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  • El ocaso de Cambio Radical, ¿para dónde va?

    Por: Camilo Díaz Suárez, Investigador nacional Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad La historia del partido Cambio Radical comenzó en 1998, cuando disidentes del Partido Liberal y del Nuevo Liberalismo decidieron conformar el movimiento con dicho nombre. Su consolidación se daría cuatro años después, en 2002, cuando decidieron apoyar la candidatura de Álvaro Uribe a la presidencia de Colombia. A partir de entonces, Cambio Radical se posicionó como una fuerza electoral con grandes éxitos legislativos, siendo un aliado importante para los candidatos con aspiraciones a ocupar la Presidencia de Colombia. Sin embargo, como mostraron las elecciones legislativas del 13 de marzo y la primera vuelta presidencial, se ha dado un cambio en el escenario político, dominado durante los últimos 20 años por las mismas estructuras políticas y tradicionales. Con esta transición en el panorama político, Cambio Radical ha permanecido como una incógnita respecto a su postura oficial sobre el apoyo a algún candidato de la contienda presidencial. Siendo uno de los partidos con más condenados por parapolítica y corrupción, su actuar ha estado marcado por la lógica de lo que académicamente se conoce como “partidos cartel”, movilizando maquinaria para sostener su existencia. Pero los datos electorales muestran la decadencia de su maquinaria, sin ser determinantes en la contienda presidencial. ¿Dónde están los votos de Cambio Radical? Las elecciones 2002-2006, la consolidación de su fuerza territorial Tras su consolidación en 2002, Cambio Radical ratificó su creciente éxito electoral en las elecciones de 2006, cuando se posicionó como la cuarta fuerza política en el Congreso de la República, al obtener 15 curules en el Senado y 20 en la Cámara de Representantes. Un incremento significativo, luego de que en 2002 obtuviera únicamente 2 curules en el Senado y 6 en la Cámara. El éxito de 2006 estuvo ligado a un notorio liderazgo de Germán Vargas Lleras, que en esas elecciones legislativas obtuvo la votación más alta con 223.330 votos. El aumento en el número de curules ocupadas, se debió en gran parte a la llegada de clanes electorales y casas políticas con gran fuerza electoral, como los Char. A partir de entonces, se empezaría a moldear la fuerza territorial del partido, que se centraba en la costa caribe y el oriente del país. Gráfico No. 1 Porcentaje de Cambio Radical al Senado 2006 (en morado las zonas más votadas). Tomado de: Yann Basset Pero tras lograr esa bancada en el Congreso, fue uno de los partidos con más congresistas investigados y condenados por parapolítica. Este fue un golpe que se vería reflejado en las elecciones de 2010 y 2014. Entre los senadores elegidos en 2006, y que fueron condenados por parapolítica, se encuentran Reginaldo Montes, con fuerza electoral en Córdoba; Miguel Pinedo Vidal, de Magdalena; Javier Cáceres, de Bolívar y David Char, de Atlántico. Por su parte, Nancy Patricia Gutiérrez y Luis Carlos Torres fueron investigados por parapolítica, sin ser hallados culpables. En cuanto a exrepresentantes a la Cámara condenados por estos hechos están José del Rosario Gamarra, de Magdalena; Javier Enrique Vargas, de Casanare; y Manuel Darío Ávila, de Antioquia. Con ese golpe a la imagen del partido, para las elecciones de 2010 perdió curules, siendo para ese periodo la quinta fuerza política del Congreso. Pasó a tener 8 curules en el Senado y 16 en la Cámara de Representantes. Sin embargo, a partir de entonces se afianzarían las regiones en las que Cambio Radical tiene fuerza electoral. Gráfico No. 2 Porcentaje de Cambio Radical al Senado 2010 (en morado las zonas más votadas). Tomado de: Yann Basset Viendo la votación a Senado, se empiezan a marcar las zonas que se convierten en una constante para Cambio Radical: la costa caribe con los departamentos de Sucre, Magdalena, Atlántico, Bolívar, La Guajira, Cesar; y la región oriental, con Vichada, Guainía, Vaupés y Amazonas. Los senadores y representantes a la Cámara correspondieron a esas regiones. En Senado, Atlántico y Bolívar fueron los que más votaron, mientras que en Cámara de Representantes se le sumaron los departamentos de la región oriental y con buenos resultados en Cundinamarca, Valle del Cauca, Tolima y Quindío. Cabe mencionar que en 2010 Germán Vargas Lleras aspiró a la presidencia de Colombia por esta colectividad, alcanzando 1.473.627 votos, correspondientes al 10% de la votación. 2014-2022, un mapa político claro que se va diluyendo Luego de que en 2010 no logra mantener la fuerza electoral ganada en 2006, para 2014 empezó a ser notoria la existencia de bastiones electorales para el partido. Tanto en 2010, como en el 2014 y 2018, la claridad de esos bastiones le ha servido a Cambio Radical como negociación con los aspirantes presidenciales. En 2014 Cambio Radical siguió la tendencia de 2010. No pudo tener un gran éxito y se mantuvo como la quinta fuerza política del Congreso. En el Senado ocupó 9 curules y en la Cámara de Representantes, 16. Así, con respecto a las elecciones anteriores, solo aumentaron una curul en el Senado. Gráfico No. 3 Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional En cuanto al Senado, fue la lista más votada en tan solo 51 municipios del país, siendo la gran mayoría de estos en la costa caribe y la región oriental, con algún éxito en el Tolima, ya que una de las senadoras era Rosmery Martínez; y Santander, donde estaba el barón electoral Bernabé Celis. Sin embargo, viendo el porcentaje de votos por municipio que obtuvo Cambio Radical en esas elecciones, se marca de nuevo que donde mayor movilización de votos a su favor tuvo fue en la costa caribe, con los departamentos de Sucre, Magdalena, Atlántico, Bolívar, La Guajira y Cesar; y con un resultado positivo en Guainía, Vaupés, Amazonas y el Caquetá. Gráfico No. 4 Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional Esto también se vio reflejado en la Cámara de Representantes, donde la colectividad sacó representantes en los departamentos de Atlántico, Bolívar, Cesar, Magdalena, Guainía, Vaupés, Antioquia, Cundinamarca, Santander, Quindío, Valle y Bogotá. Justamente, en esos departamentos logró ser la lista más votada en sus municipios, consiguiendo un buen resultado en 90. Gráfico No. 5 Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional Mirando el porcentaje de votos recibidos por Cambio radical, vemos que, aunque en más departamentos haya sacado representantes a la Cámara, el grueso de su votación se dio en Magdalena, Atlántico, Bolívar, Cesar, Amazonas, Guainía y Vaupés. Gráfico No. 6 Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional Así, a partir de 2010, y viendo los resultados de 2014, Cambio Radical asentó sus esfuerzos en territorios definidos. Eso le ayudó precisamente en ambas elecciones a que Juan Manuel Santos fuera el candidato a la presidencia de la República más votado en los departamentos con gran éxito electoral de Cambio Radical. Si bien en 2010 Santos tuvo asegurada la victoria en la mayoría del territorio, el apoyo de Cambio Radical en la costa caribe y la región oriental fue más notoria en 2014, donde el apoyo del partido contribuyó a que ganara en estas regiones, que le garantizaron el aumento de votos necesario para ganar en la segunda vuelta. Incluso, desde el uribismo, se denunció en ese entonces un aumento de votos “excesivo”, en especial en la costa caribe. Sin embargo, para 2018 la fuerza de Cambio Radical en el oriente del país se vio relativamente diezmada, mientras seguía manteniendo fuerza en la costa caribe. Con la suma del clan González Villa en Huila, empieza a tener el partido mayor visibilidad en el suroriente del país. Gráfico No. 7 Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional Aumentando sus resultados electorales en 2018 respecto a 2010 y 2014, Cambio Radical volvió a tener gran éxito, volviéndose el tercer partido con más congresistas, luego de obtener 16 senadores y 30 representantes a la Cámara. Al igual que desde 2010, las zonas de más éxito fueron la costa caribe con una votación alta a Senado en Sucre, Magdalena, Atlántico, Bolívar y Cesar; y manteniendo presencia electoral en toda la región oriental del país. Para 2018, se le sumaron Huila, Nariño, Chocó y Valle con buenos resultados. Gráfico No. 8 Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional En cuanto a la Cámara de Representantes, fue donde mejor se vio el éxito de Cambio Radical, siendo el partido más votado en la costa caribe y en varios municipios del centro del país. Esto llevó a que en 182 municipios fuera la lista más votada por su departamento. Gráfico No. 9 Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional Mirando el porcentaje de votación recibido por el partido, las zonas donde más se concentró el voto muestran una consolidación de la costa caribe y el oriente del país, con porcentajes importantes hacia el centro del país y en los departamentos del Pacífico colombiano. Con esa votación obtuvo al menos un representante a la Cámara en 22 de los 32 departamentos del país. Gráfico No. 10 Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional Al éxito en las elecciones legislativas el partido adicionó una candidatura presidencial, de nuevo en cabeza de Germán Vargas Lleras. Sin embargo, el éxito en las legislativas no se trasladó a las presidenciales, luego de que Vargas Lleras sacara 1.412.392 votos. Si bien el fracaso de Vargas Lleras se consideró una mala estrategia de campaña, en la que quedó como un candidato sin ninguna bandera política propia, los resultados mostraron que al partido no le fueron suficientes sus bastiones electorales, al igual que en 2010, para impulsar un candidato propio. Pese a ello, al igual que en las dos elecciones presidenciales hasta el momento, el apoyo de Cambio Radical fue un actor clave para contribuir a la victoria del actual presidente de Colombia, Iván Duque, en segunda vuelta. El fracaso de 2022 Ya para 2018 la victoria de Gustavo Petro en las zonas que desde 2010 se habían consolidado como fortines electorales para Cambio Radical daba cuenta de que se enfrentaban a un actor político de cara al 2022, para mantener los resultados de 2018. Con la irrupción de las listas a Senado y Cámara de Representantes del Pacto Histórico, el movimiento de Gustavo Petro, los partidos más afectados fueron Cambio Radical, el Partido de la U y el Centro Democrático. De esta forma, Cambio Radical pasó a tener 11 senadores y 18 representantes a la Cámara, quedando como la sexta fuerza política en el Congreso. Gráfico No. 11 Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional A diferencia de las tres elecciones pasadas, el fuerte de sus votos quedó relegado a la costa caribe y al Huila, con un relativo éxito en Nariño. Así que, con las elecciones legislativas de 2022, la costa caribe y el Huila quedaron como los fortines electorales de Cambio Radical, con los que pudo haber contribuido a alguna campaña electoral. Sin embargo, son regiones en las que la presencia del partido está acompañada de otros como el Partido Conservador, el Partido de la U y Centro Democrático. Gráfico No. 12 Elaborado por: Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz y Reconciliación (Pares). Fuente: Registraduría Nacional ¿Qué se puede esperar de cara a la segunda vuelta presidencial de 2022? Ante ese escenario, Cambio Radical, a diferencia de 2010, 2014 y 2018, para 2022 no es un actor político decisivo en la contienda presidencial. Principalmente por la irrupción de los proyectos políticos de Gustavo Petro y de Rodolfo Hernández. Al igual que en la primera vuelta, no establecieron una decisión de partido, razón por la cual se han visto adhesiones de sus congresistas actuales y elegidos en 2022 a diferentes campañas. Por un lado, David Luna, el senador más votado de Cambio Radical en 2022 (112.329 votos), anunció a una semana de las elecciones su adhesión a Hernández. Caso contrario al de Ana María Castañeda, elegida senadora con 72.715 votos, quien se adhirió a la campaña de Gustavo Petro, toda vez que su esposo, Mario Fernández Alcocer es primo de Verónica Alcocer (esposa de Gustavo Petro). A su vez, ha habido otros senadores y representantes del seno del clan Char quienes, al parecer, se han quedado quietos tras el resultado de la primera vuelta en donde este clan quedó altamente afectado en sus bastiones electorales de la Costa Caribe. Ante esa posible decisión de mantener en libertad a sus congresistas y votantes, el más beneficiado sería Gustavo Petro, quien en 2018 y 2022 demostró su éxito en los departamentos de Magdalena, Bolívar, Atlántico y La Guajira; mientras que en Huila Rodolfo Hernández tendría una mayor ventaja de acuerdo con los resultados de la primera vuelta.

  • “Las nadie” en el congreso

    Por: María Victoria Ramírez Conversación con Karmen Felisa Ramírez Boscan, mujer wayúu representante a la Cámara electa por la circunscripción internacional. Nueva York, 9 de junio de 2022 Presentación María Victoria Ramírez, Fundación Paz & Reconciliación (Pares): primero agradecerte por acceder a conversar con Pares, para nosotros es muy valioso poder hablar con una mujer como tú, que decidió dar el salto de ser lideresa social a la política. ¿Quién es Karmen Felisa? Karmen Felisa: soy una mujer wayúu que trabaja por la defensa de su territorio y por la defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Hace 11 años vivo en Suiza y aquí he trabajado temas relacionados con la migración, lo que me llevó a postularme para ser candidata a la circunscripción internacional. Y bueno, ahora soy representante por esa circunscripción. Pares: me llama mucho la atención tu doble condición de ser mujer indígena y migrante. Cuéntanos cómo ha sido esa experiencia, ¿cómo fue el momento de la migración?, ¿cómo se vive siendo mujer indígena en Europa?, ¿cómo es ese cambio cultural? Karmen Felisa: yo estudié derecho internacional humanitario especificado a pueblos indígenas en la ONU y además trabajé como consultora de la OIT promoviendo el Convenio 169, que es el que le reconoce derechos a los pueblos indígenas y tribales; a partir de todo ese proceso comencé a recibir fuertes amenazas en Colombia y por esto tuve la posibilidad de ser acogida en Suiza en un programa especial de protección, justamente en la OIT. Viví un año en Suiza y después regresé a Colombia, pero ya había conocido a quien es mi esposo. Yo no quería regresar a Suiza en condición de asilo, pero la situación en Colombia seguía compleja en términos de seguridad, así que mi esposo me propuso matrimonio. Yo me casé siempre con esta idea de regresar a Colombia y siempre he dicho que soy una refugiada del amor. A partir de ese momento comencé a vivir otra experiencia desde la migración. Lo primero, por supuesto, es el choque cultural, yo vengo de un pueblo que es soñador y había una desconexión total con el nuevo territorio donde yo estaba. No podía tener mis tratamientos espirituales y por eso no podía soñar. Y fue un proceso difícil, porque la migración es aplastante, te des-empodera, te lleva a sobrevivir y a trabajar en lo que sea. Poco a poco comencé un proceso de apropiación del lugar y fundé una plataforma que se llama lucify.ch y desde ahí comencé a hacer trabajo con mujeres inmigrantes que tenían experiencia en temas de comunicaciones. Luego fundé entre los años 2016 y 2017 otra plataforma para el empoderamiento de mujeres migrantes, pero más enfocado en mujeres latinoamericanas, colombianas. Esta plataforma se llama “Las nadie, Estrategias feministas para Vivir en Suiza”. Y así fuimos construyendo procesos que nos llevaron también a tomar acciones políticas en el país. Llevamos a cabo varios procesos relacionados con la migración, con la lucha antirracista, con la lucha feminista, diversa, intercultural, incluyente... María Victoria Ramírez, Fundación Paz & Reconciliación (Pares): yo viví en Europa 5 años, en Holanda, y sé lo que es que el cielo sea gris, que no salga la luz que sale en tu territorio, que no haya la cercanía, o esa cercanía a los cuerpos, al otro, en un país que no es el de uno. Entonces, más allá de la migración forzada, a mí me gustaría mucho que me contaras acerca de esa experiencia mucho más íntima de encontrarse con una cultura que para mí, en mi conocimiento de Holanda, tiene como esa distancia de los cuerpos. ¿Cómo viviste tú esa distancia? Karmen Felisa: al principio fue difícil, pero después de pasar ciertas experiencias de exclusión y de racismo empecé a apropiarme de la ciudad en la que vivo, que es Berna. Hoy digo que Berna me pertenece, yo realmente sí he pasado muchas dificultades, pero no quiero quedarme ahí, eso ya pasó. Yo pienso que la migración te obliga a sobrevivir y parte de eso es apropiarse del lugar. Así que yo me apropié de la ciudad y comencé a trabajar en una cocina, limpiando, pero también tengo un taller en donde trabajo muñecas wayúu tradicionales que yo diseño, también trabajo ahí con un proyecto de mi esposo que trabaja con pueblos indígenas de comunidades mapuche en Argentina. Es por esto que pensamos en una estrategia como “Las nadie”, apoyarnos en algo que nos permitiera vivir con dignidad en este país, vivir con voz, con reconocimiento, con apropiación del espacio, y así comencé a hacer trabajo político. Esto ha sido lo más importante, no nos hemos quedado en el quejarnos porque nos tocó hacer una cosa, porque nos tocó hacer la otra, sino que hemos contribuido de una u otra forma y además hemos exigido derechos en el país en donde estamos y esto ha sido parte de esa sobrevivencia. Inicios en la política Pares: es muy interesante este momento en el que te convertiste en una parlamentaria, la representación de los migrantes colombianos que viven y trabajan en el exterior. ¿Cómo fue ese proceso, en qué momento tomaste la decisión y cómo enfrentaste la campaña? Karmen Felisa: yo jamás había pensado en hacer política, detestaba la política y sigo pensando que es todo un desafío para mí. Yo vengo de la Guajira, un departamento en el que se cometen cualquier cantidad de delitos electorales y los que no hay se los inventan para ganar las elecciones. Yo detesto ese contexto de clientelismo, de corrupción. Pero estando en Suiza empecé a ser consciente de la posibilidad y necesidad de un cambio. Comencé a vincularme con algunos grupos que trabajaban con Colombia Humana recogiendo firmas y haciendo todo tipo de actividades políticas. Luego me vinculé más directamente con el movimiento, justamente porque no era un partido político por ese entonces. Esto no era lo único que me llevaba a ser parte de ese movimiento, fue todo ese discurso de las propuestas que en ese entonces hacía Gustavo Petro para Colombia, propuestas que tenían que ver con cuestiones que habíamos hablado desde las comunidades wayúu, propuestas para proteger el medio ambiente, el agua, los territorios. Todo esto me llamó la atención. Así comencé a hacer campaña por mi cuenta. Hice unos vídeos mostrando cómo se vivía en Suiza en comparación con nuestro país. Esos vídeos fueron muy exitosos, se hicieron virales, aunque yo no estaba buscando eso, yo simplemente estaba buscando que la campaña funcionara, aportar desde lo que yo podía. También en 2018 se estaba viviendo un despertar impresionante en Chile, Argentina, Ecuador; empezaron a pasar muchas cosas en Asia y África, estando en Suiza pude ver todo eso muy de cerca. Esto me llevó a pensar como en una necesidad organizativa. Continué con este trabajo, sin dejar de lado lo de la limpieza, las muñecas, la búsqueda de proyectos. Hace un año y medio, más o menos, me dijeron que querían buscar a alguien en Suiza que pudiese ser candidato o candidata para la Circunscripción Internacional. Comencé a dar nombres, yo no me veía ahí, porque no consideraba que fuera lo suficientemente educada en términos de haber ido a una Universidad, de tener todo ese conocimiento; esa transición me sigue costando un poco, pasar de líder social a ser política. Pero varias personas propusieron mi nombre. Comencé a pensarlo, le conté a mi esposo, él también es muy activo en temas de medio ambiente y en la defensa de los pueblos indígenas; y él me dijo que sí, que me apoyaba y que le parecía que yo tenía esa posibilidad. Pero yo tengo hijos pequeños, así que me lo pensé mucho y consulté todos los procesos. A mí siempre me ha gustado el tema migratorio y, de hecho, he escrito varios artículos que han sido publicados sobre estos temas transfronterizos, pero me decía a mí misma que no sabía nada de migraciones, miraba todo lo que había hecho y pensaba que no era suficiente. Pero un día pensé y decidí que era necesario más participación de mujeres en la política colombiana y además no mujeres clase media o clase alta, privilegiadas, sino mujeres que pudieran aportar desde el conocimiento de causa, y no desde el conocimiento de los libros o de la palanca política. Decidí meterme en esto. Al principio pasé una primera consulta al interior de uno de los sectores de la Colombia Humana Internacional y gané contra todo pronóstico. Luego pasamos otra consulta a un nivel más amplio, entre varios niveles de la Colombia Humana, y volví a ganar. Luego pasé otra consulta dentro del Pacto Histórico, esta vez no quedé de primera, pero me cedieron el primer lugar, justamente por haber pasado ya dos consultas internas en el partido. Obtuve el aval de la Colombia Humana, luego pasé otra consulta interna dentro del Colegio Electoral del Pacto Histórico, y al final otra consulta del Pacto Histórico Internacional, para terminar ganando las elecciones el 13 de marzo. Ha sido un proceso de re empoderamiento y ha sido muy satisfactorio. Porque ganamos una curul que estaba definida en Estados Unidos y especialmente en la Florida. Fue importante haberle quitado esa curul al uribismo, porque hoy estamos hablando de una migración colombiana que sí existe, que está aportando económicamente al país para atender la economía cotidiana, con dineros que llegan directamente a la mano de las personas a las que se lo enviamos para pagar medicinas, arriendo, comida, educación, para pagar incluso el gota a gota. Y esto es gracias a la mano de obra calificada y no calificada de la migración colombiana, que hasta que ganamos la curul, era invisible, totalmente cooptada por una migración blanca, privilegiada, rica, que no nos representa a esa gran mayoría que ha sido expulsada del país. El pacto por la paz y el buen vivir de la migración colombiana Pares: cuéntanos acerca del momento en que emprendiste la campaña, cuáles fueron las banderas que lograste consolidar y presentar a esa población migrante que finalmente te eligió. Porque te escucho diciendo “yo no sabía si estaba preparada”, un poco lo que la gente dice de Francia Márquez, por ejemplo, que no está preparada, pero está más que preparada por su por su historia de vida, por su empeño, por su trabajo, por todos los roles que ha desempeñado y las experiencias que ha tenido. Karmen Felisa: yo no estaba preparada, sigo pensando que no estaba preparada, por eso te digo que fue un proceso de re empoderamiento. Porque cuando yo comencé, hace un poco más de un año en este proceso, ni siquiera yo misma daba un voto por mí. Porque la migración te aplasta como como si fueras una lata y te deja vuelta una plancha, te arrastra, en esa desidia, en ese mundo sórdido, que comienza a ser la migración cuando llegas y tienes que enfrentarte a hacer lo que sea. María Victoria Ramírez, Fundación Paz & Reconciliación (Pares): que es la supervivencia, realmente uno está en modo de supervivencia cuando recién llega a un lugar. Karmen Felisa: claro. Nuestro grupo se llama “Las nadie - Estrategias Feministas para Vivir en Suiza”, nadie, porque es que es así como nos sentíamos en un país que no nos reconoce, en una situación migratoria que nos hacía dependientes en unos países conservadores, machistas, patriarcales. El proceso fue muy exigente, tenía que leer todos los días, o tengo que leer todos los días, tengo que prepararme todos los días, tengo que consolidar el discurso, tengo que investigar, estudiar y yo no estaba acostumbrada a eso. Resulta que ganamos las elecciones, pero no María Victoria yo no estaba preparada, pero todo el proceso me re empoderó. Al punto pues que hoy soy congresista de Colombia. Hemos creado un programa de legislación que se llama el Pacto por la paz y el buen vivir de la migración colombiana. Durante la pandemia fue a través de las remesas que se dinamizó la economía del país, en un momento en el que nadie quería invertir en ningún lugar. Somos el segundo renglón de la economía nacional y en tiempos de pandemia ocupamos el primer renglón, por encima de la inversión extranjera. Es nuestro dinero el que entra a pagar las necesidades de la gente que el Estado no es capaz de cubrir. Sin embargo, estos cerca de 6 millones de colombianos y colombianas que vivimos en el exterior hemos sido ninguneadas, olvidadas. Debemos desarrollar nuestro programa para garantizar los derechos de la migración colombiana, iniciar acciones de cambio, hacer un censo, conocer las particularidades de las diferentes migraciones, pues es diferente vivir el sueño americano, o el latinoamericano, o el europeo. Una sola representación por la circunscripción internacional es insuficiente. Hay víctimas del conflicto armado colombiano desperdigadas por el mundo que no tienen representación política en el Congreso. Además, nosotros consideramos que somos más de diez millones por fuera en estos momentos, más cuando hay una triste expulsión de ciudadanos colombianos por falta de atención, por la falta de garantías de derechos en nuestro país. La gente se queja mucho los servicios consulares, por ejemplo, el tema de la mermelada diplomática, el clientelismo diplomático. Hemos pensado que es necesario hacer una reforma estructural de los consulados y embajadas, y en ese sentido es desde donde pretendemos trabajar esta reforma para que los cónsules y embajadores sean gente con carrera diplomática, que represente los intereses de la ciudadanía colombiana. En nuestro programa contemplamos varios ejes, tres. El eje de la migración, de la atención especial por las mujeres y las diversidades, está trabajándose desde una perspectiva de la eliminación de violencias basadas en género, de la atención adecuada a comunidades LGBTIQ+. Estamos creando campañas que eviten la trata de personas, la lucha contra el racismo, la xenofobia y el desarraigo. El otro eje temático es el pacto de la migración colombiana por la paz de nuestro país. Porque la migración en Colombia se ha convertido hoy en una obligación. Sin duda, en Colombia todo el mundo quiere irse, gente pensando que puede salvar su vida y solventar sus necesidades, viviendo en otro lugar. La migración debe ser una opción, pero no una obligación porque tu país te expulsa, porque tus derechos no son garantizados. Colombia necesita un país en paz y por eso nuestro proyecto en el Congreso incluye ese tema, implementar a cabalidad el Acuerdo de Paz. Y el último eje es el que a mí más me interesaba, porque yo soy ambientalista, es el pacto por la madre tierra. Y este tiene que ver mucho con la geopolítica internacional y la obligación en el momento histórico de Colombia para garantizar que el cambio climático se disminuya. Esto implica una política internacional que hace también parte de las estrategias del Pacto Histórico, porque priorizamos la emergencia climática y trabajamos por eso. Para mí es importante trabajar en esa línea de la transición energética, pero como indígena que ha sufrido de primera mano la arremetida de las multinacionales en un territorio que lo tiene todo y al final se quedó sin nada, como la Guajira. La propuesta es que la transición energética tenga como base el derecho de los pueblos a permanecer en su territorio, el derecho al consentimiento previo libre e informado de las poblaciones. Que se tengan en cuenta nuestras cosmovisiones, nuestras dinámicas territoriales. En este sentido hay que generar también unas estrategias de diplomacia internacional, que procuren la revisión de tratados internacionales, especialmente los que tengan que ver con protección ambiental. Por ejemplo, el acuerdo de Escazú. También los de diversidad biológica, cambio climático y, por último, el tema de reconocer a la madre tierra como sujeto de derechos. Pares: dinos como mujer wayúu el mensaje que quieres trasladarle a las niñas colombianas, a las niñas indígenas wayúu, por supuesto a las niñas afrocolombianas que pueden pensarse a través de tu experiencia, de lo que has hecho, ellas también pueden ser protagonistas de la política colombiana... Karmen Felisa: más que un mensaje, yo pienso que hay que trabajar. Yo fundé una organización que se llama La fuerza de mujeres wayúu y hoy es un referente para analizar en la Guajira, y de hecho en Colombia, porque fuimos la primera organización de mujeres indígenas independiente del país, de la cual hoy hacen parte hombres que aportan a ese tejido asociativo y organizacional y cultural, pero el trabajo no es simplemente mandar un mensaje, el trabajo es más bien invitar a esas niñas y a esas mujeres a hacer parte activa de la de la protección de nuestros derechos, de la protección de nuestro territorio, de la protección de nuestros cuerpos. Entonces, mi mensaje es más a involucrarnos de manera activa para que no nos quiten el derecho a soñar, porque en el contexto colombiano, tan racista, excluyente, corrupto, en donde los ricos tienen derechos y los pobres mantienen los derechos de los ricos, es importante tener en cuenta que no podemos dejar de soñar, soñar con que un día podamos estudiar, podamos viajar, podamos tener el agua potable en nuestro territorio, o soñar con que un día una mujer wayúu pueda llegar al Congreso de la República y una mujer negra pueda llegar a ser vicepresidenta. La agenda en Estados Unidos María Victoria Ramírez, Fundación Paz & Reconciliación (Pares): tienes una agenda en Estados Unidos. Cuéntame ¿cómo ha sido este tránsito por Estados Unidos?, ¿cómo te ha recibido la gente?, ¿a dónde piensas ir después de Nueva York? Entiendo que vas a Washington, ¿cuál es la agenda que se está moviendo en este momento pre segunda vuelta presidencial? Karmen Felisa: llegué para motivar el voto en Estados Unidos. Hemos tenido una agenda que ha sido no solamente de reuniones con empresarias colombianas o reuniones con la comunidad. Ayer estuvimos en Boston, en la Universidad de Boston, con una comunidad muy grande de colombianos hablando no solamente sobre la cultura wayúu, sino también hablando sobre la política nacional y políticas migratorias y la perspectiva que tenemos con respecto a la segunda vuelta electoral. Nos hemos encontrado también con medios de comunicación y con diversas organizaciones. Mañana vamos a estar en Washington, donde vamos a tener una agenda muy intensa que tiene que ver justamente con reuniones con organizaciones y en la noche reuniones con la comunidad colombiana, para escuchar sus desafíos, para entender sus problemáticas y para entender también de qué manera vamos a articular el trabajo en el Congreso de la República, porque es que este es un desafío inmenso, yo soy una sola persona, pero eso no significa que esta curul no le pertenezca a toda la comunidad que vive en el exterior. Y es un desafío muy grande porque mantener también ese contacto con ese tejido de base es muy, muy desafiante. Esa es la estrategia, venir a Estados Unidos, dejando el mensaje de que en las elecciones legislativas del 13 de marzo ganamos. El Pacto Histórico ganó. Insistir también en que en la primera vuelta también ganamos, comparando con las elecciones de 2018, fue un triunfo rotundo. María Victoria Ramírez, Fundación Paz & Reconciliación (Pares): tuve la oportunidad de estar varias semanas en Miami previo a la primera vuelta, incluso en el consulado colombiano. Me dediqué a escuchar lo que manifestaba esa gente que llegó masivamente a inscribir su cédula, decían que iban a inscribirla porque tenía mucho miedo de que ganara Petro. En Miami, incluso en Nueva York donde fui en la primera vuelta jurado de votación, percibo un gran temor. Me gustaría escuchar de tus labios argumentos para decirle a la gente por qué temerle o no temerle a la opción de Petro como presidente de la República. Karmen Felisa: pienso que no hay nada que temer con esta opción. Si hacemos una comparativa, por ejemplo, la única opción para proteger la paz y la democracia en Colombia es la propuesta de Gustavo Petro y Francia Márquez. Si analizamos cómo mejorar las condiciones de vida de las mujeres en Colombia, la única opción que hay es la opción de Petro y Francia Márquez. La única opción de garantizar una política migratoria y una diplomacia internacional que vaya en la vía de garantizar derechos, es la opción de Gustavo Petro. El Estado está en peligro si llegare a haber un estado de conmoción interior, el seguir promoviendo un país patriarcal, machista y misógino. Por otro lado, la democracia colombiana no nos puede costar el derecho a la representación a través de las embajadas y consulados, y nosotros proponemos fortalecer esas estrategias, no acabarlas, porque acabar con ellas sería acabar con nuestros derechos civiles y políticos en el exterior. Yo sí pienso que realmente no hay nada que perder, porque el de Petro es un programa construido con la participación comunitaria y popular y con la participación de las mujeres, al punto de que una mujer negra es la fórmula vicepresidencial hoy de Gustavo Petro y una mujer indígena está representando a la migración colombiana. María Victoria Ramírez, Fundación Paz & Reconciliación (Pares): ese es el colofón con el que quisiera terminar esta entrevista. Eres una mujer indígena, una mujer wayúu, una mujer migrante, una mujer que ha estado en las labores del cuidado, que se ha definido a sí misma como una nadie que logra tener esa voz en el Congreso de la República. Hoy, también como mujer migrante, quiero manifestar que aplaudo que seas tú la voz de los y las nadies migrantes en el Congreso de la República.

  • ¿Qué proponen los candidatos en temas de paz, seguridad y líderes sociales?

    Por: Línea de Investigación en Conflicto, Paz y Posconflicto A continuación, presentamos dos infografías interactivas con el comparativo entre las propuestas de los candidatos en temas de paz, seguridad nacional y protección a los líderes y lideresas sociales y ambientales. Estas propuestas las hemos tomado directamente de los programas de gobierno de los candidatos, que adjuntamos al final de la nota. Implementación del acuerdo de paz, diálogos con el ELN, reforma a las Fuerzas Militares, lucha contra las drogas, garantías para líderes ambientales, protección colectiva contemplada en el Acuerdo de Paz, participación política de nuevos liderazgos, entre otros temas Propuestas de los candidatos alrededor de la paz y la seguridad nacional Propuestas de los candidatos alrededor de la defensa de los liderazgos sociales y ambientales A continuación, adjuntamos los programas de gobierno de los dos candidatos para profundizar más en estos y los demás temas.

  • Contra viento y marea

    Por: Guillermo Segovia Mora Abogado y politólogo Cuando parecía que, por fortuna, todo se había intentado sin resultados fatales y la opinión volvía a la cordura, luego de una primera vuelta electoral absurda en la que el uribismo reemplazó su segundo títere por un provinciano agreste y envalentonado, se agitaron de nuevo las resistencias del pasado balbuceante, envenenadas. De la nada, pero como una tarea financiada, preparada y hábilmente ejecutada, en una operación que requiere tecnologías y complicidades solo disponibles en agencias del Estado o con su complacencia, aparecieron meses de grabaciones ilegales de la campaña de Gustavo Petro, para intentar dañarle el paso. En un tiempo calmo y con horas para desperdiciar, no habrían pasado de una fisgonería más con sus chismes, anticipaciones, miserias y vergajadas, como diría el político que ciertos medios pusieron de moda. Pero se trataba de buscarle el quiebre a la hazaña del “indeseado” Petro y de ahí se pegaron para tratar de convertir la práctica común de la viveza electoral en un complot contra las instituciones y las “gentes de bien”, es decir, los que se gozan hoy el país. Este último intento de la ultraderecha de parar a Gustavo Petro, con la travestida revista Semana al frente, de la información a la infamia, les salió mal. Quisieron armar un escándalo nacional que por vías jurídicas impidiera el avance del Pacto Histórico y de sus candidatos a Presidencia y Vicepresidencia, Gustavo Petro y Francia Márquez, y, por el contrario, los reafirmaron. Interpretaron, comentaron, insinuaron, indujeron, consultaron, convalidaron y, luego de una semana de bilis y chismes, nada. Ciertas almas cándidas todavía siguen reclamándole al Pacto la falta de ética, pasando por encima los sabuesos que le colocan a la vida íntima de un ciudadano una cámara en la cama o a quienes pagan con anticipación la cuenta para ganar la aquiescencia de los convidados. Cual exegetas diabólicos intentaron interpretar el lado criminal de las palabras y se encontraron con charlas cotidianas, infidencias y confidencias comunes. En la desesperación, la directora del circo y sus bufones quedaron en el ridículo. Uno de quienes querían perjudicar en la faena y salió ganando es Roy Barreras. Lo que muestran los videos es un tipo bien informado, audaz en la anticipación, capaz para ganar adeptos y con todo y su pasado, confiable y firme. El asunto se tornó baboso. Vicky y su séquito tratando de armar bochinche con un refrito que, sin embargo, los dejó viringos. Gran fiasco el de la otrora revista Semana que cumpliera la cita democrática en los años 60 con el liberal Alberto Lleras y fuera uno de los grandes medios periodísticos de la Colombia de los últimos 30 años con Felipe López a la cabeza. Se vendieron. Hoy es un pasquín de mala ralea y sus periodistas unos sacamicas. La perdieron por ahí y entonces, el registrador más cuestionado de la historia, en lugar de rectificar, inflado a última hora por el respaldo de la derecha, ante reclamos sustentados del Pacto Histórico, tomó pose de machito y le reclama a Petro que respete las elecciones “como siempre las ha respetado”, reconociéndole, sin querer, su talante democrático y dejando claro a nombre de quién actúa y su innoble propósito. Luego, en un extraño éxtasis de resultados por la muerte del tal “Mayimbú”, el comandante de la policía exhibe capturas de miembros “presuntos” de las “primeras líneas”, a quienes acusa de un sartal de delitos y contra quienes pide condena, reemplazando a la Fiscalía y los jueces, y dejando evidencia de que son acciones de amedrentamiento, disfrazadas de prevención, por si alguien osa controvertir lo que diga la Registraduría si, contra evidencia, se atreve a desconocer o valida, a conveniencia, los resultados del 19 de junio. Quien quiera oír que escuche. El martes 14 de junio el candidato del Pacto Histórico, coalición de las organizaciones de izquierda, los movimientos sociales y las organizaciones étnicas del país, imbatible en el Pacífico negro, el gran Cauca indígena, el Caribe garciamarquiano y las gentes libres de las ciudades grandes y pequeñas, anticipando los oscuros movimientos políticos que aún resienten su posible triunfo, en un impecable discurso presidencial dirigió un mensaje de convivencia y tranquilidad a Colombia entera. No a la reelección, dijo Petro, lo que no implica posible continuidad con otros liderazgos de este proyecto histórico; no expropiación, se comprometió, sin renunciar al mandato constitucional de que la propiedad tiene una función social; independencia total de poderes real, afirmó frente a la compraventa de favores actual; lucha contra la corrupción real y no como lema de campaña con el compromiso de solicitar a la ONU una Comisión Internacional de Investigación y convertir a la Procuraduría en una dependencia de la Fiscalía dedicada a develar las formas y beneficiarios del desangre del presupuesto nacional. Y, eso sí, insistió, será un gobierno de cambio. Mientras Petro comunicaba al país sus compromisos democráticos, su rival renunciaba a los debates en público ante sus carencias, trataba de disimular con disculpas su intemperancia grotesca ofensora de cultos, sensibilidades y pertenencias, hacía malabares para zafarse de acusaciones de inmoralidad, machismo, comisión de delitos y evasión fiscal, entre las sindicaciones menos comprometidas con su honra familiar. A pesar de todo lo cual se ha convertido en el “gallo” de la ultraderecha contra el cambio. Risible. Quienes atacaban a Petro por subversivo, ahora le cuestionan ser del establecimiento, no obstante que a la vez lo crucifican por comunista y castrochavista, incendiario e incitador del odio. El gobierno errático lo ataca y juega ilegalmente en contra suya. No saben qué hacer con él, se les salió del molde y se impuso. El problema no es que haya sido un irremisible guerrillero, sino que durante tres décadas dejó la alianza criminal en el poder desnuda. Y ahora es la alternativa. Hace cuatro años la estrategia del miedo le impuso a Colombia el que dijo Uribe y las consecuencias del legado del aprendiz son catastróficas. A pocas horas de definir el país su suerte para el próximo cuatrienio, entrar en otro estadio de su historia o seguir el trauma de sus tragedias, los fantasmas del pasado lo atan al temor y los desafíos del futuro, a la vez que de esperanza, lo colman de incertidumbres. Petro llegó hasta aquí dando batallas por la vida y la decencia, venciendo mafias y patrañas y juntando pueblo. Indígenas, negros, campesinos, mujeres, sexualidades diversas y jóvenes amplían el espacio de la izquierda a los comprometidos con la paz, la justicia y la democracia en una alianza por el cambio inédita. Ojalá, como dice su candidata a la Vicepresidencia, Francia Márquez Mina, esta sea la oportunidad de los nadies y de empezar a vivir sabroso. *Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.

  • Rodolfo Hernández: la nueva apuesta del Partido Liberal

    Por: Nataly Triana Guerrero, Asistente de Investigación Línea de Investigación en Democracia y Gobernabilidad. Por primera vez en la historia republicana del país, los partidos políticos, y especialmente los tradicionales, no fueron decisivos electoralmente para respaldar un candidato presidencial en primera vuelta. Sin embargo, esto no significa que el peso de partidos políticos como el Liberal no sea relevante y representativo para una segunda vuelta presidencial, incluso cuando partidos como este se han fragmentado internamente al no haber declarado libertad de voto para primera y segunda vuelta. De acuerdo con el pre-conteo de la Registraduría, en las elecciones legislativas el Partido Liberal logró obtener 14 senadores y 32 representantes a la Cámara, y 1 representante adicional a través de la coalición Partido Liberal y Colombia Justa Libres, lo que lo posicionó como la tercera fuerza electoral más significativa. No obstante, esta fuerza electoral se fracturó para las elecciones presidenciales, si se tiene en cuenta que solamente 10 senadores y 28 representantes a la cámara decidieron acompañar la directriz de César Gaviria de respaldar la candidatura presidencial de Federico Gutiérrez del Equipo por Colombia, la cual no tuvo éxito. A pesar de que Gutiérrez no alcanzó a llegar a segunda vuelta, su votación es valiosa al contar con 5.069.448 votos, de los cuales se estima que aproximadamente 1.082.430 fueron otorgados por los liberales, lo que representaría un 74% de la votación del partido en el Senado de la República. Tabla No. 1 Estos votos en segunda vuelta son representativos y fundamentales tanto para Petro como para Hernández; sin embargo, a pesar de lo declarado por Gutiérrez, estos no responden a un caudal político propio y, por ende, no pueden ser directamente endosados a Hernández sin considerar cada una de las estructuras partidistas que incurrieron al interior del Equipo Por Colombia como el Partido Liberal. Todo lo contrario, estos votos corresponden a los caudales políticos de los partidos y sus candidatos en cada una de las regiones en las que son representativos. Según el conteo preliminar del senado, el Partido Liberal tiene una fuerza electoral notable en Amazonas, Sucre, Chocó, Guainía, Huila, Meta, Quindío, Risaralda y Sucre. La crisis interna del Partido Liberal Esta fuerza electoral no fue suficiente para favorecer a Gutiérrez, teniendo en cuenta que en Sucre, Chocó, Guainía y Risaralda fueron departamentos donde Petro alcanzó un liderazgo electoral importante. Una de las causas de este resultado es la fractura interna del partido, en la que 4 senadores electos se mantuvieron al margen de las elecciones presidenciales y de manera pública no optaron por una postura clara, mientras 1 senador electo y 5 representantes a la Cámara electos decidieron desobedecer a Gaviria y respaldar a Gustavo Petro o no apoyar a ningún candidato. Tabla No. 2 Entre los congresistas electos que respaldaron a Gutiérrez, y teniendo en cuenta los resultados en los departamentos donde concentran su caudal político y en los que obtuvo votación mayoritaria Gustavo Petro, se presume que las maquinarias políticas de Lidio García Turbay, Fabio Amín, Karina Espinosa Oliver y Laura Fortich Sánchez, no asumieron costos políticos altos para incentivar la votación por Gutiérrez. De acuerdo con fuentes territoriales de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), es probable que estos congresistas no asumieron gastos en la primera vuelta y ello incidiera en que la abstención electoral aumentara, por lo menos en Córdoba, Sucre y Atlántico. Tabla No. 3 Debido a estos resultados y disputas internas, el expresidente Ernesto Samper invitó a César Gaviria a hacerse a un costado y convocar un congreso de refundación liberal para renovar la dirigencia, así como respaldar la candidatura de Gustavo Petro. Sin embargo, Gaviria hizo oídos sordos a esta petición, en parte porque Samper no tiene un caudal político relevante pues su hijo, Miguel Samper, no alcanzó siquiera a obtener una curul en el senado por la coalición Centro Esperanza. Rodolfo Hernández: ¿el camino más adecuado? Nuevamente esta colectividad está a puertas de una fragmentación interna sin precedentes. De acuerdo con las denuncias presentadas por el congresista electo Juan Carlos Losada, César Gaviria habría hecho negociaciones con Rodolfo Hernández por debajo de cuerda y para ello solamente habría convocado en las reuniones internas de la colectividad a congresistas electos que están a favor del respaldo del candidato de la Liga Anticorrupción. Es decir que César Gaviria solamente estaría teniendo en cuenta a la bancada que inicialmente lo respaldó en la primera vuelta y quienes para la segunda han expresado su apoyo a Rodolfo Hernández, lo que explica por qué los representantes electos Juan Carlos Losada y Andrés Calle no han sido invitados a estas conversaciones, ya que ellos hacen parte de los detractores de Gaviria en estas elecciones. En este momento un sector del partido en cabeza de Mauricio Gómez Amín se ha pronunciado públicamente a favor de respaldar a Hernández, a pesar de los severos pronunciamientos del candidato sobre el posible funcionamiento del Congreso en su mandato. Mientras, por otro lado, un sector liderado por Alejandro Chacón ha llamado a la libertad del voto. El primer camino y aparentemente el decidido por la dirección del partido implica para los liberales desde el legislativo hacer parte de los partidos de gobierno y permitir gobernabilidad al tener la bancada más grande en la Cámara de representantes, pero especialmente ser receptores de la burocracia en reciprocidad de su respaldo en las presidenciales. Esta decisión trae consigo que Hernández debe aceptar el apoyo de un partido tradicional, traicionando así parte de su discurso anti-establecimiento que puede poner en peligro su voto de opinión basado en un cambio sin la clase política que representa el continuismo. Lo anterior es significativo, teniendo en cuenta la reciente captura de Mario Castaño, senador electo del partido Liberal que, de acuerdo con las investigaciones de Pares, ha estado presuntamente involucrado con hechos de corrupción, compra de votos, constreñimiento al elector y/o designación de personas como cuotas burocráticas. Castaño en la actualidad ha sido retenido por la justicia por estar aparentemente involucrado en una red criminal que se dedicaba a recibir sobornos para permitir la financiación de proyectos de entidades del orden nacional. Con este antecedente, la adhesión de este partido significa un voto de confianza y un salto al vacío hacia el candidato sobre la modulación de sus propuestas autoritarias como la declaración del estado de sitio, que podría poner en jaque la representación política del partido en este escenario, pero en particular el respeto a la institucionalidad establecida en la Constitución Política de 1991. En este sentido, el camino elegido por Gaviria es el más riesgoso para la integridad del Partido Liberal, teniendo en cuenta que un respaldo por debajo de cuerda no es una promesa en piedra, lo que implica que no necesariamente Hernández podrá respetar los acuerdos llegados y permitir la vinculación del partido al poner en riesgo su discurso anticorrupción y anti-establecimiento. Esta decisión no solamente es arriesgada para el partido y sus congresistas electos, sino también para las maquinarias regionales que pueden desgastarse en estas elecciones y perder la credibilidad, la capacidad económica y su caudal electoral para las próximas elecciones locales de 2023.

  • El cambio es el 19

    Por: Guillermo Linero Montes Escritor, pintor, escultor y abogado de la Universidad Sergio Arboleda A lo largo de estos meses, y durante la campaña para las elecciones presidenciales en Colombia, se ha hablado tanto del cambio que –ya muy próximos a la fecha final– vale la pena repasar cómo el cambio, en términos generales o básicos, significa la forma del ser, la forma de todos los objetos y fenómenos sujetos a transformaciones e interacciones; porque –como habría querido Heráclito que lo interpretáramos– ni los seres ni las cosas se bañan cada vez en el mismo río, aunque los colombianos –permítanme decirlo a lo Tarantino– por no saber elegir a los gobernantes, llevamos muchos años bañándonos en un mismo río de sangre. Naturalmente, el cambio abarca todos los eventos, desde los más comprensibles, como pasar de la noche al día, hasta los más complejos, como pasar de un modelo de gobierno a otro completamente distinto. Y esto es así, pues el cambio refiere a todas las interacciones de lo existente. Pese a ello, los filósofos, que tienden a paralizarlo todo para su cavilación, al definir el cambio siempre le contraponen la llamada “relativa estabilidad de las propiedades”. Desde luego, esto lo hacen sin negar que una piedra informe permanece informe hasta cuando llega alguien y la transforma en una perfecta esfera pulida, como lo hicieron los antiguos costarricenses del Diquís con muchas de sus piedras. Una cosa muy distinta es el cambio social, que no refiere a la modificación matemática de la naturaleza –que impone que al día le sobrevenga la noche– sino la modificación azarosa de la estructura de un sistema social. Modificación de sus valores, de los modelos de comportamiento y de las pautas culturales que a veces parecieran, por encima de la continuidad y orden característicos del cambio, determinadas por el libre albedrío, unas veces de manera ordenada, otras veces de manera caótica. De cualquier forma, podríamos decir que el cambio social solo en muy pocas ocasiones es evolutivo, ordenado y continuo. Si de cuando en cuando no fuera caótico y convulsivo, ya habríamos superado las guerras, ya habríamos corregido los defectos del comportamiento humano y habríamos evolucionado hacia la equidad social, hacia el respeto por todos, tal y como si cada quien fuéramos nosotros mismos. En ese tipo de cambio social, fundado en el respeto, no habrían alteraciones ni rupturas como las revoluciones, que son cambios sociales políticos tajantes y, las más de las veces, son cambios liderados por la fuerza bruta (las turbamultas y los levantamientos populares). No obstante, los cambios sociales llamados revolucionarios, son cambios a los cuales les teme el establecimiento y las clases sociales privilegiadas; porque estos cambios permiten que de una forma de gobierno se pase a otra, descontando la continuidad y el orden, descontando la aparente armonía social de lo que existía para implantar una nueva. Las revoluciones, tal y como se entienden de corriente, conducen al cambio de una manera abrupta: borrón y cuenta nueva. Una opción dramática que a la luz de estas elecciones no es previsible en Colombia, lo cual es algo muy distinto a como algunos sectores de ultraderecha pregonan que ocurrirá. Y no es previsible una revolución dramática en nuestro país; porque, de ganar el candidato de la derecha y centro derecha, lo visualizable es que nada cambiará. Continuarán las políticas del empobrecimiento –“los pobres son el mejor negocio del mundo”– y se ampliarán las licencias del enriquecimiento ilícito –reinarán la economía y la cultura de los traquetos– para favorecer a la clase media arribista, la autodenominada ‘gente de bien’. De ganar el candidato de la izquierda, regirá la búsqueda de la equidad social, continuarán las libertades de culto y creencia –que es algo tan íntimo que sólo deberíamos debatir con nuestra conciencia– y se animarán las tradiciones, no porque estas sean connaturales a la inercia de los pueblos, sino porque las han suplantado con popularismos vacíos. De modo que un cambio revolucionario tajante no se visualiza en Colombia; pero de ganar la izquierda, habrá un cambio que, sin continuidad –aunque de manera ordenada y respetuosa–, virará el país hacia otra dirección moral y económica y se acabará la tradición perversa de la cultura política en Colombia, o mejor, se acabará la incultura política, que significa robo al Estado e incremento de los niveles de pobreza. De ganar el candidato de la derecha, en contravía de la lógica de Heráclito, continuaría el río de sangre; y las mujeres caerán en la inercia del patriarcado en la que se les condena al reducido espacio de una casa: la sobrestimada cárcel doméstica con platos para que frieguen y refrieguen. Si votamos bien este 19 de junio, con seguridad, el cambio será contra el continuismo; pero será armónico y ordenado. * Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.

  • Carta de compromiso por un país libre de corrupción

    Por: Redacción Pares El Instituto Anticorrupción y la Fundación Paz & Reconciliación (Pares) enviaron esta semana una carta de compromiso a los candidatos presidenciales Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, esperando que con su firma demuestren a los electores su compromiso real contra la impunidad y la corrupción. Definitivamente, la corrupción es uno de los problemas más urgentes de Colombia, es por esto que exigimos de nuestros candidatos que tomen una serie de medidas encaminadas a ordenar la administración pública y prepararla para dar el salto a la modernidad y la cultura de la legalidad que el siglo XXI exige de cualquier Estado democrático. Por esta razón proponemos crear de manera urgente instancias democráticas para el tratamiento de la corrupción, específicamente la creación de una sala transitoria de justicia anticorrupción en el seno de la Corte Suprema de Justicia, para que investigue y persiga de manera eficiente entramados de corrupción en el Estado colombiano. Asimismo, y en la medida en que comprendemos que la corrupción es un fenómeno tanto nacional como internacional, la consolidación de una Corte Internacional Anticorrupción para la persecución del delito y el combate a la impunidad. Adjuntamos las cartas que enviamos a los candidatos esperando su firma, para garantizar a la ciudadanía la lucha sin descanso contra este fenómeno que tanto afecta a nuestro país. ¡Gustavo Petro y Rodolfo Hernández, les pedimos demostrar su compromiso contra la corrupción y firmar esta carta!

  • Petro: los cuestionamientos, las dudas y las encrucijadas

    Por: Línea de Democracia y Gobernabilidad Por tercera vez, Gustavo Petro intenta ser presidente de Colombia, esta vez con más probabilidades que nunca. A pesar de que en su paso por el Congreso se convirtió en figura pública nacional por sus denuncias contra los parapolíticos, el cartel de la contratación de Bogotá o los falsos positivos, convirtiéndose en uno de los congresistas más reconocidos e importantes de la historia reciente del país, Petro ha sido criticado por múltiples razones y por diversos sectores políticos (incluida la misma izquierda y la centro-izquierda) y sociales. Petro ha querido mostrarse como un candidato alejado de las maquinarias electorales y con la experiencia necesaria para gobernar, pero carga diversos cuestionamientos, desde la para algunos poco eficiente y caótica alcaldía de Bogotá, pasando por la alianza con clanes políticos poderosos y tradicionales, su cercanía con Piedad Córdoba, las visitas a la cárcel La Picota y las más recientes estrategias de campaña cuestionables contra la coalición Centro Esperanza evidenciadas en los videos filtrados por Revista Semana. La Fundación Paz & Reconciliación (Pares) presenta los cuestionamientos de Gustavo Petro. Conozca el informe completo aquí:

  • Otro golpe a la organización étnico territorial de Buenaventura

    Por: Dennis Arley Huffington, Investigador Territorial Oficina Pares Pacífico El 12 de junio, pasadas las 3 de la tarde, una lancha equipada con un motor 200 (alto cilindraje) llegó a la vereda Calle Larga del Río Anchicayá en Buenaventura. Desembarcaron sujetos armados no identificados quienes, sin mediar palabra, se dirigieron hacia la residencia del líder Omar Delgado, a quien amarraron, lo subieron a la fuerza a la embarcación y se lo llevaron hacia la desembocadura del río sin que la comunidad pudiese evitarlo. Desde el Consejo Comunitario Mayor de Anchicayá y el Proceso de Comunidades Negras (PCN), se alertó la situación ante la opinión pública y órganos competentes para activar la ruta rápida y evitar una tragedia, temiendo se repita lo ocurrido a finales del año pasado en Yurumanguí con Edinson Velandia y Abencio Caicedo, líderes sociales de las cuencas del sur de Buenaventura, de quienes sigue sin conocerse su paradero. Sin embargo, hasta el momento se desconoce el paradero de Omar, quien es integrante del Comité Veredal del Consejo Comunitario y funge como sepulturero en la comunidad. El riesgo para los anchicagüeños La situación en el Anchicayá ha sido angustiante en los últimos tres años como consecuencia de la presencia de grupos armados ilegales que intentan reemplazar a la extinta guerrilla de las FARC en el control del territorio. Primero fue el ELN, posteriormente pequeñas agrupaciones de disidencias que se asentaron en los ríos de Buenaventura, y recientemente la Columna Móvil Jaime Martínez, del comando Coordinador de Occidente (CCO). Esto ha generado una serie de victimizaciones contra las comunidades, tales como: la desaparición y posterior asesinato del campesino Luis Hernán Gamboa Potes, a inicios de 2019; el hecho del 3 de noviembre de 2020 cuando “hombres armados subieron por el río hasta la vereda San José, parte baja del río Anchicayá, allí dispararon contra la vivienda de uno de los integrantes de la junta directiva del Consejo Comunitario Mayor de Anchicayá, a quien además le hurtaron dos lanchas y dos motores”; o el asesinato el año pasado de Cristian Estrella Riascos, comerciante de la zona, a quien además le balearon y quemaron su camioneta, la cual era utilizada por los habitantes de Anchicayá y Sabaletas para trasladar enfermos y personas que lo requerían hasta el casco urbano de Buenaventura. Además, la oficina Pares Pacífico pudo conocer que desde finales del año pasado hay una amenaza latente por parte de la Columna Móvil Jaime Martínez de dejar sin fluido eléctrico a la ciudad de Buenaventura. Para ello han intentado atentar contra la hidroeléctrica que queda ubicada en la zona del río Anchicayá, pero la fuerza pública lo ha impedido, por lo que también se registran hostigamientos contra la base militar que la custodia. Sobre esto último, el general Miller Nossa, comandante de la Tercera Brigada, manifestó ante los medios de comunicación que las incursiones las viene haciendo la Jaime Martínez por el río Anchicayá, mientras que el frente Adán Izquierdo avanza desde el municipio de Dagua, ambas estructuras pertenecen al CCO y la línea “Gentil Duarte”. La hidroeléctrica, otra amenaza El Consejo Comunitario Mayor del Río Anchicayá fue ganador del Premio Nacional de Derechos Humanos en Colombia de 2021 en la categoría Proceso Colectivo del Año, por su lucha y resistencia durante 20 años por la reparación integral del río y la comunidad ante el ecocidio perpetrado por la Hidroeléctrica de Anchicayá, la cual vació 500 mil metros cúbicos de sedimentos a las aguas del río, entre el 23 de julio y el 26 de agosto de 2001. Las comunidades, junto al abogado Germán Ospina, interpusieron una acción de grupo que, 20 años después de los hechos, finalmente se resolvió a través de una sentencia del Consejo de Estado fechada el 10 de junio de 2021. La sentencia condenó a Celsia, empresa dueña de la central hidroeléctrica, y a la autoridad ambiental del Valle del Cauca (CVC), organizaciones que se vieron obligadas a indemnizar a las comunidades afectadas por daño emergente, lucro cesante y daño moral. A pesar de esto, no se ha podido hacer efectiva la sanción, porque desconoce parte de la población afectada y censada por la misma comunidad. Tampoco se ha dado cumplimiento al diseño e implementación de un programa de repoblamiento y fomento piscícola, sustitución alimentaria y asistencia técnica agropecuaria para las comunidades, que son las medidas ordenadas para recuperar el río que ordenó el Ministerio del Medio Ambiente. El miedo que ronda Anchicayá Hay un temor latente de que se repitan los hechos del pasado. Las comunidades temen una nueva masacre como la ocurrida en la madrugada del 11 de mayo del año 2000 en Sabaletas. Y que suceda nuevamente la tragedia ambiental del 2001, debido a que actualmente la hidroeléctrica tiene más sedimento del que vaciaron hace veinte años y se desconoce cuál va a ser el procedimiento para su evacuación. Este temor se manifiesta con el vaciamiento del territorio. En Anchicayá se viene presentando una serie de desplazamientos individuales, gota a gota, que es casi imperceptible desde afuera porque pocas veces son denunciados. Pero cuando se transita por el río y se camina por las veredas, se ven las casas abandonadas, perros en las calles sin nadie que los alimente y calles desoladas. Poco a poco el territorio se va quedando sin vida. Actualización de la noticia 14 de junio Mediante un comunicado del Proceso de Comunidades Negras, el Consejo Comunitario Mayor del río Anchicaya y la organización Étnico Territorial UNUIRA informaron que el líder comunitario Omar Delgado afortunadamente fue devuelto a su casa en buenas condiciones.

  • Muere alias “Mayimbú” en operativo del ejército

    Por: Francisco Daza Vargas, Investigador Nacional Línea de Investigación en Conflicto, Paz y Posconflicto A primeras horas de la mañana del 13 de junio, el presidente Iván Duque dio a conocer que fue neutralizado Leider Johany Noscue, mejor conocido con el alias de “Mayimbú”. La primera información que se tiene sobre su muerte es que ocurrió en el marco de la operación Jaguar, en la que se presentaron combates entre tropas del ejército y grupos disidentes en el municipio de Suárez (Cauca). Tras la muerte de alias “Jhonier” a inicios de este año, alias “Mayimbú” se puso al frente del Comando Coordinador de Occidente (CCO). El CCO surgió a finales de 2019, a través de una alianza estratégica entre pequeños Grupos Armados PosFarc (GAPF o disidentes) que surgieron en el año 2017, integrados por combatientes de las antiguas FARC-EP (Frente Sexto), quienes decidieron no acogerse Acuerdo de Paz, conformando así las estructuras armadas autodenominadas Columna Móvil Jaime Martínez y Columna Móvil Dagoberto Ramos. A estas estructuras se sumarían el Frente Carlos Patiño, el Frente Rafael Aguilera, la columna móvil Franco Benavides y la Compañía Adán Izquierdo. Contando con dichas estructuras, el CCO es en la actualidad el grupo armado con mayor poder militar, presencia y control territorial sobre el suroccidente colombiano, siendo el epicentro de su accionar el departamento del Cauca y expandiendo su presencia hacia departamentos como Valle del Cauca, Nariño, Huila y Tolima. ¿Quién era alias “Mayimbú”? El recorrido de Leyder Johany Noscue Bototo, nacido el 13 de junio de 1991, alias “Mayimbú”, dentro de los grupos armados comenzó con su vinculación al hoy extinto Frente Sexto de la guerrilla de las FARC, cuando apenas tenía 12 años, asumiéndose como miliciano. A los 15 años se vinculó como guerrillero raso, operando en el norte del Cauca y Sur del Valle del Cauca. Entre su prontuario hay ataques a tropas del ejército (2010), hurto de vehículos (2013) y secuestro extorsivo (2014). Posteriormente, tras la captura de alias “Iván Mordisco” en 2018, Noscue se convirtió en cabecilla del GAPF Columna Móvil Jaime Martínez, la cual operaba en los municipios de Suárez y Buenos Aires, teniendo a su cargo a por lo menos 124 personas en armas. A finales de 2019, alias “Mayimbú” fue oficialmente expulsado de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), debido a que se confirmó su vinculación a dicho GAPF y fue relacionado, además, con el control de varias rutas del narcotráfico en el sector del Naya, municipio de Suárez, Cauca. Alias “Mayimbú” es artífice de múltiples atentados contra líderes y personas defensoras de derechos humanos, de los cuales se resalta la masacre ocurrida el 2 de septiembre de 2019 en Suárez, en la cual fue asesinada la candidata a la alcaldía Karina García, junto a otras 5 personas. Tras asumir la comandancia del CCO a inicios de año, alias “Mayimbú” aparecería en un video enviando un mensaje de “solidaridad” a la población del departamento de Arauca, en el marco de la confrontación entre el ELN y el Grupo Armado Post-FARC (GAPF) Frente 10 Martín Villa. En dicho video, alias “Mayimbú” expondría su respaldo al último grupo y a otros frentes que operan en el oriente del país, como el 28 y el 45 (todos pertenecientes a la línea de “Gentil Duarte”). Asimismo, durante el corto tiempo que alias “Mayimbú” estuvo al frente del CCO, se presentaron diversas acciones entre las que se destacan el reclutamiento forzado de 4 menores de edad en el municipio de Caloto, por parte de la Columna Móvil Dagoberto Ramos, el asesinato del Líder Social Richard Betancourt y el atentado con carro bomba a la Alcaldía del municipio de Argelia, al parecer por el Frente Carlos Patiño. Alias “Mayimbú” era una persona fuertemente perseguida por la Fuerza Pública y su muerte ocurre semanas después de la muerte de alias “Gentil Duarte”, siendo un fuerte golpe, tanto para la línea de grupos disidentes que lleva su nombre, como para el CCO. Se desconoce si tras este hecho exista una vacío de poder al interior del CCO o si por el contrario se esté moviendo el organigrama para elegir a quien(es) estará(n) al frente de esta confederación y si tendrá(n) un perfil militar como el que tenía alias “Mayimbú” o uno más político como el que manejó alias “Jhonier”. Desde la Fundación Paz & Reconciliación (Pares) se expone la preocupación por las posibles alteraciones de orden público en el departamento del Cauca antes las represalias del CCO tras la muerte de alias “Mayimbú”, ya que ocurre a pocos días de las elecciones de segunda vuelta presidencial.

  • Feminicidios en el Cauca

    Por: Walter Aldana Político Social Alternativo Al histórico trato despectivo en contra de las mujeres chicas, adolescentes, maduras, mayoras; mujeres profesoras, médicas, fisioterapeutas, politólogas, juezas, etc., por su condición de ser mujer (trato despectivo alentado también por un candidato a la presidencia), se suma un fenómeno creciente: el feminicidio. Según la ONG Colombia Legal Corporation, el feminicidio es “el asesinato de mujeres realizados por hombres, motivados por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad de las mujeres". Y si no fuese por el acceso a información y a las redes sociales, millones de seres humanos no conoceríamos acerca de los más aberrantes casos contra la condición del ser mujer. Según reportó la página de internet "Primera Edición Noticias" el pasado 12 de junio, la Ruta Pacífica de Mujeres denunció que en lo que va corrido de 2022, son 37 las mujeres asesinadas en el departamento del Cauca, tres de ellas en la semana del 5 al 12 de junio. Los feminicidios de Daniela Tovar, en el corregimiento de Mondomo de Santander de Quilichao; Jennifer Hernández, en Miranda; e Isabel Perafán Samudio, ocurrido el pasado jueves en el municipio de Mercaderes, se atribuyen a sus actuales o anteriores parejas sentimentales y en algunos casos a los grupos armados que gobiernan nuestros territorios en el departamento del Cauca. La sociedad machista y patriarcal, ha construido elementos culturales que afianzan ideas de hegemonía masculina frente a las mujeres y les determina un papel central: el cuidado de las hijas y los hijos. Según esta ideología, la "madre sacrificada" es aquella que "aguanta" lo que sea al lado de una pareja masculina atarvana e incluso golpeadora. Recuerdo que en épocas anteriores en el día de la madre, le regalábamos una estufa, una nevera, en fin; un electrodoméstico: la madre como extensión de la cocina. Se les ubica su espacio en la casa, en los oficios domésticos y el cuidado de los niños, porque en la calle, en el trabajo, supuestamente, tienen la "tentación" de ser infieles. La máxima expresión del machismo está dada por creer el hombre ser propietario de la mujer. Es tan enfermiza esta condición que frases como " si no es para mí, no es para nadie", “yo no dejo que te falte nada”, “tú cuidas la casa", hacen carrera en nuestra sociedad. Los hombres inician con agresiones verbales, pasan a las amenazas, los ultrajes físicos y, dolorosamente, terminan en el feminicidio. Debemos construir una política pública que prevenga y enfrente esta situación reiterativa, que en la semana anterior se llevó tres vidas. Solo porque eran mujeres. * Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.

  • Petro y las Fuerzas Armadas

    Por: León Valencia De llegar a la presidencia, Gustavo Petro tendrá un reto mayor: establecer una relación armónica y transformadora con las Fuerzas Armadas. No será fácil. Las prevenciones y las distancias son enormes. El pasado guerrillero de Petro genera en la Fuerza Pública una gran desconfianza. No es para menos, en esta larga guerra una multitud de soldados quedaron tendidos en los campos y en los hospitales. Los dolores acumulados no son pocos. Pero Petro lleva también a cuestas las heridas de la tortura y la cárcel a que fue sometido en su juventud por unidades del Ejército Nacional. De esto habla con especial afectación en su libro Una vida, muchas vidas. Ahora bien, más allá del pasado del candidato y de las afrentas personales, están las graves acusaciones, críticas y cuestionamientos que las izquierdas le han hecho siempre a la Fuerza Pública del país. Una de esos cuestionamientos brotó en plena campaña. Gustavo Petro hizo eco de las declaraciones de alias “Otoniel”, quien señaló que algunos generales estaban a sueldo del Clan del Golfo. De inmediato, Eduardo Zapateiro, comandante del ejército, respondió airado trayendo a colación escándalos del candidato. El rosario de acusaciones contra la Fuerza Pública va desde esa connivencia con las mafias y los hechos de corrupción, hasta graves violaciones a los derechos humanos. La tragedia más dolorosa y monumental, conocida como los falsos positivos, en la cual murieron 6.402 personas inocentes e inermes, según lo ha dicho la Justicia Especial para La Paz. De ahí que la izquierda tenga entre sus principales banderas la reforma a la Fuerza Pública. El mismo Petro lamenta que la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 no hubiera abocado “una reestructuración democrática de las Fuerzas Armadas”. Señala que su movimiento, en cabeza de Antonio Navarro, claudicó por miedo a que el ejército organizara un golpe contra la nueva Carta. El ascenso de Petro a la presidencia —si es que se da— y la importante bancada parlamentaria que conquistó la izquierda en las elecciones de marzo, configurarían una oportunidad de oro para adelantar cambios en la doctrina, estructura y despliegue territorial de las Fuerzas Militares y de Policía. Por otro lado, se generaría un ambiente institucional especialmente favorable para las labores de la justicia transicional, un gran respaldo para la JEP, los hallazgos de la Comisión de la Verdad y las pesquisas que adelanta la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas. La virtuosa ocasión de juntar la reforma a las Fuerzas Armadas y el protagonismo del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, permitiría forjar una nueva Fuerza Pública comprometida con el posconflicto y la paz. Pero para hacer estas transformaciones sin graves traumatismos, es preciso reconocer el enorme valor de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, su sacrificio en esta guerra, la urgencia de integrarlas a las grandes conquistas de la sociedad colombiana. La reforma tiene que ir acompañada de incentivos para los 170.000 policías y los 310.000 militares que componen esa enorme familia. La izquierda en el poder estará obligada a mirar con otros ojos a la Fuerza Pública. Tuve el privilegio de participar en un programa de conversatorios sobre la paz y los derechos humanos que organizó la Universidad de Oslo. Fueron diez años de encuentros recurrentes con la oficialidad del país. Por estos conversatorios pasaron 1.080 coroneles y generales. Algunos de ellos participaron luego en las negociaciones con las FARC y contribuyeron a que se firmara este gran acuerdo. La oficialidad colombiana pertenece a la clase media. Buena parte de su educación se realiza en instituciones propias, su contacto con las grandes universidades ha sido limitado. El roce con las élites del país es también escaso. Comparten lugares de vivienda y de esparcimiento. Se entrelazan en familias y terminan compartiendo buena parte de sus vidas. Segregación puede ser una palabra muy fuerte para calificar el aislamiento social que viven muchos de ellos, pero algo tiene de eso. El nuevo presidente debe poner especial atención a esta realidad para hacer las transformaciones estructurales. Pero tiene una tarea urgente. Debe recuperar el mando civil y trabajar en la cohesión de la fuerza. En el gobierno de Duque creció la autonomía de la cúpula militar y se produjeron divisiones y fisuras preocupantes en las filas.

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