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- Presidente Petro la vida de Maidany Salcedo, protectora del bosque colombiano, corre peligro
Por: Redacción Pares Maidany Salcedo, a sus cincuenta años, dice vivir, desde hace dos años, en una lata de sardinas. Desde que la sacaron de Piamonte, Cauca, en el 2022, su único hogar es una camioneta asignada por la Unidad Nacional de Protección. Dos atentados perpetrados por grupos armados la sacaron corriendo de ese lugar en donde había logrado crear la Asociación Mixta de Campesinos. En septiembre del 2024 prácticametne Maidany quedó sin techo. Por unas semanas la camioneta que le asignó la UNP tuvo que ser ingresada al taller. Una falla en el motor obligó al vehículo a entrar en mantenimiento. Fueron tres semanas de angustia, de llamados de la sociedad civil para que atendieran su caso hasta que por fin le devolvieron el auto y la protección. Se quedó unos días en Bogotá y luego regresó a Florencia Caquetá, en donde tiene que vivir desde hace unos meses, siguió resistiendo y luchando por su gente, inmutable a las amenazas. Una de ellas estuvo a punto de concretarse. El viernes 17 de enero un artefacto, cerca a su casa, estalló. Ahí estaban sus hijos. Incluso la onda explosiva alcanzó a impactar a una de sus hijas. El viernes el miedo se le había instalado en su casa. Era otro objetivo militar de los grupos armados que en ese momento azotaban otros lugares del país como el mismo Catatumbo. Salcedo sabe lo que cuesta defender los derechos humanos y del medio ambiente en un país en donde no se respeta la vida. Ella nació en Ríoblanco, Tolima. Ella, como tantas otras personas nacidas allí están cansadas que se les relacione con la guerra. Ubicado en pleno Cañón de las Hermosas, uno de los lugares donde las FARC se hizo más fuerte, Rioblanco empezó a vivir el horror de la guerra a finales de los años noventa. Nada más en el año 2000 seis frentes de las FARC atacaron la población en repetidas ocasiones. El saldo fue de 23 personas muertas y 1.080 familias desplazadas. En el año 2002 Maidany salió del lugar donde nació. Cuando creó la Asociación Mixta de Campesinos, tuvo que soportar el estigma de haber nacido en Rioblanco. En vez de ser considerada como lo que siembre ha sido, una víctima del conflicto. En Piamonte Cauca ha realizado una labor titánica para conservar el medio ambiente. Y además ha sido vital para que más de 700 familias hayan podido acceder a la opción de sustituir sus cultuvos por proyectos productivos que no estén asociados a la ilegalidad. Piamonte es un lugar con alta presencia de cultivos de coca, manejados por grupos armados como el Comandos de Frontera. Ellos han sido quienes en dos oportunidades intentaron quitarle la vida con dos atentados. En el 2023 no aguantó la presión y se fue del lugar en donde había tejido ya una relación con la comunidad y con el medio ambiente. La labor de Maidany ha dejado huella. Gracias a su gestión pudo conseguir que 1868 hectáreas de bosque sean conservados por ley. Su gran objetivo, tal y como lo mostró Mongabay en un artículo que le hicieron en su honor, es crear corredor para que se pueda mover a plenitud el Plecturocebus caquetensis, mejor conocido como mico bonito, que hasta hace muy poco estaba en peligro de extinción. Maidany es una de sus guardianes. Esta es una especie endémica del Cauca y el Caquetá. Maidany y los miembros de la asociación están cansadas de la estigmatización. Para el estado son guerrilleros, para los grupos armados son del ejército. En el momento en el que se escribió ese perfil su familia y la gente que la rodea en Piedemonte recibía amenazas por parte de los grupos armados. Ella lo único que quiere es poder trabajar en paz. Necesitamos a más gente como ella, protegiendo nuestros bosques, nuestos animales, nuestro clima. Protegiéndonos a nosotros mismos. El atentado del pasado viernes 17 de enero muestra la intención clara de los grupos armados que van tras ella.
- En Catatumbo saben que la guerra en esa región no empezó con Petro
Por: Iván Gallo - Editor de Contenidos Desde el jueves 16 de enero los viejos fantasmas se despertaron en el Catatumbo. Con lista en mano, casa por casa, fueron secuestrados y luego encontrados asesinados cinco firmantes de paz. Gracias a los videos que han sido grabados por la comunidad y difundidos por periodistas aguerridos como John Jairo Jacome hemos podido ver como el ELN ha llegado a las casas de los firmantes, han tumbado sus puertas y se los han llevado. No sólo ellos han caído en esta ofensiva. Los muertos se acercan al centenar en unos cuantos días de una ofensiva que ha sido dirigida por el comandante Richard. Desde el bando de las disidencias, comandadas en ese lugar por Andrey Avendaño, se espera el contragolpe. Fuentes cercanas a Pares afirman que ya hay veredas del municipio de Campo Dos que han quedado desierta por la contraofensiva del frente 33 que sigue siendo muy poderoso. Mientras se difunden imágenes de gente saliendo de los pueblos, de como municipios como el Tarra se convierten en pueblos fantasmas, el presidente Petro en la tarde del viernes 17 de enero llegó al Catatumbo a hacer presencia en el lugar, a intentar recuperarlo. Llegó acompañado de la secretaria del DAPRE, Laura Sarabia, el ministro del interior Juan Fernando Cristo, el ministro de educación Daniel Rojas y además dispuso de 300 soldados para reforzar la seguridad del Catatumbo. La gente salió masivamente a recibirlo. La esperanza de que pudiera ser efectiva la Paz Total llenaba los corazones de los catatumberos, una región que ha sabido soportar el horror de la guerra. Desde la firma de paz con las FARC en noviembre del 2016 regiones como La Gabarra, que fueron pasto de masacres, respiraba de otra forma. Se vivía la calma que antecede a la tormenta. Los diálogos de paz con lo que antes se conocía como el EMC y con el ELN invitaban al optimismo. Pero desde junio del 2024, cuando el COCE dio la orden a sus frentes de enfrentar las disidencias, en una lucha que no tiene nada que ver con la ideología sino con el control de las rutas de lo ilegal, en el Catatumbo volvieron a rondar los mismos fantasmas de siempre. La orden se cumplió en la segunda semana de enero del 2025. Para los enemigos del gobierno esto era nada más que un coletazo de la Paz Total. Aún no está comprobado de manera fáctica que los diálogos hayan servido para fortalecer militar y económicamente a las guerrillas. Lo que si está comprobado es que el único camino para que se acabe la guerra es negociar. Pero la actitud del ELN ha sido tan beligerante -amenazó de muerte a uno de los asesores más cercanos de Otty Patiño- que al presidente no lo quedó de otra que levantarse de la mesa. La intención de este escrito es mostrar que el Catatumbo lleva inmerso en un espiral de violencia desde mediados de la década del noventa cuando las FARC querían quedarse con el control del río -un corredor inmejorable para entrar a Venezuela- y llegaron a mover 36 millones de dólares trimestrales gracias a la coca. Los paras querían quitarles el negocio y por eso entraron en una guerra en donde la población civil llevó la peor parte. El Bloque Fronteras de las AUC resume todo el horror paramilitar que ha tenido que vivir el Catatumbo. El Bloque Fronteras fue la idea de Mancuso para quedarse con una frontera en donde los dólares parecían brotar de la tierra. Su jefe era Jorge Iván Laverde. Le decían el Iguano, pero también le podrían decir Satanás. Llenaba lagunas artificiales con babillas y allí echaba a sus enemigos. Hizo algo peor, adecuó dos ladrilleras que encontró en el municipio de Juan Frío, en Villa del Rosario, y las convirtió en hornos crematorios. Quemó más de 500 cuerpos allí. El punto de quiebre del horror en Norte de Santander fue el 21 de agosto de 1999. Ya las AUC habían entrado con todo a Tibú en mayo, haciendo una de sus masacres. Pero se quitaron la máscara en La Gabarra. Los sobrevivientes aún recuerdan esa madrugada. Se fue la luz desde temprano. Todo estaba oscuro cuando los paras entraron. La base militar, que quedaba al lado del río Catatumbo, a unos cuantos metros del casco urbano, no se movió. Bueno, sí se movió. Empezó a lanzar bengalas que estallaban sobre el pueblo iluminándole el paso a los paras que, lista en mano, iban sacando a la gente de las casas, los ponían bocabajo en su propio antejardín y le estallaban la cabeza de un balazo. La dueña del hostal que aún presta su servicio frente a la cancha central recuerda que las cabezas sonaban “como las guanábanas que caen al piso cuando maduran del árbol”. Como sucede con la mayoría de masacres en Colombia nadie sabe la cifra exacta. Unos hablan de 39, otros de más de setenta. Es que no se contaron los que, desesperados, se botaron al río Catatumbo porque preferían morir ahogados a ser torturados por los hombres de Mancuso. Porque fue orden de Mancuso establecerse en Cúcuta y quitarle a las FARC y a otros carteles el monopolio de la droga. Se estima que en la Gabarra se podrían mover 30 millones de dólares al año en coca. Su cercanía a Venezuela, por el Catatumbo, lo convertía en un corredor de oro para llevar y traer gasolina, alimentos, licores y droga, todo de contrabando. La reunión clave se dio en 1997, en un prostíbulo llamado Rumichaca, cerca de San Antonio del Táchira. Allí, en medio de tragos y vallenatos, se estableció la meta de convertir a Norte de Santander en un fortín paramilitar. Se inauguraba el Bloque Fronteras de las AUC. La Gabarra sólo fue un punto más en el mapa. Al Tarra le dieron durísimo, a Herrán, el Carmen, Ocaña, Lourdes, San Calixto, Puerto Santander, Cornejo y Cúcuta. Las cifras son escalofriantes. Según el diario La Opinión existe un archivo en donde están reseñadas 13.919 personas muertas entre los años 1997 y 2005, plena hegemonía paramilitar. Fueron más de 1.000 hombres de las Autodefensas. El Iguano no fue el único comandante. Son muchos los habitantes del Catatumbo y Norte de Santander que recuerdan con horror los nombres de Albeiro Valderrama Machado, alias Piedras Blancas; Lenin Giovanni Palma Bermúdez, alias Álex y José Mauricio Moncada, alias Mocoseco, quienes estuvieron al frente del despojo, las desapariciones, las masacres, las torturas, los desmembramientos que vivió Norte de Santander y su capital. En Cúcuta mataron a líderes políticos como el poeta Tirso Vélez, aspirante a la gobernación de Norte de Santander quien fue baleado por sicarios en pleno centro, un mediodía. En Cúcuta desaparecieron estudiantes, torturaron líderes barriales, violaron mujeres, extorsionaban el comercio y controlaban a los políticos. Pero la indignación en Colombia parece ser selectiva y queda claro la intención de manipular los hilos de la historia. El incendio en el Catatumbo no se prendió en estos dos últimos años. En su visita a Tibú la población se le acercó al presidente y le recordó que se deben agotar todos los recursos posibles para hacer entender a los grupos armados que el único final posible de un conflicto armado es la salida negociada. Hay que reforzar la seguridad, hacer presencia en las calles por parte de la Fuerza Pública, repeler los ataques pero siempre se debe estar atento a una nueva oportunidad para sentarse a dialogar. La gente es la que está en medio de los combates. Lo único realmente humano es seguir intentando dialogar.
- Recoger cadáveres en el Catatumbo: la razón que le costó la vida al embalsamador de Tibú
Por: Redacción Pares Se llamaba Miguel Angel López. Con su familia había creado hace cerca de una década una funeraria llamada San Miguel. La tenían en Tibú, corazón del Catatumbo. Desde comienzos de la década del noventa cuando las FARC llegaron a orillas del río que lleva el nombre de la región, con el fin de controlar las rutas de la coca, un negocio lucrativo que dejaba 36 millones de dólares trimestrales a esa guerrilla, los cadáveres suelen aparecer a lado y lado de las vías, flotando en el agua, arremolinados en sus propias casas. La arremetida paramilitar de finales de los noventa no trajo sino más muerte, más desolación. Por orden de la casa Castaño y de Mancuso se creó el Bloque Fronteras para instalarse en La Gabarra y Tibú y controlar los laboratorios y las rutas. Sacárselos a las FARC. En 1999 hicieron decenas de masacres pero las peores, las más contundentes fueron las de Tibú y la de la Gabarra en donde los muertos se contaban por decenas. La funeraria de López fue la que muchas veces, sin cobrar nada, le daba sepultura a los muertos que se agrietaban tirados al sol, sin dolientes, sin paz ni siquiera después de la muerte. Desde entonces el Catatumbo y su gente no han parado de tener miedo. Los acuerdos de paz entre el gobierno de Santos y Rodrigo Londoño, máximo comandante de las FARC, trajo por unos años algo parecido a la tranquilidad, a la esperanza. Pero no se implementaron bien los acuerdos en el cuatrenio que mandó Duque. La paz se hizo trizas. Además el Estado fue incapaz de copar el terreno dejado por los ilegales. En el 2024 la cifra de muertos se disparó: fueron 514 las personas asesinadas. Pero se sabía que desde cualquier momento volvería el horror en todas sus dimensiones. La orden del COCE había sido, desde agosto del 2024, empezar a darse plomo con las disidencias FARC que están comandados por Andrey Avendaño. En el Catatumbo todos se conocen, hay empatía, incluso entre bandos. Por eso el Comando Central del ELN ordenó el traslado de hombres desde Arauca para Norte de Santander y así poder usar el gatillo sin tanta mente. Este traslado de hombres se ha confirmado y se teme que el canal por el que se movieron hubiera sido por Venezuela. En enero se instalaría la muerte. El ELN empezó a llegar a las casas de los firmantes de paz, tumbaban la puerta, los sacaban y los mataban. Empezó un fuego cruzado que ha dejado 10 mil desplazados y más de 90 muertos. La alcaldía de Cúcuta en este momento está lleno de catatumberos que buscan refugio como sea. El estadio General Santander será el lugar en donde recibirán cobijo. Mientras tanto en el Catatumbo el horror es total. Muchos de esos muertos no pueden ser recogidos por orden del ELN. Parte del castigo no sólo es la muerte sino también la putrefacción. Hay gente que tiene corazón en el pecho y no permiten que esto pase. Eso fue lo que sucedió a Miguel Angel López. Miguel Ángel López tenía una funeraria en Tibú, Catatumbo pleno. En el 2024 fueron asesinadas 515 personas en esa región. En la última semana es probable que los muertos se cuenten por docenas. Son muchos y algunos no se pueden enterrar. Los dejan en la vera del camino hasta que el sol los ponga verdes. El ELN manda y el desobediente las paga, dicen con los puños cerrados. López no hizo caso. López sacaba su carro fúnebre y se llevaba a los muertos y los embalsamaba y los sepultaba. El jueves pasado mientras iba con su esposa, Zuley Duran y sus dos hijos por la vereda Las Sillas, zona rural de Tibú, los detuvieron y les dispararon. Miguel, Zuley, y su hijo de 10 meses murieron ahí, en el carro fúnebre con el que se ganaban la vida. Al hijo mayor no le pasó nada. Hay casas en el Catatumbo donde los cadáveres se pudren en las casas. Al que recoja los cuerpos lo matan como le pasó a Miguel Ángel. En Colombia a la gente la matan muchas veces por ser buenas personas. El Estado necesita como sea recuperar el control. Lo ha perdido desde hace 30 años.
- El pedido al ELN para que cumpla con el respeto de los 7 mínimos humanitarios en el Catatumbo
Por: Redacción Pares Cerca de 10 mil personas llegaron en el último fin de semana desde Tibú hasta la alcaldía de Cúcuta. Como sucedió hace veinte años, cuando los paramilitares arremetieron contra la población, la gente salió con lo que tenía puesto, metiendo a la brava la poca ropa que pudieran en una maleta y esperar a que no los maten. En su huida a Cúcuta, que se hizo en jeeps, volquetas, motos y hasta a pie, pudieron ver por el camino varios retenes del ELN en el camino. Según el gobernador de Norte de Santander William Villamizar son más de 90 los muertos que ha dejado esta arremetida que arrancó el pasado 16 de enero y que provocó que el presidente suspendiera los diálogos de paz que estaban a punto de retomarse en Caracas. Ya hay algunos municipios, como el Tarra, que se están convirtiendo en pueblos fantasmas. El presidente Petro llegó al Catatumbo el pasado viernes y prometió recuperar el terreno. Mientras las organizaciones civiles del Catatumbo actúan. En esta carta abierta dirigida al Ejército de Liberación Nacional y al Estado Mayor Bloques, quienes también han contestado a los ataques con más violencia, les piden respetar los 7 mínimos humanitarios para respetar, en medio de las hostilidades, a los pobladores. Esta carta está firmada por 99 organizaciones sociales del Catatumbo y de Colombia y resume la angustia que se está viviendo en este lugar:
- La serie de irresponsabilidades que llevaron a la muerte al montañista del Nevado del Tolima
Por: Iván Gallo - Editor de Contenidos Foto tomada de: Redes Sociales Si Kevin Polanía y su novia Jois Ramírez hubieran googleado a Oscar Polanía antes de emprender la aventura hasta la cumbre del Nevado Tolima a lo mejor no se montarían en la van que los recogió en Bogotá el 27 de diciembre. Le habían pagado 1.300.000 pesos por persona para llevarlos a la travesía. Julieth Ordoñez, la mamá de Jois, los acompañaría. A finales de octubre compraron los cupos. Tenían una rutina de ejercicios diarios que incluía trotar cinco kilómetros y subir cerros en cicla. Era un entrenamiento que le daba prioridad a lo cardiovascular por encima de la fuerza. Además el paquete que compraron incluían dos entrenamientos previos, uno de ellos consistía en subir el cerro del Alverjón y otro subir a Moserrate por su cara más dura. Si lo hubieran googleado y estuvieran más atentos a la charla que les dio en esos dos entrenamientos se darían cuenta que Oscar no estaba capacitado para liderar una expedición de doce personas a los riscos más escarpados del Nevado del Tolima. Además se habrían dado cuenta que esa ruta tenía varias oscuras encima. Una de ellas ocurrió en el 2022 cuando murió un estudiante de la Universidad de Antioquia. Un grupo de doce personas necesitaba como mínimo tres guías, cada uno portando un botiquín, con conocimientos en primeros auxilios y llevando teléfonos satelitales por si necesitaban en cualquier momento pedir ayuda médica urgente. Oscar Polanía tenía como única referencia ser primo de Kevin. Eso bastaba. A mediados de diciembre se hicieron un examen médico. Todo marchaba bien. Tenían 25 años. El sol brillaba. El primer tramo de la expedición consistía en llegar al Parque Nacional Cocora. Al grupo los recibió una funcionaria de parques nacionales. En vez de darles una charla técnica les sirvió un cuento seudomística en donde cabían todos los tópicos. Arrancaron a las nueve de la mañana. Tenían que estar en la Finca la Primavera a las cinco de la tarde. Allí pasarían la noche y arrancarían a buscar el campamento madre, a unas cinco horas de la cumbre del Nevado. Eran 18 kilómetros de caminata. Las mulas de los arrieros irían por una trocha diferente cargando sus equipajes. Uno de los primeros errores de Oscar y que terminaría siendo fatal fue el de llevar a su novia. La joven no tenía preparación alguna. Iba lento y se rezagaba constantemente. Esto partió el grupo. Lo disgregaba. Oscar tuvo que acompañarla. Al frente de la expedición quedaba Camilo, un deportista que no conocía el camino. El grupo llegó reventado y con la moral baja a la finca La Primavera. Al otro día amaneció lloviendo. Aún así Oscar -que ya presentaba síntomas de gripa- se ofreció para acompañar al que quisiera a visitar un nevado que estaba a 10 kilómetros de la finca. Cuatro levantaron la mano. Un grupo de extranjeros que también pasaba la noche en La Primavera le preguntó a Jois las razones por las que habían decidido salir a pesar del tiempo. “El guía nuestro decidió no exponernos”. Cuando regresaron, cinco horas después, Oscar se encontraba completamente congestionado. La voz apenas se le escuchaba. Antes de dormirse en esa noche del 29 de diciembre Polanía hizo entrega del equipo especial que tenían que llevar para llegar a la cumbre. Incluía cascos y piolet. Kevin no pudo dormir bien. Los síntomas del mal de altura se le escondieron en la gripa. Porque, como reconoce Jois en la estupenda entrevista que le ha hecho Rafael Poveda, ellos jamás habían escuchado hablar de palabras como soroche o de malestares derivados a la altitud. El 30 de diciembre arrancaron hacia la cumbre. Tenían que hacer una parada técnica para tomar agua de la laguna el Encanto. Pero, apenas llegaron, fue como si la laguna hubiera olido las malas vibraciones. Se nubló por completo y sólo dejó sacar de ella un agua cenagosa, intomable. A esa altura, 4.300 metros sobre el nivel del mar, el edema pulmonar se apoderaba de Kevin. Decidió meterse en su carpa y no ir a la travesía hasta la cima. Jois y su mamá le preguntaron si quería que se quedaran con él. Allí ya se habían dado cuenta que Oscar no tenía teléfono satelital. Para regresar tenía que esperar encontrarse con un arriero y hacerlo en caballo. Kevin le aseguró a su novia que estaría bien, que podría quedarse solo. La expedición fue a la cima y regresó. Se demoraron diez horas. Cuando Jois entró a la carpa vio que el piso estaba lleno de un líquido amarillo que salía de la nariz de Kevin. Era el edema. Su vida corría peligro. En ese momento se pusieron a la tarea de encontrar un arriero. Intentaron llevar a Kevin encima del caballo pero ya no resistía el dolor en el pecho. Jois y su mamá hicieron en solitario, junto al arriero, la travesía hasta La Primavera. En un momento tuvieron que separarse de Kevin. Cuando llegaron a la finca les dijeron, casi que entre risas, que Kevin había muerto. No resistió el viaje. Señalaron un granero, las dos mujeres entraron y vieron al joven envuelto entre costales, como si fuera un bulto. Alrededor de ella había gente enfiestada. Eran las 10 de la noche de un 31 de diciembre. Una mujer se les acercó y les dijo que se fueran. El cadáver lo mandarían aparte. Jois alcanzó a hablar con el papá de Kevin. Entre gritos describió su pesadilla. Casi que echadas emprendieron camino mientras todo el país celebró el año nuevo. A la entrada del Cocora llegaron sobre las cuatro de la mañana del 1 de enero. Allí estaba la policía y un bulto grande. Jois se puso de rodillas e intentó quitarle las cuerdas, los plásticos, volverle a verle la cara, despertarlo con un beso, pero no pudo. Después de estas revelaciones, que se hicieron en el podcast Más allá del silencio con Rafa Poveda, se ha armado un debate en redes sociales sobre quién tuvo la culpa. Esta muerte necesita ser investigada a profundidad.
- Ya son 20 mil desplazados los que llegaron a Cúcuta: Petro declara conmoción interior en el Catatumbo
Por: Redacción Pares El alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, prometió a las cerca de 20 mil personas que están viviendo en el estadio General Santander y que dejaron sus casas en municipios como el Tarra, Tibú, Convención, Campo Dos, huyendo de la ofensiva del ELN, que pronto dormirán en una cama. Acevedo está tocando puertas para poder conseguirles a los desplazados techo y comida mientras el gobierno nacional pueda retomar el territorio. Porque en este 21 de enero el Catatumbo es un territorio que se lo pelean las disidencias de las FARC y el ELN. En este momento un municipio tan próspero como Tibú, corazón del Catatumbo, es un pueblo fantasma. El ejército no se hace responsable de los que entren más allá del casco urbano. El punto límite es justamente un letrero enorme del ELN. Ante estos hechos el presidente Petro recurrió al artículo 213 de la constitución política, abrazar la conmoción interior. Esta medida no se tomaba desde hace 22 años, cuando en el 2002 lo usó Andrés Pastraba después de decidir levantarse de la mesa de negociación con las FARC en San Vicente del Caguan. Esto refleja la incapacidad que tiene el Estado de cuidar a los colombianos. Las críticas al presidente han llovido por la decisión de tomar la decisión de abrazar la conmoción interior ya que, según ellos, Petro no ha demostrado porque ha usado esta figura. Si decidiera, por ejemplo, meter 30 mil hombres en el Catatumbo no necesitaría la conmoción interior. Sólo las cortes podrán bajarle el pulgar al presidente de si es válido o no usar la figura de la conmoción interior. Una de las voces que se pronunció contra la decisión fue la de Iván Duque quien afirmó lo siguiente: “Utilizar la tragedia del Catatumbo para revivir un adefesio de reforma tributaria es la politización del dolor de las víctimas del terrorismo, un despropósito jurídico y un tenebroso acto de oportunismo político “ Cada vez son más los campesinos que están dejando todo, sus plantíos que trabajaron con sus propias manos, sus casas y que con lágrimas en los ojos deben partir. Hay gente que ya lleva tres desplazamientos en veinte años. La situación recuerda la gran ofensiva de los paramilitares a principios del siglo XXI y que se caracterizaron por su violencia. Aún se recuerda con horror las masacres de la Gabarra y Tibú con las que los hombres de Castaño y Mancuso se apoderaron de una tierra que ha sido maldita por su riqueza. En el conflicto en el Catatumbo el ELN tiene superioridad militar. Por lo menos cuatro mil hombres de esta organización hacen presencia en territorio. Además de las veinte mil personas que han salido en los últimos diez días se cree que hay otras miles que están atrapadas en ese lugar. La ofensiva y los crímenes de guerra que incluye el asesinato selectivo de firmantes de paz hizo que el presidente Petro tomara la decisión de suspender los diálogos del ELN que se reanudarían en Caracas. La situación, con el paso de las horas, empieza a tornarse desesperante en ciudades como Cúcuta.
- Las polémicas del uribista que borró el mural de “Las cuchas” en Bogotá
Por: Redacción Pares En la era en la que Trump fue posesionado como presidente en los Estados Unidos a pesar de ser un delincuente juzgado, las noticias falsas, la exaltación del odio, pueden ser una buena plataforma para consolidar una carrera política. Ese ha sido el caso de Josías Fiesco, un joven político conservador que ha ganado titulares por sus inexactitudes en twitter y por adoptar posiciones que atentan directamente contra la libertad de expresión como sucedió hace dos noches cuando lideró la borrada del mural de la carrera séptima con calle 45 en donde se había replicado en Bogotá el grafiti “Las cuchas tenían razón” pintado y craneado por colectivos artísticos de Medellín y que hacen referencia a la denuncia de las madres del centenar de desaparecidos que dejó en el 2002 la Operación Orión, una acción conjunta entre fuerza pública y paramilitares y cuyos cadáveres reposarían en el lugar conocido como La Escombrera en plena Comuna 13. La alcaldía de Federico Gutiérrez ordenó durante la tercera semana del 2025 borrar los murales de “Las cuchas” que se ubicaban cerca del terminal del norte. La respuesta no sólo fue la repintada del mural sino que decenas de colectivos en todo el país decidieron expresarse usando las paredes de sus ciudades replicando el mensaje. Pero hay conservadores a los que esta manifestación artística les resulta intolerable. Así lo expresó mientras lideraba la acción de borrar el mural Josías Fiesco. “Esto no es un homenaje a las víctimas sino un mensaje político” afirmó. Al otro día de que borrara este mural los jóvenes artistas volvieron a repintarlo. Fiesco afirmó que está dispuesto a borrarlo las veces que sean necesario. No es la primera vez que este joven perteneciente al partido conservador es centro de una polémica. Politólogo de la universidad javieriana, en algún momento llegó a tener una columna en Las 2 orillas. Lleva buena parte de su vida profesional dedicado a atacar a Gustavo Petro. En su momento puso en duda la integridad de los cientos de líderes asesinados durante la presidencia de Iván Duque. Hay que recordar que durante ese cuatrenio fue un gran defensor del expresidente a pesar de los excesos que se presentó durante su gobierno por parte de la fuerza pública en un intento por acallar lo que se conoce históricamente como el estallido social. A través de un mensaje en su red social instagram se refirió de esta manera a los artistas que pintaron el famoso muro en donde se señala una verdad histórica: la escombrera se convirtió en una fosa común después de la Operación Orión: “Las cuchas son las que crían a los que dibujan calaveras en las paredes o atraviesan cables en el portal Américas. Colombia tiene madres que son las que con esfuerzo sacan a sus hijos adelante para que sean deportistas ”. Desde su cuenta en X también advirtió lo siguiente: “ Grafitti que ensucie a Bogotá, grafitti que vamos a limpiar. (...) Ese muro contenía unos mensajes insultantes, unas calaveras que afectan psicológicamente a las familias que leen ese mensaje. No tenemos por qué aguantarnos a quienes si han hecho daño para que expongan en los muros públicos sus mensajes de maldad”. Fiesco se lanzó al consejo de Bogotá con el abierto respaldo del expresidente Alvaro Uribe pero su candidatura terminó convertida en un fiasco ya que terminó quemado. El año pasado demandó a Gustavo Petro por una supuesta “incitación al odio”. Desde que inició su carrera política se ha caracterizado por sus posiciones conservadoras y su admiración profunda por el expresidente Alvaro Uribe Vélez.
- Claves para entender el infierno que se desató en el Catatumbo
Por: Redacción Pares Foto: Schneyder Mendoza / AFP Desde los años en los que existió la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar datan los resquemores entre el ELN y las FARC. Desde noviembre del 2016, cuando Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño se dieron la mano en el teatro Colón de Bogotá, las FARC no existen. Lo que queda, una fuerza de cerca de 3.500 hombres, son combatientes que regresaron a la guerra o que simplemente no creyeron en ese proceso, una parte de mínima de todo el caudal que tenía esa guerrilla. Pero el ELN no hace distinción, así se llamen EMC o EMB para ellos son el enemigo. Las razones no pasan exclusivamente por la ideología. Se trata del control de los cultivos de coca y de los corredores del narcotráfico. En Junio del 2024 el Comando Central del ELN ordenó una ofensiva contra las disidencias. En el Cauca se presentaron combates al igual que en Nariño. En el Catatumbo no. A comienzos de diciembre del 2024, gracias a una entrevista que se realizó en este portal, Andrey Avendaño advirtió que la calma chicha que había en el Catatumbo se rompería en cualquier momento. Las razones por las que no habían comenzado los combates tenían que ver con la cercanía que hay en los municipios del Catatumbo entre la gente. Combatientes del ELN y del EMB se conocían de siempre, podrían ser hasta amigos y era más dificil que entraran en hostilidades. El COCE lo que decidió fue intercambiar hombres entre Arauca y Norte de Santander para que así no le metieran sentimiento a la hora de dar bala. Catatumbo ha vivido una ola de violencia desde finales de los años ochenta cuando las FARC irrumpieron en la zona. Luego llegarían los paramilitares con las masacres de 1999, algunas tan infernales como la que se vivió en La Gabarra. Los hombres de Mancuso controlaron la zona entre 1999 y 2004 provocando el desplazamiento y asesinato de cientos de miles de campesinos. La firma de paz con las FARC le trajo a esta región una calma relativa. Sin embargo, ya en el 2024 encontramos 520 asesinatos. Pero nadie estaba preparado para lo que empezó a suceder desde el 15 de enero del 2025. El dueño de la funeraria San Miguel, Miguel Angel López, empezó a recoger los primeros cadáveres que estaban a la vera del camino en Tibú. La orden que había dado el ELN era la de no recogerlos. López tuvo que huir hacia Cúcuta debido a las amenazas pero, en el camino hacia Cúcuta, fue interceptado y asesinado junto a su esposa y su hijo de diez meses. A partir de allí el ELN, lista en mano, buscó a cinco firmantes de paz de los municipios de Teorama, el Tarra, Convención y Tibú, sacándolos de las casas y asesinandolos. Empezó entonces la ofensiva al mando del comandante Ricardo. Si bien el EMB ha intentado responder la superioridad del ELN es total: se estima que tiene 4.000 hombres en la zona. La respuesta del presidente Petro fue la de suspender los diálogos con esa guerrilla que se reanudarían de nuevo en Caracas. El persidente los llamó “organización que se está convirtiendo en una narcoarmada”. Petro viajó el pasado viernes junto al ministro de defensa Iván Velásquez a la zona. Además ordenó la movilización de 300 efectivos de las fuerzas armadas. Pero la situación empeora con el paso de las horas. En la mañana de este 21 de enero se registran en el estadio general Santander de Cúcuta más de 20 mil personas que han huido de los municipios del Catatumbo espantados por las amenazas y el conflicto entre el ELN y el EMB. Se creen que son más de 1.500 los muertos que ha dejado la ofensiva. Muchos de los cuerpos no han podido ser rescatados por la orden terminante del ELN: no se mueve una hoja sin que ellos lo aprueben. En la vía hacia Cúcuta el ELN ha puesto retenes y ha bajado de los carros y asesinado a decenas de personas. Así pasó en Teorama, municipio en donde la Defensoría del Pueblo no ha podido ingresar. En La Gabarra ya se presentan enfrentamientos en el casco urbano. Las organizaciones vitales de la zona, como Ascamcat, serán vitales para poder encontrar de nuevo una ruta hacia los diálogos. En la guerra los que más sufren son los civiles. El Catatumbo vuelve a ser una prueba de ello.
- La vida criminal de Pablito, el comandante del ELN que aterroriza el Catatumbo y vive en Venezuela
Por: Redacción Pares En el año 2007 Gustavo Anibal Giraldo se sentía tan tranquilo que hasta iba a Santa Marta a pasar vacaciones. El nombre puede ser el de cualquier colombiano. Era el alias el que le dio notoriedad criminal:Pablito era el más duro del frente oriental del ELN, comandante del Domingo Laín, la máquina de guerra que ha aterrorizado a Arauca desde los años cuarenta. Estaba tan confiado que viajaba solo a Bogotá por esa época. Y, en enero del 2008, mientras caminaba por la localidad de Puente Aranda, fue capturado por el ejército. Lo juzgan e inmediatamente lo envían a la cárcel de máxima seguridad de Cómbita. Algunos medios de la capital afirmaban que era el golpe más duro que habría recibido el ELN en mucho tiempo. La importancia militar que le daba al ELN sólo era comparable al papel que cumplía el Mono Jojoy en las FARC. Pasó sólo un año en Cómbita. El frío le tapaba los pulmones. Estaba incómodo y lejos de sus hombres. Por una serie de diligencias que aún -16 años después- son materias de investigación, el INPEC lo envió a Arauca. En Arauca era el amo y señor. Allí nació, en el Sarare, en 1962, cuando llegaban los primeros colonos a una tierra sin sombra. A los veinte años ya se había involucrado en la guerra. Pertenecía a la Compañía Simacota y por su arrojo y crueldad fue ganando notoriedad. Uno de sus crímenes más atroces ocurrió en 1989. En Arauca, desde esa época, todas las autoridades se le arrodillaban a la bandera roja y negra del ELN. Ellos decidían lo que va, lo que no será. Pero hubo alguien que no se arrodilló: Jesús Emilio Jaramillo, obispo de la Diócesis de Arauca quien, desde el púlpito, empezaba a señalar a este grupo guerrillero como el causante de la mayoría de males que azotaban esa región. La extorsión y los constantes ataques a la infraestructura petrolera además de los constantes ataques a políticos y población civil. Pablito fue el designado para armar con la operación que terminaría con el asesinato del obispo Jaramillo, uno de los golpes más atroces que ha dado el ELN. Desde antes del chavismo Pablito tenía conexiones con Venezuela. En Arauca los límites de frontera son difusos. Se acostumbró a entrar y salir de ese país como si fuera el patio trasero de su casa. Incluso en 1995 atacó la base militar de Carabobo en el estado Apure, lugar en donde se mueve con libertad. Según informes que hemos presentado desde la fundación Pares, en algunas partes de Venezuela la incidencia del ELN es total. Uno de esos comandantes que se mueven con suma tranquilidad en ese territorio es Pablito. Hace 25 años es el máximo comandante del frente Domingo Laín y él fue el responsable de su fortalecimiento. Después de durar un año preso en Cómbita ha sabido desaparecer. La discplina que tiene en las comunicaciones, su estrategia y lo bien que conoce al ejército lo han hecho inencontrable. A eso hay que sumarle sus conexiones con Venezuela. Es muy posible que viva en el estado Apure y, cada vez que lo necesite, pase la frontera con tranquilidad. Moverse sin muchos hombres alrededor puede ser una ventaja para el que quiere que no lo encuentren. En el COCE le temen. Desde el 2018 forma parte de él a pesar de que es un enemigo declarado de una salida negociada. La guerra para él, en Arauca, ha sido rentable. En enero del 2019 fue el responsable de los carros bombas dentro de la Escuela de Cadetes General Santander que dejó un saldo de 22 personas muertas y que acabó con la intención del gobierno de Iván Duque de poder llegar a un acuerdo de paz con esa guerrilla. Ahora su nombre vuelve a aparecer en medio de una negociación. La delegación del gobierno, encabezada por Iván Cepeda y Vera Grabe, ya alistaba maletas para encontrarse con miembros del COCE en Caracas y reanudar una negociación que ya estaba empantanada. Pero a principios de enero 4.000 hombres del ELN irrumpieron en el Catatumbo. Era una ofensiva contra miembros del EMB, las disidencias de las antiguas FARC, pero terminó siendo un ataque contra la población civil. Son ya 140 los muertos -algunos de ellos no pueden ser recogidos por ordenes del ELN- y más de 20 mil los desplazados que se agolpan en el estadio General Santander de Cúcuta. Estos guerrilleros del ELN llegaron desde Arauca y habrían usado el territorio venezolano para desplazarse. De comprobarse esto habría riesgo de que Venezuela siga siendo la sede de los diálogos de paz en caso de que estos se reanuden. Con Pablito es dificil negociar. Ha hecho de Arauca un feudo propio. La guerra le ha dado riqueza y notoriedad. Al parecer es tan poderoso que el Comando Central no puede atajarlo. Es una fuerza propia que no entiende ordenes.
- “Afirmamos que la paz es posible”: Obispos se pronuncian contra la violencia en el Catatumbo
Por: Redacción Pares El 2 de octubre de 1989 el obispo Jesús Emilio Monsalve, quien desde el púlpito había rechazado constantemente el accionar violento del ELN en Arauca, fue asesinado por ordenes de Pablito, actual comandante del Domingo Laín y de todo el Bloque Oriental del ELN y principal responsable de la ola de horror que sacude el Catatumbo y que ha dejado más de un centenar de muertos y 21 mil desplazados, apiñados en las gradas del estadio General Santander de Cúcuta. Otro obispo, Isaías Duarte Cancino, sería asesinado a comienzos de este siglo en una operación ordenada por las FARC. Su pecado fue oponerse a la violencia. Fieles a su vocación y sin importar el enemigo, la Conferencia Episcopal de Colombia se ha manifestado en este comunicado contra los graves hechos que han convertido, desde el pasado 16 de enero, al Catatumbo en una zona de guerra. En uno de los apartados se rechaza con contundencia la violencia “La violencia engendra más violencia, genera pérdidas humanas irreparables, siembra más odio, división y pobreza, y trae consecuencias funestas”. A pesar de este rechazo a la violencia en el Catatumbo, del cual el ELN es el mayor responsable, la Conferencia Episcopal siguen creyendo en que el único camino que queda al final de una confrontación es buscar una salida negociada al conflicto por eso, en esta carta que leerán a continuación, afirman lo siguiente: “Agradecemos e invitamos a la comunidad internacional y a las organizaciones de cooperación a redoblar sus esfuerzos en el acompañamiento hacia una paz estable y duradera en Colombia. En medio del dolor y de la incertidumbre, afirmamos que la paz es posible”. El gobierno nacional y el Comando Central del ELN se disponían a reanudar los diálogos en Caracas. La ofensiva comandada por alias Pablito en el Catatumbo hizo que el presidente Gustavo Petro decidiera suspender los diálogos. Esta es la carta completa:
- Se dispara a 36 mil la cifra de desplazados en el Catatumbo
Por: Redacción Pares En las últimas horas el ministro del interior visitó albergues en Ocaña en donde están refugiados campesinos, firmantes de paz, y líderes sociales que han sido declarados objetivos militares por parte del ELN, al mando de Pablito y del Frente 33 de las ex Farc quienes están entralazados en combates desde el pasado 16 de enero. Este 23 de enero Juan Fernando Cristo tiene lista una reunión con el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, para decidir que pasos dar durante esta crisis. Una de las soluciones que se planteó sobre la mesa fue planear una ofensiva militar para recuperar el territorio ya que los diálogos no han tenido los resultados esperados. También se le pidió a Venezuela ser más rigurosos en las fronteras para impedir que los guerrilleros del ELN lo tomen como un corredor. Venezuela no ha contestado ante este pedido. En Cúcuta la solidaridad ha sito total. Ha sorprendido la actitud de la comunidad. Los taxistas han decidido recoger en las goteras de la ciudad a las personas que van llegando y llevarlas al estadio General Santander en donde ya son más de veinticinco mil las personas refugiadas. Pero, según la Defensoría del Pueblo, la cifra de desplazados ya llega a 36 mil. El alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, ha organizado actividades en donde los cucuteños han participado activamente, como hacer sancochos callejeros y multitudinarios. Sancochatón, llamó a esta iniciativa. Según el anuncio de la Defensoría, no sólo líderes y firmantes corren peligro, sino que también hay hasta niños y niñas en riesgo. Los desplazados no sólo han llegado a Cúcuta, ya que también hay refugios en Ocaña. La situación de los firmantes es cada vez más preocupante, también, con cifras de la defensoría, hasta el 22 de enero seis firmantes de paz habían sido asesinados, siete han sido desaparecidos, y 102 han sido desplazados. Las cifras oficiales de asesinatos en la zona están en 80 pero esto podría cambiar si se constatara y se tuviera certeza de cuantos de estos cadáveres aún no han sido recogidos en sus casas por orden del ELN. Cada vez son más los firmantes y líderes que, en medio de la desesperación de la persecución graban videos exigiéndole al estado para que defiendan sus vidas y las de sus familias. El confinamiento ha sido otro de los males de esta ofensiva del ELN. Son miles las personas que se encuentran encerradas en su territorio sin poder tener la libertad para realizar sus labores diarias ni poder hacer algo tan cotidiano como comprar el pan cada día. Por eso ya se han establecido corredores comunitarios para entregar 280 toneladas de ayuda. En el Catatumbo también conviven comunidades indígenas como los Barí quienes también están sufriendo, una vez más, los rigores del conflicto. Y sin embargo la gente no ha perdido la capacidad de hablar, de defenderse. En una de las zonas más críticas del conflicto, el municipio de Campo Dos, miles de personas salieron a la calle a exigirile a los grupos armados el cese de la violencia. A pesar de la contingencia, el estado de las cosas parece no tener mayores cambios y se agrava con el paso de las horas.
- La idea de Ernesto Samper que puede salvar vidas en el Catatumbo
Por: Redacción Pares Foto tomada de: Semana Fue durante el gobierno de Ernesto Samper en donde por primera vez la sociedad civil tuvo una partipación activa en un proceso de paz. Fue durante los diálogos que se sostuvieron en Maguncia, Alemania, entre este gobierno y el ELN. La historia oficial no ha querido reconocer que estos diálogos avanzaron hasta el punto de tener un borrador-firmado por esa guerrilla- de un acuerdo con el gobierno en donde detallaban el proceso de una Convención Nacional. Pero la muerte del máximo lider de la organización, Manuel “El Cura” Pérez, frustró lo que hubiera sido un acontecimiento. Samper no ha bajado los brazos y ha seguido apoyando cualquier iniciativa de paz sin importar colores políticos. Con el ELN se ha negociado durante cincuenta años. En el 2016 estaba instalada en la Habana esa mesa de negociación. Hasta allá viajó Ernesto Samper con el grupo que conforma su ONG, Vivamos Humanos, y tuvieron una reunión con el ELN. Teniendo en cuenta la experiencia previa en el Catatumbo, en donde fueron garantes en el 2013, salió una idea para establecer un acuerdo humanitario para ese territorio. Se necesitaba un mecanismo para proteger a la población civil en caso de que se presentaran combates. Establecer mesas humanitarias para que se sentaran en ellas organizaciones locales con miembros del gobierno local y así definir acciones concretas que garanticen el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario. En el 2018 se crea la primera Mesa Humanitaria en el Catatumbo gracias a la gestión que hicieron ONGS como Pares y Vivamos Humanos con organizaciones de base en el territorio, entre las que se cuenta Ascamcat. Durante un año se trabajó en la construcción de un acuerdo humanitario en donde se establecían 7 mínimos para garantizarle a la población el salvamento de la vida y el cuidado de sus derechos. Era una forma de blindar a los líderes en territorio, siempre demasiado expuestos a los violentos. En el 2019 estaban listo estos 7 mínimos. Fueron años duros para lugares como el Catatumbo. El gobierno de Iván Duque, que endureció la guerra contra los grupos armadosy deliberadamente demoró la implementación de los acuerdos de paz, hizo que se recrudeciera el conflicto. Muchos recuerdan que la llamada Paz con legalidad, lo que trajo fue más violencia. En medio del fuego cruzado la población se abrazó a los medios que le proporcionó las Mesas Humanitarias, que era usar radios comunitarias para advertir sobre lo que estaba pasando y las cartas abiertas que circulaban a través de las redes sociales. Esas cartas abiertas lograron su cometido: una respuesta de los grupos armados que atendieron los miedos que tenía la población en medio de los combates. En ese momento se disputaban ese territorio el EPL, el frente 33 de las ex FARC y el ELN. Así no sólo se salvaron vidas sino que se evitaron reclutamientos fozosos de menores -atendiendo las exigencias de la Asociación de Madres del Catatumbo- y las detenciones ilegales. Las Mesas funcionaron tanto que ese mismo año, desde Nariño, se solicitó la implementación de esa herramienta. No sólo llegaban mensajes de wasap sino que iban personalmente, desde lugares como Nariño, Magdalena Medio y Córdoba, a hablar con el presidente Samper para explicar la necesidad de crear canales de comunicación para proteger a la población. En esas regiones están funcionando las Mesas Humanitarias. El 2025 llegó con la ofensiva del ELN en el Catatumbo. El saldo no puede ser más trágico, 130 personas asesinadas, 23 mil desplazados hasta la tarde del 22 de enero del 2025. Noventa y nueve organizaciones de la sociedad civil respaldaron en una carta los 7 mínimos que establecen las Mesas Humanitarias en el Catatumbo. Esto sería más efectivo si el Alto Comisionado de Paz, Otty Patiño, respondiera a los pedidos de la sociedad civil. Por ahora Vivamos Humanos a abierto espacios, como el de este jueves 23 de enero a las siete de la noche a traves de la red social X en donde su directora, Camila Cuasialpud, la lideresa campesina del Catatumbo, Olga Lucía Quintero y la subdirectora de la fundación Pares, Laura Bonilla, hablarán sobre la Crisis en el Catatumbo. En este momento la gente, en esa región del país, necesita que todas las puertas sean abiertas.












