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  • El miedo a Petro

    Por: Jorge Andrés Hernández, Coordinador de la Línea Democracia y Gobernabilidad En las últimas semanas se han inundado las redes sociales de mensajes apocalípticos e historias de terror sobre lo que ocurriría tras un eventual triunfo de Gustavo Petro en las elecciones presidenciales de 2018: expropiaciones masivas, estatización de empresas, cierre de industrias, generalización del hambre y de la miseria. Es la reactualización de los fantasmas de la Guerra Fría (en las películas de Hollywood, los comunistas eran desalmados, monstruos; en el cine soviético, los desalmados eran estadounidenses y británicos). Es la renovación del miedo al comunismo, que en teoría finalizó con la caída del Muro de Berlín (1989). Pero quizás no ha llegado aún la noticia a algunos lugares… Entretanto, han pasado muchas cosas en el mundo. Sólo sobreviven algunos regímenes de izquierda de la Guerra Fría y la izquierda ha tenido que reinventarse a nivel mundial. Salvo minúsculos partidos que se declaran marxista-leninistas y proclaman una revolución proletaria, la izquierda democrática del siglo XXI ha renunciado a la idea misma de revolución (inevitablemente violenta y trágica) y ha aceptado las instituciones y procedimientos de la democracia liberal. Y fue en Suramérica donde floreció ese nuevo experimento político. Con resultados muy desiguales llegó al poder mediante los votos en Venezuela, Ecuador, Uruguay, Brasil y Bolivia. Curiosamente, los medios se han concentrado en las noticias procedentes de Venezuela, que afronta un verdadero desastre económico y social. Pero nunca llegaron noticias sobre los éxitos económicos y sociales de la Revolución Ciudadana de Rafael Correa en Ecuador o del gobierno de Evo Morales en Bolivia. Era mucho pedir a los mediocres medios de comunicación colombianos, cuyos dueños recorren el mundo y son cosmopolitas, pero retratan en sus diarios y noticiarios un mundo provinciano y encerrado en sí mismo. No es una casualidad que en Colombia haya un ambiente tan propicio para esa propaganda terrorífica de miedo a la izquierda. Es de los escasos países latinoamericanos en que no ha habido un gobierno de liberalismo social ni de izquierda (en cualquiera de sus denominaciones). Hemos carecido de un partido liberal-social o de un partido socialdemócrata. Y la izquierda apostó en buena medida por la combinación de las formas de lucha, fue perseguida por medios ilegales y fue víctima de su propio sectarismo y fragmentación. En cualquier caso, el liberalismo social y la izquierda han sido marginales en el escenario político colombiano. El caso de Petro es singular porque es un líder que no proviene de las clásicas formaciones del comunismo criollo, nunca ha sido marxista y militó en un grupo (M-19) cuya ideología era difícilmente clasificable en el espectro político. Surgido tras el fraude electoral del 19 de abril de 1970, el M-19 reivindicó esa fecha como la demostración de la ausencia de democracia electoral en Colombia. Varios de sus comandantes habían tenido fuertes pugnas con el dogmatismo de Jacobo Arenas en las FARC y otros procedían de la ANAPO socialista, una fracción de izquierda que provenía de un movimiento liderado por un exdictador ferozmente anticomunista, Gustavo Rojas Pinilla. De un movimiento tan ambiguo y flexible procede Gustavo Petro. Los militantes del MOIR (desde Jorge Enrique Robledo y Aurelio Suárez) no lo reconocen como un dirigente de izquierda. Lo denominan neoliberal y santista. Pero la gente de derecha (e incluso Carlos Caicedo) lo denomina “el Chávez colombiano”. Pero no es ni lo uno ni lo otro. Es una curiosa mezcla de izquierda criolla. Admira a Rafael Correa (un católico devoto que lideró el proceso de transformación social más profundo de la historia ecuatoriana) y la Revolución Cubana, defiende políticas económicas que en el contexto europeo serían denominadas “socialdemócratas”, no revolucionarias, y posee una enorme flexibilidad ideológica para conectar con expresiones urbanas tan diversas como el animalismo, el ecologismo, los movimientos de diversidad sexual, los raperos, las feministas y los trabajadores informales precarizados. El miedo a Petro seguirá floreciendo. Parece improbable que, incluso si llega a la segunda vuelta, pueda conquistar la Presidencia de la República. Pero aún tiene una carrera política por delante. En medio del desastre económico y social que padece esta nación, Petro y quienes le sucedan en la representación de una izquierda contemporánea, constituirán algún día una alternativa de poder para Colombia. A diferencia de otras latitudes, en las que existe una burguesía con proyecto de nación y artífice de una política social reformista para detener a la izquierda, la derecha criolla seguirá alimentando la fuente de su propia destrucción: el clientelismo y la corrupción. Pero la paciencia tiene límites. Y la campaña de Petro, aún si fracasa en mayo o junio, es un anuncio, una señal de alerta.

  • Claro que hay por quien votar

    Por Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación Desde el mes de diciembre de 2017 la Fundación Paz y Reconciliación, y yo, en mis columnas, comenzamos una ardua tarea de develar quiénes son los candidatos a las diferentes Cámaras y al Senado que tienen vínculos con actores ilegales, están envueltos en escándalos de corrupción o son herederos de estructuras políticas criminalizadas. Poco más de 80 candidatos aparecieron en lista. La mayoría de ellos a pesar de los escándalos de corrupción saldrán reelegidos. Casi todos los envueltos en el carrusel de Odebrecht ganarán, al igual que los del cartel de la hemofilia, el sida o los enfermos mentales. Los que están presos se encargaron de poner a sus hijos, hijas, hermanos o cualquier socio o familiar para que los reemplazaran en la curul. No habrá renovación en el Congreso de la República. Serán los mismos con las mismas, y los buenos congresistas serán una minoría. Los grandes responsables de que esto ocurra son los ciudadanos que se quejan de la corrupción y votan por los corruptos o por los partidos que los avalan. Otros ciudadanos, piensan que votando en blanco o no votando hacen un ejercicio de desobediencia civil, lo cual es una creencia falsa. En la vida real, bajo las actuales condiciones, el no votar o votar en blanco es entregarle el país a las maquinarias. Otra de las ideas que hace mucho daño, es que generalmente, los partidos políticos que avalan más cuestionados colocan uno que otro candidato bueno, y mucha gente vota por ese candidato ejemplar, pero bajo nuestro actual sistema electoral eso lo que termina es jalonando a los bandidos. Por eso, aunque por ejemplo, exista gente buena en el partido liberal, no votaría por esa lista, porque al final se terminaría apoyando a bandidos. Por los partidos que nunca votaría en orden de bandidaje son Cambio Radical, Centro Democrático, Partido de la U, Conservador y Liberal. Pero a pesar de este panorama hay gente muy buena y partidos que han logrado construir una base importante de políticos. Hay para todos los gustos de centro derecha, de centro y centro izquierda, a continuación los mencionaré. A senado votaría por los siguientes: Angélica Lozano. (PAV-10). Partido Alianza Verde , número 10. Fue la mejor representante a la Cámara elegida por tres años consecutivos. También la mejor congresista de Colombia. Se ha destacado por su fuerte control político, propuesta anticorrupción y lucha por minorías sociales. Una mujer berraca. Iván Cepeda. (PDA-10) Polo Democrático Alternativo, número 10. Uno de los mejores senadores que conozco, su principal aporte a la sociedad colombiana fue su apoyo infinito al proceso de paz, apoyo que incluso le costó parte de su caudal electoral. A pesar de ello, él al igual que yo, cree que es mejor un mundo en paz que en guerra. Iván Marulanda. (AV-2) Partido Alianza Verde, número 2. Economista y fue uno de los cinco senadores que acompañó a Luis Carlos Galán, fue constituyente del 91, y su vida la ha dedicado a la lucha contra la corrupción. Jorge Enrique Robledo. (PDA-1) Polo Democrático Alternativo número 1. Sobre Robledo se puede decir sencillamente que ha sido el mejor senador de Colombia en los últimos años, control político, lucha contra la corrupción, defensa de lo agrario. Entre otras. Jorge Londoño. (PAV-5) Partido Alianza Verde, número 5. Doctor en Derecho, exministro de Justicia. De hecho, junto con él lideramos la realización del libro Seguridad y Justicia en tiempos de paz. Es una de las personas que más conoce sobre el derecho y la rama de la justicia, tema que es clave en el próximo gobierno, sus aportes serán importantísimos. Antanas Mockus. (PAV-1) Partido Alianza Verde, número 1. Sobre Antanas cualquier calificativo se queda corto. Solo diré que con él se le puede devolver la dignidad a la política y que las cosas se pueden hacer sin robar, nuestro sistema político no está condenado a la corrupción. Antonio Sanguino. (PAV-3) Partido Alianza Verde, número 3. Sanguino se ha caracterizado por la defensa de la paz, y además ha mostrado un compromiso social increíble. En cuanto Cámaras departamentales he realizado un mapeo del país y mis sugerencias son las siguientes. Nariño: Raúl Delgado. (PDA-101). Polo Democrático Alternativo, número 101. Exgobernador de Nariño, una de las personas más integrales en política que conozco. Trasparente, preparado y sobre todo: leal a su palabra. Valle del Cauca: Catalina Ortiz Lalinde. (PAV-101) Partido Alianza Verde, número 101. Del grupo de las mujeres verracas, preparada, estudiosa y que garantizará la lucha contra la corrupción en el congreso de la república. Cundinamarca. Diego Cancino. (PAV-101) Partido Alianza Verde, número 101. Uno de los representantes del movimiento Mockusiano. Diego garantizará la lucha contra la corrupción y promoverá la cultura ciudadana en un departamento que lo necesita. Boyacá. Aquí tengo dos opciones. Cualquiera es muy buena. César Pachón: (Mais-102). Mais, número 102. Líder campesino de las dignidades agropecuarias, líder del paro agrario y defensor del campo. Un luchador de esos que causa envidia. Wilmer Leal: (PAV-101). Partido Alianza Verde, número 101. Defensor de la educación pública y de lo público. Una persona trasparente y preparada. De la nueva cosecha de jóvenes en política. Santander. Julián Silva Cala (PAV-PDA-ASI-105). Candidato joven, ajeno a la clase política corrupta tradicional de ese departamento. Será sin duda un buen congresista. Su fórmula a Senado es Leonidas Gómez, otro muy buen candidato. Antioquia. Aquí también tengo dos opciones. León Fredy Muñoz. (PAV-101) Partido Alianza Verde, 101. La vida política de León Fredy ha sido la de la lucha por la democracia y contra la corrupción. Tal vez es uno de los hombres que ha logrado asustar a la vieja clase política de la familia Suárez Mira de Bello. Jorge Gómez Gallego. (PDA-101) Polo Democrático Alternativo, 101. El mejor diputado por Antioquia durante muchos años, su vida la ha dedicado a la defensa de pobres, la lucha contra la corrupción y por la equidad social. Bogotá. Aquí también tengo tres opciones. Germán Navas Talero. (PDA-101) Polo Democrático Alternativo. Una persona preparada, de los mejores desde el punto de vista técnico y académico. Ha liderado todo tipo de debates de control político y su carrera ha sido intachable. De hecho a Cámara por Bogotá, mi voto será por él. Alirio Uribe. (PDA-110) Polo Democrático Alternativo, número 110. Es uno de los grandes defensores del proceso de paz y se ha caracterizado porque en el primer punto de su agenda política está la defensa de las víctimas. Juanita Geobertus. (PAV- 110) Partido Alianza Verde, número 110. Una de las mujeres berracas, preparada e íntegra. Es el mejor ejemplo de lo que es ser una política joven con ética. Publicado en Revista Semana

  • La opinión de León Valencia en la FM: Movimiento Mira

    Por: Redacción Pares Tras el fallo del Consejo de Estado, que le devuelve tres curules de Senado al Movimiento MIRA, es importante preguntarse  ¿Quiénes se beneficiaron y quiénes están detrás de esta trampa a la democracia colombiana? La opinión de León Valencia en la FM. Cada jueves en la FM (94.9), León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación, tendrá un espacio de opinión en el programa matutino.https://pares.com.co/wp-content/uploads/2018/03/LV.mp3

  • ¿Sacar la violencia de la política o la violencia nos sacará de la política?

    Por Alejandro Jiménez González, investigador En vísperas de las elecciones legislativas de este año, vale toda la alegría – más no la pena – resaltar que serán las primeras elecciones con una guerrilla convertida en partido político, cuyo debut en la arena política será luchando por votos y no por restringir la contienda electoral. A esto se suma la declaración de la rezagada guerrilla del ELN de cesar hostilidades durante tres días para el correcto funcionamiento de la jornada del 11 de marzo, a modo de gesto unilateral de paz. Es verdad que hace dos décadas atrás hubo movimientos guerrilleros colombianos que dieron el salto cualitativo para participar desde la legalidad en la política, no obstante, el gran hito histórico que marca la actual coyuntura se da por la claudicación del uso de las armas como forma de hacer política ante un gran clamor por la paz y de la necesidad de una reconciliación nacional y política. Con el Acuerdo de paz de La Habana se abrió la ventana de oportunidad para repensar una posible participación en el sistema democrático de personas y movimientos sociales y políticos, que hasta el momento habían estado ajenos y relegados de cualquier toma de decisiones en el país como lo han sido organizaciones de víctimas, inclusive tendrían acceso quienes durante 53 años tomaron la decisión de empuñar las armas para romper ese cerco excluyente que se levantó alrededor del ejercicio del poder político legal. Esto tomó forma bajo la premisa de la llamada apertura democrática, idea que sólo podrá ser realizable siempre y cuando la violencia sea expulsada de la política; con el tránsito de una guerrilla a movimiento político sin armas y con la extirpación de criminales y mafiosos que han cooptado el sistema electoral colombiano. Sin embargo, ante los acontecimientos de violencia presentados en los últimos días durante el desarrollo de la campaña electoral, llevan a plantear distintos interrogantes – sólo me detendré en los cometidos contra miembros de FARC-: ¿Por qué no nos parece que son unos contendientes políticos validos dentro del sistema electoral? ¿Qué hace que la cárcel sea la mejor salida para otorgar un castigo y no la concurrencia en un sistema de justicia transicional para aquellos que participaron en un conflicto armado? ¿Por qué no hacerlos partícipes de diálogos equitativos para intercambiar ideas y propuestas de país que deberían ser llevadas al legislativo? ¿La mejor muestra del ejercicio de la democracia colombiana es el garrote, los huevos, las piedras y, en el peor de los casos, las balas? ¿Nos ufanamos de ser la democracia más antigua de América Latina, pero tenemos una sociedad con comportamientos eminentemente fascistas? Entre febrero y marzo del año pasado el país presenció el desarme de los hombres y las mujeres que durante años empuñaron un arma como forma de ejercicio de poder, ahora, se presentan ante nosotros despojados de un instrumento bélico pero dotados de voluntad para transformar no solo el imaginario que teníamos sobre ellos sino también los repertorios de acción en la exigencia de derechos y construcción de país. Un momento en el que Colombia pudo verse nuevamente al espejo y reconocerse así misma como una nación en cimentación tras muchos años de dolor. Si bien no es la primera vez que hay un proceso de paz en Colombia, éste ha sido catalogado por la comunidad internacional como uno de los mejores hasta ahora alcanzados, a pesar de las imperfecciones evidenciadas en los quince meses que lleva la implementación de los Acuerdos firmados en el Teatro Colón. En efecto, una consecuencia de lo anterior es la negativa a construir a partir de ideas, argumentos y con discusiones enriquecedoras para la esperada apertura democrática. Las heridas de la guerra no pueden ser sanadas si nos empeñamos exclusivamente en hurgar en ellas para repetir el traumático ciclo de violencia y no en la recuperación de la memoria colectiva para la reparación de las víctimas. Mecanismos como el sistema de justicia transicional encarnado en la JEP y la Comisión de la Verdad serán los encargados de hacer una reconstrucción ética y categórica sobre la dignidad humana, a partir del recuento de los episodios más dolorosos que han dejado más de cinco décadas de un conflicto armado interno. Un reconocimiento y resarcimiento de los errores para no volver a caer en ellos, lo cual requiere de la pluralidad de relatos existentes y, antes que nada, la restauración de derechos a quienes padecieron el rigor del conflicto. Si estamos en el camino por acabar con el gran espectro de la guerra, ¿cuál es el miedo ahora?

  • La violencia política procesa la democracia en Colombia

    Por Ariel Ávila Diecisiete hechos de violencia política y social contrastan con el descenso de la amenaza de la violencia política organizada producto del proceso de paz. En Colombia era tradicional la violencia que ejercían grupos armados ilegales contra candidatos a cargos de elección popular o contra los votantes. Sin embargo, desde el año 2010 esta tendencia comenzó a descender aceleradamente. Ahora, a unos cuantos días de las elecciones a Congreso de la República y a menos de tres meses de la primera vuelta presidencial, se vivirán por primera vez en Colombia unas elecciones sin la amenaza de grupos armados ilegales, pero a la vez, para muchos aspirantes, son los comicios más violentos y agresivos que se hayan vivido en años. Esta realidad del proceso de paz choca con un nuevo tipo de violencia política en Colombia, una violencia de tipo más indeterminado, subterránea, sin autor claro, una violencia más social, que parece repetirse en todo el mundo occidental, y que se transa con grados altos de intolerancia y agresividad. Se han presentado 17 de estos hechos, los últimos tres el fin de semana pasado, que fueron de los más graves. El primero se presentó en el departamento de Boyacá, ubicado en el centro del país. Allí, un hombre con machete agredió a la candidata Fany Zambrano, quien aspira a la cámara de representantes. Al parecer, el agresor la acusó de ser una política tradicional y corrupta, y sin mediar palabra la agredió. El hecho dejó tres heridos. Al hijo de la candidata le debieron coser 24 puntos para cerrarle una herida en el brazo. En casi todo el país hay un cansancio con la clase política y para muchos todo aquel que haga política es un corrupto. El otro hecho ocurrió en el departamento de Antioquia, donde estalló un artefacto con baja carga explosiva en medio de una concentración política y el resultado fue de nueve heridos. El hecho más grave se presentó el viernes, en la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta. Allí, una concentración política del candidato que puntea las encuestas, Gustavo Petro, fue rodeada por decenas de personas que agredieron de forma violenta la caravana donde iba el candidato. Se vivieron verdaderos momentos de tensión, y durante unos minutos por redes sociales circuló una versión que aludía a disparos. Sin embargo, esto último no fue confirmado. Los que protestaban, le gritaban castrochavista y acusaban al candidato de querer convertir a Colombia en Venezuela. Pero todo parece indicar que varias de las personas que llegaron a la protesta habían sido pagadas por políticos de la región. En todo caso, aún todo es materia de investigación. Los otros hechos se han presentado, principalmente, contra el partido de la Fuerza Alternativa, surgido de la antigua guerrilla de las FARC, y otros tantos contra la campaña del Centro Democrático, partido del expresidente Uribe, quien también el viernes pasado fue abucheado en Popayán, y lo que era una protesta pacífica derivó en disturbios. Todos estos hechos de violencia, tal vez con excepción del de Antioquia, que dejó nueve heridos, tienen tres características. Por un lado, niveles altos de agresividad ideológica. La polarización entre izquierda y derecha es inmensa. Venezuela, como en el resto del continente, se ha metido en la contienda electoral, donde la estrategia de varias campañas políticas se hace bajo el presupuesto de evitar lo que llaman el castrochavismo de Colombia, llegando al punto de que todo aquel que no esté con determinado candidato es tilado de ultraizquierdista. En segundo lugar, se ha producido una polarización entre la guerra y la paz, en la cual se ha creado la idea absurda, pero que se repite por todo el país, de que todo aquel que apoyó la paz es terrorista y guerrillero y el que no la apoyó es un estúpido o paramilitar. Pero la otra polarización, que también recorre casi todo el mundo occidental, es un tipo de polarización basada en la religión y en principios morales de la tradición judeocristiana. Incluso temas básicos de igualdad de género, respeto a las minorías sexuales, son considerados como aspectos de ideologías de género radicales. De hecho, un candidato presidencial se pronunció en contra del uso del preservativo y dijo: “Más valores menos condones… Yo no estoy de acuerdo con el uso del condón”. Hay un debate profundo sobre los valores de la sociedad colombiana y se ha despertado el fanatismo. Estas tres polarizaciones han provocado una campaña particularmente agresiva y violenta, cuando se esperaba por primera vez en décadas una campaña pacífica. Publicado en El País

  • Los trinos de León: el pulso político en Twitter

    Por: Redacción Pares Nuestro director, León Valencia, está trinando como nunca: ¿Qué dice la última encuesta presidencial sobre el pulso electoral del país? La encuesta de Cifra & Conceptos para Caracol Radio y Red Más Noticias. Marzo 2018 El proceso de paz con las Farc es el factor que está transformando la política colombianas, a eso se debe, en buena parte, el protagonismo de Petro — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 1 de marzo de 2018 Falta mucho, faltan las elecciones del 11 de marzo y la primera vuelta, pero hoy la encuesta cifras y conceptos pone a Petro y Duque en segunda vuelta. Será así? — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 1 de marzo de 2018 Si Petro saca la lista De la Decencia al Congreso y su consulta pone 2.500.000 de votos este 11 de marzo es altamente probable su paso a segunda vuelta — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 1 de marzo de 2018 Si el Polo y los Verdes sacan sus listas al Congreso con buenas votaciones es Fajardo quien tiene grandes posibilidades de pasar a segunda vuelta — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 1 de marzo de 2018 La encuesta de Cifras y Conceptos en la que Petro y Duque encabezan ha generado mil preocupaciones, pero no se puede dar por hecho que está sea la foto de segunda vuelta, falta mucho, hace meses encabezaba Vargas Lleras y después por largo rato fue Fajardo el primero, todo cambia — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 2 de marzo de 2018 La encuesta reitera la tendencia de la realizada por Cifras y Conceptos, las consultas jalonaron por el momento la intención de voto https://t.co/BxRr9VnzhP — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 4 de marzo de 2018 Después del 11 de marzo esto se va a poner muy bueno para los analistas: Petro y Duque apostarán por la polarización que les está dando resultados y Fajardo, Vargas Lleras y De la Calle tendrán que replantear sus campañas para hacer protagonista al centro del espectro político — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 5 de marzo de 2018 Alguna vez le dije a Vargas Lleras que lo que más le convenía era correrse hacia el centro, que el espacio de la derecha ya lo tenía colonizado el uribismo y los sectores conservadores afines, pero su entorno prefirió radicalizar el discurso contra La Paz y eso no ha funcionado — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 5 de marzo de 2018 Si la primera vez que personas del uribismo instigaron un acto de agresión contra el candidato Timochenco las autoridades hubieran actuado y las fuerzas políticas condenado el hecho no estaríamos lamentando la violencia que se está tomando la campaña — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 5 de marzo de 2018 La raya la debieron trazar las autoridades, los partidos y la sociedad la primera vez que personas del uribismo instigaron un acto de violencia contra el candidato Timochenco https://t.co/s18eWZRPXz — León Valencia (@LeonVaLenciaA) 5 de marzo de 2018 Sigue la discusión en @LeonVaLenciaA y @parescolombia

  • El voto en blanco y la abstención son una gran estupidez

    Por: Redacción Pares El subdirector de la Fundación Paz & Reconciliación-Pares, Ariel Ávila, en entrevista con Pulzo.com presenta su análisis sobre el panorama electoral del 11 de marzo, el día que los colombianos van a ir a las urnas para elegir un nuevo Congreso.  ¿Cuáles son los partidos con los candidatos más cuestionados? ¿Cuáles son los vínculos entre la ilegalidad y algunos candidatos? ¿Cuáles son los clanes políticos que pretenden incrementar su poder en el congreso? ¿Qué falencias tiene el sistema electoral? Estos interrogantes los responde el analista estrella de Pares: Publicado en Pulzo.com

  • ¿Cuál es la decisión política de Santos con el ELN?

    León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliaciòn (Pares), habla con El Tiempo sobre cómo podría responder el Gobierno de Juan Manuel Santos ante las amenazas del ELN en Bogotá. Publicado en El Tiempo

  • Richard Aguilar: La sangre se hereda y el vicio se pega

    Cuando se habla de los herederos de la parapolítica entre analistas, uno de los primeros nombres que se viene a la mente es el de Richard Aguilar, ex gobernador de Santander y ahora candidato al senado por el partido Cambio Radical. Richard Aguilar, foto principal de su cuenta de Twitter @RICHARDAGUILARV Richard es hijo y heredero político de Hugo Aguilar, el ex coronel de la policía y ex gobernador de Santander condenado a siete años en prisión por parapolítica, de los cuales solo cumplió cuatro.  Recientemente, fue capturado por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito. Richard también es hermano de Nerthink Mauricio, senador por el Partido de Integración Nacional (PIN), reconocido partido protagonista del escándalo de la parapolítica en  el periodo 2010 a 2014. Nerthink se retira de su carrera en el senado para aspirar por la gobernación de Santander en el 2019. El Coronel Hugo Aguilar heredó a sus hijos su estructura política que comenzó cuando se eligió como diputado en Santander en 2001 en alianza con el Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Después renunció y con más apoyo paramilitar llegó a ser gobernador de Santander por el PIN, antiguo Convergencia Ciudadana. Luego, el Coronel Aguilar intentó repetir en la gobernación, pero fue inhabilitado y destituido por 20 años por nexos con paramilitares.  Es ahí cuando Hugo Aguilar presenta a Richard Aguilar como su sucesor, y perfila a su hijo Nerthink para el senado, de tal manera que pudieran engranar una maquinaria política con alcance regional y nacional. Recientemente el coronel fue detenido tras investigaciones que concluyen que Aguilar posee propiedades y bienes avaluados en más de 15 mil millones de pesos, entre los cuales se conocen 29 inmuebles y 4 carros de lujo. Se cree que estos bienes provienen de lavado de activos que pertenecieron al Bloque Central Bolívar de las AUC. Entre tanto Aguilar dijo no tener dinero para pagar los más de 6 mil millones de pesos impuestos en su condena por parapoltica, dinero que debía pagar a víctimas de las AUC. Esta situación se produce al finalizar la campaña de su hijo Richard de quien la Fundación Paz & Reconciliación (Pares) estima que obtendrá una alta votación que se podría aproximar a los 80 mil votos principalmente en Santander, caudal político natural de los Aguilar. La apuesta Para las elecciones legislativas 2018 los Aguilar se la juegan una vez más por el senado, esta vez de la mano de Cambio Radical, partido de Kiko Gómez, Oneida Pinto, Rodrigo Lara y German Varón Cotrino. Desde su llegada a la gobernación de Santander en 2012, Richard se encargó de construir su propia estructura política. Sin embargo, el apoyo de su padre ha sido fundamental para poder entrar a la maquinaria de Vargas Lleras, es decir para que fuera avalado por el partido Cambio Radical. Durante la Gobernación de Richard, la casa Aguilar manejó contratos que se dirigieron hacia mega-proyectos regionales, y se gestionaron recursos para obras departamentales, lo cual fue fundamental para entender la dinámica que, junto a entidades como la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) y la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), INVÍAS y otras entidades, incrementaron su capital electoral, político y económico. Las prácticas irregulares de los Aguilar parecen ser su mejor carta de presentación. Por mencionar algunos de los casos, se encuentra el de Samuel Melo, uno de los contratistas privilegiados durante la Gobernación quien fue el encargado del “Plan de medios” de la Gobernación, de donde salieron millonarios contratos. Entre ellos, las páginas web ‘piratas’. Esto fue denunciado por Manolo Azuero en julio de 2013, pues desde la Gobernación se ejecutaron, en menos de un año, más de 3 mil millones de pesos, en donde gran parte de dicha inversión terminó en manos de páginas web que el consultor Samuel Melo montó. Estos contratos tenían el único propósito de captar dinero público, ya que los diseños no cumplían los estándares de calidad, los contenidos eran vagos y tampoco tenían visitantes. Algunas de estas páginas eran: http://www.santandervive.com comnoticierodesantander.com Varias ya no existen, pues les daban pautas por algunos meses y luego se bajaban de la red Sumado a lo anterior, Virgilio Galvis Ramírez, otro poderoso contratista del departamento de Santander, sobretodo en el sector Salud, fue uno de los soportes más importantes para la Casa Aguilar. El anterior Secretario de Salud de Santander, Juan José Rey, era cuota del congresista. Sumado a lo anterior, la Casa Aguilar cuenta con el apoyo de una ficha clave para su proyecto en Santander, Carlos Fernando Sánchez. Este influyente exasesor en la Gobernación fue pieza fundamental en el desarrollo turístico de la región, y es considerado la mano derecha de la casa Aguilar. Estuvo a cargo de la Corporación Panachi desde la administración de Hugo Aguilar, y dirigió el proyecto prioritario de Richard Aguilar, el Ecoparque, Cerro del Santísimo de Floridablanca, el cual costó inicialmente 45 mil millones de pesos. Pero al final costó más de 60 mil millones, convirtiéndose en objeto de investigación. Este proyecto, y otros megaproyectos en el departamento, como el Acuaparque Nacional del Chicamocha y el Parque Acuático El Lago –que costaron más de 100 mil millones de pesos- fueron la fuente con la que hizo campaña Mauricio Aguilar. Trabajos gestionados por su hermano Richard y a los que hoy no les puede cobrar réditos políticos por las investigaciones en las que están inmersos. El escenario anterior debe ser tenido en cuenta por el papel que ha jugado el turismo regional en el proyecto político y económico de la Casa Aguilar, pues desde la Gobernación de Hugo Aguilar, con la construcción del Parque Nacional del Chicamocha (Panachi) y con los megaproyectos que la Gobernación de Richard gestionó, se ha buscado ganar capital político que siga proyectando y reforzando a largo plazo el poder de la familia Aguilar. Aún más, si personas clave como Carlos Fernández Sánchez aseguraron que estos megaproyectos turísticos regionales generarán 15 mil empleos directos, y que el departamento recibirá alrededor de 1 billón 500 mil pesos. Siguiendo la información publicada referente a los cupos indicativos o “la mermelada” que congresistas recibieron para influir en los fortines políticos regionales de congresistas, en Santander se conoció que Mauricio Aguilar, como senador del PIN, gestionó al menos siete contratos para obras en carreteras distintas del departamento, y como indica el libro «Herederos del Mal», recibió un monto total de 14 mil 500 millones. De los cupos indicativos, para cada uno de los seis contratos que se conocieron eran el mismo monto: 443 millones 669.724, y aunque debido a la particularidad de la infraestructura vial de cada municipio estas asignaciones deberían ser disímiles con rubros específicos, esto no se presentó y se realizó una repartición igualitaria para cada Alcaldía. La lista de contratos que beneficiaron a los Aguilar es larga y la campaña a senado se cierra en pocos días. No se puede esperar más que ver a los Aguilar una vez más en el Congreso, apoyando la agenda de una bancada robusta de Cambio Radical. Las expectativas son grandes para el futuro del Clan Aguilar, aun cuando su cabeza se encuentre en aprietos con la ley. Ya se probó una vez muy bueno en mantener y articular su estructura política desde las rejas, y si los Santandereanos siguen favoreciendo a esta estructura que actúa mafiosamente, tendremos Aguilar para rato. La sangre se hereda y el vicio se pega.

  • Consejería Presidencial para los DDHH, aliado de Pares en la construcción de paz

    Por: Empresas y Paz. Línea Conflictos Asociados al Desarrollo Paula Gaviria, Consejera Presidencial para los Derechos Humanos, en conversación con Pares, reafirmó el compromiso de trabajar en la promoción,  protección y defensa de los DDHH, en el marco de la construcción de paz. A través del Plan Nacional de Acción de DDHH y Empresas, formalizado por el presidente en diciembre de 2015, la Consejería viene trabajando en los territorios promoviendo diálogos constructivos para generar acciones preventivas, evitar conflictividades y construir una visión compartida de futuro. “El departamento de Córdoba es un escenario privilegiado porque contamos con la voluntad política de la institucionalidad y también con el apoyo de las empresas y de la sociedad civil. Venimos trabajando de la mano de USAID y Pares en una estrategia de formación a las comunidades”, afirmó Gaviria. En el marco de la implementación del plan, los sectores minero energético, industrial e infraestructura han sido priorizados e identificados como fundamentales para el trabajo en DDHH desde la actividad empresarial. La Consejería ha invitado a los empresarios a hacer declaraciones públicas, a comprometerse de manera positiva con el respeto a los DDHH, a desarrollar la debida diligencia en su operación y a hacer una evaluación de riesgos anticipadamente. El 2018 es el último año de vigencia del Plan, razón por la cual la Alta Consejería se ha propuesto generar acciones para darle sostenibilidad entre las cuales está la elaboración de una segunda fase, que fortalezca los organismos de gobernabilidad a nivel nacional y en los territorios (entidades del Estado y Comisión Asesora) “Para nosotros es muy importante darle continuidad al Plan, a través de las alianzas que tenemos con diferentes actores en los territorios”, concluyó.

  • Por el ojo de la chapa: ELN, CNE salva a Peñalosa, Encuestas presidenciales polarizadas

    Por: Redacción Pares El director de la Fundación Paz & Reconciliación analiza los hechos políticos más importantes de la semana en #PorElOjoDeLaChapa. Esta semana:  1. Negociaciones con el ELN y ataque en Norte de Santander 2. CNE hunde revocatoria de Peñalosa 3. Encuesta presidencial polarizada. Síguenos en  twitter: @preconciliacion Instagram: @parescolombia FB: @parescolombia

  • Y ahora… ¿Qué va a hacer el periodismo en el postconflicto?

    ¿Cómo cubrió el periodismo colombiano la guerra?, y ¿cómo debe ahora cubrir el postconflicto? La Universidad Central, Debates del periódico El Espectador y la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) se reunieron a discutir cuál debe ser el papel de los periodistas en este nuevo contexto del país. “En ocasiones lo hicimos mal y en otras muy mal”, dijo como evaluación la periodista Claudia Palacios, directora de noticias “Tu mundo hoy” de Citytv- El Tiempo, al recapitular cómo cubrieron los periodistas la guerra y la causa de por qué “Para el ciudadano los medios somos parte del problema”. León Valencia, director de la Fundación Paz y Reconciliación, explicó que la confusión durante la guerra, se debe, precisamente, a que ésta se basa en el engaño al enemigo y a la opinión pública, el reto, dijo “es descubrir el engaño y construir diferente”. De acuerdo con León, la clave está en “construir caminos más veraces y más plurales”. El director de Noticias Caracol, Juan Roberto Vargas, dice que el reto está en salir de “la guerra mental en la que estaban los periodistas” y darse cuenta que el postconflicto redescubrió un país con muchos problemas que hasta ahora se están identificando. Para Mauricio Arroyave, presentador y periodista de Canal Capital, el reto del periodismo radica en “combatir la desidia que genera el postconflicto”. Mientras que para Daniel Pacheco, director de Zona Franca Canal Red+TV, el periodismo en este contexto debe diversificar sus fuentes y encontrar los matices, ya que durante la guerra se concentró “en el bando del poder”. El segundo semestre de 2018, La Fundación Paz y Reconciliación con la Universidad Central realizarán el diplomado “Retos y desafíos de los medios en Colombia: hacia un periodismo comprometido en escenarios de comunicación para la paz”, en la modalidad laboratorio-taller se abordarán temas como: la historia contemporánea del conflicto en Colombia, medios, periodismo y comunicación en escenarios de paz y los desafíos del periodismo en este contexto.

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