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- La izquierda nunca ha estado en el poder
Por: Guillermo Linero Escritor, pintor, escultor y abogado de la Universidad Sergio Arboleda Llama la atención en el mapa geopolítico de nuestro hemisferio que la izquierda se ha tomado el centro y el sur del continente; pues los gobernantes de países como México, Honduras, Nicaragua, Cuba, Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Argentina y ahora, en octubre, Brasil, dicen ser de izquierda; en contraposición a Panamá, Ecuador, Uruguay y Paraguay, que sin duda son restos de la derecha. Con todo, a la par se escucha decir que la izquierda ha gobernado mal o ha fracasado en el intento de hacerlo bien; cuando la verdad es que la izquierda nunca ha alcanzado el poder suficiente y en tal razón nunca ha logrado posesionarse como régimen en ningún hemisferio del mundo. No hemos merecido todavía el paraíso. El rótulo “izquierda” fue utilizado por primera vez en el siglo XVIII para explicar el trasunto del republicanismo, un orden social sustentado en la justicia y la igualdad; es decir, en dos propósitos burbujas, pues nunca se han podido concrecionar. En respuesta a ello, el pensamiento de izquierda se ha conformado con la misión de despertar la conciencia en las poblaciones acerca de que debe darse espacio a la participación ciudadana, o lo que es lo mismo, ampliar el espectro de las opciones para acceder al poder. Si no acceder al poder gubernamental, al menos hacerlo en las otras esferas existentes en toda sociedad organizada. Acceder al poder para hacer un buñuelo dignamente o acceder al poder para hacer un palacio. Acceder al poder para componer una cancioncilla popular folclórica, dando noticias de un entorno social y de cómo viven sus cercanos, o acceder al poder para elaborar una compleja reflexión filosófica que implique el reconocimiento de valoraciones subjetivas muy delicadas del ser y de su necesidad de convivencia social. Pero, bueno, si la izquierda no ha gobernado, si la izquierda no se ha podido posesionar en sus principios y ser un régimen funcional, entonces ¿qué ha existido? Desde su inicio, en el siglo XVIII, lo único que ha gobernado a nombre de la izquierda, lo único que se ha aplicado con la intención de posesionar sus principios, son precisamente las llamadas izquierdas; es decir, las versiones ideologizadas y politizadas del sueño republicano del siglo XVIII. En tal suerte, comenzaría a dársele el calificativo de izquierda al socialismo, que en calidad de fase previa al comunismo busca la redistribución de los medios de producción y la asignación democrática de los recursos, dos objetivos difíciles de alcanzar si consideramos que riñen con el capitalismo bajo el cual el socialismo indefectiblemente ha de ocurrir. Se le ha denominado izquierda al comunismo, porque es un sistema social sin clases, con una forma de propiedad pública de los medios de producción y con la plena igualdad social de todos los miembros de la sociedad. Aun así, los propósitos del comunismo tampoco han pasado de ser “propósitos de burbuja”; y, como no sucede necesariamente en los gobiernos de izquierda, los regímenes comunistas son campeones en prácticas de injusticia social. Se le ha denominado izquierda a la socialdemocracia, porque alude a la redistribución de la riqueza mediante un sistema fiscal progresivo; pero contrario a la esencia de la izquierda, aplaza la igualdad en una suerte de capitalismo púdico. Se le ha denominado izquierda al laborismo, porque lucha a favor de la justicia social y las mejores condiciones salariales, pero lo hace siguiendo un modelo capitalista irrestricto de patronos y empleados. E igual se le ha denominado izquierda al socialismo del siglo XXI, cuyo nombre de avanzada no casa con su ortodoxia revolucionaria y marxista. Y, entre otras izquierdas —ya no anarquistas como las del siglo XX— se le ha denominado así al progresismo, porque basado en el modelo político de los republicanos del siglo XVIII, ha expandido su abanico de causas políticas más allá de la justicia e igualdad, y más allá de los meros intereses económicos (de ahí la tesis del decrecimiento) y lo ha hecho al incluir preocupaciones por el desarrollo de las personas (feminismo, diversidad sexual y laicismo) y preocupaciones por el futuro ecológico del planeta (el calentamiento global y las políticas para un desarrollo sostenible). En el caso del progresismo del presidente Petro —que a mi juicio hace el mejor de los aportes— cabe resaltar el privilegio dado a la educación, al conocimiento, a las ciencias y a las artes, como bases fundamentales en todo desarrollo social. Socialismo, comunismo, socialdemocracia, laborismo, socialismo del siglo XXI, progresismo; en fin, una sarta de izquierdas que todavía no han podido llevar a cabo cabalmente el proyecto de la izquierda originaria, como es el establecimiento normalizado de la igualdad y la justicia plenas. De hecho, desde que los fundamentos de la izquierda fueron explicados por los impulsores de la revolución francesa y del liberalismo clásico, estos todavía no han logrado ponerse en marcha; o al menos no en cuanto a su advertencia acerca de cómo las sociedades son desiguales e injustas en virtud de las “relaciones de poder” o en virtud de las “relaciones de producción”, como las llamó Marx; porque, llámense como se llamen, esas relaciones todavía no han cambiado. *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- Suecia y Finlandia, la OTAN, Putin y el Tao
Por: Attila Lenti “El buen militar no es belicoso. El buen guerrero no es irascible. El buen vencedor evita la guerra.” – Lao-Tse Antes de la intervención rusa de 2014, en Ucrania solo una pequeña minoría apoyaba el ingreso del país a la alianza militar de la OTAN. En las encuestas esta cifra subió por encima de 60% de la población después de la adhesión de Crimea por parte de Rusia. Hoy está en alrededor del 80%. Con otras palabras: los ucranianos tenían una postura bastante tranquila y sensata al respecto, pero la guerra provocada por Rusia en el país a partir del 2014 cambió radicalmente la dirección de la opinión pública. En su argumentación Putin a menudo cita la expansión de la OTAN como el principal agravio de Occidente a Rusia y una de las causas de la guerra contra Ucrania. La expansión de la OTAN, realizada a través de la solicitud de ingreso de diversos países en 1999 y en 2004, fue motivada principalmente por tres razones: 1. La experiencia histórica de los países de Europa Central y del Báltico de vulnerabilidad total frente a las grandes potencias de Alemania y Rusia y sus políticas expansionistas. 2. La sensación de inestabilidad en los 90 provocada por el caos interno de Rusia, agravado por conflictos armados en sus territorios fronterizos, y por la terrible Guerra de los Balcanes. 3.La voluntad generalizada de pertenecer a Occidente en términos económicos, políticos y militares, como una especie de “zeitgeist”, espíritu central-europeo de la época. Nuestros países, por cierto, católicos desde su fundación, históricamente han tenido vínculos más fuertes con la parte occidental de Europa que con la oriental. Así que, la razón más importante de la expansión de la OTAN fue la sensación de vulnerabilidad de países pequeños tanto en su tamaño y población, como en su capacidad militar. De todos modos, después de la Guerra Fría esta organización gradualmente iba perdiendo su relevancia en el tablero mundial, pero en los últimos 8-10 años Vladimir Putin ha hecho hasta lo imposible por devolverle su peso. En épocas de amenaza externa estar acobijado por el principio de seguridad colectiva es un gran atractivo para cualquier país. El Artículo 5. del Tratado del Atlántico Norte establece que un ataque contra uno de los aliados se considera un ataque contra todos. El agresor pensará dos veces atacar si eso significa la activación de la alianza militar más fuerte del mundo. La última gran noticia es que dos países nórdicos de notable tradición de neutralidad, Finlandia y Suecia, están preparando su ingreso a la OTAN. Suecia no se ha involucrado en alianzas y conflictos desde que Jean Bernadotte, el mariscal de Napoleón, subió al trono de este país. Finlandia no tuvo tanta suerte con la paz. Apenas se independizó del Imperio Ruso en 1917, ya entre 1939 y 1940 le tocó enfrentar la ofensiva soviética de Stalin en la Guerra de Invierno, en la cual perdió aproximadamente 80 mil soldados. En la Guerra Fría, no obstante, mantuvo su rol de país neutro, manteniendo estrechos vínculos con ambos bloques, y en esta calidad tuvo un importante desempeño como país mediador y promotor del desarme. Ahora, el guión es el mismo de siempre. Solo una fracción minoritaria de la población finlandesa apoyó el ingreso a la OTAN hasta el ataque de Rusia contra Ucrania. Después de este acontecimiento el apoyo creció al 53% para subir al 62% a mediados de marzo. Clamor popular. En Suecia la tendencia es similar: de un 37% en enero, el apoyo subió al 59% para finales de marzo. Como reacción típica, el gobierno ruso está agotando todas las formas de amenaza, lo cual solo ha incrementado la voluntad nórdica de buscar mayor seguridad en los brazos de la OTAN. En marzo, aviones militares rusos violaron el espacio aéreo de Suecia, expresando con más contundencia la postura de Putin al respecto y dándoles más razones a los suecos para no cambiar de opinión. Es interesante ver cómo el presidente ruso, que algunos consideran un gran estratega, está llevando a su país hacia un reto geopolítico mayor: con el ingreso de Finlandia, Rusia pronto va a compartir una frontera de 1340 kms con la OTAN y el Mar Báltico en poco se convertirá en un “lago” interno de países miembros. Así, la guerra que supuestamente se ha combatido para reforzar la seguridad de Rusia, aparentemente la está debilitando. Tampoco es de subestimar el rol histórico de Rusia en forjar la unidad de naciones vecinas a través de agresiones militares. Poco antes de la famosa Guerra de Invierno, Finlandia pasó por una terrible guerra civil. Sin embargo, con el ataque ruso y surgida la necesidad de tener que defender la patria, se fortaleció la unidad nacional, resolviendo tensiones internas. Algo parecido está pasando hoy en Ucrania: una nación joven con políticas torpes de fortalecer la identidad nacional recibió un empuje inesperado (a un costo altísimo) para volverse una nación grande y unificada. Si antes había dudas sobre la relación con Rusia, ahora el comportamiento genocida de las tropas rusas en suelo ucraniano, lastimosamente, están forjando una identidad nacional antirusa. Antes de que sea tarde, Vladimir Putin debería leer y reflexionar sobre el Tao Te Ching, obra ancestral china de Lao-Tse. ”Si un hombre quiere darle forma al mundo, modelarlo a su capricho, difícilmente lo conseguirá. El mundo es un jarro sagrado que no se puede manipular ni retocar. Quien trata de hacerlo, lo deforma. Quien lo aferra, lo pierde. Por eso el sabio no intenta modelarlo, luego no lo deforma. No lo aferra, luego no lo pierde.” *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido su autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- Más mujeres más democracia
Por: María Victoria Ramírez ¿La división entre hombres y mujeres es un producto de la Imaginación como el sistema de castas en la India y el sistema racial en América o es una división natural con profundas raíces biológicas? Y si realmente es una división natural, ¿existen asimismo explicaciones biológicas para la preferencia que se da a los hombres sobre las mujeres? Yuval Noah Harari, De animales a dioses En 2007 se realizaban en Colombia una serie de eventos de la campaña nacional denominada ‘Más mujeres, más política’, como espacio preparatorio a las elecciones que se realizarían ese año. Asistían a estos eventos mujeres de distintas tendencias, representantes de diversos partidos y movimientos políticos: Liberal, Conservador, Alianza Social Indígena, Polo Democrático Alternativo, Convergencia Ciudadana, Cambio Radical y Partido de la Unidad Nacional. La campaña ‘Más Mujeres, Más Política’ buscaba cualificar la acción política con enfoque de género a través de diversas estrategias. Entre otras, la campaña presentaba una estrategia política para que los partidos y movimientos políticos incluyesen dentro de sus estatutos un porcentaje mínimo de cupos para las mujeres en las listas que se presentaran a elecciones. Hay que resaltar la gran preocupación que tenían las mujeres que asistieron al evento por prepararse para ser mejores servidoras públicas y por hacer campañas políticas más transparentes y eficientes, en contraste con la baja presencia femenina en las listas y la poca preocupación que tenían (tienen) los dirigentes de los partidos políticos por hacer que esto mejore. Las mujeres que asistieron al evento manifestaron su deseo de ser mejores servidoras públicas en el entendido de la Constitución Política, de dar respuestas desde el Estado a problemas de la sociedad con los recursos que son de todos. Muchas de las cosas que se afirmaron en ese evento hace 15 años siguen siendo ciertas: las mujeres estamos subrepresentadas en todos los órganos de poder al interior de los partidos políticos y en las corporaciones públicas. Eventos como el anterior permiten socializar las dificultades que todas las mujeres enfrentan al momento de decidirse a hacer política; la mayoría de las mujeres manifestaron haber tenido dificultades para obtener el aval de sus partidos políticos, se habían enfrentado a las dificultades familiares que trae asumir la responsabilidad de ser candidata, y el reto mayor estaba en conseguir el favor de los electores que parecen desconfiar de la capacidad y preparación de las mujeres para ejercer los cargos públicos. En ese momento el porcentaje de participación femenina en los cargos de elección popular eran: 7% de mujeres en las alcaldías del país, 13% en los concejos municipales, 10% en el Congreso, 6% en las gobernaciones y 16% en las asambleas departamentales. 15 años después, estas son las cifras: 12% en las alcaldías, 18% en los concejos municipales, 28,8% en el Congreso. Los países vecinos tienen mayor participación en sus parlamentos. Por ejemplo, Bolivia (55,6%), México (49,2%) o Argentina (43,1%) (El País, 2022). Al finalizar las elecciones locales en las que se eligieron gobernaciones, alcaldías, concejos municipales y asambleas departamentales, Ana Güezmes García, representante de ONU Mujeres en Colombia afirmaba: “Aunque Colombia ha avanzado significativamente en medidas afirmativas que brinden garantías a las mujeres para postularse a cargos de elección popular, en estas elecciones locales se observó una disminución de las mujeres que ganaron los cargos a Gobernaciones y Alcaldías para el periodo de 2020-2023, dando un paso atrás en el camino hacia la paridad”. (Registraduría del Estado Civil, 2022) Aún falta camino por recorrer, pero el liderazgo de las mujeres es indiscutible. La procedencia de las lideresas que han dado el salto a ser candidatas es generalmente social y comunitario, ejemplo claro es el de Francia Márquez, pero el liderazgo en sí mismo no garantiza que se vaya a ser buen gobernante. Por tanto, habilitar procesos de cualificación y fortalecimiento del liderazgo político es una necesidad urgente, especialmente en el caso de las mujeres que han estado por fuera del ejercicio político electoral. En el tema de agenda política el hecho de que haya mujeres en las listas no garantiza que se posicionen sus agendas, es decir, agendas con enfoque de género que reconozcan sus necesidades particulares y sus aspiraciones. Las agendas con enfoque de género tienen como premisa el reconocimiento de que hombres y mujeres somos distintos y por lo tanto hay que dar un tratamiento diferenciado a lo que es desigual. Hombres y mujeres han tenido una experiencia de vida pública distinta. Por eso a la hora de planear, organizar, decidir, ejecutar y revisar, cuáles son las tareas diarias de los servidores y servidoras públicos, deberán estar atentos a cómo cada acción, proyecto o política pública afecta de manera diferenciada a hombres y mujeres. La Fundación Pares está comprometida de lleno a promover la democracia en la región, no solo en Colombia. Por ello ha emprendido varios proyectos de Escuela de liderazgo de distinta naturaleza, juvenil, para mujeres, con enfoque de género, liderazgo para la comunicación y la incidencia, pues entiende que para conseguir votos o ejercer otro tipo de liderazgo hay que prepararse, y porque representando esos liderazgos, aunque representen ideologías y proyectos políticos diversos, se puede discutir, convivir y aprender unos de otros. Queremos como Fundación más voces femeninas en las asambleas, concejos, alcaldías, Congreso y Presidencia de la República, en todos los espacios de poder. Nos satisface tener mujeres de todas las tendencias políticas en la baraja, intercambiando experiencias sobre esa tarea titánica de hacer política, siendo mujeres en partidos políticos pensados y dirigidos mayoritariamente por hombres. El concepto de democracia lo concibieron los griegos, significaba “poder del pueblo" y definía un sistema de gobierno de la ciudad en el cual las decisiones eran tomadas por la asamblea de ciudadanos. Hay que recordar que en ese contexto los ciudadanos no eran ni mujeres, ni esclavos, ni extranjeros y decidían en lugar que lo hiciese un rey o emperador. Eso permite concluir que la palabra democracia se ha resignificado y debe seguirse resignificando. Cada vez más mujeres en la política significa más democracia.
- Militarismos, fundamentalismos y nacionalismos: una mirada a través del lente feminista
Por: María Victoria Ramírez Mujeres de todas las regiones de Colombia y de más de una decena de países del mundo nos dimos cita en Bogotá durante el Encuentro Internacional de Mujeres contra la Guerra que se llevó a cabo los días 10, 11 y 12 de agosto de 2004 en el Hotel Tequendama de Bogotá. Este evento fue convocado y realizado por el Movimiento de Mujeres contra la Guerra que se inició en el año 2002 con la movilización de unas 40.000 mujeres hacia Bogotá como una acción que atrajera la atención del país sobre los efectos de la agudización del conflicto armado en Colombia. Hacían parte de este movimiento la Ruta Pacífica de las Mujeres por la Salida Negociada del Conflicto Armado y la Iniciativa de Mujeres Colombianas por la Paz (IMP), ambas organizaciones nacionales de composición muy heterogénea tales como organizaciones de base de mujeres, redes de mujeres, ONG’s de mujeres, mujeres académicas, profesionales, de diferentes ascendencias étnicas, jóvenes, amas de casa, sindicalistas, entre otras. Al evento asistieron más de 300 mujeres procedentes de casi todas las regiones del país y más de una decena de representantes de varios continentes. Esta ponencia fue la contribución al panel que en plenaria se desarrolló durante el Encuentro Internacional ya mencionado, presentada por Cynthia Cockburn, profesora del departamento de Sociología, de la Universidad de Londres e integrante del movimiento Mujeres de Negro contra la Guerra. Decidí traducir esta ponencia con el consentimiento de la autora para difundirla entre las organizaciones participantes del evento. Hoy la rescato por su importante contribución teórica y la vigencia de la discusión en plena guerra entre Rusia y Ucrania. *** El título de esta presentación tiene tres 'ismos' y eso ya parece exagerado. Pero aún hay más; en mi presentación voy a agregar un cuarto 'ismo': el patriarcalismo. Porque estamos aquí en un auditorio lleno de mujeres, y tenemos ojos para ver algo sobre el militarismo, el nacionalismo y el fundamentalismo que los hombres en su mayoría parecen no poder ver; el orden de género, el sistema de dominación masculina, que es intrínseco a los tres, que hace parte de su naturaleza. Por fortuna, tenemos nuestra propia y buena teoría para este propósito, una herramienta que ha sido desarrollada para nosotras, por muchas mujeres durante muchos años: nuestro propio 'ismo', el feminismo. El feminismo no solamente le añade algo a nuestra comprensión del nacionalismo, el militarismo y el fundamentalismo. En realidad no es posible comprender ninguno de los tres sin el feminismo. El feminismo inspira la lucha que mujeres al rededor del mundo están llevando a cabo en contra del militarismo, el fundamentalismo, el nacionalismo y el patriarcado. El hecho de que una palabra termine en 'ismo' nos dice algo. Sabemos que estamos hablando de un conjunto de creencias, ideas y valores. La palabra nacional -ismo implica una creencia en la importancia de un pueblo, nación y calidad de estado definidos. La palabra militar -ismo habla de una ideología que valora altamente la fuerza física organizada. En fundamental -ismo religioso: el 'ismo' sugiere que se trata de cierto giro de una ideología religiosa. Patriarcal- ismo es una serie de creencias en la que las diferencias entre hombres y mujeres son vistas como más importantes que las similitudes, en la que los hombres tienen autoridad y derechos sobre las mujeres (una autoridad ordenada por dios en algunos casos); y también son responsables por ellas. Ideas como estas, sistemas de creencias como estos, son enormemente poderosos en sí mismos porque motivan a la gente a actuar, a obedecer, a revelarse, o a innovar. Pero estos 'ismos' no son solo palabras. Todos ellos están respaldados, primero, por estructuras masivas (acuerdos institucionales) que dan a las ideas que encarnan una tremenda influencia en la sociedad. Y, segundo, comprenden prácticas (hechos y dichos, reglamentaciones, rutinas) que pueden comprometer a miles de individuos a vivir las ideologías en sus vidas, de manera que la gente llegue a identificarse con ellas y diga: 'sí, ese soy yo', 'eso es lo que yo defiendo'. Como estoy tomando seria y literalmente el título de esta presentación, los tres ismos, mi charla se dividirá en tres partes. Patriarcado, el cuarto ismo, se integrará en la narrativa a medida que vaya avanzando. Y permítanme aclarar en este punto que tomo ideas de numerosos escritores que, en su mayor parte, no citaré por nombre. Para aquellos que estén especialmente interesados en el tema, al final de la presentación hay una lista de lecturas recomendadas. Empecemos con el nacionalismo. Nacionalismo y naciones. Estas son nociones modernas – sólo han existido desde el siglo XVIII y algunos dicen que los primeros nacionalismos fueron aquellas rebeliones que produjeron países como Venezuela, México y Perú durante el imperio español en las Américas. Lo que siguió en los siguientes 200 años fue un sistema mundial en el que el estado nación se convirtió en la piedra angular de la política internacional. A medida que los imperios han fueron colapsando han sido sucedidos por nuevas naciones reclamando viejas memorias de 'cómo era antes' – recientemente lo vimos cuando la Unión Soviética se desintegró De algún modo es algo competitivo. Una vez que el nacionalismo nace como idea (y sólo tuvo que nacer una vez en el mundo), se tiene el concepto de que un 'pueblo' es algo verdadero y puede aspirar a tener su propio estado, las poblaciones empiezan a pensar y a sentir de esa manera; se definen a si mismas, más claramente, a partir de unos 'otros' que no son ellos. Puede surgir un proyecto, generalmente, en la mente de la élite de un grupo cultural en particular (especialmente sus hombres) de hacer un esfuerzo para conseguir autonomía y reconocimiento (como los líderes creoles en Centro y Sur América). Puede que se lance una campaña con un fin en particular, por ejemplo, el derecho a recibir educación en nuestro propio idioma (como los curdos en Turquía), o el derecho a controlar nuestros lugares sagrados (como la lucha entre hindúes y musulmanes por el sitio que se disputan en Ayodhya, India). La imaginación tiene mucho que ver. Es un hecho indiscutible que los grupos étnicos se mezclan. La gente se casa con gente de otros grupos, y se comparten costumbres. Pero la imaginación de la gente puede verse tan influenciada por discursos, periódicos o programas de televisión que se llega a creer en la 'diferencia'. La gente empieza a sentir que pertenece a un territorio en particular – lo que es peor, que el territorio les pertenece sólo a ellos. Pronto están listos para movilizarse y matar y morir, por la idea nacionalista – el mito de cierto pasado heroico que se comparte (como los serbios nacionalistas liderados por Milosevic en la desintegración de Yugoslavia, o el sueño de un futuro que creen destinados a compartir (como el sueño sionista de algunos judíos). El sistema mundial de estados-nación parece ser, por el momento, algo en lo que estamos atascados. Pero podemos preguntarnos, ¿Es siempre malo el nacionalismo? Especialmente cuando está profundamente enraizado en la identidad étnica, el nacionalismo parece ser ofensivamente excluyente: 'tú no eres de los nuestros y nosotros somos mejores que tú'. Pero algunas personas argumentan que en las condiciones presentes el estado nación es el único marco que empieza a ofrecer la posibilidad de democracia y justicia social. Algunas naciones comprenden con éxito una diversidad de grupos étnicos, manteniéndolos unidos mediante una ideología algo 'cívica'. Tal vez nos sintamos muy a gusto viviendo en un país así, de puertas abiertas y derechos humanos para todos, y hasta puede que no nos importe mucho si es denominado una ‘estado-nación '. Otra pregunta que podemos hacernos es: ¿puede el sistema de estados-nación ser 'domesticado' y 'civilizado' por acuerdos y acciones mundiales – instituciones internacionales, leyes, códigos y tratados? Algunos dirían que esa es nuestra única esperanza para sobrevivir a la peligrosa era de los estados nación. Una manera de evaluar el nacionalismo consiste en mirar las relaciones de género. Y mirado así no se ve muy bien. Vemos cómo el nacionalismo y el patriarcado coinciden el uno con el otro. La identidad étnica o cultural es la semilla que algunas veces crece, o es manipulada para convertirse en un movimiento nacional. Las culturas de los pueblos que se consideran de distintos grupos étnicos (los tutsi por ejemplo, o los pashtun o los galeces) siempre incluyen una especificación de las relaciones de género. Hay maneras correctas de ser un hombre pashtun o una mujer pashtun. Cuando un pueblo adopta la ideología nacionalista las especificaciones de género se redefinen. A menudo se sobre-enfatiza la diferencia y se refuerza la importancia de la masculinidad, en relación con el liderazgo. Pero la ideología nacionalista también presta atención a la mujer y a la feminidad. Escritoras feministas como Nira Yuval-Davis nos han dado una perspectiva útil al respecto. Primero, los líderes masculinos a menudo acuden a las mujeres como madres, para producir más hijos, para que la nación sobreviva. Segundo, las mujeres son valoradas como las guardianas de la tradición cultural – las que cuentan a los niños las historias de 'quiénes somos y de dónde venimos', las que saben cómo cocinar 'nuestra' comida, y la manera correcta de enterrar a los muertos. Pero en la ideología nacionalista a menudo se puede usar y abusar de las mujeres y sus cuerpos. Simbólicamente, éstos pueden ser honrados – la nación se representa como una mujer, la libertad, 'La France'. La patria está forjando la unidad. Suena positivo. Pero el hecho de que el cuerpo de la mujer sea importante para la nación significa malas noticias para las mujeres. Esto quiere decir que el honor del hombre está invertido en dicho cuerpo. Estaremos expuestas a ser violadas o esclavizadas o prostituidas por el enemigo para destruir el honor de nuestra comunidad. En algunas circunstancias, las mujeres pueden rebelarse contra estos problemáticos roles nacionales, pero con frecuencia, especialmente si creen que 'su gente' está en peligro, las mujeres se arrojan fieramente a la feminidad nacionalista. Así que a veces las mujeres son partícipes activas en las luchas nacionalistas. Algunas hasta pueden llegar a tomar las armas. En algunos tipos de lucha nacional, especialmente cuando hay revueltas en contra de los poderes dominantes, los ideologistas abrazan la idea de equidad sexual porque al llevar a las mujeres a la lucha se pueden duplicar sus fuerzas. Pero esta emancipación generalmente no dura. En un libro sobre el poscolonialismo en los países asiáticos, Kumari Jayawardena muestra como la 'nueva mujer' evocada por las luchas anti-imperialistas fue re-educada, después de la independencia, para los roles tradicionales. Ahora pasemos rápidamente al segundo 'ismo', el militarismo. La ideología del militarismo implica dar un gran valor al dominio por la fuerza, y a las cualidades y comportamientos militares. Al igual que con el nacionalismo, en los cimientos de esta estructura social hay un enorme poder. Pensemos en la nación estado con todas sus instituciones, desde el congreso nacional hasta el poder municipal. Pensemos en el personal, desde el presidente y el primer ministro hasta el más humilde empleado de oficina. Pensemos en las prácticas – recaudar impuestos y decidir en qué se van a gastar; aprobar leyes (como leyes de inmigración que dicen quién puede venir al país y quién no); administrar la educación (escribir el currículo de historia que enseña a los niños quienes son). Ahora agreguemos los aparatos militares – ejércitos, campos de aterrizaje, tanques y helicópteros. Y el personal calificado – como el nacionalismo, el pensamiento militar tiene a mucha gente a su comando: desde el general hasta el niño soldado. Sus prácticas son la disciplina, la reclusión, la propaganda, la vigilancia y la guerra propiamente dicha. En una sociedad militarizada, un porcentaje importante de la población se especializa en la fuerza armada – legal o ilegal. El militarismo aparece en la historia mucho antes del nacionalismo. Desde el segundo milenio antes de la era cristiana, en el Mediterráneo oriental, los líderes garantizaron su propia supervivencia, amasaron fortuna y extendieron su influencia por medio del uso de ejércitos permanentes. Los límites de los imperios eran las líneas más allá de las cuales los soldados del emperador no podían marchar. Pero el militarismo y la militarización hoy en día están estrechamente relacionados con el estado-nación. La naturaleza competitiva del sistema de las naciones modernas ha hecho que sea bastante difícil imaginar una nación sin fuerzas armadas (¿es Costa Rica la única?). Cuando un movimiento nacionalista aún aspira a la libertad de dominación, como Nicaragua en los años setenta, el ejercito puede ser amado y respetado, el ejército del pueblo. Cuando las fuerzas de una nación están luchando por vigilar una población intranquila o por controlar a los vecinos, dichas fuerzas serán odiadas. Pero definir lo bueno y lo malo de la fuerza armada es algo difícil para los feministas. Algunos pocos países están tratando de redefinir sus fuerzas militares como unidades encargadas puramente de intervenciones humanitarias: los Países Bajos son un ejemplo. En este momento en Inglaterra hay división en la opinión de las mujeres sobre si los soldados británicos deberían ser enviados a proteger la gente de Darfur. Debemos incluir en nuestras evaluaciones que el capitalismo industrial moderno ha cambiado la naturaleza de la militarización, primero porque la producción de armas y otros implementos de uso militar se ha convertido en un elemento muy significativo del total global de la investigación científica, la producción industrial y el comercio exterior; y segundo, porque la fuerza destructiva que se está produciendo es millones de veces mayor de lo que era un siglo atrás. Pero aún debemos recordar que la militarización puede llevarse a cabo exitosamente, es decir llegando a matar mucha gente y a deformar la vida de la mayoría, con sólo machetes. Ahora, es obvio que el militarismo y la militarización son fenómenos profundamente marcados por el género. Dada la dependencia de la mayoría de los movimientos nacionales en la movilización militar, el hombre ideal no es sólo padre responsable y jefe de familia (y por extensión jefe de estado, patriarca de la religión oficial) sino que es también un hombre militar, dispuesto a portar valientemente las armas para defender a su familia, y por extensión, defender a la gente. Los hombres como seres humanos se ven tan explotados y deformados en estos 'ismos' como las mujeres. Pronto saldrá un libro muy útil de la feminista turca Ayse Gul Altinay. El libro se titula The Myth of the Military Nation (El Mito de la nación militar) y muestra como en Turquía, desde el tiempo del líder nacionalista Kemal Ataturk y aún hoy en día, la identidad de un hombre turco es una identidad militar. El vínculo hombre/soldado/turco se consigue en parte mediante el reclutamiento obligatorio de los hombres jóvenes y, también, desde la escuela, mediante un elemento obligatorio de educación militar y nacionalista. De manera general, sin embargo, no se trata de obligatoriedad. Estos efectos aparecen luego de procesos de construcción de identidad más sutiles, hasta llegar al punto en que se pierde auto-respeto si el sentido de uno mismo difiere de lo que los discursos prevalecientes tengan en mente para uno. Es posible ver en Israel o en Chipre, o donde quiera que el militarismo nacionalista prevalezca, cómo se fomenta que madres y padres se sientan orgullosos, y la mayoría realmente lo están, de ver a sus hijos partir hacia el servicio militar; y también vemos cómo padres y madres se avergüenzan del hijo objetor de conciencia, rechazando esta idea de masculinidad. Pero no son sólo ejércitos ni sólo hombres los que se enlistan en la nación militarizada. Las mujeres y la identidad del género femenino también aparecen en el libreto. De todos los escritores feministas, Cynthia Enloe es quien más ha hecho para mostrarnos cómo las necesidades militares percibidas afectan profundamente el comportamiento que es visto como correcto tanto para las mujeres como para los hombres – las mujeres como esposas de militares, como trabajadoras sexuales para los soldados, como las que van a los almacenes a comprar juguetes bélicos para sus hijos. Y en los últimos tiempos ha sucedido algo contradictorio dentro de las fuerzas armadas. Unas pocas mujeres han sido a menudo llevadas a pelear a la guerra. Pero hoy en día las mujeres están siendo reclutadas por las fuerzas armadas modernas en números importantes – porque los planificadores militares no pueden reclutar suficientes hombres y porque algunas mujeres necesitan trabajo. Las contradicciones se muestran en ciertos hechos dolorosos. Muchas mujeres soldado son violadas y acosadas por sus colegas hombres. El entrenamiento que reciben las hace adaptarse a culturas masculinas y adoptar valores masculinos. Algunos de esos valores son buenos – las mujeres demuestran que pueden ser valientes y fuertes. Algunos son malos – las mujeres comparten con los hombres esa arrogancia que permite abusar de los débiles. Hay mucha preocupación acerca de este proceso. A mi parecer, el patriarcado puede soportar unas pocas mujeres actuando de manera poco femenina. Lo que más les importa a los líderes militares, base del patriarcado, es que los hombres sigan siendo hombres, que su disciplina y hombría no se vean afectados por la confusión. ¿Y qué hay del fundamentalismo? El fundamentalismo religioso, como los otros 'ismos', son conjuntos de creencias, ideologías. Y como con el nacionalismo y el militarismo las ideas están basadas en estructuras institucionales: iglesias, sinagogas, templos y mezquitas que se han alejado de la corriente tolerante de su religión. Allí también tienen su personal: clérigos particulares y sacerdotes, rabíes e imanes. Y sus prácticas: nuevas lecturas de textos antiguos, pronunciamientos papales, fatwas y castigo. Hasta hace unos pocos años teníamos una organización en Londres llamada WAF (Women Against Fundamentalism / Mujeres en contra del fundamentalismo). Durante varios años publicamos una revista. La manera como veíamos el fundamentalismo era: no como observancia religiosa, la práctica de creer y de adoración colectiva. Esa es una cuestión de elección individual. En cambio, definíamos el fundamentalismo como movimientos modernos y esencialmente políticos que utilizan una versión selectiva de la religión como base para el intento de ganar o consolidar poder y extender el control social. En la WAF no éramos personas religiosas, pero sí éramos un grupo de mujeres de todo tipo de religiones. Así que mientras la mayor parte del mundo estaba hablando del fundamentalismo como si este fuera una peculiaridad del Islam, nosotras lo veíamos como una tendencia conservadora en varias religiones, particularmente en el Cristianismo, el Judaísmo y el Hinduismo. La mayoría de los críticos del fundamentalismo lo consideran simplemente como anti-moderno, como un retroceso. En cambio no ven que el género es un factor clave en él. Lo que decíamos en la WAF es que 'en el corazón de todas las agendas fundamentalistas está el control de los cuerpos y mentes de las mujeres. Todos los fundamentalistas religiosos apoyan la familia patriarcal como agente central de dicho control. Ven a la mujer como a quien encarna la moral y los valores tradicionales de la familia y de toda la comunidad.' Las tendencias en la producción y consumo capitalistas, combinadas con movimientos feministas, han llevado a una disrupción del orden patriarcal – no a su destrucción sino a unos cambios en la manera como éste se manifiesta. Algunas mujeres, en ciertas circunstancias económicas, han recibido educación y un ingreso independiente – el capitalismo las necesitaba como trabajadoras y consumidoras. Ellas han cambiado algo en su manera de vestir, han cuestionado ciertas cosas del matrimonio, han rechazado la autoridad masculina. El fundamentalismo es el pánico patriarcal de que la mujer se sacuda el yugo. Desde Alabama hasta Roma e Irán están tratando de volver a refrenar la familia. Podemos ver que estos 'ismos', nacionalismo, militarismo y fundamentalismo religioso tienen algo importante en común: se trata de que en sus relaciones de poder entre los géneros hay una dominación masculina. Algunas veces lo pienso así: que el patriarcado, el nacionalismo y el militarismo son como una especie de sociedad de admiración mutua. El nacionalismo ama al patriarcado porque este le ofrece mujeres que educarán verdaderos patriotas. El militarismo ama al patriarcado porque las mujeres del patriarcado ofrecen a sus hijos para que sean soldados. El patriarcado ama al nacionalismo y al militarismo porque estos dos sistemas producen hombres sin ambigüedad, es decir, masculinos y, en general, mantienen a la mujer en su lugar. ¿Podemos agregar el fundamentalismo religioso a este nidito de amor? No estoy segura. Los líderes religiosos no necesariamente aman al nacionalismo y al militarismo. Algunos son espirituales, algunos se distancian de los proyectos nacionales como poco divinos, algunos se oponen a toda violencia. Pero mientras más matiz político tenga una religión, más milita ésta para reforzar el conservadurismo social, y, especialmente, mientras más inspirada esté por la idea de re-establecer el control patriarcal sobre la mujer, más posible es que encuentre aliados útiles en ciertos políticos nacionalistas. Todos los movimientos fundamentalistas son militantes. Sólo algunos son explícitamente militares: son cruzadas. Creo que hay una tensión interesante entre el fundamentalismo religioso, el nacionalismo y el militarismo en la que podríamos pensar más. Para terminar esta larga y triste historia, espero que esté claro el por qué el feminismo es absoluta e irreduciblemente necesario, no sólo en nuestra lucha por una vida mejor para la mujer, sino en nuestra lucha para terminar con el racismo, la desigualdad y la guerra. No tiene que ver con que las mujeres seamos menos nacionalistas o militaristas o fundamentalistas que los hombres – algunas lo somos, pero otras no. Ni siquiera tiene que ver con el hecho de que las mujeres tengamos una experiencia de subordinación y opresión de la que podemos aprender – aunque es cierto que la tenemos. Se trata simplemente de que, entre todas las ideologías políticas de las que podemos escoger hoy en día, sólo el feminismo hace una crítica a la dominación masculina, a la tendencia socialmente reforzada hacia la violencia en las culturas masculinas y al daño atroz que esto le hace a la humanidad. Sólo el feminismo trae consigo la crítica al poder patriarcal que nos da las herramientas conceptuales para empezar a desmantelar el militarismo, el nacionalismo y la política religiosa conservadora e inventar un futuro distinto.
- El conflicto socio ambiental de las energías limpias
Por: María Victoria Ramírez La economía extractiva no ha resuelto problemas del siglo XV; hoy tenemos comunidades en Colombia a las que aún no llegan ni el agua potable ni la energía. Por tanto, ese modelo ha fallado éticamente, ambientalmente y tanto los políticos como la academia tienen que dar las discusiones a veces incómodas pero necesarias al respecto. Sobre esto, construimos un análisis sobre la importancia de la transición a las energías renovables. Consúltalo aquí.
- Despenalización del aborto: “Esta sentencia es el reconocimiento de los derechos a las mujeres”
Por: María Victoria Ramírez El pasado 22 de febrero en Colombia se dio u importante paso para la protección de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres: la despenalización del aborto hasta la semana 24 de gestión. La decisión estuvo en manos de las y los magistrados de la Corte Constitucional, pero detrás de esto había una lucha de años de mujeres feministas, quienes lucharon para que hoy esto sea una realidad. Desde Pares hablamos con una de estas mujeres: Beatriz Quintero, quien actualmente es la directora de la Red Nacional de Mujeres, una organización que desde hace 30 años participa en procesos por la garantía, promoción y defensa de los derechos de las mujeres María Victoria Ramírez: Bienvenida Beatriz a esta entrevista para el portal de Pares. Es para mí un placer encontrarme contigo, no solo por la comunión de ideas sino también por la amistad que nos une hace décadas y que ha perdurado a pesar de la distancia. Beatriz Quintero: Para mí son muy importantes estas relaciones de amistad que se han construido en años de activismo feminista y encontrar nuevamente feministas de otros momentos y otros espacios. Yo saludo al portal de Pares porque considero que apunta al ideal de libertad y de igualdad que fortalece nuestra democracia, que es la única manera de construir paz. Porque para nosotras las feministas la paz no es solo el silenciamiento de las armas, sino que es el proceso de construcción de igualdad en la que las mujeres tenemos que estar presentes y muy activas. MV: Beatriz, cuéntanos, ¿cuál ha sido el papel de la Red Nacional de Mujeres desde su creación y especialmente en lo que tiene que ver con la lucha por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en Colombia? BQ: La RNM ha sido pionera de las plataformas de alianza de organizaciones. La Red surge a raíz de la Asamblea Nacional Constituyente, hace 30 años. Antes del proceso constituyente existían grupos y colectivos de mujeres feministas desarticulados. No existían alianzas muy grandes. Durante el proceso constituyente se dan alianzas entre grupos de mujeres feministas, incluso mujeres liberales -es muy importante recordar esto- para buscar que en la nueva constitución quedaran algunos pilares fundamentales para avanzar en los derechos de las mujeres, esos pilares fueron: 1. Que la violencia contra las mujeres se convirtiera en un delito, 2. Que hubiese acciones positivas que impulsaran la participación política de las mujeres y 3. La libre opción de la maternidad. Sobre esto, se lograron los dos primeros, el tercer punto no se aprobó, pues suscitó un gran debate al interior de la Asamblea Nacional Constituyente. Hay que decir, que la Red Nacional de Mujeres se conforma en 1992 con el objetivo de lograr que lo que se había ganado en la nueva Constitución se convirtiera en una realidad para las mujeres. Para lograr que los artículos que garantizaban algunos derechos a las mujeres tuvieran un desarrollo normativo y legislativo, pero además para seguir trabajando en pro de la libre opción de la maternidad como un derecho. En participación política se ha avanzado en la ley de cuotas, en una reforma política que garantizó el 30 % en las listas de elección popular, que aunque no está revisada por la Corte y no se cumple todavía en este período, será una realidad en la siguiente elección. Ese es un desarrollo interesante, y la RNM ha estado en todos esos momentos, no solo haciendo incidencia, sino haciendo propuestas concretas de educación para las mujeres. En el tema de violencia contra las mujeres la Red ha estado en los procesos que condujeron a la Ley 294 de 1996 hasta la ley 1257 de 2008, propendiendo a que la información se conozca y la ley se cumpla. En el punto de derechos sexuales y reproductivos, en 1998 la Red conformó un alianza con otras organizaciones feministas denominada la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres para trabajar concretamente que el aborto fuera despenalizado. Ya desde ese momento se tenían argumentos fuertes que se fueron enriqueciendo 25 años después, como por ejemplo, que el aborto no puede estar en el código penal, y que tiene que ser regulado de manera sanitaria por el Ministerio de Salud. En los años 90 el aborto era una de las principales causas de mortalidad materna. Eso ha mejorado mucho porque producto de la investigación apareció el aborto con medicamentos. Sin embargo, el aspecto jurídico no había cambiado. En 2004 surge la propuesta de la demanda ante la Corte Constitucional por parte de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, de la cual hace parte la Red Nacional de Mujeres, pero solo logramos que se despenalizara el aborto por las tres causales ya conocidas. No quedamos felices, pero lo reconocimos como un avance. A partir de esa decisión, la Mesa elabora un plan estratégico de incidencia para lograr que la decisión de la Corte se implementara, puesto que se tenía la experiencia de otros países donde las barreras superaban la implementación. Igual sucedió con la eutanasia, que también había sido despenalizada en Colombia en los 90 y apenas estamos hablando de su efectividad real. Volviendo al tema, el plan de incidencia respecto al aborto buscaba tres cosas: 1. Que el Ministerio de Salud expidiera una resolución que reglamentara este derecho, 2. Insistir ante las secretarías de salud para que conocieran sus obligaciones en esta materia y 3. Apoyar jurídicamente a las mujeres que encontraran barreras en el acceso a la interrupción del embarazo para garantizar su derecho en las tres causales. Mientras tanto, la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres logró apoyar a más de 1500 mujeres en estos 15 años, y este ejercicio le ha dado elementos y herramientas para entender cuáles son las barreras más comunes y buscar los mecanismos para vencerlas. Bajo la intención de la despenalización total del aborto en el país se construyó una alianza muy grande, con muchas organizaciones, y se presentó una nueva demanda hace casi dos años. Dicha demanda, denominada Causa Justa, está firmada por seis personas, una de ellas soy yo, Beatriz Quintero, y además se aglutinaron más de 90 organizaciones de todo el país para apoyarla. Es muy importante que se entienda qué quiere decir Causa Justa: significa que es justo con las mujeres que se despenalice porque es un delito por el que solo se castiga a las mujeres más pobres, a las mujeres campesinas, a las mujeres más jóvenes que no tienen los recursos. Esto lo hemos documentado. Se realizó un estudio sobre quiénes habían sido criminalizadas por el aborto y eso fue lo que encontramos: hay una gran relación entre mujeres que han sido víctimas de violencia intrafamiliar, han denunciado y el Estado no ha hecho nada, allí hay impunidad, pero en cambio sí están detenidas ellas por practicarse un aborto. Doblemente víctimas. Sabemos que es una mujer que está ‘jodida’, agobiada por una pareja que la violenta y además un estado que la persigue por tomar una decisión sobre su cuerpo. Al esgrimir la Causa Justa para esta demanda, lo que se hizo fue sacar la discusión del ámbito moral y religioso. El aborto no tiene porqué ser un delito, no hay que preguntarle a la Iglesia qué piensa y no debe tener injerencia en lo que la Corte hace, es una decisión que compete a la mujer en el marco de una sociedad que es laica. Por supuesto, hay que respetar las religiones, hay que darles las garantías, pero no tienen por qué intervenir en las decisiones ni jurídicas ni políticas. MVR: Algo cambió en la sociedad colombiana, en la composición de la Corte y en los pesos y contrapesos políticos en Colombia para que en 2006 el aborto fuera despenalizado parcialmente y en 2022 se haya despenalizado hasta la semana 24 de gestación. ¿Qué pasó en esto 16 años para que se tomara esta decisión despenalizara? BQ: Muy importante aclarar que el aborto en Colombia no está despenalizado totalmente. Está despenalizado hasta la semana 24. De la semana 24 en adelante está despenalizado en las tres causales incluidas en la sentencia C-355 de 2006. Significa que una mujer puede recurrir hasta la semana 24 sin necesidad de explicar porqué. Luego de ese término, la única forma de interrumpir el embarazo es si el caso se encuentra dentro de las tres causales. Las mujeres y organizaciones que construimos esta Causa Justa hemos movido esta discusión y a la sociedad colombiana. La conversación ha fluido de una forma mucho más democrática y se ha entendido mucho más la libertad de las mujeres. Por otra parte, el movimiento feminista y de mujeres en Colombia se mantuvo alerta e interviniendo, realizando estudios, haciendo análisis y apoyando a las mujeres, propiciando discusiones con las EPS, con la Defensoría del Pueblo, con la Procuraduría, con los Ministerios de Salud y de Justicia, con la Fiscalía para garantizar la implementación adecuada de la sentencia y para que la opinión avanzara en esta materia. Adicional, luego de la sentencia C-355 de 2006 hay entre 10 y 12 sentencias adicionales que han enriquecido el debate y el arsenal jurídico para reclamar este derecho. Es claro que el derecho y la jurisprudencia no cambian la sociedad, pero sí hay un proceso, un activismo feminista aliado a ese litigio estratégico, eso sí ayuda a cambiar la sociedad. En resumen, la sociedad colombiana toda se movió y por eso se logra esta decisión que es un gran paso adelante. Tan adelante es que los que en 2006 se rasgaron las vestiduras por la despenalización de las tres causales, hoy dicen que volvamos a ese punto, al de las tres causales. O sea que también ellos se movieron. Hay que resaltar que este es un gran avance porque Colombia es el primer país de América Latina que despenaliza hasta la semana 24. En México y Uruguay son 12 o máximo 13 semanas en algunos casos, en Argentina son 14. MVR: Tú tocas un punto polémico porque muchos de quienes están de acuerdo con la sentencia de la Corte tiene reparos en el número de semanas, pues les causa escalofrío pensar que una mujer pueda interrumpir el embarazo hasta la semana 24, incluso lo equiparan con un homicidio. ¿Cuáles son los argumentos de quienes lideraron esta demanda para las 24 semanas? BQ: La Corte no tomó la decisión de las 24 semanas de una manera arbitraria. Según la evidencia científica y médica los fetos son viables después de la semana 24 o 25, aunque esto depende mucho de las condiciones de salubridad de la mujer gestante, de condiciones genéticas. Seguramente si estamos en Bogotá en el Hospital Santa Fe y una señora con buenos recurso debe interrumpir el embarazo porque médicamente lo requiere, por ejemplo, si sufre de una preclamsia, es posible que el feto logre sobrevivir siendo tan prematuro, aunque con muchos riesgos. Antes de ese tiempo es casi imposible que sobreviva. Lo cierto es que la sentencia de 2006 abarca esos casos críticos. Si por ejemplo, hay que tomar la decisión entre salvar la vida de la mujer o la del feto, es crucial entender que la vida del feto depende totalmente de la mujer, el feto no es autónomo, depende de la mujer y depende de la decisión de la mujer. En Inglaterra, por ejemplo, donde las condiciones jurídicas del aborto son muy similares a las adoptadas en la sentencia reciente en Colombia, la mayoría de las interrupciones se realizan antes de la semana 13, apenas se enteran. Una mujer que decide interrumpir el embarazo y cuenta con condiciones sanitaria adecuadas para hacerlo, no le da largas a esa decisión. ¿Qué casos llegan al extremo? Hemos acompañado casos de niñas, bien sea por relaciones, consentidas o no consentidas, que quedan en embarazo sin haber menstruado. No tiene la evidencia del retraso, no tienen de educación sexual, tienen poca información y solo se percatan de que están embarazadas cuando se ven la barriga, es decir que es ya un embarazo avanzado. Por tanto, esta sentencia es el reconocimiento de la responsabilidad que le cabe a una sociedad que no les ha garantizado los derechos a las mujeres a la educación sexual, a la información, en general, a la salud sexual y reproductiva. Si una mujer que llega a una edad avanzada de gestación, antes de solicitar la interrupción, es porque ha habido barreras, y no es justo condenarla a terminar un embarazo que no quiere. Médicamente antes de esta sentencia de 2022, se interrumpían embarazos en Colombia por razones médicas en semanas posteriores a la 24. Tuvimos casos violadas por paramilitares, que no pudieron salir de su zona porque estaban confinadas, pero no querían ese embarazo, ¿por qué no quería? Pues porque no querían. Ellas llegaban muy tarde a solicitar la IVE y tenían derecho a hacerlo. Yo lo que creo, es que se ha aprovechado la circunstancia para hacer un escándalo y para desinformar más y porque los anti derechos, que casi siempre son derecha, querían buscar aire en este tema, para hacerse visible. MVR: Esta decisión se da en medio de una coyuntura electoral, ¿fue una coincidencia? BQ: Lo cierto es que esta decisión en medio de una coyuntura política electoral fue una coincidencia. Nadie se propuso que fuera así, pero se aprovecha el momento para generar miedo y utilizarla para ganar adeptos de uno y otro bando. MVR: La siguiente pregunta tiene que ver con el papel de las mujeres de la Corte Constitucional en esta decisión. Tres mujeres salvan el voto y solo una vota a favor de la despenalización. ¿Qué análisis hacen tú y la Red Nacional de Mujeres de ese hecho? BQ: Es lo que siempre hemos dicho: el cuerpo de mujer no garantiza un pensamiento feminista. En el Congreso de la República nos encontramos mujeres de izquierda y derecha que cuestionaban que la paridad fuera obligatoria si ellas estaban esa instancia de poder y habían sobrevivido y sobresalido por sus propios medios. Esa discusión es muy interesante porque el feminismo no es algo intrínseco a todas las mujeres. Ser mujer no significa ser feminista. Hay mujeres de derecha, de centro, de izquierda, mujeres progresistas y no progresistas. Mujeres que creen en la libertad, mujeres que no creen en la libertad. Tanto en la Corte, como en el Congreso y en todos los espacios de toma de decisiones las mujeres están muy permeadas por la cultura patriarcal. Eso me da un poco de tristeza pero no las señalo. Reconozco que han hecho otros avances en su vida, el hecho de que estén ahí significa que son capaces, seguramente son abogadas muy inteligentes, con muchas capacidades, pero no han logrado entender qué quiere decir la libertad, la igualdad y creen que sus privilegios han sido ganados por ellas y no porque la sociedad se los otorgó. Poder entrar a la universidad es un privilegio que no me lo gané yo sola, es el resultado de una historia. Es un privilegio el saber que pude estudiar, y que no tuve que trabajar para poder estudiar, y que además me garantizaron alimento, ropa, libros. Mucha gente no tiene esa posibilidad y necesita trabajar para poder comer. Seguramente hay mucha gente con más capacidades que uno que no puede acceder al privilegio. MVR: Existen casos en América Latina en los que derechos que se habían conquistado pueden retroceder. ¿Consideras que quienes se oponen a esta decisión tengan la fuerza para revertirla? BQ: No hay nada irreversible, pero creo que las condiciones están dadas para que una iniciativa en este sentido no tenga éxito. ¿Quiénes interrumpen el embarazo? Pues las mujeres de todas las condiciones; las conservadoras, las que van a la iglesia, las liberales, las de derecha, las de izquierda, de todos los estratos, las jóvenes, las mayores. El aborto no tiene estrato, ni color político. No es algo excepcional. Las razones para interrumpir el embarazo son múltiples: por ignorancia, barreras en el acceso a servicios de planificación, porque el método anticonceptivo falló, porque una mujer que tenía un plan obtuvo un trabajo y siente que ya ser madre no es la prioridad, muchas cosas que en la vida hacen cambiar de rumbo a una mujer. Cuando uno les pregunta a algunas personas si consideran que una mujer debe ir a la cárcel por interrumpir el embarazo, la respuesta es sí. Pero si se le pregunta por el caso de alguien cercano, si, por ejemplo, fuera su hermana, la persona justifica la decisión porque estaba enferma, era muy pobre, etc. La mayoría tiene una idea general que aprueba la penalización, pero cuando se enfrenta a un caso concreto cercano su postura cambia. La sociedad se irá acostumbrando a los cambios que las mujeres hemos impulsado. Similar a lo que pasó con el voto femenino. ¿Cuánto nos demoramos para que el derecho al voto fuera libre para las mujeres y que no estuviera mediado por lo que el marido o los hombres de su familia le señalaran? Hoy ya estamos cerca de las listas paritarias y la sociedad en algún momento dejará de asustarse con ello. MVR: Sabemos que el camino para la implementación de esta sentencia puede tener obstáculos, como ocurrió en el 2006, tales como la objeción de conciencia o los intentos de disuadir a las mujeres de su decisión, entre otros. ¿Cuál es el plan de la Red para seguir moviendo a la sociedad en esa dirección? BQ: La idea desde la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, y de la Red como parte de ella, es insistir en la implementación de la sentencia. Lo que se ha hablado con médicos y médicas cercanos es que no se requieren cambios sustanciales en la ruta de salud porque el protocolo de atención existe. Lo que hay que hacer es despenalizar las conciencias y vencer el estigma. Hay que seguir insistiendo para el que Ministerio de Salud empiece a vigilar. Por ejemplo, Oriéntame (entidad líder en servicios de salud sexual y reproductiva en Colombia y parte de la Mesa), al día siguiente de la decisión de la Corte, el 22 de febrero de 2022, realizó procedimientos legales al amparo de la sentencia. Vamos a estar vigilantes y a seguir trabajando porque la conversación se siga dando en el marco de la libertad y la igualdad, para que se entienda que las mujeres tenemos derecho a decidir. Porque hay una idea no reconocida de que las mujeres no tenemos capacidad moral para tomar decisiones y se nos ve como menores de edad y ciudadanas de segunda categoría. Seguiremos avanzando en acciones para garantizar la implementación de esta sentencia, igualmente para construir una nueva narrativa de la sociedad colombiana en la que las mujeres seamos ciudadanas libres, con capacidad para decidir sobre nuestra vida y sobre nuestros cuerpos. Para que no sea raro que las mujeres lleguen a una sociedad que no es la que otros han pensado y construido para ellas, sino que es la sociedad que nosotras construimos y la que queremos.
- La guerra de Putin contra Rusia
Por: Attila Lenti Magíster en Relaciones Internacionales, Magíster en Ciencia Política y candidato a doctor en Economía. Analista de riesgos políticos y experto en cooperación internacional. En el siglo XIX, Otto Von Bismarck, forjador de la unidad de Alemania y creador del primer Estado de Bienestar en Europa, entendió la posición geopolítica frágil de su país entre Francia y Rusia. Al tener una noción sensible del equilibrio, siempre advertía abstenerse de una política exterior ruidosa o agresiva para que sus poderosos vecinos nunca formaran alianzas efectivas contra Alemania. Guillermo II, un emperador poco talentoso pero lleno de ambiciones imperiales, no tuvo en cuenta sus consejos y el resultado fue el desastre de la Primera Guerra Mundial. Desastre para Alemania y desastre para toda Europa. El secreto de la Realpolitik de Bismarck había sido entender las verdaderas capacidades de su país y jugar a la diplomacia dentro de unos límites bien comprendidos. Sus sucesores no solo no tenían su talento para jugar, sino que tampoco comprendían el alcance de estos límites. El presidente ruso Vladimir Putin inició una guerra contra Ucrania. La aparente debilidad de los países europeos debido a los cambios de gobierno, el COVID y la dependencia energética; más un ejército ucraniano en proceso de modernización intensa pero aún no tan robusto, convencieron a Putin de que ahora era el momento adecuado de atacar. Sin embargo, en general subestimó a “Occidente” en cuanto a su capacidad de unirse ante la amenaza. Igualmente, subestimó la resistencia ucraniana y la unidad de Ucrania como nación. Sobreestimó sus propias capacidades militares y económicas, su apoyo popular interno y su influencia internacional. Estos cálculos equivocados conllevan a una guerra prolongada, a una crisis económica sin precedentes y a un Putin cada vez más desesperado, dispuesto a escalar el conflicto con tal de no salir como perdedor. A largo plazo pierde la humanidad, pero Rusia en ningún escenario podrá triunfar. Antecedentes: el fenómeno Putin Vladimir Putin tenía fama de ser un jugador racional. También cumple con uno de los criterios de la Realpolitik de Bismarck, ya que, definitivamente, no lo restringen límites morales en su flexibilidad estratégica. Lo evidenció de sobra desde temprano durante sus primeros dos períodos como presidente de la Federación Rusa. Si bien logró reestablecer la autoridad de un Estado en proceso de deterioro en los 90, en parte muy favorecido por la subida del precio internacional del petróleo (del cual Rusia tiene bastante), con el mismo ímpetu vació la institucionalidad democrática para volverla absolutamente formal y funcional a su interés de permanecer en el poder. La libertad de expresión nunca le gustó. En un ambiente de represión a la prensa independiente, intimidaciones, censura y autocensura, en los últimos 20 años, 370 periodistas críticos fueron asesinados/as en misteriosas circunstancias y extrañamente en ningún caso las autoridades lograron aclarar los hechos. Entre los casos tuvo gran repercusión el asesinato de Anna Politkovskaya, quien investigaba las violaciones de Derechos Humanos cometidas por las tropas rusas en la Segunda Guerra de Chechenia. La guerra comenzó en 1999 a causa de la explosión de unos edificios en varias ciudades rusas. Señalar a los chechenos como perpetradores de los atentados (de manera débilmente sustentada) ayudó a enmarcar su intervención militar como una “guerra contra el terrorismo”. Putin, hoy considerado como uno de los hombres más ricos del mundo, no solo se destacó en construir una “democracia iliberal” -como hoy en día está de moda llamarles a los autoritarismos-, sino también en consolidar a Rusia como una de las sociedades más desiguales del planeta. El 10% de la población rusa posee el 85% de la fortuna de todos, en un país de 144 millones de habitantes. El delirio imperial Históricamente, Rusia ha enfrentado el dilema de escoger entre la apariencia de grandeza imperial y garantizarle condiciones dignas al pueblo, que finalmente siempre se ha sacrificado para que se logre el primer objetivo. Hoy la diferencia con la era soviética es que ya no está disponible aquella red de bienestar mínima con la que se le daba legitimidad al sueño socialista en sus últimas tres décadas. Sin embargo, las libertades están igualmente coartadas. Opositores callados, militarización, funcionarios obedientes y manipulación propagandística señalan con claridad cuáles han sido los elementos de la URSS que a Putin le parecen dignos de darles continuidad. Definitivamente no es una alternativa atractiva para ninguno de los países vecinos. El pasado de Putin en el KGB es determinante en el pensamiento estratégico de la Rusia de hoy, estancado en la Guerra Fría. La cúpula, acompañada por la Iglesia Ortodoxa de Rusia, comparte la visión de la gran conspiración occidental contra la madre patria. La política exterior está dirigida por el servicio secreto, cuna de Putin, junto a sus tesis conspiracionistas y un sentimiento de inseguridad permanente. En esta inseguridad juega un rol clave el país emergente de Ucrania con sus extensos llanos, cuya pertenencia a la esfera de influencia rusa como zona intermedia de choque no se permite cuestionar por el Kremlin. No es por casualidad que la caída del presidente ucraniano Víktor Yanukovich en 2014, como producto de unas fuertes protestas populares que surgieron porque el gobierno no quiso firmar el acuerdo de asociación con la Unión Europea, provocó la intervención de Putin en los asuntos internos de Ucrania. El líder único de Rusia, por supuesto, no dudó en calificar este levantamiento popular pro-europeo como un “golpe de Estado”, mientras que solo fue un golpe a su deseo de seguir manipulando a Ucrania y mantenerla en la esfera de influencia de Rusia. Alcance europeo y global La intervención rusa en Ucrania forma parte de una estrategia más amplia de debilitar a la Unión Europea y generar conflictos locales con el fin de ampliar la influencia rusa. Cuando analizamos los acontecimientos en Ucrania, tenemos que echar un ojo a lo que pasa hoy con los separatistas ultranacionalistas serbios en Bosnia apoyados por los rusos, a los movimientos rusos en Belorusia y no descartar posibles planes respecto a los países bálticos. Las actividades expansionistas de Putin en la arena internacional están acompañadas por políticas de dividir al continente europeo y, hasta donde sea posible, a la misma OTAN. Aprovecha las grietas que puedan surgir y la mejor manera de hacerlo es apoyando a los partidos euroescépticos, principalmente de la extrema derecha. Su alianza política y económica con su principal caballo de Troya en la Unión Europea y la OTAN, el primer ministro populista de Hungría, Viktor Orbán, ha servido para bloquear decisiones europeas contra su régimen y conseguir información crítica de inteligencia. Son contradictorias las relaciones entre Rusia y China. Puede existir una alianza táctica entre los dos superpoderes respecto a debilitar a los Estados Unidos. En el caso negativo de un escalamiento mundial no se descarta una sincronización militar entre las dos potencias y una intervención china en Taiwán, foco de conflicto con los EEUU de vieja data. Sin embargo, sus intereses no siempre son complementarios. China, contrario a Rusia, sí tiene industrias serias. Está profundamente insertada en la economía mundial y necesita sus mercados. Además, sus fraternales relaciones económicas no pueden reemplazar su dependencia, principalmente tecnológica, de los países de “Occidente”. Estados Unidos y sus aliados dominan la industria de los microchips y la situación es parecida en el campo de la aviación. Rusia y China necesitan de ambos. Fabricar un casus belli y venderlo En las redes sociales se expanden a la velocidad de la luz las justificaciones rusas de la guerra. Esta operación de la desinformación en el actual contexto es normal. Rusia se ha esforzado en fabricar una opinión mundial favorable a sus intereses y, siguiendo la lógica de la Guerra Fría, en América Latina su realidad paralela encuentra eco en grupos de opinión que vivieron experiencias negativas con la influencia estadounidense. Veamos algunas mentiras y otras aclaraciones. Putin dice que la guerra fue causada por la expansión de la OTAN. Se trata de un complejo proceso de adhesión que se solicita por parte de cada país que busca defensa porque por sí solo no tiene la capacidad militar para defenderse. La OTAN por iniciativa propia no puede expandirse. Cuando países como Polonia, Letonia, Lituania o Estonia ingresaron fue principalmente por miedo a una futura expansión rusa que, como bien vemos, no ha sido injustificada. La Unión Europea aún no tiene su propia fuerza militar compartida. El tamaño y la capacidad militar de cada uno de estos países de Europa Central y Oriental es una minucia comparado con Rusia y perciben su propia vulnerabilidad a la sombra del oso. Rusia tiene iguales derechos que cualquier otro país y no tiene por qué reclamar para sí mismo una zona de seguridad intermedia. Pero, sobre todo, con base en ninguna regla o moral Rusia puede limitar la decisión soberana de país alguno de escoger su alianza militar. Hay una popular equivocación repetida hasta por figuras públicas serias: que la OTAN hizo promesas de no recibir países de Europa Central y Oriental. Esta promesa no existe en ningún acuerdo internacional. En la diplomacia lo demás es considerado chisme de salón sin evidencias, en este caso una mentira de Putin. En los países de la OTAN no existe aparato militar ofensivo. Lo que hay: 1. Los ejércitos propios de cada país miembro de la región (muy modestos) y 5000 soldados de la OTAN en total que trabajan en cooperación con los ejércitos de Polonia y los países bálticos. Fueron instalados en 2016, después del anexo de la Crímea por Rusia. Ni Alejandro Magno se atrevería a atacar a un ejército de 1 millón de efectivos con una fuerza tan reducida. 2. Los misiles defensivos que están presentes en estos países, tecnológicamente no son aptos para fines de ataque, no tienen explosivos y no se tienen instaladas las herramientas (hardware, software, infraestructura en general) para lanzarlos contra Rusia. Putin habla de un genocidio de 13-14 mil personas que quiere presentar como una especie de limpieza étnica contra población rusa. Es la cifra de todos los soldados muertos de lado y lado como resultado de 8 años de guerra en Ucrania Oriental. Los rusos intervinieron militarmente con fuerzas regulares e irregulares en el oriente de Ucrania desde 2014, así que esta guerra tampoco es nueva. Aún se esperan las evidencias de la parte rusa de ese genocidio fantasma. El último genocidio de Europa ocurrió en Srebrenica cometido por los serbios, murieron 8 mil personas y tiene repercusiones en la consciencia europea y en los tribunales de guerra hasta hoy. Una persona mínimamente sensata no puede creer que ninguna organización de DDHH se haya dado cuenta de una matanza de 6 mil muertos más en la Europa de 2022. Finalmente, tenemos el argumento de que “la operación especial” de Rusia es contra el gobierno nazi de Ucrania. El que crea este argumento, o no sabe lo que significa “nazi”, o no conoce el gobierno de Ucrania, o ambos. No obstante, la centralización del poder y el resquebrajamiento de la democracia, la violación agresiva de la soberanía de un país, el chantaje y la amenaza (incluso con armas nucleares), la propaganda absoluta, los asesinatos selectivos contra voces disidentes, la reclamación de un espacio vital ruso (“Lebensraum” en alemán), la divulgación de teorías mentirosas de conspiración para manipular a la opinión pública, son rasgos de los sistemas totalitarios fáciles de identificar en el régimen de Putin. El eclipse de Rusia como superpotencia Pese al dominio total de los medios gubernamentalistas en Rusia, no se ha podido venderle la guerra al pueblo. Hay manifestaciones contra la guerra y detenciones masivas de los manifestantes cada semana. Miles de rusos huyen cada día del país debido a la crisis económica interna generada por las sanciones. Los oligarcas que han estado con Putin debido a sus intereses compartidos de pronto repensarán su alianza si ya no pueden seguir haciendo negocios libremente y disfrutar de sus inversiones en los países de la Unión Europea. Rusia es económicamente vulnerable porque tiene una estructura económica atrasada: es un país dependiente de la fluctuación del precio internacional del petroleo y del gas natural. El gran problema de Rusia es el mismo que quiere resolver el programa de Gustavo Petro en Colombia: una economía cimentada en la exportación de materias primas. Solo se salva por la interdependencia que tiene con los países europeos, que ya declararon su intención de acelerar su inversión en energía renovable y lograr independizarse del gas ruso para el año 2027. La modernización del sector de energía puede ser un resultado positivo no esperado de esta terrible guerra. Los expertos lo sabían desde antes de la guerra (por eso pensaron que no iba a pasar): las fuerzas armadas de Rusia no son capaces de ocupar un país tan extenso. Putin está enfrentando un continente unificado, unas sanciones económicas cuidadosas pero efectivas y una resistencia ucraniana civil y militar muy fuerte, incluso en territorios supuestamente prorusos. Toda costumbre, regla y doctrina de seguridad perdió su validez: Alemania vuelve a armarse, la neutralidad sueca, finlandesa y suiza parece esfumarse. Rusia perdió el respeto del mundo y se aisló; por décadas sentirá sus impactos. Comenzó la lenta erosión del poder de Putin. Esperamos que su frustración militar lo lleve a la mesa de negociación en vez de seguir en su círculo vicioso sin salida y dar pasos desesperados. *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido su autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- 8 de marzo: Una lucha que no acaba
Por: María Victoria Ramírez ¿Cuál es el origen del 8 de marzo y por qué es importante continuar en esta reivindicación? Sobre esto trata el siguiente artículo. Construimos un recorrido sobre los hitos que hicieron posible la consolidación de esta conmemoración internacional y, a partir de datos sobre Medicina Legal en Colombia, evidenciamos la importancia de soluciones estructurales para las violencias hacia las mujeres. Consúltalo aquí.
- Cero tolerancia con la ablación
Por: María Victoria Ramírez El 6 de febrero fue el Día internacional de la Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina, un tema del que pocas personas quieren hablar en Colombia. Empiezo diciendo que los derechos de las mujeres y las niñas (incluidos los de las mujeres y las niñas indígenas embera chamí) también son derechos humanos. Eso parece que aún no es claro para muchos. Fuente: Corporación Contigo Mujer, Pereira. Esta importante conmemoración tiene su origen en 2003, cuando la Primera Dama de Nigeria, la señora Stella Obasanjo, hizo la declaración oficial de “Cero Tolerencia contra la Mutilación Genital Femenina” en África, durante la conferencia organizada por el Comité Interafricano sobre Prácticas Tradicionales que Afectan la Salud de las Mujeres y los Niños (IAC por su sigla en inglés), una red de organizaciones no gubernamentales cuya oficina principal se encuentra en Addis Ababa, Etiopía. Es una conmemoración que no alegra porque hay que recordar que en el mundo alrededor de 140 millones de mujeres la padecen, que en Colombia, aunque no se registre en los mapas internacionales de la ablación y nadie tenga cifras sobre cuántas mujeres mutiladas existen en nuestro país, esta práctica es realizada en la comunidad embera chamí de Risaralda. “The Cutting tradition” (la tradición de la mutilación) es el nombre del ganador del premio a mejor documental del Festival de Cine Independiente Victoria en Australia, en el 2010. Es un documental narrado por Meryl Streep que se ha presentado en diferentes salas del mundo y que intenta crear consciencia de la necesidad de eliminar la práctica de la ablación (o mutilación genital femenina) de la faz de la tierra. Según la escritora, sicoanalista y crítica social Susie Orbach, esta es: “una pieza conmovedora, que confunde, aterroriza, entristece y, en algunas partes, reanima”. Este documental, como la película la Flor del Desierto que narra la historia de una modelo somalí que sobrevivió a la ablación y que luego se convirtió en embajadora de las Naciones Unidas en la lucha contra este fenómeno que vulnera los derechos de las mujeres y las niñas en el mundo, son herramientas importantes para sensibilizar a la opinión pública y a las comunidades para que se empiece a rechazar esta práctica que afecta a millones de mujeres en 30 países del mundo, incluido el nuestro, Colombia. El 23 de noviembre de 2010, en un acto público y con la ambientación de la película La Flor del Desierto, la comunidad embera chamí de Risaralda anunció la suspensión definitiva de esta práctica que ha provocado muerte y enfermedad en niñas y mujeres de esa comunidad. Este pronunciamiento se realizó luego de un proceso que tuvo varios momentos: primero la negación de la existencia de la práctica por parte de la comunidad indígena y de las autoridades del departamento de Risaralda; la discusión pública forzada por los medios de comunicación, luego de que se conociera la muerte de dos niñas; la intervención de autoridades judiciales mediante una sentencia de un juez de la república instando a todas las autoridades a que hicieran lo necesario para eliminarla; la intervención de las organizaciones de mujeres de Pereira denunciando y acompañando procesos de las mujeres indígenas para defender sus derechos; y la intervención mediante el proyecto Embera Wera para la promoción de los derechos de las mujeres indígenas de la Mesa Interinstitucional Central, presidida por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar –ICBF- e integrada por el Ministerio del Interior y Justicia, el Ministerio de la Protección Social, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General de la Nación, la Organización Internacional de las Migraciones, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Programa Integral contra Violencias de Género, y en asocio con el Consejo Regional Indígena de Risaralda –CRIR-. Las organizaciones de mujeres de Pereira saludaron en su momento la decisión de la comunidad indígena de desistir de esta práctica discriminatoria que atenta, desde todo punto de vista, contra la dignidad y la vida de las mujeres. Sabemos que las transformaciones culturales no se realizan de la noche a la mañana, especialmente cuando tienen que ver con reconocer los derechos de las mujeres y las niñas. Por eso la tarea es mantenerse atentos a hacerle seguimiento a ese compromiso y a acompañar a las mujeres embera chamí, si así ellas lo disponen, en la búsqueda del reconocimiento de sus derechos, dentro y fuera de su comunidad, y a vigilar para que el Estado colombiano cumpla con su tarea de garantizar su derecho a la vida, a la dignidad, a la integridad física y al goce pleno de su sexualidad. Por otro lado, recuero que en agosto de 2010, asistí al encuentro de mujeres embera chamí en el municipio de Marsella, Risaralda. Allí se reunieron 500 mujeres que hablaron de sus derechos sexuales y reproductivos. Para algunas de ellas, era la primera vez que se aproximaban a estos temas. Las parteras que practican la ablación tienen falsas creencias sobre los beneficios que les trae a las niñas la mutilación. Esas falsas creencias y, por ende la práctica de la ablación, se perpetuarán mientras las mujeres indígenas no tengan acceso a la información sobre su cuerpo, -su anatomía y funcionamiento-, sobre sus derechos sexuales y reproductivos y mientras los juristas, investigadores y los mismos indígenas sigan planteando el falso dilema entre autodeterminación de los pueblos y derechos humanos. Hace ya casi 12 años que entre defensores de derechos humanos e incluso entre feministas reputadas, existía temor de abordar el tema, y mucho más, de enarbolar la bandera de la erradicación de la práctica. Algunos con el argumento de que los indígenas tienen problemas mayores, otros por temor a que se perciba esta lucha como un acto de imperialismo cultural, o porque simplemente les parecía irrelevante o intentaban encubrirlo, como pretexto de una malentendida solidaridad con la causa indígena. Por otro lado, el Estado colombiano, en sus distintas instancias como Ministerios, Procuraduría, Defensoría del Pueblo, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, aunque fueron instados por la sentencia de un juez de la República, deben realmente hacer lo necesario para que no siga practicando, ya que el panorama a la fecha no es mejor, la práctica no se ha abolido, Risaralda sigue reportando casos de ablación, pero el tema pareciera estar guardado en el baúl de los recuerdos.
- La corte no nos falló
Por: María Victoria Ramírez El 21 de febrero de 2022 quedará escrito en letras doradas. La Corte Constitucional colombiana, con una votación de 5 a 4, dio vía libre al aborto a petición de la mujer hasta la semana 24 de gestación y conserva las tres causales contempladas en la sentencia C-355 de mayo de 2006 para interrumpir el embarazo más allá de este límite de tiempo. Recordemos que estas causales son: i) cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud de la mujer, certificado por un médico; ii) cuando exista malformación del feto que haga su vida inviable, certificada por un médico; y iii) cuando el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo, o de inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas o de incesto. El movimiento feminista en Colombia libró una larga lucha para lograr lo que ayer la Corte reconoció: que las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, que el aborto es un problema de salud pública y que el Estado debe garantizar el acceso a este servicio de manera segura y oportuna; que no hacerlo arrastra a las mujeres a servicios clandestinos que ponen en riesgo su salud y puede llevarlas a la muerte. Aprovecho la decisión de la Corte para rendir homenaje a una mujer pereirana, Martha Sulay González, que se convirtió en el símbolo de la batalla por despenalización del aborto alrededor de 2006, cuando la abogada Mónica Roa interpuso una demanda de inconstitucionalidad ante ese mismo tribunal, que llevó a consentir el aborto en Colombia en las tres circunstancias ya mencionadas. El fallo de 2006 llegó tarde para Martha Sulay; una junta médica de la ciudad de Pereira la había condenado a muerte cuando se negó a realizarle el tratamiento que podría haberla curado del cáncer. La enterraron el lunes 11 de junio de 2007, luego de una agonía muy larga que hizo necesaria la morfina para mitigar el dolor. En los últimos años de su vida ella se dedicó, al lado de la organización De Pie Mujer de la ciudad de Pereira, a dar a conocer la injusticia de su caso y a tratar de conseguir algunos recursos para construir una casa para albergar a sus hijas. La doble moral de la sociedad colombiana y las leyes que penalizaban el aborto en toda circunstancia la llevaron a la tumba, dejando en el camino a cuatro hijas huérfanas. La mayor, de 18 años, quedó a cargo de tres hermanas pequeñas. En ese momento, los integrantes de la junta médica que se negaron a realizarle el tratamiento no les ofrecieron ningún apoyo a las cuatro hijas de Martha Sulay, tampoco las organizaciones pro-vida que se opusieron a la legalización del aborto. Tuve el privilegio de escuchar a Martha Sulay. Ella, una mujer sencilla que con mucha fortaleza y claridad, fue capaz de explicar su caso a los medios de comunicación y en auditorios universitarios en los que habló de su muerte inminente con mucho coraje. Me dolió saber de su partida porque sé que quería vivir para ver crecer a sus hijas, pero ya no tenía calidad de vida. . ¿Qué puede uno decir frente a una muerte prematura que se pudo evitar? Un pasaje del libro La Insoportable Levedad del Ser, de Milan Kundera, podría dar consuelo: “Sin saberlo, el hombre compone su vida de acuerdo con las leyes de la belleza aún en los momento de más profunda desesperación”. Martha Sulay transmitía fuerza y siempre tuvo una sonrisa en las pocas ocasiones en que compartí con ella. Eso en su situación era de un valor inconmensurable. La sentencia que despenaliza el aborto en 2022 en Colombia es muy clara, según lo expresa la nota de prensa de la Corte Constitucional, tiene efecto inmediato y exhorta al legislativo y al ejecutivo “para que en el menor tiempo posible, formulen e implementen una política pública integral --incluidas las medidas legislativas y administrativa que se requieran, según el caso-- que evite los amplios márgenes de desprotección para la dignidad y los derechos de las mujeres gestantes, descritos en esta providencia”. Por experiencia, el movimiento por los derechos sexuales y reproductivos, no solo en Colombia sino alrededor del mundo, sabe que hay un trecho largo entre el reconocimiento formal y abstracto de los derechos y su aplicación efectiva porque una larga costumbre impide que tales decisiones encuentren una expresión concreta en la realidad y en las costumbres. El acceso al aborto encontrará barreras en las entidades de salud (objeción de conciencia y falta de recursos económicos y médicos), en las entidades de control (recordemos la Procuraduría de Ordóñez e Ilva Miryam Hoyos) y en el legislativo (partidos políticos de tinte conservador y claramente religioso). Llama la atención que tres de las cuatro magistradas salvaran su voto: Cristina Pardo Schlesinger, Paola Andrea Meneses, Gloria Stella Ortiz Delgado. Habrá que leer el contenido de los salvamentos de voto de las tres magistradas, pero me aventuro a especular que su decisión tiene todo que ver con lo que Simone de Beauvoir, en el Segundo sexo, explica: las mujeres en casi la totalidad del planeta están en situación desfavorable y cuando empiezan a tomar parte de la elaboración de ese mundo tradicional y mayoritariamente pensado y hecho para los hombres, y las altas cortes lo son, ellas dudan porque existe una complicidad con las casta superior (el hombre-soberano) que les confiere algunas ventajas. Así las cosas, ellas no estarán dispuestas a pagar el precio de dejar de ser el Otro y empezar a ser Sujeto.
- ¿Hacerse violar?
Por: María Victoria Ramírez La desafortunada frase de Ingrid Betancourt “las mujeres se hacen violar” durante un debate de precandidatos presidenciales sirve de telón de fondo para hablar de un flagelo que en Colombia tiene grandes proporciones. Según el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en 2018 se practicaron 28.491 dictámenes sexuales forenses por delito sexual, 3.720 a hombres y 24.771 a mujeres. Estos son los datos consolidados más recientes. En todos los documentos de Medicina Legal consultados, se habla del subregistro de estos delitos. La entidad reconoce que las cifras podrían ser mucho más altas, pero no puede asegurarse en qué proporción. “Diferentes factores de tipo sociofamiliar, cultural y psicológico, podrían explican la baja denuncia del delito sexual, especialmente sus condiciones de clandestinidad predominante y el gran desequilibrio de poder entre el agresor y la víctima, las cuales favorecen la impunidad del agresor y desestimulan a la víctima para revelar su secreto”, dicta uno de los texto del Medicina Legal. El abuso de poder y control son las armas que el depredador sexual utiliza, con el uso de violencia o sin ella, para reducir a su víctima y obligarla a realizar actividades sexuales o a ser testigo de estas. En mi opinión, en la escala de gravedad del delito sexual, la violación se encuentra en la cima, pero si además, la víctima es menor de edad, los daños podrían ser irreparables o muy difíciles de enmendar puesto que se afecta gravemente su proceso de desarrollo físico y psíquico. Aclarando que no soy siquiatra forense, me apoyaré en el documento Principios éticos de la práctica pericial psiquiátrica para dar luces sobre el impacto psíquico del delito sexual. Según sus autores, “la agresión sexual es una forma especial de delito violento altamente estresante, que es vivenciado por la víctima con un miedo intenso a sufrir un grave daño físico o incluso la muerte, al que se añaden sensaciones de impotencia y desesperanza en cuanto a su incapacidad para escapar o evitarlo”. Las consecuencias de una violación pueden extenderse a lo largo del tiempo y su prolongación dependerá del nivel de violencia, de la crueldad o sevicia del agresor, como de características preexistentes de la víctima, como por ejemplo, la edad, si tuvo o no historial previo de maltrato, entre otras. El hecho violento deja a la mujer en una situación tal, que afrontar la agresión y superarla requerirá de nuevos recursos sicológicos, pues los utilizados en condiciones normales no le son suficientes. Hay distintas formas de reacción frente al delito sexual, tanto individual como colectivamente. Un ejemplo es el caso de Uruguay, donde en enero de este año la violación grupal de una mujer de 30 años produjo no solo el repudio de la sociedad que salió a las calles a protestar, sino un pronunciamiento del presidente de la república, Luis Lacalle Pou, además de una acción ágil de la autoridades que llevó a la captura pronta de los agresores. En 2012 un caso de violación grupal en Nueva Delhi, desató la indignación en la India. Una estudiante de 23 años fue brutalmente violada y torturada en un autobús en marcha por seis hombres, que a continuación la arrojaron a la carretera sin detener el vehículo. Este caso no solo derivó en protestas masivas en ese país, sino que terminó en una reforma judicial que endureció las penas contra este delito. Por primera vez tipificó el delito de acoso sexual; elevó la pena mínima para el delito de violación de 7 a 10 años para las violaciones a mujeres adultas y de 10 a 20 años en los casos de violaciones a menores de 16 años. Además, estableció la pena de muerte para aquellos casos en los que la víctima de la violación resultase muerta o quedase en estado vegetativo. La sentencia de muerte se llevó a cabo el 1 de febrero de 2017 cuando los cuatro hombres que abusaron de la joven y le causaron la muerte fueron ahorcados. Muchas víctimas callan por vergüenza o por temor, no solo a su agresor, sino al rechazo social. Existen imaginarios que validan las acciones violentas hacia las mujeres, entre ellos la creencia de que las mujeres provocan las violaciones cuando salen solas a las calles, cuando se visten de cierta manera, cuando deciden aceptar una copa en un bar. La violación se ha utilizado en distintos conflictos armados, incluido el colombiano, para humillar al contendor. En un informe de Amnistía internacional sobre Etiopía en 2021 Agnès Callamard, secretaria general de esa organización asegura que “está claro que la violación y la violencia sexual se han utilizado como arma de guerra para infligir un daño físico y psicológico persistente a las mujeres y las niñas en Tigré. Cientos de ellas han sido sometidas a un trato brutal con el objetivo de degradarlas y deshumanizarlas”. Pero, en mi opinión, ya sea por razones políticas o individuales, ya sea un agresor o varios los perpetradores, el daño que sufren las víctimas de violencia sexual puede ser irreparable. Las consecuencias van desde sensación de irrealidad, alteraciones a nivel cognitivo, trastornos depresivos y de ansiedad, trastornos de sueño, pérdida de la autoestima, fatigabilidad, disociación, transformación permanente de la personalidad e incluso puede llevar al suicido. Por tanto, todos los esfuerzos para prevenir el abuso sexual y cuando se presenta tratarlo de forma temprana y adecuada son indispensables. Todo el dispositivo médico y judicial debe centrarse en la víctima, en dignificarla, en protegerla y no en exponerla a lo que los expertos denominan victimización secundaria o revictimización, es decir, a los impactos derivados de la interacción social e institucional luego de la agresión. La correcta y sensible atención multidisciplinar a la víctima desde las diferentes instituciones que resultan implicadas en estos casos de agresión sexual, contribuye de manera decisiva a minimizar la intensidad de estos nuevos impactos, y en consecuencia a un mejor pronóstico del posible daño psíquico consecuente. Por tanto, a la luz de lo que he desarrollado en este artículo, la frase de Ingrid Betancourt, “las mujeres se hacen violar” podría definirse como parte del dispositivo revictimizante que muchos hombres y mujeres, al parecer, llevamos dentro.
- Ciento catorce años del nacimiento de Simone de Beauvoir
Por: María Victoria Ramírez “Nací a las cuatro de la mañana del 9 de enero de 1908, en un cuarto con muebles pintados de blanco que daba sobre el Bulevard Raspail”. Así inicia Simone de Beauvoir su obra autobiográfica titulada ‘Memorias de una joven formal’. Esta parisina que fue filósofa, novelista y feminista, vivió las épocas de la ocupación de París por Alemania e integró la Resistencia Francesa. En este homenaje que quiero ofrecer a su memoria y a su obra, voy a referirme a su trabajo más difundido: ‘El segundo sexo’, que consta de dos tomos, en los cuales Simone devela cómo se ha construido, alimentado y perpetuado la jerarquía de los sexos. Esta obra se publicó en el año de 1949 y fue una ‘bomba’ en su tiempo. Simone aclara que para abordar el problema de la desigualdad entre los sexos, ha adoptado una actitud, yo diría, ha tomado un punto de referencia, una perspectiva y agrega que ello supone una jerarquía de intereses. Ella adopta entonces la perspectiva de la moral existencialista y dice: “Todo individuo que tiene cuidado de justificar su existencia, la siente como una necesidad indefinida de trascenderse”. Trascendencia e inmanencia son términos que aparecerán a lo largo de la obra y que se entienden, la primera como cumplimiento de la libertad y la segunda como degradación de la existencia en sí. Por ello ella define las oportunidades del individuo en términos de libertad y no de felicidad. En enero de este año se cumplieron 114 años del nacimiento de la novelista y filósofa francesa Simone de Beauvoir, ícono feminista del siglo XX. Esta mujer escribió profusamente sobre lo que había sido lo femenino y lo masculino en todas las etapas de la humanidad hasta la publicación de su obra ‘El segundo sexo’, en 1949. En esta obra brillante, densa, juiciosa, Simone se rebela contra la teoría del eterno femenino y contra aquellos que entristecidos murmuran: “la mujer se pierde, la mujer está perdida”. A lo largo de dos tomos maravillosos, uno de 318 y el otro de 518 páginas, esta mujer intenta responder a las preguntas: “¿Qué ha hecho la humanidad de la hembra humana?” y ¿Cómo se ha construido la supremacía del hombre sobre la mujer? Intentaré resumir el primer tomo. Desde la perspectiva de la moral existencialista, que la autora adopta como referencia y actitud, propone una explicación sobre la situación de la mujer en el mundo; cómo trascendencia e inmanencia, es decir, cumplimiento de la libertad o degradación de la existencia en sí, son las dos caras de la moneda de la relación entre hombres y mujeres. Simone de Beauvoir descarta la existencia de un destino fisiológico, psicológico o económico de la mujer y aborda el problema desde la perspectiva de la mujer lo cual es novedoso porque hasta ese momento, la mujer había sido estudiada, descrita y escrita desde la perspectiva de los hombres: “Todo cuanto ha sido escrito por los hombres acerca de las mujeres debe considerarse sospechoso, pues ellos son juez y parte a la vez”, cita de Poulain de la Barre con la que inicia el libro ‘El segundo sexo, Vol I’. Acerca del destino biológico de la mujer, manifiesta en este mismo libro que “la chispa viviente no está encerrada en ninguna de las dos gametas” (células sexuales), ambas son simétricas en lo que tiene que ver con activar el mecanismo de una nueva vida, ambas son esenciales, en esa fusión ambas desaparecen y se supera. Indudablemente ambos sexos son funcionalmente distintos: las mujeres están dotadas para la maternidad, presentan períodos menstruales, sufren partos dolorosos, etc.; la fuerza muscular de la hembra humana es en general inferior a las del macho, el tamaño de su cuerpo y órganos es menor, la reproducción le impide, por períodos relativamente largos, disponer de sí misma. Pero todas esas diferencias biológicas no son suficientes para explicar porque en la mujer es el Otro y no el Sujeto y porque hasta el momento no se ha desafiado ella misma a un mitsein (neologismo introducido por Martin Heidegger, filósofo alemán, que significa literalmente ser con, es decir, coexistencia). Pero si el cuerpo de la mujer no basta para explicarla y mucho menos cómo los hombres la han explicado biológicamente, la explicación desde el punto de vista psicoanalítico es menos satisfactoria a los ojos de De Beauvoir. Freud define la libido como de esencia macho negando la existencia de la libido femenina o cuando más presentándola como una desviación compleja de la libido humana en general, entendiendo esta como la libido del hombre. En contraste Simone describe el erotismo femenino como algo mucho más complejo; según la autora, la sexualidad de la mujer atraviesa por dos etapas eróticas: una en la infancia que es clitoridiana y otra en la pubertad que es vaginal y alerta del peligro que la mujer corre en no alcanzar la plena madurez sexual. La crítica de Simone de Beauvoir a Freud también se dirige a la explicación que este da del complejo de Edipo y su equivalente femenino, el de Electra. Freud supone que la mujer se siente un hombre mutilado al constatar que no posee un pene. Sin embargo, la autora afirma que la descripción del complejo de Electra no se inspira en la descripción de la libido femenina porque Freud nunca se ocupó de ella, sino que hizo un calco de la libido masculina. En una humanidad de supremacía masculina, el falo cobra importancia no en sí mismo sino porque simboliza una soberanía que se ejerce en otros dominios. Afirma de Beauvoir en ‘El segundo sexo’ que: “si la mujer lograse afirmarse como sujeto inventaría equivalentes del falo”. Una tercera mirada del problema hombre-mujer la hace desde el materialismo histórico y reconoce que este: “ha puesto en evidencia verdades muy importantes. La humanidad no es una especie animal: es una realidad histórica”. Sin embargo, cuando intenta explicar la subordinación de la mujer por su falta de acceso al trabajo y promete que en el socialismo “no habrá ya hombres ni mujeres, sino solamente trabajadores iguales entre ellos” se queda corto porque en el fondo de la pérdida del rol económico preponderante de la mujer en el paso del régimen comunitario a la era del bronce o la era de la agricultura extensiva lo que subyace es el imperialismo de la conciencia humana, una voluntad de dominio. Disiente Simone de la idea del materialismo histórico de integrar todo a lo social olvidando, por ejemplo, que hay aspectos humanos imposibles de reglamentar como el instinto sexual y el erotismo. Lo expresa así: “hay en el erotismo una rebelión del instante contra el tiempo, de lo individual contra lo universal”; así mismo critica como equivocado el camino de la supresión del individuo en aras del bien colectivo. Releer a Simone de Beauvoir, luego de 29 años, ha sido una experiencia espléndida y como siempre un reto intelectual muy importante. Constato que es una obra de absoluta vigencia que debe interpelar a las nuevas generaciones a “destruir la infinita servidumbre femenina”, a vernos y tratarnos como iguales, a otorgarle a ese 52% de la humanidad la libertad a la que tiene pleno derecho. Para ello tanto hombres como mujeres deberán asumirse en su intersubjetividad. “Rechazar los mitos no es destruir toda relación dramática entre los sexos, no es negar los significados que se revelan auténticamente al hombre a través de la realidad femenina, no es suprimir la poesía, el amor, la aventura, la dicha el sueño, sino pedir tan solo que las conductas, los sentimientos y las pasiones se funden sobre la verdad”.



