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  • Tribunal Especial para la Paz ¿Quién es quién?

    Por: Angélica Gutiérrez, Investigadora Línea Conflicto, Paz y Postconflicto-Pares El Tribunal Especial para la Paz hace parte de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Se compone de cinco secciones: 1. Sección de primera instancia con reconocimiento de responsabilidad; 2. Sección de primera instancia en los casos de no reconocimiento de responsabilidad; 3. Sección de apelación; 4. Sección de revisión y 5. La sección de estabilidad y eficacia que entrará en funcionamiento después de que el Tribunal para la Paz haya concluido sus funciones, con el fin de garantizar la estabilidad y eficacia de las resoluciones y sentencias adoptadas por la JEP. Estos son los magistrados que componen cada una de las secciones:

  • Desarrollo en tiempos de paz: ¿Cómo construirla desde el sector empresarial?

    Invirtiendo en el futuro es una serie de publicaciones de la Fundación Paz & Reconciliación que explica a los empresarios en Colombia cómo construir paz desde sus negocios y a la vez crear valor económico y social para la empresa y sus grupos de interés Por Óscar Iván Pérez H, Investigador de la Línea Conflictos asociados al desarrollo-Pares ¿Cómo se construye paz desde el sector empresarial? En el segundo semestre de 2016, en el marco de la elaboración de la guía Invirtiendo en el futuro. Guía para construir paz desde el sector empresarial en Colombia, el equipo de Empresas y Paz de la Fundación Paz & Reconciliación–Pares se reunió con más de veinte empresas que tenían operaciones en Colombia, para conversar sobre cómo construir paz y acerca de sus iniciativas en materia de responsabilidad social. Las respuestas más frecuentes que recibimos se agrupan en las siguientes líneas: 1) trabajo con poblaciones vulnerables y/o afectadas por el conflicto armado, 2) operación empresarial en territorios afectados por el conflicto armado, 3) promoción de proyectos productivos en el territorio, 4) generación de oportunidades de empleo para población vulnerable, o 5) promoción de una cultura de paz y reconciliación. Otras respuestas que no fueron tan recurrentes pero que igual apuntaban a aspectos clave para la construcción de paz fueron: a) fortalecimiento institucional de entidades públicas y organizaciones de la sociedad civil y b) uso eficiente y transparente a los recursos públicos (cuya necesidad hoy en día es más que evidente). En suma, los empresarios consideraban que la construcción de paz se realizaba o bien trabajando en ciertas líneas de acción –vinculación laboral, proyectos productivos, cultura de paz y uso eficiente de recursos públicos, entre otros–, con ciertas poblaciones prioritarias –víctimas y ex combatientes–, o bien en ciertos territorios –aquellos afectados directa o indirectamente por el conflicto armado–. Pese a ello, pocos empresarios evidenciaron tener claro que la contribución a la paz pasaba por trabajar con al menos una de las duplas acciones de paz-poblaciones prioritarias o acciones de paz-territorios afectados, combinaciones que son resaltadas por la literatura nacional e internacional en el tema (ver Referencias bibliográficas). En respuesta a esta situación, Pares formuló un modelo de construcción de paz desde el sector empresarial que se resume en este esquema: Así, Pares sostiene que la construcción de paz desde el sector empresarial es el resultado de la implementación de un conjunto de acciones que: 1) contribuyen a resolver los retos del postconflicto (es decir, no todo programa con impacto social implica una contribución a la paz), 2) benefician a víctimas del conflicto armado o ex combatientes de grupos armados ilegales, y/o 3) se implementan en las zonas más afectadas por el conflicto armado o que tengan mayor grado de vulnerabilidad en el postconflicto (por ejemplo, en las Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado – ZOMAC). Así mismo, con el fin de potenciar el impacto de las iniciativas y optimizar el uso de los recursos, la Guía promueve el establecimiento de alianzas público-privadas, con entidades del orden nacional y local. El programa Soluciones de Sodexo –corporación multinacional del sector servicios con casa matriz en París (Francia)– es una de las iniciativas empresariales más conocidas que aporta a la paz en Colombia. Soluciones se creó en 2006 con el objetivo de dar una oportunidad dentro de la empresa a víctimas del conflicto armado o a ex integrantes de grupos guerrilleros o paramilitares. Desde entonces, el programa ha logrado implementar un esquema de formación para el empleo, en el que las personas hacen su proceso dentro de la compañía y se desempeñan laboralmente en un entorno incluyente, seguro. Sodexo, entonces, hace uso de la dupla acciones de paz-poblaciones prioritarias (ver Guía para conocer más ejemplos). Otro de los aportes de Invirtiendo en el futuro es la promoción de la implementación de iniciativas empresariales que creen valor compartido al tiempo que construyen paz. El valor compartido es un concepto que hace énfasis en la generación de beneficios económicos y sociales tanto para la empresa como para los grupos de interés vinculados en el desarrollo de sus programas (en el caso de Sodexo, la empresa y las víctimas y los excombatientes). Para lograrlo, la Guía invita a las empresas a que diseñen e implementen iniciativas con base en la identificación participativa de sus asuntos materiales en términos de paz y a que las articulen a su cadena de valor o las lleven a cabo dentro del contexto competitivo de su operación (ver ¿Cómo crear valor compartido?).

  • Los trinos de León: el pulso político en Twitter

    Por: Redacción Pares Nuestro director, León Valencia, está trinando como nunca: asesinaron al testigo en caso Iván Cepeda – Álvaro Uribe Vélez ¿Qué está pasando? Asesinan a testigo en caso Cepeda-Uribe al que la corte había ordenado redoblar sus seguridad https://t.co/YRx396i21V vía @RevistaSemana — Daniel Coronell (@DCoronell) 16 de abril de 2018 Asesinan a falso testigo en caso de Luis Alfredo Ramos https://t.co/391oUhEEoZ vía @elespectador — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 16 de abril de 2018 Otra pregunta: a quién le interesaba la muerte de Carlos Areiza? — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 18 de abril de 2018 ¿Quién es José Umbarila, el fiscal de falsos testigos que será investigado por orden de la corte? https://t.co/mRWH6MTeBa — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 19 de abril de 2018 La Fiscalía avanzaría mucho en el esclarecimiento de la manipulación de testigos si decidiera investigar a fondo la conducta del abogado Jaime Restrepo Restrepo — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 19 de abril de 2018

  • La consulta anticorrupción

    Por: Ariel Ávila, Subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación-Paz El martes en la tarde y noche se vivió un verdadero espectáculo en el Congreso de la República, la forma como algunos congresistas intentaron sabotear con todo tipo de argumentos la consulta anticorrupción quedará para la historia. De ese show, al menos me quedan cuatro cosas claras. Por un lado, setenta congresistas se comprometieron a votar a favor de la realización de la consulta anticorrupción el 5 de junio, ese día, si algunos se retractan, seguramente, o al menos eso espero, los votantes podrían castigar en las urnas al candidato presidencial de estos políticos. Estos setenta congresistas  apoyan a cuatro candidatos presidenciales. Lo segundo es que varios políticos utilizaron la estrategia de los impedimentos para sabotear el debate. Estos, como es de público conocimiento, buscan sabotear las discusiones importantes para el país. La idea de esta estrategia es alargar los debates, cansar a los congresistas y con ello obligarlos a irse. Así, luego uno de los saboteadores pide que se verifique el quorum y se levanta la sesión. Estos saboteadores apoyan principalmente a Vargas Lleras y otros a Duque. Por ejemplo, Roy Barreras, Eduardo Pulgar,  ambos de La U, alinearon fuerzas con algunos de Cambio Radical para mandar la avalancha de impedimentos, entre ellos Antonio Guerra de la Espriella o Bernabé Celis. Todos los anteriores apoyan a Germán Vargas. Por los lados de Duque, si bien el candidato se pronunció a favor de la realización de la consulta y el partido públicamente dijo lo mismo, varios de los que apoyan a este candidato manifestaron o bien que no apoyaban la consulta o estuvieron en los impedimentos. El martes en la mañana José Obdulio Gaviria dijo que la consulta era un adefesio ridículo, aunque en el debate se quedó callado. Igualmente, el senador Gerlein quien apoya públicamente a Duque, y de quien Duque habla muy bien, presentó impedimento e igualmente gran parte del Partido Conservador.Lo tercero que quedó claro del debate es que aquellos que se oponen a la consulta exponen bastante bien lo antidemocrático que parece, por ratos, nuestro sistema político. Donde básicamente dicen que no apoyan la realización de la consulta porque en la vida real los ciudadanos no pueden tomar posición, ni decisión, sobre temas de fondo de nuestra democracia, al final, dicen ellos, se caería en la revisión constitucional. Parece ser que los ciudadanos en Colombia pueden tomar decisión de pocas cosas, tal vez, podrán decidir qué día pasa el carro de la basura por el frente de la casa, o ni eso, pero para una buena cantidad de políticos es claro que sobre el funcionamiento de nuestra democracia no lo podrán hacer. Pero no se preocupen, aun así muchos de estos políticos dicen que esta es la mejor democracia del continente y que la defenderán a muerte. Por último, Claudia López y Angélica Lozano, las creadoras de esta consulta lograron recoger más de 4 millones de firmas de colombianos que están cansados de la corrupción. Ellas debían tomar una decisión, si votaban la consulta se hundía o si  aplazaban para el 5 de junio, quedaban con la esperanza de que en ese momento los setenta congresistas cumplirían su palabra y votarían a favor. Muchos colombianos el 27 de mayo saldrán a votar a punta de miedo, un par de campañas se han dedicado a crear fantasmas para que sea el pánico el que guíe el comportamiento del voto colombiano y no la racionalidad. Otra campaña quiere sacar a la gente a votar con un cierto resentimiento hacia los ricos  y con la esperanza de un país más equitativo. Y otra campaña, ha logrado entender que el camino de Colombia hacia el desarrollo y la equidad pasa por derrotar la corrupción y cambiar la forma como se hace política en el país, lo cual a su vez significa educación y ética política. Pero mientras los colombianos terminan de tomar partido, los corruptos ya lo hicieron. Miren quienes rodean a los candidatos presidenciales y verán quiénes lucharán contra la corrupción y quiénes no. Publicado en Revista Semana

  • El subsistema fronterizo de Colombia: lugar estratégico de mercados ilegales

    Conclusión del libro El subsistema fronterizo de Colombia: lugar estratégico de mercados ilegales que se presentará en la Feria del Libro de Bogotá (Filbo) 2018 el 22 de abril a las 7pm en el pabellón 17, Estand El Espectador. Capítulo IX: Conclusiones Por: Ariel Ávila, Subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación-Pare Luego de analizar la información recogida durante el proceso de investigación, se llega a las siguientes conclusiones. La primera es que el subsistema fronterizo Colombiano es un “nodo principal” dentro de varios mercados ilegales. Dicho nodo sirve como mecanismos de interconexión en las fronteras. En algunos aspectos sociales Colombia sería un nodo secundario, pero en lo que a ilegalidad se refiere es nodo conector principal. Esto lo que significa, es que Colombia acumula, en sus zonas de fronteras, varias partes de los mercados ilegales. Por ejemplo, Tumaco, Nariño, municipio que limita con Ecuador y que además es puerto del mar Pacífico, concentra más de 16 mil hectáreas de hoja de coca en la actualidad. De hecho, es el municipio con más siembra de esta mata en el país. Adicionalmente, solo en el año 2015, un total de 100 laboratorios de clorhidrato de cocaína fueron destruidos por la fuerza pública colombiana. Y los gramos de coca incautada se cuentan por miles. Por Tumaco pasa una de las principales rutas de tráfico de armas del país. Al igual que del contrabando de Gasolina desde Ecuador hacia Colombia, material que sirve, mayoritariamente, para el procesamiento de la droga. De ahí, se embarca la droga hacia Centro América vía mar pacífico o hacia el sur del continente; vía Ecuador. De tal forma que solo Tumaco es un nodo importante para el tráfico de drogas. Situación similar se vive en la región del Catatumbo, que se ubica al norte del departamento de Norte de Santander. Allí en una pequeña zona se concentra gran parte de la cadena del narcotráfico. Además es una de las zonas de mayor tráfico de gasolina desde Venezuela hacia Colombia, al igual que tráfico de divisas y personas. En este caso Venezuela es un país que sirve para el carreteo de la droga. Al igual que pasa en la frontera con Ecuador, en la frontera con Venezuela, mucha de la droga es intercambiada por armas o munición para grupos armados ilegales y organizaciones criminales. Una segunda conclusión es que los actores que intervienen en la cadena de los diferentes mercados ilegales del subsistema fronterizo colombiano, en realidad han transitado, o evolucionado de organizaciones criminales oligopólicas a redes entrelazadas en las que nadie controla la totalidad de una parte de la cadena. Dicha evolución obedece a una multiplicidad de factores: Por un lado, debido a la política de lucha contra el crimen que desarrolló el Estado colombiano y que permitió la caída de más de un centenar de jefes criminales en la última década. De hecho, la vida pública de Pablo Escobar, por ejemplo, duró poco más de 10 años, en la actualidad una cabeza visible del narcotráfico no vive más allá de 3 o 4 años, de ahí, que las organizaciones criminales adoptaron un funcionamiento en red, evitando que la caída de un jefe afecte toda la estructura. La segunda razón es que desde la caída del cartel del Norte del Valle, comenzó en Colombia un fenómeno en doble vía: el cartel de los sapos y las guerras internas entre “traquetos”. El cartel de los sapos, inmortalizado en dos libros sobre el narcotráfico en el departamento del Valle del Cauca y en un sin número de novelas televisadas, hace referencia a la guerra de delaciones entre jefes medios del narcotráfico, por ello el nombre del Cartel de los Sapos. Básicamente autoridades de la DEA, abogados y criminales establecieron alianzas para delatar todo tipo de agentes y lograr grandes sumas de dinero.  Esta delación, obviamente, llevó a una cruenta guerra entre pequeños narcotraficantes denominados traquetos. Además, no debe olvidarse que los indicadores para calificar o evaluar los resultados operacionales generalmente se hacen por niveles de incautaciones y capturas. De tal forma que a más capturas o incautaciones mejor evaluado. Esta situación ha llevado, como era de esperarse, a un aumento progresivo en ambos indicadores y claro, las organizaciones criminales, además de utilizar la delación como estrategia para combatir al enemigo, también lo hacen como una estrategia para aumentar los indicadores de las autoridades. Es decir, se ha producido un fenómeno que se denominó “la cuota” o lo que se conoce en Colombia como los “falsos positivos”. Es decir, los criminales entregan personas o cargamentos de productos para que sean incautados y así mantener “tranquilas” a las autoridades frente a temas de operativos. La tercera explicación es que en la medida que la eficiencia de las autoridades se mide por cantidad de presos o incautaciones y no por afectación a mercados, lo que termina sucediendo es que las autoridades combaten la cara criminal de las organizaciones criminales, pero no los agentes que se mueven en la legalidad. Es decir,  se capturan los jefes sicariales, los líderes de la ilegalidad, pero banqueros, políticos, jueces, y en general miembros de alto perfil de las organizaciones criminales que trabajan en instituciones estatales no se capturan. En últimas, se controla la parte criminal del mercado no los agentes legales. La tercera conclusión es que dentro de las organizaciones criminales se puede observar un portafolio de servicios, el cual se ha diversificado dentro de la especialidad. Esto a primera vista parece contradictorio pero la explicación es la siguiente. Durante todo el libro quedó claro que no solo los mercados, sino también las organizaciones criminales funcionan en forma de nodos interconectados. Por ejemplo, son unos los agentes que tiene el control de los cultivos de hoja de coca, otros los intermediarios para comprar la pasta base y llevarlos a los laboratorios, otros los del carreteo y embarcación y otros los que distribuyen en las ciudades europeas o norteamericanas. Igual pasa en la minería criminal, unos son los que trabajan en vetas o en los ríos en el caso de la minería de aluvión, otros son los dueños de la retroexcavadoras, otros los que prestan la seguridad en la zona y otros los que “lavan” el oro y lo monetizan. Sin embargo, dentro de esta especialización hay una diversificación, es decir, los que carretean la droga, también carretean o son traficantes de personas en la frontera entre Colombia y Panamá. A su vez manejan el contrabando de gasolina. De hecho, administran las rutas y las alquilan a diferentes agentes. Situación similar pasa con los lavadores de dinero. Por tanto esta especialización crea nichos de corrupción dentro de instituciones estatales, y redes autónomas dentro de esta especialización. La cuarta conclusión es que Colombia ha exportado agentes criminales, quienes han llevado nuevas formas de operar de organizaciones criminales a los países vecinos o nodos dentro del tráfico de cualquier mercado ilegal. Dos ejemplos son importantes. En 2012 fue capturado en Argentina alías “Mi Sangre”, quien era para ese momento, uno de los hombres más importantes de Los Urabeños o ahora denominado Clan del Golfo. “Mi Sangre”, paso de ser un simple sicario de la Oficina de Envigado, a ser el hombre de confianza de alías Don Berna, quien para inicios del siglo XX, era tal vez uno de los jefes más importantes del paramilitarismo y el amo y señor de la Oficina de Envigado. «Mi Sangre» logró llegar a Argentina, no solo para esconderse de las autoridades, sino para consolidar la ruta de tráfico de drogas que pasaba por Argentina para llegar a Sur África y Australia. Además había exportado mecanismos de recaudación de fondo para esta organización, como el tráfico de divisas y el famoso paga-diario. Otro de los ejemplos se refiere a Martín Llanos. Fue uno de los jefes paramilitares más importantes de Colombia. Comandó las Autodefensas Campesinas del Casanare por años, tal vez es uno de los grupos paramilitares más viejos del país. Se debe recordar que este grupo se reusó a entrar en el proceso de desmovilización paramilitar y fue masacrado por sus socios que llegaron a un acuerdo con el gobierno del ex presidente Álvaro Uribe. Ante la masacre de gran parte de su estructura reacomodó los pocos hombres a su mando para idear una estrategia de escape y prolongación de su negocio de narcotráfico. Su centro de refugio fue Venezuela y de allí entraba esporádicamente a Colombia y Bolivia. En este último país había desplegado gran parte de su red para la exportación de droga hacia Brasil. Allí llevó toda su experiencia en el procesamiento de la pasta base de coca. De hecho, un año antes de la captura de Martín Llanos, había caído su primo en Bolivia. A continuación se puede ver el listado de jefes criminales colombianos de importancia que fueron capturados, abatidos o asesinados en países latinoamericanos. Para el crimen organizado es como si las fronteras, entendidas como una línea limítrofe, se hubiesen borrado. Todo se trata de nodos de agentes o territoriales. Una sexta conclusión se refiere a la racionalización de la violencia por parte de las estructuras criminales. La conclusión no es novedosa, de hecho, la Fundación Paz y Reconciliación-Pares la ha expuesto en diferentes investigaciones y libros. En todo caso la presente investigación ratifica dicha conclusión:  las organizaciones criminales han aprendido a racionalizar la violencia. Colombia cayó en su punto más degradado de violencia entre 1995 y 2003. En ese periodo los empalamientos, descuartizamiento de personas con motosierras y la violencia sexual fue el pan de cada día. Los grupos paramilitares, principalmente, fueron los encargados de esta degradación. Sin embargo desde 2003, las organizaciones criminales y grupos armados ilegales cambiaron la forma como utilizaban la violencia. Las masacres y la violencia espectacular se dejaron de lado y se comenzó una estrategia de violencia selectiva y violencia ejemplarizante. En todo caso, al sumar todos los muertos, al menos de lado colombiano, se observa que en las fronteras colombianos se vivió prácticamente una situación de guerra. Fenómeno que no ha sido visible a la opinión pública, producto en gran parte de esta violencia selectiva que es bastante invisible. La gráfica a continuación muestra la tasa de homicidio nacional y la compara con las zonas de frontera con Venezuela y Ecuador. Lo que ocurrió en Colombia fue un verdadero proceso de homogenización: miles de muertos y desplazados cambiaron el mapa demográfico, político y económico de estas regiones. Una séptima conclusión es que la corrupción en el mundo de la criminalidad ha tenido un tratamiento superficial, en gran parte de la literatura, que no deja ver su complejidad. Por ejemplo, para análisis institucionalistas la corrupción es un fenómeno que se vive en los márgenes de la sociedad, o mejor, es un tema de “manzanas podridas”, de pocos agentes, pero que la gran mayoría de la sociedad es “buena”. Moisés Naím narra bastante bien este tipo de análisis. Para otro grupo de analistas, principalmente aquellos alineados con las corrientes nuevas de los procesos democratizadores y de cambio de régimen político de Europa de Este, acuñaron el concepto de Estados mafiosos, es decir, aquella condición en la cual las actuaciones de un Estado están dirigidas a beneficiar un grupo privado de personas. Sin embargo, los resultados de la investigación muestran que si bien las organizaciones criminales actuales prefieren la corrupción al uso de la violencia, la cooptación de instituciones estatales no es generalizada, por el contrario se apoderan de instituciones neurálgicas, y sobre todo de las “fisuras” jurídicas y vacíos de ley que permite el sistema jurídico colombiano o la propia dinámica de los mercados legales.

  • #PorElOjoDeLaChapa: fronteras colombianas, testigos muertos, consulta anticorrupción

    Por: Redacción Pares Nuestro director León Valencia analiza los hechos políticos más importantes.  El ABC de las polémicas de esta semana. A. Tres periodistas ecuatorianos muertos, dos más secuestrados ¿Qué está pasando en las fronteras de Colombia? B. Asesinaron al testigo clave en caso Álvaro Uribe Vélez. Es un patrón: testigos que están involucrados en casos judiciales del expresidente terminan muertos C. ¿Qué pasó con la consulta anti-corrupción? Los congresistas en contra argumentaron que perjudicaría las elecciones presidenciales ¿Perjudicaría a quién?

  • El éxito del Uribismo

    Por: Jorge Andrés Hernández, Coordinador de la Línea Democracia y Gobernabilidad Álvaro Uribe Vélez es la figura capital de la vida política colombiana contemporánea. Los unos lo idolatran, como si fuera un Mesías. Los otros lo odian visceralmente, como la más fidedigna representación del autoritarismo de derecha. Cambió la dinámica de la política colombiana en el siglo XXI. Cuando se lanzó a la Presidencia de la República en 2002, las elecciones habían sido siempre una competencia exclusiva entre liberales y conservadores, salvo el desafío planteado por el general Rojas Pinilla en 1970, que fue necesario detener con un fraude electoral. En 2002 Uribe pulverizó la histórica hegemonía bipartidista liberal-conservadora y, desde entonces, las elecciones son una competencia entre el uribismo y el antiuribismo. 2018 no es una excepción. Su éxito se explica en buena parte por su liderazgo carismático (legitimidad en términos de Weber), una gran capacidad para interpretar a las mayorías del pueblo colombiano. Un devoto católico que, como en la tradición de esa religión, cuida más las formas, el ritual y el performance que la sustancia de la doctrina. Por eso puede aparecer en eucaristías y ritos evangélicos pero, al mismo tiempo, no inmutarse ante los múltiples casos de corrupción y desafío a la justicia de miembros de su partido. Tampoco parece que exista un dilema moral interno porque haya tenido nexos con el Cartel de Medellín y con los paramilitares de las AUC. En eso es fiel a la tradición católica de su pueblo: el sicario paisa rezaba a la Virgen de María Auxiliadora antes de ultimar a la víctima, los conservadores llevaban en hombros imágenes de Cristo Rey antes de masacrar liberales en los años 40 y los paramilitares de las AUC estaban convencidos de realizar una misión divina cuando eliminaban poblaciones que consideraban entregadas al paganismo ateo de los comunistas de las FARC. El liderazgo carismático de Uribe le permite ser ante su pueblo una figura con poderes sobrenaturales para combatir a “los enemigos de Dios” (paganos, comunistas, ateos), quienes intentan destrozar el más sagrado valor de la tradición colombiana: el orden social jerárquico, en el que unos nacieron para mandar, otros para obedecer. Al fin y al cabo, Dios creó el mundo con jerarquías y no corresponde al ser humano cuestionar el diseño del Creador. Esa mezcla de cruzado con poderes de otro mundo, pero al mismo tiempo macho fuerte, pendenciero y mal hablado seduce a su pueblo y lo hace ser uno de los suyos. Paradójicamente, en la escala moral de su pueblo, los desafíos a las jerarquías sociales impulsados por el narcotráfico, el contrabando y la ilegalidad son bendecidos pues, a diferencia de los izquierdistas, aquellos no cuestionan el orden estructural social. Solo piden un lugar en el proceso de ascenso social y sumarse a la defensa del orden ampliado. En 2002 Uribe logró construir un relato político con tintes apocalípticos: los enemigos de Dios y de “la colombianidad” (las FARC) estaban cerca de las ciudades, a punto de tomarse el poder. El país se encontraba en el abismo, al borde de la destrucción como mítica nación católica y respetuosa del orden social. Sin embargo, en un escenario que se asemejaba a la terrible profecía de San Juan en el Apocalipsis, cuando lloverían fuegos y centellas sobre la faz de la tierra, existía una luz al final del túnel. En la escatología cristiana, el advenimiento del fin del mundo anuncia el retorno de un Mesías, de un salvador. Uribe logró interpretar ese sentimiento de muchos sectores sociales y le dio concreción política. Encarnó esa necesidad de un Mesías ante el desafío planteado por las guerrillas. Supo entender que éste no es un país laico ni secularizado, como afirman muchos intelectuales que habitan un gueto social alejado de las grandes masas. Al fin y al cabo, el 97% de los colombianos creen en un dios y son más los que creen en el origen del hombre conforme al Génesis que en la científica y fría teoría evolucionista (Encuestra Polimétrica Cifras y Conceptos 2017). Ese es el pueblo de Uribe. Desde entonces, Uribe logra movilizar cada cierto tiempo a su pueblo. Ha logrado crear el partido más significativo a la derecha del espectro político colombiano, pero tiene la notable habilidad eufemística para denominarlo un partido de centro. Así ha logrado construir un partido del que es propietario, líder espiritual y eterno (a la Kim Jong Un), y logra movilizar personas de todos los estratos sociales como de ideologías muy diversas. Allí converge la derecha dura, muchos renegados de la izquierda (sobre todo maoístas), católicos, evangélicos, neonazis, centristas, reaccionarios y el collage más ambiguo de la sociedad colombiana. Es una masa leal de simpatizantes que reafirma una y otra vez su adhesión al caudillo, cuando le atacan y parecen tenerlo cercado judicialmente. Para muchos es un enigma, pero se trata de una adoración (etimológicamente un amor sin crítica), una lealtad que no se somete a las razones ni al debate. Porque cuando se trata de “la salvación de la nación” existe espacio para todo, menos para la duda.

  • El componente de justicia del acuerdo de paz con las FARC

    Por: Angélica Gutiérrez, Investigadora Línea Conflicto, Paz y Postconflicto-Pares El 15 de marzo de 2018, luego de dos meses de trabajo interno por parte de los magistrados, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) abrió sus puertas e inició su funcionamiento. Para esta fecha la Secretaria Ejecutiva de la JEP entregó un informe en el que se incluye la caracterización de las víctimas y las actas de compromiso que permite el inicio de operaciones. Según el informe entregado por la secretaría, hay constancia de sometimiento de más de 6.400 personas, entre guerrilleros e integrantes de la Fuerza Pública, y 11.800 víctimas. A. Qué es la JEP La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) es el componente judicial del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (SIVJRNR) que se negoció entre el gobierno colombiano y las FARC-EP. B. Qué busca la JEP La JEP Busca, ante todo, satisfacer el derecho de las víctimas a la justicia, luchar contra la impunidad, cumplir con el deber del Estado de investigar, juzgar y sancionar, y adoptar decisiones que otorguen plena seguridad jurídica a quienes participen en los mecanismos del Sistema. C. Quiénes son investigados por la JEP Serán acogidos de forma voluntaria y diferenciada los diferentes actores (grupos de guerrillas, paramilitares, terceros y agentes del Estado) que hayan  participado de forma directa o indirecta en el contexto del conflicto armado colombiano cometiendo todo tipo de delitos, siempre y cuando cumplan con las condiciones del SIVJRNR. En el caso de las FARC solo se tendrán en cuenta a aquellos que aceptaron el Acuerdo Final de Paz con el Gobierno y la participación en el SIVJRNR que está sujeta a la dejación de armas. Respecto de los agentes del Estado, la JEP se aplicará a quienes hayan cometido conductas de financiación o colaboración con los grupos paramilitares, que no sean resultado de coacciones, respecto de aquellas personas que tuvieron una participación determinante en los crímenes más graves y representativos. También pueden acogerse los terceros y todas aquellas personas que no forman parte de las organizaciones o grupos armados. La JEP sólo podrá obligar a comparecer a aquellas personas frente a quienes existan bases suficientes para entender que la conducta existió y que la persona mencionada en efecto tuvo participación determinante en la comisión de los crímenes. D. Qué salas la componen Sala de amnistías e indultos. Cuenta con 6 magistrados y es la sala que tiene por función dar trámite a solicitudes de amnistía e indulto, previo el trámite judicial pertinente al interior de la Secretaría Judicial y de conformidad con la normatividad interna de la JEP. También debe proferir decisiones que concedan o nieguen amnistías o indultos, dar trámite a solicitudes de libertad de personas a las que les alcance los efectos de la amnistía o el indulto. Sala de definición de situaciones jurídicas. Cuenta con 6 magistrados y es la sala que tiene por funcione definir la situación jurídica de quienes no sean objeto de amnistía o indulto, ni hayan sido incluidos en la resolución de conclusiones de la Sala de Reconocimiento de Verdad y Responsabilidad y de Determinación de los Hechos y Conductas (SRVR). Para tal efecto esta sala adoptará las resoluciones necesarias para definir la situación jurídica de estas personas, incluyendo aplicar mecanismos de cesación de procedimientos y de renuncia al ejercicio de la acción judicial. Sala de reconocimiento de responsabilidad. Cuenta con 6 magistrados y tiene como función principal recibir la información sobre reconocimiento de responsabilidad e identificar los casos más graves y representativos. Además debe recibir informes de todas las investigaciones y sentencias de la justicia ordinaria por conductas relacionadas al conflicto armado. También debe decidir si los hechos y conductas atribuidas a las distintas personas son competencias de la JEP por haber sido cometidas en el contexto y en razón del conflicto armado. E. Qué es el Tribunal para la paz. Estará compuesto por 20 magistrados que a su vez se dividen en cinco secciones: Sección de primera instancia en los casos de reconocimiento de responsabilidad Evalúa la correspondencia entre las conductas reconocidas, los responsables de las mismas, las descripciones jurídicas de las conductas y las sanciones propuestas a partir de la Resolución de Conclusiones de la SRVR. Debe imponer las sanciones correspondientes y fijar las condiciones y modalidades de ejecución de las mismas.  Supervisar y certificar el cumplimiento efectivo de sus sentencias con el apoyo de los órganos y mecanismos de monitoreo y verificación del SIVJRNR que se designen para tal efecto, los cuales deberán presentar informes periódicos sobre el cumplimiento. Sección de primera instancia en los casos de ausencia de reconocimiento de responsabilidad Debe conocer de las acusaciones de la Unidad de Investigación y Acusación, someter a juicio contradictorio a quienes no reconozcan responsabilidad y hayan sido incluidos en la Resolución de Conclusiones. Proferir sentencias, y en caso de que sean condenatorias, imponer las sanciones ordinarias o alternativas correspondientes. Sección de apelación Debe decidir sobre los recursos de apelación respecto de las decisiones de las Salas y Secciones de la JEP y sobre los recursos de las víctimas por vulneración de derechos fundamentales, contra las sentencias de las secciones. Sección de revisión Debe decidir sobre las sanciones correspondientes de quienes ya hubieren sido condenados por la justicia ordinaria y determinar si se reúnen las condiciones y si ya hubo cumplimiento efectivo de las mismas; debe revisar, a petición del condenado y de manera excepcional, las sentencias ordinarias por conductas cometidas en el contexto y en razón del conflicto armado, cuando se alegue inexistencia del hecho o error manifiesto en la calificación jurídica. También debe revisar las resoluciones o sentencias de la JEP cuando haya mérito para ello, o a solicitud de cualquier Sala o Sección, también cuando existan dudas, determinar si las conductas relativas a la financiación han sido o no conexas con la rebelión; decidir sobre las solicitudes de comparecencia de una persona ante la JEP; Resolver los conflictos de competencia entre los órganos de las JEP. Sección de estabilidad y eficacia Después de que el Tribunal para la Paz haya concluido sus funciones, se establecerá esta sección con el fin de garantizar la estabilidad y eficacia de las resoluciones y sentencias adoptadas por la JEP, Resolver los casos que surjan con posterioridad a la terminación del cumplimiento de las funciones del Tribunal, por hechos cometidos con anterioridad a la firma del Acuerdo Final. F. ¿Qué es la Unidad de investigación y acusación? Frente a los casos en los que no haya reconocimiento de responsabilidad, esta Unidad tendrá las siguientes funciones: Investigar y de existir mérito, acusar ante el Tribunal para la Paz; decidir sobre las medidas de protección a víctimas y testigos y la adopción de medidas de aseguramiento y cautelares en caso de ser necesario. Remitir casos a la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas o a la Sala de Amnistía e Indulto, cuando considere que no es necesario investigar o acusar; deberá contar con un equipo de investigación técnico forense y con un equipo de investigación especial para casos de violencia sexual.

  • La opinión de León Valencia en la FM: Las fronteras de Colombia

    Por: Redacción Pares Cada miércoles en la FM (94.9), León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación-Pares, tendrá un espacio de opinión en el programa matutino: Las fronteras del sur de Colombia (Perú, Brasil, Ecuador) han cambiado dramáticamente en los últimos años ¿Cómo afecta esto la seguridad en la zona y la relación con los países colindantes? ¿Qué grupos se están disputando la zona?

  • Los votos desaparecidos de Justa Libres

    Por: Laura Alonso, Investigadora de la Línea Democracia y Gobernabilidad- Pares La noche del 11 de marzo de 2018, luego de las elecciones legislativas, el partido cristiano Colombia Justa Libres estaba sepultado. Sin embargo, después de una masiva movilización por redes sociales de sus seguidores y representantes, y del escrutinio por parte de la Registraduría, aparecieron alrededor de 35 mil votos. Como consecuencia, ahora es el segundo partido religioso con personería jurídica en Colombia. Días después de las legislativas, la Procuraduría ordenó el reconteo y los líderes de ese partido encabezaron una protesta. De hecho, el único representante a la cámara que hasta el 11 de marzo había sido electo, Carlos Acosta, se empezó a dar cuenta de las irregularidades electorales porque justamente su voto no aparecía ¿qué ocurrió el día de las elecciones? ¿Dónde o en quiénes estaban esos 35 mil votos? Los votos desaparecidos son muestra la fragilidad y corrupción del Sistema Electoral Colombiano. De acuerdo con Justa Libres pasaron de tener 431,418 a 466,491 votos. Esto logró la personería jurídica por parte del Consejo Nacional Electoral y tres senadores (John Milton Rodríguez, Eduardo Emilio Pacheco y Édgar Enrique Palacio), que se sumaron al representante a la cámara por Bogotá Carlos Acosta. La gran incógnita de esta irregularidad electoral es si la Registraduría se pronuncia de manera oficial y acepta el fraude electoral, porque está claro el juego de intereses por parte de los órganos electorales y de los partidos políticos. Ninguno está dispuesto a perder escaños en el congreso 2018-2022, y Justa Libres tampoco está dispuesta a perder sus votos y menos su personería jurídica. Las tres nuevas curules de este partido significó que los partidos Conservador, Alianza Verde y la lista de la Decencia perdieran representantes en el senado. De otro lado, y de cara a las presidenciales, Justa Libres aseguró que apoyará la candidatura de Viviane Morales quien está avalada por SOMOS. Esta candidata estaría representando aproximadamente el 70% de las iglesias cristianas y evangélicas de Colombia. Dicha decisión fue tomada en una asamblea del partido que tuvo lugar en Bogotá el fin de semana pasado y que contó con la participación de distintas iglesias y pastores de diferentes departamentos del país. Finalmente, y dado el fraude electoral quedará por ver si después del reclamo y la pelea de Justa y Libres por sus votos, se les reconocerán los que no aparecieron en el conteo del pasado 11 de marzo de 2018. Es así como el vocero oficial, Jhon Milton Rodríguez, en las últimas semanas solicitó las garantías de sus derechos políticos como nuevo partido, e insistió en que se debe evitar la manipulación del umbral o votación reconocida.

  • Las antiguas zonas de las FARC y la disputa por la economía de guerra

    Por: Ariel Ávila, Subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación-Paz Hace apenas unos días se supo que dos periodistas ecuatorianos y su conductor fueron asesinados. Habían sido secuestrados en la zona de frontera entre Colombia y Ecuador hace varios días y este hecho, genera, además de miedo, una serie de interrogantes sobre la situación de seguridad en la zona de frontera y sobre todo inquietudes del estado de la seguridad en la Colombia del postconflicto. Hace cerca de 18 meses, comenzó el proceso de preconcentración de la extinta guerrilla de las FARC y hace menos de un año terminó el proceso de dejación de armas. Así que llega la hora de hacer el balance territorial sobre la situación de paz en los territorios donde antes estaban las FARC. Las FARC operaban en 242 municipios del país, lo que corresponde a un 22% del total de municipios de Colombia. Estas zonas, en su mayoría, se caracterizaban por tres cosas. Por un lado, eran zonas de frontera y municipios categoría seis, es decir, con poca población y muy pobres. En segundo lugar, son zonas con un gran déficit en materia de construcción de Estado. Es decir, territorios con grados bajos de integración al mercado nacional, ausencia de instituciones básicas del Estado y un sistema de regulación de la vida social que ejercieron las FARC, como la administración de justicia, principalmente en las zonas rurales de estos municipios. Por último, se trata de territorios con una situación de informalidad económica y presencia alta de economías ilegales. Una de las preguntas más comunes entre académicos e interesados en estos temas de seguridad tiene que ver con las razones por las que el conflicto colombiano duró tanto, más de cinco décadas. A la pregunta hay varias respuestas, pero la fundamental es que este conflicto armado erigió una economía de guerra que vive más allá de los actores que la crearon y la dominaron por años. Es una economía que hizo parecer que la guerra en Colombia tenía vida propia. Esta economía sobrevivió a la desmovilización paramilitar y como era de esperarse al proceso de reincorporación de las FARC. Así las cosas, en la actualidad de los 242 municipios donde operaron las FARC, hay un grupo de 76 que han sufrido un copamiento por parte de grupos posdesmovilización paramilitar como el Clan del Golfo, la guerrilla del ELN o grupos de desertores de las FARC, exguerrilleros que reincidieron y que son llamados grupos de disidencias. A estos 76 municipios se les deben sumar otros 40 que son zonas en riesgo inminente de ser copadas, son zonas colchón, que están en la mira de la criminalidad. Estas 76 localidades, están llenas de economía ilegal. Y se ubican en su mayoría en cinco subregiones del país. La primera es la que se conoce como el Catatumbo, ubicada en el departamento de Norte de Santander, limitando con Venezuela. La segunda región esta al norte del departamento de Antioquia, y allí están los municipios de bajo Cauca antioqueño y Nordeste antioqueño. La tercera zona se ubica en el Pacífico colombiano, principalmente en la costa de Nariño. Allí esta Tumaco y otros siete municipios. Esta fue la zona donde asesinaros a los periodistas y a su conductor. La cuarta zona coincide con gran parte del departamento del Chocó. La última zona se ubica en el sudeste del país: Guaviare, sur del departamento del Meta y parte del Vichada. En el caso de la costa Pacífica nariñense se vive una verdadera guerra civil. Allí, en una pequeña zona, se concentran alrededor de 30.000 hectáreas de hoja de coca, es una zona de laboratorios de clorhidrato de cocaína y por estar a la orilla del mar Pacífico es ruta de salida de droga hacia Centroamérica y México. En un territorio donde antes dominaban las FARC y en la actualidad hay doce grupos que se disputan metro a metro este el control de está subregión del país. Entre ellos está en Frente Óliver Sinisterra, que es la estructura que secuestró y asesinó los periodistas. También operan la estructura denominada Guerrillas Unidas de Pacífico, el Clan del Golfo, una célula del ELN, una llamada La Empresa y Gente del Orden, entre otras. El Estado tardó en armar su estrategia militar para tomar las zonas que antes dominaban las FARC. Hace poco se diseñó la estrategia del Plan Victoria de las Fuerzas Militares y en ella el llamado Plan Orus, casi 18 meses después de la firma de los acuerdos de paz. Pero la falla más allá del tema militar, que al menos ya arrancó, es que el resto de la estrategia, es decir, construir Estado social de derecho ha sido un gran fiasco. Publicado en El País

  • Ustedes están locas. Exposiciones fotográficas

    La Fundación Paz & Reconciliación-Pares publicó el libro Ustedes están locas e inauguró dos exposiciones fotográficas que están abiertas al público en Cali, Colombia Por: la Línea Conflictos asociados al desarrollo- Pares El pasado 10 de abril, en El Patio del Museo (Cali, Valle del Cauca), la Fundación Paz & Reconciliación-Pares lanzó Ustedes están locas. Liderazgos que construyen paz en la comuna 18 de Cali, un libro que recopila cuatro historia de vida y una crónica sobre los comedores comunitarios y los espacios protectores para la niñez que operan en los sectores La Cruz, La Arboleda, El Árbol y Alto Nápoles (comuna 18), con la ayuda de la empresa Reckitt Benckiser, Save the Children, Fundación Construir País, Alcaldía de Cali y Pastoral Social. Al coctel de lanzamiento asistieron representantes de las organizaciones vinculadas al proceso, así como invitados de Fundación Ríos y Ciudades, Corporación Vivienda, Aldeas Infantiles, Universidad de San Buenaventura y BiblioTEC, entre otros. En sus palabras de apertura, León Valencia, Director de Pares, resaltó el papel de las cuatro mujeres como agentes de cambio y transformación social en el territorio. Martha Villegas, de Fundación Construir País, recordó cómo hace 9 años empezó el trabajo con las lideresas y reconoció el libro como un homenaje al trabajo de todas las voluntarias que han participado en el proyecto. Por último, Óscar Iván Pérez, coautor de Ustedes están locas, mencionó que la Fundación hizo dos apuestas novedosas con el libro, pues incorporó la escritura narrativa y la fotografía documental como pilares del trabajo. En la parte final del evento, Sandra Escobar, María Eugenia Núñez, Doña Carmen Ordóñez y Adriana Fandiños –las cuatro lideresas de la comuna 18– autografiaron los libros. El lanzamiento estuvo acompañado de una exposición de las fotografías del proyecto que estará en El Patio del Museo hasta el martes 24 de abril. El 11 de abril, en la Biblioteca Pública Centro Cultural Comuna 18, Pares realizó otro lanzamiento del libro con la participación de la comunidad que vive en el sector y asiste a los comedores comunitarios. En el evento se realizó un conversatorio en el que participaron los coautores del libro y las cuatro lideresas de las historias de vida y sirvió para recordar cómo surgieron los comedores comunitarios, cómo se convirtieron en espacios protectores para la niñez y en qué medida han transformado la vida de las mujeres, los niños y las comunidades que los acogen. En la Biblioteca también se inauguró una exposición fotográfica que estará hasta el 15 de mayo de 2018 y que luego pasará a otras bibliotecas públicas de Cali. Ustedes están locas es un proyecto de investigación e intervención social por medio del cual Pares quiso contar de una forma distinta cómo las empresas pueden aportar a la construcción de paz a nivel local, con su inversión social. También, la fundación hizo un reconocimiento al trabajo de 22 mujeres que, con su trabajo social y voluntario, han sacado adelante los comedores comunitarios y los espacios protectores para la niñez. El libro digital está disponible aquí: Ustedes están locas Sobre los autores Alexander Riaño M. Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia y Economista de la Universidad de los Andes. Actualmente se desempeña como Coordinador de la Línea de Conflictos Asociados al Desarrollo-Pares. Sara Catalina Guío Q. Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Investigadora de la Línea de Conflictos Asociados al Desarrollo-Pares. Óscar Iván Pérez H. Economista y Magíster en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente se desempeña como docente de la Maestría en Responsabilidad Social y Sostenibilidad de la Universidad Externado de Colombia. Gabriel Rojas M. Diseñador Gráfico de la Universidad Nacional de Colombia. Fotógrafo documental y de calle. Actualmente se desempeña como docente de fotografía en Zona Cinco y en la Universidad Externado de Colombia.

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