top of page

BUSCADOR PARES

Resultados encontrados sin ingresar un término de búsqueda

  • La trágica historia de Dubán, el joven que desaparecieron durante 37 días en el Portal Resistencia y apareció muerto

    Por: Redacción Pares Esta semana que culmina, la que va del 26 al 31 de mayo, es la semana del detenido desaparecido. La Unidad de Búsquedas de personas dadas por desaparecidas realizó eventos en lugares del país en donde esta práctica, ejercida la gran mayoría de veces por la policía, es una constante. La desaparición sigue siendo un tema en Colombia. En 2024 se reportaron 4.862 casos. De ellas 1.730 fueron encontradas con vida. Consecuente con esta fecha, la Fundación Pares recuerda un caso reciente que ocurrió durante la dura represión que vivió el país durante el estallido social en el 2021. La víctima se llamaba Dubán Felipe Barros Gómez, tenía 17 años, era guajiro y según los compañeros que estaban con él, el Esmad se lo llevó a finales de abril, cuando recién arrancaban las protestas, y su cuerpo apareció 37 días después. Todo esto ocurrió cerca al Portal Américas de TransMilenio. Este lugar fue vital para las manifestaciones de 2021. Así como en Cali un sector como Puerto Rellena se convirtió en Puerto Resistencia, el Portal Américas pasó a ser conocido como el Portal Resistencia. Allí estaba apostado Dubán, peleando por sus convicciones. El estallido social tuvo como origen el proyecto de reforma tributaria que el entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, presentó al Congreso y que representaba un golpe durísimo para las clases menos favorecidas. A esto había que sumarle las pocas posibilidades brindadas a los jóvenes, el desprecio que tuvo ese gobierno a la implementación de los acuerdos de paz con las Farc y, sobre todo, la cada vez más creciente represión salvaje de la policía contra los jóvenes que salían a las calles a ejercer su derecho a la protesta. Así que, cuando le entregaron el cuerpo de Dubán a su madre, ella dio estas declaraciones y apuntó claramente la responsabilidad a la policía: “Tiene golpes en la cabeza, en la cara (…) Él no era vándalo como se ha dicho, él estaba protestando pacíficamente. Se perdió a manos del Esmad, tipo ocho de la noche; los amigos refieren que se lo llevaron, la Policía dice que no hubo manifestaciones esa noche, pero sí hubo”. El brigadier general Eliécer Camacho Jiménez negó con contundencia estos hechos. Su familia, en su momento, emitió este comunicado en junio del 2024: “El 5 de junio de 2021, en horas de la noche, Dubán se dirigía hacia su casa ubicada en el sector de El Amparo, junto a sus primas y su tía. Cuando pasaban por el Portal de La Resistencia, donde se desarrollaban actividades del Paro Nacional, Dubán se detuvo a saludar a algunos conocidos y nunca regresó a casa. Al día siguiente, el 6 de junio, su cuerpo fue encontrado en el caño aledaño al Portal de La Resistencia, pero el CTI y Medicina Legal negaron que se tratara de Dubán. Incluso, días después, le afirmaron a su madre que ese cuerpo ya había sido identificado y que pertenecía a un adulto de 40 años con signos de habitabilidad en la calle”. El cuerpo de Dubán fue encontrado el 6 de junio del 2021, sus familiares afirman que el joven estaba con visibles signos de tortura, herido, con morados profusos en la piel. Nadie respondió nada. Ni medicina legal pudo dar un dictamen de lo que sucedió realmente. Desde entonces su familia se encuentra en una cruzada para encontrar la verdad. Hasta el momento todo ha sido en vano, a las puertas que han tocado ninguna se ha abierto. ¿Alguna vez sabremos la verdad?

  • ¿Qué deben hacer los blanco-mestizos cuando se habla de racismo?

    Por: Ghina Castrillón Torres. Politóloga feminista. Sham Selassie Activista - Creador de Básico pero Nítido A propósito del 21 de mayo, Día de la Afrocolombianidad y de la abolición de la esclavitud en Colombia, me uní con el docente y activista afro Sham Selassie, para escribir este artículo dirigido especialmente a las personas blancas-mestizas. Pues consideramos que es urgente preguntarse qué deben hacer quienes han crecido en una sociedad que, históricamente, les ha otorgado privilegios por el color de la piel. Porque el racismo no es solo un problema de quienes lo padecen, sino, sobre todo, una responsabilidad política de quienes lo han sostenido desde sus privilegios. Desde allí, proponiendo cinco acciones concretas, que se pueden y se deben asumir frente al racismo estructural. Saber cuándo callar: No siempre hay que hablar. Las personas blancas mestizas han escrito la historia, ocupado los espacios de poder, los medios, las academias. Es tiempo de callar y escuchar el dolor, pero también las resistencias y las formas de nombrar el mundo desde las comunidades negras. Saber callar es una forma que desmontes tu ego blanco que siempre quiere protagonizar incluso en luchas que no te son propias. No dar por hecho que entendemos las demandas de las comunidades y personas racializadas. Entender que el Racismo es un sistema que posiblemente ha beneficiado tu humanidad desde que naciste hasta el día de hoy y que muchas personas no han tenido las oportunidades que tú sí tienes y que eso ha hecho que su vida no sea como la tuya. Pues no basta con haber leído un tuit o haber visto un documental. La racialización, el racismo estructural, el blanqueamiento y el privilegio blanco son conceptos que requieren estudio y lectura. No se trata de preguntar a la primera persona negra que se cruce en tu camino, sino de hacer la tarea de leer a activistas, a escritoras afrodescendientes, a académicos que desde hace décadas han puesto en palabras lo que muchas veces el poder quiso silenciar. Apostarle a la transformación desde lo cotidiano y lo político. Entender las acciones afirmativas como una forma de corregir históricamente las desigualdades a comunidades que han sido despojadas sistemáticamente de toda forma de dignidad humanas, no son privilegios.  Angela Davis dijo “no basta con no ser racista, hay que ser antirracista”. Esto implica que tomes partido, incomodar el privilegio blanco. En lo cotidiano, supone que no re rías de chistes racistas, no permitir comentarios discriminatorios en tu grupo de amigos, en tu familia, en el trabajo. Pero también implica votar por proyectos políticos que representen a los pueblos racializados y visibilizar sus causas.  Revisar cómo se ejerce el privilegio blanco. Entender que, porque una persona Afro/Negra esté en un espacio de poder, esto no quiere decir que el racismo como sistema ha terminado, esto solo deja claro que esa persona ya ha trabajado dos y tres veces más que otros para estar ahí. Además, el privilegio blanco no siempre se expresa con violencia directa, pues a veces se manifiesta en cómo habitamos los espacios, especialmente en los espacios de poder. Implica que te preguntes por qué en nuestros espacios laborales, educativos, sociales y políticos hay tan pocas personas negras. Revisar tus privilegios es una tarea constante, que incomoda pero que es necesaria. No esperar a ser validados para actuar. El compromiso antirracista no puede depender de la aprobación de nadie, pues es una tarea ética. Actuar contra el racismo es una decisión que debes sostener incluso cuando no haya aplausos ni reconocimientos, incluso cuando nos equivoquemos. Pero el silencio o el "yo no tengo nada que ver" no pueden ser opciones. En este mes de la afrocolombianidad, la mejor forma de conmemorar no es subir una foto en Instagram con una frase bonita acompañadas de personas negras (como lo hicieron varios liderazgos políticos), sino asumir el lugar que nos corresponde en esta lucha. Los blanco-mestizos no son protagonistas, pero no pueden sólo ser espectadores. El racismo existe, se manifiesta a diario.   Tener un amigo Afro/Negro no te da una perspectiva de lo que es la negritud ni sus vivencias, lo Afro es todo un universo diverso y amplio y cada persona es un mundo.

  • DEL CAMBIO A LA REVOLUCIÓN

    Por: Guillermo Linero Montes Desde su campaña a la presidencia y durante un poco más de la mitad de su ejercicio de mandatario, el eslogan o la bandera del presidente Gustavo Petro, había sido la palabra cambio ; pero, ahora último ha empezado a hablar de la palabra revolución , en respuesta a la desvergonzada oposición que se ha dispuesto a tumbar a ojos cerrados todo sus proyectos de reformas, y en respuesta a la guerra sucia de los medios de comunicación y de sus pervertidos periodistas. En su acepción genérica la palabra cambio pareciera connotar el remplazo dramático de una cosa por otra (sustituir la constitución del 91 poniendo en su lugar una nueva carta progresista, lo ilustraría muy bien); sin embargo, en el contexto de lo político, solo connota la mera transformación de una cosa, haciéndole reformas sin destruirla. Desde esta perspectiva, la palabra cambio  se entiende de igual forma como una modificación coherente de los modos y maneras de gobernar (de hacerlo en favor de las mayorías o en favor de unos pocos privilegiados), y se entiende también como la innovación de la estructura del estado, ya sea en favor de la armonía y el progreso social o en pro de la violencia retardataria. En el contexto político, la palabra cambio , única y estrictamente refiere la acción de reformar; lo cual es muy distinto a lo entendido con la palabra revolución  que es clara en describir todo lo contrario a la realización de modificaciones e innovaciones a nada de nada: toda revolución política es irrestrictamente un nuevo comienzo. En tal suerte, el “cambio” ofrecido inicialmente por el presidente no ameritaba ni amerita el temor de sus opositores políticos, pues este ocurriría dentro de la “organización” -que es la estructura social del estado y sus políticas públicas-, y ocurriría con la completa participación ciudadana. Ningún cambio político pretende necesariamente destruir la organización, ni hacerla trizas como las revoluciones lo hacen, porque los cambios apenas pueden deconstruirla; es decir, semejante a como lo entienden los filósofos, los cambios solo pretenden deshacer la organización analíticamente (estudiando, por ejemplo, la inequidad social existente) para luego renovar su estructura (digamos que haciendo una nueva reforma laboral, justa y eficaz). En efecto, el cambio en el ámbito de lo político no tendría por qué ser dramático, si consideramos que este proviene del consentimiento lícito de la ciudadanía, si esta lo ha decidido así por medio de la votación popular. En tal razón, constituye un grave delito impedirle al presidente que propicie el cambio y lo ponga en práctica. Lo cierto es que, en esa estrategia de tumbarle al presidente “a ojos cerrados todos sus proyectos de reformas”, le han dejado un condicionado camino, invocar al pueblo, y si en verdad nos movemos en una democracia, resulta bastante lógico que así sea, pues el pueblo y la rama ejecutiva son el motor de cualquier cambio político: y no el régimen, conformado por unos pocos adinerados sin escrúpulos, ni tampoco las ramas del poder, integradas en buena parte por los tramposos del congreso y por los carteles de la toga. No obstante, es dable reconocer que la advertencia de un cambio no proviene exclusivamente del presidente Gustavo Petro, sino de las bases populares desligadas del poder oficial, que históricamente lo han demandado en manifestaciones, huelgas y paros cívicos, pero siempre en contracorriente de los gobiernos. Esta vez, cuando se ha presentado la rareza de una concordancia entre el gobierno y los gobernados, era de esperar un mejoramiento en la calidad de vida. Sin embargo, lo que ha visto el pueblo es que la oposición y el “poder oculto” que la acompaña -el poder del régimen- han obstaculizado al presidente en detrimento de la equidad social. Un “poder oculto”, tan visualizado en el presente que las bases populares ya saben contra quien dirigir las manifestaciones, las huelgas y los paros cívicos, como aparentan no saberlo algunos malintencionados de la oposición y ciertos obtusos periodistas que se preguntan -no es posible precisar si con maldad o ignorancia- cómo al presidente se le ocurre proponerle al pueblo que se levante contra el mismo gobierno. Finalmente, valga decir, que si bien las revoluciones, por la historia que se tiene de ellas, están relacionadas con lo cruento, la propuesta por el presidente Petro consiste en una manera de actuar tan pacífica como cargada de nuevas energías. Sus recientes alusiones a la palabra revolución  implican algo muy diferente al cambio, aunque muy parecido a la imposición de la voluntad del pueblo, que es la parte más importante en la constitución de un estado.

  • La Casa Silva, la gran obra de María Mercedes Carranza que sigue viva

    Por: Iván Gallo Coordinador de Comunicaciones Se cumplieron 80 años del nacimiento de la gran poeta. Acá recordamos un texto que escribí hace unos años sobre su legado: la Casa de Poesía Silva El jueves 10 de julio de 2003 ninguno de los amigos que la visitó en su oficina en la Casa de Poesía Silva notó nada extraño en María Mercedes Carranza. Cuando se fue a su apartamento con vista a los Cerros Orientales de Bogotá había cuadrado con su única hija, Melibea, un desayuno para ese viernes muy temprano. Sin embargo, nadie sabía de su decisión. Cerca de las diez de la noche, María Mercedes Carranza se sirvió un coctel de antidepresivos que pasó con un trago de whisky. Se recostó en su sofá y ahí se quedó dormida. Nunca se despertó. La poeta había empezado a morir, exactamente, catorce años atrás. Entre todos los políticos colombianos había escogido al joven creador del Nuevo Liberalismo, Luis Carlos Galán, para aferrarse a una esperanza. Con preocupación, veía cómo el cerco que le había montado Pablo Escobar al santandereano se iba cerrando hasta la asfixia. El viernes 18 de agosto de 1989, mientras se subía a una tarima en Soacha, el que iba a ser el próximo presidente de Colombia y la limpiaría de la podredumbre del narcotráfico, era asesinado. Con Galán se iba una de las pocas cosas que la habían motivado a seguir adelante, a pesar de su depresión perpetua. Hija del poeta y diplomático Eduardo Carranza y de Rosa Coronado, bebió de la fuente de la poesía desde que nació. Aunque vivió parte de su adolescencia en Europa, se graduó de filósofa en la Universidad de Los Andes. La literatura y la preocupación por la actualidad de un país que la atormentaba, las supo conjugar en el periodismo. En 1973, junto al que sería su esposo, el también escritor Fernando Garavito, fundó la revista Estravagario , suplemento literario del periódico El Pueblo  de Cali, dirigido por Daniel Samper Pizano, pero el regreso a Bogotá, después del periplo caleño, marcaría la ruptura con Garavito para asumir la vida de una mujer sola. Después de la muerte de Galán, Carranza, quien en el pasado había dirigido la revista Nueva Frontera,  de Carlos Lleras Restrepo, se sumió en una depresión profunda de la que solo pudo salir dos años después cuando  el advenimiento de una nueva Constitución le abrió la posibilidad de formar parte de las listas de la Alianza Democrática M-19  en la constituyente. Pero Colombia se había convertido en el decimonoveno círculo del infierno en esos años infames. La ofensiva imparable de las Farc, el auge del paramilitarismo, las ramificaciones que la hydra del Cartel de Medellín empezó a formar, sumado a escándalos como los dineros calientes del Cartel de Cali a la campaña de Ernesto Samper, que hicieron imposibles sus cuatro años de gobierno, sumado a la incompetencia de Andrés Pastrana, probada durante las frustradas negociaciones de paz de San Vicente del Caguán, formaron una bomba que a Carranza también le explotó en la cara. En el año 2002, su hermano Ramiro, director de extranjería del gobierno Pastrana, fue secuestrado en una de las pescas milagrosas de Romaña en la vía al Llano. Ni ella ni su familia supieron nunca más de él. Pero apareció una luz para atenuar la tristeza: la posibilidad de crear una lugar de encuentro de poetas y escritores, auspiciado por su amigo y gran admirador de la poesía, el presidente Belisario Betancur. María Mercedes le dio forma al sueño en una casona en La Candelaria hasta lograr que la Casa de Poesía Silva viera la luz el 24 de mayo de 1986, pocos meses antes de que Betancur dejara la presidencia. El nombre escogido y el lugar de lo decía todo: José Asunción Silva. Entonces, es 1896. El poeta aún no se repone de la debacle que significó perder 80 pianos de cola por culpa de un naufragio en Bocas de Ceniza. Los había comprado en París y, con ellos, José Asunción pensaba volverse millonario, ambición que se convirtió en su maldición. En 1896 estaba ahogado por las deudas. Sin embargo, el salón en donde sus amigos más cercanos se reunían a tomar el chocolate y a disertar en francés sobre los temas de moda, revestía un lujo que describe en estas líneas Emilio Cuervo Márquez, uno de los contertulios: “Aún veo el amplio cuarto de estudio. Discreta luz, anaqueles con libros. Al frente una reproducción de arte de «La Primavera» de Boticelli. En el centro, el amplio escritorio, sobre el cual se veían algunos bronces, el bade de tafilete rojo con el monograma en oro del poeta, revistas extranjeras. Diseminados aquí y allá, sillones en cuero, y gueridones con imponente cantidad de ceniceros, pues quienes allí nos reuníamos, a comenzar por el dueño de la casa, éramos fumadores empedernidos. Después de media hora de charla, Silva daba comienzo a la lectura”. El 23 de mayo de 1895 Silva llamó a su médico de confianza y le hizo marcar con tinta indeleble el lugar exacto en donde quedaba el corazón. Silva se disparó un día después en ese punto preciso de su cuerpo. Nada podía fallar. Con la idea de la casa de poesía andando, María Mercedes Carranza convenció al presidente Betancur: no habría mejor sede que la casa del poeta, donde había vivido y se había quitado la vida, en pleno barrio de La Candelaria, en la calle 12 C # 3-41. Desde su muerte la casa, construida en 1715, ha formado parte de la leyenda bogotana. Allí otro poeta, Aurelio Arturo, escribió sus primeros versos cuando, en la década del diez, se había convertido en una posada. En sus tres siglos esta casa ha sido sede de la asociación de boticarios, de los meseros, albergue de estudiantes y, durante buena parte del siglo XX, a pesar de la placa conmemorativa que logró poner en su entrada Baldomero Sanín Cano en los años cincuenta, fue una casa abandonada. Desde afuera, el ulular del viento se confundía con el lamento de las almas en pena que la poblaban. Tres años duró la remodelación dirigida por el arquitecto mexicano Rodolfo Vallín, preservando la influencia francesa de su yesería y el corte republicano de la última reconstrucción realizada en 1880. La inauguración tenía que coincidir con los 90 años del suicidio del poeta. Entre los fantasmas de la Casa Silva, entre las pataletas que poetas divinos y desquiciados como Gómez Jattin le hicieron en su oficina, María Mercedes atenuó su tristeza hasta donde más pudo. Pero el pesimismo la arrolló. Un pesimismo que late en estos versos: Todo desaparece ante el miedo. El miedo, Cesonia; ese bello   sentimiento, sin aleación, puro y   desinteresado; uno de los pocos que   saca su nobleza del vientre.   Miradme: en mí habita el miedo.   Tras estos ojos serenos, en este cuerpo que ama: el miedo.   El miedo al amanecer porque inevitable el sol saldrá   y he de verlo,   cuando atardece porque puede no salir mañana.   Vigilo los ruidos misteriosos de esta casa que se derrumba,   ya los fantasmas, las sombras me cercan y tengo miedo.   Procuro dormir con la luz encendida   y me hago como puedo a lanzas, corazas, ilusiones.   Pero basta quizás solo una mancha en el mantel   para que de nuevo se adueñe de mí el espanto.   Nada me calma ni sosiega:   ni esta palabra inútil, ni esta pasión de amor,   ni el espejo donde veo ya mi rostro muerto.   Oídme bien, lo digo a gritos: tengo miedo.       Desde el suicido de la poeta Carranza, la Casa de Poesía Silva ha estado dirigida por Pedro Alejo Gómez.

  • Empezó la carrera a la presidencia y en Pares le contamos quienes son los 37 precandidatos

    Por: Redacción Pares Este viernes 30 de mayo lanzaremos oficialmente dentro de la fundación Pares el partidor presidencial con un especial en donde contaremos quienes son, qué virtudes y, sobre todo, qué cuestionamientos tienen los políticos que, desde ya, se han lanzando a esta carrera de fondo que terminará dentro de un año ocupando la Casa de Nariño. Con ustedes iremos descubriendo quienes se queman y quienes resisten esta maratón política. Las últimas encuestas revelan un cabeza a cabeza entre el posible candidato de la izquierda, Gustavo Bolívar, con la candidata a la derecha, Vicky Dávila. ¿Responderán a las necesidades de un partido político o intentarán afrontar lo que viene apoyados sólo en sus nombres? A un año de las elecciones presidenciales de 2026, desde la Fundación Paz Reconciliación rastreamos 37 precandidatos presidenciales que aspiran a llegar al primer cargo de la Nación. Hasta el momento, 20 de ellos han confirmado sus intenciones y empezaron sus giras territoriales para dar a conocer su nombre y proyecto político. Desde PARES, haremos seguimiento a estos nombres y a los cambios que se vayan presentando dentro del partidor electoral por la Casa de Nariño. Por eso, entrando a este enlace, podrán conocer desde ya cuales son las opciones que tendremos los colombianos a un año de las presidenciales. Durante este puente arencaremos mostrando perfiles de dos personajes que inevitablemente están siempre en la mira de los medios, Roy Barreras y Vicky Dávila, ¿De dónde vienen? ¿A quién le deben? ¿Qué trastienda tienen? Así que acompáñenos, desde ya, a la larga carrera que decidirá quién será el sucesor de Gustavo Petro. Clic aquí para ver : Así va la carrera a la presidencia para el 2026 : https://www.pares.com.co/elecciones-colombia-2026

  • Del paro nacional o de las revoluciones pasivas del Gobierno Petro que no han terminado de ser

    Por: Oscar A. Chala, investigador de la Línea de Democracia y Gobernabilidad Desde la casa de Nariño el presidente Petro no esperaba que el resultado del paro nacional convocado por los grandes sindicatos (aglomerados en la autodenominada “Coordinadora Nacional para el Cambio” (CNPC) terminara en una pobre convocatoria en la Plaza de Bolívar, a la que asistieron en su mayoría algunos sindicalistas, funcionarios del gobierno y curiosos  que se acercaron a la tarima instalada frente al Palacio Liévano, sede de la Alcaldía de Bogotá. Tampoco concibe en su cálculo político (aquel con el que se arriesgó a lanzar la Consulta Popular, con el que desenvainó la espada de Bolívar y con el que hizo un discurso en Barranquilla con la frase “todo el poder pa’l pueblo”) que ahora mismo la gran disputa que le había planteado al Congreso de la República entre representación y soberanía popular terminó desinflándose en medio de la estrategia de los independientes y opositores, que ya le han tomado la medida a sus tácticas políticas y le han comenzado a responder , junto con la dispersión y fragilidad que sus bases sociales y políticas demostraron en el momento en el que él, el presidente, no fue la figura central en la tarima, ni guio el discurso. Mas bien, es claro que este primer escenario de paro nacional (que al final no terminó distinguiéndose de las marchas previas y de los llamados de defensa de las reformas sociales y el programa del gobierno que se han venido realizando desde octubre de 2022) terminó siendo la prueba del desgaste y de la falta de una estrategia política clara en el momento en que la reforma laboral terminó hundiéndose y, con ella, el riesgo de que el legado del gobierno de cambiar finalmente parte de las condiciones sociales del país terminara decantándose a poco más de un año de terminar su mandato. Aunque hoy mismo Armando Benedetti indique que la Consulta Popular no será abandonada , también quien ahora funge como ministro del Interior aceptó que ha sido un gran avance la aprobación de la revivida reforma laboral en su tercer debate — como lo indicamos en este artículo —, mientras que las bases del Pacto Histórico, los sindicatos y las organizaciones sociales cercanas al gobierno han señalado que la nueva reforma cercena y destruye el espíritu transformador con la que el gobierno planteó el proyecto , planteando una nueva dicotomía que no termina de comprenderse en el panorama nacional. Así como tampoco termina de entenderse la repentina retirada del gobierno frente a las movilizaciones de ambos días, con la salida de Benedetti indicando ante los medios de comunicación que el gobierno nunca había convocado a un paro , igual como lo hizo el presidente y Antonio Sanguino frente a la audiencia que lo escuchaba en la Plaza de Bolívar, indicando que esta había sido una iniciativa popular que el gobierno apoyaba. Con las vías jurídico-administrativas cerrándose ante la imposibilidad de mover la Consulta Popular , y con la reforma laboral a tiempo de ser discutida en la plenaria del Senado la próxima semana, ¿fue sensato el camino de la “radicalización democrática” en este caso?, ¿finalmente se agotaron los intentos del gobierno por movilizar a sus bases? —Entre las jugadas de la “realpolitik” y las debilidades estructurales Fuente: W Radio. Aída Avella, al cierre del debate sobre la revivida reforma laboral, indicó a la Comisión Cuarta que la aprobación de la ponencia afirmativa de este proyecto de ley no solo se resumía en el ambiente cálido y consensuado con el que se reconstruyó el proyecto, como lo afirmaba Angélica Lozano, sino también a la presión popular y a la movilización de la masa trabajadora  y del pueblo colombiano en las calles, que había elegido el camino de la Consulta para hacerse escuchar. Esta idea ha venido calando últimamente en los discursos de algunos de los influenciadores del gobierno , de analistas políticos y de algunos congresistas y figuras dentro del Pacto Histórico, quienes han afirmado que al final el gobierno ha realizado una “jugada política” al presionar al Congreso a que hable de sus temas y vuelva a poner la agenda pública. Aunque esta afirmación no es del todo falsa (pues en últimas, la agenda pública del Congreso en estos últimos 3 años se ha movido sobre las iniciativas del gobierno), parte de un cálculo racional clásico, en el que se interpreta que la presión institucional funciona para destrabar el proceso legislativo en momentos de bloqueo político, bajo la potencial amenaza de apelar al pueblo como palanca para forzar la negociación con los grupos políticos o los gremios económicos. ¿Por qué ha surgido este bloqueo político? En parte, como lo hemos señalado en este punto , ha sido como resultado de las estrategias legislativas de la oposición y de los bloques independientes por evitar la discusión y el trámite de la agenda legislativa del gobierno. En esto se ha manifestado la débil hegemonía política del gobierno, pero también la desfavorable correlación de fuerzas que el presidente y su Ejecutivo posee frente al poder de los grandes gremios económicos, los partidos políticos y los medios de comunicación. En cierto modo, el presidente perdió aquel puente con el que pretendía construir una de sus soluciones a este bloqueo  (el llamado “Acuerdo Nacional”) con los empresarios, luego del trabajo que Laura Sarabia había realizado desde el DAPRE para mantener la frágil relación entre los gremios y el presidente. Del mismo modo, poco a poco, desde la primera gran ruptura de abril de 2023 hasta ahora, el gobierno ha perdido su coalición en el Congreso con los partidos tradicionales y con un sector de los verdes, a pesar de que sigue conservando parte de esa fuerza a través de las negociaciones políticas con congresistas directamente y que les han permitido a los partidos conservar burocracia a través de algunos ministerios ( La U con el MinTIC, o los liberales con MinComercio, o los Verdes con MinTrabajo y MinTransporte ), o de direcciones, como los liberales con la Fiduprevisora. Sin una mayoría parlamentaria estable, y con poco poder social ampliamente movilizado (como lo demuestran estas dos jornadas de paro nacional), existe una debilidad estructural del gobierno , en la que la Consulta Popular termina siendo una reacción que no termina siendo bien calculada, en tanto 1) No había condiciones para convocarla, y 2) No había condiciones para sostenerla desde abajo. Sin articulación orgánica del gobierno con sus bases, ni fuerza material que impulse al Congreso y cambie la correlación de fuerzas allí, es posible que el gobierno haya caído finalmente en una ficción movilizadora , asumiendo que la fuerza del 18 de marzo y del 1ro. de mayo denotaban condiciones que en realidad no existían. Es decir, el gobierno asumió la existencia de un sujeto colectivo activo, articulado y dispuesto a la acción , que en la práctica no se encuentra suficientemente organizado ni con capacidad real de presión sostenida . En el caso del gobierno Petro, esta ficción se ha traducido en la creencia de que los sectores populares, sindicatos y organizaciones sociales que lo acompañaron en la campaña y en los primeros meses de gobierno se mantendrían cohesionados, activos y disponibles para ser movilizados en defensa de la agenda reformista. —Las revoluciones pasivas del presidente Petro Fuente: Alerta Bogotá. El presidente Petro llegó al poder en 2022 con un discurso de ruptura frente al pasado. Asumió las banderas de las demandas sociales y políticas que amplios sectores del país que se movilizaron durante los paros nacionales de 2019 y 2021 y habló que, desde el poder, buscaría cumplir con las transformaciones necesarias para consolidar aquella agenda. No obstante, y a diferencia de la lectura de otros análisis desde orillas más tradicionales, el gobierno de Gustavo Petro terminó siendo un gobierno ceñido a los marcos institucionales establecidos, sin llegar a una reconfiguración radical del poder, en un sistema político cuyo pesos y contrapesos han tendido a funcionar y en el que no se ha roto el orden institucional, aunque el presidente juegue discursivamente con aquella posibilidad . En últimas, el gobierno Petro ha buscado cumplir una agenda de reformas utilizando el aparato del Estado administrativamente en su forma liberal, pero al mismo tiempo antagonizando con él cuando las demandas de cambio no se cumplen , o se ralentizan, o entran en un estancamiento debido a las resistencias y bloqueos institucionales que pueden surgir en el mismo Estado ante estos cambios. Del mismo modo, ha habido un “adormecimiento” de la movilización popular, que hasta cierto punto ha puesto sus expectativas en el gobierno y no en sus propias bases como agentes históricos del cambio . En últimas, hubo un traslado de esta agencia desde las bases movilizadas hacia el presidente, quien ahora mismo es la máxima figura de estas expectativas. Esto es problemático, en parte, porque precisamente se institucionalizó la capacidad de movilización social y se subordinó a los intereses y las agendas del gobierno. Si bien el presidente ha hablado de un proceso “revolucionario”, citando en varios eventos a Alfonso López Pumarejo con la “Revolución en Marcha”, es verdad que, en su discurso, la idea del cambio termina siendo vaciada de ese carácter revolucionario. Este fenómeno ha tenido una consecuencia clara, que es visible en la atomización de la convocatoria del paro nacional de este 28 y 29 de mayo, y es que el movimiento social —que con las manifestaciones del 1ro. de mayo y del 18 de marzo pasados se asumían fortalecidos— finalmente ha terminado siendo dependiente de la expectativa de que el Estado realice el cambio por ellos, desde el poder, y una absorción parcial de estas bases políticas y sociales en el mismo Estado. Sin un movimiento social autónomo, paralelo y complementario a la iniciativa de un Estado cuyo órgano ejecutivo quiere proceder con una agenda política de cambio, todo el proceso de movilización que ha querido impulsar Petro desde las denominadas “asambleas populares” y la Coordinadora Nacional para el Cambio termina en la desarticulación del sujeto político popular, sustituido por la figura presidencial, lo que lleva a la dispersión de estas mismas bases. Siendo así, la promesa de poder popular termina convertida en una delegación pasiva del poder al gobierno, sin empoderamiento real desde abajo . —Petro y el laboratorio del paro Fuente:  El País América Colombia Desde su llegada al poder, el presidente Gustavo Petro ha ensayado diferentes formas de articulación entre el gobierno y la movilización social. Más allá del relato institucional, Petro ha concebido la calle como un espacio de disputa política y simbólica , una especie de “laboratorio” donde puede medir la temperatura del apoyo popular, presionar al Congreso, y reafirmar su narrativa de transformación frente a lo que denomina los poderes establecidos. Sin embargo, esta estrategia ha mostrado importantes límites. Tanto las manifestaciones que el gobierno ha convocado desde octubre de 2022, como este reciente Paro Nacional no han sido movilizaciones concentradas sólo en los repertorios de acción tradicionales de estas movilizaciones, sino más bien han terminado siendo convocatorias simbólicas de respaldo al gobierno y a sus reformas. Estos eventos han tenido una carga más performativa que disruptiva: se han enfocado en mantener viva una mística y la simbología alrededor del “mandato popular” y en sostener la idea de un gobierno acompañado por el pueblo movilizado. En la práctica, han funcionado como un termómetro político, y no como palanca de presión efectiva. El problema, como ha quedado evidenciado en la reciente convocatoria del paro nacional del 28 y 29 de mayo , es que ese laboratorio ha comenzado a revelar que la energía social que impulsó a Petro hacia la presidencia no es automática, ni constante, ni garantizada, y que no se puede crear de ninguna forma de manera artificial, como el gobierno ha querido hacerlo desde hace 3 años. Todo esto termina por evidenciar que el gobierno sobrestimó su capacidad de movilización y subestimó la necesidad de construcción orgánica con los sectores sociales . Lo que el gobierno intentó fue montar una suerte de movilización desde arriba, utilizando las redes institucionales (ministerios, sindicatos aliados, organizaciones sociales cercanas y burocracia partidista) como sustituto del trabajo político en las bases. El resultado fue previsible: baja participación y poca canalización de ese elemento simbólico y carismático que el presidente posee. Además, este laboratorio ha generado una paradoja: si se institucionaliza la movilización y se subordina a las lógicas del gobierno, termina por desactivarse la autonomía de los movimientos sociales. Del mismo modo, el uso reiterado del recurso a la movilización desde el poder ha terminado vaciando de contenido el repertorio simbólico del cambio. Todo esto ambientado en el gran temor que el presidente Petro tiene de que la ruptura lo lleve a un punto de no-retorno con los gremios económicos y los partidos políticos . Aunque los ruidos de sables y las amenazas de una toma violenta del poder se han quedado en los discursos más incendiarios de las movilizaciones de la oposición, el temor a un escenario de esta magnitud lo desvela, igual que comprender que la movilización social no ha respondido de la manera que ha querido.

  • “Nosotros no matamos al presidente de Haití”: habla uno de los mercenarios colombianos acusados del magnicidio

    Por: Redacción Pares El 7 de julio de 2021, el mundo se levantó aterrado. Las primeras versiones eran irrefutables, un comando de 16 mercenarios colombianos entró hasta la casa donde vivía el entonces presidente de Haití, Jovenel Moïse. Mientras dormía, lo asesinaron en su propia cama. Pocas horas después los metieron presos. Estuvieron, incluso, a punto de ser linchados por una multitud. La labor de defensa de la Cancillería colombiana, tanto en tiempos de Iván Duque como en el de Gustavo Petro, no ha sido la esperada. Cuatro años después, los mercenarios colombianos están declarando sus versiones en audiencia pública. La segunda audiencia fue el pasado 28 de mayo y quien habló fue el exsoldado Juan Carlos Yepes. Este hecho dejó en evidencia que, dentro del ejército colombiano, existe un gran problema: sus salarios. A algunos no les queda de otra que irse del país y vender su fuerza de trabajo a otros gobiernos. Muchos de ellos llegan a Ucrania, a algún país petrolero del Medio Oriente o a países como Haití. Yepes contó que fue contratado por una empresa que decía ser de origen norteamericano y que en repetidas ocasiones la misma empresa afirmaba que estaba autorizada por el Departamento de Estado y por la CIA. Según las investigaciones que se han hecho desde la noche en que fue asesinado Moïse, no se ha podido comprobar la participación de Estados Unidos, ni de ninguna de sus agencias, en este magnicidio. Las labores que debía cumplir Yepes en Haití eran las de hacer trabajos con la Policía. Durante el interrogatorio, Yepes afirmó que cumplía puntualmente estas funciones: entrenamiento a la Policía, restablecimiento del ejército haitiano, seguridad para las empresas que se iban a fundar en Haití, prestarles seguridad diplomática a los norteamericanos que estuvieran en la isla. Pero esas funciones nunca fueron claras ni estrictamente definidas. El día 7 de julio de 2021, lo llamaron muy temprano para prestarle atención a la Policía. Entonces todo se puso extraño, así lo afirma en la declaración que dio este 28 de mayo: "Llegué a un lugar con la Policía, que no conozco, y estuve ahí hasta que me dijeron 'vámonos'. Mi responsabilidad era prestar seguridad en la parte de afuera". La versión de Yepes es concluyente y coincide con la que otros de los detenidos colombianos han afirmado: una vez llegaron a la mansión de Moïse empezaron a dispararles. Así lo dijo otro de los mercenarios implicados en su versión del 26 de mayo; Carlos Giovanny Guerrero. Según lo publicó en su momento el periódico El Tiempo,  esta es la versión de los hechos: "Fuimos con la Policía a una casa de una persona importante en Haití. En ese momento, yo no sabía que era la casa del presidente. Me dijeron: 'Vaya con la Policía'. Y fuimos con la Policía. (...) Yo no sé quién mató al presidente. Nosotros no fuimos. (...) No entendía por qué la misma Policía que había ido con nosotros nos estaba disparando". La audiencia continuará en los próximos días. El juicio que se le sigue a los acusados del asesinato en los Estados Unidos está empantanado, justamente, por estas declaraciones de los mercenarios que prácticamente denuncian una trampa. ¿Quién tendrá la verdad?

  • Elon Musk ¿El nuevo enemigo de Donald Trump?

    Por: Redacción Pares La relación fue tan fogosa, tan intensa, como breve. Hace unos años parecía imposible que Elon Musk y Donald Trump fueran amigos. El magnate de Tesla había conservado distancia ante el disparatado y errático presidente republicano durante su primera administración. Pero, en la campaña que terminaría ganando Trump en noviembre pasado, Musk fue un factor determinante. Su ayuda económica y desde su red social X fue más decisiva que la de cualquier celebrity que pudiera repudiar las causas del republicano. En su gobierno tuvo un papel preponderante en sus primeros meses, el de estar al frente de la agencia DOGE que tenía una misión: recortar al mínimo el gasto público. Esto generó polémica, por el cierre del programa de ayudas internacionales que el gobierno norteamericano tenía a través de su agencia USAID y el despido de miles de empleados estatales. La injerencia de Musk en ese gobierno era total, absoluta, asfixiante. Dentro del círculo político de Trump empezó a ser muy mal visto su inclusión en algunos consejos de ministros. Musk, además, despertó el odio en muchos sectores de la población mundial, esto se ve reflejado en la espectacular caída en ventas que han tenido sus autos, Tesla. Así que este 28 de mayo decidió dar un paso al costado. Se fue haciendo ruido. Primero vinieron estos mensajes a través de la red social de la que es dueño, X: “A medida que mi tiempo programado como Empleado Especial del Gobierno llega a su fin, me gustaría agradecer al Presidente Donald Trump por la oportunidad de reducir el gasto innecesario (sic)”. En Estados Unidos algunos califican la jugada de Trump de puro pragmatismo político: el presidente usó al magnate sudafricano hasta que dejó de ser útil. Por lo general, la relación del dueño de Tesla con el magnate-presidente había sido tirante. En 2022, Trump calificó a Musk de “artista del engaño”. La respuesta del líder tecnológico fue recomendarle al republicano que se retirara de la política. En las primarias republicanas de 2024, Musk respaldó al rival de Trump en esas elecciones, el gobernador de la Florida Ron de Santis. Pero cada quien se acomoda por donde mejor le conviene; Trump y su motosierra -regalada por Milei- se convirtieron en el símbolo del nuevo orden. El recorte sería la norma, cualquier tipo de política social sería considerado un despilfarro. La salida de Musk del gobierno no se dio exenta de críticas. Durante su despedida lanzó este sablazo en una entrevista que concedió a la cadena CBS: “Me decepcionó ver el proyecto de ley de gasto inmenso, francamente, que aumenta el déficit presupuestario (...) y socava el trabajo que está haciendo el equipo del DOGE”. Con el historial de polémicas que tienen ambos, es probable que en los próximos meses estemos hablando de una confrontación Musk vs. Trump. ¿Esto le conviene a la humanidad? Uno de los proyectos de este gobierno que más entusiasmaba a Musk era la inversión de 500.000 millones de dólares en la creación de una super máquina de IA que pudiera controlar buena parte de los trabajos que hacen los humanos. Este rompimiento, sin duda, podría ser una buena noticia para los que aún tenemos alma.

  • GAS, FRACKING Y TRANSICIÓN ENERGÉTICA

    Por: Andrés Camacho Una reciente investigación titulada “Gaslighting: desinformación sobre la transición energética en América Latina y el Caribe”, realizada por Climate Tracker América Latina, analizó la cobertura periodística de la transición energética en la región. La investigación se enfocó en las principales narrativas de desinformación para identificar cómo se confunde o desinforma en torno a este tema. Los resultados son tremendamente reveladores. Si bien en Colombia no se expresan abiertamente discursos negacionistas del Cambio Climático, se han desarrollado repertorios y narrativas para retrasar la transición y perpetuar el uso de combustibles fósiles.  De acuerdo con el informe, las fuentes que más desinforman en los medios de comunicación corresponden principalmente a representantes de la industria fósil, y la persona que más resalta en este grupo es Naturgas. El principal modo de desinformación es presentar opiniones como certezas y presentar como expertos a aquellos que representan los intereses de la industria de los hidrocarburos. En la inmensa mayoría de los casos, los medios no presentan información científica y en muy contadas ocasiones los periodistas contrastan la información entregada por sus fuentes. De allí la necesidad de construir plataformas alternativas de debate e información. Así que en este espacio nos vamos a dedicar a contar la otra versión, la que, contrario a retrasar la transición energética, busca acelerarla. Bajo esta premisa, tenemos que hablar del gas en Colombia. Los “expertos” de la industria juegan con la información y los datos, desinforman para crear incertidumbre y generar miedo: hay que tener miedo porque nos vamos a quedar sin gas, hay que tener miedo porque ya viene el apagón . Pues bien, es hora de confrontar algunas de sus tácticas y mentiras. Lo primero es recordar que el proceso de exploración y explotación de hidrocarburos es de largo plazo. El descubrimiento de petróleo o gas no se logra de un día para otro y luego de un hallazgo se requieren entre 7 y 9 años para lograr su aprovechamiento. De manera que el abastecimiento de gas de hoy depende de las decisiones de hace, por lo menos, dos gobiernos. Desde hace una década las reservas de gas en Colombia presentan una declinación permanente, ese comportamiento nada tiene que ver con la decisión de no firmar nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos. Este declive se puede observar en la gráfica de recursos y reservas de la última década. Fuente: Informe de recursos y reservas 2024 ANH En segundo lugar, es importante destacar que Colombia tiene destinadas casi 20 millones de hectáreas para exploración y explotación de hidrocarburos. Para entender las dimensiones de lo que esto significa, la Reforma Rural Integral pactada en el Acuerdo de Paz de La Habana se proponía entregar 3 millones de hectáreas a campesinos y comunidades étnicas. Estamos hablando, entonces, que las áreas destinadas a exploración y explotación de hidrocarburos son 6 veces la Reforma Rural Integral y el doble de las hectáreas cultivadas en el país. Además de esto, se encuentran firmados más de 300 contratos de exploración y explotación, suficientes para garantizar el abastecimiento de combustibles y gas mientras avanza la transición. Entre estos contratos se encuentran los proyectos de gas costa afuera (en total son 11 contratos de Ecopetrol y socios como Petrobras). Con estos proyectos se ha estimado un volumen descubierto de entre 4,5 y 12 terapiés cúbicos (TPC), lo que significa que las reservas gasíferas del país podrían aumentar más de 20 veces respecto a las actuales. De hecho, solo en el pozo Sirius-2 (antes Uchuva), Ecopetrol y Petrobras han confirmado y comprobado el hallazgo de 6 terapiés cúbicos de gas natural, con lo cual las reservas del recurso podrían aumentar en 200%, según ha estimado la Agencia Nacional de Hidrocarburos. La tarea se ha hecho, con los contratos vigentes se han desarrollado las actividades necesarias para asegurar el gas de los próximos 20 a 30 años. El principal reto que tenemos como nación es gestionar el abastecimiento entre 2025 y 2029 mientras entra en el sistema el gas costa afuera. Este mes debemos conocer el nuevo informe de reservas y tendremos tiempo para hablar de este. Pese a estos hechos, los gremios y los expertos fósiles pretenden responsabilizar a este gobierno de lo que pasados gobiernos no fueron capaces de prever. No contentos con ello, ahora intentan revivir los proyectos de fracking en Colombia, pretenden instalar la idea de que el fracking puede ayudar al país para el abastecimiento de gas entre 2025 y 2029. Esto es mentira, como ya les he contado, los proyectos de hidrocarburos requieren mínimo 7 años para su maduración. Adicionalmente, esta es una técnica que genera consecuencias negativas en materia social, económica, ambiental y de salud pública. Para instalar esta idea, manipulan información científica e intentan comparar el fracking en Colombia con el de EEUU. Al respecto, dos datos: a) el fracking en EEUU se realiza a poca profundidad (1000 m) mientras en Colombia son profundidades de entre 2500 y 5000 m, b) en EEUU se desarrolla en lugares de baja sismicidad y en Colombia los potenciales se encuentran en lugares de sismicidad activa. En definitiva, Colombia no necesita fracking, los negacionistas velados solo están usando el momento para intentar revivir estos proyectos. Dicen en sus discursos transición energética sí pero no así , solo como una forma de retrasar lo impostergable. Así que no olviden que algunos tienen el objetivo de vender miedo para ganar elecciones, ni que decir de la especulación con los precios del gas, tema al que le dedicaremos una próxima columna, espero sea cuando las superintendencias hayan anunciado el resultado de sus investigaciones. La buena noticia es que ahora tenemos un nuevo tipo de expertos. A los expertos fósiles les vamos a enfrentar.

  • La revolución de las comunidades energéticas

    Por: Andrés Camacho Las comunidades energéticas son un pilar de la transición energética justa propuesta por el Gobierno del Cambio del presidente Gustavo Petro. Esto por varias razones, en primer lugar, hay que recordar que Colombia enfrenta desigualdades históricas en el acceso a la energía. Más de la mitad del territorio nacional se encuentra sin conexión a energía eléctrica o con una conexión inestable. Más de 500.000 hogares en el país no cuentan con el servicio de energía eléctrica, la mayoría de ellos ubicados en zonas rurales llamadas Zonas No Interconectadas (ZNI). Mayoritariamente, en los municipios ubicados en ZNI la única energía disponible es de fuente fósil. Cerca del 85% usa diésel como combustible para la generación de energía eléctrica, lo cual, por supuesto, trae consigo impactos negativos para ciudadanos y territorios, especialmente en materia de emisiones, costos y riesgo ambiental. Por otra parte, Colombia ha enfrentado un incremento en las tarifas de energía eléctrica en la última década, especialmente en el Caribe colombiano. El incremento de las pérdidas técnicas y no técnicas, así como el creciente costo de la generación son parte del problema, lo cual se debe a un mercado que no funciona bajo las reglas de libre competencia. De hecho, si bien contamos con cerca de 80 empresas generadoras de energía en el país, solo 5 controlan el 70% de la capacidad de generación en Colombia. Es decir, en el mercado de energía eléctrica colombiano se presenta una estructura oligopólica. Esta situación ha generado problemas sociales, técnicos y económicos. Esto indica que hacer una Transición Energética Justa en un país como Colombia pasa por resolver estos problemas de acceso, costo e impacto ambiental. Por este motivo, este gobierno se haya propuesto superar la pobreza energética profundizando lo que se llama democracia energética , entendida como el acceso equitativo a la energía, mediante un modelo energético renovable, participativo e inclusivo, habilitando la participación de comunidades que han sido afectadas en su territorio o que requieren soluciones urgentes para el acceso a estos servicios públicos fundamentales. Es por ello que, cumpliendo el programa del gobierno del cambio, nos propusimos desarrollar el más ambicioso programa de acceso a la energía, las comunidades energéticas.   El reto no era menor, en cuanto a los aspectos técnicos era necesario diseñar soluciones que permitieran el uso asociativo de energías limpias y que fueran de rápida instalación y fácil montaje. Fue necesario casi un año para tener listas redes, micro redes y nano redes como solución para las comunidades. Así fue como se puso en funcionamiento la primera la primera aplicación de la tecnología propia para uso comunitario, fue instalada en la Guajira y bautizada Miichi Ka’i  que en wayuunaiki significa Casa del Sol. A la par, se inició el proceso contractual para lograr masificar dichas soluciones energéticas, contratación que también se diseñó para que fuese democrática, transparente y eficaz. Con una convocatoria exitosa se lograron identificar 18 mil organizaciones, cooperativas, asociaciones, juntas, comités y consejos con intención de convertirse en una Comunidad Energética. Con la ingeniería lista, las comunidades identificadas y los procesos administrativos en marcha, era necesario asegurar el marco jurídico para construirlas, y para que así se convirtieran en el principal legado del gobierno del cambio en materia de democracia energética. Por más de un año, se construyó el decreto que le daría vida a las COMUNIDADES ENERGÉTICAS en Colombia, se expidieron dos resoluciones con los procedimientos de focalización para su financiación y fue creado el RUCE – Registro Único de Comunidades Energéticas. Este fue el camino para la puesta en funcionamiento de las primeras 300 que ya existen en el país, entre ellas, Comunidades Energéticas de Salud para Hospitales públicos, Comunidades Energéticas Educativas para Colegios y Universidades, Comunidades Energéticas de Paz para firmantes y territorios PDET, para Juntas de Acción Comunal, tiendas y plazas de mercado, así como las primeras Comunidades Energéticas para pueblos indígenas y Afro. Colombia ya tiene operando el mayor número de Comunidades Energéticas de iniciativa gubernamental del continente y dejamos contratadas 1000 más. Esto es una revolución. De hecho, en un reciente documento publicado por la Agencia Internacional de Energía sobre el auge de las comunidades energéticas en América Latina ( https://www.iea.org/commentaries/bottom-up-energy-transitions-managing-the-rise-of-energy-communities-in-latin-america ), se destaca el papel de Colombia en una región en donde varios países están implementando programas para apoyar la creación de iniciativas energéticas comunitarias. Países como Brasil o Costa Rica tienen una larga experiencia en el desarrollo de mecanismos cooperativos para garantizar acceso a la energía. Uno de estos casos de éxito es RevoluSolar en Río de Janeiro, comunidad energética que tuve la fortuna de conocer. Esta cooperativa se financia con fondos propios, fondos públicos y de cooperación internacional, y sus miembros pueden unirse a la cooperativa sin costo alguno y beneficiarse de menores costos en las facturas de electricidad. En este camino, la mayoría de los países han desarrollado regulaciones para la generación de energía descentralizada. Sin embargo, esto no es suficiente, estas regulaciones se quedan cortas a la hora de abordar las particularidades de las comunidades energéticas, los mecanismos de asociación, así como una expansión ordenada, mínimos operativos, técnicos y tarifarios, formas de propiedad y las obligaciones administrativas, la adopción de tecnología o la distribución de beneficios. Todo este marco ya lo posee Colombia, nuestro país se destaca como el primero de la región en promulgar una regulación específica para comunidades energéticas. El decreto 2236 de 2023 define la naturaleza jurídica de las asociaciones, describe sus objetivos dentro del sistema eléctrico colombiano, detalla los tipos de actividades que pueden realizar y establece un organismo regulador. Además, este decreto describe la gestión de los recursos financieros para estos proyectos, proporcionando un marco integral para el desarrollo de las comunidades energéticas. Completando esta normativa, luego de casi dos años de trabajo, esta semana fue expedida la resolución 101 072 de 2025 (6 abril 2025) con la cual se marca un hito en la historia del Sistema eléctrico colombiano y su democratización. En dicha resolución se establece y reglamenta el proceso de conexión, se definen las fronteras comerciales, el procedimiento para la liquidación de excedentes y su respectiva remuneración. A partir de ahora las Comunidades Energéticas podrán VENDER energía. Con este marco regulatorio, la Revolución de las Comunidades Energéticas no solo será iniciativa gubernamental. Ahora cualquier ciudadano, asociación, organización, empresa o cooperativa podrá hacer su propia inversión e ingresar en el mundo de la Democracia Energética. Serán miles, un ejemplo para el continente y el mundo.

  • ECOPETROL: LA GALLINA DE LOS HUEVOS DE ORO

    Por: Andrés Camacho Este gobierno ha iniciado un proceso de modernización de Ecopetrol para convertirla en líder de la transición energética en Colombia. Esto ha hecho que en los últimos 3 años se haya avivado el debate sobre el papel de esta empresa en la economía nacional, lo cual tiene que ver con el modelo económico del país. Quienes defienden el modelo extractivista y fósil han dirigido sus ataques sobre la base de un supuesto marchitamiento de la empresa, pero detrás de esa narrativa se esconde lo mismo de siempre, el negacionismo del cambio climático. Evaluemos las preocupaciones de los que, desde mi anterior columna, denomino expertos fósiles. Recordemos algunos pasajes importantes de la historia reciente de Ecopetrol. En 2006, Álvaro Uribe vendió a la multinacional suiza, Glencore, el 51% de las acciones de la refinería de Cartagena - Reficar, propiedad de Ecopetrol. Posterior a su venta, Reficar se vio envuelta en escándalos de corrupción por sobrecostos en su construcción. Se estima que estos sobrecostos alcanzaron los 17 billones de pesos en una sola obra. [1] No contento con ello, Uribe vendió en 2007 el 10.1% de las acciones de Ecopetrol por 5.7 billones de pesos. En su momento, el argumento fue el uso de ese dinero para la inversión en infraestructura. Posteriormente, en 2011, se vendió el 1.6% de las acciones de Ecopetrol, gracias a un proyecto de ley que quedó listo durante el gobierno de Uribe. Años antes, el 22 de abril de 2004, los y las trabajadoras de Ecopetrol realizaron una huelga patriótica por la soberanía energética del país. Fueron 36 días de huelga que concluyeron el 26 de mayo de 2004 con la firma de un acuerdo con el Gobierno Nacional en donde se establecía el compromiso de no privatizar a Ecopetrol. En el marco de esa protesta, protagonizada por la Unión Sindical Obrera, fueron despedidos 253 trabajadores mediante la resolución No 1116 del 22 de Abril de 2004 del entonces Ministerio de la Protección Social. A estos despidos, se sumaron cinco más en la Refinería de Cartagena y cuatro más a dirigentes sindicales de la USO Barrancabermeja. En 2011, el Consejo de Estado declaró nulos esos despidos dado que tenían como propósito amedrantar a los trabajadores para hacer lo que luego consiguieron, privatizar parte de Ecopetrol. [2] No podemos olvidar que quienes hoy se rasgan las vestiduras y posan de defensores de Ecopetrol, son realmente sus verdugos. Hicieron todo lo posible por privatizar la empresa. De no haber sido por la heroica huelga de los trabajadores, hoy no tendríamos ni siquiera una empresa que defender. Los expertos fósiles fueron los que quisieron vender la gallina de los huevos de oro. De todo ello nos quedó la escisión de varios segmentos de la cadena de negocios de Ecopetrol así como nuevas modalidades de contratación y administración de hidrocarburos en Colombia. No solo se privatizó parte de la empresa, también le quitaron poder de mercado. Ahora, frente al debate del horizonte de la empresa, lo que debemos poner en el centro es el tipo de huevos que debería vender Ecopetrol. Al respecto, tenemos varios puntos de discordia con quienes se aferran a mantener un modelo económico sustentado en la explotación fósil. En primer lugar, debemos recordar que nuestro país tiene petróleo pero no es un país petrolero. Si revisamos el ranking de países con mayores reservas de petróleo, encontraremos en los 10 primeros lugares a Venezuela, Arabia Saudita, Irán, Canadá, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Libia y Estados Unidos. [3] Colombia no representa ni el 1% de las reservas del mundo y se encuentra alrededor del puesto 40 del ranking mundial. Esto no se debe a un gobierno en particular, se debe a que nuestras cuencas hidrocarburíferas no albergan acumulaciones importantes de petróleo. Esto tiene el agravante de que nuestro crudo es mayoritariamente pesado y extra pesado, es decir que la mayoría del crudo que se extrae en Colombia tiene una densidad y viscosidad mayores, lo que requiere tecnologías especiales para su tratamiento y extracción. En otras palabras, los costos de extraer y comercializar nuestro petróleo son mayores que los de otros países. Esta situación nos hace vulnerables ante variaciones en el mercado internacional. Ese huevo de oro es bastante frágil, razón por la cual debemos diversificar, modernizar y poner a Ecopetrol a la vanguardia de las empresas del sector a nivel global. Para esto, debemos convertir a Ecopetrol en una empresa de energía en medio de las enormes oportunidades de la Transición Energética. Lo que estamos proponiendo ya se hace en otros lugares del mundo. Qatar, país ubicado en el medio oriente y que se encuentra en el puesto 12 de reservas de petróleo del mundo y en el tercero de reservas de gas, convirtió su empresa de petróleos en una empresa de energía. En 2021, a través de una rueda de prensa, Saad al Kaabi, Ministro de Energía, anunció el cambio del nombre de la empresa. El primer trino en su cuenta de Twitter fue "Qatar Energy, tu socio para la transición energética". Este cambio no es solo de nombre, refleja el cambio estratégico para la empresa. Este cambio implica ser más eficiente en su propio consumo de energía y, por otra parte, inversiones en energías renovables para diversificar su producción y alcanzar un 18% de energía renovable para 2030. Estas inversiones han incluido proyectos solares de gran escala, como las plantas de energía solar en las ciudades de Mesaieed y Ras Laffan, con una meta de 4 GW de capacidad solar para 2030. Qatar Energy ha duplicado sus inversiones en energías renovables en los últimos 4 años. Los huevos de oro ya no están en una sola canasta. Durante los primeros años de este gobierno, estuvimos trabajando este cambio de visión estratégica y me complace ver cómo esta semana dichos planes se han convertido en hechos. Ecopetrol anunció la compra de 10 compañías con 9 proyectos de energía limpia en el marco del desarrollo de la transición energética. De estos proyectos, tres son eólicos y seis solares, uno de los cuales ya se encuentra funcionando: el Portón del Sol en La Dorada, Caldas. Los demás se encuentran ubicados en los departamentos de La Guajira, Sucre, Córdoba, Caldas y Magdalena. Con esta adquisición, Ecopetrol da un paso fundamental para desarrollar su estrategia hacia la consolidación de un portafolio diversificado y se aproxima a la materialización de 2 GW de energía limpia producida por la empresa. Ecopetrol ya no solo es la gallina de los huevos de oro, ahora tiene varias canastas y se ha metido en la conducción de la transición energética en Colombia. [1]   https://www.las2orillas.co/alvaro-uribe-y-la-locura-de-vender-ecopetrol/   [2] https://www.colectivodeabogados.org/diez-anos-de-la-huelga-politica-por-la-defensa-de-ecopetrol-como-patrimonio-publico-estatal/   [3] https://www.portafolio.co/internacional/los-10-paises-con-las-mayores-reservas-de-petroleo-del-mundo-601932

  • “Cómo pueden tolerar este horror en Gaza” Representante de Palestina ante la ONU llora por sus niños

    Por: Redacción Pares A comienzos de octubre del 2023 el conflicto Israel-Palestina abrió un capítulo de horror en una guerra de más de sesenta años. Un grupo de Hamás entró a la frontera israelí y mató a centenares de israelitas y turistas que celebraban un festival de música electrónica. Desde ese momento Benjamin Netanyahu ordenó la venganza. La contraofensiva fue brutal. Se centró sobre todo en los inocentes. Con la excusa de matar a las cabezas de Hamás Israel arrasó con hospitales, colegios, unidades residenciales. En dos años de ataques Israel ha asesinado a 61.709 personas, la gran mayoría mujeres y niños, en su venganza. Voces de todo el mundo se han expresado contra este genocidio. Sin embargo, Israel tiene un aliado poderoso, los Estados Unidos. No sólo con Trump sino con su antecesor, Joe Biden, el rechazo a los ataques no ha sido tan contundente. Esta semana volvió a ocurrir el horror. Es que la ayuda humanitaria sigue escaseando, no llega con la fuerza, con el flujo necesario. Una empresa norteamericana y el ejército israelí son los encargados de distribuir lo poco que llega. Es que, a los ataques militares, se suma un bloqueo despiadado. Esta semana llegó ayuda material que intentó ser distribuida por el ejército pero era tanta la desesperación que provocaron desorden y una estampida. El resultado fueron tres muertos y 47 personas heridas. Era sólo un día más en la Franja de Gaza. El representante permanente de Palestina en la ONU habló en Nueva York y dio cifras: desde que Israel rompió el cese al fuego han muerto en la Franja de Gaza niños por hambre, por bombas, por balas. En un momento desgarrador en el que Riyad Mansour rompió en llanto, comenzó a gritar “Son niños, son niños, son niños”. 4.000 menores de edad además han sido heridos. Mansour cerró su intervención con una frase que hiela la sangre: "Sus madres les piden disculpas... ¡Es insoportable! ¿Cómo alguien puede tolerar este horror?" Apenas dijo esto golpeó con rabia la mesa. Además añadió lo siguiente: “Tengo nietos, sé lo que estos niños significan para las familias, y ver la situación de los palestinos y que no tengamos el corazón de hacer algo es intolerable para cualquier ser humano”. Con poco éxito el gobierno de Donald Trump intentó mediar. Lo que hizo fue anunciar que la Franja de Gaza podría convertirse en un protectorado norteamericano, algo parecido a un inmenso Duty Free cimentado sobre restos humanos. Lo terrible es que este gesto del representante de Palestina ante la ONU no es más que una patada de ahogado: nadie tomará las medidas necesarias para que Netanyahu siga asesinando inocentes.

bottom of page