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- Los resultados del plebiscito
Los departamentos que más han sufrido la inclemencia de la violencia efectivamente fueron los que mayor apoyo dieron al plebiscito. Según los datos de la Unidad de Víctimas, departamentos como Antioquia y Valle del Cauca son los que mayor número de víctimas reportan, pero como la proporcionalidad con respecto a la población entre estos departamentos y territorios como Vaupés, Putumayo o Guaviare es ampliamente desigual, decidimos homogenizar los datos y de ese modo comparar la proporción entre víctimas del conflicto armado y población total de cada uno de los departamentos, luego revisamos los resultados del plebiscito, el resultado se puede ver en la tabla 1. Tabla 1. DepartamentoPoblación CensoNo de VíctimasTasa victimasPorcentaje por el SiChocó245.923467.493190,179,76Putumayo168.535292.029173,365,5Guaviare65.15099.907153,352,86Caquetá284.055396.949139,746,96Arauca165.464154.85093,648,63Cauca547.916479.94287,667,39 Fuente: Datos Registraduría Nacional, DANE y Unidad de Víctimas. Procesados por Fundación Paz y Reconciliación. El del Chocó es el que mayor número de víctimas registra según los datos suministrados por la Unidad de Víctimas, y fue justamente el departamento con mayor número de votos a favor del SI, en total cerca del 80% de los votos válidos fueron para esta opción lo mismo sucede en departamentos como Cauca y Putumayo, regiones en dónde todos los municipios ganó el SI, por una ventaja significativa. Fíjese, que al cruzar las diferentes variables sobre presencia de grupos armados ilegales y economías ilegales, los municipios beneficiarios del grueso de los planes, programas y proyectos contenidos en el acuerdo tenían una dirección específica a estos territorios, incluso en departamentos dónde la victoria del NO fue significativa, basta con revisar los datos en regiones como el Urabá y Bajo Cauca en el departamento de Antioquia. Otro de los escenarios interesantes por observar es lo ocurrido en Caquetá y Arauca, departamentos con presencia historia de grupos armados ilegales en los que los resultados favorecieron mayoritariamente al NO. Lo primero que se debe advertir es que el margen de diferencia entre estos departamentos es muy pequeña, en Arauca por ejemplo la diferencia es apenas del 2,64% muy similar a los resultados nacionales. Al desagregar los resultados electorales, encontramos que la tendencia del departamento la define –como es de esperarse- el municipio con mayor potencial electoral, en este caso Arauca, capital, la cual tuvo como resultados un 34,94% (8.159 Votos) votos por el SI y un 65,05% (15.191 Votos) por el NO. Los datos sobre presencia de grupos armados ilegales en este departamento han demostrado que la intensidad del conflicto armado se ha concentrado en municipios como Fortul, Arauquita, y Tame, municipios en los que el SI ganó, esto una vez más nos da indicios para demostrar que efectivamente los territorios en los que más se ha vivido la guerra y por ende los principales beneficiarios del acuerdo, ganó la opción para la implementación de los acuerdos. El NO tuvo como principal nicho las capitales y ciudades intermedias del país, la ruralidad, la cual mayoritariamente se expresó a favor del SI, no contó con el peso poblacional suficiente para desequilibrar la balanza a su favor. Tal como se contempló en los acuerdos, hay una necesidad urgente de generar mecanismos de representación política en aquellos lugares que por baja densidad poblacional suman muy pocos votos, pero los que a su vez concentran el mayor número de necesidades por resolver. Temas relacionados: Resultados electorales del plebiscito por la paz (mapa interactivo)
- Se aplaza el desarme de las FARC
Contra todos los pronósticos ha ganado el No a los acuerdos de paz en Colombia. Ha sido derrotado el Si por un estrecho margen. Con este resultado se aplaza el desarme de las FARC y el cierre del conflicto armado. La situación es de gran incertidumbre. Una fuerza de oposición, el Centro Democrático, encabezada por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, con menos del veinte por ciento del Congreso y sin nada de gobernabilidad en las regiones se ha alzado con la victoria contra una coalición de gobierno de los partidos mayoritarios liderada por el presidente Santos. También sufrió el revés la izquierda que con innegable fervor acompañó estos acuerdos. Algunas causas de la derrota del Si: la baja popularidad de Santos, el rechazo que suscitan las FARC especialmente en las urbes del centro del país, el miedo de mucha gente a los cambios que traerían los acuerdos de paz y una habilidosa explotación del conservadurismo del país por parte de las oposición de derechas. Los ganadores han dicho que procede renegociar los acuerdos con las FARC, especialmente en dos puntos: exención de cárcel para los líderes de la guerrilla que les había sido concedida a cambio de juicios en el Tribunal Especial para la paz y condenas con restricción de libertad y compromisos de verdad y reparación; y, su participación directa en la política que fue punto fundamental de la reivindicaciones de la insurgencia. El presidente Santos en una corta alocución señaló que mantenía el Cese Bilateral de las Hostilidades y enviaría su delegación a conversar con las FARC para definir el futuro. Al tiempo iniciaría un dialogo con la oposición para aclarar el quehacer de ahora en adelante. Pero es evidente la grave dificultad y el escaso margen de maniobra política que tiene Santos para encabezar una renegociación de los acuerdos. La oposición quedó con la mayor capacidad de decisión en sus manos en una situación completamente atípica Las FARC manifestaron desde la Habana que seguirán en la lucha por la paz, pero no ocultaron su enorme desconcierto. Los acuerdos que habían sido aprobados por unanimidad en su X conferencia han sido negados por la voluntad popular y tendrán que sentarse a reflexionar sobre la posibilidad de renegociar. Lo más probable es que aceptando la oferta de mantener del cese de los fuegos y las hostilidades piensen en nuevo escenario de negociación en el que una Asamblea Nacional Constituyente sea la pieza central de las conversaciones con el gobierno en funciones y con la oposición triunfante en el plebiscito. Aprovecharían para poner a discusión nuevamente sus propuestas de reformas sociales, económicas y políticas que les fueron negadas en los cuatro años de negociaciones. En esta nueva situación podría tener cabida el ELN que levanta entre sus banderas la Constituyente y que ha insistido en la participación activa de la ciudadana en las conversaciones de paz con el gobierno. Un escenario catastrófico no descartable es que después de un periodo de cese de las hostilidades retorne la confrontación armada y la guerrilla de las FARC confluya con el el ELN en acciones militares que prolongarían la guerra que ha vivido el país en los últimos cincuenta y dos años. Para evitar este escenario doloroso es preciso seguir trabajando con mayor vigor desde los movimientos civiles por la paz, desde quienes por fuera del gobierno, de los partidos y de las FARC hemos realizado campañas por el apoyo a los acuerdos de paz. Tenemos que buscar un nuevo escenario de negociación y apoyar la decisión del gobierno de las FARC de mantener el cese al fuego y a las hostilidades que eventualmente incluya al ELN. Bogotá octubre 3 de 2016 Análisis publicado en univision.com
- Las Farc, de la guerra a la política
Luego de un arduo y largo conflicto entre conservadores y liberales, recrudecido por el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, Las Ligas campesinas del Tolima de tendencia liberal, se agruparon para resistir la violencia impuesta por los partidarios conservadores. Del encuentro propiciado entre campesinos y bajo la orientación de la marcha comunista, surgió el Ejército Revolucionario Nacional, el cual, dio carácter de zona liberadas a los movimientos agrarios de “Repúblicas independientes” como modelo agrario. La respuesta del gobierno central a esta iniciativa campesina en el Tolima, fue la ruptura por medio de la “Operación Exterminio” de orden militar realizada el 18 de mayo de 1964, impuesta bajo los lineamientos del plan Latin American Security Operation, diseñado por el gobierno estadounidense en contra de los posibles brotes de comunismo en Latinoamérica. Los bombardeos por parte del ejército nacional fueron dirigidos en las zonas de concentración campesina en Marquetalia. Esta operación da inicio a la resistencia armada en Colombia, por parte de un grupo guerrillero que consolidó y unificó el ideario de los movimientos de izquierda liberales en la zona de “Repúblicas independientes”. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias, inició bajo el mando de Manuel Marulanda Vélez, con el apoyo directo del Partido Comunista en cabeza de Jacobo Arenas, asimismo, con la Alianza Obrera Campesina, se propuso la unidad guerrillera y de movimientos sociales para ampliar el programa de resistencia agraria en todo el país. Por estos hechos, se inicia la etapa de conflicto social y armado con mayor prolongación en el país, que dio vida a la guerrilla más antigua del continente. Las directrices y estrategias en los próximos años, por parte de las FARC, fueron dirigidas a la combinación de la lucha armada, política y el objetivo de duplicar combatientes y frentes de la guerrilla. Adentrados los años ochenta, las FARC se designan como el Ejército del Pueblo, en busca de orientar su lucha con el apoyo de la población civil que estuviera de acuerdo con sus reivindicaciones y de igual forma, lograr la promoción de movimientos sociales de protesta y huelga, realizados en el país a finales de los años setenta. Posteriormente su lucha idearía, dio frutos y se logró establecer la mesa de diálogos entre el grupo armado irregular y el gobierno de Belisario Betancourt en 1984. En la mesa de diálogos se dio como resultado los Acuerdos parciales de la Uribe entre las dos partes. En primera instancia se estableció el cese al fuego bilateral, sin embargo, no se constituyeron parámetros para la desmovilización del grupo armado, ni los mecanismos necesarios para su reinserción e implementación de lo acordado hasta ese momento. De los acuerdos surge la posibilidad de la creación de la Unión Patriótica (UP), como partido que buscaba el trabajo conjunto entre los miembros de las FARC-EP, los movimientos civiles de izquierda y el redireccionamiento del Partido Comunista. Este escenario fue aprovechado por las FARC para promover el nuevo partido político y realizar proselitismo por distintas zonas de control en el país. El pleno del estado mayor central de la organización armada, oriento la creación de las Uniones solidarias y los núcleos bolivarianos para continuar las tareas de campaña en lugares de concentración de los partidarios de la UP. Los acuerdos entre el gobierno Betancourt y las FARC, no llegaron a su final, debido a la violencia política de los sectores de extrema de derecha y a la violación reiterada del cese de hostilidades entre las partes. La violencia política en contra de la UP, resultó en el extermino del partido con el asesinato de más de 3000 militantes, esto generó la reunificación de las FARC-EP y la continuación de la lucha armada y política, con una reivindicación más en su programa. A inicios de los años noventa, se dieron otros dos procesos fallidos de negociación, el primero fue propuesto como la continuación de lo avanzado con el gobierno Betancourt. Este proceso se llevó a cabo con la participación de otras guerrillas, que si resultaron en su desmovilización, pero por parte de las FARC-EP, estas fracasaron adentrado 1993 al llegar de nuevo a contradicciones entre las partes. El crecimiento de las FARC-EP a mediados de la década de los noventa y el cambio en su programa político a guerra de conquista y de movimientos, trajo consigo fuertes golpes al Ejercito Nacional y a la sociedad civil por parte de la guerrilla. El recrudecimiento del conflicto, generó el nuevo intento de diálogos con el gobierno de Andrés Pastrana. Los diálogos de paz en este periodo, iniciaron con la creación de la zona de distensión, en una zona desmilitarizada de más de 40.000 km2, con el fin de generar un gesto conciliatorio y escenario donde llevar a cabo el proceso de paz con el grupo armado. Los acuerdos dieron lugar a avances teóricos, sin embargo, las tensiones y hostilidades tuvieron un incremento vertiginoso lo que llevó a otro periodo de negociación finalizado. Las tensiones en este periodo de negociación esta demarcado por el evento conocido como “La Silla Vacia”, el jefe guerrillero Manuel Marulanda Vélez incumplió la cita con el presidente de la República para la apertura pública de las negociaciones. A pesar del impase y de las constantes congelaciones de los diálogos por cuenta del reclamo que hacía el grupo armado ante el avance paramilitar, sumado a los ataques a poblaciones, pescas milagrosas y secuestros promovidos por las FARC-EP, las conversaciones continuaron hasta el momento en que se produjo la toma y posterior secuestro del avión en el que viajaba el senador Jorge Eduardo Gechem, que provoca la terminación de los diálogos. Durante este tiempo se dispuso un programa en el que se posibilitó que las acciones bélicas se dirigieran a los centros urbanos y sus exigencias aumentaran con respecto a las condiciones de sus integrantes en estado de detención. El accionar de las FARC-EP, conllevó al ascenso a la presidencia a Álvaro Uribe, por su política de guerra dirigida a combatir a la guerrilla, dispuso su plan de gobierno en contra de la organización guerrillera, el cual, buscó su estigmatización y el uso de toda la fuerza estatal para debilitar militarmente a la guerrilla. Esto trajo consigo, el incremento de violencia y el conflicto en el país. En el 2012 las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos, después de ocho años de constantes bajas durante el período de Álvaro Uribe, inician acercamientos para dar inicio a unas negociaciones, que terminan con éxito el 26 de septiembre de 2016, día en que se firma la paz con el grupo armado, quien para esta fecha se encuentra bajo el liderazgo de Rodrigo Londoño “Timochenko”. Ver documento de Memoria histórica Descargar Temas relacionados Este es el Secretariado de las Farc Asì es el frente Primero de las Farc
- Algunos hechos del proceso de paz en 2016
9 de febrero de 2016 Parlamentarios demócratas y republicanos en la Comisión de Relaciones Exteriores en el Senado de EE. UU. Introdujeron resolución en el legislativo de este país, donde se expresa un firme respaldo al proceso de paz en Colombia, dejando claro que el acuerdo debe contemplar castigos adecuados para los responsables de graves violaciones a los Derechos Humanos. 19 de febrero de 2016 Polémica por la presencia de varios de los líderes de las Farc en el corregimiento Conejo, en Fonseca, Guajira, en compañía de hombres armados, haciendo pedagogía por la paz. 1 de marzo de 2016 Según encuesta Gallup un 69 por ciento de los consultados desaprueba la gestión del Jefe de Estado. El 57 por ciento de los encuestados aseguró que el proceso va por mal camino, mientras que el 37 por ciento opinó que iba por buen camino. 18 de abril de 2016 Ante el auditorio de la Universidad Carlos Albizu en Miami, el procurador general, Alejandro Ordóñez, calificó de «impunidad» el acuerdo logrado entre los negociadores de Paz y los miembros de las Farc en La Habana. 19 de abril de 2016 Hillary Clinton, candidata del partido demócrata para las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, dijo que de llegar a la Casa Blanca continuaría ofreciendo un firme respaldo al proceso de paz en Colombia. 23 de abril de 2016 El guerrillero Hernán Darío Velásquez Saldarriaga, alias El Paisa, jefe de la columna móvil Teófilo Forero de ese grupo armado, se une a la mesa de negociaciones del proceso de paz que se adelantan en ese país para reforzar la participación del bloque sur de las Farc. 13 de mayo de 2016 Gobierno y las Farc logran consenso para darle “seguridad y estabilidad jurídica al acuerdo final” sobre el fin del conflicto involucra al Congreso de la República, a la Corte Constitucional, a los ciudadanos en las urnas y a la comunidad internacional. 17 de mayo de 2016 Según la viceprocuradora general de la Nación, Martha Isabel Castañeda, los funcionarios públicos que promuevan los acuerdos de paz estarían participando en política, lo que podría eventualmente llevarlos a incurrir en una falta disciplinaria. 19 de mayo de 2016 Se instaló la mesa técnica para fijar el protocolo de la salida de los menores de 15 años de los campamentos de esa guerrilla. 22 de junio de 2016 Gobierno anuncia cese bilateral con las Farc. 25 de junio. El expresidente Álvaro Uribe emite comunicado en contra del proceso de paz. Declaró que la firma de la paz sembrará nuevas semillas de violencia en el país. 27 de junio. Procurador se pronunció ante los acuerdos hasta ahora alcanzados y declaró que no garantizan desmovilización completa de guerrilleros de las FARC-EP. 28 de junio. Entra en vigencia el acto legislativo para la paz. Se le otorgó al gobierno las herramientas políticas, para poner en curso el desarrollo de los acuerdos que surjan de la mesa de negociación. 29 de junio. Llegan al país los funcionarios de la ONU, para dar inicio a la verificación, observación al cese al fuego entre las partes, al desarme de los guerrilleros de las FARC-EP y las zonas de concentración guerrillera. 5 de julio. Negociadores y máximos dirigentes de las FARC-EP, ordenan suspender mecanismos de violencia en contra de la población civil, como extorsión y reclutamiento forzado. 7 de julio. Congresistas del Centro Democrático, exigen consulta popular acerca de las zonas veredales establecidas por gobierno y FARC-EP. Se movilizaron a municipios que serán zonas de concentración con la propuesta. 8 de julio. El gobierno elige a César Gaviria como jefe de campaña por el sí al plebiscito. 13 de julio. El presidente Juan Manuel Santos, invita al expresidente Álvaro Uribe a un espacio concertación de los acuerdos hasta ahora alcanzados. 17 de julio. Centro Democrático en cabeza del expresidente Álvaro Uribe, se pronuncia en contra de la Jurisdicción Especial para la Paz, denunciaron que esta no será equitativa y tendrá vacíos jurídicos. 18 de julio. Corte Constitucional aprobó plebiscito para refrendar la paz y estableció, parámetros electorales de participación. 20 de julio. El expresidente Álvaro Uribe, declaró que aprobar los acuerdos de paz en el plebiscito, da total impunidad a los delitos cometidos por los guerrilleros de las FARC-EP. 21 de julio. Gobierno y FARC-EP, anuncian la introducción de enfoque de género de los acuerdos. Relevando el papel de la mujer como de población diversa. 28 de julio. El gobierno da comienzo a la estrategia de gran escala de pedagogía de los acuerdos. El equipo negociador, asegura que el plebiscito se tiene que encarar a conciencia e informados por parte de todos los colombianos. Al mismo tiempo, el expresidente Andrés Pastrana calificó que el plebiscito de la paz, es como una forma de amenaza y chantaje por parte del presidente Juan Manuel Santos al asegurar que si no hay plebiscito habrá guerra. 01 de agosto. Marcos Calarcá es designado por las FARC-EP, como jefe de la comisión de verificación de cese al fuego y desmovilización del grupo guerrillero. 03 de agosto. Centro Democrático lanza la campaña del NO en el plebiscito, que convoca el gobierno para refrendar los acuerdos con las FARC-EP. 05 de agosto. Anuncian protocolos para cese al fuego definitivo y dejación de armas. Las delegaciones acordaron implementación y fases de planeamiento. 10 de agosto. Los verificadores de la ONU inician recorrido por las zonas de concentración de los guerrilleros de las FARC-EP. 12 de agosto. Se anuncia como será el mecanismo de selección de magistrados de la Jurisdicción Especial para La paz. Se elegirán por medio de un comité autónomo que va desde el Secretario General de la ONU a personalidades del país. 23 de agosto. Centro de Democrático, por medio de declaraciones de su máximo dirigente Oscar Iván Zuluaga, pidió a la Procuraduría investigar y hacer seguimientos a la campaña por el Sí al plebiscito. 24 de agosto. El gobierno y las FARC-EP, concluyen el proceso de negociación. Se llega a buen término los acuerdos en la mesa de la Habana. Se anuncia que el plebiscito se llevará a cabo el 2 de octubre. 26 de agosto. El expresidente Álvaro Uribe manifiesta su postura acerca del acuerdo final entre gobierno y FARC-EP. Por medio del manifiesto de campaña por el No, el expresidente enuncia las principales críticas al acuerdo. 27 de agosto. El Estado Mayor Central de las FARC-EP, convoca a la X décima conferencia nacional guerrillera. El propósito es dar a conocer lo acordado en la Mesa de negociación de la Habana, el paso a movimiento político legal por parte de la guerrilla. Se anuncia que este dará inicio el 13 de septiembre hasta el 19 del mismo mes. 28 de agosto. “Timochenko” jefe máximo de las FARC-EP, declaró y ordenó el cese al fuego definitivo, el fin de la actividad ofensiva militar y mecanismos de violencia en contra de la población civil. 29 de Agosto. ELN declaró, que no comparte lo acordado en la Mesa de Negociación en La Habana. Sin embargo, manifiesta sus buenos deseos frente al cese al fuego definitivo entre las partes. 30 de agosto. Centro Democrático radicó demanda en contra del Acto Legislativo para la paz. El Centro Democrático en un acto público manifestó las críticas de los acuerdos y asegura inconstitucionalidad, este evento fue acompañado por 1.315.968 firmas que recogió el partido de oposición como manifestación de la población. 31 de agosto El Consejo Nacional Electoral, se pronuncia y acerca de la posibilidad de la campaña por la abstención al plebiscito. 01 de septiembre. Los expresidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, se unen para liderar la campaña del No al plebiscito. – La Corte Penal Internacional se refirió sobre los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC. La fiscal Fatou Bensouda, declaró que apoya y va seguir con el acompañamiento al proceso. 07 de septiembre. Gobierno confirma e insiste que funcionarios si pueden hacer campaña por el plebiscito. 12 de septiembre. Expresidente Andrés Pastrana, solicitó a presidente Juan Manuel Santos reunirse con Rodrigo Londoño Echverri “Timochenko” antes de la firma de los acuerdos. 13 de septiembre. Presidente Juan Manuel Santos, activó las unidades que vigilaran la terminación del conflicto, a través de la Comisión General de Garantías de Seguridad. 14 de septiembre. Senador Álvaro Uribe, declaró que el Sí puede ganar el plebiscito. Pide debate nacional con el presidente Juan Manuel Santos para exponer sus razones a favor del No. – Consejo Nacional Electoral, informó que hay 177 comités promotores por el Sí y el No en el plebiscito ya avalados. 15 de septiembre. Plebiscito por la refrendación de los acuerdos paz, recibió su primera demanda ante la Corte Constitucional. Demanda erradica por el Centro Democrático ante el Consejo de Estado. 17 de septiembre. Da inicio la Décima Conferencia de Las FARC-EP, con discurso del jefe de estado mayor Rodrigo Londoño Echverri “Timochenko”, como el acto de apertura. 19 de septiembre. Exintegrantes de FARC-EP y AUC en cárceles, apoyan acuerdos de negociación en La Habana y mediante carta solicitaron, que también se han tenidos en cuenta en la implementación de los acuerdos. 20 de septiembre. La Asamblea General de las Naciones Unidas respaldó el acuerdo final entre el gobierno y las FARC-EP. Reconocimiento internacional al presidente Juan Manuel Santos y a la ardua labor del país por la paz. 21 de septiembre. Consejo de Estado no asistirá a la firma del acuerdo final de paz, debido a la demanda entablada por el Centro Democrático, la cual debe ser fallada por esta corporación. 23 de septiembre. Se culminó la Décima Conferencia de las FARC-EP. Se declaró el apoyo del acuerdo final y se establecen directrices para el partido político que surja, asimismo, por medio de un congreso fundacional, se elegirá un nuevo Estado Mayor. – El Frente Primero de las FARC-EP, no se acogió al acuerdo y decido tomar un rumbo distinto como disidencia del grupo guerrillero. 25 de septiembre. ELN anunció cese al fuego unilateral, para facilitar la participación en el plebiscito de la población en las zonas donde hacen presencia. – La Unión Europea, hará las consideraciones necesarias para el posible retiro de las FARC-EP de la lista de organizaciones terroristas, una vez ya firmado el acuerdo final. 26 de septiembre. Se da inicio al acto de firma de la paz en Cartagena. Entre la Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla y el Presidente Juan Manuel Santos. Temas relacionados: Cronología del Proceso de Paz entre enero 2013 y noviembre de 2015 ¿Cómo se llegó al proceso de paz?
- Los dos hombres que firman la paz en Colombia
Colombia ha enfrentado una guerra con la guerrilla de las Farc que durante 50 años ha dejado miles de muertos, personas heridas, desplazados y víctimas de minas antipersonas. Todos los expresidentes en su momento intentaron llegar a un acuerdo con el grupo armado, sin lograr mayores éxitos, más allá de la liberación de algunos secuestrados. Hoy bajo la administración de Juan Manuel Santos y el liderazgo en la guerrilla de Rodrigo Londoño, más conocido como Timochenko, se firma la paz que tanto hemos anhelado por más de dos décadas. La Fundación Paz y Reconciliación describre quienes son los dos personajes encargados de ponerle fin a la guerra entre el Estado y las Farc. Juan Manuel Santos Juan Manuel Santos Calderón nació en el seno de una familia ligada tanto a los medios de comunicación como a la política. Sobrino-nieto del expresidente Eduardo Santos Montejo, (1938 y 1942). Primo de Francisco Santos Calderón, vicepresidente de la República entre 2002 y 2010. Tercero de los cuatro hijos de Enrique Santos Castillo y Clemencia Calderón Nieto. Cadete de la Escuela Naval en Cartagena, estudió Economía y Administración de Empresas y realizó cursos de posgrado en la Escuela de Economía de Londres, la Universidad de Harvard y la Escuela Fletcher de Leyes y Diplomacia. Antes de ingresar a la política hizo parte de las directivas del diario El Tiempo en donde participó además como periodista. Columnista de la Revista Cambio. Su vida política la inició al interior del Partido Liberal. Su primer cargo público fue como ministro de Comercio Exterior en la administración de Cesar Gaviria Trujillo, desde donde tuvo la oportunidad de liderar el proceso de apertura económica. Al finalizar este gobierno se dedica a analizar y opinar sobre la vida política de Colombia y se aparta de la administración de Ernesto Samper a quien hace oposición, sin que necesariamente tenga que apartarse de las filas del liberalismo. En 1998 participa dentro de la consulta del Partido Liberal que buscaba elegir un candidato para la Presidencia de la República que enfrentara al oponente conservador Andrés Pastrana y para esto propone por primera vez, un proyecto de Tercera vía para Colombia. En estas elecciones internas es derrotado por Horacio Serpa Uribe, quien a su vez pierde en su aspiración en llegar a la Casa de Nariño. A partir de ese momento acompaña al Partido Liberal en la oposición política que ejerce frente al Gobierno de Andrés Pastrana y asume la dirección de la Constituyente Liberal que buscaba cambiar los estatutos internos de la colectividad. Cuando el Gobierno de Andrés Pastrana toma la decisión de convocar a unas elecciones para la realización de un referendo que ayude a sanear las malas prácticas en la política, Juan Manuel Santos asume un liderazgo mucho más crítico de lo que hasta el momento había sido, no solo frente al entonces primer mandatario, sino también frente a la actitud de los demás partidos políticos incluyendo el liberal, quienes desataron una confrontación bastante fuerte que término por desestabilizar la economía nacional durante un par de semanas. Juan Manuel Santos hizo un llamado a calmar los ánimos por el bien del país, lo que motivó a Andrés Pastrana a invitarlo a formar parte del gabinete ministerial liderando la cartera de Hacienda. La aceptación a ser ministro de un gobierno conservador, desata la ira de algunos jefes del Partido Liberal, quienes lo tildan de “traidor”. En calidad de ministro de Hacienda realiza un fuerte apretón a las finanzas del país, proyecto que llamó “Sudor y Lágrimas”, para así hacerle frente al decrecimiento económico que presentó Colombia, luego de la crisis económica que venía padeciendo el país como consecuencia de la desertificación de los Estados Unidos durante el Gobierno de Ernesto Samper. En calidad de ministro de Hacienda sostuvo fuertes discusiones públicas con su entonces homólogo de la cartera de Trabajo Angelino Garzón, por cuenta de la reforma pensional que este último debía presentar a discusión del Congreso de la República. Al terminar el Gobierno de Andrés Pastrana comienza una oposición a la primera administración de Álvaro Uribe Vélez y más adelante presenta su nombre en la consulta liberal en el año 2002 para escoger un candidato a la Alcaldía Mayor de Bogotá, en donde sufre una segunda derrota electoral, esta vez por cuenta del exalcalde Jaime Castro quien es elegido, para más adelante ser retirado de las elecciones, ante la decisión de la Partido Liberal de apoyar la aspiración de Luis Eduardo Garzón. Cuando el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez da a conocer, sin reconocerlo públicamente, la intención de cambiar la Constitución para aspirar a un segundo período como primer mandatario, Juan Manuel Santos se opone, sin embargo cambia de opinión, cuando se le invita a consolidar un partido político que sirva de base para iniciar el camino a la reelección. En entonces cuando en la coyuntura de la reforma política, muchos senadores y representantes a la cámara, cambian de partido, situación que es aprovechada por Juan Manuel Santos quien convoca a una serie de caciques electorales del liberalismo, conservatismo, Cambio Radical y algunos independientes, para hacer parte de las listas de lo que en adelante se conocería con el nombre de Partido de la U, quien gana las mayorías en senado en las elecciones de 2006 y ayuda a la reelección del presidente Uribe para un segundo período. Álvaro Uribe Vélez nombra a Juan Manuel Santos en el cargo de ministro de Defensa, desde donde lidera la mayor ofensiva contra las Farc, dando de baja Raúl Reyes y logrando liberar en la Operación Jaque a la excandidata presidencial y excongresista Ingrid Betancourt, tres norteamericanos y un grupo de policías y soldados que estaban secuestrados. Antes de finalizar el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos renuncia al cargo de ministro de Defensa para no inhabilitarse y así poder aspirar a la presidencia. Juan Manuel Santos, fue elegido presidente de Colombia con una votación de 9 millones de colombianos (69,05%), arrasando a su contendor Antanas Mockus, del Partido Verde, quien obtuvo 3,5 millones de votos (27,52%), en unos comicios en los que la abstención alcanzó el 55,52%. Tras su juramento el 7 de agosto de 2010 ejerce como Presidente de Colombia para el período 2010 – 2014. El 15 de junio de 2014, fue reelegido logrando el 50,95% de los votos (7.816.537), mientras que su rival, Óscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático Mano Firme Corazón Grande, se quedó con el 45,01% (6.904.989). Juan Manuel Santos, presidente reelecto, agradeció a los “millones de compatriotas que apoyaron un sueño que compartimos. Votaron por la ilusión de cambiar el miedo por la esperanza”. Se casó con Silvia Amaya Londoño, directora de cine y presentadora de televisión; se divorciaron tres años más tarde sin tener hijos. Después contrajo matrimonio con María Clemencia Rodríguez, una diseñadora industrial a la que conoció cuando trabajaba como secretaria privada en la Secretaría de Comunicaciones. Es padre de tres hijos, Martín (1989), María Antonia (1991), y Esteban (1993). Rodrigo Londoño Jiménez, alias ‘Timoleón Jiménez’ o ‘Timochenko’ Alias ‘Timochenko’ nació en 1959 en el municipio de Calarcá, Quindío en el seno de una familia comunista que siempre fue muy cercana a Manuel Marulanda Vélez. Es el máximo comandante de las FARC, desde noviembre de 2011 tras la muerte en combate de Alfonso Cano. Al graduarse en 1976 de bachiller ingresó a las Juventudes Comunistas (JUCO), lo que le permitiría viajar a Rusia a la Universidad Patricio Lumumba de Moscú, donde todo indica que adelantaría estudios en medicina y cardiología, sin embargo se ha dicho que Londoño solo estuvo allí por unos meses recibiendo estudios sobre marxismo y aprendiendo el idioma soviético. Se dice que su ingreso a las FARC se dio en 1982 y ya para el año de 1986 formaba parte del Estado Mayor de dicha guerrilla con tan solo 27 años de edad. Su padre era un comunista que oía en la radio los discursos de Fidel Castro. También leían juntos el periódico Voz, del Partido Comunista. Su madre le inculcó el amor por la lectura. Primero leyó la Biblia, y luego, medio a escondidas, las novelas de José María Vargas Vila. Se vinculó a la Juventud Comunista (Juco) en Quimbaya donde estudiaba bachillerato. Posiblemente lo que más lo marcó entonces fue el golpe de Estado contra Salvador Allende. La tesis de que las vías legales estaban agotadas empezó a calar en él. “No quiero que me maten en una calle miserablemente”, se dijo. Y un día de 1976 sus camaradas de la Juco lo vieron salir con botas y morral al hombro para incorporarse al grupo armado.
- Así fue la última conferencia de las FARC
Foto: Semana.com Uno de los jefes de la guerrilla con los que hablé el viernes 23, día de clausura de la Décima Conferencia de Guerrilleros manifestó que; “La Conferencia salió mejor de lo que se esperaba, hubo menos discusión de lo que se creía”. Básicamente los acuerdos fueron aprobados en su totalidad. Los temas agrarios, sobre narcotráfico y ampliación de la democracia no tuvieron mayor discusión. Mientras que los temas de participación directa de las FARC en política, la amnistía y la dejación de armas si dejaban bastantes dudas en la base de los mandos de esta guerrilla. Por ejemplo, en el tema de participación política al final se decidió que el Estado Mayor Central pasaba a tener 61 miembros, y los nombres de dicha ampliación se dejaron para más adelante. Lo que se logró saber es que las mujeres de las FARC pidieron una mayor representación y se hicieron sentir, así que la ampliación traerá una mayor representación de la mujer, se cree que 15 cupos en total. Igualmente, el nombre del partido que nacerá entre abril y mayo de 2017 no se logró decidir en la Conferencia, de 4 opciones hay dos tendencias muy claras. Parte de la comandancia contempla la posibilidad de cambiar la sigla FARC por otro nombre al partido, como Nuevo Colombia.Mientras que para la mayoría de la base debería mantenerse el nombre de FARC, como por ejemplo “Fuerzas Amplias para la Reconciliación de Colombia” o Frente Amplio. La sigla trae un costo muy alto, debido a la carga negativa de las FARC, pero para la mayoría de los guerrilleros se trata de un tema de honor y citan casos como el del El Salvador con el FMLN. El otro asunto en discusión fue la amnistía. Muchos guerrilleros esperaban esta ley antes de la Conferencia, ya que tener más de 200 mandos concentrados sin garantías jurídicas era y es algo riesgoso. En todo caso todos los días de la Conferencia los jefes de las FARC se encargaron de afirmar y re afirmar que no habrá concentración sin ley. Sobre el terreno con la entrada del acto legislativo para la paz la ley se tramitaría rápidamente y el cronograma no se verá afectado más de dos o tres días de retraso. Por tanto la discusión es más política que técnica. Lo último que llevó bastante discusión en la base guerrillera es el futuro de las FARC. La estructura del nuevo partido, su organización interna, los lineamientos y la distribución de los cargos importantes. Esto último es bastante trascendental, son tres espacios políticos importantes. El primer espacio es la comisión para la implementación, las FARC allí decidieron que sus delegados serían Iván Márquez, Jesús Santrich y Victoria Sandino. El otro espacio son los 6 voceros que tendrán las FARC en el Congreso de la República, como se sabe serán delegados con voz pero sin voto y estarán 3 en Cámara y tres en Senado. Al final la decisión está tomada, pero los nombres aún no se han dado a conocer. El tercer espacio son los 10 congresistas que entrarán desde el 2018, 5 en Senado y 5 en Cámara. Esta decisión fue aplazada hasta el congreso del próximo año. Aquí el tema son los nombres o personajes que ocuparán estos cargos y obviamente si todos serán ex guerrilleros o habrán de los llamados proxis, es decir, personas cercanas a la guerrilla, como Álvaro Leyva o la misma Piedad Córdoba. El tema político ocupó gran parte de la polémica y deja ver el drama-oportunidad que vivirá las FARC en el futuro inmediato. La transición de las armas a la política es compleja, pero sobre todo no tiene las mismas dinámicas la vida de la guerra a la vida civil, las FARC comienzan a descubrirlo y sabremos qué tan controlado por los jefes será dicha transición y que tan exitosa será electoralmente. Columna de opinión publicada en caracol.com.co
- ¿Quieres ver a Timochenko presidente? Vota Sí
Es la valla instalada por el Centro Democrático en Santa Marta. El uribismo juega con la idea de que al partido político que surja de la guerrilla le irá muy bien después de firmado y refrendado el acuerdo de paz. Señala que llegará muy pronto a la Presidencia. Es lo que han difundido a lo largo de estos años. Que en La Habana se le ha entregado el poder a las Farc. Es posible que algunos líderes de la insurgencia abriguen la misma ilusión. Yo creo todo lo contrario: que a esa fuerza política –que tal vez adquiera un nombre en la X Conferencia– le será muy difícil conquistar una mayoría electoral; que el camino de su ascenso político está sembrado de dificultades; que su pasado es un fardo; que lo concedido en el acuerdo es muy poco y se puede esfumar rápidamente; que si desean mantenerse y prosperar en la política nacional tendrán que hacer cambios radicales en su actitud y en su discurso y esto no es nada fácil. La primera dificultad es el asedio de la muerte. La prueba mayor es el sacrificio de la Unión Patriótica, un partido surgido en el primer intento de paz de las Farc. El genocidio de este grupo lo hicieron las fuerzas de la derecha amparadas en la concepción que está detrás de la valla de Santa Marta, la idea de que el comunismo se iba a tomar el poder y había que atajarlo a como diera lugar. ¿Intentarán lo mismo ahora? Ahora no la tendrá fácil la derecha. Ni las Fuerzas Armadas, ni la mayoría de las elites políticas parecen dispuestas a prohijar la agresión. Pero el riesgo existe. Después vino el acuerdo de paz con el M-19, al que le asesinaron a Carlos Pizarro, su máximo dirigente, justo al empezar el proceso de paz. A pesar de eso esta organización tuvo un punto de partida mucho más potente y esperanzador que el de las Farc. Por su conexión con el mundo urbano; con los medios de comunicación, incluido un noticiero propio de televisión; con las clases medias y con fuerzas de la política tradicional: hizo su debut electoral con una importante figuración en la campaña presidencial y con una participación notoria en la Asamblea Nacional Constituyente en la que conquistó el 30 por ciento de los escaños. Lo que se vislumbra para el partido político que surgirá de las Farc es una bancada parlamentaria de diez miembros en un Congreso de 268 integrantes, una posibilidad de concurrir en coalición con toda la izquierda a la primera vuelta presidencial de 2018 y una influencia en la segunda vuelta mediante un audaz sistema de alianzas. Para ir más allá tendrá que encontrar un lugar especial en la política colombiana, un relato esperanzador, una historia auténtica y convincente para el electorado. Recuerdo una charla con Pepe Mujica en el año 2003. Le pregunté qué posibilidades tendría su grupo –que también tenía su origen en una guerrilla– de llegar a la Presidencia de Uruguay y me contestó sin pensarlo mucho que muy pronto la conquistarían porque tenían un mensaje heroico para los jóvenes. Les estaban diciendo que habían sido ellos los más genuinos opositores a la dictadura militar. Que habían resistido hasta la cárcel y hasta la muerte por salvar la democracia. Y, atraídos por ese mensaje, de cada tres jóvenes que entraban en el censo electoral, dos le estaban votando a la izquierda. ¿Qué relato pueden hilvanar los dirigentes de las Farc y de la izquierda en esta nueva etapa del país? No se me ocurre otro que la reconciliación. Sobre la base, claro está, de reconocer su grave responsabilidad en el conflicto y de pedir con humildad el perdón. La fuerza de la reconciliación cuando sale de adentro, del corazón, es muy potente. Esto significará declinar toda pretensión vengativa, significará tender la mano a los enemigos en los complejos campos de la justicia, para que nadie se sienta vulnerado en el posconflicto. Así y solo así el país puede tener oídos para prédicas afines a la izquierda. Así, solo así, pueden hacerse oír en los propósitos sociales. Y ahí vendrá otro reto. La riqueza y las desigualdades han variado de un modo tal que este mundo no se parece en nada al de hace 50 años. La riqueza es otra y las desigualdades son otras. Ni la tierra, ni las industrias son ahora la principal fuente de riqueza. El conocimiento, el crédito y la acumulación de herencias son ahora los factores del poder y el origen de las inequidades. No es dable una propuesta de transformación social sin un revolucionario proyecto de educación, una arriesgada y ambiciosa propuesta de acceso fácil y barato al capital bancario y una audaz decisión de intervenir las herencias. ¿Puede hacer un rápido viraje una organización que se vio obligada a irse a las montañas profundas a resistir la guerra, sin asomo a los grandes saltos de la sociedad urbana y a los, a veces, indescifrables avances tecnológicos? ¿Una fuerza encerrada en infranqueables muros ideológicos? Solo a los uribistas se les puede ocurrir como artimaña publicitaria que la Presidencia de las Farc está a la vuelta de la esquina. Columna de opinión publicada en Revista Semana
- La firma de la paz es el inicio de un nuevo camino
Alrededor de 50 años el Estado colombiano ha enfrentado a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Faro), sin lograr la victoria final o la rendición del grupo armado por cuenta de la presión militar. Así mismo diferentes gobiernos intentaron solucionar el enfrentamiento por la vía del diálogo, sin lograr mayores éxitos. Hoy, con la presidencia de Juan Manuel Santos, luego de cuatro años de diálogos entre el Gobierno Nacional y las Farc, la violencia en Colombia que ha dejado miles de muertos, desaparecidos, secuestros y personas víctimas de minas antipersonas, comienza a ceder, con la desaparición de las Farc como grupo armado ilegal y su inicio como movimiento político legal y el regreso a la vida sin armas de sus integrantes. «En esta guerra no hay vencedores ni vencidos, nuestros adversarios se han visto obligados a reconocer nuestros derechos políticos», dijo el actual líder de las Farc Rodrigo Londoño Echeverri, quien hasta el momento ha sido reconocido bajo los alias de Timochenko, durante la instalación de la Décima Conferencia, evento que define los lineamientos del partido político bajo el cual se han de arropar, que desde luego tendrá lineamientos ideología de izquierda. Las palabras del líder de las Farc son el claro reconocimiento de que ni el hasta ahora grupo guerrillero lograría tomarse el poder por las armas, ni el Estado las iba a derrotar por la vía militar. Que era necesario buscar una salida por la vía del diálogo que permitiera solucionar el enfrentamiento armado y la posterior reducción de los índices de violencias en municipios y veredas. Nuestro país no puede continuar por la vía de ser una especie de maquina productora de víctimas. Es necesario detener la violencia que durante décadas ha padecido y que ha sido una de las causas por las cuales diferentes territorios en Colombia, hoy se encuentran en el olvido estatal. Es por esto que la firma de un acuerdo entre el Gobierno Nacional y las Farc partirá en dos la historia de la nación de manera positiva, porque en adelante el Estado y quienes llegan de la ilegalidad, deben velar porque una paz estable y duradera sea un hecho en el largo plazo. La firma de la paz no significa que al día siguiente Colombia se convierta en un paraíso terrenal, porque los problemas que hoy padecen nuestro territorio en diferentes áreas, no van a desaparecer de forma inmediata. La firma de la paz es el inicio de un nuevo camino, en el que las personas que un día decidieron tomar las armas para ejercer una oposición armada, ayudarán desde la legalidad a reconstruir el país por la vía de la democracia. En el informe de la Fundación Paz y Reconciliación “Lo que hemos ganado”, se describe 281 municipios donde han estado las FARC y el ELN en los últimos 30 años clasificándolos con indicadores de presencia de economías ilegales, pobreza, ausencia de Estado y limitaciones en sus vías de comunicación. Lo anterior se hizo con la idea de identificar cuántos y cuáles de estos presentaban un riesgo extremo, o un riesgo alto, o un riesgo medio, de caer en nuevas violencias después de la desmovilización y el desarme de las guerrillas, indagando por las tareas que a corto, mediano y largo plazo tiene el Estado en esos lugares. De esta manera fue posible establecer que 87 municipios están en riesgo extremo, 85 en alto y 104 en medio. Sobre todos, sin duda, hay que trazar un plan de postconflicto que abarque por lo menos diez años. Pero, en los primeros 12 meses, después de la firma de los acuerdos, hay que concentrar la acción en los de riesgo extremo y riesgo alto. Es lo que algunos llaman plan de choque y lo que la Fundación Paz y Reconciliación llama victorias tempranas de la paz. Los desafíos son complejas, sin embargo se espera que en un tiempo no muy lejano, colombianos de distintos matices comiencen a saborear de inmediato algunos frutos de la paz. Unas horas más de luz eléctrica en su vereda, una vía de comunicación anhelada por años, una escuela, un hospital. También debe vislumbrar que, donde predominaban los negocios ilegales de las drogas, las minerías y el contrabando, surjan emprendimientos legales y alternativas económicas para mejorar la vida de las comunidades. Notas relacionadas Municipios con Zonas Veredales, de normalización y de Campamento ¿Dónde van a vivir las FARC? Vías terciarías y el desarrollo local ¿Cuánto costará el posconflicto?
- El evento más importante de las FARC
Foto El Espectador.com Durante toda la semana y hasta el viernes 23 de septiembre las FARC realizarán la Décima Conferencia Nacional de Guerrilleros. La más importante de todas las que se han hecho y la que cerrará el proceso de trasformación de un grupo armado ilegal a un partido político. La Conferencia de Guerrilleros es el organismo máximo de dirección de las FARC. La conforman todos los mandos de la guerrilla, desde comandantes de frentes y columnas hasta los miembros del Estado Mayor Central. Se reúne cada 7 u 8 años, a veces más tiempo o veces menos tiempo. Allí la guerrilla se da las directrices tácticas y operativas de actuación para el futuro. De las diez Conferencias que se han realizado, tres han sido las más importantes. Entre el 4 y el 14 de mayo de 1982 se desarrolló la séptima conferencia en el departamento del Meta. Para ese momento las FARC contaban con 27 frentes y varias comisiones y a la reunión asistieron cerca de 100 mandos. En dicha Conferencia las FARC tomaron tres decisiones trascendentales. Por un lado, decidieron constituirse como un ejército, hasta ese momento las FARC funcionaban como una autodefensa campesina, cargaban con ancianos, niños y hasta mujeres embarazadas. Ante operativos militares decidían trasladarse con toda la población hacia zonas selváticas. En 1982 deciden acabar con eso y ser un ejército de avanzada. Por eso en ese año al nombre de FARC se le agregó la EP de Ejército del Pueblo, FARC EP. Además en dicha Conferencia crearon el denominado Plan Estratégico para la Toma del Poder, el documento militar que guiaba la estrategia para la toma del poder. Por último, en ese año decidieron expandirse hacia varias zonas del país. La siguiente más importante fue la Octava Conferencia, realizada en 1993. Tres cosas valdría la pena mencionar de dicha reunión. Por un lado, actualizaron el Plan Estratégico para la Toma del Poder. Se crearon los Bloques de Frentes, siete en total que dividían en país. Además se dispuso que el 50% de la tropa debía estar sobre la cordillera oriental con miras a tomar Bogotá, y el restante distribuido en el resto del país. En segundo lugar, ese año se oficializó la ruptura entre las FARC y el partido Comunista. El genocidio de la UP o Unión Patriótica a manos de paramilitares, narcos y agentes estatales había provocado una radicalización de las FARC y querían la guerra total; el Partido Comunista no aceptó y se hizo famosa la vieja frase del jefe de las FARC, Manuel Marulanda: “cada loro en su estaca”. Por último las FARC, en 1993, decidieron avanzar de una guerra de guerrillas a una guerra de movimientos, la cual una década más tarde fracasaría, aunque les dio réditos militares importantes. La décima Conferencia, que se realiza desde el pasado sábado, es la más importante, no solo porque significa el fin de las FARC como organización armada y el nacimiento de una nuevo partido político, sino porque significa la vinculación de miles de personas al sistema democrático colombiano y el cierre de una vieja historia colombiana, de la justificación política de la lucha armada. En la Décima Conferencia, además, conoceremos los niveles de las disidencias y la apuesta estratégica de actuación política de ese mundo que sale de la guerra. La Conferencia es el mecanismo de refrendación que utilizó el mando de las FARC para que toda la guerrillerada aprobara los acuerdos de paz. El proceso comenzó hace cerca de seis meses y la Conferencia no hará más que manifestar la unanimidad de los acuerdos. En todo caso, los miedos de la base guerrillera son grandes, muchos temen que les suceda algo parecido que a la UP o que el Estado no les cumpla. Pero aun así las FARC decidieron dar el paso, así que Colombia vivirá dos semanas históricas. El viernes 23 termina la conferencia, el lunes 26 será la firma de la paz y el 2 de octubre el pueblo colombiano votará el plebiscito para aprobar o no los acuerdos de paz. Columna de opinión publicada en Elpaís.com
- ¿A qué está jugando el Eln mientras las Farc se desmovilizan?
En febrero, cuando el Eln anunció el primer paro armado del año, el presidente Juan Manuel Santos les respondió con firmeza: “Si creen que van a llegar en mejores condiciones a la mesa de negociación, se equivocan de cabo a rabo”. Para ese momento, y tras casi cuatro años de aproximaciones, la posibilidad de una negociación de paz con esa guerrilla parecía estar muy cerca. Y efectivamente, poco tiempo después, el 30 de marzo, Gobierno y guerrilla anunciaban desde Caracas que la mesa de conversaciones estaba instalada.Todo parecía indicar que al tren de la paz que estaba en marcha con las Farc se subiría ese grupo armado de inspiración castrista, fundado en 1964. (Lea: ‘El Eln terminó con el uribismo’: León Valencia No ha sido así. Mientras que el proceso de paz con las Farc ya se cerró y tendrá su firma final en ocho días, el del Eln no da señales de vida. Por el contrario, esa guerrilla acaba de terminar su segundo paro armado, lo que puso al país en la paradójica situación de vivir al mismo tiempo un clima de optimismo y una lluvia de aplausos y felicitaciones internacionales por la paz conseguida con las Farc, mientras que en los noticieros se mostraban, en una suerte de gran salto al pasado, las tractomulas y buses quemados por el Eln en su afán por paralizar a buena parte del oriente del país. (Además: A través de una carta, hermana de Odín Sánchez le pide cita a ‘Gabino’) Analistas como Víctor de Currea-Lugo, autor de dos libros sobre esta guerrilla, coinciden en que las recientes acciones del grupo parecen seguir la misma lógica del primer paro armado, y que consiste en “mostrar los dientes” y “valorizarse” para cuando llegue la hora de negociar. Un momento que sigue frenado por la negativa del Eln a cumplir con la condición que puso el Gobierno para darles la largada a los diálogos: que se detenga el secuestro y que todos los secuestrados en poder de la guerrilla sean liberados. Un pedido que cobra aún más sentido luego de que las Farc pidieran un público perdón por el daño causado por los secuestros que cometieron durante el conflicto y reconocieran que esos actos provocaron “un gran dolor”. (Le puede interesar: Zozobra por paro armado del Eln) El Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac) sostiene que desde el 2010 conoce 132 casos de civiles y cuatro de la Fuerza Pública que han sido privados de la libertad por este grupo, aunque actualmente no se conozca a ciencia cierta el número de personas que siguen en su poder. Paralelamente, el Eln ha intensificado su accionar militar. En el mes de febrero realizó 73 acciones armadas, cifra que supera con creces el promedio de su actividad mensual del último lustro. No obstante, informes como el de la Fundación Ideas para la Paz –‘Eln, mucho ruido y poca fuerza’– y otro del Cerac –‘El renacer del Eln: inefectivo en lo militar y costoso en lo político’– sostienen que si bien esta guerrilla ha incrementado su accionar militar, este tampoco puede sobredimensionarse. Las cifras son elocuentes. Un informe de inteligencia de la Policía establece que de los 5.000 hombres en armas que alguna vez tuvo el grupo guerrillero, hoy quedan unos 1.450, y que en los últimos dos años han caído –presos o en combate– 25 de sus jefes en diferentes operativos. (Además: Transporte en Arauca, el más afectado por amenazas del Eln) Luis Eduardo Celis, asesor en temas de conflicto y paz de la fundación Paz y Reconciliación, pone las cosas en un justo medio al afirmar que si bien es claro que esta guerrilla no tiene el poder para desestabilizar el Estado, también lo es que “con 1.450 hombres armados y casi 4.000 milicianos, no es una fuerza despreciable para perturbar la vida económica y política de los territorios en los que tiene presencia. Son expertos en el combate guerrillero y saben muy bien cómo moverse en estas zonas”. El sentido común ciudadano podrá indicar que a pesar de esto, se trata de una guerrilla mucho menor en tamaño y fuerza que las Farc (7.500 hombres en armas y 10.000 milicianos) y que así mismo debería ser la tolerancia y la apertura frente a sus demandas, entre las que se destacan negarse a cualquier gesto de paz unilateral, como el fin del secuestro, para sentarse a dialogar. O la exigencia de que los diálogos estén atravesados por un fuerte componente de sociedad civil – integrado por minorías, ONG, campesinos, trabajadores y empresarios– que, incluso, pueda reorientar la agenda inicial de seis puntos que permitió la instalación de la mesa de diálogo el 30 de marzo. Análisis como el de Katherine Torres, coordinadora de la campaña ‘Paz completa’, dicen que justamente ese constante parangón con las Farc pudo haber agudizado la búsqueda de atención del Eln, como una suerte de “complejo del hermano menor”: “Se trata casi de una subestimación general –asegura Torres– de su papel como guerrilla y de la certeza de que en cualquier momento podría acabarse con ellos militarmente. Frente a lo que el Eln responde con fuerza. Y son las comunidades y los territorios donde operan los afectados por esta reacción”. Celis está de acuerdo con esa lectura, que en su opinión se vio impulsada por “la generalizada idea del ‘ahora o nunca’, ante el avance de los diálogos con las Farc, y sin tener en cuenta que los ultimátums no suelen conmover a las guerrillas”. Además, el analista pide prudencia con la idea de que una vez desmovilizadas las Farc, toda la fuerza militar del Estado podrá concentrarse en el Eln y su derrota sería cosa de meses. “Si no hay diálogo, el conflicto podría extenderse por al menos seis años más. Creer que el Ejército terminará rápidamente con el Eln es un error: imaginémonos a un león cazando a una docena de pulgas”. (Lea también: Alerta por avance de las bandas y Eln hacia zonas de las Farc) Jorge Restrepo, director del Cerac, aporta que en caso de que las partes no encuentren el camino al diálogo, “tenemos que pensar en una fase de crecimiento de la violencia, que por lo menos duraría tres años antes de que la cúpula de ese grupo entre a reconsiderar su postura hacia un diálogo; años en los que la sociedad civil tendría niveles de violencia focalizada y movilidad restringida en ciertas regiones del país”. Por supuesto que para todos los analistas consultados, la salida ideal sigue siendo el diálogo. Pero la mayoría coincide en que no son pocos los obstáculos que enfrenta dicha opción, como por ejemplo el notable radicalismo con el que la jefatura guerrillera suele ver la política. “No olvidemos –apunta De Currea-Lugo– la consigna ‘elena’: ‘Ni un paso atrás, liberación o muerte’. Diera la impresión de que ciertos sectores de la guerrilla están atrapados en sus propios principios, que ven como una traición ceder para llegar a su objetivo. Desde ese punto de vista, el Eln no le teme a la arremetida militar, pues a través de la idealización de figuras como ‘Che’ Guevara y el cura Camilo Torres han asociado el martirio al acto de fe de la ‘liberación’: piensan que no importa si mueren, alguien seguirá luchando. Y en esta perspectiva no hay prisa”. (Lea: Bandas y Eln no ocuparán ‘vacíos’ que dejen las Farc: Gobierno) Joe Broderick, biógrafo de dos de las figuras emblemáticas del Eln, ‘Camilo, el cura guerrillero’ y ‘El guerrillero invisible’ (Manuel el ‘cura’ Pérez), refuerza la postura: “Los ‘elenos’ resaltan la importancia de virtudes como el sacrificio, la integridad y la fidelidad; por encima, tal vez, de la eficacia o el éxito político”; y sentencia que “más bien son ellos (los del Eln) los que siempre han despreciado a las Farc, en un principio por ‘mamertos’ (es decir, ser de la línea soviética del Partido Comunista), y ahora, tal vez, por rendirse ante los (para ellos, al menos) poco revolucionarios acuerdos actuales con el Estado”. De Currea considera que el Eln no se siente representado en los acuerdos de La Habana, porque a juicio de esta guerrilla faltó más sociedad civil, lo que evitó los cambios estructurales que creen que necesita el país y de los que no se escapa la discusión del modelo económico, una línea roja incruzable para Santos. Jorge Restrepo piensa que, a pesar de todo, “quiéralo o no el Eln, entiéndalo o no, los acuerdos de La Habana lo dejan en una condición marginal, pues muy difícilmente podrán adelantar un diálogo que lleve a una nueva Jurisdicción Especial para la Paz, diferente a la que cobijará el fin del conflicto con las Farc, entre otras razones porque más cambios y excepciones desgastarían excesivamente la institucionalidad del país”. En términos prácticos, los guerrilleros no recibirán más concesiones de las acordadas y, como es de esperarse, tampoco se conformarían con menos. Los tres primeros puntos de la agenda con el Eln – ‘Participación de la sociedad en la construcción de la paz’, ‘Democracia para la paz’ y ‘Transformaciones para la paz’– son los que marcarían la diferencia con el proceso con las Farc. Pero a partir del cuarto punto –víctimas, fin del conflicto e implementación de los acuerdos– hay consenso entre los analistas de que lo más sensato es que en esta negociación se adopte lo acordado con los hombres de ‘Timochenko’, pues ya hay un esquema que tomó cuatro años construir y que está avalado por la comunidad internacional. De acuerdo con Luis Eduardo Celis, en un escenario así, el Eln sí podría definir con mayor precisión temas que le interesan sobremanera como el desarrollo territorial, sobre cómo pueden convivir las grandes, pequeñas y medianas economías en territorios que han sido una fuente de desigualdades e inequidades sociales. “Pero nada de esto servirá si las dos partes no hacen lo posible porque la voluntad de diálogo –que creo que todavía está– prevalezca”. “Si no se logra el diálogo, no solo pierden el Gobierno y el Eln –afirma Katherine Torres–. Pierde el país la oportunidad de que realmente vivamos un fin global del conflicto”. Torres ve positiva la opción de que los tres últimos puntos de La Habana puedan ser adoptados por las partes, pues así podría tenerse una enorme ganancia frente al que se perfila como un inconveniente enorme de las eventuales negociaciones: el tiempo. “Creo que es necesario comenzar lo antes posible para que pueda haber un final exitoso de paz en los 20 meses que le restan a Santos en la presidencia y no someter el proceso a los avatares electorales del 2018”. Para Celis, lo importante es comenzar, que ambas partes acuerden cómo hacerlo con gestos de buena voluntad, y que la mesa se desarrolle a su propio ritmo, sin pensar demasiado en que habrá un relevo de gobierno. “A Colombia, en términos de paz, le conviene entender que cada día trae su afán”. El mensaje que traerá el próximo 2 de octubre Varios de los analistas consultados concuerdan en que el plebiscito del 2 de octubre –que ratificaría los acuerdos suscritos entre el Gobierno y las Farc– enviará un poderoso mensaje político al país sobre los deseos de la gente frente a la paz. Katherine Torres, de la campaña ‘Paz completa’, sostiene que si mayoritariamente gana el ‘Sí’, Gobierno y Eln deberían aceptar que la voluntad popular “ya no quiere más guerra y deberán resueltamente encontrar una salida a sus diferencias”. Joe Broderick, por su parte, cree que los comandantes del Eln “están esperando el resultado del proceso político con las Farc antes de tomar una posición frente a las propuestas del Gobierno”. Finalmente, Víctor de Currea-Lugo considera que la inercia del plebiscito, sumada a la voluntad de mediar el conflicto de instituciones como la Iglesia –el padre Francisco de Roux se ofreció a hacerlo–, quizá le dé a la guerrilla las señales para comenzar, ante el riesgo de generar un sentimiento de paciencia agotada, no en el Gobierno sino en la gente. DIEGO ALARCÓN Redacción Domingo #Acuerdosdepaz #ELN












