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- Jaime Garzón, el rotundo vagabundo
Por: Luis Eduardo Celis Jaime Garzón Forero ha marcado nuestra historia contemporánea de manera singular. Fue inteligencia y chispa a flor de piel. La barbarie aniquiló su vida un 13 de agosto de 1999 y nos dejó sin una vida en pleno esplendor, sin su sátira al poder, sin su irreverencia, sin su tozudo compromiso con una Colombia en paz. Hay que recordarlo con alegría y seguir viendo su enorme obra de humor político y seguir su ejemplo de constructor de la paz, que hasta el último día de su vida persistió en que era posible mediante el diálogo como herramienta para salir de tantas violencias. Jaime vivió en la convulsionada Colombia que no fue capaz de cerrar sus viejos conflictos, persistentes hasta el presente. Se puede considerar hijo de la generación del “Estatuto de Seguridad”, esa nefasta política que el expresidente Julio César Turbay Ayala instauró recién asumió la presidencia en septiembre de 1978, mediante la cual se le otorgaban amplias facultades a los militares para perseguir a quienes se les enfrentaban con armas y sin armas. Fue esa política la que atizó unos conflictos ya de por si graves y que, en medio de una acción criminal desde el Estado, empujó a varios miles a la acción armada, torturó a civiles y a guerrilleros, atemorizó a muchos sectores y enrareció de manera extrema la acción social y política, fermentando la expansión de la violencia política y la intolerancia con los disidentes y opositores. Jaime vivió de manera intensa esa Colombia de las intolerancias, las exclusiones, las oprobiosas inequidades. Sabía lo que era el vivir con lo justo y menos, su vida de infancia y juventud fue del barrio popular y la familia trabajadora que con empeño y disciplina se abría paso en la vida. Dotado de una inteligencia perspicaz y una pasión por comprender y conocer, se forjó un carácter rebelde y una personalidad especialmente abierta a hablar con raimundo y todo el mundo. Sabía y ejercía el valor de la palabra y el diálogo, así se abrió paso en una vida rica en experiencia y muy corta en tiempo. La década de los noventa ha sido la más dura por la magnitud de las barbaries y la expansión de la geografía de la violencia. Esa década la vivió Jaime de manera intensa, en ella se volvió una figura pública y no le fue indiferente la tragedia colombiana. Ante el dolor fue solidario y buscó con su desparpajo ayudar a quienes le hablaron de sus dramas, no miraba si eran de aquí o de allá y se empeñó en la liberación de personas secuestradas o mediar ante amenazas e intolerancias. Todo ello lo puso en el ojo del huracán y una acción coordinada entre militares y paramilitares, se llevó su vida. Si algo caracterizó la vida de Jaime fue su amor por la amistad, la cultivó y la ejerció con pasión, fue amigo de la bohemia y de la charla sin fin. Los amigos del “rotundo vagabundo” lo llevan en el corazón, al igual que millones de colombianos que aprendimos y reímos con su agudo humor. Jaime hasta el último de sus días insistió en el valor de la palabra y el camino de construir entendimiento, es un mensaje para tener siempre presente. Aquí la última entrevista que concedió el día antes de su vil asesinato. *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- Duque se queda
Por: Germán Valencia Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia El domingo 7 de agosto se observó a muchas colombianas y colombianos eufóricos, diciéndole al expresidente Iván Duque: “chao, chao”. Estaban felices por despedir a uno de los mandatarios más impopulares de las últimas cuatro décadas en el país. Según el balance, consideraban que el desempeño en casi todo los sectores durante estos cuatro años fue pésimo. Señalan, entre los mayores cuestionamientos a su gestión, el asesinato por parte de la Fuerza Pública de más de cinco docenas de jóvenes en el estallido social de 2021 y los múltiples escándalos del Ejército, entre ellos, los “falsos positivos”, la violencia sexual y de género con una menor de 14 años en el Tolima y el asesinato de 8 niños en Caquetá. En lo económico y social, el aumento en las tasas de desempleo de millones de jóvenes, el incremento en la tasa de inflación a dos dígitos –debido a la variación de precios de la canasta familiar, en especial de los precios de los alimentos, un fenómeno que no se veía desde el siglo pasado– y el escandaloso crecimiento de la pobreza monetaria extrema. Además, la no materialización de importantes reformas sociales y económicas, como la fallida reforma tributaria, el no haber hecho los cambios necesario a la Ley 30 de Educación Superior y el no haber puesto impuestos a las bebidas azucaradas ni regular los comestibles ultra procesados con el que se daña la salud de millones de niños y niñas. De allí que se notara este domingo festivo una ciudadanía feliz por el cambio de poder. Sin embargo, la mayoría de los ciudadanos no se imaginan que Duque se quedará por varios años más incidiendo en las decisiones del país y afectando su desempeño. Lo hará, al menos, de tres formas: primero obligando al gobierno Petro y a los que vengan a que destinen buena parte del presupuesto en el pago de la deuda pública. Este nuevo gobierno deberá asumir el gigantesco déficit fiscal que dejó acumular Duque, que hoy supera el 72% del PIB, correspondiendo el 61% al Gobierno Central Nacional. Segundo, realizando las inversiones que dejó presupuestadas y amarradas; como lo son las escandalosas inversiones de los Ocad-Paz. Según cálculos, el gobierno Duque usó cerca del 90% de las inversiones que se pensaban realizar en los diez años de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET). Lo que se traduce en una posibilidad del 10% en nuevas inversiones para este y el próximo gobierno. Y tercero, el gobierno Petro tendrá que convivir con los funcionarios que dejó nombrados el expresidente Iván Duque en las diversas agencias del gobierno. Muchos de los cargos que al final de su gobierno nombró no son de libre remoción o nombramiento. Es el caso de los expertos comisionados en las diversas organizaciones de regulación que tiene el país, como lo es la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). Iván Duque se aseguró de nombrar los expertos comisionados que permanecerán, como mínimo, por cuatro años. La ley le permite al presidente de la República que nombre estos funcionarios o los reelija por un período más. Poder que el expresidente aprovechó al cierre de su mandato para nombrar a los tres que le faltaban para completar todo el equipo: Natasha Avendaño García, Andrés Barreto González y Sara Vélez Cuartas. Fichas que entraron a reforzar y completar los tres restantes nombrados también por Duque: Luis Julián Zuluaga, en mayo de 2022; José Fernando Prada, a finales de 2019; y Jorge Valencia Marín, a principios de 2020. Todos ellos muy cercanos a Duque y que hicieron parte de su gobierno. En resumen, el expresidente Iván Duque aprovechó sus últimos meses en el Palacio de Nariño para nombrar a varios funcionarios en la Creg y quedarse con su control de gestión. De manera indirecta ha buscado permanecer para favorecer sus intereses o los de quienes representa con las decisiones que se toman en estos órganos colegiados. Recordemos que la Creg cumple un papel muy importante en las políticas de gobierno en los servicios de energía eléctrica, gas, combustible y combustibles líquidos. Sus intervenciones van desde preparar proyectos de ley hasta adoptar decretos reglamentarios. Sus regulaciones sirven para investigar y sancionar la competencia desleal, o para reducir o ampliar la competencia en materia de servicios públicos. En la actualidad la Creg tiene tareas tan importantes como la fijación de los nuevos precios de la gasolina y ACPM, que es un tema de primer orden para corregir el hueco fiscal. También son quienes autorizan el cobro de los retroactivos por pérdida de energía, que viene afectando las tarifas excesivas a los usuarios en la Costa Atlántica. Todos estos temas son fundamentales para avanzar en las políticas de transición energética y atención al cambio climático. Y en el diseño de incentivos a la oferta y la demanda de los servicios públicos y, con ello, en el alivio a los bolsillos de los pobres para lograr un mejoramiento de las condiciones de vida de la población. Ahora, con la presencia en la Creg de varias fichas que deja Duque, podrán presentarse varias dificultades en la toma de decisiones del nuevo gobierno. El saliente mandatario tendrá, con estos funcionarios que deja posicionados, el poder de voto para decir si apoya o no una propuesta regulatoria. Incluso, para imponer a su antojo la agenda en temas de interés general y frenar reformas que no le convienen a ciertos sectores. Afortunadamente, la norma que creó la Creg también estableció que el ministro o ministra de minas y energía podría ser, si así lo decide, quien presida la Comisión. También tiene el poder de veto para decidir que las normas regulatorias se aprueben y publiquen, o no, contando para ello con el acompañamiento del ministro de hacienda y crédito público, y del director del Departamento Nacional de Planeación. Esto último se puede convertir en un salvavidas para que desde la Comisión se tenga algún control de posible manejo de intereses politiqueros que pueda dársele por parte de los comisionados de Duque. También, para presionar a que primen en las decisiones de la Creg los criterios de calidad, eficiencia y equidad. O para castigar posibles abusos de posición dominante. En conclusión, a quienes están celebrando esta semana con tanto entusiasmo la salida de Duque, hay que solicitarles mesura, decirles que el exmandatario se quedará interviniendo en cuerpo ajeno. El expresidente ha sabido aplicar la vieja estrategia de entregar ocupada la casa que le pertenece a otro; además, con deudas y amarrando los recursos para que se usen a su conveniencia. Duque ha buscado la forma de cogobernar e incidir en la toma de decisiones del gobierno Petro. *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- Posesión presidencial: la gran fiesta organizada por los/las oficiales de Bolívar
Por: Attila Lenti “Hay dos maneras de jugar al fútbol. Como juega la escuela de Ochoa, el América, o jugar como juega el Nacional con Maturana. Jugar para la victoria solamente, o jugar para la victoria, pero también para la tribuna. Tú puedes hacer la vida plana o la puedes hacer llena de matices, llena de luz. Son maneras de actuar. Yo creo que la gente tiene una vida y debe gozarse esta sola vida que tiene. Puede que nosotros no hayamos ganado siempre, pero por lo menos hemos puesto eufórico al país en más de una ocasión, y hemos puesto al país a girar en torno a realidades dinámicas, llenas de sorpresas, llenas de ensayos originales”, Carlos Pizarro Leongómez El M-19: democracia en armas El de las misiones imposibles y las acciones espectaculares. El de la inesperada “recuperación” de la espada de la Quinta de Bolívar. El del tremendo robo de armas del Cantón Norte a través de un túnel subterráneo de más de 80 metros, cavado desde un apartamento cercano. El de la toma exitosa de la Embajada de la República Dominicana. El del barco El Karina, destinado a traer un cargamento de toneladas de armas desde Alemania a través del Atlántico y de tres continentes por una tripulación guerrillera. El de la victoriosa batalla de Yarumales, el combate de posiciones más prolongado de la historia de todas las guerrillas con 70 fusiles, ejemplo histórico de la aplicación de un amplio repertorio de técnicas militares traídas del exterior. El de la errónea toma del Palacio de Justicia, que nace de la excesiva autoconfianza y de un idealismo que raya con la locura, y que desemboca en una tragedia, intencionalmente malinterpretada por la historia oficialista. El del Batallón América, el “ejército latinoamericano” de combatientes de distintos países, unidos en el sueño de un continente sin límites. El de la Constitución del 91, pluricultural y participativa, promesa de los Derechos Humanos y del Estado Social de Derecho por construirse. Locos, creativos, soñadores de nuevos horizontes, audaces, mamadores de gallo, resistentes e insistentes, improvisadores pero a la vez trabajadores y disciplinados, rebeldes con causa, armados por la paz y la democracia. Los hombres y mujeres en armas que desbordan las armas. Nacionalistas incluyentes de un pueblo arco iris. Un fenómeno espontáneo y contradictorio que abraza lo mágico. El fenómeno más colombiano posible con un pensamiento político tan particular que todos los clichés de la izquierda fallan al tratar de describirlo, pues la revolución es una fiesta. Asimismo, todo intento de asemejarlo a otras guerrillas de Colombia directamente va a la categoría de falsificación histórica. Tan particular, que en algún momento Jaime Bateman se permitió anunciar que el programa oficial del M-19 era el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Estudiar al “M” es un noble reto para aquellos que quieren entender la historia del país y la complejidad de la sociedad colombiana. A la vez, es una gran fuente de aprendizaje para cualquier extranjero que quiere acercarse a la nación multicultural indescifrable de la que se enamoró sin realmente saber por qué. El significado y la herencia La posesión del presidente Petro de ayer no fue una posesión cualquiera. Es el sueño hecho realidad por el que murieron decenas de hombres y mujeres que creían en una Colombia más democrática y más justa. Es el respiro de una juventud que desea tener acceso a la educación y a trabajos dignos en un país que le ha negado las oportunidades. La esperanza de una sociedad con hambre y en el rebusque. Es el anhelo de una población rural que quiere la paz y una agricultura viable. Un hito en la historia nacional, porque es el primer gobierno dispuesto a asumir las reformas estructurales que requiere una paz verdadera. Finalmente, puede ser la última oportunidad para uno de los países más biodiversos y con mayores reservas de agua dulce en el mundo de parar la destrucción de sus ecosistemas a través de una transición económica sostenible. Fue una posesión única, llena de simbolismos requeridos por la catarsis colectiva que merece vivir la sociedad colombiana después de incontables gobiernos de status quo. Posiblemente el mundo no ha visto una catarsis parecida desde el inicio del gobierno de Nelson Mandela: muy necesaria, parte de la reparación colectiva en el largo tránsito hacia la paz en Colombia. Gracias a la pequeñez de Duque que jugaba a ser presidente con p minúscula por 4 años, la traída de la espada de Bolívar, tan importante en las luchas del M-19, más allá de un acto de memoria histórica y un símbolo del mandato popular, se convirtió en un verdadero acto de toma de las riendas del Estado. El discurso inició citando Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, “manual” de la guerrilla del M-19 que cada nuevo integrante tenía que leer obligatoriamente desde las épocas de la comandancia de Jaime Bateman. “Hoy empieza nuestra segunda oportunidad. Nos la hemos ganado.” En plural. Porque el Petro al que han tildado de arrogante, individualista e incapaz de construir movimiento, subió a la Presidencia gracias a un conjunto amplio de movimientos de diferentes bases sociales y bien coordinados, con una agenda reformista y de profundización de la democracia, muy de acuerdo con el programa político de siempre del M-19, la primera izquierda moderna en Colombia. “Hoy empieza la Colombia de lo posible. Estamos acá contra todo pronóstico, contra una historia que decía que nunca íbamos a gobernar. Contra los de siempre, contra los que no querían soltar el poder. Pero lo logramos. Hicimos posible lo imposible.” Este fragmento es casi la respuesta desde el futuro al discurso de Valledupar de Carlos Pizarro: “Porque nosotros somos, como quería Afranio Parra, el líder asesinado del M-19, gallos de pelea: nosotros salimos en las condiciones más difíciles, sorteando todos los obstáculos, para demostrarle a esta oligarquía que no tiene pueblo, que no tiene razón, que no tiene futuro”. Petro menciona como condición de la paz el arranque del diálogo social en todas las regiones de Colombia. Más adelante refiere al acuerdo nacional como objetivo. Se trata de una importante reivindicación histórica del M-19 desde los inicios de los años 80, denominada por Jaime Bateman como el “sancocho nacional”, entendido como característica de una sociedad multiétnica de las más diferentes tradiciones y como un gran acuerdo basado en la concertación con distintos sectores. Reconocer el fracaso de la guerra contra las drogas y proponer nuevas soluciones internacionales con enfoque preventivo no es nada nuevo. Se basa en un diagnóstico acertado y compartido hasta por organismos internacionales. El M-19 entendió la problemática hace no menos de 40 años, cuando “El Flaco” Bateman, mente costeña brillante, admirada por una generación, habló del tema en la publicación ¡Oiga hermano!: “la coca existe por el mercado norteamericano, si no fuera así, la coca seguiría siendo simplemente el producto tradicional que utilizaban los indígenas latinoamericanos... que no vengan ahora con cuentos. La producción expansiva de la coca en Latinoamérica se da porque hay una demanda en los Estados Unidos”. El programa social anunciado respecto a combatir la pobreza y la desigualdad es la implementación efectiva del Estado Social de Derecho de la Constitución de 1991. Asimismo lo es la descentralización, tema de debate permanente por décadas. El gobierno de Petro llega a realizar una transición democrática sustantiva en cuanto a otorgarle a la democracia los pilares sociales necesarios para su ejercicio. El artículo no. 1 de la Constitución poco a poco puede salir del papel a la realidad. La unidad de América Latina, idea recurrente en el discurso de Petro, es una idea bolivariana que en su momento dio nacimiento al Batallón América. El M-19 construyó su propia narrativa de Bolívar y aplicó sus pensamientos para la época. “Descansen, oficiales de Bolívar”, les dice Petro a los soldados de guardia. Un gesto interesante, teniendo en cuenta que con esta denominación se refería a todos/as los/las integrantes del M-19. Una guerrilla que sin dudas se ganó el respeto de varios sectores de las Fuerzas Armadas por su trato respetuoso a los militares capturados en combate. En poco, Gustavo Petro recibiría en la tarima a la nieta del almirante Juan Antonio Pizarro. Hace 32 años, o a más tardar en 1994, Carlos Pizarro iba a ser presidente de la República. Se habría ahorrado mucha sangre, caos y desunión. Viviríamos en un país distinto. No extraña que fuera María José Pizarro, heredera de un legado político inconmesurable, quien tuviera el honor de colocarle la banda presidencial a Gustavo Petro que hoy simbólicamente encarna el acumulado intelectual y popular de ese movimiento. Es el encuentro de dos personas que desde recorridos diferentes desconocieron lo imposible y se convirtieron en protagonistas de una victoria construida con esfuerzos colectivos de varias generaciones desde Gaitán. Dos personas que conocen distintos oficios y que respiran pueblo. Que tengan la sabiduría de nunca desconectarse del mismo. No es cosa alegre sentarse a revisar álbumes de fotos con ex integrantes del M-19. La mayoría de las figuras que aparecen allí desde hace muchos años están muertos por tortura, desaparición, ejecución extrajudicial o en combate. Equivocados o no en sus caminos, todos estos hombres y mujeres tenían ideales y soñaron un país diferente. Ahora sí, descansen, oficiales de Bolívar. El trabajo pendiente nos queda a nosotros. *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- Posesión presidencial: la gran fiesta organizada por los/las oficiales de Bolívar
Por: Attila Lenti “Hay dos maneras de jugar al fútbol. Como juega la escuela de Ochoa, el América, o jugar como juega el Nacional con Maturana. Jugar para la victoria solamente, o jugar para la victoria, pero también para la tribuna. Tú puedes hacer la vida plana o la puedes hacer llena de matices, llena de luz. Son maneras de actuar. Yo creo que la gente tiene una vida y debe gozarse esta sola vida que tiene. Puede que nosotros no hayamos ganado siempre, pero por lo menos hemos puesto eufórico al país en más de una ocasión, y hemos puesto al país a girar en torno a realidades dinámicas, llenas de sorpresas, llenas de ensayos originales”, Carlos Pizarro Leongómez El M-19: democracia en armas El de las misiones imposibles y las acciones espectaculares. El de la inesperada “recuperación” de la espada de la Quinta de Bolívar. El del tremendo robo de armas del Cantón Norte a través de un túnel subterráneo de más de 80 metros, cavado desde un apartamento cercano. El de la toma exitosa de la Embajada de la República Dominicana. El del barco El Karina, destinado a traer un cargamento de toneladas de armas desde Alemania a través del Atlántico y de tres continentes por una tripulación guerrillera. El de la victoriosa batalla de Yarumales, el combate de posiciones más prolongado de la historia de todas las guerrillas con 70 fusiles, ejemplo histórico de la aplicación de un amplio repertorio de técnicas militares traídas del exterior. El de la errónea toma del Palacio de Justicia, que nace de la excesiva autoconfianza y de un idealismo que raya con la locura, y que desemboca en una tragedia, intencionalmente malinterpretada por la historia oficialista. El del Batallón América, el “ejército latinoamericano” de combatientes de distintos países, unidos en el sueño de un continente sin límites. El de la Constitución del 91, pluricultural y participativa, promesa de los Derechos Humanos y del Estado Social de Derecho por construirse. Locos, creativos, soñadores de nuevos horizontes, audaces, mamadores de gallo, resistentes e insistentes, improvisadores pero a la vez trabajadores y disciplinados, rebeldes con causa, armados por la paz y la democracia. Los hombres y mujeres en armas que desbordan las armas. Nacionalistas incluyentes de un pueblo arco iris. Un fenómeno espontáneo y contradictorio que abraza lo mágico. El fenómeno más colombiano posible con un pensamiento político tan particular que todos los clichés de la izquierda fallan al tratar de describirlo, pues la revolución es una fiesta. Asimismo, todo intento de asemejarlo a otras guerrillas de Colombia directamente va a la categoría de falsificación histórica. Tan particular, que en algún momento Jaime Bateman se permitió anunciar que el programa oficial del M-19 era el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Estudiar al “M” es un noble reto para aquellos que quieren entender la historia del país y la complejidad de la sociedad colombiana. A la vez, es una gran fuente de aprendizaje para cualquier extranjero que quiere acercarse a la nación multicultural indescifrable de la que se enamoró sin realmente saber por qué. El significado y la herencia La posesión del presidente Petro de ayer no fue una posesión cualquiera. Es el sueño hecho realidad por el que murieron decenas de hombres y mujeres que creían en una Colombia más democrática y más justa. Es el respiro de una juventud que desea tener acceso a la educación y a trabajos dignos en un país que le ha negado las oportunidades. La esperanza de una sociedad con hambre y en el rebusque. Es el anhelo de una población rural que quiere la paz y una agricultura viable. Un hito en la historia nacional, porque es el primer gobierno dispuesto a asumir las reformas estructurales que requiere una paz verdadera. Finalmente, puede ser la última oportunidad para uno de los países más biodiversos y con mayores reservas de agua dulce en el mundo de parar la destrucción de sus ecosistemas a través de una transición económica sostenible. Fue una posesión única, llena de simbolismos requeridos por la catarsis colectiva que merece vivir la sociedad colombiana después de incontables gobiernos de status quo. Posiblemente el mundo no ha visto una catarsis parecida desde el inicio del gobierno de Nelson Mandela: muy necesaria, parte de la reparación colectiva en el largo tránsito hacia la paz en Colombia. Gracias a la pequeñez de Duque que jugaba a ser presidente con p minúscula por 4 años, la traída de la espada de Bolívar, tan importante en las luchas del M-19, más allá de un acto de memoria histórica y un símbolo del mandato popular, se convirtió en un verdadero acto de toma de las riendas del Estado. El discurso inició citando Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, “manual” de la guerrilla del M-19 que cada nuevo integrante tenía que leer obligatoriamente desde las épocas de la comandancia de Jaime Bateman. “Hoy empieza nuestra segunda oportunidad. Nos la hemos ganado.” En plural. Porque el Petro al que han tildado de arrogante, individualista e incapaz de construir movimiento, subió a la Presidencia gracias a un conjunto amplio de movimientos de diferentes bases sociales y bien coordinados, con una agenda reformista y de profundización de la democracia, muy de acuerdo con el programa político de siempre del M-19, la primera izquierda moderna en Colombia. “Hoy empieza la Colombia de lo posible. Estamos acá contra todo pronóstico, contra una historia que decía que nunca íbamos a gobernar. Contra los de siempre, contra los que no querían soltar el poder. Pero lo logramos. Hicimos posible lo imposible.” Este fragmento es casi la respuesta desde el futuro al discurso de Valledupar de Carlos Pizarro: “Porque nosotros somos, como quería Afranio Parra, el líder asesinado del M-19, gallos de pelea: nosotros salimos en las condiciones más difíciles, sorteando todos los obstáculos, para demostrarle a esta oligarquía que no tiene pueblo, que no tiene razón, que no tiene futuro”. Petro menciona como condición de la paz el arranque del diálogo social en todas las regiones de Colombia. Más adelante refiere al acuerdo nacional como objetivo. Se trata de una importante reivindicación histórica del M-19 desde los inicios de los años 80, denominada por Jaime Bateman como el “sancocho nacional”, entendido como característica de una sociedad multiétnica de las más diferentes tradiciones y como un gran acuerdo basado en la concertación con distintos sectores. Reconocer el fracaso de la guerra contra las drogas y proponer nuevas soluciones internacionales con enfoque preventivo no es nada nuevo. Se basa en un diagnóstico acertado y compartido hasta por organismos internacionales. El M-19 entendió la problemática hace no menos de 40 años, cuando “El Flaco” Bateman, mente costeña brillante, admirada por una generación, habló del tema en la publicación ¡Oiga hermano!: “la coca existe por el mercado norteamericano, si no fuera así, la coca seguiría siendo simplemente el producto tradicional que utilizaban los indígenas latinoamericanos... que no vengan ahora con cuentos. La producción expansiva de la coca en Latinoamérica se da porque hay una demanda en los Estados Unidos”. El programa social anunciado respecto a combatir la pobreza y la desigualdad es la implementación efectiva del Estado Social de Derecho de la Constitución de 1991. Asimismo lo es la descentralización, tema de debate permanente por décadas. El gobierno de Petro llega a realizar una transición democrática sustantiva en cuanto a otorgarle a la democracia los pilares sociales necesarios para su ejercicio. El artículo no. 1 de la Constitución poco a poco puede salir del papel a la realidad. La unidad de América Latina, idea recurrente en el discurso de Petro, es una idea bolivariana que en su momento dio nacimiento al Batallón América. El M-19 construyó su propia narrativa de Bolívar y aplicó sus pensamientos para la época. “Descansen, oficiales de Bolívar”, les dice Petro a los soldados de guardia. Un gesto interesante, teniendo en cuenta que con esta denominación se refería a todos/as los/las integrantes del M-19. Una guerrilla que sin dudas se ganó el respeto de varios sectores de las Fuerzas Armadas por su trato respetuoso a los militares capturados en combate. En poco, Gustavo Petro recibiría en la tarima a la nieta del almirante Juan Antonio Pizarro. Hace 32 años, o a más tardar en 1994, Carlos Pizarro iba a ser presidente de la República. Se habría ahorrado mucha sangre, caos y desunión. Viviríamos en un país distinto. No extraña que fuera María José Pizarro, heredera de un legado político inconmesurable, quien tuviera el honor de colocarle la banda presidencial a Gustavo Petro que hoy simbólicamente encarna el acumulado intelectual y popular de ese movimiento. Es el encuentro de dos personas que desde recorridos diferentes desconocieron lo imposible y se convirtieron en protagonistas de una victoria construida con esfuerzos colectivos de varias generaciones desde Gaitán. Dos personas que conocen distintos oficios y que respiran pueblo. Que tengan la sabiduría de nunca desconectarse del mismo. No es cosa alegre sentarse a revisar álbumes de fotos con ex integrantes del M-19. La mayoría de las figuras que aparecen allí desde hace muchos años están muertos por tortura, desaparición, ejecución extrajudicial o en combate. Equivocados o no en sus caminos, todos estos hombres y mujeres tenían ideales y soñaron un país diferente. Ahora sí, descansen, oficiales de Bolívar. El trabajo pendiente nos queda a nosotros. *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- Una migrante
Por: María Victoria Ramírez Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias. No temas a los lestrigones ni a los cíclopes ni al colérico Poseidón, seres tales jamás hallarás en tu camino, si tu pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. Ni a los lestrigones ni a los cíclopes ni al salvaje Poseidón encontrarás, si no los llevas dentro de tu alma, si no los yergue tu alma ante ti. Pide que el camino sea largo. Que muchas sean las mañanas de verano en que llegues -¡con qué placer y alegría!- a puertos nunca vistos antes. Detente en los emporios de Fenicia y hazte con hermosas mercancías, nácar y coral, ámbar y ébano y toda suerte de perfumes sensuales, cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. Ve a muchas ciudades egipcias a aprender, a aprender de sus sabios. Ten siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino sin aguantar a que Ítaca te enriquezca. Ítaca te brindó tan hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino. Pero no tiene ya nada que darte. Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Ítacas. Ítaca, Konstantino Kavafis Hay diversos motivos para decidir dejar el país de origen y trasladarse a tierra desconocida. Existen aquellos que lo hacen por curiosidad, atendiendo al deseo de exploración, algunas y algunos lo hacen por amor, y otros por necesidad, bien sea por razones políticas que los fuerzan a correr para salvar su vida o por falta de oportunidades laborales y económicas, de alguna manera quienes lo hacen también están corriendo por su vida y la de sus familias para garantizarles condiciones básicas: alimento, educación, salud, etc. Esos migrantes experimentan el desarraigo y una especie de desgarro interno porque dejan atrás todo lo que conocen: su casa, su ciudad, sus amigos, su familia, etc. Esa migración es dolorosa y se nota en aquellas personas que, incluso llevando décadas de estar por fuera de su país, viven suspendidas en una cuerda que no les permite echar raíces en el nuevo lugar, invierten mucho tiempo del día comunicándose con su país y su mente siempre está anclada en el momento del regreso, a veces, incluso, no logran aprender bien la lengua del país que los recibe, diría yo, en un mecanismo de bloqueo inconsciente o en una negación de su nueva situación. Quienes lo hacen por curiosidad, para explorar otras culturas, incluso para ampliar sus horizontes profesionales, aprender una nueva lengua o simplemente cambiar de entorno tiene ventajas, aunque por supuesto no están exentos de la nostalgia por el origen. Para escribir esta columna conversé con Bibiana, una mujer migrante de 45 años. Ella llegó a Estados Unidos a los 16 años de edad, luego de que sus padres se divorciaran, su papá se negara a darle educación superior, aunque contaba con los recursos, y le comprara el tiquete para que saliera sola a defenderse como pudiera en Estados Unidos. Llegó sin graduarse del bachillerato y terminó su secundaria en Nueva York. Su papá solo le dio un contacto de una amiga que la recibió y le ofreció dormir en el tapete ‘pelado’ de la sala de su apartamento en Nueva York, a donde llegó hace 29 años. A pesar de ser ‘expulsada’ por su padre de su país, Bibi, como le dicen, sintió el viaje como una liberación de la situación familiar con su madrastra que la sometió a ella y a sus dos hermanos a tratos humillantes. Se sintió libre a kilómetros de distancia de su país. Bibiana nunca ha vivido en una ciudad distinta a Nueva York dentro de Estados Unidos. En el primer año de su estadía, cayó en manos de una red de blanqueo de activos. Andaba por las calles de Nueva York con enormes cantidades de dinero que entregaba, lista en mano, a personas que recibían un pago por enviar dólares a diversos países del mundo a través de agencias de envío de remesas o money transfer, como se les denomina en inglés. Luego de que la red sufriera la persecución de la policía y tuviera que escapar para no ser apresada, Bibiana probó otros trabajos menos riesgosos. Atendiendo eventos (catering), como mesera en restaurantes, cuidando niños, mascotas, etc. Finalmente, se dedicó a limpiar casas (housekeeping), lo que implica también hacer compras, realizar diligencias a sus clientes, en su mayoría mujeres mayores, apoyarlas en mudanzas e incluso ser simplemente compañía. Con el que ella llama “el amor de su vida” tuvo una hija que hoy ya tiene 30 años, un venezolano que muy pronto se fue y la dejó como madre soltera, pero que cuando lo recuerda, le brillan los ojos. Ella dice que ambos eran muy jóvenes e inexpertos. Afirma: “mi hija es 90% mía porque yo la crie sola. A pesar de que en ocasiones estuvimos en la pobreza absoluta y en los lugares en que dormíamos nos pasaban los ratones por encima, yo nunca la abandoné, nunca me desprendí de ella, no se la entregué a nadie para que me ayudara a criarla”. Hoy en día es ciudadana de los Estados Unidos, se casó para obtener el estatus, aunque confiesa que se enamoró de ese hombre, argentino para más señas, a quien terminó prácticamente manteniendo al igual que a sus dos hijos, pero del que se separó hace varios años por maltrato psicológico y abuso de drogas, y porque ese entorno puso en riesgo la vida de su hija. Entendió que finalmente ella había estado en esa relación durante 15 años intentando salvar a ese hombre, sin conseguirlo, y en cambio, se fue arrastrando poco al abismo que le dejó profundas secuelas. Bibiana está en la Universidad estudiando Negocios Internacionales, porque una de sus clientas, una mujer adinerada y muy generosa, se ha convertido en el ángel guardián de ella y su hija, pero no ha dejado su trabajo de limpieza, al que va muy arreglada y entaconada, y será así hasta que termine los estudios porque, dada su experiencia, le pagan 35 dólares la hora. Hace terapia psicológica semanal que, según ella misma, le ha ayudado enormemente a empoderarse. Exhibe con orgullo los diplomas que ha conseguido del International Wine & Spirit Centre, donde ha realizado cursos de cata de vinos. Su sueño es dedicarse al negocio de los vinos y trasladarse a vivir a Los Ángeles. a donde va cada que puede a bañarse y a ver los hermosos atardeceres del Pacífico. Bibiana es una mujer generosa como pocas, solidaria, alegre, cree en el amor, busca el amor, adora a Nueva York, con una cerveza en la mano me dice: “mírame, qué más puedo pedirle a la vida, vivo en una de las ciudades más caras del mundo, pocas personas pueden darse ese lujo”.
- Divulgar la ciencia
Por: Germán Valencia Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia Alejandro Gaviria, quien será el nuevo ministro de educación, le ha dicho al país que durante su período de gestión la educación superior será su prioridad. Que entre las principales acciones estará la de aumentar la base presupuestal para las universidades públicas. Lo que significa que el Gobierno Nacional, por fin, atenderá el llamado que le han realizado, por casi tres décadas, los miembros del Sistema Universitario Estatal (SUE), de reformar la Ley 30 de 1992 y atender el déficit creciente de las Instituciones de Educación Superior (IES), aumentando el presupuesto anual para la educación pública superior más allá del nivel de inflación (IPC). De cumplirse esta promesa, se convertirá en una de las mayores apuestas por el fortalecimiento de la educación superior en el país. Ahora las IES podrán contar con los recursos para ampliar la oferta educativa y cumplirle a los jóvenes colombianos con mayores oportunidades de educación pública gratuita y de calidad. En contraprestación, lo más seguro es que las IES se comprometan con el país a ampliar la cobertura educativa, a la gratuidad en la oferta y a la regionalización de los programas académicos. Es decir, a aumentar las oportunidades educativas para que los millones de jóvenes que salen de la educación secundaria puedan formarse técnica y profesionalmente. Sin embargo, este no debe ser el único compromiso de las IES para con la nación. Los criterios de equidad y redistribución del saber científico deben ampliarse a toda la población, no se debe dejar a ningún ciudadano sin considerar. Esto no significa que necesariamente todos los colombianos vayan a acceder a la universidad y formarse en algunos de sus programas de educación formal. La apuesta de las universidades debe ser también por ampliar los públicos y usuarios de su saber científico. Es cierto que en las últimas dos décadas el país ha realizado un esfuerzo por aumentar las publicaciones en revistas científicas y construir una ciencia abierta, pero este saber técnico y presentado en un lenguaje científico solo le llega a los pares académicos. Hace falta una estrategia más decidida por parte de la mayoría de las universidades para divulgar el conocimiento que produce en sus grupos de investigación. Este saber debe salir de los campus universitarios y divulgarse en los escenarios de la vida pública y privada del país. La divulgación de la ciencia tiene un fin más universal, democrático y popular, busca que ese saber científico que se produce en los centros de pensamiento, llegue y se integre al saber social y comunitario. Recordemos que en Colombia el acceso al conocimiento es un derecho ciudadano. Y en el marco de un Estado Social de Derecho, las IES deben trabajar por una real democratización del conocimiento que se produce en sus instalaciones públicas. Divulgar la ciencia es una de las formas de retribuir a la sociedad el esfuerzo que hace por financiar los proyectos científicos con fondos públicos. Los cerca de 50 millones de habitantes en Colombia tienen el derecho a saber qué se está haciendo con el dinero de sus impuestos en los laboratorios universitarios y centros públicos de investigación. También requieren que el conocimiento científico les llegue para mejorar sus condiciones de vida, economía y bienestar social. Sobre todo a las poblaciones más atrasadas, abandonadas y alejadas de las grandes urbes, a las personas del común, alejadas de los círculos académicos. En este sentido, la apuesta de las IES debe ser también por divulgar el saber, volverlo más universal, democrático y popular. Comprometerse con trabajar en la necesidad de difundir los avances tecnológicos, científicos, literarios y culturales para que estos vayan dirigidos a la sociedad. Este compromiso requiere, por un lado, trabajar en comunicar ese saber en un lenguaje sencillo, fresco y más accesible para el gran público, pero siempre manteniendo la rigurosidad científica. Por el otro, buscar mecanismos de divulgación más allá del libro o el artículo en una revista especializada. Debe complementarse con un programa novedoso, ambicioso y creativo para llegar a toda la ciudadanía. De allí que deben explorarse otras opciones que ofrece la cultura, como las canciones, los cuentos, el dibujo o el teatro. Dispositivos de comunicación más versátiles y universales que puedan llegar, incluso, a personas que no tengan las competencias de leer y escribir. De esta forma, las universidades le estarían apostando a una real democratización del saber científico, estarían innovando socialmente para avanzar en el acceso al conocimiento de grupos poblacionales marginados de los espacios de aprendizaje. La popularización de la ciencia es el acceso al conocimiento científico con un enfoque de inclusión social, incluso, más potente y democrático que la tradicional formación profesional. Así, las universidades estarían haciendo más comprensible y aprehensible el conocimiento con el fin de desarrollar capacidades humanas para intervenir en las decisiones colectivas y actuar de una forma consciente y crítica. Actuando, en coherencia, con la idea de cumplir con el deber social de divulgar los avances científicos y tecnológicos, y contribuir a crear un pensamiento crítico que aliente la conciencia social. Y finalmente, por qué no, contribuyendo con la idea que plantea el gobierno de Gustavo Petro y Francia Márquez: trabajar por popularizar la ciencia. *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- Tiempo eterno
Por: María Victoria Ramírez Un día solo un día descansar de la bondad en mis espaldas Encender la leña y cocinar los sueños fugitivos en la madrugada de mi niñez. Hacer una cama colorida de hojas secas cambiar el olor de la cebolla larga por el perfume de las hormigas y los tallos secos. En una tarde soleada entregarme al sol Cobijarme con el viento y con mi cabeza en tu pecho Reposar en el vientre de la noche Utopía, Rosalba Henao El título de esta columna corresponde al de la más reciente obra poética de Rosalba Henao, una colombiana pintora y escritora, nacida en La Tulia, Valle del Cauca, que reside en Nueva York hace más de 15 años. Obtuvo un máster en educación del arte y animación sociocultural en La Habana, Cuba, y se define como indagadora. Ha presentado su trabajo plástico y lecturas poéticas en lugares públicos de la ciudad, universidades y bibliotecas (New York Public Libraries). Sus poemas han sido seleccionados para revistas en NY y Colombia. Su más reciente trabajo, Tiempo Eterno, poemario bilingüe de la Editorial Lobo Estepario Productions, 2020, Chicago, EE.UU., contiene ilustraciones también de la autora. Rosalba es cofundadora de Crónica, un espacio de lectura, conversación y creación literaria que reúne a escritores nuevos y experimentados, un proyecto que nació en el Bronx, NY, con el propósito de “celebrar el poder liberador de la palabra, reconocernos en las historias y hacernos más humanos”. El poder original, portada del libro Tiempo eterno/Timeless. Autora: Rosalba Henao. De manos de la autora obtuve su más reciente obra, además de la posibilidad de una conversación larga que no se planeó como una entrevista. Más bien como el encuentro de dos mujeres que quieren conversar y compartir. Rosalba es una gran conversadora y una gran poeta. Pero también una mujer con conciencia de género y conciencia política que hoy día se dedica, en el distrito de Long Island, NY, a enseñar arte a niños y niñas. Rosalba Henao Rosalba vive muy al tanto de lo que sucede en Colombia. Los más recientes acontecimientos políticos del país le interesan, ocupan parte de su tiempo. Es por ello que leyó juiciosamente el informe de la Comisión de la Verdad y escribió un texto que publicó en su blog del cual extraigo apartes para provocar reflexión y al mismo tiempo seguir contando quién es Rosalba: “Hace mucho tiempo no leía algo tan doloroso y al mismo tiempo inspirador. Reconozco que he llorado mucho y también he sentido que se han unido parte de las hilachas que de años atrás, venían colgando desde dentro. Acceder de primera voz a las cosmovisiones de las diferentes culturas que habitan el territorio colombiano, es alucinante. Las formas de la relación ser humano-naturaleza, la manera de enfrentar las calamidades, la violencia, especialmente por parte de las mujeres; las que han sufrido doblemente. Vivir la muerte de sus hijos, vecinos, esposos y por último el abuso sexual al que fueron sometidas como estrategia de acumulación de tierras. Zonas que posteriormente serían usadas para el "desarrollo" llámese minería, monocultivos, cultivos ilícitos, lícitos, represas, canal interoceánico, puertos secos, biodiversidad. La agudeza y generosidad para ver y perdonar lo atroz, cómo seguir adelante cuando la vida ‘termina’ son hilos conductores hacia el encuentro con formas avanzadas de vivir.” Y junto a lo que escribe sobre el informe de la Comisión de la Verdad leo su poema Un enemigo y me digo que la sensibilidad de Rosalba alcanza para narrar de forma dulce al contradictor, que será la tarea que acometamos en el largo camino de la reconciliación: Y dime cómo puedes construir una frontera para separar el aroma de mis selvas del plato de tu mesa Cómo hacer un cerco de las manos que alimentan y arrullan a tus hijos o al oro negro de mis montañas corriendo las arterias de tus calles Cómo hacer una muralla a la historia de tu ciudad cuyo suelo, centímetro a centímetro tiene huellas digitales de hombres y mujeres de los cinco continentes Un enemigo, Rosalba Henao Rosalba tuvo la generosidad de permitir la publicación de su poema Las Piedras en la Antología de poesía pereirana, Voces inéditas, del proyecto Contagio Poesía, financiado por la Secretaría de Cultura de Pereira, en plena pandemia en 2020. Un fragmento de ese poema describe, según mi lectura, el dispositivo de encubrimiento de la verdad y el drama de las víctimas. Selva abajo los pájaros del monte vieron a las mujeres bajar al pueblo a contar lo sucedido ellas tenían viva la conciencia, la mirada, la confianza. Los gobernantes, la policía, los jueces, en sus sillas cómodas y limpias escucharon porque tenían oídos, escribieron porque tenían manos, indagaron, grabaron, fotografiaron y callaron porque echaron el dinero a sus bolsillos. Selva adentro los pájaros con alas abiertas, resguardados en los yarumos, aún esperan el regreso de las que nunca volverán. Las piedras, Rosalba Henao Hoy la tarea de los y las poetas, de los periodistas, de toda la sociedad colombiana es crear y adquirir conciencia sobre lo ocurrido en los 60 años de conflicto y no seguir cubriéndose los ojos. Porque como lo expresa el padre Francisco de Roux “aquí lo que hubo no fue una guerra civil sino una guerra contra los civiles” que algunos advirtieron, pero que muchos ignoraron. En su prosa y en su poesía Rosalba pide y escribe sobre esa verdad: “Cuando los pájaros no cantaban es el relato de quienes vivieron de manera directa el conflicto en Colombia, es la historia ocultada por años y que ahora gracias al trabajo de un gran equipo, llega hasta nuestras manos para producir la catarsis de todo un país que había estado y sigue siendo llevado a la violencia, al silencio y al olvido”.
- El reto del partido Comunes será sobrevivir
Por: Germán Valencia Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia Uno de los fenómenos políticos más importantes en la última década en Colombia ha sido el tránsito de las FARC de movimiento guerrillero a organización política. El 15 de agosto de 2017 la entonces guerrilla concluyó su proceso de desarme y pasó a convertirse en un partido político, con aspiraciones de llegar al poder mediante el apoyo popular en las urnas. Este es un viejo fenómeno que se ha repetido varias veces, tanto en América Latina como en Colombia. Así ocurrió en Nicaragua con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en 1983, en Uruguay con el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) por la misma época, y en Venezuela con el Movimiento al Socialismo (MAS) en los comicios de 1973. En el país se tienen los casos emblemáticos del Movimiento 19 de abril (M-19), que en 1990 se convirtió en la Alianza Democrática M-19; el Ejército Popular de Liberación (EPL), que en 1991 se transformó en el movimiento político Esperanza, Paz y Libertad; y la Corriente de Renovación Socialista –fracción desprendida del Ejército de Liberación Nacional (ELN)– que a mediados de los noventa hizo lo mismo. Es decir, existe una larga tradición en el país y la región por otorgar amnistías e indultos y realizar negociaciones políticas que les han permitido a los alzados en armas la participación en el sistema electoral, lo que ha posibilitado la apertura de espacios políticos democráticos y la lucha por el poder por la vía de la competencia electoral. A pesar de este antecedente, la participación política de las FARC sigue siendo una novedad. Primero, por el número importante de curules que se les concedieron en el Acuerdo Final –fueron 10: cinco en el Senado y cinco en la Cámara, por ocho años (2018-2026)–, lo que les dio un relativo poder para actuar en la creación de leyes y el control político. Y segundo, porque se les entregaron una serie de incentivos con el objetivo expreso de que se convirtieran en un partido y aprovechar el período de transición para permanecer en el sistema democrático. Lo paradójico es que a pesar de estas ventajas, la organización de excombatientes no ha alcanzado su ideal. No ha logrado construir un protagonismo ante la opinión pública y no ha podido configurarse como un actor relevante dentro del sistema político. De allí que corra el riesgo en las elecciones nacionales de 2026 de no superar el umbral electoral ni alcanzar una sola curul en el Congreso. Las explicaciones a este resultado son complejas. Para los reincorporados la conversión en organización política no ha sido fácil. Al partido Comunes –que en un inicio se llamó Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC)– le ha tocado afrontar las dificultades, los retos y las complejidades que implica dar el paso de una organización militar a una organización política y electoral, tanto en el plano interno como en el externo. En lo interno le ha tocado sufrir el hecho de no contar con unos liderazgos fuertes que les permitan construir otras narrativas y alternativas para llegar al poder. Los cuadros políticos del partido Comunes han sido, en su mayoría, los mismos mandos superiores que habían participado en la guerra y que hicieron que los imaginarios negativos de la gente frente a esta organización se mantuvieran. Es decir, mantuvieron un similar esquema jerárquico e inflexible, usado en la guerra, para actuar en el escenario del sistema deliberativo, lo que ha provocado –entre otros motivos– su fracaso electoral. Y como si esto no fuera poco, le ha tocado enfrentar continuas confrontaciones, competencias y renuncias de sus militantes, circunstancias que los han debilitado y los hacen flaquear en su objetivo misional. En lo externo, por un lado, les tocó un Senado y una Cámara donde tuvieron que afrontar el desprecio de los políticos tradicionales que los aislaron de las decisiones. Como organización en el Congreso –debido a su postura de bancada de oposición– fueron aislados durante el gobierno Duque y no lograron aprovechar el reparto burocrático y público. Y, por el otro, aún persiste en el imaginario colectivo el duro recuerdo de una historia trágica de la guerra que dejó tantas cicatrices en el tejido social. Se suma también el haber llegado a la competencia por los votos en un momento donde era evidente la polarización política que profundizó aún más el imaginario del enemigo interno y el estigma por su pasado guerrillero. Estos dos frentes problemáticos han generado que desde su inicio como partido se note el poco apoyo popular, incluso, se observa un declive progresivo –55.587 votos en las elecciones de 2018 y menos de la mitad de estos en 2022– que hace dudar de su permanencia en el Congreso de la República. Como organización no han logrado conformar un proyecto político capaz de aglutinar bajo la bandera de la rosa el deseo de millones de personas que hoy le apuestan a la paz. A pesar de estas dificultades, los militantes de esta organización han logrado comprender la importancia que tiene su participación en el juego del sistema político democrático y su apuesta decidida por la paz. De allí que quieran permanecer en la competencia electoral. En este sentido, el reto del partido Comunes para los próximos años será sobrevivir. Buscará institucionalizarse como partido, es decir, mantenerse en la contienda electoral, ya sea de forma individual o como socio en coalición con otras organizaciones alternativas democráticas de izquierda que le permitan estabilidad y permanencia en el tiempo. Este horizonte deberá impulsar al partido a aprovechar este momento de transición. La sugerencia es mantenerse firme en su propuesta de trabajar por la construcción de la paz y el desarrollo de los territorios con un enfoque rural y territorial, aunque sin perder de vista la mirada nacional. Además, capitalizar los diez importantes votos que tienen en este último cuatrienio en el Congreso. Sus congresistas deberían integrarse a las bancadas de gobierno para posibilitar una participación política en el Gobierno Nacional y con ello la posibilidad de un ascenso político y social. Al igual que unirse con los representantes de las Circunscripciones Transitorias Especiales para la Paz (CITREP) para aumentar la incidencia en el Congreso. De esta manera podrían avanzar en la tarea de construir las bases sociales que les permitan mantener la simpatía por sus propuestas y una votación mínima que les posibilite sobrevivir. Al igual que ampliar el capital social, político, simbólico y la presencia en los territorios, formando cuadros y militantes. Y, finalmente, mandar el mensaje, una vez más, de que se mantienen firmes en la decisión de cambiar las botas por votos, de aportar a la construcción de la paz y de estar jugados por el fortalecimiento de la democracia. *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- Patricia Tobón Yagarí, my friends´s daughter
By: León Valencia for @infobae Translation by: María Victoria Ramírez Patricia Tobón Yagarí has been appointed director of the Victims Unit. No one more suitable to fill this position. For his intelligence, for his preparation and for his experience. But above all, for that stubborn way of defending their ethnic identity and honoring the memory of their ancestors. Every time Patricia has been entrusted with great responsibilities, I have felt enormous joy and pride. As if she were my own daughter. She is the daughter of two dear friends from my youth: Alonso Tobón and Eulalia Yagari. With them I shared the indigenous and peasant struggles in the coffee zone of the department of Antioquia. Alonso was born in Andes, the town where I was born. Eulalia, from a very close town, Jardín, in an Emberá-chami community, which is now a reservation. We had great time together, including seeing our children grow up and knowing that they understood and loved what we did, even though that meant we did not pay enough attention to them. The joy of seeing peasants and indigenous people get better wages, land to work or cultural and social acknowledgment. But we also had sad times. One of them, the murder of Anibal Tascón Gonzales, the only indigenous lawyer in Colombia at that time. He was a liberal who confronted the people of his party and the patrons of those lands to defend the community. He accompanied the indigenous people in a dispute over a farm against Libardo Escobar Pérez, a landowner from the region, and that cost him his life. Patricia knows about these things since childhood. And she knows more, because she learned it from her parents and because later she committed herself with an enviable passion to study in order to serve her people with professionalism. Her father was the son of a butcher from Andes, a rooster player, who had the facility to give the most demanding education to a boy who shone for his intelligence. But Alonso preferred to dedicate his entire life to the Colombian indigenous people. In that mission he was with the Zenú indigenous people in Córdoba, with the Emberá in Chocó and with the diversity of ethnic groups in Cauca. Eulalia, an indigenous leader, became a teacher to educate her community and to teach her own daughters their first letters of the alphabet. Later she made a successful political career that took her to the Assembly of Antioquia as a deputy. Ella was a unique voice in that political arena for her denunciations and for the astute way in which he approached the debates against that exclusionary and discriminating Paisa leadership. He gave unforgettable lessons of dignity. Later she would return to her indigenous people to take care of her identity and enjoy her daughters’ achievements. Patricia took advantage of her intelligent parents, persistent in their struggles. But her own merits are indisputable. After graduating as a lawyer, she spent several years working with the Colombian Indigenous Organization (Spanish: Organización Nacional Indígena de Colombia), successfully defending indigenous causes across the country. She was not just another person in the Truth Commission. She took seriously the representation of the indigenous world in an entity that has just fulfilled the complex mission of accounting for the repertoire of violence that has overwhelmed Colombia in the last sixty years. Patricia insisted that their situation was different, that the indigenous people, original settlers of these lands, carried on their shoulders the weight of centuries-old aggression. Their contribution rise above the time when the guerrillas, the paramilitaries and the State caused the tragedy, and is rooted in a long history of exclusion. Now, in the Petro government, she has a greater task. Truly commit the entire Colombian society to the more than nine million victims registered by the Truth Commission; recover for the victims' unit the central role that President Iván Duque denied it; and, above all, begin the long road that the country will have to travel to heal the wounds left by this painful conflict. It is an enormous task that Patricia Tobón Yagarí will surely fulfil with honour. Congratulations to her parents, my friends.
- Patricia Ariza, nueva ministra de cultura
Por: María Victoria Ramírez (Coordinadora Asuntos de Género y Cambio Climático) y Miguel Ángel Rubio Ospina (Coordinador Línea de Jóvenes en Riesgo y Participación Juvenil, Escuelas de Liderazgo Juvenil) La libertad es una mujer Que no ha podido liberarse Porque debe coser y planchar sus banderas Patricia Ariza, actriz, dramaturga y poeta Los pasos de Patricia Ariza en Nueva York En 2014, Patricia Ariza fue honrada por la Liga de Mujeres Profesionales del Teatro (LPTW-League of Professional Theatre Women) en la ciudad de Nueva York con el Premio Internacional de Teatro Gilder/Coigney, reconociendo su trabajo excepcional en el teatro a nivel mundial. La LPTW es una organización de membresía para mujeres profesionales del teatro que representan una diversidad de identidades, orígenes y disciplinas. A través de sus programas e iniciativas crean comunidad, cultivan el liderazgo y buscan aumentar las oportunidades y el reconocimiento de las mujeres en el teatro profesional. En la página web de la LPTW, en primer plano, se destaca lo siguiente: “El Programa de Premios Internacionales de Teatro Gilder/Coigney de la Liga de Mujeres Profesionales del Teatro fue creado para celebrar a estas dos mujeres, Rosamond Gilder y Martha Coigney, quienes trazaron un curso duradero que facilita la comunicación entre los artistas de teatro. Celebrado cada tres años, este premio reconoce el trabajo excepcional de las mujeres del teatro en todo el mundo, promueve una mayor visibilidad y nuevas oportunidades para la ganadora y sus congéneres nominadas, fomenta los lazos y la creación de redes con miembros de la LPTW e instituciones culturales locales y reconoce las contribuciones que una artista de teatro internacional ha aportado a su cultura y a la vida de su público”. Las ganadoras anteriores incluyen a Odile Gakire Katese de Ruanda (2011), Patricia Ariza de Colombia (2014), Adelheid Roosen de Holanda (2017) y Hanane Hajj Ali de Líbano (2020). El premio Gilder/Coigney Lifetime Achievement Award (GCITA) fue otorgado a Franca Valeri en 2020. El programa GCITA incluye una semana de eventos que perfilan y celebran a todas las nominadas y destacan el trabajo de las mujeres del teatro en todo el mundo, incluida la ceremonia de entrega de premios, paneles de discusión, talleres, actuaciones y recepciones. El próximo Programa de Premios se llevará a cabo en octubre de 2023. La ganadora de 2023 recibirá un premio en efectivo de USD $1,000 y un viaje de una semana a Nueva York, una celebración de un día completo de su trabajo organizada por la LPTW en colaboración con instituciones asociadas, y oportunidades para conocer y establecer contactos con compañías de teatro y artistas con sede en Nueva York y con sus hermanas nominadas. El 29 de junio de 2022, en un bar llamado Terraza 7, en Queens, Nueva York, cuyo frente está pintado de un azul, tan azul como la casa azul de Frida Kahlo, se encontraba Patricia Ariza, en el marco del 20 aniversario de D Studio Theatre dirigiendo un performance denominado La Paz Haré La, cuyo tema central es mostrar en la pasarela, no a esas mujeres que normalmente la sociedad reconoce como “modelos” debido a los estereotipos de belleza que estas deben cumplir, sino, como lo afirma la maestra Patricia Ariza, a las mujeres de verdad: “nuestra Paz Haré La es un espacio para las mujeres de verdad, las mujeres blancas, negras, altas, bajas, gordas, estudiantes, maestras, mujeres vulnerables y las mujeres lideresas sociales que sí tienen mucho que decirle a la sociedad y este es el espacio ideal para hacerlo”. Esta presentación teatral especial de la gran artista colombiana que resume un proceso de un mes de trabajo, tuvo como preámbulo un proceso artístico de producción de ensayos, experimentación y creación en colectivo, usando los temas de inmigración y violencia doméstica. El resultado, muy conmovedor: mujeres jóvenes con experiencia migratoria que hacen catarsis colectiva a través del lenguaje artístico y que develan realidades dolorosas de los y las migrantes en Estados Unidos, además de las expresiones de violencia de género en este contexto. Ese día, mientras ella le habló al público, en su mayoría latino, sobre el cambio que tiene lugar en Colombia con la elección de Gustavo Petro como presidente, aún no se sabía, y creemos que ella no lo esperaba, su designación como ministra de Cultura. Patricia Ariza y la política Patricia es pausada, serena, precisa. Como escribiera sobre ella en Las2orillas, María Paz Gaviria, en junio 15 de 2016: “Es una persona tenaz, sensible, fuerte y comprometida con la construcción de una Colombia nueva...Escribir sobre ella es todo un honor porque es una persona tenaz, sensible y fuerte, como buena santandereana. Una mujer que llegó a Bogotá víctima de la violencia bipartidista, tal vez por vivir los desmanes de la guerra ha dado su vida por la construcción de otro país, desde los sueños, la esperanza y la sensibilidad. Patricia es una revolucionaria, su militancia la hizo desde la política con las Juventudes Comunistas, pero también desde el arte político, crítico y reflexivo”. En otra entrevista publicada en 2019,]ella dice que su sentimiento fundamental es ser una artista y que desde ese lugar ve el mundo y hace todo lo demás. Se reclama de dedicación sistemática al teatro, que es mucho más que ser profesional, siempre pensando en la obra que crea en el momento. Reconoce que su feminismo viene posteriormente, que quizás era una feminista en el comportamiento desde antaño, pero no lo tenía como una perspectiva filosófica, ética y política. Afirma que no se imagina sin ser activista social o artivista, y sin ser feminista, de un feminismo atravesado por los problemas sociales, reconociendo la diversidad de feminismos que existen, ella se reclama de aquel que está atravesado por los problemas sociales y por las clases sociales. En el portal No habrá paz sin mujeres, en entrevista y texto elaborado por Patricia Simón, se nos cuenta que Patricia Ariza “poco después empezaría a montar performances con Jael Quiroga, superviviente de la Unión Patriótica y la concejala que llevó el caso del genocidio político ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. «En todo ese trasegar me volví feminista por la solidaridad de las mujeres. Empecé a estudiar, a entender y a hacer teatro con las mujeres. Yo soy como una mesa de tres patas que nunca está derecha: soy feminista, revolucionaria y artista». Y añade: «Con las mujeres aprendí cómo convertir en el teatro el dolor en fuerza»”. En esa misma entrevista Patricia llama la atención: “Este país está muy enfermo porque a diferencia de los del Cono Sur, ha habido muchos muertos, desaparecidos, pero no ha habido una dictadura. Aquí hay más muertos, más desaparecidos, pero en una democracia perfecta, con unos presidentes muy cultos, que van a la Ópera…Un día hacen una declaración incluso humanista, otro día levantan una mano cortada de un guerrillero como los deportistas cuando ganan una copa. Uno dice en qué país estoy viviendo, con qué clase de élite estoy conviviendo. La paz no es lo que sucede en La Habana, la paz es solucionar lo que ocurre en el Catatumbo, lo que ocurre en el territorio. Y me parece muy triste que no estén ni la cultura ni las mujeres en La Habana. Si la sociedad no interviene no hay nada que hacer. La participación política aquí se confunde con participar en elecciones. Se trata de que yo pueda participar en los presupuestos de la cultura, y estoy hablando dentro del capitalismo. Aquí es una democracia tan restringida, no hay esa posibilidad”. Esa mujer que se cree una mesa coja pero que ha vivido en su piel la guerra y el renacer de la esperanza en Colombia será la que conduzca desde la cultura la transición política. Patricia, ¡abre el telón! Al fin una artista en el Ministerio de Cultura Uno de los anhelos del sector artístico y cultural de Colombia y de sus regiones es que al Ministerio de Cultura llegase alguna vez un o una artista, que pudiera desde el quehacer, el oficio, las sensibilidades y la comprensión vital de las problemáticas del sector, ser quién determine el gasto de la cartera de cultura con pertinencia profesional y solidaridad gremial. Patricia Ariza encarna hoy esa esperanza para el sector cultural colombiano, cuyo timonel siempre ha estado en manos de tecnócratas de las cifras y los métodos, y a los que poco les importa las dificultades por las que pasa un creador para darle destino final a su obra. Venida del teatro La Candelaria de Bogotá, quizá el grupo de teatro militante más importante de Colombia. Y digo militante porque desde su concepción de trabajo, la creación colectiva, el teatro La Candelaria ha planteado en sí mismo una postura no solo de artificio creativo, sino también político; pues este método acaba con la tiranía del director que todo lo sabe, ordena y dispone, para dar paso a la polifonía creativa del grupo de actores que proponen en la escena, crean y determinan el ser de la obra final, es un teatro donde todos ponen, todos crean, y todos opinan y disponen; de ese modo el proceso creativo de la obra se convierte per se, en un asunto profundamente democrático, plural y diverso. Ha sido este el secreto del éxito del teatro La Candelaria desde hace 56 años, primero bajo la batuta de Santiago García y en los últimos tiempos bajo la de Patricia, su expareja, con quien tienen en común una hija, Catalina, criada entre bastidores, maquillajes, parafernalias, actores y poetas, y que merodeaba de pequeña por la sala que con bonos alquilaron inicialmente en los años 60 para tener su propio espacio, y en la que hoy no solo existe el grupo de teatro, sino la Corporación Colombiana de Teatro, un esfuerzo conjunto y organizado del sector teatral del país para resistir el embate del olvido y el abandono estatal. Patricia se forjó al lado de Santiago García como actriz inicialmente. Cuenta en una de las muchas entrevistas que cuando se presentó por primera vez ante el maestro García para ser miembro del grupo, este le respondió que ya tenía todo el elenco completo, pero que necesitaba quien tomara notas sobre los procesos creativos en cada ensayo, por lo que su primer oficio fue el de asistente de dirección, tomando nota y entendiendo de cerca todos los secretos de un método de creación que apenas empezaba a ser tomado en cuenta en el incipiente teatro colombiano de entonces. Patricia pasó también por el movimiento nadaísta colombiano. Los rockstar de la poesía y la literatura colombiana de los años 60 y 70, fue cercana al dios del nadaísmo y máximo líder Gonzalo Arango y militó artísticamente en este movimiento con figuras capitales como Jota Mario Arbeláez, Jaime Jaramillo Escobar, Fanny Buitrago, entre otros, lo que quizá fue el dispositivo estético que activó en ella su vena poética y literaria, y lo que también de paso despertó su activismo político que la llevó a la Unión Patriótica y a ser sobreviviente del genocidio perpetrado contra este movimiento en los años 80 y 90. Creadora del festival Mujeres en Escena por la Paz, cuyo propósito es resaltar el papel de la mujer en las artes escénicas de Colombia y el mundo, creadora de un sinfín de performances en todo el país en torno a la violencia y el conflicto armado, ha hecho teatro con grandes actores de dedicación sistemática como ella les dice, pero también ha montado en las tablas a habitantes de calle, que, desde el tugurio y el rap, expresaron sus sentires y su visión de país. Hoy llega al Ministerio de Cultura. Mujer actriz, poeta y dramaturga, formadora de actores de gran calado artístico que han pasado muchos ya por la televisión y el cine, con una historia política a cuestas y una postura estética sólida, una serenidad a prueba de insultos, balas y atrabilis política. Esperamos ponga el Ministerio de Cultura no solo al servicio de los artistas y gestores culturales del país, sino al servicio de las periferias, al servicio de los nadie, al servicio del pueblo. Un gran reto le espera a Ariza, un ministerio que en los últimos años estuvo en contra del gremio, con su política inexistente de la llamada Economía Naranja, con unas ministras (en su mayoría han sido mujeres) que solo piensan en números y cobertura, y un presupuesto bajo. Dberá hacer de esta una cartera que aporte al cambio, a la justicia social y al vivir sabroso.
- Los PDET en la mitad de su vida
Por: Germán Valencia Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia El pasado 28 de mayo los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) cumplieron sus primeros cinco años de vida, exactamente la mitad de lo que durará su existencia, según el Decreto Ley 898 de 2017 que los creó y que estableció una década para su implementación. Estos programas tienen como propósito mejorar las condiciones del campo y el ámbito rural en todo el territorio nacional. Sin embargo, inicialmente, se han planteado atender solo a 11 mil veredas en los 170 municipios más afectados por el conflicto armado con las FARC, que se agrupan en 16 subregiones de 19 departamentos. Es decir, la idea que tienen estos programas es desarrollar proyectos económicos y sociales estratégicos para los territorios locales, de manera que se avance con la presencia de la estatalidad en el desarrollo regional y se reduzca la desigualdad entre el campo y la ciudad para frenar las disputas territoriales. Estos programas permiten observar que en el Acuerdo Final de Paz se reconoció y tuvo en cuenta que, así como el conflicto tuvo y tiene una presencia dispar en el territorio nacional, también las necesidades, características y particularidades económicas, culturales y sociales de los territorios y sus comunidades son diferentes, por lo que se requiere implementar políticas con un enfoque diferencial y territorial, que prioricen aquellos territorios que más lo necesitan. En esta medida, los PDET se convierten en Colombia en el componente más importante para la construcción de una paz con enfoque territorial. A pesar de su importancia y la necesidad que se tiene de la implementación de estos programas para la paz, los múltiples problemas que hasta hoy se han identificado, en su corta existencia, evidencian el mal proceder del Estado en el cumplimiento de esta promesa del Acuerdo a las víctimas. Varios hechos dan cuenta de las grandes debilidades que se tienen en torno a los PDET en Colombia. El primero fue las dificultades para que se lograra la participación de la ciudadanía en su construcción. La apuesta inicial fue que los programas se elaboraran en los mismos territorios con la participación de los diferentes sectores de la sociedad –entre estos las asociaciones de víctimas, minorías étnicas, organizaciones de mujeres y población LGTBI– y de las autoridades territoriales. Sin embargo, debido a complejidades geográficas, demográficas y de orden público no se logró una participación real y efectiva de las comunidades y pobladores de los territorios en los Núcleos Veredales, las Comisiones Municipales y Subregionales en el diseño de los programas. En breve, no hubo la extensa participación que se quería, además las autoridades departamentales y municipales no tuvieron el protagonismo esperado. Lo que provocó que al final solo se tuviera, según los informes de la Procuraduría General de la Nación en 2021, una participación de 200 mil personas en torno a las asambleas comunitarias y grupos motores en la elaboración de los Planes de Acción para la Transformación Regional (PATR), en un proceso multinivel –veredal, municipal y regional–. Segundo, en la fase de la planeación presupuestal y de inversiones (no todos los proyectos priorizados por las comunidades se iban a gestionar y realizar las inversiones) se sacó a las comunidades de estas decisiones, quitándole la naturaleza participativa a los programas. El Gobierno Nacional cerró las puertas a las comunidades y monopolizó el proceso de las Hojas de Ruta de los 16 PDET. Tercero, una vez construido el camino para las inversiones, estas se retrasaron y manipularon por los organismos de planificación del Estado central. A un año de aprobados todos los PDET, las inversiones en los municipios priorizados eran escasas. El tercer informe del Instituto Kroc advertía que les preocupaba “que la implementación de este punto continúa siendo lenta”. Lo que significa que la oferta de bienes y servicios públicos prometidos en los territorios apartados e históricamente olvidados por la institucionalidad, para así saldar la deuda histórica que tiene con sus pobladores, no se estaba logrando. Y, por último, cuando se pensaba que se estaba avanzando con las inversiones, se observa que los pocos o muchos recursos que llegaron a los proyectos PDET han sufrido del mal de la corrupción. La trágica noticia que todos hemos escuchado en las últimas semanas sobre las inversiones del OCAD-Paz, que han sido aprovechadas por políticos y funcionarios públicos, muestran que continuamos por el camino equivocado. El Gobierno Nacional ha llegado a la mitad de la vida de los PDET en medio de la denuncia de unos mandatarios locales sobre el cobro de unas coimas de los recursos destinados a financiar las iniciativas priorizadas por la ciudadanía más abandonada y pobre –en su mayoría son municipios de sexta categoría caracterizados por una débil capacidad administrativa–. En conclusión, la celebración de los cinco años de los PDET es triste. Y nos debe de hacer pensar y reflexionar si queremos que el resto de la historia siga construyéndose así. Debemos hacer un giro para que realmente se avance y se cumpla con el conjunto de medidas para transformar el campo colombiano, con miras a reducir la inequidad social, el atraso productivo y la situación de marginalidad. No debemos permitirnos dejar sumidas a comunidades rurales en la pobreza y padeciendo de las múltiples violencias en un conflicto armado interno que se está reactivando. Podemos tomar acciones urgentes como aprovechar las iniciativas de gestión y proyectos que fueron priorizados por las comunidades y que no han sido viabilizadas aún para ejecutarlas. Acciones como estas podrían, de alguna forma, comenzar a remediar la ineficiencia que ha tenido el Estado en los primeros cinco años de la vida de los PDET. Trabajar para que se remedie en parte la legitimidad y la confianza en las instituciones. Y, finalmente, avanzar en la reconstrucción del tejido social, la profundización democrática y la recuperación de condiciones cívicas de convivencia y cooperación. *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- Ciencia y árboles contra el calentamiento global
Por: María Victoria Ramírez La restauración de bosques a escala global podría ser, según científicos, la herramienta más económica y eficiente para luchar contra el cambio climático a través de la captura de vastas cantidades de carbono atmosférico. Así lo explican siete científicos del Crowther Lab del Departamento de Ciencia de Sistemas Ambientales del Instituto de Biología Integrariva de Zürich, Suiza, en un artículo publicado por la revista Science en 2019. Para poder visualizar los posibles impactos de reforestaciones masivas en los países, la ciencia y la tecnología nos ofrecen los “Modelos espacialmente explícitos”, que son simuladores de población con mapas de paisaje que permiten describir las características de la distribución espacial de los exosistemas y los posibles impactos de elementos de interés incorporados explícitamente al modelo para los análisis. Así, los modelos espacialmente explícitos son una herramienta que nos permite prever los impactos de la introducción de bosques de manera masiva en algunos territorios, y poder ofrecer visualizaciones de impactos positivos futuros a través de ciencia y tecnología sumada a la reforestación, una práctica poco costosa. Lea el análisis completo aquí:







