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  • Calarcá vs Iván Mordisco: así está repartida la nueva guerra en Colombia

    Por: Redacción Pares Desde hacía un mes Andrey Avendaño y Alexander Díaz Mendoza -mejor conocido por su alias de Calarcá- venían anunciando el peor escenario para la mesa de negociación con el EMC: una pelea interna entre el Bloque Amazonas, comandado por Iván Mordisco y los hombres de Calarcá. La razón fue la misma mesa de negociación. Ante los reiterados ataques a la población civil el gobierno Petro decidió romper el cese al fuego con ese grupo. Avendaño, quien opera en el Catatumbo y Calarcá, en los Llanos, decidieron mantener el diálogo. Esta decisión hizo que Mordisco calificara a sus dos ex subalternos como fraccionalistas. En un comunicado Mordisco anunció lo siguiente: “No nos queda más que el honor y el valor para enfrentarlos hasta derrotarlos, por tal razón se ha ordenado a las unidades en el área entrar en combate con cualquier fuerza que se encuentre en el avance de retoma del área”. La situación es tan tensa que Mordisco afirmó que ya ha habido acciones militares contra sus hombres que han dejado un saldo de cuatro combatientes asesinados. En este artículo se mostrará donde opera cada grupo y quienes son estos comandantes: ¿Quién es Calarcá? De este hombre se saben pocos datos. Uno de ellos es que ingresó a las extintas FARC a los 16 años. Fue uno de los duros del frente 40 que operaba en el Meta. Allí recibió el adoctrinamientos que requería un joven militante de ese grupo guerrillero. Intentó, por unos meses, acoplarse al proceso de paz que firmó Rodrigo Londoño con el entonces presidente Juan Manuel Santos en noviembre del 2016. Incluso se alcanzó a verle en un proyecto productivo en la zona de El Tigre en La Uribe, Meta. Pero, siguiendo a uno de sus líderes, Gentil Duarte, regresó a la guerra. Desde la muerte de Gentil Duarte esta disidencia entró en una disputa por su jefatura. Al final, agrupados ya como EMC, recayó en Iván Mordisco. Pero las divisiones internas son tan profundas que la confrontación ya era inevitable. Calarcá, quien la última vez que su nombre salió a la palestra pública fue por la utilización de las camionetas de la UNP, ha estado implicado en varios atentados a la población y a funcionarios como sucedió en el 2022 con el entonces gobernador del Cauca Arnulfo Gasca Trujillo. En esa acción fueron asesinados dos miembros de la policía. Durante todo el 2023 Calarcá sostuvo combates con La Segunda Marquetalia en Caquetá todo por el control de las rutas ilícitas. Su zona de influencia, como veremos en el mapa al final de este artículo, son poblaciones como Mesetas, Vista Hermosa y La Uribe. ¿Quién es Iván Mordisco? Cuando Nestor Gregorio Vera, alias Iván Mordisco supo en el 2016 que los acuerdos de La Habana llegarían a buen puerto supo cuál era su destino: seguir en la lucha armada. Tenía ascendencia sobre la guerrillerada. Desde el 2011 le había encomendado el frente “Armando Ríos”. Por eso, cuando decidió seguir en armas pudo tener a su mando 400 hombres. Como buen bandolero su nombre poco a poco se convierte en leyenda, sobre todo por la torpeza de algunos mandatarios de turno. En julio del 2022 Iván Duque anunció su muerte. En los grandes periódicos, confiando en la palabra de un presidente, se hicieron grandes perfiles sobre un hombre dedicado a la guerra. Todo era mentira. En ese momento su cabeza costaba 3.000 millones de pesos. El ejército realizó cuarenta bombardeos sobre su campamento. No encontraron más que una boina con una estrella roja. Eso fue suficiente para que el gobierno Duque diera su parte de victoria. Pero estaba vivo.     A comienzos de este siglo Vera se unió a las FARC. La zona donde se movía era San Vicente del Caguan. Tenía una virtud, era un francotirador implacable. Tenía dos responsabilidades bastante desagradables dentro de la guerrilla, cuidar los cultivos ilícitos y encargarse del reclutamiento forzado. Eso le dio ascendencia sobre la tropa. Por eso en el 2016, cuando se anuncian los acuerdos de paz con el gobierno Santos, Iván Mordisco escribe un comunicado dirigido a los guerrilleros de las FARC en donde se les invitaba a seguir “la lucha insurgente” Esto era una excusa para seguir devengando carretadas de dólares a costa del narcotráfico y la extorsión. Desde el 2012, cuando estaba en la comandancia del Frente I de las FARC, se dedicaba a extorsionar comerciantes y agricultores. Su desprecio hacia el pueblo raso es más que evidente. La zona donde se mueve y lleva el terror son Guaviare, Vaupés y Vichada. Hay dos municipios en donde su influencia es absoluta, Miraflores y San José del Guaviare. Además ha convertido a municipios del occidente del país, como El Plateado, en el Cauca, en un fortín inexpugnable de las EMC. Se financia no sólo de la extorsión sino también a punta de coca. Según Insight Crime a abierto corredores de coca en Guaviare, Vichada, Vaupés y el sur del Meta, departamento desde el que se conecta con Venezuela. Lo paradójico es que uno de los criminales más buscados del país estuvo preso en el 2015. La Brigada Especial contra el narcotráfico lo detuvo en ese año. Según El Espectador fue liberado “En circunstancias que siguen siendo un misterio”. En el 2016 se alió con Gentil Duarte, cinco años después, en el 2021 se afirmaba que esta disidencia tenía presencia en 133 municipios del país, tenían dos comandos coordinados y 28 frentes. Mordisco, feroz, empezó a amenazar a firmantes de paz. Es conocido que se acercaba a los firmantes y les ofrecía un sueldo a cambio de retomar las armas y si se negaban los mataban. Después de la muerte de Gentil Duarte, Mordisco se convirtió en el duro de las EMC. Cuando anunciaron su muerte el general Vargas, entonces comandante de la policía, no pudo explicar dónde estaba su cuerpo. El cuerpo aparecería vivo en octubre del 2022, en un video, donde anunciaba, casi que con sorna, que los objetivos de las ex FARC se mantenían encolumnes. A mediados del 2023 aceptaron entrar en un proceso de negociación con el gobierno Petro. Pero sus continuos actos de violencia, que incluyen el asesinato de autoridades indígenas en Cauca, han puesto en entredicho estos diálogos. Sus grandes enemigos son la Segunda Marquetalia. Según Insight Crime Mordisco fue quien pudo estar detrás del asesinato de Jesús Santrich y hasta del atentado contra Iván Márquez. Ahora, con el rompimiento de las EMC, tendrá entre otros enemigos a Calarcá y Avendaño Con la negociación con el gobierno en la lona y la inminencia de una confrontación con Calarcá y Avendaño así están divididas las tropas de cada uno de ellos: link de la visualización: https://public.tableau.com/app/profile/fundaci.n.paz.y.reconciliaci.n/viz/DivisinenColombiadelEMC-EstadoMayorCentralenfacciones/EMC

  • Después del fin del cese al fuego el ELN incendia a Arauca

    Por: Redacción Pares El sábado 3 de agosto terminó el cese al fuego entre el gobierno Petro y el ELN. La noticia causó cierto revuelo en Bogotá, ciudad en donde la guerra siempre se ha visto a través de un televisor. En Arauca este plazo roto lo vivieron sus habitantes con la angustia de un condenado. Sabían que sería cuestión de semanas la reanudación de una guerra que arrancó a comienzos de los ochenta y que no amaga con terminarse. En los meses que van entre el 9 de junio del 2023 y el 3 de agosto del 2024 los enfrentamientos igual no dieran tregua en Arauca. Si bien resultaba un alivio el cese al fuego, la guerra entre el ELN y el EMC se intensificaron. La población fue la principal afectada. Antonio Medina y alias Pescado son los líderes del Estado Mayor Central que han apuntado sus fusiles contra los líderes comunales. Así asesinaron en Tame en marzo del 2024 a Josué Castellanos en la vereda Santa Helena. Lo bajaron de un auto donde iba y se lo llevaron. Su cuerpo apareció al cabo de los días. En las últimas semanas la población de lugares como Normandía, Lejanías, y el sector de Siberia, escuchan día y noche el traqueteo de las armas disparando. En Puerto Rondón la situación no puede tener otro calificativo que la de desesperante. En ese municipio los combates entre el ELN y el EMC dejaron, el 22 de julio, 130 personas desplazadas y 15  secuestrados. Ambos grupos acostumbran a retener a dirigentes comunales y son acusados de pertenecer al bando enemigo. Hay casos en donde son obligados a llevar mensajes. En otros los matan como sucedió con Castellanos y en los últimos días con un líder en la vereda el Corosito, en Tame. Ya se venía haciendo denuncias, desde antes del 3 de agosto, sobre violaciones de este grupo guerrillero contra el cese al fuego acordado con el gobierno. Incluso, en la lista de secuestrados de Puerto Rondón el ELN se había llevado a niños como Johan Stiven Bermúdez Bustos, de 7 años y Chaira Valentina Vera Bustos de 10 años. En Puerto Rondón el ELN ya se había llevado al líder Rubén Vesga Vezga. El encabezaba la inconformidad de la población contra el gobierno nacional por la incapacidad que tenía para amonestar a esta guerrilla por sus continuos incumplimientos con el cese al fuego. Este es un clamor que se viene haciendo en Arauca. La presencia más activa de los organismos del Estado. Además piden que el Comisionado de Paz, Otty Patiño, visite con más frecuencia Arauca y esté más al tanto de lo que viene sucediendo en ese departamento. Pues bien, la situación que ya venía mal se ha terminado de deteriorar en las últimas horas. La diferencia es que ya los ataques se hacen directamente contra la infraestructura petrolera -como viene sucediendo de manera incesante desde hace más de cuatro décadas- o contra la fuerza pública. En plena capital del departamento hombres tiraron una granada a un CAI en el sector de El Malecón. Lo hicieron a las siete de la noche. Nadie resultó herido pero el CAI fue destruido. Según la versión entregada por las autoridades los atacantes cruzaron la frontera con Venezuela para no ser atrapados. Ese mismo lunes, en la vereda La Pavita, a cinco kilómetros del casco urbano de Saravena, hombres que pertenecerían al ELN hicieron estallar una bomba contra el oleoducto Caño Limón Coveñas. El sábado 24 de agosto también estalló otro artefacto esta vez contra el oleoducto Bicentenario en Fortul. Con el del lunes son cuatro los atentados que ha sufrido la infraestructura petrolera en Arauca desde que se levantó el cese al fuego. Según Ecopetrol en los últimos 42 años se han registrado más de 2.000 atentados contra el oleoducto Caño Limón Coveñas. Esto ha generado que más de 4 millones de litros de petróleo se derramen en ríos, quebradas, caminos, envenenando la vida. En Arauca pasa buena parte de este oleoducto. La población suplica al gobierno hacer presencia en el departamento. Además de Saravena y Arauca la gente en Puerto Rondón, acosadas por el ELN y por el EMC, ya no tiene respuestas ante una situación que se agrava con las horas. La guerra en Arauca ha vuelto a comenzar de nuevo. Mientras tanto la mesa de paz con el gobierno está congelada y todo indica que esta crisis se va a profundizar. El panorama más optimista indica que vendrán, por lo menos, dos meses en donde la guerra entre el ELN y el Estado Colombiano, que cumplió sesenta años, va a mostrar su cara más dura. En Bogotá todo esto lo veremos a través de la pantalla de los celulares. Mientras tanto en Arauca  él conflicto también ataca una economía que depende de la agricultura, de la ganadería, un departamento en donde no hay industria, en donde su población está sometida al boleteo. Se necesita una respuesta urgente a la crisis.

  • Bitácora # 77: diálogos y negociaciones entre el Gobierno Colombiano y el ELN

    Por: Redacción Pares Estamos viviendo la peor crisis en el proceso de diálogos y negociaciones entre el gobierno Colombiano y el ELN, el ELN ha decidido tensionar la dinámica de diálogos, recurriendo a la acción armada, que desde el pasado sábado ha reportado la voladura en cuatro oportunidades del oleoducto Caño Limón Coveñas y el dos oportunidades del oleoducto Bicentenario, todos estos ataques en el departamento de Arauca, igualmente el ELN, adelantó un hostigamiento sobre el puesto de Policía de Fortul en Arauca. Antes veníamos del “paro armado” en el Chocó. Todo indica que está crisis del proceso se va a profundizar, en la medida de que el ELN ha optado por mostrar su capacidad de acción violenta, lo cual puede llevar a varias semanas de tensión militar, con la lógica de que hay un conflicto vivo por resolver, desafortunadamente es la lógica de mostrar fuerza para buscar la continuidad del proceso de diálogos y negociaciones, en los términos que el ELN, tiene interés, por supuesto tema muy delicado a considerar por el gobierno, que debe valorar cada exigencia del ELN y su viabilidad. Ante esta crisis en curso, se va a requerir de la acción mediadora de la comunidad internacional y de la Iglesia Católica, que actúan como garantes y acompañantes, veremos cómo ese trabajo discreto construye los puentes necesarios para volver a acercar a unas partes hoy distantes. Pensando con el deseo, ojalá las partes se sienten a seguir trabajando a la mayor brevedad, pero quizás la dura realidad muestre que van a pasar varias semanas de muertes y nuevas heridas, antes de volver al único camino viable para resolver este conflicto armado de un ELN que en el pasado julio cumplió seis décadas de existencia. Hay un conflicto armado en curso y la continuidad de la zozobra y sufrimiento para muchas comunidades y desafortunadamente lo que se avizora es el regreso de muertes y heridos de la fuerza pública, la Policía Nacional y los combatientes del ELN, luego de un importante cese bilateral de fuego y hostilidades, que redujo de manera muy importante las bajas entre combatientes, entre el 3 de agosto del 2023 y el 3 de agosto del 2024, cese bilateral que no fue posible prorrogar, ante la crisis de la mesa. “Seguimos esperando la voluntad del ELN de cesar el fuego”: Vera Grabe. Otty Patiño responde a los cuestionamientos del ELN: "Toca negociar y no simplemente conversar". Otty Patiño aseguró que “la paz con ELN vive su mayor crisis” Presidente Gustavo Petro reveló cuál era la "propuesta confidencial" que se planteó al ELN. Senador Iván Cepeda se pronuncia en torno a la crisis de los diálogos entre el Gobierno y el ELN. ¿Habrá paz con el ELN? – Dialogo con Socorro Ramirez ELN, ¿una negociación imposible? Al territorio le conviene los diálogos con el ELN y disidencias: Gob. Norte de Santander. Atentan contra el oleoducto Caño Limón Coveñas; lo dinamitó el ELN. Oleoductos en Arauca fueron atacados presuntamente por el ELN: esto se sabe Wilson Borja, sobrevivió a atentado paramilitar y murió esperando la paz con el ELN | El Espectador. Gobernadora del Choco Nubia Carolina Córdoba, el ELN los tiene accoralados | Canal 1

  • Si Petro no hace nada con los crímenes contra el CRIC los indígenas no se van de Bogotá

    Por: Redacción Pares Entre el 20 y el 21 de agosto llegaron a la capital 138 autoridades del CRIC. No, no van a cambiar su manera de pensar sobre el presidente. Seguirán apoyándolo como lo vienen haciendo desde que se lanzó a la presidencia en el 2018. Ya son dos campañas consecutivas respaldándolo. Lo que quieren es compromisos. No quieren ir a hablar sólo con Juan Fernando Cristo, quieren que el propio presidente los escuche. Una de las líderes que ha llegado desde el Cauca es Rosalba Velasco. Ella no quiere que los grupos armados se sigan llevando a la brava a los niños para la guerra. Y sobre todo, que los dejen de matar. Hace dos días, ya con la minga indígena en Bogotá, se denunció que en el resguardo indígena de Pisimbalá en Inzá, el CRIC denunció a través de su página web el asesinato del comunero Gilberto Iván Quinto Abejón, un joven que había militado en las FARC, creyó en los acuerdos de paz e incluso se puso a estudiar medicina en Cuba. Pero el fin de semana pasado, mientras caminaba por la vereda el Picacho, cuando hombres armados lo asesinaron. Otro muchacho, Emerson Jair Sanza Cuello, en la vereda el Potrerito, también fue abaleado. Es una constante contra miembros del CRIC, un plan de exterminio que no se ha detenido desde el 2023 y que es producto de las libertades que ha tenido el EMC debido al cese al fuego que se rompió en marzo de este año después del ataque a una caravana mortuoria donde resultó asesinada una de las mayoras. En un comunicado desde hace dos días autoridades del CRIC afirmaron lo siguiente: “DENUNCIAMOS y RECHAZAMOS la omisión del Estado sobre los múltiples llamados para atender de manera pertinente la crisis humanitaria que se viene agudizando en la Zona Tierradentro Cauca, los hechos de violencia ocurridos el dia de hoy, demuestra el desinterés del gobierno por cumplir el postulado del articulo 7 de la constitución de 1991. Hacemos un llamado URGENTE a las entidades del Ministerio Público; a los organismos defensores de derechos humanos nacionales e internacionales_(MAPP-OEA, ONU, CICR) para realizar acciones de denuncia, visibilidad y acompañamiento a las comunidades frente a grave situación de afectación y riesgos individuales y colectivos a los que estamos expuestos”. La tradición del CRIC debe ser algo de lo que los pueblos indígenas que lo conforman se sienten orgullosos. El 24 de febrero de 1971 en Toribío Cauca, siete cabildos, crearon el Consejo Regional Indígena del Cauca. Nada ha sido fácil desde hace 53 años. Quedan testimonios maravillosos de esta lucha, plasmados en un clásico del cine latinoamericano, Nuestra voz de tierra, memoria y futuro de Marta Rodríguez y Jorge Silva, que cuentan los detalles en los que se formó el CRIC, pero desde esa época han tenido que soportar las fuerzas de los que los quieren separar. Uno de los aspectos que han impedido que los disgreguen es la autoprotección colectiva. Algunas de estas estrategias de autoprotección colectiva de las poblaciones indígenas se han consolidado en el Programa de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos del CRIC, con enfoque en el cuidado de los territorios, los saberes tradicionales y la educación propia, donde la colectividad es fundamental y ha posibilitado enfrentar distintas situaciones de violencia; “gracias a nuestra organización el movimiento indígena del Cauca es un ejemplo de resistencia, supervivencia y dignidad” (CRIC).      Otro programa de gran relevancia en las actuales dinámicas del CRIC está dado por la fuerza y la agencia de las mujeres indígenas que reivindican el lugar, los aportes y la importancia de la mujer para el movimiento indígena, con un rol fundamental en el cuidado de la vida y el territorio. Se constituyó entonces el Programa Mujer “por mandato en el Noveno Congreso del CRIC en Corinto Cauca en el año 1993, obedeciendo a criterios y objetivos definidos por las mujeres indígenas del Cauca y ratificados por nuestras Autoridades” (CRIC). Los voceros que están en Bogotá afirman que hay negligencia por parte del Estado para escuchar sus exigencias, sus súplicas. Le piden a Petro tener la presencia, el acompañamiento que tuvo en su momento cuando fue candidato y que le ha faltado siendo presidente: "En ese sentido, nuestro mensaje al Gobierno Nacional es la exigencia y la capacidad de diálogo que tuvo en algún momento de poder asistir a diferentes escenarios de nuestro departamento". Los indígenas no sólo no se van a ir sino que afirman que llegarán más desde el Cauca en las próximas horas. No hay otro camino para el presidente que escuchar y dar soluciones porque los están matando.

  • Cuatro finales felices que ha logrado la Unidad de búsqueda de Personas desaparecidas

    Por: Redacción Pares Foto tomada de: Zona Cero Son más de 100 mil familias las que buscan hasta la fecha a sus desaparecidos. Este 30 de agosto se conmemora al frente del Movistar en Bogotá el día de la desaparición forzosa. Desde el acuerdo de paz del 2016 se creó una Unidad de búsqueda de personas dadas por desaparecidas. La desaparición sigue vive en Colombia, un país en donde hay ocho combates activos. Esto ha entorpecido la búsqueda de cuerpos que llevan décadas en fosas comunes. Se han habilitado corredores humanitarios para hacer exhumaciones. Según Luz Janeth Forero, entre el 2016, fecha de la firma del acuerdo de paz con las FARC y el 2024 han ocurrido la desaparición de cerca de 1.000 personas. Sin embargo, la Unidad ha encontrado personas vivas. Son casos excepcionales pero que están entre las posibilidades de la búsqueda. Así sucedió en noviembre del 2023 cuando Omaira y Yesenia pudieron encontrarse con su papá, Edgar García, cuarenta años después, gracias al Plan Regional de Búsqueda del Meta. Edgar y sus hijas vivía en una población de Cundinamarca en 1983 cuando la guerra los obligó a desplazarse. Las niñas quedaron al cuidado de su abuela y luego la situación de conflicto las obligó a desplazarse de nuevo. Cualquier esfuerzo que hiciera Edgar García no era suficiente, sobre todo cuando ellas fueron reclutadas siendo adolescentes por un grupo armado. Después de la firma del acuerdo de paz las hermanas solicitaron una búsqueda a la unidad, en febrero del 2023 y ocho meses después pudieron encontrar a su padre. Diana Paola Viveros, coordinadora de la UBPD en Villavicencio, contó detalles de cómo fue el reencuentro: “para llegar al reencuentro tuvimos muchas conversaciones con la familia para preparar cómo querían que ocurriera en el reencuentro. La Unidad de Búsqueda no tiene una guía para que todos los reencuentros se realicen de la misma manera sino que son las necesidades y las particularidades de la familia las que determinan qué es lo que desean y necesitan poner en este escenario como un elemento reparador frente al sufrimiento que experimentaron durante muchísimos años”. Edgar recibió a sus hijas con flores en la mano y desde entonces han intentado reestablecer los lazos y convertirse, a pesar de las dificultades, en una familia corriente. Otro de los encuentros felices ocurrió en Mapiripán, una zona que en el año 2.000 estaba en el centro de la guerra. Cerca de 1.500 personas se tuvieron que ir de sus casas desplazadas por el conflicto. Así se separaron Hernán y Víctor Carvajal, dos hermanos que durante veinte tres años no supieron nada el uno del otro. El primero presentó una solicitud de búsqueda y gracias a la UBPD se pudieron dar un abrazo en marzo del 2024. Cinco años duró la búsqueda. En el año 2019 Verónica Ortíz radicó la búsqueda en la unidad  de su hijo, Jerónimo. En 1982 era un joven de 18 años cuando salió de su casa en el Magdalena para enrolarse en un grupo armado. Hace unos veinte años sufrió heridas y llegó casi agonizante al municipio de Madrid en Cundinamarca donde fue atendido. El no sabía que su mamá estaba moviendo cielo y tierra para encontrarlo. El, desde el 2007, ya fuera del conflicto armado, se dedicó a vivir en la calle “Ya después que cogí la calle para mí fue durísimo, porque enfrentar la calle no es bonito porque la he vivido en carne propia. Toda esta parte de los 30 y pico de años que tengo de no estar con ella y con ellos es un karma que he vivido en la vida. Es algo durísimo, pero solo supervivencia, eso es lo que me ha tocado siempre. Lo que me tocó” Le contó Jerónimo a miembros de la UBPD. Su mamá vivía un viacrucis aunque, eso sí, nunca perdió la esperanza de encontrarlo con vida. Esto sucedió en abril del 2024 cuando, gracias a los esfuerzos de la unidad, madre e hijo se unían en un solo abrazo. En los ochenta la guerra arreciaba en el Vaupés y sobre todo en su capital, Mitú. En ese momento Elena, una joven perteneciente al pueblo Kubeo había llegado desde su resguardo para ganarse la vida. El narcotráfico y los negocios concernientes a la guerra eran lo que imperaba en las calles de Mitú. Combatientes la acosaban. Tenía 17 años y se sentía amenazada. Con los pocos ahorros que tenía se fue de la ciudad. Así terminó en Santa Marta. Pero le pesaba en el corazón la distancia con la familia que se fue acrecentando con los años. Siempre tuvo el anhelo de volverlos a ver hasta que un conocido en Barranquilla descubrió vía internet que existía la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Ella Cecilia del Castillo, coordinadora del equipo de la unidad en Barranquilla, contó ese proceso: «A finales del año pasado se realizó en Santa Marta el diálogo ampliado con Elena, lo que permitió a nuestros servidores avanzar con el proceso de búsqueda. El trabajo articulado de los equipos de la UBPD en el Atlántico y Guaviare y la Secretaría de Gobierno de Mitú -que entregó bases de datos de la población rural del departamento-, y el apoyo de la Organización Nacional Indígena de Colombia, facilitaron la identificación de un representante de la etnia Kubeo. Con ello, se abrió la posibilidad de encontrar a sus seres queridos con vida» Por las condiciones del Vaupés el encuentro por ahora se ha dado de manera virtual pero será cuestión de semanas para que Elena vuelva a abrazar a su familia. Si existe un organismo que esté funcionado es la UBPD haciendo un trabajo incansable por encontrar a los desaparecidos de Colombia.

  • La artista que echó del país Julio César Turbay por acusarla de ser guerrillera

    Por: Iván Gallo - Editor de Contenido Fue en la madrugada del 24 de julio de 1981 cuando un comando del ejército ingresó a la brava a su taller. Ella se llamaba Feliza Bursztyn Rzeznik, había nacido el 26 de septiembre de 1933 en Bogotá. Ese mismo año Adolfo Hitler se entronizó en el poder de Alemania, creando el III Reich e iniciando una serie de políticas de odio racial y expansión territorial que acabaría con toda la familia que le quedó en Europa. Su abuelo paterno era rabino, su abuelo materno maderero. Eran acomodados. Ella siempre fue una artista, una fuerza de la naturaleza. Había que tener fuerza para manipular los metales, la chatarra. Antes de ella lo había hecho Ramírez Villamizar pero esa potencia de materiales en manos de una mujer era más que atrayente: era hipnótico. En su taller habían motores, fierros. Fue de las primeras artistas en pensar que el arte también podría ser una manifestación, un performance, algo para exhibir en un espacio menos anquilosado que en una galería de arte o un museo ¿Sería que para una mente tan poco sofisticada como la del presidente de la época, Julio César Turbay, era demasiado complejo entender que una mujer tuviera como material de trabajo materiales tan duros?. Feliza fue una rebelde. Estudió arte y escultura en el Art Students League de Nueva York y la Academia Grande Chaumiere de Paris. Pero siempre regresaba a Bogotá. Era su ecosistema. Feliza, incluso, más de cuarenta años después de su muerte, sigue estando en Bogotá. Cuando estén en un trancón interminable por la calle 100 con carrera séptima vean una de sus instalaciones ahí en la calle. Parece algo recién hecho pero no, lo que pasa es que Feliza siempre hizo obras para que perduraran, para que jamás las tocara el tiempo. A los 19 años, en Nueva York, se casa por primera vez con Larry Fisher, el norteamericano con el que tendría tres hijos. Feliza regresaría al país y se convertiría en la primera mujer judía en divorciarse en Colombia. Le trajo problemas con su padre y con la comunidad judía. Decir que le trajo problemas es mostrar el problema de la manera más ligera. Su papá la mató en su mente e incluso su familia le hizo un entierro simbólico. En un perfil escrito y publicado en la página cultural del Banco de la República, se afirma que todas sus puertas quedaron cerradas para ella. Pero en su taller no llegaba el mundanal ruido. Las críticas las absorbió y las transformó en arte. En 1955 conoce a un joven poeta que también era un crítico y un intelectual y ese año justamente sacó la publicación que lo haría inmortal: Mito. La revista Mito. Allí se gestó una parte del Boom de la literatura latinoamericana. El hombre se llamaba Jorge Gaitán Durán, era cucuteño y amante de Sade. Y fue su amante. Con él vivió un idilio que la llevó a París. Aprendió incluso a soldar. Ella misma afirma que se volvió escultora por él. En Paris conoció a uno de sus dioses en vida, Giacometti. En París vivieron cuatro años. Todo se rompió en 1963 cuando, en un accidente de aviación en la isla de Guadalupe, murió a los 36 años. Ese año también murió su padre y le heredó una parte de su fábrica que ella convirtió en su taller de tres pisos donde vivió con sus dos gatas más conocidas: Dada y Wanda. La casa-taller de Feliza se convirtió en un centro de fiestas para artistas de la talla de Alejandro Obregón. Uno de esos comensales describió de esta manera como eran las jergas en esa casa: “Si usted hubiera probado su tórrida sopa de pimienta, un caldo ralo con pimienta, una pizca de pimienta y más pimienta, su arroz masacotudo con salsa de tomate y mucho queso parmesano, sus secos —a veces sequísimos— espaguetis al ajo o su sólida sopa de garbanzos en cazuela, jamás hubiera creído que durante más de veinte años se sentaron a su mesa pintores, escultores, políticos, críticos, poetas y escritores. Si además de verla, oírla, ir a su casa, espiarla y probar su cocina, usted hubiera sido amigo suyo. Si hubiera tomado con ella Ron 3 Esquinas, vodka o el whisky que compraba por cajas, servía en copas incómodos cubos de hielo y revolvía con el dedo; si hubiera conversado con ella sobre Cuba, Rusia, Colombia, la Cábala, los pros y contras de la Revista Alternativa, los misterios de El Tiempo, las carátulas del New York Review, los artículos de Time, la crítica de arte del New Yorker.” Se casó cinco veces, recibió el guantazo de la crítica que hablaba mal de sus esculturas, decía que no eran firmes, que se deshacían con nada. Y luego vino Turbay y su estatuto de seguridad. La persecución a todo lo que sonara inteligente. Entraron a su taller y encontraron una vieja pistola que le había regalado un amigo. Además encontraron algunas postales que había traído de La Habana. La trataron de guerrillera, de terrorista. Era el puente entre Cuba y los guerrilleros del M-19. La sacaron del país. En México la recibió su amigo Gabriel García Márquez y su esposa Mercedes Barcha, quienes también acababan de ser expulsados del país donde Turbay Ayala mandaba. Luego se fueron unos días a Paris, allí los alcanzó su último compañero, Pablo Leyva. El 8 de enero de 1982 se van Feliza, García Márquez, Mercedes, Enrique Santos Calderón y su esposa María Teresa a un restaurante en Montmartré cuando ocurre lo inesperado: un infarto fulminante acaba con la vida de la gran artista. Sus amigos jamás pudieron superar ese episodio. Su cuerpo fue repatriado. El presidente Colombia no pidió disculpas, no se retractó, jamás conoció a Feliza. El presidente de Colombia nunca decía nada.

  • Petro debe mirar ya para Arauca que se está incendiado: ELN asesina a dos soldados

    Por: Redacción Pares El pasado 3 de agosto, después de que se rompiera el cese al fuego entre el gobierno y el ELN, Arauca volvió a ser el escenario de guerra al que ha estado acostumbrada de 1983, cuando arrancó el Domingo Laín. La semana pasada, a los enfrentamientos y el secuestro de líderes sociales y de niños en la población de Puerto Rondón, se sumó la explosión de un artefacto a cinco kilómetros de Saravena que tenía como objetivo dañar un pedazo del oleoducto Caño Limón Coveñas y el ataque con granadas a un CAI en el malecón de la capital del departamento. El ELN estaba de vuelta. Poco más de un año duró el cese al fuego contra la fuerza pública. Los fusiles no callaron por completo. Siguieron su traqueteo constante contra las EMC con quien mantienen una confrontación ininterrumpida. Pero, al menos, se sostenía la esperanza de un diálogo con el gobierno. Este está completamente roto. Incluso se escuchó este fin de semana que pasó a parte de la delegación del gobierno en esos diálogos poniendo en duda la continuidad de que la mesa continúe. El propio Otty Patiño, alto comisionado de paz, afirmó que las posibilidades al ELN se le están agotando y anunció que la Fiscalía empezaría una investigación contra el grupo guerrillero por los atentados en Arauca. Por ahora la gente en Arauca está exigiendo que el Alto Comisionado de Paz viaje directamente a ese departamento, ponga un Puesto de Mando Unificado y de la cara. Porque eso es lo que se necesita en las regiones: presencia del Estado. La ofensiva del ELN en Arauca ha incendiado el departamento. En la mañana del domingo 1 de septiembre este grupo atacó a un grupo de soldados del Batallón de Ingenieros de Combate Rafael Navas Pardo que estaban apostados en un puesto de control que estaba en la vía que conecta el municipio de Tame con La Cabuya cuando, desde una camioneta, hombres que supuestamente pertenecerían al ELN, dispararon con armas largas sobre los uniformados. El ataque ha dejado dos soldados asesinados, ellos son Javier Augusto Quimbayo Rondón y Luis Ángel Pushaina Pushaina. Otra vez la sangre mancha el suelo araucano. Se hicieron las respuestas de rigor, un plan candado para impedir que los asesinos huyan pero fue imposible agarrarlos. Los asesinos hicieron la misma táctica que cumplieron los hombres que atacaron un CAI en el malecón de la capital araucana: volarse hasta la frontera venezolana en donde todo se deshace, en donde las manos del Estado Colombia y su Fuerza Pública no alcanzan a llegar. Se necesita que el presidente Petro, ante el estado de coma en el que está sumido el proceso de paz con el ELN, haga presencia en Arauca. La gente en ese territorio necesita escuchar de su propio voz que hay extinguidores para un incendio que arrecia.

  • La crisis con el ELN se volvió incendio en el Cauca

    Por. Línea de Paz, Seguridad y DDHH. Foto tomada de: RFI Tras un periodo de aparente calma, respaldado por el Cese al Fuego Bilateral, Nacional y Temporal entre el ELN y Gobierno Nacional, en donde había una disminución significativa de las acciones armadas encabezadas por el ELN. Esta agrupación vuelve a ser un actor relevante, tras el combate en el que resultaron heridos cuatro soldados del Ejército Nacional, en la vereda Lerma, municipio de Bolívar. Durante la operación, se destruyó un laboratorio de procesamiento de cocaína que financiaba a esta Organización. (El Espectador, 2024). En el departamento del Cauca, el ELN ha consolidado su presencia a través de alianzas estratégicas con otros grupos armados, como la Segunda Marquetalia, para enfrentar a frentes rivales como el Frente Franco Benavides del EMC (con presencia principalmente en Nariño). Esta expansión ha generado un aumento de acciones armadas y ha afectado a la población civil, especialmente en municipios clave como Silvia, donde las comunidades indígenas han denunciado el impacto de estas disputas. Además, el ELN mantiene una disputa por el control de corredores estratégicos que conectan con otros departamentos, lo que ha intensificado los enfrentamientos y complicaciones para las iniciativas de paz en la región. Puntualmente, de acuerdo con el monitoreo de presencia de actores armados realizado por la Fundación Paz & Reconciliación, el ELN, tiene presencia en 29 municipios del departamento. (Pares, 2024). A principios de año, en el mes de febrero, los combates entre las disidencias de las Farc y el ELN en la zona rural del municipio de Silvia, al nororiente del Cauca, provocaron el desplazamiento de más de 150 personas, generando una crisis humanitaria. Los enfrentamientos se produjeron en el territorio indígena de Kisgó, entre las veredas Penebio y Valle Nuevo, obligando a más de 40 familias indígenas y campesinas a abandonar sus hogares. Ante esta situación, la alcaldía habilitó albergues para atender a la población desplazada, entregando las primeras ayudas humanitarias. Un total de 62 personas del resguardo de Kisgó fueron alojadas en una institución educativa, mientras que más de 100 del territorio campesino de Valle Nuevo se refugiaron en un salón comunal. La guardia indígena logró rescatar a tres comuneros que habían sido secuestrados por uno de los grupos armados. La ONU hizo un llamado a los grupos armados para que respetaran la vida, integridad y autonomía de las comunidades, exigiendo respeto a los territorios indígenas ajenos al conflicto armado (Vidal, 2024). En mayo del 2024, la Defensoría del Pueblo exponía que el ELN en el Cauca reactivó su presencia armada, especialmente en los corregimientos de Santa Clara y El Plateado, en un intento por recuperar el control de zonas estratégicas y afianzar su colaboración con la Segunda Marquetalia. Esta reaparición buscó consolidar su influencia en la región, aprovechando la fragilidad estatal y el vacío de poder dejado por otras estructuras armadas como el Frente Carlos Patiño (después de la ofensiva llevada a cabo en 2023 sobre el Cañón del Micay). Además, el ELN utilizó narrativas de venganza y justicia social para ganar legitimidad ante la población local, mientras fortalecía sus redes y estructuras en torno a actividades ilícitas como el narcotráfico (Defensoría del Pueblo, 2024). La Defensoría del Pueblo emitió una Alerta Temprana 015 de 2024 debido a la constante disputa armada en la región, destacando la presencia de minas antipersonal, el reclutamiento forzado de menores, y los altos riesgos de violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario. En respuesta, la Defensoría envió 23 recomendaciones al Gobierno Nacional y autoridades locales para que implementaran medidas urgentes que mitigaran estos riesgos, buscando una mayor coordinación interinstitucional para proteger a las comunidades afectadas por la violencia armada (Defensoría del Pueblo, 2024). El 20 de junio, en la zona rural del municipio de Silvia, en el Cauca, se generó temor entre la población debido a que alrededor de 15 hombres armados, con brazaletes del ELN, instalaron un retén ilegal entre Piendamó y Silvia. Campesinos e indígenas del corregimiento de Usenda denunciaron que los integrantes del grupo armado detuvieron a conductores y motociclistas, además de pintar grafitis en las fachadas de varias viviendas de las veredas de El Jardín y Usenda, aumentando el miedo entre los habitantes. Ante la situación, la Policía y el Ejército activaron un plan de defensa y trasladaron varias unidades para proteger a la población civil (Romoleroux, 2024). En 2024, el ELN desplegó un repertorio de acciones que reflejaron una estrategia de consolidación y expansión territorial en el Cauca, combinando operaciones armadas, control social y actividades ilícitas. A través de enfrentamientos con otros grupos armados, instalación de retenes ilegales, secuestros y la reactivación de su presencia en áreas estratégicas, el ELN buscó afianzar su poder local, a menudo aprovechando la fragilidad institucional y el vacío de autoridad en la región. Además, intentó ganar legitimidad ante las comunidades locales mediante discursos de justicia social y venganza, mientras continuaba fortaleciendo su participación en economías ilegales como el narcotráfico. Estas dinámicas aumentaron la vulnerabilidad de la población civil, generando desplazamientos, amenazas y afectaciones a los derechos humanos, en un contexto de confrontación continua con las fuerzas militares y otros actores armados. Finalmente, en medio de un panorama convulso, las fuerzas militares no solo tendrán que atender el impacto de las acciones armadas que hasta ahora habían estado protagonizadas principalmente por las disidencias del EMC- de Iván Mordisco. Para ello, son varios los esfuerzos que se vienen realizando desde el Gobierno Nacional. En el mes de junio se dio el lanzamiento de la estrategia Misión Cauca, en la cual tiene objetivo la transformación integral de este departamento para garantizar mejores condiciones de vida a sus comunidades y el desarrollo del territorio mediante la sustitución de economías ilícitas por proyectos productivos, así como el esfuerzo de distintos ministerios para la reactivación económica y desarrollo de proyectos que potencien la región. De igual, forma el ministro de Interior, Juan Fernando Cristo, tras una reunión en Popayán con autoridades territoriales, líderes sociales y firmantes del Acuerdo de Paz. Anuncio la instalación de una sede alterna y permanente de la entidad, la cual tendrá como objetivo atender la conflictividad de la región del Cauca, enmarcada en los reclamos de comunidades indígenas y campesinas sobre los compromisos del Gobierno. Es la primera vez, que el Gobierno Nacional articula esfuerzos para llegar al territorio caucano, más allá de la presencia militar, ante años de abandono estatal, por ello se espera este enfoque integral pueda contrarrestar la presencia de Grupos Armados que hoy tienen en velo a la población Caucana.   Bibliografía Pares. (2024). Capítulo II. Presencia y accionar de grupos armados en Colombia. En ¿Plomo es lo que viene? Balance y retos de la política de la paz total 2022-2024 . Fundación Paz y Reconciliación. Vidal, R. (5 de febrero, 2024). Combates entre estructuras ilegales dejan más de 150 desplazados en Silvia, Cauca. W Radio . https://www.wradio.com.co/2024/02/05/combates-entre-estructuras-ilegales-dejan-mas-de-150-desplazados-en-silvia-cauca/ Defensoría del Pueblo. (20 de mayo, 2024). Comunidades de Argelia, Cauca, en grave riesgo por intento de consolidación del ELN y facciones disidentes de las FARC. Sala de Prensa- Defensoría del Pueblo . https://www.defensoria.gov.co/-/comunidades-de-argelia-cauca-en-grave-riesgo-por-intento-de-consolidación-del-eln-y-facciones-disidentes-de-las-farc Romoleroux, M. (21 de junio, 2024). Denuncian retenes ilegales por el ELN, entre Silvia y Piendamó, en el norte del Cauca. El Tiempo . https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/denuncian-retenes-ilegales-por-el-eln-entre-silvia-y-piendamo-en-el-cauca-3354950 El Espectador. (2 de septiembre, 2024). Cuatro militares heridos tras combate con el ELN en el Cauca. El Espectador . https://www.elespectador.com/judicial/cuatro-militares-heridos-tras-combate-con-el-eln-en-el-cauca/

  • Los hornos de Villa del Rosario: la mayor infamia paramilitar

    Por: Iván Gallo - Editor de Contenidos Foto tomada de: La Opinión Era difícil, para los primeros periodistas rusos que entraron a los campos de extermino de Auschwitz y Treblinka, poder entender lo que veían. Las montañas de cadáveres desnutridos eran tan escalofriantes como las chimeneas ennegrecidas de grasa humana. Toda la eficiencia alemana estaba puesta al servicio de la muerte. Si se trataba borrar cualquier vestigio de los judíos por la tierra ¿Qué hacían los nazis? Quemarlos, convertirlos en ceniza. Para los bogotanos Juan Frío puede ser el nombre de una vereda cualquiera, de las tantas por donde la máquina de guerra ha pasado, aplastante, en este país. Para los cucuteños era un lugar clave en Villa del Rosario, una trocha por donde, cruzando el río que baña sus orillas, el Táchira, se podía pasar al otro lado de la frontera. A principios de este siglo, en el 2001, los paramilitares en Villa del Rosario, Cúcuta y Puerto Santander, al mando de Jorge Iván Laverde, mejor conocido como el Iguano, mataron a tantas personas que la Fiscalía, a pesar de lo infiltrada que estaba por parte del Bloque Catatumbo, ordenó una inspección para descubrir fosas comunes. La noticia llegó rápido a oídos de uno de los hombres de confianza de El Iguano, Jaime Sánchez Salgado, a quien llamaba el Veneco, y la solución que encontraron fue deshacerse de los cuerpos. El problema fue tratado como de “salubridad”. En el año 2014 para la revista Esquire hice una crónica sobre los hornos y en esa investigación me enteré que la decisión de crearlos la tomaron el Iguano, el Veneco y otro para al que Mancuso le tenía confianza, Carlos Enrique Rojas Mora a quien le decían “El Gato”, en la finca Pacolandia, propiedad del Iguano, una finca que tenía dos lagos artificiales en donde habían reptiles grandes como babillas. El alimento que consumían estos animales forma parte de macabros rumores que no se han podido comprobar. En Juan Frío ya habían visto trapiches abandonados por la gente que salió corriendo del lugar. Así que los adaptaron para quemar cuerpos. Primero, según el libro de Javier Osuna, Cartas de ceniza, sirvió para quemar 28 cuerpos que estaban en una fosa. Luego trajeron más cuerpos, de otras fosas, hasta amontonar setenta y luego convirtieron todo en cenizas. A Juan Frío llegaron los paramilitares el 24 de septiembre del año 2000 y lo hicieron con su acostumbrada presentación: una masacre para que la población percibiera el terror. Ese día hicieron un retén en la entrada de la vereda, pararon a una buseta de manera aleatoria, escogieron a tres muchachos, los pusieron contra el piso y los asesinaron. Empezaba el reinado del terror. El escogido por el Iguano en Juan Frío fue Rafael Gutierrez, alias Hernán. Feroz lugarteniente, despiadado ejecutor. Le gustaban las fiestas. Incluso mandó a construir un club privado, un lugar que ya fue demolido pero, del que se cuenta, hacía orgías y rumbas que podrían durar cuatro días. A la casa los paras le pusieron nombre, se llamaba La flor del Tamaral. Allí recibían a políticos como el condenado Ramiro Suárez Corzo. Uno de los ganchos eran los criaderos de cachama que había en Juan Frío. También recibían a oficiales del ejército, funcionarios del extinto DAS, de la Fiscalía. Como un comandante de un campo de concentración Nazi alias Hernán y el Iguano servían los peces a pocos pasos de las chimeneas donde vomitaban el humo espeso. Es increíble que tanta maldad se haya juntado en Juan Frío. Pensar que en este lugar existe uno de las ruinas arqueológicas más importantes de la frontera: el viejo acueducto de Villa del Rosario, una obra que alcanzó a usar uno de los hijos más ilustres que ha dado esa tierra, Francisco de Paula Santander. Hernán creía ser buen católico por eso una de las obras que hizo por la comunidad fue mandar a hacer una virgen con su gruta. Era diabólicamente contradictorio que los padres de familia a los que les desaparecían los hijos se tuvieran que arrodillar  a suplicarle a una figura de cemento que había mandado a construir el hombre que les había quitado todo. Un día el horror, al menos por unos meses, terminó. Los paras se acogieron a la Ley de Justicia y Paz pero bastaron un par de años para darse cuenta que casi todo fue una farsa. Los paras no se han ido. Cambiaron de nombre, de razón social. Hernán siguió destrozando vidas hasta que le arrancaron la suya en el 2019. El Iguano se encuentra pagando una pena en la cárcel de Itagui. Juan Frío pertenece al área metropolitana de Cúcuta. El horror de esos años apenas se está empezando a ver. A comienzos del 2024 se encontró una fosa con más de 4.000 cuerpos en el cementerio central de la ciudad. Mancuso dio las indicaciones. Por los alrededores del anillo de vial de Cúcuta aún hay fosas que deben ser descubiertas. La verdad es un lujo que no se han podido dar los cucuteños, la verdad absoluta de cuáles fueron los políticos que permitieron tanta infamia, tantas vidas arrebatadas.

  • ¡Participa en el Encuentro Internacional de Paz Urbana 2024!

    Por: Redacción Pares Del 18 al 21 de septiembre, Medellín y el Valle de Aburrá se convertirá en el epicentro de un diálogo profundo sobre la construcción de la paz en entornos urbanos. Este evento reunirá a personas expertas nacionales e internacionales, liderazgos comunitarios y tomadores de decisiones para explorar cómo transformar nuestras ciudades en lugares más seguros y equitativos.

  • Fuego en el congelador

    Por: Francisco Daza - Coordinador de la Línea Paz, Seguridad y DDHH. La mesa de negociación entre el gobierno de Gustavo Petro y el Ejército de Liberación Nacional pasa por su momento más crítico. Luego de que se venciera la prórroga del cese al fuego entre las partes el pasado 3 agosto, pareciera que el proceso se encuentra en un punto de no retorno tras su congelamiento ad portas de desarrollarse el 7mo ciclo de negociación. El vencimiento de la prórroga al cese al fuego se suma a otros hechos que han afectado el curso de la negociación, entre ellos están: i) la apertura de una mesa de diálogo territorial entre el gobierno nacional y el Frente Comuneros del Sur en Nariño, ii) La solicitud del ELN para ser retirados de la lista de Grupos Armados Organizados como condición para contemplar la posibilidad de reactivar el cese al fuego mas no la negociación y iii) el anuncio del ELN de retomar la práctica del secuestro ante la ausencia de financiación estatal que se malinterpretó por el grupo al asumir que se haría a través del fondo multidonante.     Mientras que la mesa de negociación se mantiene suspendida, la interlocución entre las partes ha pasado al plano de las comunicaciones indirectas, centralizadas en las figuras de Otty Patiño y Antonio García. Sus declaraciones, en las que se lanzan responsabilidades mutuas por el estado del proceso atizan un ambiente que tiene en el fondo el enfriamiento de la negociación con el paso de las semanas.   A este panorama se suma que, con el vencimiento de la prórroga del cese al fuego, se reactivaron las acciones armadas entre las partes. El ministro de Defensa Iván Velásquez señalo que se retomarían los operativos contra el ELN mientras que este grupo reactivo su accionar armado contra la fuerza pública y la infraestructura petrolera en el departamento de Arauca mientras que activaba un paro armado en el departamento de Chocó. Esto con el riesgo de que se irradien estás acciones armadas a las zonas de influencia de este grupo armado, que, según el último monitoreo realizado por la Fundación Paz & Reconciliación se encuentra en 231 municipios del país.  Esta espiral de causas y efectos que vive el proceso de negociación entre el gobierno nacional y el ELN desde hace más o menos 5 meses y que parece no resolverse en el corto plazo, está llevando al mismo a un punto de no retorno. Recientemente el Alto Comisionado para la Paz Otty Patiño señaló ante diferentes medios de comunicación que la negociación con el ELN está agonizando, sembrando en el ambiente la sensación de lo que pareciera ser inevitable, la caída del mismo. Este escenario siembra muchos riesgos a los diferentes frentes alrededor de la negociación. Por un lado, se encuentra los avances asociados a la existencia y rol del Comité Nacional de Participación como punto nodal y activo de la sociedad civil en la mesa de negociación, el cual parece no tener mucho margen acción en este momento de congelamiento de la mesa. Por otro lado, el escenario ya tangible de la reactivación de las acciones armadas del ELN hacia la fuerza pública pone en el radar tiempos pasados de violencia de este grupo en el marco de las negociaciones con anteriores gobiernos y que derivaron en la ruptura de las mismas, como lo ocurrido durante el gobierno de Iván Duque tras el atentado del ELN a la Escuela de Cadetes General Santander en enero de 2019.   Otros riesgos se asocian al desaprovechamiento del momento político de la negociación con el primer gobierno de izquierda de Colombia que encontró en la Paz Total un método alterno al militarista para poner punto final a los ciclos de violencia que ha vivido el país por más de medio siglo. En clave de esto último, la tensión entre el gobierno y el ELN se acrecienta (según lo visto en las declaraciones de Patiño y García) buscando llevar a su contraparte a levantarse de la mesa. Este peligroso pulso está siendo maniobrado por la delegación del gobierno nacional que hace parte de esta mesa de negociación haciendo un llamado a la calma y abogando tanto por retomar la senda del proceso con prontitud y reactivar el cese al fuego bilateral entre las partes. Desde Pares suscribimos este llamado exponiendo la importancia que tiene para el país llevar a buen puerto esta negociación poniendo el foco en la necesidad del desescalamiento de las acciones armadas manteniendo en la primera línea del proceso brindar alivios hacia la población civil mientras que se avanza en los puntos programáticos de los Acuerdos establecidos entre las partes.

  • 461 colombianos han sido asesinados por defender el medio ambiente

    Por: Redacción Pares En enero del 2021, mientras se desplazaba por una carretera en el Valle del Cauca, fue asesinado Gonzalo Cardona Molina. Durante los últimos veinte años de su vida cometió un solo pecado: intentar ser el guardián del loro “orejiamarillo”. Gracias a su labor esta especie, endémica de Colombia, pasó de tener 70 ejemplares a más de 3.000. Las razones de su asesinato jamás fueron aclaradas pero estaba claro que no habían jugado a su favor el quitarle predios a fincas, el impedir que multinacionales quisieran explotar el páramo de Roncesvalles en Tolima. Pagó caro la osadía de decirle a los poderosos que la tierra en Colombia no se vende, que también sirve para mantener vida. Un año después Camilo Osuna, quien quería transformar la vida de muchos jóvenes condenados a la violencia en Siloé dándoles la opción de participar en la creación de huertas comunitarias, fue asesinado brutalmente. También fueron asesinados Guazaquillo, guardián del ambiente en Puerto Asís, y tantos otros que quisieron salvar especies, bosques, el agua. Estos son apenas uno de los tantos rostros de guardianes del medio ambiente que han sido asesinados en el país en los últimos doce años y que lo transforman en el más riesgoso en el mundo para ejercer la defensa del medio ambiente. Así lo determinó Global Witness quien viene registrando desde el 2012 los asesinatos de defensores del medio ambiente en el mundo. Colombia resultó siendo el que más riesgos conlleva. Desde esa fecha hasta acá han sido asesinados 461 líderes. Nada más en el 2023 79 líderes en el país cayeron. En el mundo se registraron 196 casos, el 85% se dieron en América Latina. El caso de Colombia es más que preocupante. Entre el 2012 y el 2023 sólo hay un país en el mundo que llegó a registros de asesinatos que superaron los 400 y este fue Brasil. En ese periodo registró 401. En 1988 la selva amazónica brasilera sufrió una de sus pérdidas más grandes. Su más aguerrido defensor, Chico Méndes, fue abaleado al frente de su casa, bajo la angustiada mirada de sus hijas. Mendes iba contra caucheros y maderistas que aniquilaron millones de hectáreas dentro de lo que se considera el pulmón del mundo. El asesinato de Méndes sirvió para que los gobiernos tomaran medidas contra el asesinato sistemático de líderes ambientales y se terminaría creando el Acuerdo de Escazú que, en teoría, está hecho para blindar a los líderes de este tipo de peligro. En Colombia, a finales de agosto, la Corte Constitucional revalidó el acuerdo en el país y se espera que deje de ser letra muerta y el gobierno entre con decisión a ayudar a los guardianes del ambiente. Global Witness es una ONG internacional establecida el 15 de noviembre de 1993 que trabaja para romper los vínculos entre la explotación de recursos naturales, los conflictos, la pobreza, la corrupción y los abusos de los derechos humanos en todo el mundo. La organización tiene oficinas en Londres y Washington. En el registro de asesinatos de GW en el 2023 Colombia también ocupa el primer lugar con 79 líderes caídos seguido muy de lejos por Brasil con 25 y Honduras y México cada uno con 18. Fuera de Latinoamérica el país donde más riesgoso resulta ser un defensor del medioambiente es Filipinas. En el 2023 fueron asesinados 17 pero entre el periodo 2012 y 2023 la cifra subió a 298. Colombia tiene la oportunidad de revertir esta tendencia durante la COP 16 que se realizará en Cali, la cumbre climática abordará este tema crucial para la defensa de la vida de los guardianes del medio ambiente. La fundación Paz y Reconciliación estará allí, presentando propuestas de Transición Energética y expresando además su preocupación por las pocas garantías que tienen los líderes ambientales en nuestro territorio.

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