BUSCADOR PARES
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- Las malas palabras
Por: León Valencia En 2004, en el Congreso de la Lengua Española, realizado en la ciudad de Rosario, Argentina, el genial Roberto Fontanarrosa, pronunció un discurso en Defensa de las Malas Palabras, de esas palabras su favorita era “Pelotudo” por la contundencia del insulto y el retrato a mano alzada del contradictor. Esa palabra, quizás, dice muy poco en Colombia, como dice poco para nosotros “Gilipollas” que en ocasiones es una verdadera bofetada entre los españoles; también, según he oído, “Pendejo” tiene su gran ají en México, pero acá tiene una fuerza menor, aunque algo ofende en el calor de una disputa. Vi que Fincho Cepeda, el senador conservador, político que ahora funge de héroe entre las huestes clientelistas, hace unas semanas, estaba ofendidísimo con el presidente Petro porque le dijo, en uno de sus discursos, HP, una expresión incolora e insabora, una abreviatura de ¡Hijueputa! Esta sí una palabra ofensiva, que en el insulto callejero la gente le agrega doble, triple y hasta tetra porque piensan que así elevan al infinito la ofensa. Pero la palabra ¡Hijueputa! Es un vocablo genérico y tiene los más diversos significados; apunta en primer lugar a la madre, igual que ¡Malparido! Que es el segundo insulto preferido por los colombianos. Después estas palabras sirven para todo, incluso, en ocasiones son una expresión cariñosa. Yo que nunca he utilizado esas palabras como insulto, las empleo con frecuencia como desahogo con una eficacia enorme, me ayuda para reducir el dolor cuando el dedo pequeño del pie choca aparatosamente contra un objeto y grito adolorido ¡Hijueputa! Saltando en un solo pie. En cambio, no veo que los políticos y grandes empresarios se ofendan mucho cuando Petro en su retórica los llama ¡Oligarcas! O ¡Nazis! O ¡Esclavistas! O ¡Negreros! O, incluso, ¡Mafiosos! En fin, diversas calificaciones que remiten a la historia y tienen una manifiesta intención política. Quizá piensan que estas palabras se han desgastado en su reiterado uso por las izquierdas. Tampoco veo que Petro se ofenda mucho cuando le dicen guerrillero, castro-chavista, cocainómano, pirómano, gay, aprendiz de tirano, narciso, incompetente y otra variedad de calificativos, porque siente que estas palabras, transformadas en insultos, no le hacen ninguna mella entre sus seguidores. En la grave irritación en que se encuentra el país, en esta exacerbación de la polarización, por el ascenso del primer gobierno de izquierdas, me he dado cuenta de la pobre imaginación de los colombianos para mostrar con palabras punzantes la naturaleza del rival o para llegarle al corazón con un insulto. A mí tampoco se me ocurren palabras con el peso de Pelotudo o Gilipollas, hace mucho tiempo acudía a la palabra morrongo o sibilino para hablar de personajes de oscuras y dobles intenciones y la palabra forajido para señalar a matones o facinerosos, nada especial, nada sonoro y poderoso. Dije atrás que los políticos o empresarios tradicionales no se ofenden con las malas palabras de Petro, pero se alarman, o fingen que se alarman y manifiestan, a voz en cuello, que estos insultos constituyen amenazas, graves amenazas, a la vida, que tarde o temprano terminarán en violencia, pero yo no veo muchas probabilidades de que eso ocurra. Petro dice esas cosas, pero no tiene a los Chulavitas, ni a los paramilitares, ni a los militares, ni al ELN que lo tacha de peor que los gobiernos de derecha, no tiene a esas fuerzas en armas que lo secunden, como si las tenían una variada gama de políticos que lo antecedieron. Petro entonces recurre a malas palabras, a la movilización popular y busca afanosamente algún mecanismo para consultar a la población pensando que esa es su potencia. También la oposición de derechas, a la vez que insulta a Petro, apela a la movilización social para tratar de contener al gobierno en sus ambiciones y, sobre todo, ha hecho del Congreso de la República una trinchera para contener las reformas sociales que quiere la izquierda. A mi me parece que esta situación tiene su lado bueno. Quiere decir que las malas palabras y la apelación a los mecanismos de la democracia están sustituyendo a la agresión armada. Quizás resulte más fácil educar a los políticos en las buenas maneras o ayudarlos a imaginar malas palabras para desahogarse con el contrario sin herir en demasía el honor o incurrir en la injuria y la calumnia. Digo que es más fácil esto que parar la confrontación armada, mecanismo preferido por los colombianos para saldar las graves diferencias en estos dos siglos de vida republicana.
- La crueldad de Martín Sombra con Íngrid Betancourt mientras fue su carcelero
Por: Redacción Pares Llevaba unos días hospitalizado en el hospital del Tunal, al sur de la ciudad de Bogotá, y pocas personas lo sabían. Se llamaba Elí Mejía Mendoza, pero le decían “Martín Sombra”. ¿Recuerdan las imágenes de los secuestrados pudriéndose en la selva a comienzos de este siglo? El autor intelectual de esta barbarie era el Mono Jojoy, pero el autor material fue Martín Sombra. Hasta para los más veteranos guerrilleros de las Farc, era demasiado cruel. Él fue uno de los comandantes de esa guerrilla cuya libertad generó más indignación entre las personas que estaban en contra de los acuerdos de paz con las FARC. Se había entregado en el 2008 y quería colaborar en la JEP. Pero en el año 2020, fue detenido en el barrio Molinos, acusado de haber secuestrado al ganadero Samuel Estupiñán en 2017. Sin embargo, a este comandante se le conoció, sobre todo, por haber sido el carcelero de Íngrid Betancourt. Esta fue su historia: La primera vez que Ely Mejía Mendoza mató a una persona, tenía diez años. Vivía con su familia en Herrera, su pueblo, el cual era asolado por Golo, un bandolero temible. Era negro y medía casi dos metros. En sus asesinatos era violento y se solazaba cortando orejas, las asaba y las atesoraba como joyas. Todo esto fue así, hasta que el negro comenzó a meterse con los suyos. Y un día no titubeó, citó a Golo cerca de una cascada. Desde detrás de una roca, el pequeño Ely le apuntó a la cabeza con una escopeta y disparó. Golo cayó al suelo sin emitir una sola queja de dolor. Desde esa época, a Ely le pusieron Sombra, Martín Sombra. Con ese nombre lo conoció Manuel Marulanda Vélez, el único hombre por el que ha llorado, al que quiso, según dice, más que a su papá. Durante 40 años estuvo cerca suyo en las Farc, le rendía cuentas. De Sombra se sabe por los relatos, llenos de dolor, de Íngrid Betancourt en cautiverio, los cuales recuerda en sus memorias No hay silencio que no termine , y de su propia voz por las entrevistas que le dio al programa La Noche de NTN 24 cuando estaba detenido en La Picota. De Martín Sombra se supo cuando el 1 de septiembre de 2003 recibió por orden de Manuel Marulanda y de la mano del comandante del Bloque Sur, Joaquín Gómez, a los secuestrados más valiosos para las Farc: Íngrid Betancourt, Luis Eladio Pérez, el general Mendieta, Clara Rojas y el grueso de políticos. Debía cuidarlos. Había demostrado su tenacidad en la selva: escapó sin rasguño a cuarenta operaciones del Ejército; sobrevivió a los bombardeos más terroríficos de la Fuerza Aérea sobre el Bloque Oriental, como fueron los de Yarumo, Cárcel Segura, Arenales, La Bula, Aguas Muertas y La Virgen. Don Manuel confiaba en él en un momento crítico de la guerra, cuando tenían a las fuerzas militares encima por órdenes del presidente Álvaro Uribe Vélez. A Íngrid Betancourt le impresionó de Sombra, a quien conoció al lado de un gran río, sus brazos cortos, su barriga prominente y “sus manos de carnicero”. Vivía rodeado de mujeres, mucho más jóvenes que él. Al principio era atento, comedido, casi que amable. Luego su crueldad se volvió incontenible. Era como el monstruo de la noche. Un día se le dio por darle una serenata a Íngrid y a Clara Rojas, a quienes en ese entonces mantenía juntas. Se rasuró la barba crecida, se quitó el camuflado y se vistió con una camisa caqui de botones templados, a punto de estallar. Era su traje de gala. Ordenó traer unos cilindros de gas para que se sentaran los secuestrados. Lo acompañaba alias Milton, uno de sus guerrilleros de confianza a quien le ordenó empezarla a tocar. El muchacho, alto, huesudo, lo hacía bien, así el miedo se le notara en la palidez en la cara. Sombra lo siguió en una de esas carrileras revolucionarias, mal construidas y torpes con las que querían emular a la nueva trova cubana. Sin sentido del ritmo su voz ahuyentaba incluso a las criaturas del bosque. Sin embargo, cuando Milton terminó su recital la reacción fue otra, recibió unos aplausos que desataron la furia de Sombra. Era temible, en palabras de Íngrid en su libro No hay silencio que no termine: “Detrás del ogro que le producía miedo a todo el mundo, descubría a un hombre que me inspiraba compasión, tal vez porque era incapaz de tomarlo en serio. No podía tenerlo miedo ni mucho menos odiarlo. Claro, comprendía que este hombre era capaz de una gran maldad, pero esa maldad era su escudo. Era malo para que no lo creyeran un imbécil”. Despiadado. De hecho, fue suya la idea de las jaulas de alambres de púas, a donde fueron confinados decenas de policías y militares secuestrados, cuyas imágenes recordaban los campos de Treblinka y Auschwitz. Al mes de estar bajo poder de Sombra, el Mono Jojoy en persona le entregó la joya de la corona: los norteamericanos Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves. No obstante, el cerco de Uribe los fue asfixiando. Los seis meses de caminata los fueron agotando: un niño, Emanuel, llorando; Íngrid enferma de una crisis hepática cargada en una hamaca; el odio concentrado de 150 guerrilleros obligados a cuidar a unos secuestrados inermes a quienes no podían dejar morir y mucho menos recatar por unos militares que cerraban el cerco en su recorrido hacia Chiribiquete, la reserva natural enclavada entre Vaupés y Putumayo. Era noviembre de 2004. Sombra siguió en el monte hasta mediados de 2008. Lo detuvieron en una salida a Saboyá en Boyacá en la mitad del segundo gobierno de Álvaro Uribe. Permaneció nueve años preso. Traicionó a la guerrilla en la que permaneció 41 años. Delató y contó secretos de guerra que las autoridades guardan. No solo se acogió a la Justicia Especial para la Paz (el tribunal de la JEP), sino que se declaró víctima de la guerrilla y así salió libre en el 2017. Fue preso en el 2020 y luego volvió a salir libre. Hoy su vida se apagó en el hospital del Tunal. Para haber tenido una vida tan agitada tuvo una muerte demasiado tranquila.
- Del “factor Benedetti” o del dominio de los intermediarios en el Gobierno Petro
Por: Oscar A. Chala, investigador de la Línea de Democracia y Gobernabilidad Si hay un mensaje claro que el presidente Gustavo Petro ha dejado en cada una de sus alocuciones, desde aquel 4 de febrero cuando confrontó a un bloque de ministros y funcionarios en la transmisión del Consejo de Ministros en televisión nacional, hasta ahora, es que su apuesta política va más allá de las bases políticas de izquierda y de centroizquierda que lo han apoyado, al menos, desde 2018. No es para menos. Ya en febrero de 2023, según una fuente que habló con la Línea de Democracia y Gobernabilidad y que pidió la reserva de su nombre para hablar con libertad, desde el grupo Activistas por el Cambio, el colectivo digital liderado por Xavier Vendrell —la cuestionada figura catalana cercana a Gustavo Petro— se había dado la orden de no apoyar un proyecto político en específico para las elecciones de 2023, sino de “ir más allá”, buscando que la militancia por el presidente no estuviera predefinida en los límites de los partidos, sino en el “activismo” y en el hecho de que Petro superara todas las distinciones políticas y las divisiones ideológicas existentes. Ahora mismo, el gobierno Petro sigue firme en esa postura, y el presidente ha privilegiado las alianzas y los puentes con operadores políticos que considera fundamentales para construir un proyecto político tan amplio que englobe a todas las tendencias políticas que busquen acercarse a su regazo, así como operadores que sean eficientes en el cumplimiento de las órdenes que se imparten desde la Casa de Nariño. En eso, Benedetti ha cumplido en ambos sentidos. Ahora mismo es la figura más poderosa e importante por debajo del presidente, ha articulado a su alrededor a un bloque de funcionarios que le secundan y respaldan y tiene el manejo de las relaciones con el Congreso y de las relaciones con las bases políticas y sociales del gobierno. A pesar de tener fuertes cuestionamientos tanto por violencia de género como por investigaciones judiciales en su contra, el presidente ha puesto plena confianza en el último hombre en el que parece confiar ciegamente. Aunque los rumores en las redes sociales han hablado siempre de que la influencia de Benedetti en el gobierno ha devenido del conocimiento de ‘secretos’ sobre la campaña de Petro a la presidencia en 2022, lo que parece ser verdad es que el gobierno ha confiado sus últimos cartuchos y su capital político restante en la figura de un político que, a diferencia de Luis Velasco o de Alfonso Prada, negocia con las herramientas propias del clientelismo tradicional. Las disputas de poder se agudizan en el círculo más íntimo del presidente Fuente: Radio Televisión Nacional de Colombia. Una de las manifestaciones de la desconexión y la competencia interna en el gabinete de ministros quedó manifiesta con la renuncia de Ángela María Buitrago de la cartera de Justicia el pasado jueves 15 de mayo. En su carta en la que desiste de su cargo, Buitrago indicó presiones indebidas por parte de algunos funcionarios dentro del propio gobierno, que concibió como inaceptables y motivaron, en parte, su salida. Con el paso de las horas, se fue descubriendo que los funcionarios detrás de las presiones indebidas eran el mismo Benedetti y Angie Rodríguez, la actual directora del DAPRE, cercana a Guillermo Alfonso Jaramillo. Según Buitrago en El Tiempo , Benedetti y Rodríguez le hacían constantes llamadas para buscar intervenir en nombramientos dentro de su cartera. La respuesta de Benedetti, junto con la del gobierno, fue señalar que Buitrago, como otros funcionarios de salida reciente del gobierno, no habían cumplido con muchas de las solicitudes el gobierno nacional. Benedetti, incluso, señaló que la ministra lo utilizó como chivo expiatorio para ocultar las verdaderas razones de su salida y declaró a medios que se “desquitaba con el perro más flaco”, además de tomar medidas legales contra la ministra. No obstante, Buitrago —que tomó una postura neutral en el enfrentamiento entre el presidente y sus ministros— terminó pagando los platos rotos en medio de la reconfiguración interna del poder. Por un lado, debido a que el gobierno interpretó como “falta de lealtad” su lentitud al resolver el impasse frente a la extradición de alias “Araña”, cabecilla de la Segunda Marquetalia, requerido por los Estados Unidos en extradición y las diferencias frente a la visión de la Paz Total. Por el otro, porque se negó a aceptar la presunta influencia de Rodríguez en nombramientos en la dirección de la Política de Drogas . Además, porque Buitrago se opuso a retirar al director de la USPEC tras la orden del presidente de sacar cuotas liberales tras el hundimiento de la Reforma Laboral. ¿Cómo gobierna un presidente que necesita de intermediarios? Fuente: El Tiempo. La situación entre Buitrago, Benedetti y Rodríguez no es nueva. De hecho, reproduce la misma denuncia que algunos funcionarios del gabinete (entre ellos Gustavo Bolívar) tenían sobre la omnipotencia de la otrora directora del DAPRE, del DPS y jefe de Gabinete, Laura Sarabia, que tenía pleno control sobre la agenda y las relaciones del presidente con sus ministros y su bancada en el Congreso. Tal llegó a ser la ruptura entre el presidente y sus ministros a inicios de 2024, que Sarabia se convirtió en la única figura capaz de mediar entre las necesidades de los ministros por hablar con el presidente y la molestia que el jefe de Estado ha tenido siempre sobre su propio gabinete. Aquel poder creció de manera desmedida , hasta el punto en el que surgió un llamado “bloque de izquierdas” entre Augusto Rodríguez, Gustavo Bolívar y varios congresistas, que terminó estallando el pasado 4 de febrero. Sin embargo, la falta de experiencia y los escándalos alrededor de irregularidades como el polígrafo en el sótano de la Casa de Nariño, las presuntas irregularidades en la Campaña Petro Presidente 2022 (en las que está envuelta con Benedetti), los presuntos favorecimientos a familiares, y las recientes acusaciones sobre presunto lavado de activos y enriquecimiento ilícito, por los cuales está siendo investigada por la Fiscalía, poco a poco la fueron apartando del círculo más cercano del presidente. Esto, junto con la llegada de Benedetti como asesor para Presidencia en temas del Congreso, luego jefe de despacho y ahora Ministro del Interior, terminaron por sacarla del panorama y apartarla en la cartera de Exteriores. Desde allí, Benedetti ha concentrado suficiente poder para, de nuevo, convertirse en el intermediario del presidente. Pero el presidente necesita de intermediarios porque, como lo explicamos en nuestro último informe sobre las redes de poder que rodean al gobierno Petro , es la manera como el gobierno ha logrado solventar la dicotomía que ha surgido entre la desconexión y dispersión de sus funcionarios y la necesidad de sostener la jerarquía vertical en la que se sostiene su gobierno, que se expresa a través de las constantes demandas de lealtad hacia sus funcionarios y la aplicación disciplinada de sus peticiones. Es decir: El presidente necesita una figura intermediaria que sea capaz de mantener la disciplina de sus funcionarios, llevar control sobre el cumplimiento de lo que pide y los mantenga alineados en lo que solicita. Por eso la figura de Benedetti, con un informe de cumplimiento de cada ministro, a la izquierda de Petro en la transmisión del 4 de febrero se vuelve una imagen poderosa frente al rol que desde ese momento ha venido ocupando. La política de la lealtad se impone Fuente: X (Anteriormente Twitter). Los criterios de lealtad del gobierno han venido cambiando durante toda su gestión. Esto es posible rastrearlo en los cambios ministeriales que ha habido y hacia qué sectores se han desplazado los principales cargos directivos en cada cartera. Según nuestro informe de redes de poder , la mayor afectación ha estado en la cantidad de cargos que han tenido figuras cercanas personalmente al presidente, cuya presencia se ha reducido frente a la presencia de figuras sin filiación política particular, que por un lado aglomera a la llamada “tecnocracia” del gobierno, pero también a funcionarios con experiencias administrativas menores, que han entrado en parte como cuotas de otros funcionarios, como en el caso de Angie Rodríguez, que antes de ser directora del DAPRE era asesora de Guillermo Alfonso Jaramillo en el Ministerio de Salud . Benedetti ha sabido leer esto, y por ello ha concentrado a su alrededor un bloque interno robusto, compuesto por funcionarios que han demostrado entera lealtad al gobierno sin cuestionamientos, como es el caso de Antonio Sanguino, ministro del Trabajo; Guillermo Alfonso Jaramillo, ministro de Salud; y la misma Angie Rodríguez. Aunque existen dinámicas de lealtad fuertes entre los ministros y el presidente Petro, no son lazos tan fuertes como el que tiene el bloque que Benedetti ha construido. Esto es importante porque, como en el caso Buitrago, las lógicas de lealtad sirven para que no existan suspicacias ni cuestionamientos sobre la incidencia burocrática que Benedetti está usando para asegurar votos de congresistas y apoyos políticos para los proyectos del gobierno. Pero también es importante el mantenimiento de estas lógicas de lealtad para que la intermediación de Benedetti no sufra de interferencias ni resistencias al interior del gobierno, como las que sucedieron el 4 de febrero pasado. Ante la falencia del gobierno por consolidar una base política estable, con un discurso moral cuestionado por los casos de corrupción de sus funcionarios y con el progresismo tensionado por la precampaña electoral hacia 2026 entre sus candidatos, Petro ha optado por Benedetti como parte de su momento corporativo en el poder, donde el gobierno ha privilegiado estructuras cerradas de lealtades, redes clientelares y jerarquías internas sobre mediaciones institucionales. Tanto es así que, en la foto de la radicación de la nueva Consulta Popular del gobierno en la tarde del 19 de mayo, quienes salieron en la foto fueron precisamente Benedetti, Jaramillo y Sanguino, en donde Petro ha confiado la movilización social y popular, la resolución de las tensiones con el Congreso y el futuro electoral de su proyecto político, por encima de otras lealtades que han sido descartadas por su oposición a sus medidas (Susana Muhamad), el desgaste político (Carolina Corcho), su incapacidad de unirse a otros bloques políticos (Gustavo Bolívar) o su interpretación distinta del proyecto del gobierno, capaz de mostrar cierta independencia en algunos momentos (María José Pizarro). Fuente: El País América Colombia.
- Las razones que llevaron a los Embera a volverse a tomar el Parque Nacional
Por: Redacción Pares Este no es un problema de este gobierno. Desde 2019, cuando estaba Iván Duque como presidente, están pidiendo lo mismo. Primero que, en sus territorios, la mayoría de ellos ubicados en zonas de guerra, los están matando, sobre todo a sus líderes. Además, necesitan acceder a la tierra. Uno de los grandes problemas de este país es el reparto de la tierra, la mayoría de ella está acaparada por unas cuantas familias. Y existe otro problema. Los niños embera están sufriendo de desnutrición. Mientras en el mundo civilizado los niños tienen infancias normales y llegan a edades adultas sin ningún tipo de problemas. Para los embera esto no es un derecho. Se habían ido en octubre, pero en noviembre volvieron a llegar 4.000 indígenas en sesenta buses a la capital. Se quedaron en varios albergues. Durante meses intentaron negociar. Pero no, el gobierno no los escuchó. Duele porque este es un gobierno dado a la gente, un gobierno de izquierda, con compromisos directos con las comunidades, por eso se votó. En la madrugada del lunes 19 de mayo la lluvia y el frío eran los protagonistas en Bogotá. Sobre la carrera Séptima empezó a verse el acostumbrado trancón del arranque de semana. Pero este trancón era más denso. Eran 300 indígenas que volvían a tomarse el Parque Nacional. Durante cerca de cinco años el parque tuvo que resistir la ocupación de miles de indígenas que llegaban desde muchas partes de Colombia, incluidos Risaralda y Chocó. La Alcaldía de Bogotá mandó a algunos voceros para conversar con ellos, tratar de llegar a acuerdos que impidieran una nueva invasión a uno de los parques más históricos de la capital. Pero todo fue inútil. Los embera habían regresado. Las soluciones no las tiene el distrito. La alcaldía consiguió ser un puente con el gobierno a finales del año pasado. Pero los compromisos no se cumplieron y por eso los indígenas, acostumbrados durante siglos a la resistencia, han regresado y, además, serán más los que vuelvan. Vendrán desde Chocó en donde los grupos armados, con su minería ilegal y sus armas han invadido sus territorios. De los trescientos indígenas que llegaron al Parque Nacional setenta eran niños. Hay que recordar que en los años que duraron asentados en este lugar, desde 2021 hasta 2024, siete niños murieron por los rigores del clima y la incomodidad, y esto a nadie le importó. Los embera están acostumbrados a resistir, lo hicieron desde que los primeros invasores llegaron en barco, les quitaron sus tesoros, sus vidas. Así que van a estar ahí hasta que el gobierno los escuche. Que lo vayan sabiendo los bogotanos: los embera están ahí porque nunca nos han importado, nosotros también somos culpables.
- Se le acabaron las excusas al alcalde Galán: Colombia es el país donde más llueve en el mundo
Por: Redacción Pares Hasta hace un mes, Bogotá estaba hundida en una de las medidas más bizarras que se recuerde en la capital: vivir un estricto racionamiento de agua que nos condenaba cada nueve días a las restricciones propias de un país que carece de lluvias. Las principales reservas de agua estaban secas. Al menos eso decía el alcalde Galán. Y mientras tanto las lluvias no paraban. Se especulaba sobre muchas de las razones de las medidas que afectaban directamente a los bogotanos. Una de estas era mantener las plantas de Coca-Cola en La Calera o incluso que el agua se estaba yendo en la construcción del metro de Bogotá. El punto es que a comienzos de abril la medida se levantó. A pesar de esto, Galán en varias oportunidades reiteró que no se podía cantar victoria ya que en los lugares claves donde estaban las reservas de agua no llovía. Entre el 19 y el 20 de mayo llovió durante 36 horas en Bogotá. Dos madrugadas seguidas. Esto confirma uno de los informes que intentó pasar de agache en julio de 2024 entre los grandes medios, que Colombia es de los países -en realidad es el país en el que más llueve en el mundo- Registra un total de 3.240 milímetros de agua anualmente. Según el informe de National Geographic, esto se debe a la posición geográfica privilegiada que ocupa este país. Pero, por supuesto, toda la lluvia no cae en Bogotá. El Chocó tiene una de las regiones en donde más cae agua al año, se trata del municipio de Lloró, así se remarca en ese informe: “La cantidad de agua que recibe Lloró anualmente inunda sus calles y es diez veces superior al promedio de milímetros de lluvia que cae en las pampas de Argentina”. Esto no siempre es una ventaja. Las inundaciones son, a veces, una constante, una desgracia que no se detiene. Entre las capitales de Colombia donde más llueve está Quibdó como número uno. Sobre esta ciudad caen 1.000 milímetros de lluvia al mes. Según National Greographic el cinturón de baja presión en el que se ubica al país es lo que lo hace como el país más lluvioso del mundo. A pesar de las bondades que trae la lluvia, como por ejemplo ayudar a convertir al país en uno de los más biodiversos del mundo, también trae efectos perjudiciales a los cultivos y a la población. Colombia ha padecido los rigores de sus lluvias en las constantes inundaciones, desbordes de río que sufren muchos de sus municipios. Lo que es claro es que, si hubo racionamiento en Bogotá, no se debe a la escasez de agua. Acá lo que sucede es lluvia. Lluvia constante.
- Las centrales obreras vuelcan su apoyo a Petro y sus reformas
Por: Redacción Pares La semana pasada el gobierno de Gustavo Petro sufrió un duro revés. Después de una controvertida votación en el Congreso, la Consulta Popular fue archivada. Pero el gobierno no bajó los brazos. Petro regresó de su gira por China e Italia con las pilas recargadas, y metió el pasado 19 de mayo 16 preguntas que conforman la nueva propuesta de Consulta Popular. Ante la negativa del Congreso, el recurso que tiene Petro es el de la calle que cree dominar. Las centrales obreras lo apoyan, eso es seguro. Por eso se ha anunciado un paro cívico de 48 horas, entre el 28 y el 29 de mayo. Este lunes, Fabio Arias, presidente de la CUT, se reunió con sindicatos y dejaron en claro que no se dejarán atropellar por el Congreso. El pueblo es soberano y si votaron por Petro es porque querían un cambio, y esto no se ha dado simple y llanamente porque, desde el Congreso, el establecimiento lo ha impedido. Por eso se han hecho cabildos y asambleas en todo el país, sobre todo en Bogotá, y se ha acordado que se irán a paro. La gente está cansada de que las élites manejen a su antojo a congresistas y a instituciones. Se necesita una reforma a la salud, a la educación y al trabajo, si se quiere un país en donde las diferencias entre ricos y pobres siguen siendo muy hondas. Según Arias, estas son las razones por las que se saldrá a la calle y se parará “Este paro nacional, compañeros, y este es el aspecto que quiero también reiterar, está inscrito en las tareas generales de mayor envergadura, como son la huelga general y el poder popular, es decir, aquí no se acaba de ninguna manera el accionar nuestro”. Esto lo dijo Fabio Arias en una Asamblea por el cambio realizada en Bogotá, dejando claro que nada los va a acallar “Por el contrario. Vamos, entonces, mediante este mecanismo de la huelga, en esta oportunidad de un paro nacional de 48 horas, a expresar toda la inconformidad creciente que se tiene contra esa oligarquía presente en el Senado, y con ese gran empresariado que, obviamente, anima a esas posiciones en el Senado”. El establecimiento teme que estas 48 horas puedan extenderse más tiempo. Por ahora, se ha programado otra manifestación en las calles el próximo 11 de julio. Petro ha demostrado que las calles son suyas.
- Desempleada cincuentona busca
Por: María del Rosario Laverde Pasados los cincuenta el trabajo ya no es algo que le quite el sueño porque a esa edad ya se está más que acomodada en un cargo, que de seguro algún día terminará, y muy probablemente, será con su jubilación. Usted realiza su tarea a ojo cerrado y su única preocupación es la incursión de alguna nueva tecnología que en principio parece aterradora, pero que finalmente consigue dominar. En el país existe un fuero para los prepensionados del sector público que no pueden ser despedidos sin justa causa a tres años de obtener el derecho a pensión, no es su caso y ni siquiera es necesario pensar en eso, además, a usted le faltan como diez por el tiempo que no cotizó por dedicarse a una maternidad financiada muy apenas. Se queja de su trabajo, pero la adrenalina que se vive allí no la cambiaría por nada. De repente, un amigo del jefe anda desocupado y le da una llamada a su viejo compadre. Ahí aparece usted en la conversación, al día siguiente inventan una crisis presupuestal que los obliga a prescindir de sus servicios. Usted lo sabe: amigo mata empleada. Está tranquila, recibe una buena indemnización y se queda con lo bueno que le dio ese empleo, tal vez sea hora de pensar en otros espacios. Su única pariente cercana ingresa a la clínica y aunque cuenta con algunos recursos, usted gasta parte de su indemnización en ella, no hay problema, la plata circula, la vida devuelve las buenas acciones, su talento es innegable, en fin, todo va a estar bien. Pronto le sumará un año más a sus cincuenta y tantos. Lo que sigue es repartir cvs a diestra y siniestra, de los lugares más maravillosos le contestan que conocen de su experiencia y que será un gusto considerarla para una próxima oportunidad. Alguien le habla vagamente sobre un subsidio de desempleo en las cajas de compensación en el que hay que hacer unos cursos para convertirse en emprendedora, ¿emprendedora a esta edad? Qué pereza, estoy para mejores cosas, piensa. Continúa su búsqueda, recibe llamadas de personas bienintencionadas que le piden mantener el teléfono libre porque un amigo de ellos al que le hablaron de usted, pronto la llamará para ofrecerle un trabajo, eso sí temporal, apenas un freelance, no sucede, no llama. Lentamente usted comienza a hacerse invisible, las palabras de aliento no pagan servicios ni comida. Si es una persona muy de buenas, le aparecen tres o cuatro viejos conocidos que no han estado cerca de su vida en años, pero quieren ayudar: una plata, un mercado, una risa, todo sirve y devuelve el entusiasmo. Por varios días come mejor que cuando tenía trabajo. El tiempo sigue pasando y usted va viendo cómo reducirse, quita el Netflix, vende algunos libros, empieza una dieta. Piensa en aquellos parientes que la sacaron de su vida hace años y en los que ya murieron, uno o dos la invitarían a almorzar. El sonido de los tacones de su vecina se agudiza, se sueña gritándole por la ventana todo lo que se merece por su falta de empatía, pero usted sabe que el problema es otro: su edad. Se pregunta a qué horas se convirtió en una adulta mayor incontratable y no puede creer que se le haya acabado la vida útil como a su lavadora, que eligió un pésimo momento para sacar la mano. Si el país fuera otro, estaría produciendo en un supermercado o en un museo, y su experiencia (edad) sería un plus, no un problema. Con varios meses de angustia encima aparece un pequeño rayo de luz, es mínimo, se alegra de volver a pagar la eps, no conseguirá la cita con el especialista y le negarán algún medicamento, pero no importa, es una ciudadana con el derecho a la salud cubierto. En total relax entra un rato a sus redes sociales y encuentra el pedido de auxilio de otras dos mujeres cincuentonas, conocidas suyas, que se ofrecen para trabajar en lo que sea, con tal de poder comer. Un vacío estomacal viene con algo de culpa por haberlo logrado. Toca madera y espera aguantar otro tiempo. Desea que ellas tengan su misma suerte.
- Ni Petro pudo normalizar las traumáticas relaciones con Venezuela
Por: Redacción Pares Se creía que un gobierno de izquierda, como el de Gustavo Petro, podría normalizar las relaciones con Venezuela. Desde que el chavismo se entronizó en el poder, en diciembre de 1998, siempre ha existido la sombra del conflicto. Hay que recordar que en 1999 Chávez se declaró “neutral” en el conflicto que sostenía el gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana con las guerrillas que azotaban el país, un hecho que causó repudio en el país. Esto se agudizó aún más cuando chocaron dos sistemas de gobierno tan distintos como eran el de Uribe y el de Chávez. El ataque al campamento de Raúl Reyes, en marzo de 2008, terminó por volver aún más punzantes las relaciones entre ambos países. Fue una serie de desencuentros que terminaron, temporalmente, el 7 de agosto de 2010, cuando Juan Manuel Santos anunció en medio de su posesión presidencial que Hugo Rafael Chávez Frías sería su nuevo mejor amigo, una declaración por la que fue tildado de traidor por parte del uribismo más fervoroso. La muerte de Chávez en 2013 le abrió la puerta a Nicolás Maduro quien, 12 años después, sigue siendo presidente. La llegada a la presidencia del uribista Iván Duque supuso otro retroceso en las relaciones entre ambos países. En 2019, Duque fue de los pocos presidentes que decidió aceptar a Juan Guaidó como mandatario. Lo que generó la ira de Maduro. Su gobierno ha tensado aún más las relaciones hasta el punto de que, en 2015, Caracas decidió cerrar la frontera con Colombia. Las relaciones diplomáticas solo se restablecieron con la llegada al poder de Gustavo Petro. En septiembre de 2022, en un gran triunfo diplomático del entonces canciller Álvaro Leyva, se retomaron las relaciones con Venezuela. El polémico Armando Benedetti tuvo la responsabilidad de ser el embajador en Caracas. Se suponía que se reabrirían los pasos fronterizos con entera normalidad, pero desde ese momento se han venido presentando continuos cierres sobre todo en el lugar donde es más activo el paso vehicular y comercial, Cúcuta. A pesar de esto, se pudieron reestablecer, hasta este 19 de mayo, los vuelos comerciales entre Caracas y Bogotá. El gobierno de Maduro anunció que se suspenderían los vuelos hacia Colombia por la supuesta llegada a ese país de mercenarios de esta nacionalidad que tendrían como fin supremo sabotear las elecciones regionales, que se realizarán el próximo domingo 25 de mayo. Diosdado Cabello desde su programa de televisión Con el mazo dando , afirmó lo siguiente: “Hemos dado instrucciones nosotros de que se suspendan de manera inmediata todos los vuelos que vengan desde Colombia a Venezuela, porque la información que traemos, que tenemos, tiene que ver con este tipo de traslados de gente”. Lo que sorprende y preocupa es la cantidad de personas detenidas en Venezuela en las últimas horas: 38, entre los que se cuentan 17 extranjeros que han sido tildados de mafiosos y paramilitares. El supuesto plan, según declaraciones de Cabello, tenía como objetivo volar algunas embajadas en Caracas y atentar contra figuras del chavismo y también de la oposición. En 27 años de chavismo en Venezuela, ha sido prácticamente imposible tener relaciones con Venezuela de una manera normal. Este nuevo hecho así lo demuestra.
- LA MENTIRA Y LOS MENTIROSOS
Por: Guillermo Linero Montes Este año, un buen número de colombianos y colombianas, se han detenido frente a las pantallas para ver y escuchar las audiencias de acusación c ontra el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Y no podría esperarse otra cosa, si consideramos que dichas audiencias son una suerte de “novela negra” en la cual es posible internarse en tiempo real. La “novela negra" se caracteriza, por la exploración de cuanto ocurre a oscuras -de ahí proviene su nombre- y del envilecimiento humano; dos elementos fundamentales en el mundillo del expresidente acusado. No obstante, cabe subrayar que aparte de lo atractivo que resulta asistir con asombro a un festín de mentiras y mentirosos, el interés subyacente de los colombianos por el desenlace del mentado proceso, está fundado en algo muy serio para nuestra armonía social, como lo es la búsqueda del conocimiento de la verdad. Esto, porque en Colombia la mentira reina impunemente y, dependiendo de la resolución de este juicio, serán las “consecuencias morales y sociales”. De ganar Uribe, sacaría pecho la cultura traqueta, y de perder, triunfaría una cultura afín al país de la belleza. La mentira es una conducta definida por los diccionarios corrientes, tal una expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, piensa y siente. “Contraria a lo que se sabe”, acuérdense de la conducta de los periodistas que, sabiendo la verdad de los hechos político- sociales, los malversan elaborando noticias para beneficiar a sus patrones; “contraria a lo que se piensa”, hay quienes interiormente se deleitan con sus pecados y exteriormente los disimulan con religiosos golpes de pecho; y es “contraria a lo que se siente”, algunos políticos en tiempos de elecciones, siendo personas cargadas de sentimientos aporofóbicos, se acercan a los pobres y los abrazan con guasona hipocresía. Para el filósofo cristiano San Agustín, la mentira era simplemente la divulgación de una falsedad con la estricta intención de causar daño. Por entonces descontaban los fines benévolos buscados tras el engaño, y a la mentira la consideraban un acto inequívocamente inexcusable, contrario a lo que diez siglos después el jurista católico Santo Tomás de Aquino, en su obra contra las mentiras, “las dividiera entre las que hacen daño y las que lo no hacen, y de estas últimas hablara de tres principales: las que ayudan a alguien, las que pueden salvar la vida de alguien y las que protegen la pureza de alguien” [1] . “Las que ayudan a alguien”, como cuando alentamos a quien se encuentra decaído, diciéndole que “todo va a estar bien”, sin tener la menor certeza de que vaya a ser así; “las que pueden salvar vidas”, como cuando se espanta a un asaltante con un arma de juguete; y “las que buscan proteger la pureza de alguien”, como cuando a los niños católicos les enseñan la existencia de fantasmas y demonios para que se aferren a Dios y a las buenas costumbres. Pese a su condición de inexcusables en el ámbito penal, en el contexto de la ciencia ocurre lo contrario. Según el filósofo Karl Popper, para que haya una proposición científica es necesario que esta pueda ser falsada (es decir; susceptible de ser desmentida mediante pruebas o experimentos). “Una hipótesis que explique todos los hechos a los cuales esta se refiere -tal era la tesis del artífice del método falsacionista-, debe ser rechazada en su carácter de científica” [2] . ¿Y los mentirosos? Aparte de los mitómanos -que mienten por causa de trastornos sicológicos y no por el impulso malévolo de un canalla, ni por el ánimo benévolo de un honrado, los mentirosos son simple y llanamente los que mienten por costumbre, o aquellos que lo hacen para esconder pilatunas o actos delictivos. De tal modo, a los criminales confesos y condenados, pareciera muy fácil descreerles, máxime si se trata de avezados delincuentes como los reunidos para su defensa por el expresidente procesado. Con todo, la estrategia del interrogatorio no es para creer en lo narrado por los supuestos mentirosos -las meras declaraciones no tienen valor de prueba- sino para acceder, por medio de estas, a las pruebas fehacientes; por ejemplo, cuando alguien dice que entró a un sitio, y las cámaras allí dispuestas muestran lo contrario. La mentira, ahora que analizamos a estos testigos del expresidente Uribe, siempre o casi siempre, según grandes psicólogos, es una respuesta a un complejo de inferioridad. “Yo soy bruto”, dicen estos interrogados, “Yo no pude ir a la escuela”, “Desde niño me salí a la calle”; en fin, se creen incapaces de ser iguales a los otros en términos de conocimiento, y el complejo es tan grande que a sus ojos son gigantes los dotados de conocimiento o poder económico: “Uribe es Dios”. “Esa vez yo mentí por los nervios -dijo uno de los interrogados en favor del expresidente en el banquillo-, porque ahí había mucha gente de la clase alta, muy preparada”. La persona realizada con su oficio, por ejemplo, el doctor o el comerciante agradecidos de la suerte de serlos, o el pintor y escritor satisfechos con sus destinos, no son dados a mentir, porque carecen de complejo y expresan sus deseos como no pueden hacerlo los mentirosos, pues estos sufren -así lo explican los psicólogos- de deseos reprimidos. Tal vez por ello los mentirosos más comunes sean los políticos -deseosos de un poder superior- que siempre envuelven ilusionando con mentiras, o haciendo promesas cuyo trasfondo es un aplazamiento de la verdad o, en el peor de los casos, una cruel estrategia para perpetuar la mentira. Otra característica de los mentirosos, a la vista en estas audiencias, es la cobardía. Los mentirosos son cobardes y por ello, con el fin de inhibir a sus rivales -cuya valentía reside en la fuerza de la llamada “conciencia limpia”- se expresan con actitudes agresivas. Quienes hablan con la verdad no se angustian, no tiemblan de miedo, excepto si quien los interroga es un inquisidor que espera de respuesta una y solo una cosa. Con todo, no se puede señalar de mentiroso a quien expresa su relato aparentemente desbordado de la coherencia, hasta cuando no haya una prueba material que soporte la validez del testimonio, pues este podría ser una mera imaginación infiel a la realidad o una fiel versión de ella. Son muchos los casos en el mundo, en los cuales por la aparición de una prueba se ha revelado la inocencia de alguien que ha pagado muchos años de cárcel, como ahora es claro que el expresidente Álvaro Uribe, con la complicidad de una caterva de mentirosos, deseaba hacerlo con el senador Iván Cepeda Castro. [1] Duarte-Mote J, Sánchez-Rojas G. La mentira, una reivindicación moral. De cómo la mentira es útil en un paciente en etapa terminal. Med Int Méx. 2017 sep;33(5):668-674. [2] Pantoja y Zuñiga, Diccionario Filosófico.
- Los juegos de la guerra en el norte de Antioquia
Por: Germán Valencia Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia En la historia de Colombia, Antioquia ha sido el departamento más afectado por el conflicto armado interno. Allí se concentran, según el Registró Único de Víctimas, cerca del 25% de la población en esta condición, del total del país. Igualmente, es la región colombiana donde se ubica, en la actualidad, uno de los once focos del conflicto armado, registrando, durante las últimas semanas, por lo menos, 18 atentados que han dejado 4 muertos y 30 heridos. Entre las subregiones que mayor violencia han tenido, en los cinco meses que se llevan del 2025, están el Norte y el Bajo Cauca. Allí hacen presencia los tres grupos armados ilegales más grandes y poderosos del país: el Clan del Golfo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y los frentes 18 y 36 de las disidencias de las FARC-EP. Además de otros grupos más pequeños como los Caparros. Estos grupos armados, como lo advierte la Secretaría de Seguridad de Antioquia, vienen expandiéndose con celeridad en el departamento. El de mayor crecimiento es el Clan del Golfo o el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), quien, de acuerdo con un informe de la Secretaría en diciembre pasado, hace presencia en 90 de los 125 municipios de Antioquia; le sigue el ELN con 33 y, finalmente, las disidencias de las FARC-EP con 22 municipios. El interés de estos tres grupos por la región del norte del departamento de Antioquia es claro. Las subregiones del Norte y Bajo Cauca se presentan como un corredor estratégico para la movilidad y obtención de todo tipo de rentas criminales. Comenzando por el tráfico de estupefacientes que se producen en el territorio o que provienen de la región del Catatumbo y pasan necesariamente por este corredor hacia el Urabá y Chocó; así como las rentas de la minería ilegal y las maderas. De manera más específica, el Clan del Golfo ha priorizado este territorio del norte de Antioquia y del sur de Bolívar como de altísimo valor estratégico. Allí los municipios de Ituango, El Bagre y Segovia en Antioquia, y de Santa Rosa del Sur en Bolívar son los únicos territorios donde no tienen control completo y se encuentran en disputa con las disidencias de las FARC-EP y el ELN. Este interés por el norte de Antioquia la ha mantenido el Clan del Golfo como una obsesión, incluso, antes de la firma del Acuerdo de paz con las FARC-EP. Pero en el último año se ha incrementado el interés estratégico, algo similar a lo que le ocurre al ELN con la frontera con Venezuela. El Clan considera al norte de Antioquia como un espacio fundamental para circular armas, drogas y oro. Además, los espacios por donde actualmente se está movilizando para llegar al oriente de Antioquia y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Por su parte, tanto el ELN como las disidencias de las FARC-EP tienen un interés histórico, además de estratégico en este territorio. En la región del Norte de Antioquia y Bajo Cauca, ambos grupos han hecho presencia desde hace varias décadas. Las disidencias de las FARC-EP, que están bajo el comando de alias “Calarcá”, ejerce dominio territorial desde mucho antes de que dijera no a las desmovilizaciones del 2016. Lo mismo le pasa al ELN con la presencia histórica, en municipios como Remedios y Anorí, donde han estado presentes desde hace muchos años y no quieren perder fuerza territorial. En especial, porque la región del norte de Antioquia le permite la comunicación entre los frentes que están en la frontera con Venezuela y los que actúan en el departamento del Chocó. De esta manera se ha configurado una guerra que tiene dos posibles escenarios de actuación. El primero, un juego donde estos dos ejércitos rebeldes trabajen de manera cooperada y en alianza para enfrentar al Clan del Golfo. Y otro, donde el Clan se enfrenta en guerra, por separado, con el ELN y las disidencias de las FARC-EP. El primer juego es muy probable, pues en los últimos años el ELN y las disidencias han trabajado de manera coordinada para enfrentar al Clan del Golfo. Se les ha visto en muchas ocasiones teniendo confrontaciones, de manera conjunta, para detener el deseo depredador del grupo criminal. Siendo, hasta el momento, efectivo para las dos guerrillas la cooperación militar. Sin embargo, debido a la guerra que se vive en la región del Catatumbo, específicamente entre el frente 33 de las disidencias de las FARC-EP y el ELN, donde está última organización le ha declarado la guerra a la primera, además de los enfrentamientos en Chocó, hace que el acuerdo de trabajo conjunto pueda haberse roto. Además, las disidencias, ante la pérdida de poder en la frontera con Venezuela, no deseen compartir el control militar con el ELN en este otro territorio estratégico. De allí que también sea probable un segundo juego, donde se enfrenten, por separado, el Clan del Golfo con las disidencias de las FARC-EP y con el ELN. Este segundo juego es el que mayor interés puede tener para el grupo criminal que busca ser hegemónico en Antioquia. El Clan quiere aprovechar la disputa que tienen en el Catatumbo sus dos enemigos para sacar ventaja y ganarles terreno individualmente. Por el momento hay que decir que ambos tipos de juego son muy probables. El enfrentamiento en Valdivia del Clan del Golfo contra las disidencias de las FARC-EP está demostrando que solos o acompañados por ELN, la guerra por el territorio continuará. La estrategia del Clan es apoderarse de todo el norte de Antioquia, en especial, porque se presenta este municipio como un lugar que le permite el control de cultivos ilícitos y la comercialización de clorhidrato de cocaína. Mientras se desarrolla el primero o el segundo juego, como siempre ocurre la población civil es la que más sufre. En la última semana son más de 100 familias en Valdivia las desplazadas forzadamente, tanto por las amenazas como por el fuego cruzado. Además se presentan retenes y confinamiento en las zonas rurales. El conflicto armado ha demostrado que por cada actor en guerra caído, perecen tres veces más los civiles que están en el cruce de disparos. Siendo, los líderes comunitarios el objetivo más prioritario y visible. * Esta columna es resultado de las dinámicas académicas del Grupo de Investigación Hegemonía, Guerras y Conflicto del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia. ** Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.
- EPA COLOMBIA solicita entrar en un Programa de Justicia Restaurativa
Por: Juan GuillermoSepúlveda Arroyave* "La suscrita condenada DANEIDY BARRERA ROJAS obrando de manera libre, voluntaria y espontánea, debidamente asesorada por mi defensor con todo respeto a Usted me dirijo a fin de solicitarle, en aplicación a lo previsto por el artículo 519 numeral 1 se permita someter el conflicto a un proceso restaurativo ." Con estas líneas empezó "Epa Colombia" una propuesta para ingresar en un programa de Justicia Restaurativa, a mi modo de ver, muy razonable, necesaria y oportuna. La solicitud está dirigida al JUZGADO TERCERO DE EJECUCIÓN DE PENAS Y MEDIDAS DE SEGURIDAD, que la tiene en su despacho para decidir, en derecho, en los próximos días. La Justicia Restaurativa, reparadora, cooperativa, inclusiva, reintegradora, humanista, etc, es una práctica milenaria, poco aplicada en Colombia, consistente en que las víctimas, victimarios y comunidad inmersos en un conflicto penal, aclaren todo lo sucedido en el conflicto que originó el delito. Cuenten la verdad, se responsabilicen de los hechos, reparen los daños causados, prometan no repetición y avancen hacia una reconciliación que permita una convivencia personal, familiar y comunitaria, real, estable y duradera, basada en la confianza. La Justicia Restaurativa en Colombia ha tenido mayor reconocimiento en la Jurisdicción Especial Indígena (JEI), en el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA), en Justicia y Paz y la Justicia Especial para la Paz, JEP. En la justicia ordinaria, que es donde está el proceso de Daneidy Barrera, la Justicia Restaurativa tiene su fundamento constitucional en varios fallos, dentro del marco de los principios constitucionales de rehabilitación y reinserción social de los condenados, así como el derecho de las víctimas a obtener justicia y reparación. La Sentencia T-574 de 2011: esta sentencia reconoció el derecho de los condenados a participar en procesos restaurativos como una forma de rehabilitación. La Sentencia C-434 de 2015: la Corte reiteró la importancia de la reparación integral para las víctimas y resaltó que los procesos restaurativos no solo benefician a la víctima, sino que también son herramientas efectivas para la reinserción social del condenado. En Colombia , como un hecho especial, la Procuraduría General de la Nación ha desplegado una serie de recomendaciones en la materia: en diciembre 15 de 2017, promovió a nivel nacional El Pacto por la Humanización de los Centros de Privación de la Libertad, a través de la Justicia Restaurativa. Además, en compañía con la Defensoría del Pueblo , se realizaron encuentros restaurativos con condenados en las cárceles la Picota, el Buen Pastor de Bogotá, y en la Cárcel Distrital de Bogotá, creó los cimientos para hacer cárceles restaurativas con personas sindicadas. De lo anterior, quedó una Caja de Herramientas , que da fe de estas buenas prácticas restaurativas. Acatando lo anterior, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec, aprobó la Directiva 006 del 16 de abril de 2018 y la Directiva 013 del 26 de marzo de 2019, para permitir la aplicación del Programa de Justicia Restaurativa en el Inpec. El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec, en ejercicio de sus funciones conferidas en el Decreto 4151 de 2011 y en el artículo 80 de la Ley 65 de 1993, dentro del marco de implementación de políticas de justicia restaurativa dictadas por el Gobierno Nacional en el Conpes 4089 de política criminal 2022-2025 del 2.006, ha venido avanzando considerablemente en la materia. Daneidy Barrera en la solicitud que hace a la juez tercera de ejecución de penas y medidas de seguridad, expresa textualmente: “Es mi intención, mi derecho y mi deseo someter este conflicto a un trámite de justicia restaurativa que me permita explorar los caminos para recuperar mi libertad y reparar moral y económicamente los daños ocasionados con el delito.” Lo anterior está acorde con lo que manda el Consejo Nacional de Política Económica y Social, Conpes No. 4089 de política criminal 2022-2025 del 2.006, cuando: Recomienda incluir elementos como la prevención del delito y la reconstrucción de los lazos comunitarios en el marco de la Justicia Restaurativa y la resocialización” (Página 10). La Justicia Restaurativa busca comprender con mayor amplitud el acto criminal desde la víctima, el victimario y la comunidad, según la ONU, 2005. Esto con el propósito de construir el tejido social que se vio afectado por la comisión del delito y de brindar oportunidades efectivas de reintegración a quien infrinja la ley. (Página 23) El Conpes, fija una Líneas de Acción y la número 1° establece implementar acciones de resocialización que mitiguen la reincidencia criminal. En primer lugar, dice el documento, el Ministerio de Justicia y del Derecho y el Inpec, deben implementar los lineamientos de resocialización con enfoque en Justicia Restaurativa. Además, recomienda la resocialización con enfoque restaurativo, promoviendo la comprensión de la sanción penal desde un enfoque restaurativo de los lazos sociales rotos que se vieron afectados por el delito. (Página 65) Con ello fortalecen la legitimidad del Estado y recupera la confianza en las instituciones públicas (Página 23) Como se puede ver con plena claridad, la solicitud de Daneidy Barrera de entrar en un programa de Justicia Restaurativa desde su lugar de reclusión, es totalmente coherente con el Plan Nacional de Política Criminal de Colombia, pues con ello busca responsabilizarse de los hechos delictivos, reparar el daño causado y poderse reintegrar a su familia y comunidad. Al momento se está a la espera de que la señora juez decida en derecho la solicitud, y de aceptarse, se le ofrezca a Daneidy Barrera un Programa de Justicia Restaurativa dentro de los parámetros nacionales e internacionales que estos casos ameritan, con rigor metodológico, hoja de ruta clara y objetivos alcanzables, además un grupo de profesionales formados y comprometidos en prácticas restaurativas penales, que le permita a ella recuperar en su momento la libertad, libre de todo aquello que la llevó a la situación penosa en la que se encuentra actualmente. De otro lado, que, a la justicia, representada por los jueces y el Inpec, le permita avanzar hacia un campo más humano, pues la Justicia Restaurativa es la justicia que humaniza la justicia. 1 Sepúlveda, Juan Guillermo, fue el coordinador del Programa de Justicia Restaurativa de la Procuraduría General de la Nación, entre 2017 y 2019; es director de Justicia reintegradora y de Colombia restaurativa. juanguillermo.sepulveda@gmail.com
- Bruce Mc Master, el empresario más poderoso del país, cada vez más de acuerdo con la reforma laboral
Por: Redacción Pares La semana pasada, la consulta popular se hundió en el Congreso con sus 12 preguntas. Paralelo a esto, resucitó la reforma laboral. Incluso personas que estaban en contra en algún momento, como Bruce Mc Master, presidente de la Andi, están de acuerdo con ajustes de salario y con retoques en horarios laborales. Fue en la entrevista con El Tiempo en donde el empresario afirmó que el sector privado estaría dispuesto a apoyar el recargo nocturno desde las siete de la noche y el 100% del pago de dominicales y festivos. Eso sí, Mc Master presentará una nueva propuesta al gobierno para salvar a microempresas de estas reformas. Mientras , el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, se mostró molesto con la afirmación de Mc Master de que, durante dos años, los empresarios intentaron sentarse a negociar con el gobierno mostrando sus propuestas. La reforma laboral y la lucha de este gobierno por imponerla ha tenido un respaldo popular tan contundente que se han movilizado cientos de miles de colombianos en las calles del país, esperando que un Congreso retardatario las apruebe. En Colombia, la informalidad es algo que preocupa mucho. No puede ser que existan contratos para médicos y profesionales que se renueven cada mes. Lo que propugna el ministro Sanguino es que se establezcan ya términos indefinidos que ayuden a terminar la inestabilidad laboral, un aspecto que podría mejorarse con la reforma laboral. En este aspecto, Mc Master se mostró de acuerdo en cambiar lo que se necesita cambiar para que mejoremos como país: “No podemos olvidar, y no puede olvidar, especialmente el Gobierno y el Congreso, el inmenso problema de nuestra economía, que es la informalidad. Poco se está haciendo en esta reforma para reducirla, y poco se hace en el país para tener en cuenta a esos millones de trabajadores que no tienen derechos”. Esta declaración del presidente de la Andi termina siendo una cachetada para los congresistas que intentaron archivar la reforma laboral sin siquiera discutirla. El pasado 1 de mayo el presidente, con espada de Bolívar en la mano, radicó los doce puntos de la consulta popular, que por un estrecho margen y con rumores de fraude fue rechazada, lo que generó una tormenta política que sorprendió al presidente en China mientras hacía todo lo posible para que el gigante asiático acepte a Colombia como miembro de la Ruta de la Seda, algo que ha incomodado a Washington. El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, se mostró conciliador y se encuentra dispuesto a concertar. Desde ya se han establecido unos cabildos que servirán para presionar al Congreso para aprobar las reformas que se necesitan para que este país sea más justo. El Congreso Gremial Nacional, presidido por Camilo Sánchez, lanzó un comunicado afirmando: “Reiteramos nuestro compromiso con el diálogo y la construcción de acuerdos que respondan al momento político y social del país, y que promuevan el empleo, la formalidad y la productividad”. A pesar de la agresividad de ambas partes, al parecer, la reforma laboral va a pasar.












