el 2008, que se escribió el libro Vivencias Urbanas de Paz, Medellín década de los 90a , la ciudad y su Área Metropolitana se ha transformado y sus habitantes igualmente, como es natural. Lo importante es que aprendamos de su historia y sus enseñanzas para no repetirlas. En tal sentido, hace 17 años, se dejó un decálogo de recomendaciones a tener en cuenta en relación con la paz urbana de Medellín, que se presentan a continuación y se espera se tome nota para no caer en los errores de siempre. ✔ UNO . Evitar la politización de los procesos. ✔ DOS . Cumplir los acuerdos. ✔ TRES . Acompañar y consolidar los programas de convivencia ciudadana. ✔ CUATRO. Procurar no hacer cambios con los responsables del programa de convivencia. ✔ QUINTO . Evitar que los programas de convivencia, compitan con otros similares. ✔ SEIS : Preferir, ante todo, la transformación de los conflictos por medio del diálogo . ✔ SIETE : Mantener informados y actualizados a los medios de comunicación. ✔ OCHO : Cuidar y atender a los operadores de la convivencia en los temas psicosociales. ✔ NUEVE : Blindar los procesos, de las amenazas que supone la “rivalidad” con otros grupos al margen de la ley. ✔ DIEZ: Proteger de las amenazas e intimidaciones, a los equipos de trabajo. ADENDA. Articulo recomendado: ¿Por qué es tan difícil conseguir La Paz en Medellín? https://www.pares.com.co/post/por-qu%C3%A9-es-tan-dif%C3%ADcil-conseguir-la-paz-en-medell%C3%ADn [1] Sepúlveda Arroyave, es consultor en temas de Justicia Restaurativa y dirige la Fundación Colombia Restaurativa www.colombiarestaurativa.com y Justicia Penal Reintegradora . juanguillermo.sepulveda@gmail.com [2] Pablo Emilio Angarita Cañas. Doctor en Derechos Humanos y Desarrollo, mag í ster en Ciencias Políticas y Abogado. Docente en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia. Sepúlveda Arroyave, Juan Guillermo. “Vivencias Urbanas de Paz, Medellín década de los 90ª”, 2010. Página 217. CIDOB , Barcelona, Cataluña, España. [3] Ibidem. Pág. 184 y siguientes. [4] Instituto Colombiano de Bienestar Social, ICBF, Gaceta 04, abril 2020. https://www.icbf.gov.co/system/files/gaceta_ser_restaurativo_04.pdf [5] Sepúlveda Arroyave, Juan Guillermo. “Vivencias Urbanas de Paz, Medellín década de los 90ª”, 2010. Pág. 186. CIBOB, Barcelona, Cataluña, España.
- Ernesto Samper y una lucha de cuarenta años por la paz
Por: Redacción Pares El expresidente Ernesto Samper ha librado una lucha silenciosa en los últimos cuarenta años de su vida pública en defensa de la paz y la aplicación del Derecho Internacional Humanitario en medio del conflicto armado. Samper ha sido siempre un visionario. En los años ochenta se anticipó a lo que sería un manejo alternativo de la drogas de uso ilícito proponiendo -como presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras ANIF- la legalización de la marihuana para evitar que su producción se extendiera a todo el país. También advirtió sobre la relación entre las rentas ilícitas y el narcotráfico que podrían formar una alianza siniestra para la estabilidad democrática. Simplemente lo ignoraron. En la época de la constituyente, gracias a su cercanía personal con Carlos Pizarro, Samper participó activamente en el debate sobre la inclusión del DIH en la nueva Constitución, pese a la resistencia de sectores conservadores y de la Fuerza Pública que consideraban que su reconocimiento conllevaba la aceptación del estado de beligerancia de las fuerzas subversivas. Más tarde durante el gobierno de Samper se aprobarían los protocolos I y II de la Convención de Ginebra sobre la aplicación de la normatividad humanitaria. En su mandato, a pesar de la oposición que levantaron algunos medios de comunicación no alternativos y gremios económicos, logró acercar grupos que eran opuestos al diálogo como el ELN, establecer mesas de negociación con esta guerrilla y llegar a acuerdos como los de Puerta del Cielo. Pero tal vez el hecho más histórico que realizó su gobierno, el gobierno de LA GENTE, fue el programa PLANTE, a través del cual los campesinos cocaleros tuvieron la oportunidad de sustituir voluntariamente sus cultivos de uso ilícito por cultivos legales con el apoyo de distintas entidades públicas. El Plante fue la base para incluir en los diálogos de La Habana una política alternativa de manejo de las drogas ilícitas. Ello no impidió que durante su gobierno se adoptara una política integral contra el narcotráfico a través de algunas acciones. El 15 de enero de 1997 se creó el Observatorio de drogas para hacer un seguimiento a la lucha contra el narcotráfico, que mereció una felicitación de las Naciones Unidas y el director de la ONU para Fiscalización de Drogas unos días más tarde. Los gobiernos de Francia e Inglaterra también expresaron su satisfacción. Durante su presidencia Ernesto Samper sentó las bases institucionales del enfoque de paz en Colombia. Promovió la creación de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en el país y creó el Consejo Nacional de Paz para asegurar la participación de la sociedad civil en su construcción. Impulsó también el Sistema Nacional de Atención Integral a la Población Desplazada, antecedente directo del actual Registro Único de Víctimas. En el ámbito del derecho internacional, lideró la incorporación, arriba mencionada, de los Protocolos de los Convenios humanitarios de Ginebra al orden jurídico colombiano, así como la ratificación de la Convención de Ottawa, posicionando a Colombia como referente regional en protección de civiles durante conflictos armados. Estas medidas reflejan su compromiso con una paz construida sobre la dignidad humana, la institucionalidad democrática y el respeto al derecho internacional. Después de su presidencia creó en 2001 la fundación Vivamos Humanos que ahora lidera y acompaña 17 procesos humanitarios en las regiones donde el conflicto armado se agudiza. Como una de sus primeras acciones Vivamos Humanos adelantó, con el expresidente Alfonso López Michelsen, durante varios años una iniciativa para liberar secuestrados a través de un intercambio humanitario por presos en las cárceles. Esta iniciativa, aunque frustrada por el gobierno de Uribe, salvó vidas y mantuvo viva la idea de un acuerdo humanitario. Más tarde promovió con la Conferencia Episcopal de Colombia, el Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (CONPA) y la Comisión de Paz del Congreso la creación de una nueva Coordinadora Humanitaria para hacerle el seguimiento a la aplicación de unos mínimos humanitarios en los territorios afectados por el conflicto armado. Cuando el gobierno de Juan Manuel Santos, apoyó con decisión su búsqueda de un acuerdo de paz con las FARC y más tarde, como secretario general de UNASUR organizó el apoyo internacional al recién comenzado proceso de paz con el ELN durante el mismo gobierno. Mientras tanto, Vivamos Humanos organizó encuentros con policías, militares, organizaciones sociales, y víctimas para tomar pulso social sobre los pilares de la justicia transicional. Con la llegada del presidente Iván Duque al poder, Samper mantuvo una posición crítica sobre la implementación del Acuerdo de Paz de La Habana y algunas iniciativas en materia de orden público que hicieron aún más difícil una salida política al conflicto armado. Incluso, como ha podido determinar la fundación Pares en sus informes, se puede determinar que la expansión de los grupos armados arrancó desde ese gobierno. Apoyó al partido Comunes para establecerse como una alternativa en la democracia colombiana y acompañó, con Vivamos Humanos, la aplicación de la ley de Víctimas y la búsqueda de la verdad a través de la Comisión de la Verdad siendo el primer expresidente que se hizo presente para contribuir a ella y a la justicia transicional a través de la de la Justicia Especial para la Paz (JEP). Fue uno de los impulsores de las 17 Mesas Humanitarias territoriales en respuesta al recrudecimiento del conflicto armado. Ayudó a articular esas mesas y creó la Coordinadora Humanitaria y las acciones Acuerdos Humanitarios en Catatumbo, Nariño, Caribe, Chocó, Córdoba, Magdalena Medio que se mantienen hoy en día. Sólo la historia pondrá en el lugar que se merece al presidente Samper y su búsqueda incansable por la paz de este país que en los últimos años ha estado concentrada en la política de Paz Total que Samper ha apoyado con el mismo entusiasmo y confianza de que la paz merece mil oportunidades.
- Los precios pegajosos del mercado laboral colombiano
Por: Germán Valencia Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia Hace 95 años el mundo estaba pasando por uno de los momentos económicos más duros de la historia. La mayoría de los mercados —el bancario, el accionario, el laboral y el de bienes y servicios, entre otros— estaban enfermos y las recetas para curar aquellos males eran insuficientes. Además, no se veía por ningún lado fórmulas apropiadas para sacar a la economía mundial de la Gran Depresión. En aquella época, los economistas se formaban bajo los preceptos de la escuela neoclásica. Creían en las leyes del mercado y ponían toda su confianza en el mecanismo de precios para corregir las fallas del sistema económico. Defendían la idea de que la variación en los precios haría que todos los mercados se equilibran mediante el juego cruzado de la oferta y la demanda. Sin embargo, está creencia en el modelo teórico no con lo que pasaba en el mundo real de aquel momento. La caída en la demanda de bienes y servicios estaba generando una reducción en la producción global y, con ello, una baja ostensible en la demanda de fuerza de trabajo en el mercado laboral. El mundo tenía millones de personas desempleadas, y una dinámica de empobrecimiento creciente. En Estados Unidos, por ejemplo, la tasa de desempleo a principios de la década de 1930 era superior al 25%, lo que significaba que una de cada cuatro personas en edad de trabajar estaba desesperada buscando empleo. Las personas querían ser ocupadas por las empresas, deseaban que el sector privado les ofreciera un empleo y le permitiera tener los ingresos suficientes para subsistir ellas y sus familias. Ante esta realidad, de exceso de oferta de trabajo, la solución que ofrecía la teoría neoclásica era bajarle los salarios a los trabajadores. Le insinuaban a los empresarios reducir los salarios hasta los niveles donde los trabajadores no quisieran ofrecer más horas de labor comandada. De esta manera, predecía la teoría, los salarios se ajustarán en tiempo real a los del mercado, generando un equilibrio económico relativamente constante. Pero como sabemos, está situación no se dio, los salarios no cayeron indefinidamente, la ciudadanía no quería que los ingresos familiares fueran tan bajos que no les permitiera siquiera sobrevivir. Ante este escenario los trabajadores salieron a las calles y protestaron. Exigieron al Estado y empresarios acordar un nivel mínimo de pago para evitar que los salarios cayeran más debajo de cierto nivel y se produjera la catástrofe. En esta dinámica de luchas colectivas se logró que para el sistema económico se estableciera, por regla social, fijar periódicamente un salario mínimo. Se acordó ponerle piso a los salarios. De allí que fue claro, tanto en la teoría como en la práctica, que los salarios se mueven más lentamente que otros bienes y servicios; no se ajustan, como lo hacen otros, con rapidez a las variaciones del mercado. La explicación a este fenómeno se le atribuye a John Maynard Keynes, considerado hoy como el economista más influyente de la historia. Este advirtió de la “rigidez nominal de los salarios”, que consiste en el comportamiento lento en los precios de los salarios, ya sea para reducirse o para incrementarse, debido a que requiere de acuerdos sociales y no a dinámicas coyunturales de la oferta y demanda. De esta manera quedó claro desde aquel momento, que la variación en los salarios e ingresos de los trabajadores, no depende tanto de la escasez o abundancia de la mano de obra, sino de los acuerdos sociales y de los avances o retrocesos en colectividad. Que en momentos de crisis o recesión los empresarios insistirán en que los salarios bajen, pero ante el límite del salario mínimo, la opción será reducir la demanda de empleo. Y en momentos de abundancia y crecimiento económico, tanto la demanda de fuerza de trabajo como de los salarios, subirán y se buscará mejorar con mayores ingresos la situación de la clase trabajadora. Es decir, se espera, según el keynesianismo, que en momentos de progreso económico los capitalistas apoyen la transformación positiva de la situación de los trabajadores y se avance en la equidad social. Está última situación es la que se esperaba estuviera pasando hoy en Colombia. Las variables macroeconómicas muestran que después de la pandemia el país está pasando por un mejoramiento de crecimiento económico y reducción del desempleo. Para 2025, por ejemplo, se espera que la economía crezca en 2.5% y el desempleo siga cayendo a tasas por debajo del 8.8%, como lo hizo en abril. Es decir, se esperaría, según los pronósticos de la teoría, que en momentos de crecimiento económico como estos las condiciones de vida de los trabajadores mejoren. Sin embargo esto no está ocurriendo, los empresarios y dueños del capital se están oponiendo a que los beneficios del crecimiento se repartan y se equilibren las cargas en el mundo social. Los empresarios no quieren reconocer mejores horarios para el trabajo. No desean pagos adicionales para las horas de trabajo nocturno o de fines de semana. No quieren contratar y pagar mejor a los jóvenes practicantes. Insisten en no ampliar los derechos a las personas incapacitadas, como mujeres menstruantes. En resumen, no quieren mejorar la situación de la clase trabajadora. Está situación contradictoria nos recuerda de nuevo los análisis descarnados que realiza la economía política keynesiana del sistema económico. Nos dice que, al igual que los trabajadores se oponen a la reducción de los salarios en épocas difíciles, los empleadores se oponen a un aumento de los salarios y de mejores condiciones para los trabajadores en los momentos de abundancia. Los dueños del capital desean quedarse con todos los beneficios que entregan las mejores situaciones del mercado. No quieren repartir los beneficios y equilibrar las cargas. Recuerdan que la teoría de los “precios pegajosos de los salarios” funciona tanto para abajo como para arriba. Y están dispuestos a enfrentarse con la clase trabajadora para evitar que los beneficios para los empleados aumenten, pues esto significa reducción de sus ganancias. En esta lógica, Colombia está presenciando en 2025 una lucha por la redistribución de la ganancia social. Nos encontramos en medio de un enfrentamiento entre dueños del capital y empleados. Una contienda que pasa por las decisiones que tome el poder Legislativo, el cual está obedeciendo a las presiones del empresariado y de los grupos de interés, desconociendo la sugerencia de la teoría y de las presiones de la mayoría de la ciudadanía. Asistimos a un momento en la historia del país donde la metáfora de los precios pegajosos se comprueba una vez más. Un momento donde la mejor situación económica debería provocar una mejora en la situación de los trabajadores. Pero debido a la mezquindad de los dueños del capital, de no querer compartir ganancias y permitir avances en colectividad, provoca que los enfrentamientos entre grupos sociales sean permanentes y desafortunados, pues aumenta la polarización política y se avanza poco en justicia económica. * Esta columna es resultado de las dinámicas académicas del Grupo de Investigación Hegemonía, Guerras y Conflicto del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia. ** Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- Servicio al cliente
Por: Maria del Rosario Laverde Las experiencias vividas como cliente en Colombia pueden llegar a ser perturbadoras, pues si usted no está preparado para encontrarse con cualquier cosa más allá de todo límite de cordura, no le será fácil recuperarse. MI lista es larga pero solo me referiré a la más reciente de ellas. En esta ocasión, decidí contactar a la empresa prestadora de servicios de telefonía e internet para que me instalaran un módem extra, para tener un mejor cubrimiento de la señal de internet en cada rincón de mi casa. Me agendaron una cita y me hablaron de un “repetidor”, término desconocido hasta entonces, que costaría diez mil pesos mensuales. En la primera visita del técnico me enteré de que, según inventario, yo tenía un repetidor hace cinco años, y llevaba cinco años pagándolo. Me explicó que, si quería tener otro, debía poner cables por una gran extensión de pared porque, al carecer mi apartamento, de una segunda toma dónde hacer la conexión, él debía construirla; quedamos en que yo no quería cables y que no tenía ningún repetidor. Me recomendó llamar a la empresa y reclamar. En mi primera llamada, quien me atendió aseguró que yo tenía un repetidor, cuando le expliqué que no lo tenía y que quizás podría cambiarme a un plan que mejorara mis megas, me daba respuestas como: ¿y cómo hago yo si usted me niega que tiene un repetidor? O ¿qué quiere que haga yo si usted se niega a la instalación del segundo repetidor? La única forma de cambiarle el plan sería que usted aceptara que tiene un repetidor y que permitiera instalar el otro, en un punto tuve que colgar la llamada porque mis argumentos racionales se quedaron cortos frente a su lógica. Días después recordé que un conocido de infancia trabajaba en aquella empresa y apelé a su ayuda, él tramitó el caso como especial, revisó mis facturas y verificó que yo llevaba cinco años pagando una cosa que nunca había visto; un asesor de la empresa me llamó para solucionar mi caso, por encargo de mi amigo, y empezó hablándome del repetidor que yo ya tenía y cómo podrían aumentar las megas de mi plan por una módica suma, con voz entrecortada traté de explicarle que yo solo quería mejorar mi señal y él en una arranque de lucidez me dijo que podíamos investigar y poner una queja formal, accedí de inmediato. Días después se comunicó de nuevo para informarme que habían llegado a la conclusión de que yo no tenía un repetidor pero que debían enviar un técnico a verificar, y que solo me reembolsarían seis meses del pago errado, una estafa desde todo punto de vista, pero al menos reconocían su error. El técnico vino, llenó un informe, todos felices. En pocos días mis megas mejorarían y de paso mi señal. Dos o tres días después de la visita, encontré nueve llamadas de un número privado en mi teléfono, pensé que sería de algún lugar donde por fin me iban a dar trabajo: en eso vivimos pensando los desempleados. Era de la empresa de internet, para acordar una visita para recoger el repetidor que yo iba a devolver. Esta es solo una de mis desencuentros con el servicio al cliente; no hablaré de la eps o los bancos, pero mientras me tomo unas gotas de valeriana, cerraré expresando mi lamento por toda la vida que perdemos los clientes y que pierden las empresas intentando solucionar el caos que ellos mismos crean.
- El fiscal guatemalteco que ordenó capturas de Iván Velásquez y la fiscal Camargo es considerado un corrupto por los Estados Unidos
Por: Redacción Pares El uribismo en pleno celebró como si fuera año nuevo. Desde Guatemala se levantaba la andanada, la venganza contra Iván Velásquez, baluarte contra el fascismo en Colombia y Guatemala. Velásquez, quien mientras estuvo al frente de la Corte Constitucional en los primeros años de este siglo, evitó que Uribe se convirtiera en presidente eterno. Desde entonces los seguidores de ese presidente han tenido a Uribe en la mira. Ni hablar de lo que hizo como fiscal Luz Adriana Camargo quien reemplazó a Francisco Barbosa y destapó escándalos de corrupción como el del probable encubrimiento por parte de la fiscal Marta Mancera de los hechos que rodearon el escándalo de Papa Pitufo, rey del contrabando en el país. Ellos, antes de pasar este nuevo ciclo en Colombia, Velásquez como ministro de defensa y Camargo como Fiscal, formaron parte de la Comisión Internacional contra la Impunidad (Cicig). En Guatemala se la tenían sentenciada a los dos funcionarios. Su sentido de justicia, su determinación para ir contra pesos pesados, fue determinante para que se abrieran heridas que no se han podido cerrar. Que incluso están lejos de cerrarse. Por eso no sorprende que salga desde la Fiscalía de Guatemala las órdenes de capturas contra Camargo y Velásquez. La decisión la tomó el jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad, Feci, José Rafael Curruchiche, después de que ambos funcionarios fueran vinculados al entramado de corrupción de Odebrecht. Los argumentos de Curruchiche apuntan a que Velásquez permitió acuerdos con miembros de la empresa brasilera envuelta en un acuerdo de corrupción continental. La orden de captura emitida hacía que Velásquez y Camargo fueran capturados en cualquier parte del mundo debido a la circular roja de Interpol. Sin embargo, tal y como confirmó el gobierno colombiano, ambos funcionarios tienen inmunidad diplomática. Lo que llama la atención es saber quien es Curruchiche, quien está en la deshonrosa lista Engel desde el 2022, elaborado por Departamento de Estado Norteamericano y allí lo señalan de ser responsable de actos de corrupción o acciones que socavan democracias. Era el encargado, según esta acusación, de obstruir las investigaciones de corrupción a los que estaba apuntando el Cicig. Hay que recordar que lo que hizo Velásquez en Guatemala, luego de salvar a Colombia de un uribismo de más de ocho años, fue reconocido por ese país casi que como un acto heroico. Sin embargo, las partes afectados, hicieron hasta lo imposible por hundir a Velásquez y Camargo. En listas que aparecen en la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y el gobierno de Canadá, señalan a Curruchiche como un corrupto. El uribismo, por unas horas en pleno, decidieron aplaudir una decisión tomada por un fiscal desprestigiado en su país y el continente. Estas acusaciones no hacen más que reconocer la importancia y seriedad de las investigaciones que hicieron Velásquez y Camargo en un país que estaba tomado por la corrupción y la muerte en Guatemala.
- Roy Barreras: el irresistible encanto de un camaleón político
Por: Iván Gallo - Coordinador de Comunicaciones Hace unas semanas Roy Barreras anunció que sacará una serie por TikTok. Serán capítulos de ocho minutos en los que contará su vida. Una de las virtudes que ha alargado su carrera política durante más de veinte, a pesar de sus escándalos, es la capacidad que tiene de reírse de sí mismo. A finales de la década pasada sacó un show de comedia que alcanzó a presentar en el Astor Plaza de Bogotá, se llamaba El culo de Antanas. El desafortunado nombre se le ocurrió a Roy porque creía que ese lugar era lo más limpio de la política colombiana. Médico, liberal, uribista, comediante y petrista, acaba de ganarle la pelea a un cáncer y, a pesar del descrédito que le han traído sus escándalos, su piel es dura y cambiante, y está listo para aspirar a la presidencia, de la mano del asesor político más brillante de la historia del país: Angel Becassino, a pesar de que el fantasma de Papá Pitufo lo ronda. A principios de febrero, desde Londres, Roy Barreras recibió, vía La W radio, la noticia: era protagonista de un nuevo escándalo. Su nombre también apareció en la marquesina, al lado de Papá Pitufo. El exministro de Comercio, Luis Carlos Reyes, aseguró que mientras era el presidente del Congreso, Barreras, con su eterna sonrisa, le pidió que designara dos recomendados suyos para puestos claves en la Dian de Buenaventura y Cali. Vale recordar que Diego Marín Buitrago, señalado como el zar del contrabando, manejaba la Policía Aduanera y a funcionarios de la Dian como Omar Ambuila, y así pudo establecer y fortalecer su imperio del contrabando, que le generaba 8 billones de pesos de ganancias anuales. Según Reyes, Barreras le entregó dos hojas de vida de dos recomendados para ocupar altos cargos en la Dian. Reyes fue director de esta entidad en los dos primeros años del gobierno Petro y fue uno de los funcionarios destacados de esta administración. Un día después de los señalamientos, Barreras salió a la arena en la red social X donde escribió este mensaje: “¿Tanto temor le tienen a que juguemos algún papel en el destino de 2026? Nada opinaré por ahora sobre esa campaña electoral que se avecina, pero (vienen) una batalla y una guerra sucia que no deben detener a quienes, de buena fe, quieran construir para Colombia una solución estable y no odiadora”. Cuando conocí a Roy Barreras, entendí por qué la gente que lo rodea lo define como un tipo encantador. Fue el 20 de junio de 2022, faltaban minutos para que Gustavo Petro fuera proclamado como el primer candidato de izquierda en ganar unas presidenciales en Colombia. Estábamos esperando los resultados en el Movistar Arena y Roy salió, con una chaqueta azul tipo salvavidas, a saludar a los medios. Los muchachos de Fucks News salieron a interpelarlo, a hacer el tipo de periodismo que les reporta tantos clics, y Roy, rápidamente, dejó de ser el blanco de las bromas para bombardearlos a preguntas y reventarlos de risa. Barreras ya estaba enfermo, tenía el cáncer de colon que se haría público en septiembre de ese año, pero en ese momento rezumaba salud. Hijo de un médico caleño, Roy ejerció la medicina hasta llegar a los cuarenta años. Desde entonces ha sido uno de los operadores políticos más eficientes. Ha demostrado que no le importa el color político sino el poder del que manda. Por eso no tuvo empacho en crear, en la primera década de este siglo, el Partido de la U, en honor al entonces todopoderoso presidente Uribe, de quien fue uno de los escuderos más incisivos defendiendo su reelección. Cuando llegó Santos, mudó de piel y fue uno de los defensores acérrimos del acuerdo de paz. La relación fue tan cercana, que Roy nombró a Santos padrino de su segundo hijo. En ese gobierno protagonizó un escándalo: fue señalado de adueñarse de la EPS Caprecom. La lucha por esa prestadora de salud llevó a la quiebra de la misma. Daniel Coronell, en una de sus columnas, lo bautizó como un Judas Iscariote de la política colombiana. Era demasiado flexible. En la presidencia de Iván Duque se pasó a la oposición de centro. Duró 14 meses tratando de armar el centro hasta que las divisiones internas, traducidas en siete candidatos presidenciales, lo inclinaron a apoyar a Petro. Fue en enero de 2021, en plena pandemia. El lugar fue Florencia, Italia. Según ha contado Petro y el mismo Roy en varias entrevistas, la consolidación de la alianza no pudo ser más cinematográfica: ambos caminando por las empedradas calles de la cuna del Renacimiento. Allí acordaron una alianza que le garantizaría a Petro ampliar su espectro político. En las elecciones de 2018 había logrado un tope histórico para un candidato de izquierda: superar las barreras de los 8 millones de votos. Pero con Roy en sus filas estos votos se ampliaron hasta los 11 millones. Por eso, en la tarde del Movistar Arena, a Roy poco o nada le importaba que dos humoristas se burlaran de él. Sus problemas de salud lo alejaron del gobierno. Muchos afirman que, si se hubiera mantenido como presidente del Congreso, Petro no hubiera tenido los problemas que padecen sus reformas sociales. Se fue a la embajada en Londres y desde allá le empezaron a salpicar escándalos. En enero de 2023, la Fiscalía le abrió una investigación formal sobre una red de corrupción con recursos destinados para la paz en Colombia. Ese mismo año, la Corte Suprema le abrió investigación por la supuesta entrega a dedo de un millonario contrato en el canal del Congreso. Y así, debajo de una roca, siempre le va a aparecer un nuevo escándalo, ya sea por supuesta corrupción o por sus acostumbradas traiciones. Dentro del progresismo, figuras como Gustavo Bolívar han cuestionado su vinculación con el gobierno del cambio, pero Roy siempre tendrá la calma necesaria para soltar un chascarrillo. Pocos han olvidado que, además de médico y político, este hombre es novelista, poeta y comediante. En 2022 se estrenó en el stand up ‘ El culo de Antanas’ , con el que empezamos este artículo. Un fracaso absoluto del que también se levantó. El irresistible encanto de Roy lo ha salvado más de una vez. ¿Le seguirá alcanzando para las acusaciones que le vendrán encima por el caso Papá Pitufo?
- Vicky Dávila o las ventajas de ser una outsider
Por: Redacción Pares Durante los ocho años que duró el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, el presidente tuvo una gran aliada: Vicky Dávila. Es difícil encontrar a alguien con tanto carisma, convicción y naturalidad para presentar una noticia en televisión, para comunicar. Ella, además de ser la presentadora de Noticias RCN, tenía a su cargo una sección: La cosa política. En ese momento, RCN no había caído en el marasmo de rating en el que están estancados desde 2018. No, en la primera década de este siglo, la popularidad de RCN era proporcional a la buena imagen de Uribe. Así que, desde La cosa política, se exaltaban las virtudes de un gobierno que llegó a tener 70% de popularidad. El ritmo con el que Vicky fue ascendiendo en Noticias RCN fue meteórico. Una de las primeras veces que apareció en televisión fue durante el terremoto de Armenia, en 1999, más de trescientos muertos y un país acostumbrado a las transmisiones en vivo de las tragedias más devastadoras. Vicky demostró en su reportería su innata capacidad para comunicar. Esto ha hecho que otros periodistas en el mundo, como Boris Johnson en Inglaterra y en Colombia Juan Manuel Santos y Andrés Pastrana, consiguieran la presidencia. Aunque acá hay una diferencia muy grande, Vicky no pertenece a la élite bogotana, no es hija de presidentes ni su familia es dueña de un gran periódico. No, ella nació en Buga, en 1973, en sus años juveniles soñaba con ser cantante, no de ópera precisamente, pero sí de rancheras. Se animó, ganó varios concursos, y a veces se tienta desde su casa y lanza algún video exitoso cantando algún clásico de Paola Jara o Ana Gabriel. En un país dominado por una estructura tan rígida como la que manejan sus élites, el periodismo y la política son dos efectivos ascensores sociales. Vicky subió como cohete y cayó como coco. En 2016, justo cuando estaba en culmen de su carrera, decidió lanzar un video comprometedor entre un viceministro de Santos y un policía. El video revelaba que el viceministro le pagaba por sexo al funcionario. Dávila pensó que esta podría ser la prueba reina que existía dentro de la policía un grupo llamado La comunidad del anillo . El escándalo alcanzó ribetes inusuales y llegó a estudiarse en las facultades de comunicación. ¿Era válido legalmente mostrar al viceministro Carlos Ferro en el estado en el que estaba? Apareció entonces la presión del gobierno de Juan Manuel Santos al grupo Ardila para sacar a Vicky de la FM. La FLIP denunció las presiones que recibían Vicky y su equipo. Al final, el hilo se rompió y la reina de la sintonía tenía que irse de La FM. Fue un momento durísimo. El apellido de su esposo, Gnecco, empezó a ser un peso para ella. Mientras recuperaba su prestigio, Vicky abrió un canal en YouTube teniendo visitas hasta de 2 millones de personas. Julio Sánchez, sobre 2018, decide darle la franja del mediodía en La W Radio, una franja que esa emisora creía tener perdida. Pero Vicky la revitalizó. Entrevistas como la que le hizo al excongresista Musa Besaile fueron altamente taquilleras. En 2019, el grupo Gilinski le compró la mayoría accionaria a Felipe López de la Revista Semana, máximo referente del periodismo nacional. Un año después Vicky Dávila aterrizaba allí. Empezó una confrontación que ella, años después, ha calificado de una reacción de la élite del periodismo contra una mujer humilde de Buga. El éxodo de periodistas de la revista fue una reacción que puede calificarse como exagerada. En plena pandemia, la renuncia masiva de la vanguardia de Semana le quitaba titulares al todopoderoso covid. Después de un breve paso por la dirección de la revista, por parte de Ricardo Calderón, Vicky asumió el cargo y todo cambió. La polémica fue constante. ¿En qué se había convertido la revista Semana ? El objetivo de Gabriel Gilinski era convertirla en el nuevo Fox News, que fuera más una agencia de noticias con videos a través de internet que una revista. El foco también cambió. Decir que la revista empezó a tener un sesgo político era evidente. Cualquier entrevista que hacía a través de redes sociales Vicky, se viralizaba. La victoria de Petro en 2022 definió aún más su línea editorial. Durante dos años se habló de la posibilidad de que Vicky dejara el periodismo para abordar el barco de la candidatura presidencial. Su rostro era conocido por millones de personas en todo el país. Posicionar su imagen era algo fácil, ya hacía parte del inconsciente colectivo. El 22 de noviembre de 2024, y a pesar de haberlo negado una y otra vez, Vicky anunció que estaría en el partidor de la carrera a la presidencia. No ocultó que seguiría los senderos de Trump y Milei, dos casos exitosos de outsiders que pudieron llegar a las presidencias de sus países. Incluso uno de sus asesores económicos, el chileno Alex Kaiser, es uno de los gurúes a los que el errático presidente argentino le consulta constantemente. En las encuestas está equiparada con Gustavo Bolívar. Ha criticado abiertamente al candidato uribista, Miguel Uribe Turbay y no pretende pasarse a las huestes del Centro Democrático en donde, a excepción de su líder, Álvaro Uribe, no es muy bien vista. Se irá por firmas. En realidad, puede hacer lo que sea porque tiene dos apoyos contundentes, el económico por parte del grupo Gilinski —hubo analistas que llegaron a creer que Vicky solo era una tapadera para Gabriel Gilinski, quien podría haber contemplado la posibilidad de aspirar él mismo a la presidencia— y los medios de comunicación colombianos. Va a ser difícil que, de acá a junio de 2026, cuando se realizaría la segunda vuelta presidencial, exista un medio que la vaya a fustigar. Igual, tiene una ventaja sobre el resto de sus competidores: no ha ejercido un cargo público. Habrá escándalos, por supuesto, le sacarán en cara lo sesgada que fue como periodista, pero, esto no es un crimen, es tan solo una cuestión de criterio. Lo único cierto es que nunca una outsider había estado tan bien posicionada para ser presidente de Colombia.
- Microbio: el secreto mejor guardado del terror colombiano
Por: Iván Gallo Coordinador de Comunicaciones Hay dos reacciones que son muy difíciles de provocar: risa y miedo. Por eso es tan difícil encontrar buenos comediantes, por eso solo las abuelas colombianas tienen la receta para asustar. A García Márquez su abuela lo sentaba en las noches cerradas de Aracataca en la mitad del solar de su casa -la Casa-, le señalaba una puerta oscura y le decía que no le quitara la mirada a ese punto, que en cualquier momento saldrían las ánimas y que él debería contarlas. Si no las contaba bien, las ánimas se pondrían a gritar y las escucharía hasta volverse loco. Tenía ocho años. Todos tenemos fijaciones. La oscuridad es una de ellas. Una de las razones por las que es tan poderoso El exorcista la película de William Friedkin, es porque sabe explorar los temores que reposan en el inconsciente de todo católico. Microbio no tiene nada que ver con esto. Su autor, Fernando Gómez Echeverri, renuncia al gótico tropical para meterse en algo tan sofisticado —tan ajeno a los cuentos de nuestras abuelas— como es el terror científico. No soy un crítico de libros, no estoy al tanto de las novedades de la literatura colombiana y confieso que no me interesan: tengo el tiempo contado para leer. El cálculo es fácil: si tenemos 70 años para leer y la vida real no nos distrae podremos devorar cinco libros por mes, esto es sesenta libros por año que, multiplicado por 70, apenas da 4.200 libros. No es ni el 0,1% de las obras maestras que han dejado 2.000 años de literatura. No somos vampiros, así que hay que cuidar lo que leemos. Así que voy sobre seguro. Hace poco me enteré de que un grupo de freaks celebraron los 15 años de una novela en una librería en Bogotá. Esta novela era Microbio . En la pasada Feria del Libro fui al stand de la editorial Laguna y justo quedaba un último ejemplar. La persona que me lo vendió me mostró una risa cómplice, como si acabara de entrar a un culto. A su autor lo conozco desde hace 25 años. En el 2000, una generación quedó impactada con el surgimiento de un cineasta: Jorge Navas. En esa época, los cortometrajes eran importantes y todos los que amábamos el cine creíamos que hacer un corto era la puerta a una carrera como director. El paradigma de esto fue Alguien mató algo, la historia de Heriberta, la niña que quiere evitar la decadencia de la edad y por eso sueña con ser vampira. Esa historia está basada en un cuento que Fernando Gómez hizo cuando tenía 25 años. Fernando debe ganarse la vida y por eso tiene trabajos que todos reconocemos desde hace años como editar Bocas o Gatopardo, dos columnas que aún mantienen el periodismo en pie, pero más que un editor es un escritor único en el país: hace terror científico. Conozco gente que ha leído Microbio y deben pararse cada cinco minutos a lavarse las manos por temor a contagiarse de un virus tan devastador como el que deshilacha y llena de forúnculos la piel de Lina, la protagonista de la novela. Esa capacidad de meterse en el inconsciente del lector es un atributo que pocos escritores de terror tienen en Colombia. Microbio es la historia de un agresor de mujeres, de un misógino capaz de inyectarle un virus a una mujer que ama, para probar, para demostrar que ama. Como las grandes novelas, es visionaria: Gómez Echeverri pudo ver que las condiciones estaban dadas para que un loco atacara con ácido a una mujer solo porque lo rechazó, como sucedió en el 2014, cuando fue atacada Natalia Ponce de León, y también pudo ver que el optimismo rebosante en Harari y su Homo Deus , en donde declaró a la humanidad libre de pandemias, estaba injustificado. En 2020 el mundo vivió el rigor del coronavirus. ¡Qué torpeza la de las editoriales en Colombia! ¿Por qué no se reeditó Microbio en ese momento? De lo único que queríamos leer, entonces, era de virus creados en laboratorios. En ese momento constatamos que la ciencia no era un lugar seguro y que la frase de Luis Buñuel en Mi último suspiro, sus memorias, era pavorosamente cierta: “mi odio a la ciencia y mi desprecio a la tecnología, me llevarán inevitablemente a esa absurda creencia en Dios”. Hay imágenes de Microbio que se quedan instaladas, como las ánimas de Gabo en Aracataca y la mamá del padre Carras bajando al subte en El exorcista: la de un niño teniendo una erección mientras le abre el vientre y le saca los huevos a una iguana y la de una mujer que interrumpe su trotada para recoger un mojón de mierda del tamaño de un brazo, solo porque debe cumplir a cabalidad sus deberes como bióloga. Hagan un experimento, busquen las novelas que se publicaron a comienzos de este siglo y vean cuáles han podido resistir el paso del tiempo. Microbio es una de ellas. Gómez Echeverri, a sus 50 años, puede ver cómo poco a poco se convierte en un autor de culto. Jorge Navas lleva más de una década intentando adaptar Santa cachorra , su primera novela, la historia de una anciana que en las noches se convierte en una mamacita capaz de volver loco al más difícil de los manes. Un día comete el error de enamorarse. Hace poco Navas dio las buenas noticias: había encontrado las claves para adaptar esa historia de hechiceras. En 2024, se cometieron 13.341 asesinatos en Colombia. No hay duda que este es un país de carniceros. Y somos tan hipócritas que no hemos podido aceptar a la literatura de terror como una de las bellas artes. Desde acá llamamos a las editoriales a que cambien el chip y apunten a nuevos lectores que están convencidos de que leer una novela puede ser tan tedioso como aguantarse un podcast entre Juan David Correa y Alejandro Gaviria. También nos podemos asustar mientras leemos. Leer puede ser tan excitante como una serie de terror trash.
- ¿Aprendiz o trabajador? El SENA en el corazón de la reforma laboral
Por: Sebastián Solano Coordinador de Línea de Jóvenes, Fundación Paz & Reconciliación En Colombia, hablar de juventud y trabajo es enfrentarse a una contradicción estructural: se exige experiencia, pero no se ofrecen oportunidades. En ese campo minado de promesas incumplidas se ubica el contrato de aprendizaje, una figura que durante décadas ha sido la puerta de entrada a la precarización para millones de jóvenes. Hoy, en el contexto de la reforma laboral de 2025, el debate sobre el SENA y sus aprendices vuelve a tomar el centro de la escena legislativa y pública. Pero la pregunta de fondo sigue sin resolverse: ¿el aprendiz es un sujeto en formación o un trabajador negado? Un concepto crítico desde el SENA El SENA, entidad que por décadas ha sido pilar de la formación técnica en el país, emitió un concepto tajante frente a la ponencia mayoritaria del Senado: la reforma, en su estado actual, reinstaura una fórmula “ambigua y regresiva”. El señalamiento no es menor. Según el documento, la propuesta va en contravía de los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y desconoce los avances logrados previamente en la Cámara de Representantes, donde se había planteado el reconocimiento del contrato de aprendizaje como un vínculo laboral especial. El concepto también alerta sobre un retroceso concreto y alarmante: la eliminación tácita de la obligación de afiliación en salud durante la etapa lectiva. Esta omisión dejaría sin cobertura médica a más de 31.000 aprendices en 2025. En un país que ha prometido fortalecer la protección social, resulta difícil justificar que quienes apenas inician su camino laboral lo hagan desde la intemperie. A la tensión técnica se suma una fractura política. La senadora Aída Avella (Pacto Histórico) y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) retiraron su respaldo al proyecto por considerar que vulnera el espíritu transformador de la reforma. Mientras tanto, sectores empresariales —con la ANDI a la cabeza— advierten que convertir el aprendizaje en vínculo laboral podría encarecer la contratación y disminuir su atractivo. ¿Qué cambia —y qué no— para los aprendices? Actualmente, el contrato de aprendizaje no garantiza acceso a prima, vacaciones, negociación colectiva ni auxilio de transporte. Se trata de un vínculo laboral simulado: útil para las cifras institucionales, pero nocivo en la experiencia cotidiana del joven. “Persistir en un vínculo no laboral implica perpetuar una lógica de excepcionalidad que condena a miles de jóvenes a iniciar su vida laboral desde la desprotección”, advierte el documento del SENA. No es una frase suelta; es una alerta institucional que exige ser tomada con seriedad. Hoy, un aprendiz del SENA recibe un auxilio equivalente al 50 % del salario mínimo durante su etapa lectiva y al 75 % en la práctica. La reforma propone elevar estos porcentajes al 75 % y 100 %, respectivamente, además de garantizar su afiliación al sistema de salud, pensiones y riesgos laborales. En cifras actuales, estos pagos equivaldrían a $1.067.600 y $1.423.500 mensuales. Sin embargo, pese a esta mejora económica, el fondo del problema persiste: el contrato sigue sin ser reconocido como un vínculo laboral. Es decir, los aprendices continúan excluidos de derechos como prima, vacaciones, negociación colectiva y auxilio de transporte. El propio SENA lo reitera con firmeza: “Persistir en un vínculo no laboral implica perpetuar una lógica de excepcionalidad que condena a miles de jóvenes a iniciar su vida laboral desde la desprotección”. Milena estudiante del SENA en etapa productiva ,entrevistada por el equipo de la Línea de Jóvenes en Riesgo y Participación Juvenil de Pares, relata con claridad esa precariedad encubierta. Trabaja con el mismo horario que un empleado formal, pero por una remuneración más baja. No cotiza pensión; su afiliación a salud depende del patrocinador; no accede a beneficios de bienestar y, en varias ocasiones, le han exigido cumplir tareas por fuera de su jornada. Su testimonio no es excepcional. Es el reflejo de un sistema que normaliza el sacrificio juvenil en nombre de la “formación”. De acuerdo con Sindesena, esta exclusión se traduce en pérdidas económicas concretas: cerca de $350.000 mensuales en ingresos y más de $800.000 en aportes prestacionales por aprendiz. No son cifras menores. Son la expresión contable de una brecha estructural. Lo que se ha aprobado y lo que falta En términos normativos, el artículo 23 recoge los nuevos porcentajes de pago y la cobertura en salud y pensión. El artículo 25 establece una sanción de 1.5 salarios mínimos por cada aprendiz no vinculado, aunque el SENA ha propuesto elevar este valor a 2 salarios para desincentivar la monetización de la obligación. Es decir, evitar que las empresas prefieran pagar una suma en dinero antes que formar a un joven en condiciones dignas. Además, la reforma redistribuye los recursos provenientes de esa monetización: 25 % irá a cobertura rural y otro 25 % al Fondo Emprender. Pero, sin explicación clara, se elimina el 50 % previamente destinado al sostenimiento directo de los aprendices. Una decisión silenciosa, pero de alto impacto. ¿Una reforma para quién? Para el representante Alfredo Mondragón, también exaprendiz del SENA, el problema es histórico: “La Ley 789 de 2002 convirtió a los aprendices en mano de obra barata. Hoy intentamos corregir esa injusticia”. Pero si el Congreso no da el paso decisivo de reconocer la laboralidad del aprendizaje, el intento quedará a mitad de camino. Desde la Línea de Jóvenes de Pares lo decimos con claridad: esta reforma no puede ser un simulacro de inclusión. Dignificar el aprendizaje implica reconocerlo como parte del mundo del trabajo y no como una excepción a este. Mientras el Estado siga promoviendo figuras de semi-trabajo para su población joven, la brecha de desigualdad seguirá abriéndose. Reconocer el carácter laboral del contrato de aprendizaje no es solo una exigencia técnica o jurídica. Es un acto ético. Es el primer paso para que el país deje de tratar a sus jóvenes como futuros ciudadanos y empiece a reconocerlos como sujetos de derechos aquí y ahora.
- “Pedazo de basura, negro hijueputa”: el racismo que Colombia se niega a reconocer
Por: Oficina Pares Pacifico El viernes 16 de mayo de 2025, en una calle del barrio San Fernando, en Cali, se registró un hecho que conmovió al país: un ciudadano persiguió e insultó de manera racista al agente de tránsito José Félix Angulo. Un video, muestra cómo el agresor lo llama “esclavo” “basura” “mierda” y lanza una frase que se volvió símbolo de indignación colectiva: “Y tras de todo, te maneja un blanco, negro hijueputa”. El agente no respondió con violencia, siguió caminando. Pero lo más fuerte del video no fue solo el insulto sino la naturalidad con la que el racismo se visibilizó abiertamente, sin miedo, como si nada. Frente a esta situación, muchos aducen que se trata de “casos aislados”, pero en realidad lo que muestra es solo la punta de un problema que se vive en silencio todos los días, y que es estructural. Colombia es un país con una historia de racismo profunda. Aunque se diga que “aquí no hay racismo porque todos somos mezclados”, la realidad es que el color de piel sigue siendo un factor que determina y marca la diferencia de acceso a derechos básicos, de oportunidades, e incluso de cómo te ven en las calles. Las personas negras, afrocolombianas y raizales en Colombia tienen menor acceso a educación superior, tienen menores oportunidades de acceso a empleo y vivienda, ganan menos por los mismos trabajos y están más expuestas a situaciones de pobreza. Esto no es casual, es estructural. Cifras del DANE dan cuenta de esta realidad. El 30,6% de la población negra, afrocolombiana, raizal y palenquera (NARP) vive en pobreza multidimensional, 11 puntos porcentuales por encima del promedio nacional. Lo que sucedió en Cali fue grabado y se volvió noticia. Pero hay muchas formas de racismo que no se graban y se viven diariamente. No es la primera vez que sucede, ya se han visto casos donde docentes, médicos, lideres sociales, funcionarios públicos etc, son con frecuencia cuestionados y racializados. No se cuestiona su trabajo, sino el color de su piel. Después del hecho, la Alcaldía de Cali anunció denuncias penales contra el agresor, y el establecimiento donde trabajaba fue cerrado por irregularidades. Son respuestas importantes, sí. Pero no suficientes. El racismo no solo se combate castigando a los agresores, también debe enfrentarse abriendo el debate público sobre lo estructural. Se enfrenta reconociendo los privilegios que ostenta unos sobre otros, y promoviendo pedagogía antirracista , con memoria, con políticas públicas que reconozcan las desigualdades históricas. El antirracismo es una deuda que Colombia tiene. Se necesita que desde las escuelas se conozca y se respete la diversidad étnica y la riqueza cultural. Se requieren medios de comunicación que no sigan reproduciendo estereotipos, y empresas que promuevan la equidad. Se requiere que no sigamos callándonos frente a las injusticias. En el mes que conmemora el día de la afrocolombianidad como símbolo de la “abolición de la esclavitud”, este caso y muchos otros, nos convocan a reflexionar sobre el racismo, porque Sí, todavía persiste, se vive y se siente. Este caso no debería olvidarse en algunos días como sucede siempre, debería convertirse en una oportunidad para que el país se mire al espejo.












