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- Únete para poner fin a las violencias contra las mujeres
Por: Redacción Pares Desde del 25 de noviembre, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, diversos eventos en todo el mundo, como marchas, concursos de arte, carreras de ciclismo y maratones se celebrarán como parte de las actividades de Naciones Unidas para los 16 Días de activismo contra la violencia de género, con el fin de promover acciones concretas que pongan fin a esta lacra que afecta a una de cada tres mujeres de todo el mundo. «La violencia sexual contra las mujeres y las niñas tiene sus raíces en siglos de dominación masculina. No olvidemos que las desigualdades de género que alimentan la cultura de la violación son esencialmente una cuestión de desequilibrio de poder». — António Guterres, Secretario General de la ONU La campaña anual de los 16 Días de activismo, que moviliza tanto a actores gubernamentales como al público en general, se celebra en el marco de la campaña del Secretario General ÚNETE hasta 2030 para poner fin a la violencia contra las mujeres. El tema de conmemoración de las Naciones Unidas este año, que utiliza el color naranja como símbolo de esperanza y un futuro mejor sin violencia contra las mujeres, es: “Pinta el mundo de naranja: la Generación Igualdad condena la violación”, y con ella se subraya la necesidad de poner fin a la “cultura de la violación” que está intrincada en nuestra sociedad, ya sea en situaciones de conflicto, paz, en casa o en la calle. ÚNETE es una campaña global de sensibilización e incidencia para prevenir y eliminar las violencias contra las mujeres y niñas en el mundo. Puesta en marcha en 2008 por el Secretario General de la ONU , la campaña ÚNETE está coordinada por ONU Mujeres y convoca a todas las agencias de Naciones Unidas, llama a todos los gobiernos, la sociedad civil, las organizaciones de mujeres, el sector privado, la cooperación internacional, los medios, los hombres, los y las jóvenes y las mismas mujeres y niñas a que se unan para acabar con esta pandemia mundial. A ponerle fin a la violencia sexual contra las mujeres Los orígenes de este día se remontan a 1981, cuando militantes y activistas en favor del derecho de la mujer lanzaban sus protestas ante la violencia de género. El origen: la necesidad de honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de la República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano, Rafael Trujillo (1930-1961). A pesar de movilizaciones mundiales dirigidas por sobrevivientes y activistas en los últimos años mediante movimientos como #MeToo, #TimesUp, #Niunamenos, #NotOneMore y #BalanceTonPorc, entre otros, la violencia sexual sigue estando normalizada e integrada en nuestros entornos sociales. La violencia contra las mujeres y las niñas sigue existiendo en todos los países. Desde la trivialización de la violación, la culpabilización de la víctima, la cosificación del cuerpo de la mujer en películas o en la televisión, la glamurización de la violencia en la publicidad o el uso constante de un lenguaje misógino, podemos presenciar a diario esta cultura de la violación, a veces incluso siendo testigos silenciosos, y tenemos la responsabilidad de ponerle fin. Con la puesta en marcha de la campaña mundial, ONU Mujeres hace un llamamiento para que las personas se opongan a la cultura generalizada de la violación que nos rodea. Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, afirmó lo siguiente: “La violación no es un breve acto aislado. Puede tener consecuencias no deseadas que cambian la vida para siempre, como un embarazo, el contagio de una enfermedad de transmisión sexual, un trauma insoportable o una sensación injustificada de vergüenza. Tanto en tiempos de paz como durante los conflictos motiva la decisión de las mujeres de abandonar su comunidad por miedo a una agresión o por la estigmatización de las sobrevivientes. Si me concedieran un deseo, bien podría ser erradicar totalmente las violaciones”. El consentimiento, un asunto clave Las cifras exactas de la violación y las agresiones sexuales son muy difíciles de constatar por el miedo frecuente que tienen las sobrevivientes a la hora de denunciar. Sin embargo, aproximadamente 15 millones de adolescentes (de edades entre 15 y 19 años) de todo el mundo han sufrido relaciones sexuales forzadas en algún momento de su vida. Es más, 3.000 millones de mujeres y niñas viven en países en los que la violación conyugal no está explícitamente penalizada. Uno de los principales retos para la prevención y erradicación de la violación y el acoso sexual es el tema del consentimiento, y la actual falta de comprensión de que solamente un “sí” significa “sí”. Otro punto importante es que el consentimiento se ofrezca libremente, sin que la persona se vea inducida por el engaño, la coacción, la violencia o la amenaza de violencia, y cuando la persona esté en plena posesión de sus facultades, algo que no ocurre, por ejemplo, cuando ha bebido. La Embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres, Nicole Kidman, lleva prestando su voz a la causa de poner fin a la violencia contra las mujeres desde 2006. Con ocasión del Día Internacional, afirmó: “Como Embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres, sé que todas y todos tenemos un papel que desempeñar. La campaña de los 16 Días de activismo es un momento para que el mundo se una y tome medidas. Os insto a uniros a la campaña este año para alzar la voz contra la violación y formar parte de los esfuerzos para poner fin a todas las formas de violencia contra las mujeres”. Pinta el mundo de naranja contra la violación Todavía sigue existiendo impunidad generalizada en la violencia sexual y la violación, de ahí que la temática de este Día Internacional sea «Pinta el mundo de naranja: Generación igualdad se opone a la violación». Como ha sucedido en ediciones anteriores, esta jornada de lucha del 25 de noviembre marcará el lanzamiento de la Campaña Únete, que contará con 16 días de activismo que concluirán el 10 de diciembre de 2019, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos. La campaña ÚNETE es un movimiento que se inició años atrás por el Secretario General de las Naciones Unidas para poner fin a la violencia contra las mujeres y que, al igual que la temática de este año, enfocará sus esfuerzos y actividades en la lucha contra la violación.
- Tres años después: un buen Acuerdo en malas manos
Por: Diego Alejandro Restrepo, Coordinador de la Línea de Investigación en Conflicto, Paz y Postconflicto, Pares En medio de la gran movilización social que resuena a lo largo del país y que ha puesto en evidencia la estrategia represiva y la poca creatividad de este Gobierno, se cumplen tres años de la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las Farc-Ep. El Acuerdo es un proyecto ambicioso que propone una serie de articulaciones sociales y transformaciones institucionales con el propósito de construir de manera participativa el desarrollo con enfoque territorial, realizar una apertura democrática que incluya sectores tradicionalmente excluidos del poder político, alternativas para la sustitución de cultivos de uso ilícito, la reparación de las víctimas de la guerra que se prolongó por más de medio siglo y el proceso de reincorporación a la vida civil de excombatientes de la extinta guerrilla de las Farc-ep. A su vez, creó un robusto Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición-SVJRNR, centrado en las víctimas del conflicto armado interno y sobre la base de tres instituciones: la Jurisdicción Especial para la Paz-JEP, la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición y la Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado, UBPD. Así las cosas, tres años después de este hito histórico y a casi año y medio de la presidencia de Iván Duque, el panorama de violencia e implementación del Acuerdo en el país es, por decir lo menos, una bomba de tiempo. En lugar de construir esfuerzos para implementar lo pactado, este Gobierno ha concentrado sus fuerzas en deslegitimar el proceso y el Acuerdo. Desde antes de ganar la presidencia, el Centro Democrático orquestó un plan de sabotaje legislativo en el Congreso que impidió la puesta en marcha de curules especiales para los territorios más afectados por la guerra, la reforma política que buscaba fortalecer la representación y democratizar el aparato institucional y también dilató los procesos normativos para la puesta en marcha de la implementación del Acuerdo. El Centro Democrático, un palo en la rueda del Acuerdo Una de las grandes victorias de este sector político fue modificar la JEP. Esta institución tenía como propósito juzgar a los perpetradores de los delitos más graves en el marco del conflicto armado interno, es decir, una instancia a donde debían acudir tanto miembros de las Farc-ep, como de la Fuerza Pública, agentes del Estado y terceros civiles. No obstante, agentes del Estado y terceros civiles fueron eximidos de la obligación de asistir por iniciativa del actual partido de gobierno, por lo cual distintos centros de pensamiento manifestamos nuestra inconformidad pues esta jugada política constituyó una contradicción del espíritu mismo de la justicia transicional: ofrecer verdad a las víctimas. ¿Cómo ofrecer verdad cuando grandes sectores económicos que instrumentalizaron la esfera política para sus propios intereses e hicieron la guerra para acumular tierras y dinero no tienen la obligación de contar su papel en el conflicto armado interno? Ya en el poder ejecutivo, el Centro Democrático también transformó el Centro Nacional de Memoria Histórica-CNMH, creado en el marco de la ley de víctimas 1448 de 2011, en una institución al servicio de los intereses de su partido a la cabeza de Darío Acevedo, quien en distintos escenarios públicos ha negado la existencia del conflicto armado interno colombiano, la responsabilidad del Estado por las ejecuciones extrajudiciales durante el gobierno de Uribe, anunció la modificación del guión del Museo Nacional de la Memoria para incluir una visión heroica y acrítica del papel de las Fuerzas Militares en la guerra e incluso afirmó que “con el proceso de paz el Estado perdió lo que había ganado en el campo de batalla”. En otras palabras, este gobierno fortaleció institucionalmente al CNMH para hacerle contrapeso político a los esfuerzos del SVJRNR. El Gobierno se raja en la implementación del Acuerdo Por otra parte, los incumplimientos para la implementación de los Planes de Acción para la Transformación Territorial, producto del proceso participativo de focalización de problemáticas territoriales, ha derivado en la ruptura de confianza entre las instituciones y las comunidades, pues se habían generado grandes expectativas en los territorios. A su vez, el incumplimiento en los pagos mensuales y asistencia técnica para las familias suscritas en el Programa de Sustitución de Cultivos Ilícitos-PNIS en territorios como Nariño, Bajo Cauca antioqueño, Catatumbo y Norte del Cauca se suma el anuncio del gobierno de retornar a la aspersión aérea con glifosato y continuar con la erradicación forzada, rompiendo con lo acordado y profundizando la crisis de legitimidad del Estado. Es en estos territorios en donde también confluyen los problemas más críticos del país en materia de seguridad y violencia. A pesar de la promesa de seguridad con la que ganó la presidencia Iván Duque, estructuras armadas ilegales como el Clan del Golfo, los Caparrapos, el ELN y los Grupos Armados Postfarc se han fortalecido ante la ineficacia de las instituciones de la Fuerza Pública, aun cuando en el Acuerdo se había dispuesto de una instancia interinstitucional denominada Comisión Nacional de Garantías de Seguridad para enfrentar a estas organizaciones criminales y que también se proponía proteger a líderes, lideresas y excombatientes. En lugar de esto, el Gobierno propuso el Plan de Acción Oportuna-PAO, que duplicaba esta instancia con una diferencia fundamental y es que se excluye a la sociedad civil de la participación. Asesinato de líderes y excombatientes de las FARC Desde la firma del Acuerdo hasta hoy han sido asesinados 316 líderes y lideresas sociales en su mayoría pertenecientes a Juntas de Acción Comunal, comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, en otras palabras, los grupos sociales excluidos históricamente por sectores políticos y económicos y que han sido invisibilizados por el Estado colombiano, de nuevo se ven arrojados a una espiral de violencia. Por su parte, 117 excombatientes de las Farc fueron asesinados cuando adelantaban su proceso de reincorporación a la vida civil y 510.458 personas han sido desplazadas forzadamente de sus territorios según el Registro Único de Víctimas en este período. En conclusión, este Gobierno le ha dado la espalda a las víctimas de la guerra, ha defendido intereses de grandes empresarios y terratenientes y ha contribuido a la pérdida de confianza en las instituciones del Estado, como es el caso de las múltiples violaciones a derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario cometidas por las Fuerzas Militares. Finalmente, también ha decidido perpetuar la exclusión de pueblos indígenas, afrodescendientes y campesinos condenándolos de nuevo a la violencia y cerrando las posibilidades de un diálogo serio con estas poblaciones. Motivos sobran para la movilización continuada que busque un cambio en la política de gobierno. De esto también te hablamos, viejo.
- Procuraduría abre investigación por ataque contra Dilan
Por: Redacción Pares La Procuraduría General de la Nación abre indagación disciplinaria por los hechos ocurridos en la tarde de hoy, en la calle 19 con carrera 4, donde resultó herido un ciudadano, quien al parecer estaría participando en una manifestación. Así mismo, dice el ente de control, deja constancia en el #PMU de la Policía de que el Escuadrón Móvil Antidisturbios no estaría permitiendo las concentraciones, lo que constituiría una violación al artículo 37 de la Constitución Política, según el cual “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Sólo la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho”. Entre las pruebas que serán tenidas en cuenta en el proceso disciplinario figuran el dictamen médico de las lesiones sufridas por el ciudadano, y registros en video. El Ministerio Público acompañará las marchas, y seguirá a través de su Puesto de Mando Unificado haciendo seguimiento permanente en las 32 capitales del país. ESMAD disparó contra Dylan Cruz El disparo en el rostro y a quemarropa contra un joven de 18 años en el centro de Bogotá, por parte de un miembro del Esmad, se convirtió en un motivo de dolor e indignación para una ciudadanía que marchó de manera pacífica por las calles de la capital. A lo largo de la noche y para el día de hoy se esperan miles de manifestaciones de rechazo contra la fuerza pública y las autoridades que permitieron este crimen y de solidaridad y ánimo para que Dylan Cruz recupere pronto su salud.
- Unión Europea pide a Duque diálogo con los ciudadanos
Por: Redacción Pares La Delegación de la Unión Europea, de acuerdo con los jefes de misión de la Unión Europea en Colombia, emite la siguiente declaración: La gran mayoría de ciudadanos de Colombia que salieron a las calles han venido ejerciendo pacíficamente su derecho legítimo a la protesta, dando muestras de civismo y respeto en la expresión de sus demandas y aspiraciones. Deploramos la pérdida de vidas humanas y rechazamos con firmeza los actos de violencia que empañan el derecho legítimo a la protesta pacífica y generan miedo, caos y desorden. Confiamos en la acción de las instituciones para investigar y llevar ante la justicia a los responsables de los actos violentos. Saludamos la iniciativa del Presidente de invitar a líderes sociales y políticos a unir esfuerzos en una Conversación Nacional. Es momento de más diálogo para dar respuestas efectivas a las aspiraciones de los ciudadanos y forjar pacíficamente consensos alrededor de los grandes desafíos del país. Las embajadas de la Unión Europea seguiremos acompañando los esfuerzos del Estado colombiano y su sociedad civil en la construcción de un país que avanza hacia la paz y hacia un desarrollo más inclusivo, equitativo y sostenible. —————————- Delegación de la Unión Europea Embajada de Alemania Embajada de Austria Embajada de Belgica Embajada de la Republica Checa Embajada de Dinamarca Embajada de España Embajada de Finlandia Embajada de Francia Embajada de Reino Unido Embajada de Hungria Embajada de Irlanda Embajada de Italia Embajada de los Países Bajos Embajada de Polonia Embajada de Portugal Embajada de Suecia Embajada de Rumania
- #21N El Paro Nacional que no termina
Crónica Pares #21N #21N – El río palpitante Por: Sergio Saavedra “A menudo silban balas o es tal vez el viento que silba a través del techo desfondado. En esta casa los vivos duermen con los muertos, imitan sus costumbres, repiten sus gestos y cuando cantan, cantan sus fracasos”. Estos versos de María Mercedes Carranza hablan del tedio de una sector de Bogotá al que históricamente le han dado la espalda. Un sur inmenso le dijo al país que no solo está para trabajarle a la clase alta de la ciudad capital, sino que es el corazón laburador que mantiene a flote a la ciudad de los casi 10 millones de habitantes. Un Ojo al Sancocho —como el festival popular— fue el mensaje desplegado desde tempranas horas de la mañana del jueves #21N, día al que el uribismo le rezó para que el más facho de los santos —como le dicen popularmente a San Pedro- hiciera de las suyas para mitigar las voluntades populares. Sin embargo, ni el agua, ni el gas, ni las amenazas mediáticas días antes del paro, pudieron con el aliento social. Marchó un río palpitante, cantó, putió, sudó… rigores de una marcha que no fue doblegada. Ausencias que se hicieron presentes, no eran miles como titularon los telediarios, eran millones porque marcharon ausentes que no volvieron a casa. Millones de ausencias que le fueron arrebatadas a los Ramírez, Rodríguez, Jiménez, a los cualquiera o a los nadie como nos ven. Con ese ímpetu —muy a pesar de la estigmatización— es río que gritó ¡Dignidad! La Colombia arrimada, como se empecinó en ver el Estado, cocinó la mezcla que se concentró en La de Bolívar. Afros, indígenas, obligados al pavimento. Música, grafos, calcas, banderas, colores. La protesta se hizo fiesta, se hizo murga indignada. La muchachada, al hombro se cargó la historia, con más corazón y garra ambientaron una marcha que resultó histórica. En la plaza, el clima invitaba a irse, pero esta es una ciudad acostumbrada a lo agreste, a la incertidumbre, al hueso de los huesos pero no en el pecho; y se mantuvo. Una angustia, como en Rodrigo D. se apoderó de la plaza. Iván D, así no hay futuro. #21N El Esmad se robó una marcha pacífica Por: Daniela Quintero Los ánimos encendidos en la Universidad Nacional de Colombia los viví desde las nueve de la mañana. Varios grupos de estudiantes se aglomeraron en sus respectivas facultades preparándose para la marcha en el marco del Paro Nacional: pancartas y arengas alusivas al “paquetazo de Duque”, al rechazo del asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales y en general el mal gobierno, dieron la apertura a este gran movimiento. Pasadas las diez comencé a caminar por la calle 26 de Bogotá con todos los jóvenes universitarios, con profesores y con la guardia indígena con el fin de llegar hasta el Parque Simón Bolívar. Entre bailes y al compás de los redoblantes disfrutaba del cubrimiento periodístico en medio de la movilización pacífica. Así pasaron un poco más de tres (3) horas en las que todo transcurrió con normalidad. Pero los helicópteros de la policía parecían advertirle a la marcha que no siguiera. A la altura de la Av 68 se había acordado girar para llegar al punto final, pero no fue posible, a pesar de que la intención nunca fue llegar al Aeropuerto El Dorado. Una, dos, tres y muchas más aturdidoras y gases lacrimógenos lanzados de forma indiscriminada rompieron la marcha. Caos total, en el que miles de manifestantes corrían en medio de la muchedumbre. Error, allí no había mucho espacio para estar a salvo. Un grupo de cientos de estudiantes quedó sobre la avenida 68. otros quedamos en la calle 26, mientras se escuchaba el clamor de los y las jóvenes: ¡sin violencia, sin violencia! Acto seguido el ESMAD lanzó más gases y continuó el caos, originado -puedo decirlo- del lado de la fuerza represiva. Me sentí acorralada, éramos miles tratando de resguardarnos en algún rincón. Unos corriendo, otros enfrentándose al Esmad, otros reportando lo sucedido, y en todo caso, pude ver que nadie logró contener la furia y el miedo. Piedras, aturdidoras, gritos, ahogos. Frente al Paro Nacional del #21N, el gobierno militarizó ciudades, acuarteló el ejército, cerró las fronteras y realizó allanamientos a colectivos artísticos. Foto: Pares En un segundo momento pensé que iba a ser alcanzada por una de las balas de goma porque a las afueras del Centro Comercial Gran Estación continuaron los tiros. Entonces empecé a correr hasta el interior del establecimiento, que al final fue clave para detener la arremetida del escuadrón. Adentro muchos, hablo por todos y todas, nos sentimos aliviados. Al final se escuchó una arenga «Viva el Paro Nacional, el pueblo no se rinde, carajo». Más gases llegaron hasta el interior del lugar. Ese día, la desmedida reacción policiva no dejó terminar la movilización. Sin embargo, el Paro sigue. #21N Un toque de sartén Por: Carlos Castelblanco Juntos, mis vecinos y yo, desterramos a cacerolazos el silencio de la noche del #21N. Ese jueves, desde las primeras horas de la mañana ya habíamos descubierto a lo largo de la carrera séptima de Bogotá, sobre las trochas del corregimiento de El Pital, en el municipio de Caldono, por la Avenida Ambalá de Ibagué o en cada esquina arbolada del parque de las Luces de Medellín, que hay una Colombia indignada y herida por el mal gobierno. Fuimos miles y miles que caminamos y bailamos y nos sentamos por momentos en un andén a soñar un país mejor. Y después llegó la noche. Golpear una olla o cacerola con una cuchara fue una idea que surgió en Francia, en 1830, por opositores al régimen del rey Luis Felipe, y se convirtió en una costumbre popular para demostrar la desaprobación frente a la autoridad. Y fue en Latinoamérica donde el cacerolazo tomó una nueva dimensión como forma de lucha pacífica. Durante la dictadura militar argentina se hizo común esta costumbre, así como durante las protestas del 2001 contra el presidente Fernando de la Rúa. Mandatarios españoles como Mariano Rajoy y José Luis Aznar sufrieron este método de protesta. Y ahora el turno le correspondió a nuestro presidente Iván Duque. Y sobre el letargo de Colombia cayeron la noche y los golpeteos de un histórico sartenazo contra el mal gobierno de Duque. Ese #21N a las 8 pm comenzó a repiquetear la olla: «Este es un gobierno represivo y aliado con la corrupción. Este es un gobierno que se hace el ciego frente a la avanzada militar, paramilitar y mafiosa contra las comunidades de los ríos, de las costas y los bosques del país. Este es un gobierno que ha entregado territorios al dominio del narcotráfico y a las empresas que le han servido de fachada para que pueda presentarse en sociedad.» Eso decían las ollas, una y otra vez y a lo largo y ancho del territorio. Desde la calle o desde las ventanas de las casas, un histórico cacerolazo se tomó a Colombia al terminar la jornada del #21N. Fue una manifestación fuerte en Bogotá, Cartagena, Barranquilla, y en ciudades tradicionalmente uribistas como Neiva y Medellín. Foto: Pares Y a través de las manos, sobre los hombros y en las consignas de los ciudadanos que recorrimos esa noche del #21N las calles de nuestros barrios y de nuestros municipios golpeando una cacerola, clamaron las comunidades que no pudieron ofrecer ninguna resistencia ante la muerte. En esta ceremonia nueva para el país nos encontramos gentes dedicadas al trabajo diario, cansadas del mal gobierno de Iván Duque Márquez y sus uribistas, de su indolencia, de su ignorancia. Hombres y mujeres cansados de vivir remando río arriba manteniendo a una clase dirigente que nos desprecia. Pero por unas horas seguiríamos siendo felices en un histórico día, el #21N. Con una cuchara y una olla entre las manos interpretamos un himno a la alegría, a la dignidad. Presidente Duque, la sinfonía del sartén aún no termina, carajo.
- Así se está viviendo el Paro Nacional #21N
Por: Redacción Pares La jornada de movilización nacional de este jueves 21 de noviembre fue un éxito ciudadano sin precedentes en el que decenas de miles de personas salieron a las calles y plazas a manifestar su inconformismo, y además, terminó en un histórico cacerolazo desde las ventanas de las casas y apartamentos o en caminatas de vecinos por los barrios de las ciudades del país. No fueron los políticos de oposición los que lo lideraron: ni el petrismo ni el Partido Verde. No, fueron los estudiantes, el sindicato de Fecode y centenares de movimientos juveniles que lideraron esta gran movilización nacional , y esto significa que la protesta y el movimiento social se está transformando en Colombia. Fotos: Pares ¿Cuál va a ser la continuidad de este fenómeno de movilización ciudadana, quién va a capitalizar esto y cómo va a ser el próximo año? es decir, a final de año es posible que esto se desactive, pero ¿qué va a pasar con este descontento en el 2020? Fotos: Pares Colombia se está transformando y es un país que está saliendo a las calles. Y además, cuando pensamos que la marcha había marcado un hito histórico, la ciudadanía salió en sus barrios espontáneamente en horas de la noche a realizar un gigantesco cacerolazo. Fotos: Pares Con esta manifestación, la gente protestó contra las reformas del gobierno, contra la guerra, la corrupción y contra la represión. Y al parecer, el Paro Nacional continuará. El Gobierno Nacional, frente al paro Nacional, puede tomar dos decisiones: una, la de siempre y es decir que esto que pasó fue producto del Foro de Sao Paulo y que la gente sale manipulada y que no entiende; y por otro lado, el gobierno de Iván Duque tiene la oportunidad de dar un timonazo. Fotos: Pares
- Cinco grandes conclusiones del Paro Nacional #21N
Por: Redacción Pares El gobierno de Iván Duque lleva más de un año creando fantasmas, pero no lo ha logrado, «Ha sido tanta la decadencia que durante algunos meses su gran fantasma fue Santrich: un anciano invidente. Pero lo intento con el ELN, sin embargo, no le ha dado ningún golpe militar. Luego, con Venezuela y el cerco diplomático, pero, hasta el embajador de Colombia en los Estados Unidos, Francisco Santos, ha dicho que le toca inventarse cosas para mantener la atención del gobierno gringo en Venezuela.» así lo explica el subdirector de Pares, Ariel Ávila. Lo cierto es que la jornada de movilización nacional de este jueves 21 de noviembre fue un éxito ciudadano sin precedentes en el que decenas de miles de personas salieron a las calles y plazas a manifestar su inconformismo, y además, terminó en un histórico cacerolazo desde las ventanas de las casas y apartamentos o en caminatas de vecinos por los barrios de las ciudades del país. Las cinco grandes conclusiones del Paro Nacional Primera El Paro Nacional fue un éxito porque antes de que la primera persona saliera a manifestarse ya el Gobierno Nacional se había retractado de una buena parte de las medidas que había anunciado, por ejemplo la reforma laboral. También fue un éxito por la cantidad de gente que salió a las calles. Centenares de miles de personas, incluso en ciudades intermedias como Fusagasugá en Cundinamarca, o municipios pequeños como en Barbacoas, Nariño, la gente salió y se manifestó. Segunda La segunda conclusión es que el de ayer jueves 21 de noviembre, fue un Paro diferente. No fueron los políticos de oposición los que lo lideraron: ni el petrismo ni el Partido Verde. No, fueron los estudiantes, el sindicato de Fecode y centenares de movimientos juveniles que lideraron esta gran movilización nacional , y esto significa que la protesta y el movimiento social se está transformando en Colombia. Tercera El Gobierno Nacional, frente al paro Nacional, puede tomar dos decisiones: una, la de siempre y es decir que esto que pasó fue producto del Foro de Sao Paulo y que la gente sale manipulada y que no entiende; y por otro lado el gobierno de Iván Duque tiene la oportunidad de dar un timonazo y entender que el 30 por ciento de la aprobación que tiene de su mandato se traduce en que estos miles y miles de ciudadanos que se manifestaron ayer le dicen que tiene que dialogar más con las comunidades. Puede escuchar o puede hacerse el sordo. Cuarta La cuarta conclusión es una pregunta ¿cuál va a ser la continuidad de este fenómeno de movilización ciudadana, quién va a capitalizar esto y cómo va a ser el próximo año? es decir, a final de año es posible que esto se desactive, pero ¿qué va a pasar con este descontento en el 2020? Quinta Esta es la gran conclusión: Colombia se está transformando y es un país que está saliendo a las calles. Y además, cuando pensamos que la marcha había marcado un hito histórico, la ciudadanía salió en sus barrios espontáneamente en horas de la noche a realizar un gigantesco cacerolazo. Con esta manifestación espontánea, la gente protestó contra las reformas del gobierno, contra la guerra, la corrupción y contra la represión. Y al parecer, el Paro Nacional continuará.
- Presidente Duque, el miedo es un pésimo consejero
Por: Daniela Quintero. Redacción Pares Colombia se prepara para el Paro Nacional que se llevará a cabo este jueves 21 de noviembre. Y a pesar de que los sectores de oposición y la sociedad civil han convocado de manera pacífica a la ciudadanía, el gobierno de Iván Duque ha venido implementando excesivas medidas de seguridad como si los ciudadanos y ciudadanas se estuvieran preparando para una insurrección. En esa medida, la Fundación Paz & Reconciliación-Pares ha instado al gobierno a que respete la protesta social y garantice la seguridad de todos y todas sin pasar por encima de los derechos humanos. En los últimos días, varias colectividades artísticas y medios independientes denunciaron por medio de sus redes sociales que la Policía Nacional allanó sus bienes en un proceso irregular, debido a que, al momento de registrar el predio respectivo, no mostraron la orden de ingreso. En videos quedaron registrados varios episodios donde las autoridades entraron con fuerza a los hogares, con el fin de responsabilizar a estos sectores de promover e incitar acciones violentas, y de preparar armas artesanales para ser utilizadas durante la marcha. Sin embargo, ellos mismos contaron que las autoridades allanaron sus residencias y se llevaron elementos como pinturas, líquidos y otro tipo de sustancias químicas que utilizan en su labor como artistas. Ante la serie de irregularidades, más otras medidas implementadas que decretó Duque, tales como, la posibilidad de habilitar el toque de queda dependiendo de la situación de orden público en cada ciudad, la militarización en el marco de la protesta social, y el cierre de fronteras, entre otras, hay una posibilidad de que se aplique el estado de excepción en caso de que se desborde el paro nacional. Y es que la probabilidad de que se promueva el uso de la fuerza de manera desmedida por parte de la fuerza pública es alta, puesto que, el gobierno se ha mostrado atemorizado ante lo que pueda suceder tras las movilización a nivel nacional; y por consiguiente, termina legitimando este tipo de respuestas represivas. El estatuto de seguridad en la época de Turbay Ayala El panorama actual de la situación que se vive en las regiones y en la capital del país, recuerda la política de seguridad implementada en el gobierno del entonces presidente Julio César Turbay Ayala (1978-1982), que fue conocida como el estatuto de seguridad. Para esa época Colombia estaba en un periodo en el que la alternancia de poder entre los partidos Conservador y Liberal no compensó las luchas sociales para una sociedad con justicia social, abierta a otras corrientes políticas y dispuesta a luchar por el cumplimiento de los derechos humanos. En 1978 se convocó a elecciones presidenciales, que dieron como ganador al candidato del partido liberal, Turbay Ayala, quien se convirtió en el responsable de instrumentalizar estas medidas de seguridad. Dicha doctrina de seguridad estuvo conformada por 16 artículos que “reforzaban la ley penal existente, aumentaban las penas en las acciones relacionadas con el orden público, daban atribuciones y facultades judiciales a los inspectores de Policía, alcaldes y comandantes de Policía, y permitía el juzgamiento de civiles por parte de tribunales militares a través de los consejos de guerra verbales”, señala el artículo de Catalina Jiménez sobre la aplicación e instrumentalización del estatuto. Así las cosas, hubo adiciones a dicha doctrina, y poco a poco se incorporaron decretos para reforzar las competencias de las fuerzas militares y policiales con el objetivo de mantener la seguridad nacional e internacional. Por eso en el actual escenario, con un gobierno que ha abanderado la seguridad democrática, cabe la pregunta si se aplicaría una doctrina de tal magnitud, a lo cual el director de la Fundación Paz & Reconciliación-Pares, León Valencia, expresó que sí es posible. “Creo que en muchos círculos cercanos a Duque esa es la proposición, de que se promuevan medidas que permitan sobre todo enviar un mensaje fuerte al país, y que yo creo que de manera equivocada piensan que la mano fuerte puede al mismo tiempo darles fuego a las encuestas y mejorar la opinión sobre el gobierno, pero creo que eso no va a ocurrir, pues lo que está pidiendo Colombia es más democracia y más participación, más diálogo con el gobierno”, aseguró Valencia. Esto suscita a que las medidas de fuerza coloquen en mayores dificultades al gobierno, que de por sí, no pasa por un buen momento. En ese sentido, Valencia expresó que Duque debe evaluar lo que ha habido estos días y lo que puede ocurrir mañana y sobre esa evaluación hacer cambios de rumbo. El país le está pidiendo un verdadero acuerdo nacional, y no hay que olvidar un elemento alrededor del cual se puede acordar, y es todo ese espíritu que surgió del Acuerdo de Paz, firmado entre el gobierno anterior y la exguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). La marcha es pacífica, y el gobierno ve lo contrario Según el analista, este miedo que el gobierno muestra ante el país puede ser real. Puede ser que calculen que hay una inconformidad muy grande en Colombia, y que hay un contagio de los colombianos y colombianas de las marchas y movilizaciones en el sur del continente. Sin embargo, expresó que este temor también puede ser ficticio, puede ser inducido, puede ser una estrategia para crear pánico en el país, y luego aplicar medidas duras, medidas de Estado de Excepción. “Y claro los Estados de Excepción tienen todas las características similares, este podría parecerse mucho a los anteriores Estados de Excepción -si es que lo aplican-, pues siempre restringen las libertades, siempre condicionan la democracia, siempre golpean lo que es la protesta, y la acción de la sociedad de reclamar reivindicaciones al Estado”, agregó Valencia. De manera que el país se enfrente a cosas graves, y por eso la preocupación de los sectores de oposición y de los ciudadanos y ciudadanas. Pues las voces que se adhieren a esa idea, a esa visión sobre el país, son muchas. En definitiva, unos claman porque el Paro Nacional sea pacífico y se desarrolle en el marco del derecho a la movilización, con todas las garantías internacionales y constitucionales; otros tienen pánico ante la andanada de mensajes sobre actos de vandalismo o “terrorismo” que circulan en medios o redes sociales; y por último, están quienes promueven este tipo de discursos. Por eso, la Fundación Pares le invita a que salga a marchar de manera pacífica, sin dejarse contagiar de los ánimos violentos que pueden tener algunas expresiones promovidas por los sectores radicales tanto de derecha e izquierda, o de la fuerza pública.
- «La protesta es un derecho que fortalece la democracia» ONU
Por: Redacción Pares La Oficina en Colombia de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en relación con el anunciado paro nacional de mañana 21 de noviembre reitera que la protesta pacífica es un derecho humano cuyo ejercicio fortalece la democracia. La Oficina de ONU ha hecho seguimiento, con preocupación, a los persistentes mensajes de procedencia no identificada que han sido publicados en redes sociales y en medios de comunicación que estigmatizan la protesta social,y otras que llaman al uso de la violencia en las movilizaciones de múltiples sectores de la sociedad. En algunos casos se han hecho públicos videos que indican que estarían conformándose grupos de ciudadanos que amenazan con ejercer violencia para proteger sus bienes. En este contexto de creciente tensión, ONU recibió información sobre 27 allanamientos en Bogotá, 5 en Cali y 4 en Medellín a domicilios y oficinas, algunas de ellas de organizaciones de la sociedad civil y medios alternativos de comunicación. Estos allanamientos aparentemente provienen de diferentes investigaciones, abiertas en distintas fechas, con respecto a hechos ocurridos en diferentes momentos, y cuya orden de ejecución coincide 48 horas antes del inicio de las marchas. La ONU confía en que estas investigaciones cumplirán con las normas y estándares internacionales de derechos humanos relacionados con el debido proceso y la presunción de inocencia. Por su parte, la Fundación para la Libertad de Prensa(FLIP), en cuanto al allanamiento de medios alternativos, señala que estos procedimientos obstruirían el libre ejercicio del periodismo. La ONU ha recibido informes sobre un aumento de la presencia de miembros del ejército en las calles en algunas ciudades de Colombia en los días previos a la manifestación. La Oficina recuerda que, de acuerdo con las normas y los estándares internacionales, la atención a situaciones de disturbios que podrían derivar de protestas o manifestaciones públicas, así como el mantenimiento del orden público son responsabilidad de los cuerpos policiales. En ese sentido, la ONU manifiesta que nota con preocupación la expedición en las últimas horas de varios decretos, circulares e instructivos que contemplan la posibilidad que los alcaldes y gobernadores pongan en marcha medidas como la declaración de toques de queda, y el apoyo militar para el control de orden público en el marco de la jornada de protestas. Por lo tanto, ONU recuerda que los Estados deben limitar y condicionar al máximo el uso de las fuerzas militares para el control de disturbios internos, puesto que el entrenamiento, equipamiento, y perspectivas propias de la naturaleza militar no son adecuadas para garantizar la protección y control de civiles, entrenamiento que es propio de los entes policiales. https://twitter.com/ONUHumanRights/status/1197297812989460480?s=20 Los límites y condiciones para la intervención de las fuerzas militares, según los estándares internacionales, son: que esta debe ser temporal, restringida, subordinada y fiscalizada por autoridades civiles y regulada mediante protocolos sobre el uso de la fuerza.
- «Invito a que hagamos una protesta carnavalesca y festiva»
Por: Giorgio Londoño Medina. Investigador Nacional PARES. Tras los recientes allanamientos, capturas, la militarización de las principales ciudades y el despliegue de una campaña propagandística en contra de la movilización, es evidente que el gobierno de Iván Duque tiene miedo y este, a su vez, ha sido traducido en intimidación y represión. A pesar de esto, mañana, organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos, sindicatos, estudiantes, periodistas, colectivos populares y artísticos entre muchos otros sectores, saldrán masivamente a las calles a denunciar el avance de una agenda política que da la espalda al país. (Foto: Cortesía El Espectador) Pares conversó con Mauricio Archila Neira, profesor Titular del Departamento de Historia de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, e investigador asociado del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep). Licenciado en Historia con maestría en economía por la Universidad Javeriana. PhD. en Historia por la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY) en Stony Brook (USA). Es especialista en la historia social contemporánea de Colombia y América Latina. Dentro de sus publicaciones se destacan: Cultura e identidad obrera: Colombia 1910-1945 (1991), Idas y venidas, vueltas y revueltas. Protestas sociales en Colombia, 1958-1990 (2003) –obra que obtuvo en 2004 el Premio Nacional en Ciencias Sociales– y las contribuciones obras colectivas como Movimientos sociales, Estado y democracia (2001), 25 años de luchas sociales en Colombia (2002), Conflictos, poderes e identidades en el Magdalena Medio (2006), Una historia inconclusa, izquierdas políticas y sociales (2009) y Violencia contra el sindicalismo en Colombia (2012). PARES: ¿Qué grandes los logros se han alcanzado por medio de la protesta en la historia de Colombia? M.A: Es difícil hacer un balance en términos de logros y pérdidas. Entre tantos reclamos uno podría decir que no se ha alcanzado mucho, pero que la cosa no ha sido de pérdidas tampoco. Esa podría ser una lectura pesimista o realista, la gente protesta y protesta y aparentemente no se logra mucho. Pero esto también sucede porque ni el Estado ni los empresarios atienden los reclamos, o bien los atienden, pero no los cumplen y esto representa un porcentaje alto de los casos registrados históricamente. Sin embargo, me gustaría señalar que aun cuando en ocasiones no se alcanza lo que se pide, la protesta es una expresión ciudadana que contribuye a la democratización de la sociedad, así en el término inmediato no se solucionen las demandas. Por ejemplo, muchas de las propuestas del 21 de noviembre tienen que ver con varios puntos de discusión concretos, pero de alguna manera también buscan decirle al gobierno actual: señor Duque, señores del Centro Democrático, escuchen el clamor de las comunidades afro, indígenas, campesinas, de los estudiantes, los trabajadores, jueces e incluso de los mismos trabajadores de Transmilenio, que reclaman por no tener ni siquiera baños para hacer sus necesidades. Hay una demanda generalizada para que el gobierno efectivamente escuche. Entonces fíjense que el tema de qué tanto se logra o se gana debe matizarse. A veces el medio es el logro, digamos. En eso no soy tan pesimista. PARES: Recientemente, junto a otras investigadoras e investigadores usted publicó el libro “Cuando la copa se rebosa. Luchas sociales en Colombia 1975-2015” ¿Qué conclusiones de este trabajo nos sirven para ilustrar las movilizaciones por venir? M.A: Es difícil de definir en pocas palabras. De cara al paro del 21 de noviembre me atrevería a resaltar que, de unas 25,000 protestas que nosotros hemos registrado en nuestra base de datos, el 5%, e incluso menos, han terminado en disturbios o en choques con la fuerza pública. Entonces, claro, esa mirada que hay hoy desde sectores del gobierno sobre militarizar y estigmatizar no corresponde con la realidad de la protesta o las estadísticas a nivel nacional. El hecho de que las movilizaciones en Colombia han sido mayoritariamente pacíficas ha sido una situación ignorada. Y otra conclusión importante es que, a pesar de las difíciles condiciones que vive Colombia frente a la violencia política, hay protesta ¿Por qué lo digo? Porque en términos comparativos, con América Latina, para no hablar de Europa u otros países, se dice que acá no hay movilización y que la gente no sale a protestar, lo cual simplemente no es cierto. Como les decía hace un momento, las cifras arrojan cerca de 25,000 protestas incluyendo las de 2018. Por supuesto, muchas de ellas son pequeñas, pero en todo caso, a pesar de la cruda violencia que destruye las luchas sociales, hay movilización y eso es digno de destacar. PARES: ¿En qué coinciden o se diferencian estas agendas históricas de lucha con las demandas del 21 de noviembre? M.A: En el libro que escribimos realizamos un capítulo que estudia la trayectoria de las luchas sociales desde 1975 hasta 2015 y uno encuentra que esto ha ido variando con el paso de los años. Es decir, si me remonto a comienzos del siglo XX y sus grandes luchas obreras, muchos de los reclamos fueron de orden laboral por cosas específicas como las jornadas de trabajo. Eso se ha transformado. Desde los años 80, con la segunda oleada de violencia que el país comenzó a vivir y que pensábamos que íbamos a superar, los derechos humanos se convirtieron en un tema prioritario. Sobre todo, en esta época las luchas se circunscribieron a esa defensa de derechos civiles y políticos. Ahora, un tema que ha sido muy constante y que ha subido mucho en los últimos tiempos son las protestas relacionadas con políticas públicas del nivel municipal, departamental y nacional o, también, el incumplimiento de promesas, especialmente por parte del Estado y de los empresarios. Es decir, se ha protestado por la ruptura de pactos. Eso es un tema que sigue muy vigente hasta hoy. Pensando en los reclamos del 21 de noviembre, más que un pliego de peticiones hay una serie de denuncias que se están agitando, incluida la cuestión de los incumplimientos. Es el caso de los estudiantes, los campesinos y los indígenas. Además, llama la atención la importancia que se le está dando a la eventual reforma pensional y laboral que nos volvería a llevar a estos temas ciertamente no superados, pero que habían perdido relevancia. Hay tendencias que se ratifican y otras que vuelven a adquirir relevancia. También los derechos humanos siguen siendo un tema muy fuerte debido al grave asesinato de líderes y lideresas sociales, además de todo lo asociado con el incumplimiento de los Acuerdos de paz. PARES: Hablando de esto ¿cómo ha sido históricamente la relación del Estado con las movilizaciones? M.A: Algo decía hace un momento. Hay tres actitudes de los gobiernos colombianos hacia las movilizaciones: una, ignorar. Yo me atrevería a decir que esta ha sido la actitud mayoritaria. A eso lo hemos llamado una suerte de tendencia histórica al desconocimiento de lo social. Una segunda, reprimir. Esto termina usualmente en choques que producen heridos y, evidentemente, muertos. Y, finalmente, hay otras que terminan en una negociación, pero desafortunadamente en gran parte de estos casos no se cumplen los compromisos. Esa es la relación en términos generales, y aunque no podemos decir que el Estado sea siempre represor porque hay un margen de procesos que se solucionan de otras maneras, últimamente la intervención del ESMAD ha introducido un uso desmedido de la fuerza, a veces letal. Yo creo que históricamente en Colombia, como en muchas partes del mundo, sobre todo a partir de la guerra fría la protesta fue estigmatizada y criminalizada porque se la tachaba como un instrumento de bandos antagónicos. Caído el muro de Berlín y ahora que estamos en este mundo unipolar, la protesta comenzó a asimilarse con el terrorismo. Por supuesto, todavía algunas mentes calenturientas y trasnochadas acuden a esta lógica. Hay gente que todavía vive en la guerra fría. Seguimos pensando que las protestas están organizadas por un tal Foro de Sao Paulo. Claro, estos discursos sí sirven para montar un espectáculo de la militarización. Desafortunadamente la criminalización y estigmatización han sido unas constantes y sirven principalmente para fines represores, si no, en otros casos, para legitimar cosas más graves como pasa, por ejemplo, con este señor que se hace llamar El Patriota y que está anunciando que va a dar de baja a quienes alteren el orden. Esas expresiones a uno le dan escalofríos. Pares: Se ha hablado de la relación de este paro con lo que viene pasando en países como Haití, Chile, Argentina o Bolivia ¿Cómo ve usted esa lectura? M.A: Realmente nunca hemos estado aislados de lo que pasa en el resto del mundo y especialmente en América Latina. De alguna forma el capitalismo nos ha globalizado y yo diría que desde el comienzo de los movimientos obreros y sindicales del siglo pasado esta conexión ha sido evidente. Y frente a lo que ha pasado recientemente, pues es claro que influye en los líderes y las bases sociales. Sin duda hay un impacto, pero de ahí a deducir que lo que está sucediendo en Colombia es únicamente una réplica y que hay una serie de agentes internacionales que están concertando un gran levantamiento es absolutamente fantasioso, es pura guerra fría recalentada. PARES: ¿Qué conecta la movilización latinoamericana reciente? M.A: Yo diría que la conectan las raíces históricas. Ese pasado que nos une en identidades culturales y formas de dominación; el pasado colonial y una realidad, cada vez más evidente, que es la globalización capitalista con sus rasgos del consenso de Washington – el neoliberalismo-. Uno puede hablar también del patriarcado, de formaciones culturales racistas y, entonces, también de procesos de apertura democrática con endebles estructuras políticas. Nos hermanan esas problemáticas, sobre todo a países que hemos sido gobernados por las violencias. Hay muchos temas que se experimentan en América Latina que tienen que ver con esa agenda de globalización neoliberal: la pérdida del salario real, el extractivismo, la desigualdad, el aumento de la concentración de la riqueza, la disminución de los índices de pobreza que va de la mano de la ampliación de la brecha social y, sobre todo, una cosa que están padeciendo en Chile y que también puede estar ocurriendo acá, que es la disminución y la reducción de la clase media. Esos son elementos habituales en las protestas latinoamericanas. No obstante, yo insistiría en algo que seguramente no tiene que ver con esta pregunta, pero es importante recalcar: estas preocupaciones no están marcadas por el tal Foro de Sao Paulo. Esto es una cuestión que responde a las dinámicas de los pueblos. La idea de que unos señores se sentaron y decidieron qué iba a ocurrir en toda América Latina es una lectura trasnochada de la guerra fría. PARES: ¿Usted cree que asistimos a una crisis de la representación política? M.A: Creo que sí. Creo que nuestros Estados, y en particular el Estado Colombiano, dista de ser realmente un representante de la ciudadanía. También sé que Duque subió con la votación de la mayoría, eso no se puede negar. Pero no me refiero a eso sino a que en el fondo nuestro Estado no escucha suficientemente. Diría que eso no es un rasgo único de Duque, recordemos el mismo Santos con su famoso “ese tal paro no existe”. Es claro que hay matices, pero generalmente el nuestro ha sido un Estado de espaldas a la gente: electoralmente se nutre con los votos y se plantean agendas, pero esto se cae en la práctica. Los partidos no cumplen su función de mediadores y muchas veces se convierten en redes clientelares. Eso va produciendo un gran desgaste en la representación. La gente no se siente representada. Ahora, yo no quisiera dejar la impresión contraria de que los movimientos sociales son la respuesta a esa crisis de representación. Parcialmente sí, porque recogen las dinámicas de la gente, pero no se les puede pedir que sean partidos políticos. Creo que en una democracia fuerte se necesitan partidos y movimientos sociales robustos. Creo que una democracia exige distintas formas de representación. Es sano que existan partidos y que los movimientos sociales tengan la posibilidad de existir y persistir sin ser estigmatizados o exterminados. PARES: ¿Con qué mensaje le gustaría cerrar la entrevista? M.A: Yo me uno a esta invitación a que salgamos masivamente este 21 de noviembre. Insisto, el éxito de las luchas sociales a mi juicio está en combinar tres elementos básicos: uno, un gran número de personas. Entre más seamos más impacto vamos a tener. Dos, reclamos que sean justos y comprensibles para la sociedad. Tres, los medios de protesta, que entre más incluyentes y menos confrontacionales sean, mejor. Ojalá sea una jornada masiva y, además, carnavalesca y festiva, al mismo tiempo que de denuncia y reflexión, como debe ser.
- Los niños asesinados por la guerra en Colombia
Por: Sergio Saavedra. Redacción Pares De acuerdo con las cifras de Medicina Legal reveladas por el senador Gustavo Petro en el marco de la sesión especial que realizaron 47 Congresistas en Santander de Quilichao, 314 menores han sido asesinados por el Estado y han sido pasados como bajas en combate. Asimismo, según Petro, dentro de los presuntos agresores se encuentran las Fuerzas Armadas, Ejército, Policía, Policía Judicial y servicios de inteligencia; durante los periodos presidenciales de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y lo que va corrido del mandato de Iván Duque Márquez. Zonas más golpeadas En 27 de los 32 departamentos se registró el asesinato de niños y niñas durante el lapso de 15 años. Durante el gobierno de Álvaro Uribe, 2004 – 2010, se registraron 177 menores asesinados; entre 2010 y 2018, gobierno de Juan Manuel Santos asesinaron 124 menores; y durante los 15 meses que lleva Iván Duque, son 13 los menores pasados como bajas, según el senador. En el siguiente mapa se podrá observar las zonas más golpeadas por el Estado. Una realidad preocupante Vale la pena señalar que la realidad sobre la afectación de niños, niñas y adolescentes en la guerra es un problema reciente, latente y bastante preocupante. Para 2018, según un informe de la Coalición Contra la Vinculación de Niños, Niñas y Jóvenes al Conflicto Armado -Coalico, se presentaron 213 hechos que afectaron de manera directa a la población infantil colombiana, 47 casos más que en 2017 año en que se registraron 166 hechos. Esto con relación a la presencia de grupos armados, accionar bélico que resulta en desplazamientos, confinamientos y muertes. Con lo que respecta al reclutamiento de niños, niñas y adolescentes, hecho que ha causado revuelo mediático recientemente a pesar de ser una practica de vieja data, según el informe de dicha ONG para 2018 se registraron 50 hechos. Cabe señalar que, según el Centro Nacional de Memoria Histórica, 16.879 niños, niñas y jóvenes han hecho parte del conflicto armado en Colombia. El papel de la Fuerza Pública en la verdad Estas revelaciones traen a colación a la Fuerza Pública como un actor que tuvo incidencia en el conflicto armado y que, informaciones como estas, contribuyen a la construcción de lo sucedido. Más aún, teniendo en cuenta que son datos que pueden ampliar un universo de víctimas que les permita a las familias esperan saber qué paso. Según las cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica, el Ejército Nacional ha estado vinculado a 1065 casos en desaparición forzada, 2988 casos en asesinatos selectivos, 219 masacres y 126 en casos de violencia sexual. Temas a los que les quieren ‘echar tierra’ Según la Real Academia de la Lengua Española, falso significa contrario a la ‘verdad’ y ‘fingido’. Por su parte, positivo indica una definición de ‘veracidad’ y ‘no ofrece duda’. En Colombia, esa conjunción del lenguaje fue la que la prensa escogió para hablar del asesinato de más 10.000 jóvenes que fueron disfrazados de guerrilleros y posteriormente asesinados. Precisamente, cabe recordar que por ejemplo el General Luis Fernando Navarro Jiménez, comandante de las Fuerzas Militares, fue denunciado públicamente en 2014 por el ExRepresentante a la Cámara, Alirio Uribe, por “filtrar información y tratar de manipular las investigaciones de falsos positivos. Eso sin nombrar los 9 altos militares vinculados con investigaciones relacionadas a ejecuciones extrajudiciales.
- Un país que se le salió de las manos a Iván Duque
Por: Redacción Pares Por la grabación revelada por el diario Publimetro este miércoles entre el embajador de Colombia en Estados Unidos y la designada canciller de Colombia, Claudia Blum, la verdad es que Francisco Santos sabía que el país se le salió de las manos a este Gobierno. “Carlos (Holmes Trujillo) no hizo nada. No tenía una estrategia” dice Francisco Santos en la comunicación con Blum. El diálogo trató sobre el papel del saliente ministro de Relaciones Exteriores. Una conversación sobre asuntos públicos, que se hizo pública y que seguramente tendrá consecuencias políticas internas e internacionales. En la conversación, Santos le dice a Blum que el Departamento de Estado de EE. UU. «no existe». También asegura que el saliente canciller Carlos Holmes Trujillo «no hizo nada». “(Trujillo) No tenía estrategia. Yo decía: ‘¿A qué vienen?’. Nos ponía a correr, a sacar citas y luego las cancelaba”, se le oye decir. El embajador también revela tácticas que usó el Gobierno con la crisis de Venezuela. Se refiere a las ayudas humanitarias y a cómo le tocaba «inventar cosas para que ellos (EE. UU.) tengan en el top of mind (en la cabeza) a Venezuela». “El Departamento de Estado está destruido”: Santos La conversación entre el embajador y la futura canciller inicia con la disertación de Santos, quien aborda que lo que un día fue un buen Departamento de Estado, ahora está destruido. Claudia Blum: Porque hay todo tipo de movimientos que yo estoy aterrada de la chismografía y la cosa, que a mí eso me rueda… Francisco Santos: Sí, que le resbale. Usted lo tiene que hacer es hacer bien la tarea. CB: Sí, yo no voy a perder el tiempo en ese tipo de peleas. FS: Me parece buenísimo. Pero, venga le cuento entonces cómo están las cosas en Estados Unidos. Le voy a hacer como tres panoramas. Ahoritica viene un venezolano para que hables con Guaidó. De una vez, te lo van a pasar ya. CB: ¿Qué? FS: Sí, para que lo saludes y están en contacto, porque vas a tener que hablar con él permanentemente. CB: Sí, yo sé. FS: Pero bueno, entonces. Quiero hablarte de Estados Unidos, te hablo de Venezuela y te hablo de Europa. Y después de la Cancillería. Aquí el Departamento de Estado, que era importantísimo, está destruido. No existe. No existe. Trump puso a Tillerson y Tillerson le salió con un chorro de babas. Hace diez años yo venía acá. Yo venía mucho a Estados Unidos mucho porque yo era el que manejaba Derechos Humanos… Entonces yo llegaba al Departamento de Estado y uno sabía cómo funcionaba eso, pero la entrada era siempre al Departamento de Estado. Uno sabía que esto era predecible, que esto iba así. Hoy en día eso se acabó. Es más, te voy a contar una anécdota. Llegué al puro principio y me senté con el embajador de Singapur. Nada más y nada menos. Un país importantísimo para los gringos. Y le pregunté cómo funciona el poder acá. Me dijo: “mire, en la administración pasada”, o sea en la de Obama, “yo iba al Departamento de Estado una vez por semana. Aquí llevo ocho meses y no me importa ir, porque no cuenta”. Eso no quiere decir que Pompeo no tenga peso, pero el resto, nada. Esto está dividido por secretario, subsecretario… De ahí pa’ abajo parece una ONG. Al parecer, el Departamento de Estado de los Estados Unidos reaccionó a audio de embajador colombiano y estaría molesto por la manera en que se refirió Santos a esta importante institución. Además, en el audio del embajador Francisco Santos en conversación con la canciller Claudia Blum también hablan del exministro Botero. “No tengo un interlocutor en Defensa, porque Botero no trabajaba”, Francisco Santos El embajador le contó a Blum cómo se ha ido manejando el tema de la defensa con Estados Unidos. FS: “Hoy las relaciones están superbien. Pero tengo un problema, no tengo un interlocutor en Defensa, porque Botero (Guillermo Botero, exministro de Defensa) no trabajaba, no venía. Espero que Carlos (Holmes Trujillo) sea el interlocutor. CB: “Pero dígaselo al presidente también. Porque para mí el país más importante en este momento es Estados Unidos. Y usted se tiene que fortalecer porque hay una serie de chismes. Porque ahora viene la campaña política (elecciones presidenciales de EE. UU. de 2020) Entonces (Donald Trump) va a arreciar contra las drogas, migración y Venezuela”. Por su parte, Francisco Santos dijo en entrevista radial que el audio fue un acto de espionaje. El aún embajador aseguró que sus celulares pudieron ser chuzados. «Era en un reservado en un hotel. Creo que fue el jueves de la semana pasada, pero estábamos los dos solos, la pregunta es ¿quién y cómo la grabaron?», manifestó en Blu Radio. El presidente Iván Duque llamó este mismo miércoles a Francisco Santos para que se presente en la Casa de Nariño. Se supo que Duque estaba analizando el audio del embajador Francisco Santos con la canciller Claudia Blum, revelado por PUBLIMETRO.












