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- La caída de otro de los consentidos de Uribe cuando era el presidente eterno
Por: Redacción Pares El pasado martes 3 de noviembre la Corte Suprema de Justicia ratificó la condena de cinco años de cárcel contra el ex jefe de prensa del Palacio de Nariño en tiempos de Uribe, César Mauricio Velásquez y contra el ex secretario jurídico de Palacio, Edmundo del Castillo. Muchos de ustedes son muy jóvenes y no recuerdan la importancia que tenía este último nombre para el autodenominado presidente eterno. La magistrada Rosa Elena Suárez tomó la decisión de condenarlos por el delito de concierto para delinquir. Así pagaban el plan que les encomendó su jefe en el 2007: desprestigiar las cortes quienes se convirtieron en el palo en la rueda de Uribe en su intento por volverse un autócrata. Para hacer este plan de desprestigio ambos funcionarios abrazaron las chuzadas del DAS y las pusieron a funcionar contra los enemigos del gobierno. Nos vamos a detener en Edmundo del Castillo por el nivel de importancia que tenía, sobre todo en el segundo periodo presidencial de Uribe. Abogado de la Universidad del Rosario con estudios posteriores en Harvard fue creador en 1995 de su propia buffet, “Del Castillo y asociados”. Llegó al gobierno Uribe por uno de los alfiles más fieles al ex presidente, Alicia Arango. También tenía otra aliada en quien Uribe confiaba plenamente, María del Pilar Hurtado, quien tiempo después terminaría enrredada y de qué forma en el capítulo de las chuzadas del DAS. El cargo era lo de menos, lo más importante en regimenes tan duros como los de Uribe es estar en el circulo de confianza. Y en el 2006 ya está ahí. Ese circulo lo componían las siguientes personas: José Obdulio Gaviria, máximo ideólogo y defensor del uribismo, el abogado Jaime Lombana, la omnipresente Alicia Arango, Bernardo Moreno y Edmundo del Castillo. El era el puente entre Palacio y los Estados Unidos y su trabajo fue fundamental para extraditar en el 2007 a los 14 jefes paramilitares a los Estados Unidos, en un acto que Mancuso califica como de traición. Según el magnífico perfil que tiene la Silla Vacía sobre él, justo en el momento en el que tocaba el sol con las manos terminó quemándose, como si fuera un viejo mito griego: “ Cuando ya Del Castillo estaba acomodado, estalló el escándalo de la visita del paramilitar alias ‘Job’. En abril de 2008, Del Castillo y Cesar Mauricio Velásquez se reunieron con el paramilitar, presuntamente porque éste tenía pruebas de la relación entre magistrados de la Corte Suprema y narcotraficantes. Del Castillo quedó en el ojo del huracán , acusado de reunirse para conspirar contra la Corte Suprema puesto que no había mostrado las supuestas pruebas; la Procuraduría y la Fiscalía le abrieron investigaciones en septiembre de ese mismo año, cuando cumplía un año en el Palacio”. Al poco tiempo, con la salida de José Obdulio del gobierno y de Bernardo Moreno, Edmundo del Castillo se frotó las manos y pensó que nadie podría detenerlo si al lado tenía la frondosa sombra del presidente eterno. Daba por descontado que la presión que estaba ejerciendo con las cortes para aprobar el referendo reeleccionista daría sus frutos. Pero nada de esto sucedería así, la presión sería completamente indebida y, al fina, terminó hundiéndose. Lo que creía iba a ser un mandato que duraría varias décadas terminó en un pinchazo y en lo que el uribismo puro y duro consideró la traición suprema: el cuatrenio de Juan Manuel Santos. A más de 15 años de estos hechos la justicia, que es lenta pero a veces tiene manos largas, lo ha puesto en cintura. A su muerte política tendrá que sumarle una condena. Este fue otro caso de los uribistas pura sangre que se acercaron tanto al sol que terminaron quemándose.
- La venganza de la familia de Fabio Ochoa que sembró la semilla paramilitar en Colombia
Por: Redacción Pares Don Fabio Ochoa Restrepo era un reconocido empresario y ganandero paisa. Era amigo de figuras respetables de la sociedad paisa como Don Alberto Uribe Sierra y de sus hijos, Alvaro y Santiago. Tenía varios dolores de cabeza. Al menos eso decía públicamente. Sus hijos, Juan David, Jorge Luis y Fabio Ochoa Vasquez estaban, a finales de los setenta, pegados a los “mágicos”, así se les llamaba coloquilamente a esos empresarios que de la noche a la mañana, como por un acto de magia, se hacían ricos. Después se les conocería como narcos. Don Fabio de dientes para afuera parecía ser un tipo correcto. Pero entre casa veía con buenos ojos las nuevas fórmulas de financimiento de sus hijos. Lo que sí le molestaba a él y a todos los nuevos ricos de Medellín es que los forajidos del M-19 los estuvieran extorsionando, secuestrando, a veces matando. La gota que rebozó la copa fue el secuestro de Martha Nieves Ochoa, el 12 de noviembre de 1981. La hija querida de don Fabio. Dos semanas después los Ochoa Vásquez convocan a un congreso de mafiosos. El lugar era el Hotel Intercontinental de Medellín y a este evento asistieron 223 personas. Allí estaba la crema y nata del Cartel, Lehder con su andar acelerado por culpa de la coca, Rodríguez Gacha con sus sombreros y sus diamantes. La idea era hacer una colecta -2 millones por narco- para armar a muchachos, formar ejeércitos personales y darles a todo lo que oliera a guerrilla y comunismo. Según datos de Verdad Abierta se recolectaron 446 millones de pesos de la época que sirvió para formar un ejército de 2.230 hombres. El lanzamiento no pudo ser más espectacular: durante un clásico América vs Cali una avioneta sobrevoló el estadio Pascual Guerrero. Allí dejó caer cientos de papeles anunciando que nacía el MAS, que eran las siglas de Muerte a Secuestradores. A punta de torturas fueron encontrando nombres como el de Luis Gabriel Bernal Villegas quien fue el responsable del secuestro. En pocos días el MAS detuvo a 25 personas cercanas de Bernal Villegas, incluída su esposa. Antes de que fuera 1982 Martha Nieves Ochoa apareció frente a las instalaciones del diario el Colombiano, atada de pies y manos. Desde entonces empezó una relación compleja entre los carteles de la mafia y el Cartel de Medellín. Pablo Escobar siempre se declaró “un hombre de izquierda” y admiró golpes como la toma a la Embajada de República Dominicana o el robo de las armas del Cantón Norte, pero dentro de su misma organización Gonzalo Rodríguez Gacha, después de lo que las FARC le hicieron a su producción de cocaína en Tranquilandia, le declaró la guerra hasta el punto de que fue el primer gestor del genocidio de los miembros de la UP. A mediados de los ochenta estos ejercitos se fueron volviendo más grande y más sofisticados gracias a la llegada al país de mercenarios como el israelita Yahir Klein. En el Magdalena Medio el arbol se ramificaba gracias a Ramón Isaza y Henry Pérez y, después de la caída de Escobar, tomaron las banderas de la lucha antisubversión como excusa para apoderarse de cientos de miles de hectáreas. La casa Castaño y Mancuso, con la ayuda de buena parte de las Fuerzas Armadas, instauraron sus banderas del terror. Pero todo nació por el secuestro de la hermana de Fabio Ochoa, quien acaba de ser liberado y está de vuelta en Colombia.
- Gustavo Petro y el peligro de ser consecuente con uno mismo
Por: Iván Gallo - Editor de Contenido Es cierto, Gustavo Petro difícilmente puede contestar un wasap. No importa qué tan cercano seas, jamás te lo contestará a tiempo. Es cierto, es incumplido. A veces disperso. Su ambición es demasiado grande para las 24 horas que tiene un día. Hay jefes que son así y pueden tener una ventaja: si él nombra a alguien en un puesto clave es porque confía plenamente en él. Por eso jamás pudo conciliar con un politiquero como César Gaviria, que vive de cuotas. Petro cree en las ideas. Cuando dio a conocer su primera cartera ministerial muchos pusieron el grito en el cielo: ¿Qué hacía Patricia Ariza -la teatrera, decían con desprecio- de ministra de cultura? ¿Quién era Susana Muhamad? Los ministros que más sonaron fueron Alejandro Gaviria, en educación, Cecilia López en agricultura y Ocampo en economía. Quería transmitirle a los sectores más radicales y retardatarios del país que él no convertiría a Colombia en una nueva Venezuela. Con Cecilia López las cosas no funcionaron porque Petro tenía afán de devolverle las tierras a los campesinos y López creía en la burocracia. Además, era justo tener miedo, ir con procesos normales y no correr algún tipo de riesgo judicial. Gaviria, a pesar de ser un gran lector de Phillip K Dick, es un hombre tibio al que el progresismo no le calza bien. Y Ocampo resistió lo que tuvo que resistir. Pero ninguno de ellos puede decir que el presidente no les dio la libertad de desarrollar un plan inicial. Nada estanca más que un jefe obsesionado por las reuniones. Y Petro es un humanista. Le gustan los discursos, la palabra, así a veces caiga en la grandilocuencia. De muy joven tuvo que dejar su natal Cienaga de Oro, en donde escuchaba los relatos de su abuelo, un soldado de Garibaldi que recayó en Córdoba huyendo de las nostalgias de la revolución, para irse al frío de Zipaquirá, a estudiar en el mismo colegio donde trasegó, cuarenta años antes, Gabriel García Márquez. Quería comerse el mundo e hizo lo que un joven con espíritu exaltado podría hacer en esa época: meterse al M-19, la obra de un poeta como Jaime Bateman en donde todos los aspectos de la vida nacional cabían. Sus enemigos más acérrimos afirman que secuestró y mató. La verdad es que a Petro lo ubicamos en el M-19 haciendo obras sociales como el barrio Simón Bolívar de Zipaquirá en donde nació uno de sus más enconados detractores: el campeón del Tour de Francia Egan Bernal. En el EME hizo política, y luego promovió, junto a Pizarro, el desarme de esta guerrilla, luego fue constituyente, fracasó varias veces en cargos de elección popular hasta que en la primera década de este siglo fue senador y desde allí combatió a poderosos como Mario Uribe, primo del expresidente Alvaro, y fue la estrella en el congreso contra la parapolítica. Su verbo encendido lo hizo famoso. Por el 2004 el Canal Institucional empezó a transmitir las sesiones del Congreso. Cuando Petro tomaba la palabra en lugares como Córdoba, la tierra de Mancuso, se paralizaba el día para ver a quien nombraba el senador. Como alcalde de Bogotá se metió en problemas con el entonces Procurador Ordoñez. Lo destituyeron, peleó con Robledo y se salió del Polo por las sinverguenzadas que le permitieron a los Moreno brothers, se lanzó a la presidencia y obtuvo en el 2018 8 millones de votos, una cifra histórica. Luego, en el coronavirus, casi muere en Florencia, Italia, pero regresó con bríos a ser presidente con una votación de 11 millones de personas. Ha pasado lo que se preveía, los grupos económicos angustiados por reformas como la de la salud y la laboral que les quitan las suculentas tajadas que este sistema les ha permitido, ha expresado públicamente su dolor por lo que pasa en Palestina, ha llamado genocida a Nentayahu -la Corte Penal Internacional también- y esto le ha costado el encono del banco más poderoso de Estados Unidos, el JP Morgan quien amenaza con bajarle la calificación a Colombia. Y también se ha metido con las multinacionales que han saqueado los recursos naturales y económicos al país. Petro mandó a parar y ese es un problema muy grande. Y aún así su imágen es tan baja como la de Santos o Duque, que tenían comiendo de la mano a los grandes grupos económicos. Para el 2025 espera tener por fin las mayorías en el congreso y dejar legado con sus reformas. Sabe que el único legado que no puede dejar es el “Quise hacer y no me dejaron”. Debe dejar la piel para lograrlo. Confiemos en su terquedad. Seguro lo logrará.
- Susana Muhamad, guardiana de la selva colombiana
Por: Redacción Pares Sin duda la gran artífice de la COP 16 fue Susana Muhamad. A sus 47 años esta politóloga y ambientalista bogotana se está convirtiendo en la ministra de medio ambiente más relevante en la historia del país. Y no hablamos sólo por haber conseguido la COP y haberla convertirdo en un evento que pasó de interesarle al nicho de ecologistas a ser el orgullo de un país, de una ciudad, sino por los números que está manejando este gobierno. En el 2023 se reportaron las cifras más bajas de desforestación en el Amazonas desde que se hace este conteo: menos de 80 mil hectáreas. Y eso que el 2024 la recibió, en sus primeros nueve meses, con una de las sequías más extremas que se recuerden. Por tramos el Amazonas se convirtió en pequeños charquitos unidos por piedras. Poblaciones como Leticia, corazón de ese departamento, y que depende del río para su subsistencia, quedaron completamente aisladas. La labor de Muhamad ha sido la de intentar frenar lo que parece inevitable sino se da el paso a la Transición Energética, la destrucción del Amazonas. Si eso pasa se acabarían, por ejemplo, los rio voladores que se traducen en lluvia y que mantienen hidratada a Bogotá. Durante todo el año la capital ha visto como el racionamiento del servicio de agua llegó a cada casa. Va a ser dificil poder mantener este número o incluso reducirlo aún más durante el 2024. Este año que termina ha visto como las disidencias al mando de Iván Mordisco siguen teniendo prácticas salvajes que atentan contra el medio ambiente como es la quema de la selva. La paradoja es que las antiguas FARC, en sus décadas de existencia, ayudaron a mantener la pureza de la jungla ya que ´se oponían con todo a las concesiones mineras de las multinacionales. Muhamad ha sido una de las dos ministras que, en 16 meses de gobierno, se mantienen en el cargo. Es inmune a remezones. Petro sabía muy bien de su trabajo ya que trabajó con ella en su alcaldía, en donde fue su secretaria general y secretaria de ambiente, además de haber sido concejal de la ciudad en el 2020. Muhamad, de ascendencia palestina, además de ser una intelectual y tener consciencia real de los peligros que corre la humanidad si seguimos descuidando el medio ambiente, es una técnica probada. Fue entre el 2004 y 2009 consultora de desarrollo sostenible de Shell Global Solutions International, en la Haya, Holanda. La ministra de medio ambiente tuvo un 2024 agitado. A los avatares que implicaba ser la anfitriona de un evento que trajo a Cali 19 mil visitantes se le sumó, que en septiembre, lideró el programa Salvemos la selva, que estaban destinados a atajar los proyectos de minería ilegal en los territorios colombianos. Además ha tenido que desplegar su experiencia como diplomática porque la agenda internacional que tiene el cancillero Murillo está pegada directamente con la conservación del medio ambiente en donde el gobierno Petro ha jugado un papel protagónico a nivel global. Con la COP demostró que puede estar en todos los frentes. 2024 la tuvo como protagonista de excepción, incluso los más radicales antipetristas son incapaces de meterse con ella. Hay Muhamad para rato.
- La importancia de llamarse Muhamad Ali
Por: Iván Gallo - Editor de Contenido Hace poco conversé con León Valencia sobre su nueva novela. En cierta manera es un homenaje a Muhammad Alí. Su sueño, de niño, era estar en el Madison Square Garden, viendo como Alí intentaba recuperar la corona de los pesos pesados que en ese momento estaba en la cabeza de Joe Frazier. Alí la perdió fuera del cuadrilatero. El gobierno de Lyndon Johnson duplicó el reclutamiento para pelear en Vietnam. Alí fue llamado a las filas. Dijo que no. Su pueblo había sido humillado por los blancos de Estados Unidos de América. No por el Vietcong. Así que lo trataron como un traidor. Le quitaron sus derechos y la corona por no ir a matar vietnamitas. “Esa coherencia, esa valentía me emociona. Eso es un héroe” Me decía emocionado Valencia. Hoy en día no podríamos entender qué significaba ser campeón mundial de los pesos completos a finales de los sesenta. Tampoco entenderíamos la emoción que despierta un tipo de un metro noventa y uno subido en el ring “moviéndose como una mariposa y picando como una abeja”, que además era un filósofo, un paladín, junto a Malcolm X o Martin Luther King de los derechos de los negros en los Estados Unidos. Muchos blancos lo odiaban, lo consideraban un “bocazas” un “traidor” y Alí sólo levantaba los hombros. No podía hacer nada. Sólo era fiel consigo mismo. Después de ganar el título de los pesos completos a Sonny Liston Cassius Marcelus Clay, en 1964, se cambió el nombre al de Muhammad Alí. Se convertía en un musulman negro. La influencia de Malcolm X le cambió la consciencia. Tenía que ser mucho más que un juguete para que los blancos se divirtieran apostando. Tenía una tribuna y debía difundir un mensaje. Y así lo hizo. Nada lo hacía al azar o por un capricho. Cuando se cambió el nombre lo hizo porque Clay era el nombre que le había puesto el opresor a algún esclavo blanco en alguna plantación. El quería ser libre y sólo el Islam le podría abrir esa puerta. Fue una conmoción absoluta. Sus rivales y la prensa racista lo seguían llamando Clay. Era la forma de recordarle que era descendiente de esclavos. Ese fue el nombre con el que representó a su país en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 y con el que ganó la medalla de oro. Las ruedas de prensa de Ali eran puestas en escena en donde el público le pedía que recitara poemas inventados por él mismo, en el acto, ridiculizando a sus rivales. Un genio absoluto. Cuatro palabras suyas podrían ser tan demoledores como uno de sus jabs. Uno de sus contraincantes, Ernie Terrell, le dijo en una de sus ruedas de prensa que jamás lo llamaría Alí, que siempre le diría Clay. El campeón entró en histeria y comenzó a gritar. No, no era ninguna puesta en escena, estaba encendido de verdad. Amenazante se le acercó a pegarle mientras le preguntaba ¿Cuál es mi nombre? Lo sentenció: en el cuadrilatero le daría una paliza. Alí, con su pegada de abeja, acostumbraba a doblegar a sus oponentes antes del 3 asalto. Con Terrell fue distinto. Lo mantuvo toda la pelea castigándole. A cada puño que le daba le pregunta a los cuatro vientos ¿Cuál es mi nombre? Y Terrell callaba. Ganó por decisión unánime pero el rostro de su oponente quedó desfigurado. Mientras que Alí permanecía hermoso “Sabes por qué soy tan bello”- le preguntaba a los periodistas- “porque nadie me golpea”. Pero le quitaron la corona y Alí empezó a hacer giras por Ghana, por Etiopía, por Egipto. Mientras tanto a sus amigos más cercanos, los que lo acompañaban en su lucha más dura y significativa, la de los derechos civiles, los iban matando: Malcolm, el doctor King cayeron ante el fuego de la ultraderecha. Por eso Valencia, siempre rebelde, se entusiasmó con esa pelea de 1971. Alí regresaba, después de no pelear en tres años, por el cinturón del peso completo. Muchos creían que estaba acabado, que no soportaría cinco asaltos el castigo de Frazier. Pero no sólo duró de pie los extenuantes 15 asaltos sino casi se convierte de nuevo en campeón. Y lo lograría. Alí derrotaría el 25 de septiembre de 1974, en Kinsasa, al entonces vigente campeón de los pesos completos, George Foreman. Antes de la pelea en Zaire se dieron cita glorias de la música mundial como el rey del soul James Brown y el mismísimo Héctor Lavoe con la Fania All Star. Ali noqueó a Foreman. Tenía 32 años y había cambiado su forma de pelear con una táctica que terminaría afectando su salud: soportar al máximo los golpes de sus rivales. Así derrotó otra vez a Frazier en la inolvidable pelea de Manila y ganaría por tercera vez la corona en 1978. Siempre quiso retirarse pero la pasión por estar arriba del cuadrilátero terminó pasándole factura. Le dieron golpes que ningún humano podría resistir. El Parkinson terminaría quebrándolo pero esa, esa es otra historia, esa historia de derrota no es la que cuenta en su próxima novela León Valencia. Lo que cuenta es la historia de un hombre que usó sus guantes para liberar a un pueblo y estuvo a punto de hacerlo. Se llamaba Muhammad Ali.
- Alvaro Leyva, 82 años y con ganas de seguir peleando
Por: Redacción Pares 2024 ha sido otro año difícil para Alvaro Leyva. Su pelea con Thomas Greg and sons le costó su ya dilatada carrera política. Una decisión arbitraria de la procuradora Margarita Cabello lo inhabilitó de cargos públicos por lo menos 10 años. Leyva no tiene a la resignación entre una de sus virtudes. Dará pelea. El pasado 25 de noviembre le pidió a la Procuradora que se apartara de su caso. Alegó falta de imparcialidad e independencia. Si se compara la actitud que ha tenido Cabello con el caso de Centros Poblados y el de él se nota que si hay un problema de doble racero. Con la ex ministra Abudinem existe una cercanía que se vio reflejada en la inexistencia de una condena contra ella a pesar de que se perdieron 70 mil millones de pesos. La historia de Leyva es la historia de una leyenda. Cuando los guerrilleros de las FARC lo vieron por primera vez pisando el campamento de Casa Verde, no lo podían creer. Había tenido que cruzar una vereda entera cerca a Mesetas, enfangarse las botas pantaneras y llegar con toda su vitalidad a ser el emisario oficial del presidente Belisario Betnacur en sus intenciones de paz. Era 1984 y por primera vez que los guerrilleros veían en su campamento a un aristócrata. Desde entonces la historia de Álvaro Leyva es transversal a la de los procesos de paz que han tenido suceso en este país con guerrillas y grupos armados. Leyva nació en lo que se conoce en Colombia como una “cuna de oro”. Es hijo del economista, abogado y político, miembro del partido conservador, Jorge Leyva Urdaneta. Senador, gobernador y ministro cuatro veces, nadie ponía en duda el peso que tenía dentro del partido. Cercano a Laureano Gómez la familia se exilia en 1953 huyendo de la ferocidad de Gustavo Rojas Pinilla y su golpe de estado. En ese momento Álvaro Leyva tenía 11 años cuando se trasladan a Nueva York. En esta ciudad incluso concluye el bachillerato. En 1957, una vez cae el dictador, la familia regresa a Colombia. Jorge Leyva intenta ser presidente de la República pero es derrotado. A los 56 años, después de un viaje por Hong Kong, Jorge Leyva Urdaneta contrae una gripa de la que no se recuperaría jamás. Moriría en 1968. En ese momento su hijo tenía poder dentro del partido conservador. Era muy cercano a Misael Pastrana y estuvo con él en la campaña de 1970. Leyva se transforma en su mano derecha, en su secretario personal y en esa década, en su treintena, empieza a subir las escaleras para realizar su gran sueño, o mejor, cumplir con el destino al que parecía estar marcado: ser presidente de la República. Por eso a los 32 es concejal por Bogotá, a los 34 asambleista y a los 36 representante a la Cámara. Pero Misael Pastrana no le cumplió. No le dio el apoyo que necesitaba para lanzarse a la presidencia. En 1986 Leyva promovió una consulta dentro del propio partido conservador pero el respaldo se fue para las toldas de Álvaro Gómez. Se distanciaron unos años. Dicen que desde ahí Leyva tomó distancia, al menos ideológicamente, de su partido. Porque siempre ha sido un conservador. Un progresista conservador. Sin embargo, Leyva le reconoció siempre la influencia que tuvo en su carrera el líder conservador. Le aprendió incluso a tratar con la guerrilla. A comienzos de los setenta Misael Pastrana fue tal vez el primer presidente que se comunicó varias veces con Manuel Marulanda Vélez, entonces máximo jefe de las FARC. Apoyó, eso sí, a Belisario, como ministro y, sobre todo, cuando fue el primer gobierno en intentar un acuerdo con las FARC y también con el M-19. Todo terminó muy mal, con la sangrienta retoma al Palacio de Justicia. Había oficiales que estaban en contra de cualquier tipo de negociación con las guerrillas, uno de ellos fue su ministro de defensa el general Fernando Landazabal. Desde los ochenta Leyva fue una rara avis dentro del partido conservador. Leyva recibió el título por parte de Belisario de “Verificador-garante” de los acuerdos de la Uribe, nombre que recibía en ese momento el alto comisionado de paz. Ese camino que tomó Leyva le trajo inconvenientes. Incluso hoy, a sus 82 años, el ex canciller debe recibir insultos por parte de sus rivales políticos, todos relacionados con una supuesta relación con las FARC. Siempre le adjudicaron, a este hombre que aborrece cualquier tipo de violencia, una simpatía por la guerrilla que jamás tuvo. Incluso en el diario El Tiempo Victor G Ricardo llegó a decir en una polémica declaración que “Tirofijo apreciaba a Leyva”. En lo que siempre creyó fue en la paz y por eso terminó de petrista. Por eso y por las ganas de aventuras. Es que Leyva es un muchacho de 82 años. Sus amigos saben de su pasión por la velocidad. Aún sale a conducir, cuando su estrecha agenda se lo permite, una moto Royal Enfield 500, con su chaqueta de cuero y su altura imponente que los años apenas han reducido. Leyva es un facilitador. Andrés Pastrana lo usó de puente para acercarse a Manuel Marulanda Vélez, lo mismo hizo Samper con sus coqueteos de paz con las Farc. Participó en los diálogos de la Habana cuando la propia guerrilla lo designó, junto al abogado español Enrique Santiago, en una comisión independiente que discutiría los temas de justicia. Con toda esa trayectoria Petro vio que sería el canciller ideal para su Paz Total. No la tuvo fácil. Leyva, indomable, tiene la sangre caliente y la vitalidad del mismo hombre que se metió en un campamento de las FARC en 1984. Su conflicto con el establecimiento no se apaga con los años. El monopolio de una familia sobre los pasaportes en Colombia fue uno de los conflictos en los que sirvió de mosquetero a Petro. Aunque ya no es presidente sigue siendo uno de los hombres cercanos a Petro. Al presidente le gusta, como él, no le teme a los riesgos.
- La firme decisión de Juan Fernando Cristo de perdonar al ELN, los asesinos de su padre
Por: Redacción Pares Uno de los grandes personajes del año ha sido el ministro del interior. Termina entronizado no sólo en un cargo que lo convierte en la principal ficha para mover las reformas sociales que se mueven en el congreso, sino que, de cara a las elecciones del 2026, parecería ser el ungido por el actual presidente para enarbolar las banderas del progresismo. Y esto es un poco extraño. Es que difícilmente se podría asociar a Cristo con el petrismo. Lo único rojo que tiene es su afiliación al liberalismo. Algo que heredó de su padre. Lo que si no se puede olvidar es el compromiso, cumplido, de Cristo por las víctimas. En junio del 2011, en el Teatro Zulima de Cúcuta, Juan Fernando Cristo lanzó oficialmente la Ley de Víctimas. Desde el 2006 era senador por el partido Liberal y estaba alineado con el entonces presidente Juan Manuel Santos en intentar llegar a un acuerdo de paz con las FARC. Su voz monocorde se quebró cuando, subido en la tarima, recordó a su padre. El médico Jorge Cristo Sahium fue asesinado el 8 de agosto de 1997 mientras se dirigía a su consultorio. Un comando del ELN lo interceptó en la ruta, disparó sobre su escolta y luego sobre él. Combinaba dos pasiones, la medicina y el senado, fundando una familia política que fue seguido por sus hijos, Juan Fernando y Andrés. Sacar la ley de víctimas se había convertido para él en una cruzada personal, una deuda que le debía a su padre y también a sus asesinos. El día en que mataron a su padre Juan Fernando Cristo acababa de tomarse unos días en Corinto, Grecia, donde había sido nombrado embajador por Ernesto Samper. Descansaba en el Peloponeso cuando lo asaltó la noticia. Su padre había sido asesinado. Apenas unos días atrás había estado con él en Atenas y le había expresado lo cansado que estaba de ser senador, tenía la curul de manera ininterrumpida desde 1976. Incluso intentó convencer a Juan Fernando de que abandonara su embajada en Grecia y regresa a la tierra, a luchar palmo a palmo por la gobernación de Norte de Santander. Pero no era un buen momento para regresar a Colombia. Los Cristo habían arriesgado su capital político defendiendo a Samper, quien en ese momento vivía el calvario que representó que su campaña aceptara los millones del Cartel de Cali. Todo lo que oliera a Liberal se quemaría en la hoguera de la opinión pública. Juan Fernando Cristo, por su cargo diplomático, tenía un celular. Este comenzó a timbrar. Cristo atendió la llamada. Lo llamaban desde Palacio. Su papá, quien acababa de regresar a Cúcuta después de su descanso en Grecia, había sido asesinado. La decisión fue salir inmediatamente de Corinto e irse como pudiera a Atenas y de ahí tomar un vuelo hasta Bogotá. En la embajada empezaban a llegar los mensajes de condolencia. Uno de los que más lo sorprendió fue el de María Isabel Rueda, columnista de El Tiempo, quien se había convertido en una de las más virulentas enemigas editoriales del presidente Samper. En su libro “La guerra por las víctimas” el propio Juan Fernando Cristo le agradece a la columnista el detalle. Después de una dura conexión en Frankfurt volaron de madrugada a Colombia. Apenas aterrizaron en el Dorado una avioneta lo llevó a él y a su familia a Cúcuta. Allí lo esperaba un viejo amigo de su padre, Horacio Serpa. El político santandereano fue su compañero de pupitre en la Cámara de Representantes y era uno de los mejores amigos de su padre. Dio un sentido discurso en la Catedral y luego lo acompañó al cementerio. En todo ese día doloroso Juan Fernando no tuvo dudas de su decisión: tenía que regresar al país. Renunció a la embajada y se lanzó a las elecciones del congreso en 1998 obteniendo 46.174 votos. Desde entonces ha sido un peso pesado de la política nacional. Consciente de esto Gustavo Petro nombró a quien fuera uno de los ministros más fieles de Juan Manuel Santos como su jefe de cartera del Interior. Recién el 24 de mayo del 2024, un mes atrás de este nombramiento, Juan Fernando Cristo había escrito en su cuenta de X: “Repitan conmigo: LA CONSTITUYENTE ES INVIABLE .LA REELECCIÓN ES IMPOSIBLE . Lo que sí resulta patético es ver la indignación de quienes hace 20 años aplaudieron y celebraron que Uribe se pasara por la faja la Constitución para reelegirse. Antes fue un desastre saltarse la Constitución. Ahora también lo es.” En noviembre ya no existía ningún fantasma de reelección. La única que podría creer en este error era la errática senadora Isabel Cristina Zuleta. Cristo se apresta para un 2025 en donde será el foco de los reflectores. Buena parte del presupuesto de las regiones dependerá de él. Todas las alfombras rojas se tenderán a sus pies.
- Seiscientos mil civiles muertos dejó la invasión de EEUU a Irak que apoyó Alvaro Uribe
Por: Redacción Pares En septiembre del 2003 el gobierno de Alvaro Uribe Vélez recibió una jugosa recompensa por parte de los Estados Unidos. El entonces presidente George Bush le solicitó al Congreso una adición prespuestal de 100 millones de dólares a la ayuda que le daba a Colombia para combatir el narcotráfico. Con esa adición el monto de la ayuda a Colombia se elevaba a los 600 millones de dólares para ese año. Era la manera en la que Bush le decía gracias a Uribe por haber sido uno de los cuatro países de Latinoamérica en apoyar la invasión de los marines a Irak. Los otros países fueron Chile, Brasil y México. Después de los atentados del 11 de septiembre del 2001 el gobierno Bush quería venganza. No sólo ínvadió Afganistan, con la excusa de acabar con el régimen Talibán que apoyaba a Osama Bin Ladem, cerebro de los ataques a las Torres Gemelas y al Pentágono, sino que quería apoderarse de Irak. El argumento fue que el régimen de Sadam Hussein usaba armas atómicas, algo que nunca pudo comprobarse. El rechazo en el Continente, como en la mayoría de países del mundo, fue total. Pero Uribe, quien dos décadas después expresó su deseo de que una invasión internacional sacara a Maduro del poder, estaba de acuerdo. La decisión le trajo críticas internas y externas. Cobijado en una popularidad que superaba el 70%, se encogió de hombros. La invasión a Irak no sólo fue un error sino un acto criminal por parte de los Estados Unidos en los casi ocho años en los que su ejército ocupó ese suelo. En el 2005 el propio presidente George Bush en un discurso reconoció que, hasta ese momento, habían muerto cerca de 30 mil civiles irakíes. Sin embargo, en un reportaje de la BBC, que tuvo en cuenta los reportes de hospitales en ese país, se afirma que la cifra de civiles asesinados pudo haber llegado al millón. Sin embargo esta cifra pudo haber sido muy alta ya que en lugares como en el oeste de ese país, la gente no podía llevar a sus muertos a los hospitales y los enterraban donde podían. Otro de los países que apoyó esta invasión, el Reino Unido, liderado por Tony Blair afirmó en su momento que la cifra de muertos ascendía a 102.000, un número por el que fue blanco de críticas ya que era mucho más bajo del real. Siempre ha existido una discrepancia con las cifras. Para la Organización Mundial de la Salud fueron 400 mil los civiles que perecieron en ocho años de guerra. Para la prestigiosa revista The Lancet, los muertos ascendieron a 600 mil. En una entrevista a David Letterman el entonces senador John McCain afirmó que los civiles muertos podrían ser “cientos de miles”. En Colombia el apoyo a la decisión de Uribe, a pesar de lo que dictaba la razón, fue total, sobre todo el que le brindaban los grandes medios de comunicación. La revista Semana, por ejemplo, publicó un artículo en donde decía lo siguiente: “ aquí -al momento de escribir esta columna- con excepción de las protestas de unos estudiantes en Ibagué, y de unos sindicalistas en Bogotá, los colombianos hemos asumido la controvertida decisión del presidente Alvaro Uribe de apoyar abiertamente a Estados Unidos en la invasión a Irak como algo inevitable”. La excusa era que Hussein no podía seguir “mamándole gallo al planeta”. Hasta la fecha Uribe no ha reconocido que esa invasión no sólo fue un error sino que la historia la podría calificar como un delito. Lejos del arrepentimiento el pasado fin de semana desde Cúcuta afirmó que lo que se necesitaba en Venezuela era una intervención militar internacional. Lo peor es que todavía hay personas -y medios- que están de acuerdo con él.
- Los crímenes que pesan sobre Diosdado Cabello
Por: Redacción Pares Fue Hugo Chávez quien convirtió en Venezuela el ejercicio del poder en un reality show. En su programa Aló Presidente el mandatario daba ordenes a sus ministros, expropiaba y amenazaba tanto a los políticos de la oposición como a los medios que no lo seguían con el fervor de mesías que su atención necesitaba. Después de su muerte Diosdado Cabello continuó con ese legado. Tiene un programa que se llama Con el mazo dando. Al lado de él Chávez era Don Francisco. Cabello le hace justicia a su programa. Sus enemigos tiemblan cada vez que agarra el micrófono. Los enemigos no son exclusivamente venezolanos, políticos, o líderes sociales. También se ha metido con magnates internacionales como Ellon Musk, periodistas como Vicky Dávila y si, con Gustavo Petro. A pesar de lo que digan los contradictores de Petro la cercanía del presidente colombiano con el régimen de Maduro no es para nada estrecha. Diosdado le ha dado con su mazo a Petro en los primeros meses de este 2025. El presidente colombiano declinó la invitación de viajar hasta Caracas para asitir a la posesiónde Maduro como protesta a la detención arbitraria de líderes de organizaciones sociales como Enrique Márquez y Carlos Correa. En su cuenta de X el presidente publicó el siguiente mensaje: “Esto, y otros hechos, impide mi asistencia personal al acto de posesión de Nicolás Maduro (...) Las elecciones pasadas en Venezuela no fueron libres. No hay elecciones libres bajo bloqueos”. Además reiteró que en Colombia no se reconocería la victoria de Maduro en las elecciones de julio del 2024 hasta que no se mostraran las actas que garantizarían la transparencia de estas elecciones. Cabello respondió con vehemencia desde su espacio televisivo. Casi que con cinismo justificó la detención de los dos líderes: “El que estaba al frente de eso se llama Enrique Márquez, parte del golpe de Estado que quieren dar en Venezuela. Aquí no hay ángeles, y menos en los opositores, para los que andan defendiéndolo, ¿oíste, (Gustavo) Petro? Defiéndelo, está defendiendo a un niño de pecho (...). Puede ser tu amigo, pero es un delincuente”. Entender la historia de Cabello es meterse en las venas del orígen del chavismo. Acompañó a Hugo Chávez en su intentona de golpe de estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1992, cuando tenía 29 años y era teniente. Perteneció a la emblemática promoción “General de Brigada Tomás Montilla”. Desde ahí siguió a su líder Chávez. Estuvo con él dos años detenidos por el frustrado golpe pero apenas ganó la presidencia Hugo Chávez, en 1998, Diosdado ha sido una figura clave en los 26 años que ha durado el régimen. La relación con Maduro, como se ha demostrado en informes publicados por la Fundación Paz y Reconciliación, es ríspida. Su familia ha controlado organismos del gobierno venezolano y el actual presidente no ha podido borrar el fantasma de Diosdado. Su poder es inconmensurable, ahora como ministro del interior y justicia. Sus movidas no han escapado de los escándalos. Ha sido acusado, por el departamento de Justicia de Estados Unidos de ser el líder de lo que se denomina como el Cartel de los soles, así se llama la red de traficantes que han aprovechado sus posiciones dentro del ejército venezolano para construir ampulosas fortunas. En el 2020 la justicia norteamericana afirmó que en su momento Cabello le había servido a las extintas Farc para ser el puente por el que este grupo guerrillero sacaba toneladas de cocaína a los Estados Unidos desde Venezuela. La Unión Europea, Suiza y Panamá han sancionado a Cabello por los supuestos delitos de blanqueo de capitales, financiamiento de terrorismo y financiamiento de proliferación de armas de destrucción masiva como ha recordado en una investigación el portal Insight Crime. A todos estos señalamientos se suma un supuesto soborno por parte de la constructora brasileña Odebrecht. Estados Unidos ofrece una jugosa recompensa por su cabeza. La respuesta de Cabello ha sido la de la violencia. Son horas las que pasa al frente de una cámara de televisión, como una especie de líder orwelliano, que opina sobre todo, que vigila a los enemigos del régimen y que amenaza con su mazo a cualquiera que contradiga sus designios. Ahora vive horas críticas. Más de la mitad de los países del mundo rechazan el régimen que él ha construido. Es difícil que pueda dejar el poder sin ser juzgado por sus excesos.
- La importancia de Carlos Correa, el líder que despareció el régimen de Maduro
Por: Redacción Pares En los primeros días de enero, en su programa, con el Mazo dando, Diosdado Cabello, uno de los hombres más fuertes del régimen venezolano, salió a criticar la decisión de Gustavo Petro de no asistir a la posesión de Nicolás Maduro. Además de la falta de transparencia a la hora de demostrar la victoria electoral, aparecía otro lunar: la detención de Carlos Correa el 7 de enero. La respuesta de Cabello fue la de la agresión, la acusación rampante. Sobre Correa afirmó que “no se trataba de ningún angelito”. No le tembló la voz para afirmar que el defensor de derechos humanos se trataba de un golpista: “El que estaba al frente de eso se llama Enrique Márquez, parte del golpe de Estado que quieren dar en Venezuela. Aquí no hay ángeles, y menos en los opositores, para los que andan defendiéndolo, ¿oíste, (Gustavo) Petro? Defiéndelo, está defendiendo a un niño de pecho (...). Puede ser tu amigo, pero es un delincuente”. Cabello ha repetido hasta el cansancio y con su natural descaro que detrás de Correa se esconde la figura del golpista fascista, del delincuente, del conspirador pagado por los gringos. Por supuesto esta era sólo una muestra más del autoritarismo de Cabello. Basta darle un vistazo a su curriculum para darse cuenta de su importancia. Periodista, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello, fundador en el 2002 de la ONG llamada Espacio Público que tuvo la valentía de cuestionar los constantes atropellos del gobierno bolivariano contra la libertad de prensa y las voces que expresaban su inconformidad con el creciente autoritarismo que terminaría convertida en una de las dictaduras de izquierda más feroces del continente. Correa es cercano a esta fundación por su relación con la ONG Provea, con quien hemos podido trabajar por la restauración de la democracia en Venezuela. Desde el principio fue un periodista consagrado a las luchas populares. Tenía un programa radial, a finales de los años ochenta, llamado “Sábado Popular”. Antes del internet, y de las redes sociales, era muy difícil atraer el foco mediático a los que más lo necesitaban. No existían demasiadas nociones de periodismo realmente popular. Y lo que hizo Correa con su programa fue darle voz al que no tenía. Además la policía en Caracas se caracterizaba en ese momento por los abusos a líderes y cualquier manifestación social. Correa, acostumbrado a correr riesgos, tenía la suficiente valentía como para denunciar cualquier comportamiento extremo y que coartaba libertades. Es que en ese momento el gobierno de Jaime Lusinchi implementó lo que se conocía como “La ley de vagos y maleantes” y el programa radial de Correa era un paraguas que protegía a la verdad de la represión. Los periodistas, ciudadanos de a pie y líderes podrían abrazar el programa de Correa para sentirse protegidos. Más de una semana después de su detención no se sabe nada de Correa quien se ha unido a la larga lista de miembros de la sociedad civil que han sido apresados por un régimen que cada vez se cierra más a las libertades, al mundo, que es cada vez más ilegítimo.
- La presión de Petro sobre Maduro empieza a dar resultados
Por: Redacción Pares En la medianoche del 16 de enero fue liberado el defensor de derechos humanos Carlos Correa, quien lleva más de cuarenta años defendiendo la libertad de expresión. Es la cabeza máxima de la ONG Espacio Público y también fue relevante su ayuda a la sociedad civil desde Provea. En Venezuela, el círculo que rodea a Correa, ha destacado la presión que imprimió Gustavo Petro al no asistir a la posesión de Nicolás Maduro como nuevo presidente de Venezuela. Las razones fueron, además de la poca transparencia en la que se dieron los resultados -en donde nunca se publicaron las actas- se sumaba la detención el pasado 6 de enero de Correa. De un tiempo para acá los líderes sociales en Venezuela han sido detenidos y desaparecidos sin que se ejerza una presión seria y sofocante contra el régimen. Está a punto de cumplir un año la detención de Rocío San Miguel el 9 de febrero del 2024 mientras se disponía a tomar un avión en el aeropuerto Simón Bolívar de Caracas es el más representativo de todos. Durante días no se supo nada de ella. Pesaba sobre su cabeza una acusación sumamente grave: la de conspirar contra el régimen de Maduro. Lo más dramático es que no sólo la detuvieron a ella sino a su esposo y a dos de sus hermanos. Aún la situación de San Miguel no ha sido esclarecida. El presidente Petro se ganó una reprimenda por parte del siempre belicoso Diosdado Cabello debido a su postura de no asistir a la posesión de Maduro debido a la detención de Correa. “No es ningún angelito” dijo Diosdado desde su programa Con el mazo dando. Además lo trató de delincuente. Este 16 de enero, cuando la noticia de su liberación se hizo oficial, Petro escribió lo siguiente a través de su cuenta de X: “Es importante para la paz en las Américas que Venezuela libere todas las personas detenidas en el marco de las elecciones y las post elecciones incluido los 12 colombianos detenidos en su territorio”. El papel de Petro ha sido clave ya que, aunque le ha exigido al gobierno Maduro demostrar la transparencia de las elecciones en las que fue elegido, no ha roto las relaciones con ese gobierno. El palo y la zanahoria están funcionando. La liberación de Correa así lo demuestra.
- El oficio que podría solucionarle la vida a tantos comunicadores desempleados
Por: Junior Amín - Gerente de comunicaciones e incidencia En los años que llevo trabajando en la Fundación Pares, he acuñado un concepto: “Comunicación para la incidencia”. Decidí estudiar periodismo más por vocación e integridad que por la búsqueda de beneficios económicos. Fue en el camino donde me di cuenta de lo profundamente transformador que puede ser este oficio: la comunicación tiene el poder de cambiar el mundo. Podemos resolver problemas reales de las personas a partir de nuestro trabajo. Pero más que cambiar el mundo en su totalidad, podemos apostar por los cambios que nuestro país tanto necesita. En la última década, Colombia ha cambiado de manera radical. En la ciencia de la Historia, existe un concepto que mide los cambios a largo plazo: larga duración . Desde la firma del Acuerdo de Paz en noviembre de 2016, el país ha experimentado transformaciones profundas. Ese apretón de manos entre Rodrigo Londoño, máximo comandante de las FARC, y el presidente Juan Manuel Santos marcó un parteaguas. Tres años después, llegó el estallido social, un grito masivo pidiendo un cambio en el modelo. Luego vino el confinamiento por la pandemia y, en 2022, Gustavo Petro se convirtió en el primer presidente de izquierda de Colombia. Si alguien se hubiera quedado dormido en 2015 y se despertara hoy, no reconocería el país en el que vive. Pero todo cambio no viene necesariamente acompañado de algo positivo. Tras la firma del Acuerdo de Paz, los avances han sido desiguales: mientras en algunas regiones las comunidades han logrado avances significativos, en otras la violencia persiste. La comunicación para el cambio social ha jugado un papel fundamental al visibilizar las necesidades de estas comunidades y al generar narrativas que desafían las lógicas de exclusión y estigmatización. Sin embargo, las redes sociales han transformado radicalmente el ecosistema comunicativo y social, generando tanto oportunidades para amplificar las voces marginadas como riesgos, como la desinformación y la polarización. En este contexto, los comunicadores enfrentamos el desafío de equilibrar el uso de plataformas digitales con estrategias tradicionales que respeten los tiempos y dinámicas propias de las comunidades. Los retos de la comunicación para el cambio social en 2025 Sostenibilidad de los proyectos : Uno de los mayores desafíos es garantizar la continuidad de los proyectos de comunicación para el cambio social, especialmente cuando dependen de financiación internacional que no siempre se ajusta a las prioridades locales. Adaptación tecnológica : A pesar del creciente acceso a Internet y a nuevas tecnologías, persiste una brecha digital en las zonas rurales y comunidades étnicas. Es esencial diseñar estrategias que incluyan a estos sectores, para evitar que las inequidades se reproduzcan. Protección de los y las comunicadoras : En un país donde ejercer el periodismo crítico pone en riesgo la vida de los comunicadores, las amenazas constantes son un obstáculo estructural que limita el impacto de la comunicación para la incidencia y el cambio social. Lucha contra la desinformación : La proliferación de noticias falsas y la polarización del discurso público representan un reto ético y operativo para quienes trabajamos en este campo. La comunicación para el cambio social: una oportunidad para 2025 Consolidación de narrativas locales : Las comunidades han demostrado su capacidad para contar sus propias historias. Acompañarlas y potenciarlas puede fortalecer los procesos de transformación social desde la base. El auge de las alianzas multisectoriales : Organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y la academia han comenzado a colaborar en proyectos de comunicación para el cambio social, creando redes más amplias y sostenibles. El potencial de la tecnología : Las herramientas digitales son aliadas poderosas para amplificar las voces de las comunidades, siempre que se utilicen de manera inclusiva y estratégica. Generación de datos para la incidencia : En 2025, el acceso a datos más precisos sobre problemáticas sociales fortalecerá la capacidad de argumentación y advocacy en los diversos espacios de decisión. La comunicación para el cambio social en Colombia en 2025 requiere una mirada integral que combine innovación, inclusión y sostenibilidad. Es un campo donde convergen creatividad y compromiso, y donde el mayor reto es convertir las narrativas en acciones concretas que transformen la vida de las personas. Como comunicadores, nuestro rol no es solo amplificar voces, sino también cuestionar estructuras, abrir caminos y construir puentes hacia un país más justo y equitativo. Mientras la inteligencia artificial representa una amenaza para muchos oficios, la empatía inherente a la comunicación para la incidencia hace inconcebible que el corazón humano pueda ser reemplazado por un robot. Trabajar en comunicación para el cambio social en estos tiempos se convierte en una gran oportunidad para las nuevas generaciones de comunicadores. Por eso, durante este año, en Pares apostamos por trabajar en alianza con organizaciones en territorio, fortalecer nuestra relación con los grandes medios de comunicación, explorar la posibilidad de hacer red con portales alternativos en ascenso tanto a nivel nacional como internacional, y, sin duda, buscar una relación más fluida con los medios del gobierno actual para establecer un puente de comunicación entre la sociedad civil y los tomadores de decisión. Así, podremos generar los cambios sociales que nuestro país necesita.












