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- Disidencias de las Farc se adjudican emboscada que dejó 6 soldados asesinados en Guaviare
Por: Redacción Pares Antes de este atentado en el Guaviare 12 policías y cuatro soldados habían sido asesinados en once días de abril. Esta cifra se disparó este fin de semana luego de que en el Caquetá fueron asesinados en una emboscada seis soldados y al menos otros cuatro quedaron heridos. Este es un ataque a los firmantes de paz ya que estos uniformados estaban designados para cuidar a las personas que estaban refugiadas en los Antiguos Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación. Sobre la autoría del atentado las dudas ya están despejadas pues el Bloque Comandante Jorge Suárez Briceño se atribuyó las muertes. Para el grupo fueron asesinados nueve miembros y otros cinco quedaron heridos. Además de este saldo la Jorge Suárez reportó que fueron robados doce fusiles Galil. Los insurgentes subieron a redes sociales videos en donde se ven cómo atienden a los soldados después del ataque e incluso muestran el material que le robaron al ejército. La razón por la que efecturaron esa acción, según esta disidencia, fue por defensa propia ya que ellos habían sido atacados continuamente por el ejército y lo que hicieron fue reaccionar. Además de esto fueron secuestrados cinco soldados. El Bloque Comandante Jorge Suárez Briceño está comandado por alias Calarcá Córdoba. Además de este saldo hay un número que preocupa y es que cinco soldados fueron secuestrados. Según se ha anunciado en las últimas horas serán liberados. Por eso se mueve hasta ese lugar del Guaviare una comisión de apoyo de paz de la Organización de los Estados Americanos MAPP-OEA. Los nombres de los secuestrados ya se dieron a conocer y serían los siguientes: el cabo tercero Daniel Alejandro Peña, los soldados Eddy Neiva, Ricardo Hernández, Daber Gutiérrez, y Yurge Finca. El presidente Petro se pronunció y está enviando una comisión a San José del Guaviare para saber exactamente qué sucedió. Alias Calarcá es vocero de paz con el gobierno y por eso el presidente necesita saber con certeza las circunstancias en las que se dio esta base. Esto ocurrió a 2 horas de distancia de San José del Guaviare. Allí están las disidencias y el ejército constantemente están patrullando este lugar. Esta zona está el espacio territorial de Charras-Boquerón y allí viven familias de ex combatientes Farc que decidieron no seguir en la guerra. El alcalde de San José del Guaviare había advertirdo el llamado de la comunidad porque había temor sobre lo que podía pasar ya que los enfrentamientos de las disidencias con el ejército en la zona eran constante, como sucedió en el corregimiento de Calamar. Las advertencias habían llegado incluso a la mesa del Alto Comisionado para la Paz. En las próximas horas se llevará a cabo un exámen minucioso de lo que sucedió en esa zona.
- El miedo de María José Pizarro de que le mataran a su papá
Por: Iván Gallo - Coordinador de Comunicaciones El 7 de agosto del 2002 María José Pizarro le puso la banda presidencial a un ex miembro del grupo guerrillero del que su papá fue comandante, el M-19. No pudo contener las lágrimas, la emoción que le partía la voz, que le enrojecía los ojos. Petro nunca fue cercano a su padre pero nadie duda de su labor en la organización, ayudando a levantar, por ejemplo, barrios en Zipaquirá o fortaleciendo el sector político de la guerrilla que mejor prensa ha tenido en el país. María José tenía 12 años el 26 de abril de 1990, cuando en un avión de avianca que cubría la ruta Bogotá- Barranquilla un sicario le descargó una subametralladora. Pizarro tenía puesto el sombrero blanco que se volvió un símbolo, el mismo que Vicky Dávila promete destruir si llega a ser presidente en el 2026. El asesino fue reducido y ultimado en el avión, todo delante de los pasajeros. El hombre, contratado por los hermanos Fidel y Carlos Castaño, jefe de los paramilitares, quienes lograron filtrar hasta el tuétano el hueso del DAS, alcanzó a ir al baño, echarse agua en el pelo, tomar aire y salir con la subametralladora en la mano. Habían cinco escoltas y ninguno se dio cuenta. En ese momento María José estaba en el colegio cuando fueron a buscarla en el salón. Recuerda que, en el camino hacia la rectoría, la profesora estaba inusualmente callada. Cuando llegaron a la oficina estaba la rectora, su mamá y una tía. La mamá estaba llorando. A María José se le partió el corazón. Sabía que a su papá lo habían matado. Después se enteró de los detalles. Pizarro, el comandante, había quedado vivo, el avión se devolvió a Bogotá, lo alcanzaron a llevar a la clínica Santa Rosa de la Caja Nacional de Previsión Social y allím murió. Era el tercero de los candidatos presidenciales asesinados en un lapso de ocho meses. El primero que cayó fue Luis Carlos Galán, el segundo Bernardo Jaramillo Ossa y el tercero Pizarro. María José tenía fe de que su vida por fin iba a ser normal cuando a finales de 1989 vio a su padre envolver su pistola en una bandera de Colombia y jurarle la paz al gobierno de Barco. La extrema derecha asentaba sus ejércitos, tenían tanto poder que amenazaban todos los días y a Pizarro, ya sin armas, le llegaban sufragios, le hacían llamadas a la casa. Sus hijas tenían que dormir rodeadas de guardaespaldas y María José, quien vio a su papá tan poco en su niñez -tuvo que huir con su mamá al Ecuador, luego, refugiadas en cualquier casa en Bogotá, esperaban una señal para verse en una reunión fugaz en algún hueco que encontraran en Mesitas del colegio o en algún lugar cerca a la capital-. Pizarro creía en la paz. Le dijo a sus otros compañeros del M-19 de que si lo mataban ellos siguieran creyendo en el proceso. La democracia era la única vía. Si no era él tal vez algún otro lo podría hacer, en un futuro. Con todos los problemas que tiene la democracia en un país dominado por las élites, era más fácil llegar al Palacio de Nariño por esa vía y no por otra. María José recuerda con angustia como le suplicaban que se pusiera siempre el chaleco anti-balas pero su papá se encogía de hombros y decían que no importaba : “A mi me van a disparar en la cabeza” decía con sequedad. Con la frialdad y certeza del que conoce su destino. Cuando lo mataron Pizarro había calado en el electorado colombiano. Su sombrero y su figura vendían. Le empezaban a decir “el comandante papito” e incluso algunas señoras encopetadas de Bogotá lo veían como un sex symbol. ¿Quién sabe? Igual no lo iban a dejar ganar. Su victoria demoraría treinta años. En el 2002 Gustavo Petro, miembro del M-19, conseguía 11 millones de votos y se proclamaba presidente de la república, el primer ex miembro de una guerrilla en hacerlo. La que le puso la bandera de Colombia fue su hija. ¿Alguién duda de la victoria de Pizarro a 35 años de su muerte?
- El futuro de la Corte Constitucional en medio de la coyuntura nacional
Por: Natalia Reina - Investigadora Nacional El 2025 es un año de relevos al interior de la Corte Constitucional, pues casi la mitad de la corporación será integrada por nuevos magistrados; de hecho, la semana pasada el presidente Petro presentó la terna para elegir a uno de los próximos relevos del órgano de justicia. Los nombres que abandonarán la Corte serán: Cristina Pardo, el 16 de mayo; Diana Fajardo, el 5 de junio; y José Fernando Reyes, el 4 de septiembre. La llegada de los nuevos magistrados supondrá una responsabilidad determinante en decisiones álgidas para el país, como el futuro de la Reforma Pensional y los decretos presidenciales expedidos en el marco del estado de conmoción interior a raíz de la situación en el Catatumbo. La lista de aspirantes inició con 89 nombres, hasta la fecha ha sido depurada a 18. ¿Quiénes son los magistrados que dejan la Corte? La Corte Constitucional está integrada por nueve magistrados, quienes asumen el cargo por un periodo de ocho años, con fechas de inicio y terminación diferenciadas. Si bien es el Senado la corporación que toma la decisión definitiva de elegir cada nuevo magistrado, los nombres de los candidatos finales son resultado de las ternas presentadas por el Presidente de la República, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado, según el caso. La próxima magistrada que abandonará el ente es Cristina Pardo, quien fue ternada por el expresidente Juan Manuel Santos en 2017. Pardo se caracterizó por ser una de las voces más conservadoras al interior de la Corte, evidencia de ello, su oposición a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) ante cualquier escenario. Sin embargo, algunas de sus decisiones incidieron en el mejoramiento de las condiciones de vida de poblaciones vulnerables, por ejemplo, la Sentencia T-246 de 2020 , que reiteró que personas extranjeras con permanencia irregular deben recibir atención básica si no cuentan con los recursos. La segunda magistrada que será reemplazada en unos meses es Diana Fajardo, ternada por la Corte Suprema de Justicia y que llegó al ente en 2017. En su paso por la Corte fue reconocida desde diferentes sectores de mujeres como una aliada. Evidencia de ello fueron sus votos en un caso de estabilidad laboral de una mujer indígena, así como su postura a favor de la autonomía sobre los cuerpos feminizados, a través de la decisión histórica de despenalizar la IVE hasta la semana 24. Fajardo también tuvo un papel activo a favor de la eutanasia, siendo incluso ponente para su ampliación en pacientes no terminales, pero con enfermedades incurables. El último nombre que abandonará la Corte en 2025 es Fernando Reyes, elegido en 2017 como resultado de una terna presentada por la Corte Suprema de Justicia. Como presidente de la Corte Constitucional ha sido enfático en que las “transformaciones sociales” (aludiendo a las acciones del gobierno Petro) deben tramitarse por los medios adecuados. Además, Reyes lideró providencias como la Línea Negra , que reconoce el derecho a la participación de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada, así como la apertura de un desacato contra servidores públicos por incumplimiento en la creación de un mecanismo especial para superar el Estado de Cosas Inconstitucional para la niñez wayúu. ¿Cuál es el estado del proceso de elección de los nuevos integrantes? La Corte Suprema de Justicia es la encargada de elegir la terna que reemplazará a Diana Fajardo y el proceso ya está en marcha. La convocatoria de postulación abrió el 2 de marzo de 2025 y fue cerrada el 21 de marzo del mismo año, dejando como resultado una larga lista de 89 aspirantes a ocupar el cargo de Fajardo. Tras el análisis de las postulaciones, la Corte Suprema de Justicia admitió únicamente 47, pues solo estas cumplían con los requisitos. Pares revisó los perfiles de los 47 postulantes iniciales, de los cuales al menos cinco han tenido, en algún punto de sus trayectorias, cercanía o incidencia en asuntos políticos. A continuación, se presentan los nombres en cuestión: Probablemente uno de los aspirantes a magistrado de la Corte Constitucional con mayor relevancia en el espectro político es Gabriel Ramón Jaimes Durán , pues en 2021, cuando ejercía como fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia, solicitó la preclusión del caso por manipulación de testigos en contra del expresidente —y hoy procesado— Álvaro Uribe Vélez. El mismo caso que actualmente tiene a Uribe en juicio, en el cual la defensa del acusado ha empleado una serie de maniobras que han dilatado la continuidad del proceso. De haber prosperado la solicitud de preclusión presentada por Jaimes, probablemente Uribe no estaría protagonizando uno de los juicios más importantes en la historia reciente del país. Hace poco más de un mes, previo a la apertura de la convocatoria de magistrados para la Corte Constitucional, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia compulsó copias ante la Fiscalía para que investigue a Jaimes por presuntas irregularidades relacionadas con un proceso cuando fue procurador en 2010. Al parecer, el fiscal delegado—y aspirante a integrar la Corte— habría firmado un documento en el que sostenía la ausencia de impedimentos por parte de Guiomar Patricia Riveros, una contratista que pretendía ser beneficiaria de un contrato adelantado por el Hospital Militar, pese a que Riveros contaba con una condena a sus espaldas desde 2009 y, en consecuencia, sí estaba inhabilitada . El “aval” de Jaimes habría facilitado la adjudicación del contrato en favor de Riveros. En ese sentido, los cuestionamientos que rondan a Jaimes corresponden a la extralimitación de funciones en asuntos que no eran de su competencia, especialmente al realizar afirmaciones que presuntamente no apelaban a la verdad. Sentencia emitida por la Corte Suprema de Justicia en contra de Guiomar Patricia Riveros. Foto: Cambio Jaimes es de tradición conservadora y, según medios como La Silla Vacía , ha sido cercano a figuras como el exprocurador Alejandro Ordóñez, el mismo que afirmaba la existencia de la “ideología de género” en el Acuerdo de Paz con las FARC, y que en su juventud quemaba libros de Gabriel García Márquez. La cercanía de Jaimes con Ordóñez es tal que el primero fue su padrino de matrimonio. Adicional a ello, cuando Ordóñez resultó elegido como procurador general, lo nombró procurador Delegado para Asuntos Penales. Otro postulante que llama la atención es Andrés Felipe Arbeláez Vargas , abogado de la Universidad Externado de Colombia. Ha sido muy cercano al Partido Mira, del cual ha ocupado cargos relevantes como director nacional del Centro de Estudios Políticos y Sociales; incluso en 2011, tras la renuncia del entonces concejal Humberto Quijano, Arbeláez asumió su escaño en el Concejo de Bogotá avalado por dicha agrupación política. Adicionalmente, ha trabajado en la Gobernación de Caquetá, la Secretaría Distrital de Gobierno de Bogotá, la Contraloría de Bogotá y organizaciones de carácter religioso afines al Partido Mira. Un tercer caso es el de Germán Calderón España , quien recientemente y en medio de la licitación de los pasaportes fungió, hasta diciembre de 2023, como abogado del Ministerio de Relaciones Exteriores ante la conciliación con la multinacional Thomas Greg and Sons. Según el periódico El Tiempo , Calderón y el excanciller Álvaro Leyva eran muy cercanos previo a las tensiones generadas en el marco de dicha licitación. Calderón sostenía que era necesario conciliar para dar trámite a la situación; no obstante, Leyva se oponía a ello. El cuarto nombre es el de Fabio Yezid Castellanos Herrera , abogado de la Universidad de Cartagena. Fue personero distrital, secretario de Gobierno durante la administración del exgobernador de Bolívar, Joaco Berrío, y asesor legislativo de la Comisión Primera del Senado. Al parecer, ha sido cercano al exsenador de Cambio Radical, Javier Cáceres , quien fue condenado por hechos asociados a la parapolítica. Castellanos también se desempeñó como procurador delegado para la Moralidad Pública. Jorge Eliécer Laverde Vargas , desde el año 2015, se ha desempeñado como secretario de la Comisión Sexta del Senado de la República —la misma corporación que elegirá al próximo magistrado—. En 2023, la senadora María José Pizarro hizo público un informe referente a casos de acoso sexual y laboral que se han presentado en el Congreso; en el documento se incluía el audio de una mujer afirmando que había sido acosada sexualmente por Laverde, quien negó los hechos . Adicionalmente, Laverde ha sido concejal del municipio La Dorada y diputado de Caldas en dos periodos por el Partido Liberal. Ha sido cuestionado por su presunta cercanía con el fallecido exsenador liberal Mario Castaño , quien fue condenado por los delitos de concierto para delinquir, peculado por apropiación y tentativa de peculado por apropiación. De hecho, Castaño fue el protagonista del caso de corrupción denominado “Las Marionetas”, en el cual se desviaron recursos del OCAD-Paz. Foto: Twitter Mario Castaño El sexto nombre en la lista de inscritos para ocupar un lugar en la Corte es Myriam Carolina Martínez Cárdenas , cercana al Partido Centro Democrático. Fue directora de la Agencia Nacional de Tierras (ANT) durante el gobierno de Iván Duque. En 2019, en medio de una reunión política en Manizales, el expresidente Álvaro Uribe se comunicó con Martínez a través de una llamada telefónica puesta en altavoz y ante micrófonos. El exmandatario dio a entender que comunidades indígenas estaban desalojando a dueños de tierras en Riosucio, Caldas; por lo que el motivo de la llamada era solicitar a la funcionaria tomar medidas en favor de los propietarios. A lo largo de la conversación, Martínez se mostró muy diligente y dispuesta ante la petición de Uribe; incluso finalizó la comunicación diciendo: “ Bueno, presidente. Presidente, ¿usted me da dos minutos fuera de micrófono? Es que necesito comentarle un tema”, como si se tratara de una relación de subordinación. Cabe mencionar que, posterior a la llamada en cuestión, el senador Wilson Arias radicó ante la Procuraduría una queja disciplinaria en contra de la candidata a magistrada de la Corte Constitucional, por presuntamente participar en política y por una posible intromisión de los intereses del Centro Democrático en las orientaciones de una entidad estatal. Otro candidato a magistrado es Jorge Fernando Perdomo , llegó al sector público a través de Juan Carlos Esguerra, exministro de Justicia del gobierno Santos. Puntualmente, Perdomo fue su viceministro de Política Criminal y Justicia Restaurativa . Adicionalmente, en 2012, el exfiscal general de la Nación, Eduardo Montealegre, lo nombró vicefiscal, con quien fue cercano. Perdomo también fue defensor del exsenador liberal Julián Bedoya , el congresista que está siendo investigado por presuntamente haber cometido fraude para obtener su título como abogado. De hecho, en marzo de 2025, el Consejo de Estado ordenó suspender provisionalmente el acta de grado y el diploma de Bedoya. El último nombre rastreado por Pares es Carmen Inés Vásquez Camacho , quien ha sido cercana al Partido Liberal. Fue ministra de Cultura durante el gobierno Duque y viceministra para la Participación e Igualdad de Derechos del Ministerio del Interior durante la administración Santos. En 2014, cuando se desempeñaba como viceministra, Vásquez tuvo que hacer frente a las exigencias de más de 50 mujeres del norte del Cauca que emprendieron la denominada “Marcha de los Turbantes” desde Suárez (Cauca) hasta Bogotá, exigiendo acciones por parte del gobierno para mitigar la situación de hostigamientos e intimidación por parte de grupos armados, y la inacción estatal frente al cumplimiento de sentencias de la Corte Constitucional sobre minería ilegal en el territorio. Frente a tal escenario, la viceministra —y hoy aspirante a magistrada de la Corte Constitucional— fue cuestionada por la Asociación Minga, porque al parecer no permitió que se les llevaran a las mujeres cobijas para abrigarse en medio de las complejas condiciones climáticas de la fría capital. Cabe mencionar que la hoy vicepresidenta, Francia Márquez, hizo parte de la comitiva que marchó hasta Bogotá. El desafío de la independencia judicial en tiempos decisivos En Colombia, el sistema de pesos y contrapesos se materializa a través de la división de los poderes en las tres ramas del poder público. Para 2025, la Corte Constitucional asumirá un papel relevante; si bien las decisiones emitidas por el órgano no son políticas, muchas de ellas sí terminan incidiendo en contextos políticos. De hecho, el año en curso servirá como antesala a las elecciones legislativas y presidenciales de 2026. En manos de la Corte Constitucional estarán decisiones determinantes para el país, como la constitucionalidad de los decretos expedidos en el Catatumbo en medio de la declaratoria de emergencia, así como su concepto en el trámite de la ya aprobada Reforma Pensional. Por lo tanto, la llegada de los nuevos magistrados y la independencia de estos será clave para garantizar la autonomía del organismo. ¿En caso de ser elegido alguno de los nombres presentados anteriormente por Pares, habría lugar a posibles conflictos de intereses o injerencia de sus cercanías políticas en la emisión de decisiones con impacto en la esfera política? Por lo pronto, corresponde esperar a la decisión de la Corte Suprema de Justicia. El pasado 24 de abril, la Corte filtró nuevamente la lista, reduciéndola a 18, entre los cuales se encuentran: el secretario de la Comisión Sexta del Senado, Jorge Eliecer Laverde, y la exministra, Carmen Inés Vásquez. Aún no se define la fecha en la cual la Corte entregaría la terna al Senado, corporación que tomará la decisión final.
- FRANCISCO Y LA CASA COMÚN: UN PAPA QUE TAMBIÉN LO FUE PARA EL MEDIO AMBIENTE
Por: Lizeth Serrato Contreras La Casa Común se revistió de negro y en medio de un silencio total se sumergió en el duelo de la partida de un precursor del amor, de la bondad y de la igualdad. La tierra que una vez fue defendida hoy recibe, para acunar en sus entrañas, al hombre que puso en la boca del mundo, y en nombre de Dios, el cuidado del medio ambiente. La partida del Papa Francisco es una coyuntura que lastima a la doctrina cristiana, golpea al no creyente, pero sobre todo hiere a la que no tiene voz: la Tierra. No es secreto que la influencia y poderío que la figura papal genera frente al resto del mundo es titánica, y que tiene la fuerza suficiente para mover masas, hacer milagros y unificar aun a los que no siguen el catolicismo para hacer eco por un motivo en específico: frenar el daño atroz al planeta. Uno de los discursos más sólidos compartido por el pontífice fue la carta encíclica Laudato Si, escrita en 2015 y resonante aun en la actualidad. Este escrito trata sobre el cuidado de la Casa Común, es decir, el planeta Tierra; en ella, el Papa hace un llamado urgente a toda la humanidad para enfrentar la crisis ambiental y social que vivimos, resaltando que todo está conectado: el medio ambiente, la economía, la cultura y la vida humana. Dentro de los puntos clave de la encíclica se encuentran: La Tierra está herida: el Papa denuncia la contaminación, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la cultura del descarte. Una ecología integral: propone un enfoque que combine el cuidado del ambiente con la justicia social, especialmente hacia los más pobres, que son los más afectados por la crisis ecológica. Crítica al modelo económico actual: advierte que el consumismo y la explotación desmedida de los recursos naturales están destruyendo el planeta. Conversión ecológica: invita a un cambio profundo en la manera en que nos relacionamos con la naturaleza, con los demás y con Dios. Acción colectiva: llama a los gobiernos, las empresas y cada persona a actuar con responsabilidad y solidaridad para proteger el mundo que compartimos. Francisco denunció la cultura del descarte, el consumismo excesivo y la explotación irresponsable de los recursos naturales, señalando cómo estos afectan desproporcionadamente a los más pobres. Propone una “ecología integral” que incluya dimensiones humanas, sociales, económicas y ambientales, y que promueva un nuevo estilo de vida más sobrio, solidario y sostenible. También resalta la necesidad de un diálogo entre ciencia, política, economía y espiritualidad, y anima a todas las personas —no solo a los católicos— a unirse en el cuidado del planeta. En resumen, Laudato Si’ es una invitación a reflexionar y actuar por un mundo más justo, solidario y sostenible, cuidando juntos nuestra casa común. El discurso del Papa es el reflejo de lo que hoy impulsa a la Transición Energética en el mundo, el llamado universal a cuidar al gran globo azul, reducir las emisiones de Co2, mitigar el impacto destructivo al medio ambiente y tomar acciones inmediatas para frenar el daño por la actividad antrópica se ha vuelto un decreto imperativo, y nuestro país no ha sido la excepción. El uso de las fuentes de energías limpias y la consolidación de estrategias como las comunidades energéticas, abanderan la Transición Energética en Colombia, por ello es evidente que Francisco no solo influenció en la paz y el cese al fuego en el país, sino que, por medio de su discurso sensible, ratificó la necesidad que desde esta pequeña parte del mundo -Colombia- también se cuide, valore y respete la casa común. Francisco (2015). Carta Encíclica Laudato Si del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la Casa Común. https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/20241024-enciclica-dilexit-nos.pdf
- La devoción que sentía Vargas Llosa por su amigo Gabriel García Márquez
Por: Catalina Valencia - Coordinadora de la Línea de Cultura Para nosotros, los que estamos armando la gran fiesta del centenario de Gabo, fue un golpazo la muerte de Mario Vargas Llosa. No sabíamos que estaba enfermo con un cáncer en la sangre, que desde hace cinco años tenía los días contados. Creíamos que gozaba de buena salud, así lo indicaban sus largas caminatas en Madrid y Lima antes de que se levantara el sol, y por sus columnas en El País y la constante publicación de novelas. Por eso, aunque tuviera 89 años, fue sorpresiva su partida. Lo teníamos en la lista de los posibles invitados al festival que se realizará en el 2027 en Aracataca. Soñábamos incluso con una especie de reconciliación póstuma. Pero no se pudo, la naturaleza es más fuerte que cualquier ilusión. Pero lo que si podemos hacer es recordar la gran amistad y devoción que sintió el peruano por el cataqueño. Mientras los grandes medios recuerdan un puñetazo yo recuerdo un elogio, el mayor que le ha hecho un escritor a otro, este se llama Historia de un deicidio. En un estudio de 500 páginas Vargas Llosa, riguroso lector, implacable académico, desglosa Cien años de soledad y da su veredicto: Gabo fue tan grande que para crear a Macondo, a los Buendía, a los gitanos, a los gringos que llegan a sembrar banano, mata por un momento a Dios para convertirse él mismo en el creador. Cien años de soledad no es una novela, es un universo, un organismo vivo. Hasta hace muy pocos años conseguir este libro era imposible. O al menos un lujo muy caro. En algunas librerías del centro de Bogotá, como la librería Merlín, podría estar una de las primeras copias publicadas por la editorial Seix Barral. Podría costar hasta un millón de pesos. En el 2020 Alfaguara, con el permiso tácito del escritor peruano, publicó, casi cincuenta años después, una nueva edición que celebramos los seguidores de ambos genios. Vivieron juntos en Barcelona, compartieron una misma mamá adoptiva, Carmen Barcells, la mujer que descubrió el talento de ambos y creó el Boom, fueron a fiestas y conferencias, salían con sus parejas y, acaso una confusión personal, desembocó en el puñetazo. Eso no importa. Lo que realmente nos congrega es la devoción que sintió Vargas por Gabo. Afirmaba que el de Aracataca era un genio puro, no era ningún intelectual sino un hombre que se guiaba a punta de intuición y así pudo crear nada más y nada menos que un mundo, Macondo. Nuestra idea en el festival es invitar a todos los Nobel que aún viven. Algunos irán quedando en el camino. Jamás esperábamos que fuera Vargas Llosa uno de los ausentes. Para un genio cualquier edad es demasiado joven para morir.
- Hipócrita y lambón: Petro arremete contra Alvaro Leyva
Por: Redacción Pares Después de la dura carta de Alvaro Leyva difundida a través de redes sociales y en las que tantos medios han disfrutado, en donde el ex canciller comete la indelicadeza de meterse con el ámbito personal de Petro, el presidente ha contraatacado. El marco de la respuesta fue la instalación de las mesas de la consulta por el “si”. El presidente se ha lanzado esta semana con toda apostándole a la consulta popular. Pero, por más tirana que pueda ser su agenda, sacó tiempo para responderle a Leyva. Mientras era su canciller literalmente le sobaba la chaqueta -Petro incluso hace la mímica de cómo le sobaba el hombro- le hablaba al oído y le aconsejaba escoger los camimos de la reelección. "A propósito del que dijo drogadicto en una carta, él haciendo así todo el tiempo (sobándole el hombro) -están acostumbrados a hacerle así al Presidente todo el tiempo y hay unos que se lo creen, se vuelven orgullosos y vanidosos- todos los días venía diciéndome "este es el camino para hacerse reelegir". ¿Cómo así? Dice que soy de lo peor y todos los días siendo canciller me indicaba el camino que tenía que utilizar para hacerme reelegir. Esa es una contradicción, le llaman hipocresía y doble moral ". Los medios de comunicación, tan rigurosos para cuidar la vida privada de anteriores presidentes que pertenecían al establecimiento, con la carta de Leyva se ha desatado toda una cacería de brujas en torno al mandatario buscando pruebas de sus desafueros en París y le han exigido además las pruebas que dice tener Leyva sobre los excesos. El ex canciller, a pesar de que dijo que el presidente tenía problemas personales tan graves como el que sería la dependencia de una sustancia ilegal, le habría recomendado la reelección a Petro, algo completamente incongruente. Petro ha hecho autocrítica y se consideró como una persona muy ingenua como para confiar en alguien como Leyva para ocupar un cargo tan vital como es el de ser canciller. El presidente afirmó que la única vía que tendría el presidente para reelegirse sería si tiene el apoyo de la voz del pueblo. En la famosa carta de Leyva, publicada hace dos días, el ex canciller afirma que el presidente está secuestrado por dos funcionarios, Laura Sarabia y Armando Benedetti. Además dijo lo siguiente sobre sus supuestas escapadas en París durante una visita diplomática.”Usted se desapareció dos días en París durante una visita oficial. Como si la inteligencia francesa fuera incompetente para no haber conocido su paradero". Hasta el momento Leyva no ha presentado una sola prueba que constate esto. En las últimas horas Petro se ha enfrentado con el presidente del senado Efraín Cepeda debido a la engavetada que le han pegado a reformas tan necesarias como es la laboral. La oposición sigue afirmando que Petro sale en las alocuciones visiblemente afectado por sustancias, algunos incluso afirmaron que estaba alcoholizado. Y todo lo dicen, como Leyva, sin mostrar una sola prueba.
- El Estado colombiano fue la responsable de la muerte del periodista Julio Daniel Chaparro
Por: Redacción Pares El pasado miércoles 23 de abril el Estado Colombiano reconoció ante los familiares de Julio Daniel Chaparro su responsabilidad en el asesinato del periodista ocurrida el 24 de abril de 1991 cuando llegaron al municipio de Segovia a investigar las razones por las que paramilitares asesinaron a más de cincuenta personas en ese pueblo minero. Esta es su historia. El 24 de abril de 1991, tres años después de la masacre, el cronista y escritor Julio Daniel Chaparro, salió con su amigo, el fotógrafo de El Espectador Jorge Enrique Torres Rojas, a recorrer las calles de Segovia. Hasta ese momento la masacre permanecía en las tinieblas. Se sabía un número, entre 46 y 54 personas asesinadas un 11 de noviembre de 1988. Un comando de paramitares encabezado por el Negro Vladimir, ex integrante de las FARC, reconvertido en asesino por el entrenamiento de Yahir Klein, mercenario israelita que aterrizó en Magdalena Medio, irrumpió ese viernes 11 de noviembre en Segovia y les hizo pagar un pecado que para la casa Castaño era imperdonable: haber escogido, en la primera elección popular de alcaldes, a un miembro de la Unión Patriótica. En 1991 ser periodista en Colombia era un acto de fe, sobre todo un periodista de investigación, de esos que denuncian. Entre 1986 y 1991, por culpa de los carteles de la droga y, sobre todo, de la extrema derecha, asociada con el lado más radical de las Fuerzas Armadas, asesinaron a periodistas de la talla de Jorge Enrique Pulido, Guillermo Cano, director del diario El Espectador y Diana Turbay. Julio Daniel también estaba en la mira de los violentos, no sólo por su posición de cero tolerancia con las mentiras que rodeaban la masacre de Segovia sino porque creía que ser periodista en Colombia requiere un coraje innegable. Se tenía que contar la verdad. Trabajaba en la revista Oriente y desde ahí denunciaba a la clase política de su región. Era descarnado y frentero. Una vez un hombre poderoso le habló, le dijo claramente que si no se callaba no sólo lo matarían a él sino a su esposa, a sus hijos. El foco de sus denucnias eran los manejos turbios que se daban en las finanzas de Villavicencio. Un día le pusieron un espejo en la cara y él pudo ver con claridad cual sería su destino: si seguía hablando lo callarían a balazos. Tenía 26 años en 1988 y el único camino que le quedaba era irse a Bogotá. Es raro encontrar hoy en día, cuando ya no sabes si lo que escribe tiene alma o es una máquina, una hoja de periódico envuelta en la inspiración de los sueños. Julio Daniel Chaparro era poeta. Había estudiado con lupa la obra del poeta Eduardo Carranza. Era un académico además, tenía un cargo en la Universidad del Llano en donde hablaba de literatura, de historia, de artes y cine pero todo eso tuvo que dejarlo atrás por hablar de la corrupción en su departamento. En Bogotá comenzó a trabajar en El Espectador. En esa época aún las crónicas tenían un peso literario, eran la mejor forma de revelar la verdad. A la gente le importaba cómo estaban escritas las noticias que leía. Julio Daniel quería contar lo que había sucedido en Segovia, una región históricamente saqueada desde que se fundó. Primeros los españoles, después las multinacionales. Se fue con su fotógrafo, Jorge Enrique Torres y antes que pudiera sacar al menos un párrafo lo acribillaron. Su cuerpo quedó en la calle. El pasado 11 de noviembre se cumplieron 36 años de la masacre de Segovia y seguro, si Julio Daniel hubiera tenido tiempo, tendríamos la verdad pura, sin máscaras y además bellamente narrada. Pero las razones de fondo por las que mataron a más de cincuenta personas en ese pueblo del Bajo Cauca Antioqueño se las comió el silencio de la muerte. Y ahora no sólo tenemos que conmemorar a las víctimas del Negro Vladimir sino a Julio, el poeta que escribía crónica y al que no le temblaba el pulso para decir la verdad: por más dura que esta fuera.
- La Transición Energética Justa también es un asunto laboral.
Por: Daniela Bernier Pacheco “Lo que pretendemos es que desde la asociatividad y el poder comunitario se pueda reconvertir la mano de obra en el norte de Colombia. - Robinson Moreno, miembro de Coomustier. La Transición Energética en el país no se puede entender como un cambio tecnológico o ambiental: es una transformación con profundas implicaciones laborales; cuando se habla de Transición Energética, debemos hablar de transiciones, porque migrar hacia otras fuentes requiere cambios y cambios estructurales que garanticen los derechos de las comunidades. Los cierres progresivos de minas en los departamentos de La Guajira, Cesar y Magdalena han generado afectaciones directas a miles de trabajadores y trabajadoras que han sostenido durante décadas la economía extractiva del país. Por esta razón, las organizaciones sindicales que conforman el Colectivo de Trabajadores por la Transición Energética Justa se preparan para radicar el día 01 de mayo de 2025, Día Internacional de los Trabajadores, un pliego de peticiones sectorial dirigido a las empresas del sector y al Gobierno Nacional que plantea un modelo de Transición Energética Justa, en la que nadie se quede atrás. El pliego tiene un enfoque tripartito y busca generar un diálogo entre empresas, Gobierno y trabajadores, de manera conjunta, horizontal y transparente. Si bien esta negociación sectorial que se busca no se encuentra reglamentada en el país, la misma sí se encuentra en el Convenio 98, Convenio 154 y en la recomendación 163 de la OIT [1] . propone una hoja de ruta clara basada en los siguientes ejes: La reconversión laboral con enfoque de derechos : se proponen programas de formación, desarrollo de habilidad y reinserción laboral, construidos en diálogo con los trabajadores. Además, se contempla la creación de un Fondo de Diversificación Económica que impulse proyectos productivos para extrabajadores y comunidades, favoreciendo actividades sostenibles. Protección social y equidad de género: con este eje se proponen indemnizaciones proporcionales por despido, continuidad en el sistema de seguridad social, apoyo educativo para los hijos de los trabajadores y medidas diferenciadas para mujeres y personas LGBTIQ+. Justicia ambiental y territorial : Se plantea la restauración de ecosistemas, la recuperación de cuencas hidrográficas y la asignación de tierras mineras a comunidades y a asociaciones de extrabajadores para usos agrícolas, turísticos o culturales. Responsabilidad estatal y articulación institucional : Se propone la creación de observatorios laborales y comités tripartitos para el seguimiento de los acuerdos, así como funciones claras para el Ministerio de Minas y Energía, Ministerio de Trabajo, Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y la ANM. También se sugieren incentivos fiscales para las empresas que implementen planes de reconversión y proyectos comunitarios, promoviendo la participación empresarial activa en la Transición. El trabajo digno debe estar en el centro. Igor Díaz, Fiscal de Sintracarbón Nacional y miembro de la Comisión redactora del pliego de peticiones, expresó: “la industria minera extractivista, por lo menos en regiones como La Guajira, Cesar y Magdalena, no tiene sectores productivos que puedan aceptar la migración de todos los trabajadores de la industria del carbón”. Por ello, la Transición Energética también debe ser una transición laboral que garantice un trabajo decente y digno y oportunidades reales de reconversión. Además, añadió: “(...) necesariamente los territorios deben comenzar a diversificar productivamente y a reconvertir productivamente a los trabajadores para poder que las otras industrias acepten a los trabajadores que la industria minera va a dejar cesantes (…)”es decir, que debe darse una reconversión real de los trabajadores. Este tema es coyuntural en tanto que muchas familias directa o indirectamente tenían su sustento económico en la actividad extractiva y no garantizar un cierre equitativo e inclusivo podría generar una problemática en la región Caribe sin precedentes. Por su parte, Robinson Moreno, miembro de Coomustier, una cooperativa multiactiva que promueve la Transición Energética y promueve la reconversión laboral sostenible en el Caribe colombiano, expresó que el pliego “ consigna muchas de las necesidades y peticiones de los trabajadores del sector minero energético". Están priorizando temas sobre la estabilidad de los trabajadores, la salud en el trabajo de los trabajadores minero-energéticos. Estamos priorizando la Transición Energética Justa, estamos priorizando la reconversión laboral, estamos solicitando que haya una reparación integral que se tenga en cuenta a los trabajadores, a las comunidades y al medio ambiente en los cierres minero-energéticos; esto va alineado a la consulta popular por la reforma laboral y también va alineado con la reforma pensional del Gobierno Nacional, es nuestro apoyo a las reformas”. Es claro entonces que con el pliego de peticiones que se va a presentar, las organizaciones sindicales buscan que existan garantías laborales en los procesos de cierres mineros. En palabras de Robinson, lo que se pretende es que “(..) desde la asociatividad y el poder comunitario se pueda reconvertir la mano de obra en el norte de Colombia, pero también que existan políticas públicas que apoyen este proceso de reconversión laboral, de recualificación y de educación y formación técnica profesional para el trabajo”. La apuesta de estas organizaciones sindicales es clara, va mucho más allá de una asistencia económica; están buscando condiciones estructurales que permitan la reconversión laboral, la asociatividad comunitaria y la diversificación productiva territorial. Para ello, se requiere que se reconozcan las trayectorias laborales de las y de los trabajadores. Una oportunidad para redefinir el futuro del trabajo en Colombia. El pliego es un precedente clave en el país y en América Latina, pues es un intento que busca democratizar la Transición Energética y hacer de ella un proceso participativo, justo y con sentido territorial. Esta iniciativa se alinea con las reformas impulsadas por el Gobierno Nacional y reafirma que la justicia climática no será posible sin justicia social y laboral. La Transición Energética es más que una meta ambiental: es una lucha por el trabajo digno, la equidad territorial y el respeto por todos aquellos que con su fuerza laboral han sostenido el desarrollo económico del país. Es hora de que reconozcamos que no habrá transiciones para la vida sin los trabajadores. [1] Comunicado de Prensa Pliego del Sector Carbón CNV Internacional
- ¿Darles voz a los feminicidas?: a propósito del nuevo youtuber Andrés Ricci
Por: Ghina Castrillón Torres. Politóloga feminista. Andrés Gustavo Ricci, el feminicida de Luz Mery Tristán, reaparece en escena porque la negligencia institucional y la irresponsabilidad mediática le han cedido pantalla y micrófono. Desde la cárcel, Ricci publica videos en los que asegura tener una “verdad por contar”, intentando llevar a cabo toda una estrategia para lavar su imagen y frente a la cual, en algunos medios de comunicación se ha manifestado indignación, olvidando que el abordaje periodístico que se le da a las violencias feminicidas tiene mucha responsabilidad en el hecho de que un criminal tenga espacios para justificarse. Recordemos que Andrés Gustavo Ricci fue condenado a más de 45 años de prisión por el feminicidio agravado de Luz Mery Tristán, excampeona mundial de patinaje, quien era su pareja sentimental. El crimen ocurrió entre el 4 y el 5 de agosto de 2023 en Cali. Este feminicidio fue todo, menos un “accidente”, como así lo llama ahora el feminicida; de hecho, ningún feminicidio lo es, pues constituye la manifestación más grave de las violencias sistemáticas y estructurales que padecemos las mujeres por razón de nuestro género. Algunos periodistas que hoy se escandalizan con los videos de Ricci son los mismos que, con coberturas erráticas, permitieron que esta clase de manipulación y estrategia mediática ocurra. Justamente, cuando ocurrió el crimen, escribí sobre la forma cómo se abordó este caso, pues en medios se contribuyó a banalizar el feminicidio, restándole importancia a la verdadera magnitud del problema. ¿Cuántas veces hemos visto titulares que hablan de un “crimen pasional” en lugar de “feminicidio”? ¿Cuántas veces se han insinuado provocaciones por parte de la víctima y se ha explorado su vida íntima como si se estuviera intentando encontrar la justificación de su asesinato? Cada una de esas prácticas constituye el terreno para que el feminicida se permita el descaro y atrevimiento de intentar exculparse en público. La indignación mediática que hoy vemos no puede desligarse de su propia responsabilidad y no basta con escandalizarse cuando el asesino crea canales en plataformas digitales. Es necesario revisar cómo los medios de comunicación han reproducido las narrativas machistas que revictimizan a las mujeres asesinadas y que validan a los agresores. El sistema penitenciario debe responder cómo es posible que un criminal feminicida tenga la posibilidad de grabar y difundir contenido, aun cuando algunos digan que es un asunto de libertad de expresión, este derecho no puede estar por encima del derecho de las víctimas y sus familias a no ser revictimizadas. ¿A quién beneficia escuchar las excusas de un asesino que busca manipular la opinión pública para minimizar su responsabilidad? Pero considero que la pregunta que debemos hacernos hoy, desde el periodismo, la política y la sociedad en general, es ¿cómo darles voz a los feminicidas? Y la única respuesta posible, desde una perspectiva de género comprometida con la erradicación de la violencia machista, es que no se les debe dar voz, a menos que sea para asumir con responsabilidad su crimen, expresar su arrepentimiento y contribuir a procesos de reparación. No se trata de censurar, sino de comprender que la libertad de expresión no es un derecho absoluto, y que su ejercicio no puede estar por encima del derecho de las víctimas a la no revictimización. No todo lo que puede decirse debe ser difundido y amplificado. La aparición de Andrés Ricci, expone esa permisividad con la que, como sociedad, se comprenden las violencias basadas en género y la indignación que hoy exponen algunos periodistas ante los videos de Ricci resulta profundamente hipócrita. Cada vez que los medios titulan las noticias relacionadas sobre dichas violencias con eufemismos que minimizan la brutalidad del acto, cada vez que se exploran los motivos del criminal como si tuvieran algún peso, se está permitiendo que esta clase de espectáculos grotescos pasen y que personajes como Ricci se sientan en el derecho de decir lo que se les dé la gana. Permitiendo que se cuestione la verdad sobre el crimen y que se siembren dudas sobre la culpabilidad del agresor. Por todo esto, vale la pena insistir en la urgente necesidad de una profunda reflexión tanto en el ejercicio periodístico como en la respuesta social sobre cómo se abordan estas violencias y ser críticas en cómo se consumen y replican esas narrativas, para evitar dar resonancia a las voces que revictimizan.
- Y al final el sueño de Jaime Bateman se hizo realidad
Por: Iván Gallo-Editor de Comunicaciones Cuarenta y dos años después de su muerte Jaime Bateman sigue siendo tendencia en redes sociales. La historia lo ha bendecido: es un inmortal. En el caótico consejo de ministros que por orden del presidente fue televisado en cadena nacional y que nada más en redes sociales fue visto por un millón de personas Petro trajo al líder de la organización a la que perteneció a la mesa, al comparar a Armando Benedetti con Bateman. Inmediatamente el debate estalló y los más jóvenes se preguntaban por este nombre inglés que escondía a un caribeño mamador de gallo, disciplinado y a la vez implacable. Una de las biografías más completas jamás hechas en Colombia la escribió Dario Villamizar y es sobre Bateman. El samario, nacido en 1940, quería que este país, donde la desigualdad era la norma, pudiera tener más equidad. Apoyó en varios mitines al cura Camilo Torres e incluso terminó dándose trompadas con la policía para proteger a quien su muerte convertiría en uno de los santos de la revolución latinoamericana. La posiblidad de que un proyecto político de cambio llegara por las urnas se negó cuando el 19 de abril de 1970 le robaron de frente las elecciones a la ANAPO, el partido político creado por el general Rojas Pinilla. Después de un apagón quedó decretado que el ganador era un hijo del establecimiento: Misael Pastrana. Ese desencanto lo llevó a militar las filas de las FARC pero tanto estalinismo lo reventó. Así que en 1975, después de una intensa y creativa campaña de expectativa, en donde aparecía a diario en el Tiempo el anuncio ¿Parásitos? Ya viene M-19, el grupo apareció dando uno de sus golpes espectaculares y cargados de simbolismo: el robo de la espada de Bolívar. Los grupos se parecen a sus líderes y Bateman tal vez fue el primer socialbacano de la historia de este país. Gabriel García Márquez, desde la revista Alternativa, secundado por Enrique Santos, escribía panegíricos sobre el nuevo Bolívar. Mientras tanto él no se daba tanta importancia. Aparecía incluso en los viernes represivos de la época de Julio César Turbay y su estatuto de seguridad en lugares como el Goce Pagano, a ir a conversar con Juan Manuel Roca en la barra o alguno de los intelectuales que hacían sus tertulias en medio de la música de Eddie Palmieri o Santos Colón. Ese aire de invencibilidad, de saber que nunca lo iban a agarrar no se lo dio la violencia sino la bacanería. Como lo recuerda en un perfil escrito hace más de una década en El Espectador Erick Camargo, era su red de amigos, su simpatía, más que un escudo de hombres armados, lo que lo protegía de todo mal y peligro. Es que no fue un bandido, fue un verdadero revolucionario. Se movía con agilidad a pesar de que a los ocho años en su natal Santa Marta una camioneta lo atropelló. Durante años siguió terapias, incluso lo mandaron a clínicas en Moscú para ver si mejoraba pero siempre tuvo su caminado particular. Era un conversador tan encantador que Fidel Castro lo calificó de “Revolucionario único” después de estar todo un fin de semana con él nadando en Playa Girón. Le sacó chispas al ejército después de realizar la operación Ballena Azul, que consistió en robarle al ejército más de tres mil armas el 31 de octubre de 1978 en pleno Cantón Norte. Nunca pudieron aprovecharlas. El ejército desató a sus perros de guerra y la represión fue brutal, de macana y cachiporra. Muchos inocentes fueron torturados, otros asesinados, traumatizados y desaparecidos. Otro golpe cargado de simbolismo fue la toma de la Embajada de República Dominicana en Bogotá. El país conoció a comandantes guerrilleros tan carismáticos como alias La Chiqui. Desde ese momento muchos estudiantes y la sociedad en general empezó a sentir la fiebre del EME. La personalidad de Bateman era magnética. Tanto que, cuando llegó a la presidencia Belisario Betancur y su voluntad de paz empezaron a establecerse puentes directos entre la insurgencia y el establecimiento. Se hablaba entonces de “El sancocho nacional”. En el proyecto revolucionario de Bateman cabían todos los estamentos. El 23 de abril de 1983 se concertó una cita en Panamá entre Bateman y el gobierno Betancur. Al líder del M-19 partió hacia su destino a pesar de las condiciones climáticas que le desaconsejaban volar. En la transmisión radial de la avioneta alcanza a escucharse la angustia del piloto. Habló con Panamá hasta que se perdió contacto. Durante nueve meses se busco en plena selva del Darién la avioneta. El país estaba en vilo. Se llegó a hablar que el sector más radical de las fuerzas armadas estaba en contra del diálogo y de Bateman y que podrían haberlo desaparecido. Todos los rumores se acallaron cuando el 21 de febrero de 1984 encontraron sus restos. Treinta y ocho años después el sueño de Bateman se haría realidad, uno de sus hombres, Gustavo Petro Urrego, fue elegido por vía democrática presidente de Colombia. Se demostraba que por la vía democrática la lucha también se puede.
- Juan Pablo I, el papa que duró 33 días y que habría sido asesinado por la mafia
Por: Redacción Pares En 1991 el cineasta Francis Ford Coppola despertó un escándalo enorme cuando presentó la tercera parte de El Padrino. En ella mostraba como la mafia mandaba a asesinar a Juan Pablo I. El papa bueno, como era conocido, se había enfrascado en una investigación para poder destapar la corrupción que rodeaba el banco del Vaticano. Su pontificado duró 33 días. Acá contamos su misterio. Su verdadero nombre era Albino Luciani. Fue escogido papa el 26 de agosto de 1978, tenía 66 años y una salud de hierro. Sin embargo, un mes después de haber sido escogido como papa, Juan Pablo I, mientras estaba arrodillado rezando sintió un fuerte dolor en el pecho. Era una señal más que clara que las cosas no iban bien para el pontífice. En esta dolencia Juan Pablo I tuvo dos testigos, sus dos secretarios personales, Diego Lorenzi y el irlandés John Magee insistieron que llamara un médico pero su santidad hizo caso omiso de las señales. Esa semana su médico personal lo visitó tres veces. Mucho tiempo después afirmó que no encontró nada extraño. Después de la oración el papa cenó y luego hizo una llamada al cardenal Giovanni Colombo, entonces obispo de Milán. Luego, antes de retirarse a dormir, habló con las hermanas que lo atendían en su apartamento apostólico en Roma. La única testigo que aún queda viva de las últimas horas del sumo pontífice, Sor Margaretha, cuenta lo que vio: «Por la tarde, mientras yo planchaba, lo veía caminar por el pasillo. Leía unos folios y, de vez en cuando, se detenía y escribía algo. En uno de esos paseos me miró y dijo: 'No planche tanto la camisa, hermana. Hace mucho calor y me la tengo que cambiar a menudo. Planche solo el cuello y los puños, que el resto no se ve'. Después de cenar habló por teléfono con el cardenal de Milán. Esa misma mañana había mencionado que tenía pendiente esa llamada. No recuerdo cuánto hablaron, quizá media hora. Luego vino a donde estábamos y fue la última vez que lo vimos. Entró para darnos las buenas noches y me preguntó qué misa había preparado para el día siguiente. Le respondí que la de los ángeles custodios. 'Pues hasta mañana. Si el Señor quiere, celebraremos la misa juntos', comentó. Mientras se marchaba, antes de salir por la puerta, se giró y nos saludó de nuevo con la mano, sonriendo. Aún me parece verlo ahí, sereno como siempre. Es la última imagen que tengo de él» El papa nunca se despertó. Sor Margaretha entró al cuarto, lo quiso levantar y al tocarlo, sus gafas cayeron. Sólo un papa tuvo un pontificado mucho más breve, León XI, quien en 1605 duró 27 días. Las mentiras empezaron a salir en los comunicados oficiales. Primero no dijeron que fue Sor Margaretha quien lo encontró sino su secretario, el irlandés Magee y luego afirmaron que la hora de la muerte de las 11 de la noche cuando pudo haber sido mucho después. Juan Pablo I había llegado con ganas de hacer cambios en el Vaticano. El lema de su pontificado fue el de “humildad”. Era su manera de resistirse a la ostentación de la iglesia. El propio secretario Mage afirmaba que el papa tenía un extraño presentimiento, que no viviría mucho. Uno de esos extraños comentarios que le hacía a su secretario eran de esta manera: “Yo me marcharé, y el que estaba sentado en la Capilla Sixtina frente a mí ocupará mi lugar”. El hombre al que se refería era Juan Pablo II. A lo largo de los años se han tejido muchas teorias sobre esta muerte, desde la que esbozó Coppola en el Padrino III hasta lo que dijo en el 2019 Anthony Raimondi, miembro de la mafia italiana en una entrevista en el New York Post, quien afirmó haber participado en el envenenamiento del Papa. El interesado en la muerte del papa era el cardenal Paul Marcinkus, gerente del banco del Vaticano. La mezcla fatal fue valium con cianuro revuelto en el té. Su muerte fue instantánea. La estafa que iba a denunciar el papa Juan Pablo I era de mil millones de dólares. El papa había prometido sacar a la mitad de obispos y cardenales que estaban implicado en ese fraude. Pero no se lo habrían permitido. El misterio de Juan Pablo I pudo haberse resuelto de manera sencilla, haciendo una autopsia normal. Pero no se hizo. El misterio de su repentina muerte no se aclarará jamás.
- Cuando Virgilio Barco gobernó con Alzheimer y a ningún medio le importó
Por: Iván Gallo - Coordinador de Comunicaciones El peor momento de la violencia en Colombia fue entre 1986 y 1990. Pablo Escobar, el monstruo, literalmente se desató y devoró todo lo que había. En ese lapso los cartelesde la mafia y los paramilitares asesinaron a cuatro líderes políticos de primer renombre, Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo Ossa, ambos los principales dirigentes de la UP, grupo político al que la extrema derecha le juró la aniquilación, mataron a Galán y a Pizarro, ambos candidatos presidenciales. Un avión de Avianca explotó en el aire mientras despegaba de Bogotá, Una tonelada de dinamita estalló frente al edificio del DAS en Bogotá y en municipios como Segovia, en Antioquia, los paras mataron en una sola tarde a sesenta personas. Fue atroz. Esta es sólo una parte de la violencia que se ejercía en Colombia. Y lo peor es que el Barco estaba a la deriva. El presidente de ese cuatrenio, Virgilio Barco, ya estaba aquejado por la terrible enfermedad del olvido. Recién desempacado en la Casa de Nariño un ingeniero se lo encontró en sus pasillos mirando detenidamente una lámpara que estaba cubierta con muchos bombillos. El ingerniero se acercó contando los pasos y le preguntó si todo estaba bien. La respuesta del entonces presidente lo dejó helado “estaba contando los bombillos”. Lo que sigue se lo escuché al gran periodista santandereano Antonio Donadío. Una vez terminó su mandato en 1990 el gobierno de César Gaviria lo premió con una embajada en Londres. Él mismo vio como el ya expresidente divagaba en la biblioteca de su residencia diplomática hablando con el mismísimo General Santander. Barco fue, hasta donde pudo, un liberal lúcido, con poco carisma pero efectivo y en cada alocusión presidencial tuvo la suficientemente firmeza como para demostrarle a su pueblo que no cedía ante el horror del Cartel de Medellín. Donadío, que hace treinta años era una fuerza de la naturaleza, habló con empleados del Palacio de Nariño y confirmaban que el presidente cucuteño estaba, palabras textuales “bastante perdidito”. El alcalde con el que mayor contacto debía tener era con Juan Gómez Martínez, entonces máxima autoridad de Medellín, la sufrida Medellín, la arrasada Medellín. Ah, pues decidió un día no pasarle al teléfono, así lo afirmaba Juan Gómez Martínez, y no se lo pasaba porque él era conservador. Barco, lúcido, era un político brillante que no cedería a la tentación del sectarismo político y, sobre todo, en una situación tan extrema como la que vivía Colombia. No, era pura enfermedad. Y el misterio es que cada que aparecía una cámara brillaba. Sus asesores, eso sí, no podían evitar que cada vez que hubiera un acto público los que estaban más cerca al presidente no notaran sus “lagunillas”. Durante su periodo presidencial decidió cerrarle la puerta a Antioquia porque es que allí “habían muchos godos”. Dos años antes de su muerte, en 1997, se hizo público que Virgilio Barco se encontraba en una etapa bastante avanzada de demencia frontotemporal DFT o mal de Alzheimer. La primera manifestación que se da de esta enfermedad es en el lenguaje. Los reto a que busquen en Youtube un discurso de Barco, una alocución y vean como hablaba. Ya la enfermedad galopaba. Como cierra Donadío en su gran artículo sobre Barco y su enfermedad es contundente “En cualquier caso es un hecho que Barco sufría de una enfermedad neurodegenerativa que le afectó áreas básicas de la cognición y habilidades que le impedían el funcionamiento diario”. Los medios -a diferencia de lo que ocurre ahora- aunque sabían de la enfermedad, cayaron. Barco, para poder gobernar, nombró un sanedrín compuesto por Mario Latorre, Gustavo Vasco, Fernando Cepeda y Germán Montoya, este último era quien tomaba las decisiones determinantes. En ese entonces no parecía tan grave que un presidente tuviera “lagunas” cada vez más profundas, sobre todo cuando en el país los terroristas explotaban sus bombas, las guerrillas y los paras extendían su poder y mataban a periodistas, defensores de derechos humanos y políticos. Nada de eso importaba. Eran el establecimiento, el poder de los poderosos estaba a salvo.












