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  • En Buenaventura se construye la Agenda de Transparencia y Anticorrupción

    Por: Oficina Pacífico - Pares Buenaventura avanza en el ACTA Las Agendas Ciudadanas para la Transparencia y la Anticorrupción (ACTA) son propuestas que surgen desde la sociedad civil a partir de las realidades, necesidades y expectativas de individuos, grupos u organizaciones sociales frente a la gestión de los recursos públicos. Estas agendas ciudadanas son instrumentos que permiten visibilizar la voz de la sociedad civil en relación con los temas de transparencia y lucha anticorrupción. En Buenaventura la agenda ciudadana se construyó con la participación activa de grupos de interés claves en el territorio. Este instrumento permitió identificar problemas, situaciones de corrupción y sus afectaciones de manera diferenciada, y a partir de ahí construir propuestas claras, factibles y alcanzables. Con la agenda ciudadana se busca posicionar en la agenda pública la problemática que a nivel local se vive en relación con el tema de la corrupción. En Buenaventura se identificaron tres líneas. Existe una normalización y/o naturalización por parte de la ciudadanía bonaverense de prácticas corruptas que van en contra de la ética política y la legalidad. Existe una ruptura en la relación entre la ciudadanía de Buenaventura y las instituciones públicas. Y finalmente, hay prácticas sistemáticas ligadas a la corrupción en el ejercicio de la función pública. ¡Esto hay que hablarlo! Foto 1. Encuentro ciudadano para la construcción de la agenda. Encuentro ciudadano para la construcción de la agenda. Imagen de: Fundación Paz & Reconciliación A partir de las problemáticas identificadas en un ejercicio incluyente y participativo, surgió la necesidad de incidir y generar cambios en Buenaventura en tres sentidos: promover una cultura de la transparencia, fortalecer la confianza entre las instituciones y la ciudadanía; y aportar en el fortalecimiento de la gestión administrativa. Para abordar estos elementos, se construyó una estrategia que permitirá impulsar, apropiar y promover la agenda. Nacieron los “Guardianes de la Transparencia”, que son jóvenes, mujeres, líderes, miembros de comunidades étnicas, LGTBIQ+ y, en general, miembros de organizaciones de la sociedad civil que dan vida a esta figura colectiva, que propende la implementación de la agenda y la articulación con otros actores para fortalecer el proceso. Los Guardianes son, además, una figura colectiva que surge como forma de autoprotección de las organizaciones participantes. Integrantes de diferentes organizaciones de la sociedad civil firmaron el acuerdo “Guardianes de la Transparencia”. Imagen de: Fundación Paz & Reconciliación El 21 de abril, los Guardianes de la Transparencia, con el apoyo de la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), hicieron la presentación de la Agenda Ciudadana de Transparencia y Anticorrupción (ACTA) en Buenaventura. El espacio contó con la participación de socios nacionales del programa Juntos por la Transparencia tales como la Escuela de Gobierno Abierto de la Universidad de los Andes, Transparencia por Colombia, el Foro Nacional por Colombia y ciudadanía en general. ¿Ahora qué viene? En el marco de la estrategia de cambio cultural, que es un pilar para el desarrollo de la agenda ciudadana, se impulsará un ejercicio práctico de veeduría ciudadana en una obra de importancia e impacto para la comunidad bonaverense. Se espera que bajo el liderazgo de los Guardianes de la Transparencia y con el apoyo de la Pares, se consolide una veeduría ciudadana para la remodelación del Estadio Marino Klinger. Este es un proyecto que Buenaventura ha esperado por mucho tiempo y que hoy cuenta con recursos del Ministerio del Deporte, en el marco de los acuerdos del paro cívico del año 2017. La sociedad civil cree en la necesidad de encontrar soluciones de manera colectiva a los problemas que deja la corrupción. Imagen de: Fundación Paz & Reconciliación “El estadio Marino Klinger es el compromiso más importante que tenemos con Buenaventura. Los recursos ya están garantizados y girados al Fondo para el Desarrollo Integral del Distrito Especial de Buenaventura (Fonbuenaventura) para abrir la licitación”, expresó Guillermo Herrera, ministro del Deporte. Hacia una Buenaventura con Transparencia Con esto hacemos una invitación a la ciudadanía bonaverense, a cada persona u organización que quiera ser parte de esta agenda ciudadana, que quiera ser veedor de lo público y promotor de la transparencia, que crea en que una Buenaventura mejor es posible, a que se sume a este proceso de construcción colectiva para la transparencia y la anticorrupción. Están abiertas las puertas para ser partícipes de este proceso que nos convoca a todas y todos. Les extendemos una invitación con el anhelo de que sean ustedes quienes contribuyan a seguir construyendo una Buenaventura con transparencia. Más información pares.pacifico@pares.com.co @juntosporlatransparencia #juntosporlatransparencia #jxt #pares #conexionpublica #culturaporlatransparencia

  • Las manzanas de Hernández y Petro

    Por: Guillermo Linero Montes Escritor, pintor, escultor y abogado de la Universidad Sergio Arboleda. No entiendo por qué se tiene o se tenía el imaginario de que a Gustavo Petro le iría mejor en una segunda vuelta con Federico Gutiérrez que con Rodolfo Hernández; porque la verdad es que ambos significan lo mismo electoralmente: una previsible suma de votos contra Petro. Sabíamos que de ganar Hernández su paso a la segunda vuelta, los votos naturales de Gutiérrez –provenientes todos del uribismo acérrimo– no irían para Petro. Y sabíamos que, de ganar Gutiérrez, los votos de Hernández –casi todos provenientes del uribismo vergonzante– tampoco le favorecerían, pues se irían con Gutiérrez. De modo que, habiendo ganado Rodolfo Hernández su carrera contra Federico Gutiérrez, es natural que la primera certeza surgida en el imaginario de la gente común y corriente es que los votantes arrebañados entorno al querer de empresarios de derechas –en un país donde reina la inequidad social por culpa de las políticas de esos mismos empresarios– no cambiarán su voto por alguien como Petro, cuyo programa de gobierno es contrario a los intereses de los dueños de empresas. De hecho, Petro privilegiará a los trabajadores y a los pobres, pero también desmontará las exenciones ilegales a los ricos que no pagan debidamente sus impuestos. Valga decir que en ningún caso esta promesa –amenaza para los corruptos– implicaría el detrimento de las fortunas legales de los empresarios y de los ricos lícitos. De igual manera, a los ojos del ciudadano corriente, parece imposible que Gustavo Petro, habiendo llegado al techo de sus electores –como lo propagan encuestadoras y medios de comunicación desinteresados de su triunfo– pueda sumar en segunda vuelta dos millones de electores más. Una perspectiva analítica que desconoce la realidad histórica del candidato de la Colombia Humana, pues Gustavo Petro, en su carrera política electoral, siempre, cada vez que se ha expuesto a ser elegido, no ha hecho sino sumar y sumar votos; es decir, nadie puede predecir todavía hasta dónde llega el techo de Petro. Pero, ¿cómo aseverar que en esta ocasión no ha llegado a su techo? Petro no ha llegado a su techo: porque los votos liberados de Fajardo esta vez no son todos suyos y el profesor bien podría irse a ver ballenas con sus 100 mil votos, porque no le haría mella a Petro ni tampoco engrosaría la bolsa de votos de Hernández, como sí engrosó la de Duque en 2018. Esta vez detrás del fajardismo están también los votos de personalidades novísimas de la política, como Ariel Ávila, que al decir que no votará por Hernández es inimaginable que se vaya a mirar ballenas, como tampoco lo harían Navarro Woolf, Antanas Mockus y, entre otros de igual perfil centro-izquierdista, Angélica Lozano y Claudia López; de modo que estos votos se sumarán espontáneamente a Petro Petro no ha llegado a su techo: porque los votos liberales que apoyaron a Federico Gutiérrez por orden de su partido y de su jefe político César Gaviria, ya desbancado su candidato, bien podrían votar por Petro, puesto que así lo manifestaron algunos congresistas liberales tras aceptar con camisas de fuerza los acuerdos entre su jefe político y Federico Gutiérrez. Ya este martes 30, por ejemplo, el expresidente Samper invitó a Gaviria a sumarse al Pacto Histórico y un buen número de liberales que hoy están emocionalmente fritos por la derrota de Federico Gutiérrez, no saldrán a votar en junio a falta de candidato o lo harán en blanco (abstenciones y votos, los blancos, que naturalmente se le restarán a Hernández). Petro no ha llegado a su techo: porque los empleados que fueron forzados a votar por Federico Gutiérrez ahora, si no los obligan a votar por Hernández, lo más seguro es que voten por Petro. De hecho, si Petro no ganó en la primera vuelta fue porque funcionaron las amenazas de los jefes laborales anti-petristas a sus empleados. Hay, por ejemplo, muchas pruebas acerca de cómo los empresarios se pusieron de acuerdo para llenar las plazas públicas en favor de Federico Gutiérrez y llenarlas de gente aburrida, de gente obligada a celebrar con arengas y a aplaudir incoherencias en favor de un candidato ajeno a sus convicciones. Petro no ha llegado a su techo: porque los llamados portadores del voto de opinión requieren mayores argumentaciones –aquí procuro ayudar en eso– y porque la procastinación de los izquierdistas es real: ¿si ya tenían la segunda vuelta asegurada para qué desgastarse en la primera vuelta? En tal suerte, era previsible que ocurriera lo que hoy está ocurriendo. Y aunque parezca el peor de los mundos para el candidato de la izquierda, la realidad es que la segunda vuelta le quedó muy fácil a Gustavo Petro, porque su rival, Rodolfo Hernández, le hace contraste de modo caricaturesco y no es necesario “meterle cabeza” para discernirlo: - Mientras que Petro es un hombre bueno, el otro es un hombre cínico e inescrupuloso. - Mientras que el uno tiene declaraciones acerca de las personas completamente respetuosas y nobles, Hernández las tiene de ruin y patán –como les llamaba Einstein a los hombres de baja estofa–. - Mientras que Petro hace alarde de su preferencia por las mujeres, incluso concediéndoles la mitad de sus cuotas políticas que podría habérselas endosado a cualquier gamonal o apostante electoral; Hernández las condena a ser amas de casa y –desde el punto de vista de su significación patriarcal– no las imagina por fuera de ese reducido espacio esclavista y malsano. - Mientras que Gustavo Petro ha mostrado desde siempre su respetuosa manera de ser en el trato a los demás, el otro señor ofrece tiros y da cachetadas. - Mientras que Petro privilegia a la gente pobre con promesas que buena parte de la sociedad ve irrealizables porque les parece anómalo que un Estado se solidarice con los más necesitados, sin ponerlos a cargar piedras ni a lavar ropa ajena…, mientras que Petro los ennoblece y les ofrece educación para sus hijos e incluso ayudas económicas para las madres solteras con hijos de brazos; el señor Rodolfo Hernández los trata de hombrecitos y de mujercitas como si fueran soldaditos de plomo de su juego de guerra. Y ahí, en su juego perverso que es la realidad de su oficio de empresario, en vez de ponerlos en un papel ennoblecedor, digamos paternalista, lo que hace es burlarse de ellos. Se ríe de los pobres porque les obliga a hipotecar sus casas, y pasar muchos años pagándoles cuotas para liberarse de sus hipotecas. Así lo dice con sus palabras: “los pobres son el mejor negocio del mundo. Financio los edificitos que hago y yo cojo las hipotecas que esa es la vaca de leche. ¡Imagínese, quince años un hombrecito pagándome intereses! ¡Eso es una delicia!”. El talante de Petro, con respecto a sus acciones anti-corrupción, ha sido el más connotado en los últimos 20 años en el país político, porque aparte de haber llevado a la cárcel a más de 30 congresistas por parapolítica, tiene también en ellas a los corruptos más avezados de la historia, como los son los hermanos Nule y los Moreno Rojas. En contraste su oponente Hernández, lo que ha abanderado en su departamento es la corrupción. Él mismo en este momento se encuentra imputado por irregularidades (corrupción pura) en un contrato de consultoría y el 21 de julio se dará inicio al juicio oral, tras el cual se esclarecerá su culpabilidad; porque los indicios, en materia de contratos estatales o interadministrativos, son muy discernibles, no sólo por los vicios de forma, sino por los vicios típicos de una cultura política dada a robar al Estado. De manera que las diferencias entre Gustavo Petro y Rodolfo Hernández saltan tanto a la vista que el reto de escoger presidente resultará igual o semejante a si le pusiéramos a un estudiante universitario a escoger entre un pensador –que abriría puertas a la creatividad intelectual– y un tiktokero –que ampliaría los potreros–. O igual a si pusiéramos a un niño a escoger entre dos manzanas: una fresca y luminosa y la otra podrida y oscura. El pueblo colombiano sabrá qué manzana preferirá comerse. * Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.

  • Las claves para competir con Rodolfo Hernández

    Por: Esteban Salazar, Coordinador de la Línea de Democracia y Gobernabilidad @estebanalitic Como lo advertí días previos a las elecciones de primera vuelta, Gustavo Petro es un efecto de la necesidad de cambio en el país, pero no su causa. Y, aunque antes de primera vuelta era quien mejor evocaba ese deseo en el electorado, los resultados demostraron que no era el único. Sorpresivamente, Rodolfo Hernández logró un paso a segunda vuelta, burlando las variables clásicas de análisis con las que se busca explicar estos fenómenos electorales. Quienes más se lograron acercar a esta lectura fueron las encuestas, pero cabe preguntarse si también son las responsables de este hecho. En apenas un mes, Hernández pasó de tener en las encuestas de marzo de 2022 un 11%, a un 21% una semana antes de las elecciones. Las encuestas, los discursos y los medios crean también realidades, y quedará la incógnita de si se trató de una intención legítima del voto o fue un incremento artificial en las expectativas, sobre todo teniendo en cuenta las carencias de Federico Gutiérrez para convocar a los votantes de derecha y su desventaja en la que fuera una eventual segunda vuelta con Petro, en la que ya no alcanzaba a ganarle. Dejando de lado las teorías conspirativas, que podrían haber modificado el comportamiento electoral, es importante hacer un mea culpa sobre la soberbia para entender las encuestas, la dinámica electoral y los resultados, más allá de Bogotá y la política tradicional. Bastaba con sentarse a ver tres videos de Hernández para diseccionar las claves de su campaña, que se sustentan en la repetición de 5 frases: “Mírenme a los ojos, que yo no miento”; “La corrupción es el cáncer en Colombia”; “Hay que quitarles la chequera a esos ladrones”; “Soy una persona que ha trabajado al sol y al agua durante 52 años como usted para tener algo de comodidad” y “Hay que acabar con esa vagabundería”. Las claves Primera clave. Hernández logró convocar el hastío de la ciudadanía con la política tradicional —incluso anti-uribista— con un discurso simple y no polarizante. Por esta razón, intentar atacar a Hernández con el discurso anti-uribista es errado. Sus votantes también están cansados de la política tradicional y el uribismo, pero siguen siendo conservadores y con talantes de derecha y centroderecha. Segunda clave. Esto lleva a que atacarlo en su discurso sobre el machismo no será efectivo. Rodolfo propone una agenda que pareciera progresista, pero en lo que podría entenderse como dentro de las “justas proporciones” para su electorado. Esto es, una población a la que no le interesan ni el feminismo, el aborto, la eutanasia o el matrimonio igualitario. No necesariamente porque está en contra, sino porque sencillamente poco le importa o lo entiende. Tercera clave. Hernández aplica un discurso tan simple como efectivo. Se trata de llegarle al ciudadano que no alcanza a llegar a fin de mes y que las grandilocuencias y verbigracia de la inflación, los ajustes a la política monetaria o fiscal poco le importa o las entiende. Solo necesita que la plata le alcance. Se trata también del discurso en el que Hernández habla de asegurarle el “rancho”, “la casita” y “la papita” al campesino y al pobre; no el discurso de las grandes reformas rurales integrales, que son necesarias, pero que son problemas de expertos que poco y nada han conectado con los votantes. El plebiscito fue un ejemplo claro de esto. Cuarta clave: las encuestas. Hernández conecta los discursos básicos con los problemas complejos: el empleo, la salud, la educación y la lucha contra la corrupción. Si bien Petro cuenta con una alta experiencia y sofisticación de su discurso, del cual seguramente algunos de sus votantes no entienden a la perfección, pero le creen; la realidad es que se ha quedado, por una parte, con la agenda del 2018 sobre la paz, que es importante, pero cada vez más para un reducto que no figura como prioridad en las encuestas. Tan solo viendo los debates se concluye que la paz se convirtió en un tema accesorio. Y, por otra parte, se quedó con la agenda del estallido social, que tampoco parece haberle calado a la mayoría del electorado. En cambio, a Hernández todo el mundo le entiende y le votó. De hecho, es tal su alejamiento del discurso tecnocrático —que incluso ha sido despreciado por el propio petrismo— que Hernández ha logrado con sagacidad zafarse de este ofreciendo en vivo y en directo, en las entrevistas, cargos a los expertos que le preguntan o lo increpan, pues para ser presidente “uno no tiene que saber de todo, sino contratar a los mejores para eso”. Virtud y pecado. En contraparte, Petro ha logrado rodearse de un gran equipo, que no ha sabido comunicar efectivamente sus propuestas, ni reducir el impacto de muchas de estas como las relacionadas con las pensiones y la transición minero-energética. Este último punto ha sido también uno de los que, con mucha soberbia, han alejado territorialmente a Petro de Boyacá, Santander, Norte de Santander, Casanare, Huila, Meta y Tolima. Tan solo en Boyacá, luego del anuncio de Petro del carbón, el petróleo y la coca como el “veneno” de Colombia, 15 mil familias del departamento que dependen del carbón entraron en pánico por el miedo de perder su sustento. Este es uno de los recursos de mayor exportación del departamento. Para el caso de la exploración petrolera, los llanos orientales y los santanderes recogen gran parte de las familias que dependen de este recurso, en las que también han generado pánico las propuestas de Petro. A lo que podría sumarse los anuncios de trenes en Costa Caribe y Pacífico, en donde el gremio camionero constituye gran parte del sector transporte. Un pánico generalizado que solamente deja al electorado a boca de Hernández, quien plantea propuestas básicas y simplistas, y que parecieran menos riesgosas para este electorado. Otra clave importante de Hernández, que está más relacionada con despojar de soberbia el análisis y dejar de subestimar su capacidad, está en la posición ideológica de su electorado. Si se intenta ubicar parte de este entre la izquierda, la derecha y el centro, para el caso del último espectro, Hernández logró comunicar lo que, al parecer, quería Fajardo, pero mejor. Sindicar de corrupto y ladrón sin ninguna prueba a cualquiera pareciera un hecho que cala en la ciudadanía cansada de la corrupción del país. Pero es aún más preciso su discurso no polarizante con su talante e historia personal. Hernández es su propio jefe, no tiene cabida en ninguna ideología ni religión, porque su única religión es la plata y su único compromiso ha sido con su riqueza y los “hombrecitos hipotecados”. Ahora plantea que su único compromiso es con la ciudadanía, que le puso casi 6 millones de votos. ¿Casitas a cambio de qué? ¿Y los departamentos? Poco se ha hablado de la distribución departamental. Aunque Petro ganó en 18 de los 32 departamentos del país y Hernández solo en 13, la clave está municipio a municipio, pues Hernández logró la victoria en 549 municipios, mientras que Petro solo lo logró en 412. Esto sin contar los 160 municipios donde ganó Gutiérrez, mayoritariamente en Antioquia, en donde podría crecer Hernández o disputarse el espacio con Petro. Gráfico No. 1 Candidato ganador por municipio. Creado por: Línea de Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz & Recnociliación (Pares). Finalmente, aunque se han planteado estas claves sobre las fortalezas y cómo entender la campaña y electorado de Hernández, también hay falencias importantes, que superan los ataques por misógino o machista. Se trata de las contradicciones dentro de su propio discurso y sus propuestas, e incluso en el espectro hacia donde puede crecer. En sus últimas declaraciones, Hernández, quien mantiene una postura férrea en su discurso, se ha tornado errático en sus propuestas y plan de gobierno, rechazando al uribismo, a pesar de que reciba sus votos, y lo que es más importante, poniendo al uribismo a votar por la legalización de la marihuana, la prohibición del glifosato, la negociación con el ELN, reestablecer las relaciones con Venezuela, y parte de una agenda progresista con el matrimonio igualitario, la eutanasia y el aborto. Tal vez ahí es donde está parte de la estrategia en la cual Hernández tendría dificultades.

  • La declandencia: perdieron los clanes y los políticos tradicionales

    Por: Daniela Garzón, Investigadora Nacional Línea de Democracia y Gobernabilidad La jornada electoral del 29 de mayo dejó unos resultados inéditos, que sorprendieron a analistas y políticos: a la segunda vuelta presidencial pasaron Gustavo Petro, con el 40,32% de los votos (8.527.768) y Rodolfo Hernández, con el 28,15% (5.953.209). Esto tiene al menos las siguientes consecuencias: En segunda vuelta por primera vez desde que Álvaro Uribe salió elegido no habrá un candidato propio de su movimiento político disputando la presidencia Los dos candidatos llegan sin el apoyo de ninguno de los partidos políticos que han dominado la escena electoral en los últimos 20 años, a saber: los partidos Conservador, Liberal, Cambio Radical, La U, Centro Democrático, y si se quiere, la Alianza Verde El voto de opinión venció ostensiblemente a las maquinarias políticas Federico Gutiérrez, que tenía el apoyo de la mayor parte de los partidos políticos tradicionales, o de derecha y centro derecha, y el de sus congresistas elegidos no alcanzó ni el 25% de los votos. Lo único seguro frente a la segunda vuelta presidencial es un escenario de gran incertidumbre, algo poco común para Colombia donde las diferencias entre candidatos suelen marcar en primera vuelta una tendencia para el ganador Un triunfo histórico de la izquierda que sabe agridulce, porque la noticia es el paso a segunda vuelta Rodolfo Hernández. Los resultados electorales también marcan otro hecho: el debilitamiento del poder de los clanes políticos que han tenido una influencia importante en las elecciones presidenciales de Colombia. Este escenario ya se preveía en las elecciones al Congreso, pues a pesar de que mantienen el control del 26% de las curules han minimizado su poder electoral en el parlamento colombiano, especialmente en la Cámara de Representantes. La derrota de los 45 clanes políticos que estaban con Federico Gutiérrez, especialmente de los 32 que tendrán representación en el Congreso de la República que se posesionará el próximo 20 de julio, es absoluta si se tiene en cuenta, además, que el discurso de ambos candidatos contiene una crítica mordaz a la clase política tradicional, a la corrupción, al clientelismo y los amiguismos que han caracterizado la constitución y el andamiaje de estos clanes y que hoy no tienen un candidato que les garantice mantener sus rentas burocráticas los próximos cuatro años. La lista de los clanes políticos perdedores en esta primera vuelta, que lograron al menos una curul en el Congreso puede resumirse así: La posibilidad de llevar un candidato del corazón de este tipo de redes clientelares se perdió con Alejandro Char, quien compitió en la consulta del Equipo por Colombia a quien el escándalo de Aída Merlano lo golpeó fuertemente, incluso afectando la bancada que los Char tenían en el Congreso, pues se quedaron por fuera César Lorduy y José Gabriel Amar. Del Equipo por Colombia, que agrupaba clanes políticos como el de Dilian Francisca Toro, el de los Char, el de los Barreto con el conservatismo, los García Pineda, los Blel, etc., salió elegido Federico Gutiérrez, un candidato con una conexión débil con estas estructuras políticas, con una ínfima capacidad económica propia y con un discurso débil, que se centró en ser el anti-Petro. El mapa de los clanes políticos mostraba en términos de apoyos antes de las votaciones del 29 de mayo este panorama: Elaboración: Pares A pesar de que una buena parte de los miembros de clanes políticos, por no decir casi todos particularmente elegidos en Senado apoyaron a Gutiérrez (30 en total, y en Cámara de Representantes 35), lo cierto es que en los resultados electorales se notan al menos dos cosas: 1. En cinco de los siete departamentos de la costa atlántica (Atlántico, Cesar, Córdoba, La Guajira y Sucre), que es la región que tiene más clanes políticos del total que Pares ha contabilizado, la abstención aumentó levemente con respecto a 2018, aunque en el total nacional la abstención fue la más baja en 20 años. Elaboración: Pares Elaboración: Pares 2. En los departamentos con grandes fuerzas políticas provenientes de los clanes políticos, como La Guajira, Atlántico, Córdoba, Sucre, Magdalena, Cesar, Santander, Tolima, Huila o Valle del Cauca, en ninguno ganó Federico Gutiérrez. En la costa atlántica el triunfo en los siete departamentos fue para Petro, mientras que en 2018 había perdido en Cesar, Magdalena y Bolívar. Los grandes perdedores así son los clanes Nueva Fuerza Guajira, Char, musismo, García Pineda, Barguil, Gnecco, Cotes y Blel, por solo nombrar algunos. Petro también se anotó un triunfo contundente en el Valle del Cauca, fortín electoral de Dilian Francisca Toro, hoy directora del Partido de la U, donde ganó Duque hace cuatro años. Con respecto a departamentos como Santander, Tolima y Huila, el triunfo fue de Rodolfo Hernández, cuando hace cuatro años también había salido victorioso Duque. Pierden allí los clanes Aguilar, Barreto y González Villa, entre otros. Este panorama deja a los clanes políticos en modo resignación, pues tendrán que acercarse cautelosamente a alguno de los dos candidatos presidenciales para no quedarse por fuera de lo que es más valioso para ellos: la repartija burocrática. Pesa además sobre ellos una amenaza cierta: el cansancio del electorado que eligió a dos candidatos “antiestablecimiento” que podría motivar a cualquiera de ellos a que, siendo presidente, impulse reformas como el aumento de penas para los corruptos, una consigna muy popular. Tendrán además un escenario difícil de negociación frente al gabinete ministerial porque la debilidad electoral de Federico Gutiérrez muestra que no fueron capaces de mover sus maquinarias políticas para llevarlo a la segunda vuelta. Hay que decir, también, que los clanes políticos han recibido golpes de la justicia que han hecho mella en la opinión, el más significativo de ellos sin duda el de los Aguilar en la tierra en la que hoy Rodolfo Hernández es rey, Santander. A pesar de que tienen la gobernación del departamento y de que tenían la curul de Richard Aguilar en el Senado, este fue acusado formalmente por la Fiscalía por presunta corrupción en contratos en febrero, su hermano, el actual gobernador Mauricio Aguilar también está siendo investigado penal y disciplinariamente porque habría escondido documentos del caso de Richard, y uno de sus principales aliados, Edwin Ballesteros, fue igualmente acusado formalmente por la Fiscalía por al menos 12 conductas criminales en el mismo caso. Los Aguilar no pudieron llevar a nadie con su apellido al Senado y tuvieron que conformarse con una negociación con el Partido Conservador para elegir a José Alfredo Marín, y por su parte Edwin Ballesteros fracasó en su intento por heredar la curul a su esposa, Johana González. Sin embargo, no hay que olvidar que los clanes políticos aún pueden refugiarse en las elecciones regionales del próximo año y que siguen teniendo un caudal electoral importante y nada despreciable, cercano a los tres millones de votos en Senado, por ejemplo. También que están apareciendo nuevas fuerzas electorales que podrían constituir clanes políticos, como la de Carlos Andrés Trujillo, que hoy es el segundo senador con más votos en el Partido Conservador (casi 160.000) y ha hecho de Itagüí su propiedad burocrática, pues el alcalde y varios funcionarios son de su cuerda política, y la contralora de Antioquia es cercana a él. Sobre Trujillo hay varias denuncias e investigaciones sin avance. Como la energía, los clanes no mueren, se transforman y podrían ser uno de los fieles de balanza de la reacción de los partidos políticos de derecha ante la avanzada electoral de la izquierda, que ha mantenido a Colombia como un país en el que nunca un presidente de esta tendencia ideológica ha sido elegido. Como la política es caprichosa, hoy, sin embargo, es posible que encuentren más seguridad en Petro, porque lo conocen, que, en Rodolfo Hernández, cuyo discurso se basa en atacarlos directamente.

  • Los caminos de Petro

    Por: Ernesto Medrano, Asistente de Investigación Línea de Democracia y Gobernabilidad En las huestes de la campaña de Gustavo Petro se deben estar preguntando cuáles son los caminos que se deben recorrer para llegar a la Presidencia de la República. Incluso, luego de lograr una contundente victoria en la primera vuelta presidencial, en la que el candidato alcanzó el 43,21% de los votos válidos. El techo de Petro Con esta nueva medición en las urnas se confirma que Gustavo Petro logró, una vez más, superar su techo electoral, pasando de 4.855.069 votos a 8.527.421 votos. Adicionalmente, la tendencia muestra un aumento sostenido en el respaldo electoral que han tenido las candidaturas consideradas de izquierda. Gráfico No. 1 Incluso si se toman los resultados de la segunda vuelta presidencial de 2018, Petro aumentó su caudal electoral en más de 500 mil votos, teniendo en cuenta la presencia de candidatos como Rodolfo Hernández y Sergio Fajardo, que le competían una parte importante del electorado. Gráfico No. 2 La ruptura del techo de Petro está acompañada de diferentes variables que incidieron en el crecimiento del candidato. La aparición de Francia Márquez en la arena política, desde donde Petro logró conectar con el voto femenino; pero, además, con el voto de las comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras. El efecto Francia Márquez La llegada de Francia Márquez a la candidatura de Petro tuvo un importante impacto no solo en la agenda de las mujeres y la comunidad afrodescendiente, sino también en el electorado que se identificaba como de centro. Así mismo, el crecimiento de Gustavo Petro en el Valle del Cauca estuvo marcado por la presencia de Francia Márquez como candidata vicepresidencial, en donde el candidato pasó de 485.867 votos en la primera vuelta del 2018 a 1.043.911 votos en la primera vuelta del 2022, duplicando su votación. La geografía política y el abstencionismo Los resultados electorales plantean grandes retos en cuanto al acercamiento a los centros poblados y grandes capitales del país. Si bien Petro logró imponerse en el Atlántico y en toda la región Caribe, no pudo convocar a la ciudadanía en esta región. De hecho, el promedio de participación electoral en la región Caribe fue del 42,6%, lo que significa que el 57% de la población en los departamentos del Caribe colombiano se abstuvo de votar. El caribe deberá convertirse en un referente importante, porque, mientras Rodolfo Hernández logró generar un sentimiento regional en Santander y Norte de Santander, Petro no logró movilizar el voto costeño. Incluso en el Atlántico, donde el potencial electoral es de 2.016.146 votos, solo votaron 880.870 personas. Es decir, solo participó el 43% de la población. Para la campaña de Petro, el camino de la geografía electoral es claro: la “seducción del voto” de los abstencionistas. Petro tiene aún un espacio para crecer electoralmente. A pesar de que el porcentaje nacional de abstención se redujo del 46% en 2018 al 45% en 2022, existe un gran porcentaje de la población que no participó de las elecciones que podría movilizarse en la segunda vuelta del 19 de junio. El camino político Petro logró mantener su control político en 10 departamentos del país, si se compara con los resultados de la primera vuelta del 2018. Los departamentos en donde Petro se mantuvo entre el 2018 y el 2022 fueron: Atlántico, Córdoba, Nariño, Cesar, Sucre, Chocó, Guainía, La Guajira, Putumayo y Vaupés. Adicionalmente, Petro logró imponerse en nueve departamentos en los que en 2018 no tenía suficiente respaldo ciudadano, que fueron: Valle del Cauca, Bogotá, Bolívar, Magdalena, Cauca, Quindío, Risaralda, Amazonas y San Andrés y Providencia. En el camino político, las decisiones de Cambio Radical y el Partido Liberal, serán fundamentales para que Petro logre sumar los votos suficientes para ser presidente. Sin embargo, todavía no es muy claro si Cesar Gaviria –jefe natural del Partido Liberal–, quien apoyó al candidato de derecha Federico Gutiérrez, va a restablecer los canales de diálogo con el Pacto Histórico. Si bien es cierto que algunas figuras del Partido Liberal se fueron con Petro en la primera vuelta, el grueso del partido siguió las directrices de Gaviria y apoyaron a Gutiérrez. Por su parte, Cambio Radical es el otro partido que podría acercarse a Petro, para no arriesgarse a perder el control local. En este caso, es Germán Vargas Lleras el que tomaría la decisión colectiva de adherir a la candidatura de Rodolfo Hernández o la de Gustavo Petro. De cara a la primera vuelta, Cambio Radical decidió apoyar a Federico Gutiérrez, pero tras la derrota del candidato de la derecha, es una incógnita saber para donde guiará las banderas Vergas Lleras. Mapa No. 1 ¿Para dónde van Sergio Fajardo y la Coalición de la Esperanza? Tras el fin de la contienda electoral para Sergio Fajardo, el candidato de la Coalición de la Esperanza, tiene nuevamente en sus manos una difícil decisión, en la que existen tres escenarios: apoyar a Gustavo Petro, con quien ha tenido duros enfrentamientos; respaldar a Rodolfo Hernández, con quién tuvo acercamientos antes de la primera vuelta; o no hacer nada y distanciarse de la contienda electoral. Comunicado de la Coalición de la Esperanza Fuente: Twitter @MabelLaraNews Si bien, la coalición ha dejado claro que va a dejar en libertad a los sectores y movimientos que la conforman, Fajardo dijo que ya conversó con Rodolfo Hernández, pero que del lado de la campaña de Petro no lo han buscado.

  • ¿Para dónde va Rodolfo Hernández?

    Por Nataly Triana, Asistente de Investigación Línea de Democracia y Gobernabilidad. Rodolfo Hernández, el candidato antisistema de la política que pudo sobreponerse al candidato de la derecha Federico Gutiérrez, a pesar de no poseer apoyo de clanes políticos y tampoco el respaldo de partidos tradicionales, se enfrenta a un escenario electoral con probabilidades de ganar la segunda vuelta presidencial; pero con una ausencia de gobernabilidad de llegar a la presidencia. El camino a la segunda vuelta presidencial para Rodolfo Hernández depende, en mayor proporción, de los votos que pueda cooptar del Equipo por Colombia. Esto luego de que, sin haber entablado diálogos con esta coalición, Federico Gutiérrez decidió acompañarlo y con esto se podría creer que habría una transferencia de una cierta parte de los 5.058.010 votos obtenidos por este candidato. A diferencia de Gustavo Petro, Hernández es quien tiene un techo electoral que puede expandirse. Por lo pronto, se espera que la votación de Antioquia, que es la fuerza electoral de Gutiérrez y del Centro Democrático, que representa un caudal de 1.385.565 votos, se adhiera luego de las declaraciones de Gutiérrez y miembros de este colectivo. No obstante, el crecimiento a nivel nacional y la transferencia absoluta de los votos del Equipo por Colombia implica negociaciones con esta coalición y traicionar una de sus máximas primicias que es el discurso anticorrupción, teniendo en cuenta que Equipo por Colombia no solamente está compuesto por los partidos tradicionales como el partido de la U, el partido Cambio Radical, el partido Conservador y el partido Liberal, que representan el continuismo y las mayorías en el Congreso 2022-2026; sino que también traen consigo la alianza con alrededor de 45 estructuras clientelares departamentales. En este sentido, el candidato debe llevar una negociación en línea con los partidos y otra en función de los intereses de los clanes políticos, teniendo en cuenta que Federico Gutiérrez no tiene injerencia sobre las maquinarias de dichas estructuras y menos estos mismos partidos políticos. Ahora bien, esta adherencia significa por parte del candidato una modulación del discurso que le permita la tranquilidad a estas organizaciones sobre el respeto a la institucionalidad colombiana. Lo mencionado, teniendo en cuenta el desconocimiento de Hernández sobre el funcionamiento del Estado y el autoritarismo e inconstitucionalidad de algunas de sus propuestas políticas, como la eliminación de 27 embajadas. Igualmente, trae consigo la explicación a fondo de los planes programáticos del candidato y sus proyectos políticos, así como la postura política de asuntos concretos como el acuerdo de Escazú. Otro camino para Hernández es mantener su discurso de llanero solitario y prolongar la independencia y ausencia de estructuras políticas, continuarle apostando así al voto de opinión para cooptar el electorado del Equipo por Colombia y creciendo además a partir de los votos obtenidos por Verde Oxígeno, buscando alianzas incluso con Colombia Justas y Libres, quienes para este escenario electoral deben superar las confrontaciones internas entre John Milton Rodríguez y Ricardo Arias. Cooptar el electorado de Federico Gutiérrez, sin negociaciones con su coalición, significaría carecer de gobernabilidad, tal y como le sucedió en su alcaldía de Bucaramanga. De acuerdo con las investigaciones de Pares, durante su mandato a la alcaldía se enfrentó a una férrea oposición por parte del Concejo, que descartó gran parte de sus iniciativas. Este escenario para el Congreso de la República involucra una posible crisis de legitimidad al solo contar con dos congresistas electos: Juan Manuel Cortés Dueñas y Érika Tatiana Sánchez. Siendo así, de quedar electo Hernández deberá solo gobernar sobre asuntos políticos sin relevancia que sean avalados por el Congreso en pleno, o, por el contrario, buscar una presión mediática para avalar propuestas e incluso declarar conmoción interior y así legislar saltándose al Congreso de la República a través de decretos con peso de ley. Un riesgo para la democracia y la institucionalidad. ¿Dónde puede competir contra Gustavo Petro? Según los resultados del preconteo por parte de la Registraduría, en los departamentos donde Hernández quedó en segundo lugar, y tiene la posibilidad de aumentar su caudal electoral cooptando votación del Equipo por Colombia y así reduciendo su diferencia con Gustavo Petro, son: Bogotá, César y Risaralda. Por otro lado, en los consulados y en Antioquia, a pesar de no haber obtenido una votación significativa, tiene la oportunidad de liderar estos teniendo en cuenta que puede hacerse con la votación mayoritaria de Federico Gutiérrez. Es importante tener en cuenta que en el país hubo una reducción histórica de la abstención electoral posicionándose en un 45,2% y frente a la cual el reto es continuar reduciéndola para incentivar a quienes no participaron en esta contienda en departamentos como Bogotá, Valle del Cauca y Atlántico. Aunque la votación mayoritaria fue por el Pacto Histórico, existe un nivel de abstención electoral susceptible de participar en la segunda vuelta que puede ser beneficioso para este candidato, ya que representan, en la mayoría, un aumento considerable frente a las elecciones del 2018. Tabla.1 Creado por: Línea de Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz & Reconciliación. Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil. ¿Qué puede aportar el centro? Las recientes elecciones confirmaron que la caída del centro era inevitable, al final esta coalición se deshizo tras la pérdida de su caudal político central que era Boyacá en manos de Carlos Amaya y la salida de varios aliados políticos como Catherine Juvinao y Duvalier Sánchez. No obstante, este grupo político se guarda la última carta en este certamen electoral y es la legitimidad del cambio que representa Rodolfo Hernández o Gustavo Petro, pues, aunque los resultados obtenidos por esta coalición solamente representan el 4,20% de las votaciones, pueden ayudar a inclinar la balanza, no solamente de sus electores, sino también de quienes votaron por el Equipo por Colombia y representan el ala más moderada de la derecha. Por ahora, la Coalición Centro Esperanza decidió que dejará en libertad a las colectividades para que cada una tome la decisión de su adhesión. Así las cosas, tanto para las facciones del partido Verde, como el partido ASI y el Nuevo Liberalismo tendrán que tomar la decisión al interior de cada colectividad. Por el momento, Rodolfo Hernández deberá decidir si recibe a los partidos, las maquinarias y los apoyos cuestionados del Equipo por Colombia, o si se mantiene en su discurso de no hacer alianzas con nadie. Lo que sí parece un hecho es que no volverá a plaza pública, y se mantendrá atrincherado en la estrategia de redes sociales, desde donde hizo su cierre de campaña y el discurso de primera vuelta. Incluso, habrá que preguntarse si participará de los debates presidenciales, en donde el terreno está más abonado por Gustavo Petro.

  • Congreso vs. Primera vuelta

    Por: Laura Fajardo, Asistente de Investigación. Línea Democracia y Gobernabilidad Los resultados de la primera vuelta sorprendieron al país. Por un lado, por el crecimiento electoral del santandereano Rodolfo Hernández y, por otro, la votación de Federico Gutiérrez, quien, a pesar de contar con el apoyo de los partidos tradicionales y clanes políticos, no logró colarse a la segunda vuelta. Los resultados del domingo 29 de mayo no resultan ser el reflejo de los saldos electorales de las pasadas legislativas, dejando abiertas muchas preguntas: ¿Qué pasó con los votos al Congreso que respaldaban a Gutiérrez?, ¿cómo explicar el contraste de las votaciones de Congreso y la primera vuelta presidencial? El balance en las elecciones legislativas El pasado marzo se eligió el Congreso para el periodo 2022-2026 y se asumía que sus resultados marcarían de una u otra forma los carriles políticos de la primera vuelta presidencial. La izquierda, en cabeza del Pacto Histórico, logró conquistar 20 curules en Senado y 20 en Cámara de Representantes. La lista al Senado del Pacto Histórico logró 2’692.999 votos y a la Cámara conquistaron 2.283.940, votos que seguramente hacen parte de los 8.527.768 que logró Gustavo Petro y Francia Márquez en esta primera vuelta presidencial. En contraste a la situación de la izquierda, la derecha, liderada por Federico Gutiérrez sí sumaba un respaldo político considerable contando con casi 49 senadores y 65 representantes a la Cámara repartidos entre el Partido Liberal, Partido Conservador, Partido de la U, Mira y algunos congresistas del Centro Democrático y el partido Cambio Radical. Aunque los votos de estos partidos sumaban a la campaña de Federico Gutiérrez cerca de 4.767.416 votos en Senado y 3.054.847 votos en Cámara, estos resultados no se vieron del todo vieron reflejados en esta primera vuelta presidencial, en la que Gutiérrez quedó en tercer lugar con 5.058.010 votos. Mientras tanto, el centro político, cuyo candidato era Sergio Fajardo, parece tener el peor balance electoral en cuanto a respaldos de congresistas electos. Parte importante de los votos del Verde en las legislativas se fugaron hacia los toldos petristas, a través de figuras como Inti Asprilla, Katherine Miranda o Catherine Juvinao. Como resultado, Fajardo contaba, aparentemente, con al menos 685.033 votos, obedeciendo a los 15 congresistas que lo seguían en su aspiración presidencial; los 888.585 votos que Fajardo alcanzó en esta primera vuelta presidencial revelan sus dificultades para crecer electoralmente como figura presidenciable. El panorama desde las consultas En marzo, junto con las elecciones legislativas se votaron tres consultas presidenciales que definieron tres de los seis candidatos que compitieron en esta primera vuelta. En teoría, los candidatos elegidos: Federico Gutiérrez, Sergio Fajardo y Gustavo Petro contaban con el apoyo electoral de sus contendientes al interior de las consultas, pero es necesario evaluar si realmente así fue. Para el caso del Pacto Histórico, los 5.573.894 votos que alcanzó la consulta le fueron suficientes para posicionarse en el panorama electoral como un contendiente capaz de recoger caudales electorales y de poder crecer aún más, considerando la fortaleza de personajes como Francia Márquez, quien en dicha ocasión se estrenaba en las dinámicas de la política electoral y alcanzó mayores votaciones que incluso Sergio Fajardo, quien ya lleva años en el mundo político. Con los resultados del pasado domingo, es indudable que el voto del Pacto Histórico se movilizó a favor de su candidato Gustavo Petro y contribuyó decisivamente en su paso a segunda vuelta. En la derecha, la Coalición “Equipo por Colombia” se disputaba su representación entre Federico Gutiérrez, ganador de la consulta; Alex Char, David Barguil, Enrique Peñalosa y Aidé Lizarazo. La consulta logró sumar 3.987.120 votos. Descontando los votos de Federico y contando sólo los de sus compañeros de coalición que decidieron respaldarlo, se sumaban 1.826.791 votos. Aunque se esperaba un mayor crecimiento electoral de Gutiérrez, considerando que contaba con el respaldo de clanes políticos como el clan Char, el clan Barguil y el clan Dilian Francisca Toro, la diferencia de votos entre la consulta y la primera vuelta son de apenas 1.070.890, cifra que resulta reducida en comparación con la fortaleza electoral que estos clanes demostraron para las elecciones legislativas, en las que el clan Char logró siete curules (tres en Senado y cuatro en Cámara) con 570.796 votos; el clan Barguil que estableció a sus dos candidatos (uno en Senado y uno en Cámara) con 203.748 votos; y, por último, el Clan Dilian Francisca Toro, quien estableció a seis congresistas y sumó 478.620 votos. De hecho, tanto en Atlántico, como en Córdoba y Valle del Cauca, Gustavo Petro arrasó en las votaciones con el primer lugar en la mayoría de los municipios que eran bastiones del Congreso en estos clanes. En total, los 1.253.164 votos que sumaban los apoyos electorales de estos tres clanes que se sumaron a Gutiérrez desde el inicio de la campaña a primera vuelta presidencial no se vieron reflejados en el crecimiento electoral de Gutiérrez. Este incremento de la figura de Gutiérrez muchos analistas e investigadores lo daban por hecho, considerando además que era el candidato predilecto de la derecha, de los clanes y de los partidos y maquinarías electorales tradicionales. Sin embargo, todos estos atributos no fueron suficientes para colar a Gutiérrez en la segunda vuelta presidencial. Al ver este panorama, en cuanto a los clanes políticos, Gutiérrez y la campaña electoral, cabe preguntarse: ¿Los apoyos enunciados por los clanes políticos sí movilizaron la capacidad electoral con la que tradicionalmente ganan elecciones o fueron apoyos meramente enunciativos, sin apoyos sustanciosos y reales? Mientras tanto, el panorama para Sergio Fajardo y el apoyo electoral de sus compañeros de consulta resulta todavía más cuestionable de lo que puede ser para Gutiérrez. La consulta de la ‘Coalición Centro Esperanza’ logró 2.158.575 votos, distribuidos entre Sergio Fajardo (723.084), Juan Manuel Galán (486.808), Carlos Amaya (451.122), Alejandro Gaviria (336.385) y Jorge Enrique Robledo (161.176). Una de las sorpresas de la jornada electoral en materia de consultas fue el exgobernador de Boyacá Carlos Amaya, quien ganó la consulta en su departamento y demostró un caudal electoral que no se había visto previamente, apoyo que fue señalado como reflejo de su red clientelar, que los Galán, también miembros de la coalición, habían denunciado días antes a las elecciones de marzo. Se esperaba entonces que Carlos Amaya y su apoyo a Sergio Fajardo se tradujera en votos, pero los resultados en Boyacá revelaron que Fajardo, lejos de ser el ganador en la región, quedó con apenas 23.207 votos y, en cuarto lugar, por debajo de Rodolfo Hernández, Gustavo Petro y Federico Gutiérrez. La cifra revela entonces que, lejos de endosarle sus 451.122 votos, Amaya solamente enunció su apoyo al candidato, manifestación que resultó insuficiente para asegurarle a Fajardo el departamento que se pensaba podría ganar con cierta ventaja. Las primeras impresiones en el asunto La segunda vuelta entre Gustavo Petro y Rodolfo Hernández deja, sin duda, más preguntas que respuestas. Aunque muchos coinciden en que el comportamiento electoral no es el mismo en elecciones legislativas y en elecciones presidenciales, la presencia de clanes políticos, maquinarias electorales y sorpresas de las consultas bastaría para calcular los alcances de los candidatos en primera vuelta, asumiendo que los candidatos contarían, al menos, con los resultados de las consultas del pasado marzo. Sin embargo, los resultados de esta primera vuelta develan preguntas importantes y demuestran que, aunque los clanes políticos anunciaron sus apoyos a sus candidatos, quedan serias dudas frente a su capacidad de aceitar efectivamente sus maquinarías electorales a favor de los apoyos anunciados.

  • ¿Qué dicen los resultados de la primera vuelta presidencial?

    Por: Camilo Díaz Suárez, Investigador nacional Línea de Democracia y Gobernabilidad De acuerdo con el preconteo reportado por la Registraduría Nacional del Estado Civil al 99,99%, la primera vuelta de las elecciones presidenciales marca que Gustavo Petro y Rodolfo Hernández disputarán la segunda vuelta para definir al próximo presidente de Colombia. En la contienda se enfrentaron seis candidatos, que obtuvieron los siguientes resultados: Gustavo Petro, 8.527.768 votos (40,3%); Rodolfo Hernández, 5.953.209 (28,1%); Federico Gutiérrez, 5.058.010 (23,9%); Sergio fajardo, 888.585 (4,2%); John Milton Rodríguez, 274.250 (1,29%); y Enrique Gómez Martínez, 50.539 (0,23%). Estas elecciones marcan un escenario bastante atípico, en la que por primera vez se disputarán una segunda vuelta dos candidatos que no pertenecen ni llegaron con el apoyo de algún partido tradicional o del Centro Democrático, cambiando la tendencia que se presentó en las últimas dos elecciones. Además, está fue una de las elecciones con mayor participación en la historia de Colombia, marcada, de acuerdo al preconteo, por una movilización en contra del establecimiento. El mapa político Los resultados que arrojó el preconteo muestran que, con una comparación con la primera vuelta presidencial de las elecciones del 2018, el mapa político cambió en la mayoría del territorio. En el 2018, los departamentos del país se repartieron, esencialmente, entre Iván Duque, candidato del Centro Democrático y con el apoyo del Partido Conservador, Partido de la U, Mira y Colombia Justa Libres, y Gustavo Petro, candidato del movimiento Decentes. Con respecto al 2018, Gusto Petro logró mantenerse en estas elecciones como ganador en 10 departamentos, mientras Federico Gutiérrez, el candidato de los partidos tradicionales, solo se mantuvo en 1. Siguiendo la comparación, Petro logró ganar en 9 departamentos, que en el 2018 se había llevado Iván Duque, a excepción de Bogotá, donde había ganado Sergio Fajardo ese año. Si bien Petro consiguió consolidarse en los departamentos periféricos de Colombia, hacia el centro del país dominó Rodolfo Hernández, el candidato del movimiento Liga Gobernantes Anticorrupción. Hernández se impuso en 13 departamentos, que en el 2018 le habían votado a Iván Duque. Así, Gustavo Petro, logró en mayorías en estas elecciones en Amazonas, Archipiélago de San Andrés, Atlántico, Bogotá, D.C., Bolívar, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Guainía, La Guajira, Magdalena, Nariño, Putumayo, Quindío, Risaralda, Sucre, Valle del Cauca y Vaupés. Por su parte, Rodolfo Hernández ganó en Arauca, Boyacá, Caldas, Caquetá, Casanare, Cundinamarca, Guaviare, Huila, Meta, Norte de Santander, Santander, Tolima y Vichada. El mapa político muestra que Rodolfo Hernández llegó a los departamentos que en el 2018 y 2014 el uribismo había conseguido quedarse con la victoria. En estas elecciones, sin un candidato oficial, pese a que el uribismo se vinculó con Federico Gutiérrez, fue Hernández quien se hizo visible en esos departamentos. Así, viendo incluso el 2014, la tendencia de que en centro y el oriente del país le votan más a candidatos de derecha o centro derecha sigue manteniéndose. Por su parte, como mostró el preconteo en el 2022 y los resultados en 2018 y 2014, en los departamentos periféricos cala más el discurso contrario a lo que represente el candidato en dichas elecciones de derecha o centro derecha. A grandes rasgos, la tendencia examinando las elecciones presidenciales en primera vuelta desde el 2014, es que Rodolfo Hernández llegó a las zonas donde el uribismo ganó, pero que en estas el candidato más asociado al Centro Democrático, Federico Gutiérrez, no consiguió movilizar. Un aumento en la participación Al igual que en el 2018, la participación supero la barrera del 50%, siendo del 54,91%. Esta fue la participación más alta en unos comicios electorales desde la elección presidencial de 1974, cuando el liberal Alfonso López Michelsen ganó unos comicios marcados por una abstención inferior al 40 por ciento. De acuerdo con el preconteo, hubo una participación de 21.418.631 de personas de las 39.002.239 habilitadas para votar. Eso si vio reflejado incluso en varios departamentos que llegaron a superar el 60% de participación. Los departamentos con más alta participación fueron al interior del país, coincidiendo con aquellos en los que ganó Rodolfo Hernández, a excepción de Bogotá. Viendo la participación con el porcentaje de abstención, los departamentos que más votaron fueron Santander (34%), Cundinamarca (34%), Casanare (35%), Bogotá (36%), Boyacá (37%) y Meta (38%). Por su parte, en los que mayor abstención hubo, fueron Vaupés (70%), Vichada (68%), Guainía (67%) y La Guajira (67%), coincidiendo en que entres de ellos ganó Gustavo Petro. Ese mismo escenario se puede evidenciar en la primera vuelta presidencial del 2018, donde el interior del país fue el que más voto, mientras que los departamentos periféricos tuvieron una menor participación. Con respecto al 2018, uno de los departamentos que redujo su participación de forma notoria fue el departamento del Cauca, que pasó de una abstención del 34% a una del 44%. Viendo el porcentaje de abstención de 2018 y 2014 se va viendo que la tendencia es una mayor participación en los departamentos del interior del país. Precisamente, esa alta participación se da en los departamentos donde Rodolfo Hernández logró movilizar el grueso de su votación. De las cinco elecciones presidenciales realizadas desde el 2002, las del 2022 volvió a marcar una alta participación. En las cinco elecciones previas (2002, 2006, 2010, 2014 y 2018), solo las de hace cuatro años habían logrado superar una participación del 50%, a la que se le suma la del presente año. Así, lo que muestra la evolución del mapa político en Colombia, es que los partidos tradicionales y los movimientos de opinión como el uribismo han perdido espacio a nivel departamental. Con dos candidatos que han basado su campaña en contra del establecimiento, estuvieron acompañados por una alta participación. A la espera de lo que suceda en segunda vuelta, las tendencias departamentales parecen definidas para elegir un candidato.

  • La vicepresidencia tiene cara de mujer

    Por: Línea de Democracia y Gobernabilidad Nuevamente la vicepresidencia de la República será disputada entre mujeres. Esto es muy relevante, sobre todo si se tiene en cuenta que ninguna de las dos candidatas tiene una trayectoria política amplia, en comparación con la primera mujer que ocupó esta posición, Marta Lucia Ramírez. A pesar de que Francia Márquez y Marelen Castillo son mujeres sin trayectoria política amplia, sus perfiles son bastante distintos, así como sus representaciones políticas y los intereses que buscan defender. A pesar de esto, ambas lograrán obtener representación política, ya sea en la vicepresidencia de la República al ganar la contienda electoral o a través de la curul de la oposición en la Cámara de Representantes. Francia Márquez, Pacto Histórico Es abogada de la Universidad Santiago de Cali, se ha destacado por su liderazgo social y ambiental. Hace parte de la Organización Proceso de Comunidades Negras y de la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca, desde las cuales ha impulsado acciones en defensa de los derechos humanos y en contra de la minería ilegal. En 2014, junto a la Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Yolombó, de la cual fue presidenta, realizó la llamada “marcha de los turbantes”, en la que marchó desde el Cauca a Bogotá, exigiendo el retiro de los títulos mineros otorgados sin el consentimiento de las comunidades afro en su territorio. Esto llevó a que le fuera otorgado el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos. A partir de entonces fue afianzando su liderazgo social y ambiental, que llevó a que fuera merecedora del Premio Goldman Environmental Prize, conocido como el nobel del medio ambiente. Sumado a ello, en 2019 ingresó al Top 100 de las mujeres más influyentes del mundo realizado por la BBC. En 2018 Francia Márquez tuvo su primera aspiración a un cargo de elección popular, cuando se lanzó a la Cámara de Representantes por la circunscripción de afrodescendientes y alcanzó 7.897 votos. En 2022 ha seguido creciendo su figura, al hacer parte de la consulta interpartidista de la coalición Pacto Histórico. En esta obtuvo la segunda votación más grande y la tercera de entre todas las consultas realizadas, al lograr 785.215 votos. De entre las fórmulas vicepresidenciales nombradas, Francia Márquez es de las que llega con un respaldo electoral fuerte y que ha construido movilizando el voto de opinión, sobre todo de mujeres, jóvenes y en territorios rurales. Marelen Castillo Torres, Liga de Gobernantes Anticorrupción Es licenciada en biología y química de la Universidad de Santiago de Cali e ingeniera industrial de la Universidad Autónoma de Occidente. Además, cuenta con una maestría en administración del Tecnológico de Monterrey y un doctorado en educación con énfasis en liderazgo organizacional de la Nova Southeastern University. Castillo Torres se ha destacado principalmente en el sector educativo, siendo decana y vicerrectora académica de la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium, docente de la Nova Southeastern University y vicerrectora general académica, directora de iniciativas estratégicas y directora de la Uniminuto Virtual de la Corporación Universitaria Minuto de Dios. El nombramiento de Marelen Castillo como fórmula vicepresidencial de Rodolfo Hernández se dio luego de la renuncia de la periodista Paola Ochoa, quien fue la primera opcionada. Sin embargo, al igual que Castillo, no contaba con ninguna experiencia política previa. La apuesta de Rodolfo Hernández es que su vicepresidente tenga un perfil ajeno a la política, para seguir reforzando su discurso de outsider.

  • Cuarto reporte, cierre de la jornada - Elecciones Presidenciales 2022

    Por: Línea de Investigación de Democracia y Gobernabilidad Resultados preconteo De acuerdo con los resultados electorales de la contienda en primera vuelta, en la que participaron Gustavo Petro, Rodolfo Hernández, Federico Gutiérrez, Sergio Fajardo, John Milton Rodríguez y Enrique Gómez Martínez, en un contexto electoral bastante atípico: Gustavo Petro, obtuvo en total de 8.393.566 votos (40,3%), logrando mayorías en Amazonas, Archipiélago de San Andrés, Atlántico, Bogotá, D.C., Bolívar, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Guainía, La Guajira, Magdalena, Nariño, Putumayo, Quindío, Risaralda, Sucre, Valle del Cauca y Vaupés. Rodolfo Hernández obtuvo 5.867.388 votos (28,1%), alcanzando mayorías en muchos de los territorios en donde el uribismo ha tenido el control electoral en las últimas elecciones. Hernández gano en Arauca, Boyacá, Caldas, Caquetá, Casanare, Cundinamarca, Guaviare, Huila, Meta, Norte de Santander, Santander, Tolima y Vichada. Federico Gutiérrez, demostró su poderío únicamente en Antioquia, en donde obtuvo 1.368.977 votos. Gutiérrez obtuvo en total 4.975.498 votos, con el 23% de la votación total. Alteraciones de orden público La jornada transcurrió sin alteraciones de orden público reportadas. No obstante, una de las denuncias más relevantes de la jornada ha sido la persecución e intimidación hacia una coordinadora de un partido político en el departamento de Caquetá. Hechos de corrupción Se presentaron 11 denuncias ciudadanas por presunta compra de votos en los departamentos de Atlántico, Cesar, Casanare y Quindío. A esto se suma el reporte de las 119 irregularidades denunciadas por la Misión de Observación Electoral (MOE), de las cuales 17 corresponden a compra de votos. Además, se reportó desde el Ministerio del Interior que se registraron 584 denuncias de delitos electorales en la Unidad de Recepción Inmediata para la Transparencia (URIEL). Uno de los hechos más llamativos fue la aparente participación indebida en política por parte del alcalde de Yopal, Casanare, Luis Eduardo Castro, que utilizó las redes oficiales de la Alcaldía para promover una votación por Federico Gutiérrez. Observación electoral AGloJoven Según la Misión de Observación Electoral de AGloJoven se reporta completa normalidad y transparencia en el cierre de urnas y proceso de preconteo: todos los procedimientos referentes a apertura de urnas, conteo y registros de formularios se realizaron en total normalidad y acorde a la normatividad electoral vigente.

  • ¿Quién es Rodolfo Hernández?

    Por: Ernesto Medrano, Asistente de investigación Línea de Democracia y Gobernabilidad Rodolfo Hernández Suárez es un político y empresario santandereano, originario del municipio de Piedecuesta, quien se ha convertido en una de las figuras políticas llamadas a competir por la presidencia de la República enfrentándose en segunda vuelta el 19 de junio. A sus 77 años ha logrado convertirse en un político capaz de promover un discurso anti-establecimiento y anticorrupción, en medio de un proceso electoral en el que la ciudadanía exige cambios. Hernández es un acaudalado empresario que cuenta con una fortuna que llega a los 100 millones de dólares. En los años 70, con sus amigos Guillermo Gómez Serrano y Abelardo Serrano Otero fundaron la Constructora Hernández, Gómez y Serrano. Sin embargo, Serrano se retiró de la empresa y se transformó en 1972 en la Constructora HG (Hernández Gómez y Compañía). Años más tarde, Gómez se retiró para enfrentar un cáncer de laringe y Hernández quedó al frente de la constructora. En la crisis de la construcción de 1990, ante una eventual insolvencia para pagar los créditos adquiridos con las corporaciones de vivienda vigentes en la época, Hernández tomó la decisión de crear el método de financiación llamado Plan 100, que terminó convirtiéndose en un instrumento para apalancar la construcción de vivienda en Bucaramanga. Plan 100 se convirtió en un programa de financiación de vivienda de interés social en el que los compradores podían diferir los pagos hasta en 100 cuotas. Mientras aliviaba a los compradores, Hernández se hacía millonario, debido a que con su estrategia cumplió el papel de constructora y de banco, aumentando sus utilidades en 176%. Su aspiración electoral surge en un momento de crispación nacional, en el que el gobierno de Iván Duque supera el 70% de desaprobación y la polarización de la sociedad permite la aparición de un político y empresario con ideas ligeras, poco institucionales y métodos cuestionables, que recuerdan la figura de Donald Trump en Estados Unidos. Incluso, una de las premisas de Hernández es que como ha financiado su propia campaña, de llegar al poder, no le deberá nada a nadie. Sus estudios Hernández Inició sus estudios de primaria en Piedecuesta, en la escuela anexa a la Normal Superior de Varones. Posteriormente viajó a Bucaramanga, donde cursó sus estudios de bachillerato en el Colegio de Santander. Realizó su pregrado en ingeniería civil en la Universidad Nacional de Colombia, de la que se graduó en 1970. Vida pública En la década del 70 Hernández se eligió como concejal de Piedecuesta con el aval del Partido Liberal, gracias al prestigio social del que gozaban sus padres Cecilia Suárez de Hernández y Luis Jesús Hernández. Posteriormente, dedicó gran parte de su vida al sector privado y no fue sino hasta 1991 que Hernández volvió a aspirar a un cargo público. En esta ocasión, volvió al Concejo de Piedecuesta, su tierra natal. Sin embargo, una vez elegido, el ingeniero nunca se posesionó ni ocupó su curul en el órgano municipal. De acuerdo con el expediente del Diario Vanguardia, el entonces concejal envió una carta al alcalde en la que le informó que no tomaría la curul y que su suplente, Alexander Humberto Díaz, asistiría a las sesiones del Concejo en su lugar. Con Díaz en el Concejo, la dupla Hernández – Díaz logró impulsar un acuerdo para que se eliminaran las restricciones en la ejecución de proyectos por parte de las empresas, y que los constructores pudieran pagar sus impuestos urbanísticos con obras. Para alcanzar este objetivo, el ingeniero -actuando como empresario-suscribió un convenio para realizar obras de mejoramiento y embellecimiento durante dos años, por el equivalente a poco mas de un millón de dólares de hoy. En 1995, mientras se desempeñaba como concejal en su segundo periodo, Hernández fue destituido por la Procuraduría Provincial en una decisión de segunda instancia, por haber firmado un contrato entre su empresa constructora y el municipio, mientras se desempeñaba como concejal de Piedecuesta, pues para el ente de control, Hernández no había oficializado su renuncia al Concejo. Este caso pone en entredicho una de las principales consignas del ingeniero, según la cual, no ha tenido contrataciones con el Estado. El camino a la alcaldía Hernández se lanzó a la alcaldía de Bucaramanga por el Movimiento Cívico Lógica, Ética y Estética, en 2015. En el marco de la carrera electoral, decidió presentarse por firmas, alcanzando 130.000 firmas para inscribir su candidatura independiente, haciendo eco en su discurso anti-establecimiento. Su propuesta de gobierno estaba basada en los principios de la democracia griega y en la ética kantiana, de donde provino el nombre de su movimiento Lógica, Ética y Estética. Con esta colectividad política, Hernández obtuvo 77.275 votos, superando por 4.331 votos al segundo en la contienda, Carlos Arturo Ibáñez, del Partido Liberal. Si bien, la llegada de Hernández marcó un cambio en la arena política santandereana por tratarse de un candidato que no pertenecía a clanes políticos o a los partidos tradicionales, las irregularidades y las polémicas no dejaron de ser parte de su gobierno. Las grandes promesas de Rodolfo Antes de finalizar la campaña electoral por la alcaldía de Bucaramanga, Hernández decidió lanzar una llamativa propuesta: la construcción de 20.000 viviendas. El programa consistía en que el empresario de la construcción erigiría miles de casas para garantizar “20 Mil Hogares Felices”. Sin embargo, no lo hizo. La administración de Hernández respondió que la propuesta no se enfocaba en adelantar un programa, sino en propiciar las condiciones para la urbanización. Por otra parte, Hernández prometió el cierre del relleno sanitario El Carrasco, como medida de cumplimiento de una sentencia judicial. La propuesta consistía en la construcción de una planta de energía que pudiera aprovechar los desechos de los bumangueses, pero esto no ocurrió. El proceso de contratación enlodó aún más a la administración, pues la empresa Vitalogic presentó documentos inconsistentes en el marco del proceso de licitación. Adicionalmente, el hijo del ingeniero, Luis Carlos Hernández, habría participado en un presunto entramado de corrupción para garantizar que Vitalogic ganara el proceso de licitación pública. Hechos que están siendo investigados. Pese a estos hechos polémicos, Hernández logró cumplir con una de las promesas más importantes de su programa de gobierno: el saneamiento de las finanzas de Bucaramanga. Cuando Hernández se posesionó como alcalde recibió las finanzas del municipio con un déficit en tesorería de 236.000 millones, y logró reducirlo, dejando las finanzas públicas completamente saneadas. Así mismo, el ingeniero mejoró la deuda pública con entidades financieras dejándola en 201.000 millones, es decir, con una deuda de 16.000 millones menos que en 2015. En 2019 Hernández tuvo que renunciar debido a que, durante su administración, enfrentó dos procesos de suspensión; el primero en 2018, por agredir al concejal John Claro; y el segundo por posible participación política. En ambos casos se ejecutaron sanciones administrativas, que le significaron la suspensión al alcalde. El balance y las cifras de su alcaldía La alcaldía de Hernández dejó un balance agridulce, pues no cumplió a cabalidad con algunas de sus principales propuestas de gobierno. Sin embargo, alcanzó una tasa de aprobación del 84% entre los bumangueses. Aquí un pequeño balance: - Finanzas públicas. Uno de los grandes logros de Hernández fue en el saneamiento de las deudas del municipio. Cuando recibió la alcaldía, Bucaramanga tenía un déficit de $236.000 millones y, al salir de la administración, dejó un superávit de $48.000 millones en las arcas del municipio. - Pobreza monetaria. Las cifras de pobreza monetaria en Bucaramanga aumentaron de 2014 a 2018. De acuerdo con el DANE, en 2014 la pobreza monetaria se ubicó en 8,4%, mientras que en 2018 la pobreza llegó al 14,5%. En el periodo en el que el ingeniero fue alcalde de Bucaramanga, la pobreza monetaria pasó de 10,6% a 14,5%. Gráfico No. 1. Pobreza monetaria en Bucaramanga entre 2012 y 2018. Creado por: Línea de Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz & Reconciliación. Fuente: DANE. - Servicios públicos. Históricamente Bucaramanga ha tenido buena cobertura en materia de servicios públicos, ubicando a la ciudad como un referente para la mayoría de los municipios del país, de acuerdo con las cifras del DANE. Sin embargo, entre el censo poblacional realizado en 2005 y el censo de población y vivienda de 2018, Bucaramanga redujo su capacidad de cobertura en acueducto, alcantarillado y provisión de gas en los hogares. El único servicio en el que aumentó la cobertura fue en el de energía, pues pasó de 97,6% en 2005 a 99,6% en 2018. Gráfico No. 2 Cobertura de servicios públicos en Bucaramanga. Creado por: Línea de Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz & Reconciliación. Fuente: DANE. Si bien, las razones de la disminución en materia de cobertura de servicios básicos entre 2005 y 2018 no son todas responsabilidad de la administración de Hernández, su alcaldía no logró revertir los impactos negativos generados. Adicionalmente, hay que tener en cuenta la informalidad urbana y las construcciones ilegales. - Movilidad. En materia de movilidad, en la alcaldía de Hernández se presentó una importante disminución en el número de usuarios de la Metrolínea de Bucaramanga. En 2016 se presentaron más de 37 millones de registros de usuarios del sistema, mientras que en 2019 esta cifra se redujo a 24 millones de registros de usuarios del sistema. Gráfico No. 3 Número de pasajeros del sistema público de transporte en Bucaramanga entre 2016 y 2019. Creado por: Línea de Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz & Reconciliación. Fuente: Bucaramanga Cómo Vamos. Mientras el número de usuarios del sistema de transporte público disminuyó, el parque automotor aumentó, pues en 2016 había 197.855 vehículos registrados, y en 2019 el registro automotor llegó a 222.733. - Seguridad. De acuerdo con el índice de percepción de seguridad ciudadana de Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, la percepción de inseguridad pasó del 22% en 2018 al 28% en 2019. Adicionalmente, las cifras de homicidios por cada 100.000 habitantes pasaron de 89 en 2015 a 119 en 2019. Gráfico No. 4 Número de homicidios registrados en Bucaramanga. Creado por: Línea de Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz & Reconciliación. Fuente: Bucaramanga Cómo Vamos. En el caso de los hurtos a personas, Bucaramanga pasó 6.737 en 2016 a 8.048 en 2019. Mientras que el hurto a vehículos, pasó de 8.048 en 2016 a 846 en el 2019, presentando mejora sustancial. Gráfico No. 5 Denuncias por hurto en Bucaramanga. Creado por: Línea de Democracia y Gobernabilidad. Fundación Paz & Reconciliación. Fuente: El Tiempo. Adicionalmente, Hernández obtuvo avances importantes en materia de salud en Bucaramanga, reduciendo el embarazo adolescente, debido a que la fecundidad en jóvenes entre los 15 y los 19 años pasó del 60,25% en 2016 al 45,09% en 2019. Asimismo, la alcaldía dejó cifras favorables en mortalidad, pues la tasa pasó de 640 personas fallecidas por cada 100.000 habitantes en 2016, a 608 fallecidos en 2019. Es decir, una tasa de 32 fallecidos menos por cada 100 mil habitantes. En materia de educación, la alcaldía de Rodolfo Hernández mejoró la cobertura en la educación básica secundaria, pasando de 84,07% en 2016 a 90,15% en 2019. Adicionalmente, su administración logró avanzar en la construcción y adecuación de escenarios deportivos, alcanzando casi el 90% de ejecución del programa de inversión en canchas y parques. A pesar de los duros cuestionamientos que recibió Hernández por el manejo del Plan de Alimentación Escolar (PAE), la Secretaría de Educación de Bucaramanga informó que en el 2018 fueron entregadas 4.647.810 de raciones durante 180 días, calendario escolar. Esto significa que la administración logró un cumplimiento del 91% frente a la meta anual establecida en 5.101.200 de raciones, que se traduce en 28.340 raciones de comida diarias. Los escándalos: entre la corrupción y la agresividad Los principales escándalos que rodean a Rodolfo Hernández se deben a dos elementos fundamentales: la corrupción y la agresividad. El caso de corrupción que ha salpicado a la familia Hernández es el de Vitalogic. En este entramado, el entonces alcalde Hernández, habría ejercido presiones para garantizar que la Empresa de Aseo de Bucaramanga favoreciera a la Unión Temporal Vitalogic, con el objetivo de que se le adjudicara el contrato del reemplazo del relleno sanitario El Carrasco. Adicionalmente, la empresa que obtuviera la licitación implementaría la adaptación tecnológica para garantizar la producción de energía a través de los residuos. De acuerdo con la Fiscalía, Luis Carlos Hernández, hijo del entonces alcalde, firmó un contrato para ejercer presiones a favor de 'Vitalogic' para que la unión temporal se quedara con el contrato de basuras. Pero el caso no se detiene ahí. Detrás del interés de los Hernández habría una presunta coima por un valor de 1,5 millones de dólares, que estaría relacionada con Luis Carlos Hernández. Si bien el proceso judicial continúa su tránsito, el candidato presidencial ha afirmado que todo se trata de una persecución política, de politiqueros que lo quieren sacar de la contienda electoral. Por otra parte, la agresividad de Hernández ha sido otro fantasma que rodea al candidato. El historial de violencia de Hernández no solo se reduce a la agresión física en contra del concejal Claro. El ingeniero ha realizado amenazas a quienes lo interpelan, a tal punto que llegó a increpar de manera desafiante a un cliente de su firma constructora. El Juicio por corrupción La Fiscalía acusó a Hernández por los delitos de falsedad ideológica, contrato sin cumplimiento de requisitos legales e interés indebido en la celebración de contratos. Adicionalmente, a esta denuncia se sumaron la Procuraduría y la Contraloría. Se espera que el juicio inicie el 21 de julio de 2022, un mes después de la segunda vuelta presidencial. Su fórmula vicepresidencial Su fórmula vicepresidencial para estas elecciones es Marelen Castillo Torres, quien se ha dedicado a la docencia y la investigación universitaria.

  • ¿Quién es Gustavo Petro?

    Por: Camilo Díaz Suárez, Investigador nacional Línea de Democracia y Gobernabilidad Gustavo Petro Urrego es el ganador de la segunda vuelta presidencial en Colombia, con 11’226.150 votos, el 50,47% de la los votos, según el 99% del escrutinio de la Registraduría Nacional. El electo presidente tiene 62 años y cuenta con una trayectoria de vida y política que lo ha posicionado como el actor que modificó el escenario político del país en 2018 y ahora en 2022. Durante toda su vida ha trabajado para llegar hasta este momento, desde que en su adolescencia empezó a formar su ideario político, que lo llevaría a militar en el M-19, al exilio, al Congreso, a la Alcaldía de Bogotá y a aspirar a la presidencia de Colombia en tres oportunidades, siendo escogido finalmente este 19 de junio de 2022. Los orígenes de Gustavo Petro Nació en Ciénaga de Oro, Córdoba, pero con 9 meses llegó a Bogotá. Vivió su infancia viviendo en diferentes barrios de la ciudad, mientras que su adolescencia la pasaría en el municipio de Zipaquirá, Cundinamarca, por un traslado laboral de su padre. En dicho municipio estudió en el colegio San Juan Bautista de La Salle. En Zipaquirá vivió dos hechos que se convertirían en las raíces de su pensar político. El primero de ellos fue evidenciar la desigualdad social en su colegio; mientras que el segundo fue el robo de las elecciones a Gustavo Rojas Pinilla, puesto que su mamá hizo parte de la Alianza Nacional Popular (Anapo). De esta forma, empezó a tomar una conciencia de justicia social, que fue reforzando con distintos acontecimientos de la época y en un grupo de estudio del que hizo parte, que era dirigido por el Partido Comunista de Colombia (PCC). Así, empezó a ser consciente de los movimientos campesinos, sindicales y estudiantiles de la década de los años 70. Por esa época, movimientos estudiantiles de Bogotá llegaron a formar círculos de estudio en Zipaquirá, uniéndose Petro a uno de ellos. A su vez, en 1974 surge el Movimiento 19 de Abril (M-19), conformado por exdirigentes de la Anapo y disidentes de la guerrilla de las FARC, que adoptaron la estrategia urbana de guerra de guerrillas de los Tupamaros de Uruguay. Con la popularidad creciente del M-19 en zonas marginales de las ciudades, Zipaquirá vio células nacer de la mano del exlíder de la Anapo en el municipio, Everth Bustamante. Con esa influencia, en su último año de bachillerato fundó, junto con otros compañeros, el grupo JG3. Su propósito era impulsar la “revolución” y organizar el movimiento sindical de Zipaquirá. Así, nació la organización llamada Intersindical, que juntaba a todos los sindicatos del municipio. Por ello, fueron considerados para ser parte del M-19 en Zipaquirá. Mientras eso pasaba, Petro, por sus buenas calificaciones y buen desempeño en el Icfes, logró entrar a estudiar Economía en la Universidad Externado de Colombia. Fue en su segundo año de estudio universitario que decidió, oficialmente, hacer parte del primer comando del M-19 en Zipaquirá. Personero, concejal, guerrillero clandestino y firmante de paz: su militancia en el M-19 Algo que sostuvo a Petro para inclinarse por el M-19 fue su orientación democrática y no socialista. Su ingreso a esta guerrilla coincidió con el mandato de Julio Cesar Turbay Ayala (1978-1982), que se caracterizó por una profunda represión social, bajo la idea de la Doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos que, en el marco de la Guerra Fría, impulsó en sus países de influencia la represión a las amenazas de revolución comunista. Esto llevó a una fuerte persecución, que terminó en la captura de varios altos mandos del M-19. La guerrilla tuvo que empezar a reforzar entrenamientos en técnicas de clandestinidad y resistencia a la tortura. Uno de los duros “golpes” del M-19 fue el robo de 5.000 armas del Ejército Nacional en el Cantón Norte, algunas de estas se guardaron en San Cayetano, Cundinamarca, lo que llevó a darle relevancia a la columna en Zipaquirá, que se llamó José María Melo. Además, ante la represión de Turbay, el M-19 tomó una postura más rural y armada en el Caquetá. En ese escenario, en 1980 Gustavo Petro fue nombrado personero de Zipaquirá, mientras el comando al que pertenecía se distanció del M-19 rural, liderado por el comandante general Jaime Bateman. Aislados del M-19, el comando de Zipaquirá continuaba su accionar urbano e intentó comenzar una lucha política en la legalidad en el municipio. Con ello, se creó la organización política Carta al Pueblo, que decidió aspirar a las elecciones al Concejo de Zipaquirá en 1982, logrando elegir a Bernardo Chinchilla. Entre las acciones que empezaron a tomar como organización estuvo la construcción del barrio Bolívar 83, mientras Petro era el personero del municipio. La construcción se levantó en unos terrenos que pertenecían a la iglesia de Zipaquirá y que fueron ocupados por miles de personas impulsadas por el movimiento Carta al Pueblo y el mismo Petro, que se encargó de explicarles sus derechos a los fundadores del barrio y la manera de luchar por ellos. Como fue una invasión, desde la institucionalidad los desalojaron, pero ante el descontento que se había suscitado por el desalojo, el municipio terminó por donar los terrenos en los que se construyó el barrio. Por esa acción Petro fue expulsado del M-19. Es en ese momento, en 1984, cuando decidió lanzarse como concejal de Zipaquirá, alcanzando 800 votos y ocupando su primer cargo de elección popular. Con la organización política Carta al Pueblo creó una red de coordinadores de movimientos regionales, con lo que volvería al M-19 y, por su relevancia en el mundo de la legalidad, fue uno de los firmantes del cese al fuego en Corinto, Cauca, promovido por Belisario Betancourt. Sin embargo, la Operación Garfio del Ejército, que pretendía desplazar al M-19 del Campamento de La Libertad, ubicado en la verdad Yarumales en Corinto, puso en jaque el cese al fuego. La orden del Ejército era la captura de integrantes públicos del M-19. Incluso, el Ejército patrullaba el barrio Bolívar 83 constantemente, lo que llevó a que Petro fuera capturado en 1985 y llevado a la Escuela de Caballería en el Cantón Norte. Allí, como se pudo saber después, sufrió tres semanas de diversos tipos de tortura física, para que diera alguna información del M-19. Luego de estas tres semanas, los militares pidieron un médico de la Procuraduría para valorarlo, quien sostuvo que el preso había tenido un buen trato. Más tarde, en 1986, un tribunal militar sentenció a Petro a dos años de cárcel, que pagó en La Modelo, la cárcel de Ibagué, la de Zipaquirá y La Picota. Durante su estancia en la cárcel sucedió la toma del Palacio de Justicia. Tras su salida de la cárcel fue acogido de nuevo por el M-19 y, en el Congreso de los Robles, fue ascendido a la dirección nacional, implicando para él una clandestinidad total, que vivió en Santander. En la zona no tuvo mayor trascendencia, ya que había una alta presencia de paramilitares, el ELN, las FARC y el EPL. Intentó fundar un frente militar en el sur del Cesar, sin mucho éxito. Fue capturado de nuevo en Barrancabermeja, con panfletos del M-19. En ese momento, se movilizaba con una identidad falsa, porque tenía una orden de captura en su contra por pertenecer a la dirigencia del M-19 y fue recluido en la cárcel del municipio: La Tigrera. En 1988 fue liberado, sin que las autoridades se percataran de que lo habían capturado a él. De ahí saltó a Ibagué, Tolima, donde empezó a impulsar una negociación de paz del M-19, para lo cual se reunió con políticos del departamento y la dirigencia de varios grupos armados. Luego de tomar impulso, el gobierno de Virgilio Barco buscó un acuerdo paz con Carlos Pizarro, el entonces comandante general del M-19. Pese a que Pizarro se mostró reticente al comienzo, finalmente se decantó por hacer un acuerdo de paz, que Gustavo Petro comunicó a la opinión pública con el llamado “Comunicado de Ortega”. Así, el 9 de marzo de 1990 se firmó la paz y el M-19 dejó las armas. Virgilio Barco, mediante la Ley 77 de 1989, autorizó indultos a sus integrantes. Sin embargo, varios puntos acordados en el acuerdo de paz se cayeron en el Congreso, por lo que Pizarro renegoció algunos temas, entre los que quedó acordada una Asamblea Nacional Constituyente. Gustavo Petro, el exiliado Con la dejación de las armas, el M-19 inició una lucha política en la legalidad, constituyendo el movimiento Alianza Democrática M-19, con el que se lanzaron a la Alcaldía de Bogotá, aspiración en la que Pizarro sacó 70.000 votos, preparándose para lanzarse a la presidencia de la República, teniendo como candidato al mismo Pizarro. Carlos Pizarro fue asesinado en 1990 en medio de lo que fue una ola de atentados en contra de aspirantes a la presidencia. Mientras tanto, Petro, al ser uno de los pocos miembros con experiencia política, estaba siendo coordinador de la campaña. Tras la muerte de Pizarro, el movimiento decidió lanzar como candidato a Antonio Navarro, quien consiguió cerca de 700.000 votos. Pese a no conseguir la presidencia, con el llamado de una Asamblea Nacional Constituyente la Alianza Democrática M-19 logró 19 de 70 constituyentes. Además, se acordó hacer una alianza con el movimiento conservador de Álvaro Gómez Hurtado, Movimiento de Salvación Nacional, el cual les daba una mayoría en la asamblea. Pero, como sostiene Petro, lo que le tocó ceder a los constituyentes del M-19 con el Partido Liberal, marcó el fin del movimiento, que en las elecciones legislativas de 1991 solo logró 9 curules. En esas elecciones legislativas Gustavo Petro se lanzó como representante a la Cámara por Cundinamarca, resultando elegido. Durante su primer periodo como congresista, realizó debates como el de la privatización de Álcalis de Colombia, que se encargaba de la transformación química de la sal. En 1994, junto con José Cuesta, otro militante del M-19, decidieron impulsar la candidatura a la Alcaldía de Bogotá de Antanas Mockus. Con este antecedente intentaron configurar un nuevo movimiento popular y aspirar a las elecciones legislativas de 1994, pero se quemaron y el M-19 solo logró una curul. Esto se dio en un contexto en el que estaba ocurriendo el asesinato sistemático de integrantes de la Unión Patriótica, y Petro fue amenazado públicamente por un grupo llamado Colsingue. Ante este panorama, y ante la amenaza sobre su vida, César Gaviria decidió nombrarlo en un cargo diplomático en Bruselas, como refugiado. Durante su estancia en ese país, Petro entró a la Universidad Católica de Lovaina para estudiar un diplomado en Medio Ambiente y Desarrollo Poblacional. Petro hizo parte del cuerpo diplomático del entonces embajador de Colombia en Bélgica, Carlos Arturo Marulanda, quien, posterior a su renuncia en 1996, en 2002 fue capturado y extraditado de España a Colombia por el delito de desplazamiento forzado. Aunque fue liberado el mismo año de su extradición, en 2014 la Unidad de Justicia y Paz pidió que fuera investigado de nuevo por estos hechos. Debido a la renunica de Marulanda, en 1997 Petro también renunció a su cargo diplomático para regresar a Colombia. El Congresista Tras su regreso a Colombia lanzó su aspiración a la alcaldía de Bogotá en 1997 por la Alianza Democrática M-19, alcanzando apenas 7.000 votos. Tras esa derrota, aspiró al Senado, junto con Antonio Navarro como fórmula para la Cámara de Representantes en 1998, por el movimiento Vía Alternativa. Con esa fórmula lograron ser la lista más votada en Bogotá, alcanzando cerca de 150.000 votos. A partir de ese momento, Petro consolidó su reconocimiento político a nivel nacional. Su relevancia como parlamentario se ha dado por los distintos debates que ha hecho en contra de hechos de corrupción y, fundamentalmente, por denunciar la parapolítica. Una de sus primeras denuncias fue el favorecimiento a amigos de Andrés Pastrana en el caso del manejo de la crisis y posterior intervención del Banco del Pacífico. Además, en Bogotá empezó a ganar mayor reconocimiento por debates que propuso como el de la discusión de la expansión urbanística del norte de la ciudad. En 2002 se bajó a la Cámara de Representantes en la circunscripción de Bogotá, también por el movimiento Vía Alternativa. En el 2006 regresó al Senado, esta vez por el Polo Democrático Alternativo, teniendo la tercera votación más alta en el país, con 143.443 votos. Fue nombrado en varias ocasiones como el mejor congresista, resaltando su labor legislativa y, sobre todo, los debates que propuso. Quizás, los más relevantes, y que lo catapultaron políticamente, fueron los que realizó sobre la parapolítica. En 2005 denunció que en Sucre la clase política estaba aliada con los paramilitares. Señaló a varios políticos de Sucre como Salvador Arana, exgobernador de ese departamento y entonces embajador de Colombia en Chile, y quien efectivamente fue condenado por su responsabilidad en crímenes cometidos por paramilitares. Pero fue en 2006, siendo de nuevo senador, que dio a conocer 2.000 nombres de dirigentes antioqueños vinculados con los grupos paramilitares, diez de ellos congresistas en ese momentos y ex congresistas. Además, develó que Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe, fue uno de los gestores de “Los Doce Apóstoles”. Sumado a ello, fue uno de los primeros que denunció los falsos positivos realizados por el Ejército durante el gobierno de Álvaro Uribe. Incluso, uno de sus últimos debates fue sobre las persecuciones a la oposición en el marco de las chuzadas adelantadas por el antiguo Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Con su labor de control político ganó un gran reconocimiento público, con el que decidió su siguiente aspiración: la alcaldía de Bogotá. La aspiración fallida a la presidencia y su impulso a La Bogotá Humana El paso previo a convertirse en alcalde de Bogotá fue su candidatura a las elecciones presidenciales del 2010. Sentó las bases con Antanas Mockus, con quién se planteó la idea de salir del Polo y fundar un nuevo partido. Así, nació el Partido Verde, que fundaron junto con Lucho Garzón. Pero con la inclusión de Enrique Peñalosa al partido, Petro decidió volver al Polo y ser su candidato presidencial, elegido en una consulta interna en la que se enfrentó a Carlos Gaviria. En esas elecciones sacó 1.329.515 votos. Durante aquéllas elecciones Petro sintió que no tuvo el apoyo total de su partido y, además, tomó la decisión de denunciar a los hermanos Moreno Rojas por el “Carrusel de la Contratación” en Bogotá. De esta manera salió del Polo y fundó el movimiento Progresistas. Con este movimiento, impulsando la idea de la “Bogotá Humana”, quedó elegido con el 30% de los votos, cerca de 732.000, en unas elecciones que tuvieron una abstención de alrededor del 60%. Además, su movimiento consiguió 8 de las 45 curules en el Concejo de Bogotá. Este fue el primer reto de gobernabilidad que enfrentó Petro en su trayectoria. Pese al éxito del movimiento Progresistas, la bancada mayoritaria en el Concejo de Bogotá fue de oposición. Esa relación con el Concejo llevó a que la alcaldía de Gustavo Petro tuviera una crisis de gobernabilidad. Nada más, con la oposición que tenía, tuvo que aceptar cerca de 600 modificaciones a su Plan de Desarrollo para que fuera aprobado por el Concejo. La mala relación con los concejales de Bogotá llevó al hundimiento de diferentes propuestas, como la modificación al Plan de Ordenamiento Territorial (POT), la modernización tributaria, la creación de la empresa Metro, vigencias futuras para colegios en concesión, la eliminación de corridas en la Plaza de Santamaría, entre otras. Su crisis más grande se dio con el esquema de Basura Cero de recolección de residuos que intentó implementar. Con este, le quitó a operadores privados la recolección de basuras, que llevó a que durante tres días en Bogotá no hubiera recolección, llevando a un crisis ambiental. Eso llevó a que la Procuraduría lo destituyera e inhabilitara por 15 años. Ante ese escenario, Petro acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que le concedió medidas cautelares para dejar sin efectos la decisión de la Procuraduría por la violación de los derechos políticos del exalcalde de Bogotá. A partir de lo anterior, el Tribunal Superior de Bogotá aceptó una tutela que pedía aplicar las medidas cautelares de la CIDH, llevando a que el entonces presidente, Juan Manuel Santos, tuviera que restituir en la alcaldía a Gustavo Petro. Además, las investigaciones por estos hechos que adelantaron la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía fueron archivadas. Esa crisis de gobernabilidad llevó a que en 2015, terminando su mandato, Petro tuviera apenas una favorabilidad del 18%. En temas de gestión enfrentó varios desafíos. De acuerdo con una investigación del Nuevo Siglo, Petro habría cumplido con el 57,1% de su plan de desarrollo. Se destacó en un buen desempeño de los indicadores económicos, educativos, medio ambiente y cultura; mientras que en la seguridad y la movilidad no se destacaron tanto. Una vez terminado su mandato en la Alcaldía de Bogotá, tomó la decisión de aspirar a la presidencia de Colombia. Mientras llegaban las elecciones, tras su apoyo a la candidatura de Juan Manuel Santos en 2014, impulsó el plebiscito por el Acuerdo de Paz. Con esa bandera, empezó a impulsar su candidatura para el 2018. En un comienzo, defendiendo la idea de la paz, quiso apoyar la candidatura de Humberto de la Calle, pero no quería tener relación con el Partido Liberal. Con la intención de buscar acuerdos, habló con otros políticos como Claudia López, Angélica Lozano y Antonio Navarro. Se exploró la posibilidad de hacer una consulta y lanzar listas conjuntas al Senado. La consulta se había planteado entre Sergio Fajardo, Claudia López y Petro. Pero, con la adhesión de Claudia a la candidatura de Fajardo, este último decidió no hacer una consulta con Petro, quien terminó haciendo una con el exalcalde de Santa Marta, Carlos Caicedo. La consulta entre Caicedo y Petro recibió el nombre de Inclusión Social por la Paz y recibió cerca de 3 millones 500 mil votos, repartidos en 2.845.108 para Petro, por el movimiento Colombia Humana, y 514.382 para Caicedo, por Fuerza Ciudadana. Con estos resultados, Petro se consideró a sí mismo como una opción real para la presidencia, ya que hasta entonces estaba considerando apoyar la candidatura de Humberto de la Calle. Así, llegó la primera vuelta presidencial en la que tenía como fórmula presidencial a Ángela María Robledo. A partir de una estrategia de campaña de llenar plazas, consiguió la segunda votación más alta de la izquierda en primera vuetla presidencial: 4.851.254 votos, pasando a segunda vuelta con el candidato del Centro Democrático, Iván Duque. Sin lograr el apoyo del otro candidato alternativo de esas elecciones, Sergio Fajardo, que también había conseguido más de 4 millones de votos, se enfrentó a una segunda vuelta en la que sus opositores utilizaron un discurso que caló mucho en la ciudadanía: la amenaza de que Colombia se iba a volver Venezuela, en un momento en el que el país vecino vivía sus puntos más críticos. La crisis de Venezuela fue utilizada para infundir miedo y conseguir apoyo electoral, una estrategia a la que Gustavo Petro respondió desligándose de cualquier cercanía con Venezuela y refutando la idea. Sin embargo, no lo logró con suficiente éxito, por lo que en la segunda vuelta presidencial perdió con 8.034.189 de votos (41,81%) frente a 10.373.080 de votos (53,98%) de Iván Duque. Una vez más, la votación más alta de un candidato de izquierda en Colombia. Al lograr el segundo puesto en las votaciones presidenciales, de acuerdo al Artículo 24 del Estatuto de la Oposición (Ley 1909 de 2018), le correspondió una curul en el Senado. Si bien no quedó elegido presidente, fue una gran victoria de cara al 2022. Además de los 8 millones de votos que consiguió en segunda vuelta, ocupó 4 curules en Senado y 2 en Cámara con la lista de la Decencia, que él impulsaba. Con su idea de ocupar el cargo ejecutivo más importante de Colombia, para las elecciones presidenciales del 2022 volvió a inscribirse como candidato. Formó una coalición de partidos y movimientos de izquierda y centro izquierda, que recibió el nombre de Pacto Histórico, en la que están partidos como la Unión Patriótica, el Polo y Colombia Humana. Tras una estrategia más sólida de cara a las elecciones legislativas y presidenciales, Petro logró construir una sola marca para sus listas de Congreso, la consulta presidencial y la primera vuelta. El primer golpe de éxito lo tuvo en las elecciones legislativas del pasado 13 de marzo, en las que el Pacto Histórico consiguió ser la lista más votada para Senado, ocupando 19 curules, y la segunda en Cámara, con 25 curules. Esto representó un saltó grande e inesperado respecto al 2018. Además, hizo una consulta interpartidista que sacó 5.573.844 de votos válidos, de los cuales obtuvo 4.487.551, posicionándose como candidato único de la coalición. De esta manera, tras una larga lucha por lograr un fin político, que implica las transformaciones estructurales que desde su época en el M-19 ha buscado, Gustavo Petro busca ocupar la Presidencia de la República, como el primer presidente de la izquierda en Colombia, en uno de los escenarios más complejos de la política nacional, regional e internacional actualmente. Petro vs. Petro Algo que ha caracterizado la trayectoria política de Gustavo Petro es su personalidad cerrada y egocéntrica, que ha llevado a varios alejamientos y renuncias de aliados políticos suyos en diversos momentos. Como sostuvo el economista y filósofo colombiano Salomón Kalmanovitz Krauter, Petro es alguien egocéntrico, autoritario y voluntarioso. Su ego ha estado excusado, hasta el momento, en perseguir su fin, englobado en la idea de justicia social en Colombia. Esa lucha perpetua que ha tenido Petro desde su adolescencia hasta esta contienda presidencial es la que considera tiene que llevar a cabo. Eso llevó a que en varios momentos, prefiriera enfrentarse a partidos políticos en los que militó o a aliados políticos. Durante su militancia en el M-19, Petro mostró que no cedería a sus principios bajo ninguna circunstancia. Él era del ala política de la guerrilla y creía que la vida política era el rumbo que se debía tomar, mientras que otros dirigentes le apostaron a la insurrección. Eso llevó a que Petro no fuera cercano con la dirigencia del M-19 e, incluso, no fuera de los afectos de Carlos Pizarro. Cuando ingresó a la vida política de la mano de la Alianza Democrática M-19 tampoco estuvo de acuerdo con la forma en la que se pretendía lograr los objetivos políticos, lo que llevó a que fundara su propio movimiento, Vía Alternativa. Con este movimiento conformaría después el Polo Democrático Alternativo, en el que empezaría a notarse aún más el poder de su ego. Desde la perspectiva de Carlos Gaviria, el máximo referente de la izquierda colombiana en la década de los 2000, el ego de Gustavo Petro era algo que impedía la unión. Según Gaviria, Petro pretendía primar sus intereses sobre los del partido. Eso llevó a una profunda división al interior del Polo, que se hizo evidente en la lucha interna por escoger un candidato presidencial para las elecciones del 2010. Luego de no ser escogido presidente de la colectividad en el 2010 y de denunciar el “Carrusel de la Contratación”, Petro renunció al Polo. Tras salir del Polo, terminó enemistado con otros dirigentes del partido como Jorge Enrique Robledo, quien incluso sostuvo que la renuncia se debía solo a que no había sido elegido presidente del partido. Con los disidentes del Polo, fundó el movimiento Progresistas, del que hicieron parte personalidades políticas como Carlos Vicente de Roux, Antonio Navarro Wolf y Angélica Lozano, quienes se apartaron de Gustavo Petro luego de su mandato como alcalde de Bogotá. De hecho, siendo alcalde, para el 2013, le habían renunciado 15 altos funcionarios del distrito, en su gran mayoría por su relación con Petro. A esto se suma, como ya se mencionó, la mala relación que mantuvo con el Concejo Distrital, con el que no consiguió llegar a acuerdos y sostuvo una notable enemistad. Ese talante egocéntrico, e incluso autoritario, le siguió alejando de aliados políticos después de su alcaldía. Por poner otros ejemplos, Carlos Caicedo, con quien hizo la consulta interpartidista en 2018 para la presidencia, lo catalogó como alguien soberbio y de un gran ego. De igual forma, Ángela María Robledo, fórmula vicepresidencial de Petro en el 2018, renunció a la Colombia Humana en su momento, resaltando la falta de autocrítica de Petro. Pese a que a lo largo de su trayectoria ha tenido el apoyo de personalidades políticas importantes como aliados, Petro se ha empeñado en continuar su forma de hacer las cosas, así eso le implicara perder a tales aliados. Pareciera que Petro hubiera tenido una forma schmittiana de ver la política, en considerar al otro como enemigo, creando un “nosotros” y un “ellos”, visión según la cual, si no están totalmente con él, están contra él. Sin embargo, luego de su derrota presidencial en 2018, de cara al 2022, pareciera que entendió que, para lograr un triunfo, debía transformar sus nociones sobre enemistad. Casi como si se tratara del agonismo político de Chantal Mouffe, Petro cambió la noción de enemigo en adversario, no viendo al “oponente un enemigo a batir, sino un adversario de legítima existencia y al que se debe tolerar”. A diferencia de lo hizo en su trayectoria política, en su mandato como alcalde de Bogotá y en su campaña presidencial de 2018, momentos en los que siempre riñó con sus opositores, para la campaña de 2022, bajo su idea del Pacto Histórico, aceptó a políticos de diversos sectores, siendo incluso varios de ellos cuestionados. Quizás, cediendo a la idea de que la justicia social que él pretende se debe construir sin aquellos que han estado en el poder, para esta contienda presidencial aceptó y buscó el apoyo de políticos y partidos tradicionales. Esto llevó a que, como señaló la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), aceptara el apoyo de seis clanes políticos con amplios cuestionamientos y que se han mantenido en el poder en sus regiones: el clan Julián Bedoya, clan Amín-López-Calle, clan Jaramillismo, clan Villamizar- García, clan Álvaro Pacheco y el clan Sánchez Montes de Oca. De igual forma, abrió las puertas para que hicieran parte de su campaña políticos que han apoyado al uribismo y al santismo, como Armando Benedetti y Roy Barreras, a la vez que buscó el apoyo de César Gaviria y el Partido Liberal. Estos apoyos parecieran indicar que el mismo Gustavo Petro entendiera que tenía que ceder frente a ciertas posturas, para poder llegar a gobernar. Esa misma idea, en un eventual gobierno suyo, la deberá seguir aplicando, ya que en el Senado cuenta con el apoyo de solo 30 de los 108 senadores y en la Cámara cuenta con solo 47 de los 172 representantes. Si el ego de Petro se sigue imponiendo, se va a enfrentar a un desafío de gobernabilidad como lo tuvo mientras fue alcalde de Bogotá. Enemistarse con el Congreso y tener una mala relación con su gabinete de gobierno afectará su eventual gestión como presidente. Así que a Petro le va a tocar llegar a concesos, en los que deberá dejar de lado el ego que lo ha caracterizado, para poder gobernar.

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