top of page

BUSCADOR PARES

Resultados encontrados sin ingresar un término de búsqueda

  • Una alocución, muchas crisis: el sistema de salud, el gabinete y la palabra presidencial

    Por: Oscar A. Chala, investigador de la Línea de Democracia y Gobernabilidad Anoche, 15 de julio, el presidente Petro volvió a ocupar el espacio del prime time de la televisión nacional para hacer una alocución. Estaba programada para el pasado lunes, pero el presidente decidió cancelarla y proyectarla con la misma agenda que se había planteado frente a la crisis de salud que vive el país. No es para menos. En menos de 4 días comienza la última legislatura del Congreso de la República y el gobierno tiene su mira en que, en medio de las correrías políticas electorales que se avecinan y la reducción de la actividad del Congreso en estos meses, se apruebe el último paquete de reformas antes de terminar su gobierno, entre los que se encuentran el último intento de Reforma a la Salud y una nueva Ley de Financiamiento. A pesar de la importancia de su discurso (pues sentaba la postura del gobierno oficialmente frente a la crisis de la salud y la disputa que tiene con las EPS), la alocución terminó haciéndose más relevante por las declaraciones extravagantes que dio el presidente a lo largo de la más de hora y media que duró hablando. Luego, en el Consejo de Ministros que le siguió, se sinceró con su gabinete, al que acusó de ser inoperante y de no cumplir el mandato popular. Lo que queda claro, es que la alocución y el Consejo de Ministros de anoche dejaron a la luz que la crisis no es solo en el modelo de salud, sino también en el liderazgo del presidente y en su relación con su propio gabinete de ministros. —La crisis de la salud es otra expresión de la disputa por el modelo de país Fuente: Infobae El centro de la alocución presidencial —que quedó cubierto por la dispersión discursiva del presidente— estuvo sobre la crisis que vive en estos momentos el sistema de salud en Colombia y la disputa entre las EPS y el gobierno frente a la financiación del sistema. En una alocución de 1 hora y 48 minutos, el gobierno Petro señaló que la crisis ha sido resultado de la mala gestión de los recursos de la salud por parte de las EPS, a quienes acusa de despilfarro y corrupción, debido a una presunta desviación de fondos de la ADRES en los últimos años para suplir gastos ajenos a la operación del modelo de salud. El centro de la discusión frente a la crisis de la salud está sobre 2 puntos: 1.   La discusión alrededor del cálculo de la Unidad de Pago por Capitación (UPC)  que, si bien ha tenido incrementos nominales, su ajuste real no ha sido suficiente para cubrir el costo efectivo de los servicios del Plan Básico de Salud (PBS), especialmente considerando el perfil epidemiológico de transición de la población, el envejecimiento demográfico y la inflación médica. Esta subfinanciación ha generado un déficit estructural en las EPS que, para compensar, han recurrido a la dilación en pagos a prestadores, al racionamiento implícito de servicios (barreras administrativas), o al endeudamiento. Con la insuficiencia de la UPC también se ha limitado la capitalización de las IPS, que no reciben los recursos a tiempo. 2. Por otro lado, las EPS adeudan, según datos de la Contraloría General de la República, más de 25 billones de pesos a las IPS por servicios ya prestados.  Esta deuda se clasifica, por un lado, en deuda corriente —que son las obligaciones que las EPS deben pagar en el corto plazo—, y la deuda vencida (o mora), que son las obligaciones con un plazo de pago superado, que terminan por generar intereses y penalidades. Las EPS, al ser los "grandes compradores" de servicios, a menudo imponen plazos de pago extensos o condiciones desfavorables a las IPS, especialmente a las más pequeñas o a las ESE públicas, que tienen menor capacidad de negociación. Además de ello, las EPS estarían negando el pago por diferencias en la factura o no conformidad con los servicios, lo que estaría generando un volumen significativo de cuentas médicas presentadas por las IPS, lo que conlleva al retraso de pagos. De hecho, el presidente, en su alocución, indicó que existiría un interés particular en el pago de anticipos a clínicas y gestores farmacéuticos "cercanos a los dueños de la empresa y a los políticos", lo que termina generando que otros proveedores se queden sin pago y se genere la deuda. No obstante, la crisis en el modelo de salud también es una crisis política que supera el marco de la discusión técnica . En especial, porque manifiesta un síntoma más de la reconfiguración y la transición política que vive el país , y que está enmarcada en la consolidación de dos grandes bloques políticos en disputa por el modelo de democracia y de país para los próximos años: el progresismo con un modelo que defiende la justicia social como respuesta a la desigualdad, y unas nuevas derechas emergentes que, a través del discurso del libre mercado, la seguridad y el orden quieren mantener el modelo económico y social de los últimos 30 años. Frente a esta crisis, la discusión se aterriza en cómo se puede transformar el modelo de aseguramiento, la intermediación financiera y el papel del Estado en la garantía del derecho a la salud , en la que el bloque progresista ha asumido que el modelo debe ir hacia un sistema público garantizado por el Estado, en el que el giro de los recursos sea directo y el enfoque esté centrado en la prevención y no en la cura, y en la que el bloque conservador aduce que los cambios que se deben introducir al sistema no deben transgredir la base de la Ley 100 de 1993, que es la existencia de las EPS como intermediarias y el modelo mixto, en el que los recursos públicos son administrados por entidades privadas. —El gobierno profundiza en su lógica de privilegiar la lealtad ciega Fuente: Portafolio Posterior a la alocución, el presidente realizó su Consejo de Ministros semanal, en el que declaró de manera abierta estar molesto, de nuevo, con su gabinete e indicó que realizaría nuevos cambios, de cara al cierre de su gobierno que desde el próximo 7 de agosto entrará en su recta final. Como lo señalamos en nuestro informe anterior, en el que rastreamos las redes de poder que conforman al gobierno de Gustavo Petro , y también en este artículo , el presidente parecería estar optando por fortalecer sus vínculos con nuevos funcionarios a partir de la lealtad política, como una estrategia para enfrentar la crisis de confianza que atraviesa al interior de su gabinete, y, al mismo tiempo, como un intento por sostener su proyecto político en un contexto en el que percibe que ciertos sectores institucionales del Estado lo amenazan con su abierta oposición. No obstante, este descontento se ha convertido en un síntoma crónico que, de cierta manera, ha sido la misma ancla que también ha contribuido a la crisis en la ejecución que existe dentro de los ministerios, pero también habla de la frustración del presidente frente al cumplimiento de su programa de gobierno. De hecho, las reacciones del presidente han girado en torno a señalar que sus objetivos máximos, como aumentar el gasto público para la inversión social o reducir la carga de subsidios a la gasolina y al gas natural, no se han terminado de cumplir, y ha exigido mayor determinación por parte de sus funcionarios para cumplir con esas metas máximas, por lo que uno puede rastrear que, eventualmente, la frustración del gobierno giraría sobre la imposibilidad de implementar grandes transformaciones en el país en corto tiempo. En parte, la falencia en las cifras de ejecución respondería a este afán del gobierno por tratar de cumplir con una agenda ambiciosa sin tener en cuenta los problemas que siempre ha acarreado la burocracia administrativa colombiana en términos de la lentitud en la ejecución de programas y proyectos, así como también de los límites para la implementación de los mismos. Ese afán también ha aparecido en la pugna entre el Ejecutivo y la Corte Constitucional frente a los decretos de emergencia económica y social tanto en La Guajira, como el Estado de Excepción regional en el Catatumbo, donde varias de estas directrices han sido derrumbadas por la corte por vicios en su trámite, así como falencias técnicas internas, en la que la jurisprudencia ha señalado que se han extralimitado en sus funciones y misionalidad. Esto, en tanto el gobierno ha intentado usar esta figura para realizar algunos experimentos territoriales frente a algunos aspectos de su agenda de reformas, especialmente frente a la implementación del nuevo modelo de salud. —Corolario: el presidente Petro vuelve a referirse de manera desobligante en términos raciales y de género Fuente: Semana.com Sin embargo, lo que quedó impreso en la opinión pública frente a la alocución presidencial y el Consejo de Ministros fue la dispersión discursiva que el presidente tuvo a lo largo de la noche, que se manifestó en dos momentos. Primero, en la alocución presidencial, Gustavo Petro tuvo varios lapsus donde se refirió, entre otras cosas, al choque de trenes que tiene con los grandes medios de comunicación, a quienes acusó de tergiversar la información de la Contraloría para generar una narrativa favorable a las EPS, además de haber “expropiado” la señal y el espectro electromagnético, que debería ser público. Así mismo, hizo varias referencias al pensamiento dialéctico como base fundamental del pensamiento filosófico para evitar el engaño mediático y como herramienta de acción, así como equiparó la situación actual del país con la colonización española y llamo a una segunda independencia; mencionó la posibilidad de trasladar la Estatua de la Libertad de Nueva York a Cartagena, en honor a San Basilio de Palenque como el primer territorio libre de América; relató cómo algunos médicos uribistas lo han insultado y una situación en Pereira donde una pareja se molestó por falta de atención; y hasta narró la peculiar situación de los hipopótamos en Doradal, conectándola con la adoración a Pablo Escobar y proponiendo su traslado a la India. Por otro lado, estas dispersiones se acompasaron luego con las declaraciones en el Consejo de Ministros, donde fue mucho más directo en sus críticas. Al referirse a las tensiones internas en el Ministerio de la Igualdad, el presidente Petro mencionó: "A mí nadie que sea negro me va a decir que hay que excluir a un actor porno que creó el sindicato de trabajadores sexuales de Paris. Yo estuve hablando con ellos de Marx, si quieren saber qué hacía en París (...) con el libro de Marx subrayado". Sus declaraciones sobre las mujeres tampoco pasaron desapercibidas. Frente a los conflictos internos en su gabinete, señaló: “"Por eso los mayores problemas de este gobierno es la pelea de vendetta a muerte, porque se tiran a las personas, más en las mujeres. Oiga, oiga, nosotros tenemos que demostrar que el poder debe ser de las mujeres, pero — sé que ya me van a levantar a palo mañana—, pero (sic) aquí sabemos cómo es. Yo me pasé el 80% de mi tiempo en la alcaldía —no tanto en la presidencia— atendiendo los conflictos entre las mujeres internos (sic), no de afuera, sino aquí. Eso es terrible, yo me canso". Estas declaraciones, junto con la dispersión, han generado especial ruido en los movimientos sociales cercanos al gobierno , quienes han señalado que el presidente, con este discurso, estaría privilegiando una narrativa conservadora y subordinada, en la que las comunidades afro y las mujeres seguirían sufriendo de violencias vedadas, incluso dentro de un gobierno alternativo que dice defenderles y representarles, al mismo tiempo que demostraría el interés del gobierno por fragmentar los discursos de estos movimientos para hacer más fácil su integración al proyecto del Pacto Histórico.

  • Gratitud con la ONU por los informes sobre Colombia

    Por: Germán Valencia Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia Cada tres meses, desde que se firmó la paz con las FARC-EP en noviembre de 2016, el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presenta al Consejo de Seguridad del mismo organismo un informe sobre el avance en la implementación del Acuerdo Final en Colombia. El último informe, que fue elaborado por la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, se dio a conocer, precisamente, la segunda semana de julio; y abarca desde el 27 de marzo al 26 de junio de 2025 —S/2025/419—.   Para la mayoría de los colombianos este informe, al igual que los anteriores, ha pasado desapercibido. La ciudadanía valora muy poco los esfuerzos que hace la ONU por hacer seguimiento a la implementación de este tratado de paz. Consideran irrelevante el trabajo que hace la comunidad internacional de presentar un informe periódico donde se consignen los pequeños avances en la implementación. Pues lo único que hace es confirmar el desdén del Estado colombiano frente a la implementación del Acuerdo Final.   Además, ven el informe como un documento poco novedoso, pues sigue un formato monótono que se repite cada 90 días. Tiene una introducción, hace un recuento de los principales acontecimientos, presenta una síntesis de los avances en la implementación —en los temas de reforma rural integral, reincorporación, garantías de seguridad, justicia transicional y capítulos étnico y de género— y finaliza con otros componentes que no entienden mucho —Coordinación, Conducta, Disciplina y Observaciones—.   Es decir, para la mayoría de las personas, el informe de la Misión de Verificación no hace más que cumplir un formalismo: poner por escrito unos pequeños avances positivos alrededor del Acuerdo Final. Como la presentación de un proyecto de ley sobre el tema agrario, la adjudicación de unas cuantas hectáreas de tierra, el mantenimiento de los firmantes en el proceso de reincorporación, avances en las garantías de seguridad y protección de excombatientes o la realización de audiencias públicas, para que la JEP, por fin, entregue las primeras sanciones propias.   Aunque también reconocen que alcanza a presentar una mirada crítica sobre asuntos ya reiterados en pasados informes. Como el asesinato de firmantes de la paz —que para este segundo trimestre fueron 10, acumulando 470 desde la firma del Acuerdo Final en noviembre de 2016—, el incremento en la inseguridad para comunidades vulnerables y en las acciones violentas de grupos armados ilegales —en lugares específicos como Catatumbo, Cauca, Chocó, Bolívar y Antioquia— y las limitaciones estructurales en materia legislativa y de recursos financieros para implementar programas.   En síntesis, para la mayoría de la ciudadanía el informe trimestral de la ONU lo único que hace es constatar algo que todos ya sabemos: que hay pocos avances trimestrales en la construcción de paz del país. Un informe que sirve tan sólo para ratificar el incumplimiento del Estado en la implementación del Acuerdo Final. Y una cosa aún más negativa: que el informe aporta elementos para que la ciudadanía aumente la desesperanza de que algún día se pueda decir que se ha implementado completamente el tratado comprensivo de paz en Colombia.   A pesar de que esta valoración generalizada poco positiva, lo cierto es que para otro grupo de ciudadanos el trabajo que hace la Misión de Verificación de la ONU en Colombia es un ejercicio de balance y reflexión política muy valiosa. Cada tres meses la comunidad internacional se esfuerza, en primer lugar, por hacer un balance de la implementación del Acuerdo Final; y, en segundo lugar,  por entregar una radiografía sobre la situación política nacional; es decir, además del seguimiento al Acuerdo, el informe trimestral presenta un diagnóstico objetivo sobre la coyuntura de seguridad del país.   En el último informe, por ejemplo, la Misión de Verificación es clara en advertir la manera como viene aumentando la inseguridad en varias regiones del país. En el primer informe de 2025 advirtió del aumento de la violencia, y en este nuevo informe: “la persistencia” de la violencia en casi todo el país. Incluso deja consignado el duro golpe que se le dio a la democracia con el atentado que sufrió el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. Aspectos todos, relacionados con la paz, pero que se apartan del estricto seguimiento al Acuerdo Final.   Pero tal vez lo más importante del informe trimestral es que allí se aprovecha el espacio para sugerir al Estado y los organismos encargados de ayudar a la construcción de la paz ejecutar de manera prioritaria acciones que contengan y cambien el rumbo de algunas variables críticas. Por ejemplo, frente al atentado contra el precandidato, la obligación que tiene el Estado de “investigar a fondo” este hecho y llevar ante la justicia a los responsables; además, avanzar en medidas para proteger y garantizar la participación política.   Otro aspecto importante del informe es el llamado que hace la comunidad internacional frente al aumento de la polarización en el contexto pre-electoral. El comportamiento en la cultura política nacional está provocando que se avance en una dirección donde hacer política es cada vez más riesgoso. De allí que de nuevo se aproveche la intervención del Secretario General de la ONU ante el Consejo de Seguridad para enviar el mensaje a toda la sociedad colombiana y, en especial, a las organizaciones y actores de la política nacional que debe tomar acciones que ayuden a reducir la polarización y fortalecer el espíritu de cooperación y entendimiento.   Con este giro que viene dando los informes de la Misión de Verificación es claro que el informe trimestral que realiza el Secretario General de la ONU, sobre la implementación del Acuerdo Final, ha superado el estrecho, pero valioso, límite de hacer un balance de ejecución del tratado de paz. El informe trimestral se está convirtiendo en un importante documento para analistas, académicos, tomadores de decisiones y organismos nacionales, donde se presenta una radiografía a la política nacional y se busca incidir positivamente en el mejoramiento de la sociedad colombiana.   En este sentido, hay que agradecer al Secretario General de la ONU y al personal que está a cargo de la Misión de Verificación, por el énfasis amplio que le están dando al informe trimestral. Sin duda los análisis y recomendaciones que nos entregan periódicamente se convierten en cartas de navegación que buscan llevarnos a buen puerto. También es una ocasión para agradecer al Representante Especial del Secretario General y Jefe de la Misión Carlos Ruiz Massieu por su trabajo que durante estos años a realizado en el país, además desearle lo mejor en su nueva misión en Haití y que, como aquí en Colombia, logre aportar a una sociedad que tanto lo necesita.   * Esta columna es resultado de las dinámicas académicas del Grupo de Investigación Hegemonía, Guerras y Conflicto del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia. ** Las opiniones expresadas en esta publicación son de exclusiva responsabilidad de la persona que ha sido autora y no necesariamente representan la posición de la Fundación Paz & Reconciliación al respecto.

  • La deuda del país con Aracataca

    Por: León Valencia Aracataca es un espejo roto del país. En sus calles polvorientas, bajo el azaroso calor  y el zumbido de los ventiladores, palpita una de las paradojas más tristes de nuestra nación: la tierra que parió a uno de los escritores más grandes del siglo XX , es, al mismo tiempo, el lugar del olvido y la desidia. Gabriel García Márquez convirtió ese olvido en literatura, y desde entonces, Macondo dejó de ser un lugar y se convirtió en un mito. Pero los mitos, como los sueños, también necesitan presupuesto. Hoy, a las puertas del Festival Macondo, que se celebrará el 2 y 3 de agosto en Aracataca, nos preguntamos ¿Y si en vez de seguir condenando a este municipio a cien años de soledad, lo convertimos en un lugar de encuentro, de arte, de memoria y de esperanza? Porque en medio del olvido estatal Aracataca tiene un enorme potencial. Sus habitantes son imaginativos y orgullosos. Lo pude sentir de golpe el día en que terminé sirviendo de jurado de un concurso infantil de cuento y poesía en su plaza principal y oí a viva voz a niños y niñas contarle y cantarle al pueblo sus creaciones, muchas de ellas un homenaje directo al más ilustre de sus hijos. Aracataca tiene en una esquina la casa museo de Gabriel García Márquez y en otro la casa del telegrafista, lugares emblemáticos de este país que merece mejor suerte. Tiene, para mayor fortuna, mil setecientos kilómetros en la mítica Sierra Nevada y desde allí nos miran, no sin ansiedad, comunidades que tejieron nuestro pasado y ahora quieren que les ayudemos a tejer su porvenir. El Festival Macondo no es una postal para turistas ni un acto de nostalgia. Es una apuesta política y cultural por reescribir el destino de la región Caribe, empezando por su ombligo. Es una alianza entre la imaginación y la dignidad, entre la palabra y el territorio. Reuniremos a artistas, escritores, músicos, cocineros, sabedores, periodistas, niños, ancianos y soñadores de todas las esquinas del país para decir en voz alta: “aquí está el corazón de Colombia, latiendo en Macondo”. No ha sido fácil. Como todo lo valioso, este festival ha nacido de la terquedad. De insistir cuando el presupuesto no alcanza. De convocar cuando las instituciones dudan. De construir con las uñas, como se construye la cultura popular en este país. Pero también ha sido un ejercicio de belleza y convicción, cada persona que se suma, cada artista que dice “sí”, cada joven que pregunta cómo ayudar, nos recuerda que este país está lleno de ganas de reconciliarse con su origen. Porque si algo nos enseñó Gabo, es que los pueblos olvidados solo necesitan una buena historia para volver a existir. Y esa historia ya empezó. Se llama Misión Aracataca. Se llama Festival Macondo. La Fundación Pares, con la ayuda y el protagonismo de la empresa privada, del municipio y sus comunidades, del departamento y del país, convertiremos a Aracataca en un lugar de atracción turística y cultural. Tenemos el reto de mostrarle al mundo la realidad que simuló Netflix en su versión  de cien años de soledad; mostrarle a millones de televidentes que vieron en sus pantallas la  recreación de un pueblo, como es de verdad ese pueblo. Existimos en el mundo gracias a Gabo. Llegó la hora de empezar a saldar la deuda a este pequeño pueblo de techos de zinc, arrasado por la United Fruit Company, por los clanes políticos de Magdalena, por la hojarasca del olvido, por nuestro propio racismo, el gozo de habernos dado al escritor en lengua castellana más importante desde Cervantes. Esto sólo es el principio de una fiesta, la de los 100 años de García Márquez que se celebrará en marzo de 2027, en el único lugar posible, el pueblo donde nació. En Aracataca comenzó un relato que ahora va por el mundo suscitando alegrías y nostalgias y mil preguntas sobre América Latina.

  • Petro se va, otra vez, contra su gabinete y anuncia un nuevo revolcón ministerial

    Por: Redacción Pares En la noche del martes 15 de julio, Petro sorprendió con una alocución presidencial de poco más de una hora, en la que habló de varias cosas, entre ellas criticó con rudeza el sistema de salud colombiano, al que calificó de “sistema de muerte”; habló de la salud de Germán Vargas Lleras, incluso sugirió cambiar el lugar donde está ubicada la estatua de la libertad, debido a lo poco amigable que ha sido el gobierno Trump con los migrantes. Lanzó, además, nuevas críticas a su gabinete ministerial. Desde que llegó a la presidencia, en 2022, Petro se ha quejado de sus ministros, e incluso señaló a algunos de ellos, como su primer ministro de Educación, Alejandro Gaviria; a su primera ministra de Agricultura, Cecilia López, como palos en la rueda para su gestión. En el primer consejo de ministros televisado este año, confrontó con rudeza a su entonces ministra de Ambiente, Susana Muhammad, y a su propia vicepresidenta, Francia Márquez, quienes le cuestionaron en público la decisión de reenganchar al gobierno a Armando Benedetti, quien llegó de la FAO en Roma a ser, nada más y nada menos que, jefe de gabinete. Después, a pesar de sus escándalos, Benedetti siguió subiendo y logró el cargo que esperó en este gobierno: ministro del Interior. Este martes, Petro no dudó en calificar como “traidores” a sus ministros y afirmó que no ha encontrado un gabinete que se ajuste a las exigencias de lo que requiere su programa de gobierno. “Los cambios que he hecho en estos tres años son muchos, pero ¿qué hago?, porque no encuentro un gabinete que cumpla el programa de gobierno de mandato popular”. La frase fue dicha teniendo en cuenta que la tesis central de su alocución fue la de cuestionar la labor de las EPS. Petro fue tan profundo en su cuestionamiento que afirmó que por su gabinete han pasado ministros que ni siquiera saben de qué va su programa de gobierno. Hay que recordar que el presidente ha confrontado con varios de los miembros de su gabinete, y algunos de estos funcionarios afirman que uno de los problemas que tienen con el mandatario es el de la comunicación. Lo que deja entrever el presidente es que habría, a un año de dejar la presidencia, un nuevo sacudón ministerial “Yo no puedo tener mi último año con gente que no sepa el programa de gobierno y no lo aplique. Sea del color político que sea, el gobierno no puede permitir que se burle al pueblo”.  Se viene una nueva tormenta política.

  • “Solo 321.000 colombianos estarían asegurados”: Petro se fue con todo contra las EPS

    Por: Redacción Pares En la noche de este martes, el presidente sorprendió por una alocución que duró más de una hora y que tuvo como eje central darle duro al sistema de salud y a las EPS, a las que calificó de pertenecer no a un sistema de salud, sino “a un sistema de muerte”. Petro estaba acompañado de su ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo y, aunque el asunto era la salud, su conversación giró sobre varios temas, algunos de ellos sorprendentes: desde aconsejarle a Estados Unidos cambiar la estatua de la libertad hasta la salud del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, con quien ha sostenido roces en el pasado. También se refirió al escándalo de corrupción de la UNGRD, el peor de los escándalos de desfalcos de plata de su gobierno. La alocución le trajo críticas de medios que le hacen oposición al gobierno y de algunos de sus tradicionales rivales políticos, como Sergio Fajardo quien calificó la intervención de “patética”. Lo que sí estaba claro es que no se mostraron pruebas para afirmar datos absolutamente preocupantes, como sostener que solo 321.000 colombianos estamos afiliados a los sistemas de salud, la razón, según el presidente, es la siguiente: “No están asegurados porque no están los recursos si se enferman , a pesar de girarlos”. El presidente se echó flores porque, según él, su gobierno logró controlar el brote de fiebre amarilla, que calificó de sumamente peligroso, acaso peor que el mismo COVID. Y cree que lo único que tenía que hacer su gobierno contra las EPS era la cruzada que emprendió, ya que gracias a eso ha logrado bajar la deuda: “ se ha disminuido en setecientos setenta mil millones de pesos la deuda total”. Petro, además, cuestionó el informe de Contraloría sobre las EPS y afirmó que las deudas podrían superar los 100 billones. Es bueno recordar que la Contraloría presentó este martes un informe en el que se afirmaba que las EPS debían 32.000 millones de pesos, pero el presidente desmintió esta cifra: “La cifra está mal. La deuda es mayor. Hay dos errores: primero, el peso colombiano ha estado desvalorizado en 2020, 2021, 2022 y 2023, y también en 2024. Por eso, las  cifras  deben calcularse en pesos constantes al 31 de diciembre de 2024. Eso es lo correcto”. Pero gracias a su gestión la deuda se bajó en un 30 por ciento y ya “apenas” se deben 70.000 millones. La reforma a la salud fue una de las cruzadas en las que se metió el presidente, pero en el Congreso encontró suficientes obstáculos para no hacerlo. La alocución presidencial sigue generando ruido por lo que dijo y por cómo lo dijo. Sus enemigos siempre estarán ahí, esperando ver cualquier tropiezo. Las críticas personales y los calificativos sobre su vida personal arreciaron como siempre. Lo único cierto es que el presidente sigue lanza en ristre contra el sistema de salud colombiano.

  • Entre el abandono y la ineficiencia: La realidad de la infraestructura escolar en Cali

    Por: Línea Democracia y Gobernabilidad A través de un convenio entre el FFIE y la ETC Cali, 26 obras educativas fueron pactadas en Cali desde 2015, de las cuales para mayo de 2025, 7 aún no alcanzaban el 100% de ejecución, es decir restaba por entregar el 27% de la totalidad. Mientras tanto más de 4.000 estudiantes han sido afectados. El valor invertido en las 7 obras inconclusas supera los 56 mil millones. En todo el país, entre 2016 y 2024, el FFIE reportó 426 incumplimientos contractuales. Inicialmente, Graña y Montero y Mota Engil fueron adjudicatarios de la mayoría de obras a nivel nacional y en Cali. Ambas empresas han sido objeto de escándalos de corrupción como Odebretch, sobrecostos y abandono de obras. Por ejemplo, Mota Engil recibió el 45% de los proyectos a nivel nacional, pero hasta 2019 solo había entregado 17 de 248 obras adjudicadas. En Cali, tras los incumplimientos de Graña y Montero; y Mota Engil, se reasignaron contratos a empresas como Urbaniscom, Soluciones Integrales Unión S.A.S., y el Consorcio Colombia Estudia, también involucradas en demoras, rediseños y obras incompletas. Por ejemplo, Soluciones Integrales Unión S.A.S., ha recibido más de 250 contratos con el Estado por más de $300 mil millones, y actualmente tiene a su cargo 4 obras de infraestructura educativa en Cali; sin embargo, ninguna de estas ha sido entregada. Instituciones Educativas como la Eustaquio Palacios – Sede General Anzoátegui, han reportado retrasos en las obras de hasta 8 años; pese a ello, para mayo de 2025 la obra tenía 0% de ejecución. Según la Contraloría dicha obra tuvo un presunto detrimento patrimonial de más de $1.100 millones por diseños y construcciones defectuosas que debieron ser demolidas. Otro caso que llama la atención es la IE El Diamante Sede Principal, pues la inversión total supera $17.118 millones, pese a haber tenido más de 230 días de suspensión de la obra. La infraestructura educativa en Colombia tiene múltiples deficiencias. Según información reportada por el Ministerio de Educación: el 55% de las escuelas oficiales no tienen agua potable; el 85% no cuentan con accesos para personas con movilidad reducida; y el 43% no han recibido acciones de mantenimiento en los últimos 5 años. Algunas de las obras de infraestructura educativa en Cali, revisadas por la Contraloría, presentaron adiciones presupuestales y prórrogas con valores exacerbados, bajo la argumentación de “fallas en estudios y diseños” (fase 1). Entre ellas resaltan casos como la IE José María Vivas, que pasó de $6.399 a $10.884 millones. Del mismo modo ocurrió en la IE Alberto Carvajal, con adición de más de $1.000 millones; y en la IE Siete de Agosto, con adición superior a $2.200 millones Entre diciembre de 2024 y mayo de 2025, Pares consultó en tres ocasiones al FFIE, indagando sobre las fechas de terminación contractual de las obras educativas en Cali. Las fechas entregadas variaron entre consultas, pese a tratarse de una misma obra, incluso en obras cuyos contratos no habían sido modificados mediante otrosíes o extensiones formales. Por ejemplo, en la IE Libardo Valderrama – Sede Pablo Neruda, en la consulta realizada en diciembre de 2024 el FFIE reportó fecha de terminación contractual para el 10 de diciembre de 2024; sin embargo, preguntar nuevamente en febrero de 2025 se presentó una nueva fecha, el 8 de junio de 2025, es decir, incremento 5 meses; para la consulta realizada en mayo de 2025: se amplió nuevamente el plazo, definiéndolo el 22 de junio de 2025.

  • POR UNA JUSTICIA PENAL REINTEGRADORA

    Por: Juan Guillermo Sepúlveda Arroyave Señor Ministro de Justicia y del derecho de Colombia Dr. Eduardo Montealegre Lynett Bogotá - Colombia DC   Referencia: Justicia Penal Reintegradora Señor Ministro, reciba un cordial saludo y a la espera que se encuentre bien. Deseándole muchos éxitos en la cartera de justicia de Colombia, que no es un reto menor.   En consideración a la nueva reforma a la justicia que presentará al Congreso de la República el próximo 20 de julio del año en curso, quiero presentarle uno de los enfoques, de hacia dónde debe estar dirigida dicha reforma.   El mundo hace más de tres décadas está incursionando cada día en un nuevo enfoque de justicia para lograr la paz social  (C. Roxin), este enfoque o lente (H. Zeher) es la Justicia Restaurativa, que tiene más legitimidad social, en consideración a los niveles de democracia participativa del país donde se vaya a aplicar, es por ello que, el norte de Europa es pionera en el tema.   En los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, Naciones Unidas [1] le apuesta a la Justicia Restaurativa por reducir la pobreza (Objetivo 1), al ofrecerle a la población más desfavorecida, un modelo pacífico para resolver sus conflictos, con un impacto positivo en la paz social; y, al promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitando el acceso a la justicia para todos y construyendo a todos los niveles instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas, lo que redunda en instituciones sólidas generadoras de confianza (Objetivo 16).   En Cataluña, hace 25 años señor Ministro, experiencia que me tocó vivir, se reconocía que la Justicia Restaurativa era una justicia alternativa a la justicia retributiva tradicional, y se ofrecía como un servicio, hoy se ofrece como un derecho ciudadano, de acuerdo a la “Estrategia de justicia restaurativa 2030". De un servicio pionero a un derecho de ciudadanía ” [2]   En nuestro país la Justicia Restaurativa, ha estado dirigida históricamente, a atender el conflicto armado con los grupos insurgentes o paramilitares, por ello se han caracterizado como unas justicias transicionales con un marco de tiempo definido y atendido por aparatos especializados creados para ello, como Justicia y Paz y la Justicia Especial para la Paz, JEP, que según informes de la Fiscalía General de la Nación, representaban el 30% de esa parrilla penal de Colombia, dejando el restante, 70% a la justicia ordinaria.   Esta propuesta está dirigida señor Ministro Montealegre a la justicia ordinaria, a la delincuencia común, que están perdiendo sus vidas, en el fondo de los calabozos, estaciones de policía y en las cárceles hacinadas del país, y a sus víctimas que lejos de estar activas en el proceso penal, sufren revictimización a todos los niveles, generando dolor, miedo y venganza entre las partes; y, desde la óptica cuantitativa, dicha justicia es una justicia fallida: de 100 delitos se aclaran 3, que sí, fuéramos ingenieros de puentes, de cada 100 puentes construidos se caerían 97. ¡Qué desastre! Pero no todo está perdido, como se lo digo a mis alumnos, nos queda la Justicia Restaurativa.   Atendiendo lo anterior, desde la Procuraduría General de la Nación de Fernando Carrillo, se creó el Programa de Justicia Restaurativa, que tuve el honor de dirigir, y articuladamente, con el Ministerio de Justicia y del Derecho, la Fiscalía General de la Nación, el Consejo Superior de la Judicatura y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, INPEC, se dieron unos pasos importante en el tema, quedando una batería de disposiciones legales emitidas desde diferentes instituciones del orden nacional.   Fue así, que desde el Ministerio de Justicia y del Derecho se emitió una circular desde donde recomendaron Prácticas Restaurativas en todas las Casas de Justicia y Centros de Convivencia; el Departamento Nacional de Planeación, DNP, reconoció la importancia de trabajar en Cárceles Restaurativas en distritos y municipios; la Procuraduría General de la Nación, PGN, impulsó el “Pacto Nacional por la humanización de los centros de reclusión desde la Justicia Restaurativa”; la Fiscalía General de la Nación, FGN, emitió el Manual de mediación penal; el INPEC está formando a los privados de la libertad y funcionarios en justicia restaurativa.   Todo ello ha quedado a medio camino, por la falta de voluntad política de los encargados de impulsar estas iniciativas, por lo que se requiere de una Ley de Justicia Restaurativa en la justicia ordinaria , que permita consolidar y mejorar la cantidad de iniciativas que tiene el país en el tema de justicia restaurativa incluyendo al tercer sector y la sociedad civil.   Esta ley debe tener como objeto principal, el intervenir los procesos de criminalización desde la Cultura y Justicia Restaurativa, usando para ello cortafuegos restaurativos/reintegradores.   Desde el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, se advierte que la Cadena de Justicia [3] se vuelve un círculo vicioso por la reincidencia criminal, lo que invita a “trabajar por un sistema penitenciario más eficaz y justo”  y propone para superar la inseguridad de América Latina trabajar por mejorar la Cadena de Justicia. “El primer eslabón es la ocurrencia del delito, seguido por su denuncia, la investigación , la imputación y la sentencia. En caso de que la sentencia del juez sea condenatoria, el acusado puede terminar en la prisión. En este esquema, se agregó ́  la reincidencia con fines analíticos, ya que, de ocurrir, la cadena de justicia vuelve a su primer eslabón.” [4] En América Latina y Colombia, la Cadena de Justicia que presenta Naciones Unidas, se convierte en un Proceso de Criminalización primaria, secundaria y terciarias, por donde transita, desafortunadamente la población más vulnerable de Colombia.   La propuesta, Señor Ministro, se basa en usar la Justicia Restaurativa como “cortafuegos” en diferentes momentos de la Cadena de Justicia, para que esa convulsión criminógena que produce la activación del conflicto-conflicto penal-delito , no se expanda, produciendo más daño y revictimización. Para lograrlo se ofrecerán Servicios de Justicia Restaurativa (SJR) en las diferentes etapas de la Cadena.   Esos Servicios de Justicia Restaurativa (SJR), operan como “ cortafuegos restaurativos ” se aplicarán en tres intervenciones de la Cadena de Justicia:   i) antes que el conflicto se convierta en conflicto-penal (prevención primaria); ii) antes que ese conflicto-penal sea considerado delito (prevención secundaria); y iii) antes que el victimario, vuelva a cometer otro delito, reincidencia (prevención terciaria).   El gobierno tiene las herramientas para hacerlo, no obstante, se deben hacer unos ajustes que podrían ser presentados el 20 de julio ante el Congreso de la República.   A continuación, a guisa de ejemplo, algunas ideas legales en tal sentido:   1.     Acercar, más y mejor, a las comunidades a servicios de cultura restaurativa, en el entendido que, así como la cultura de paz es a la paz, la cultura restaurativa es a la justicia restaurativa; 2.     Que a la Fiscalía General de la Nación se le permita ofrecer servicios de justicia restaurativa, sin tener en cuenta la gravedad del conflicto penal, pues la evidencia científica, demuestra que la justicia restaurativa tiene mejores resultados en delitos graves. 3.     Que se le permita a los procesados o sindicados que estén detenidos, el acceder a Programas de Justicia Restaurativa. 4.     Que, ante los Jueces de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, se les considere  rebajar la pena a los condenados que realicen Programas de Justicia Restaurativa. 5.     Que el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, INPEC, permita a todas las personas privadas de la libertad (PPL), entrar en Programas de Justicia Restaurativa, en cualquier fase de tratamiento penitenciario en el que se encuentren, que les dé la oportunidad de acceder a beneficios intramurales y redención de penas, pues hoy solo se les permite a los que están en fase de mediana seguridad.  6.     Que el equipo de facilitadores o mediadores, sean profesionales venidos de las ciencias sociales, jurídicas, psicológicas o de comunicaciones, así como lideres sociales reconocidos, y que sean capacitados por la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo. 7.     Desarrollar una campaña nacional pedagógica de información sensibilización y formación en Cultura y Justicia Restaurativa, a comunidades y potenciales   víctimas  penales.   Sería de gran interés, conocer la experiencia de Cataluña en el tema de justicia restaurativa, pues ellos ya han avanzado de la justicia restaurativa como servicio, a la justicia restaurativa como derecho ciudadano.   Señor Ministro Montealegre, le pido con todo respeto, no desaprovechar esta oportunidad histórica que se tiene para hacer de la justicia colombiana una justicia que humanice la justicia ordinaria, que contribuya con la descongestión de los Despachos judiciales, y se construyan comunidades reintegradoras, donde se practique la vergüenza reintegradora , antes que la estigmatización social (John Braithwaite).   Me despido deseándole lo mejor, y con la convicción que entenderá y atenderá mi llamado.     Cordialmente     JUAN GUILLERMO SEPÚLVEDA ARROYAVE   [1] Naciones Unidas. Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 2015/2030. [2]  Estrategia de justicia restaurativa 2030. De un servicio pionero a un derecho de ciudadanía” Generalitat de Catalunya Departamento de Justicia, Derechos y Memoria justicia.gencat.cat Enero de 2024 https://repositori.justicia.gencat.cat/bitstream/handle/20.500.14226/1460/Estrategia-justicia-restaurativa-2030-ES.pdf?sequence=6&isAllowed=y   [3]  Informe Regional de Seguridad Humana, 2014-2015. SEGURIDAD CIUDADANA CON ROSTRO HUMANO. Diagnóstico y propuesta para América Latina. Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD.  Pag. 127 http://www.latinamerica.undp.org/content/rblac/es/home/library/human_development/informe-regionalde-desarrollo-humano2013-2014-.html [4]  Ibidem Reconocido por la OEA como generador de confianza en América Latina. ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS REGISTRO DE EXPERTOS EN MEDIDAS DE FOMENTO DE LA CONFIANZA Y DE LA SEGURIDAD al 11 de noviembre de 2010. https://www.oas.org/juridico/spanish/ag-res96/Res-1409.htm   Coordinador del Programa de Justicia Restaurativa de la Procuraduría General de la Nación, PGN. (2017-2019). Creador de la Metodología para la Transformación de Conflictos, Espiral de Paz.  https://colombiarestaurativa.com/metodolog%C3%ADa   Fundador y director de la Fundación Colombia Restaurativa www.colombiarestaurativa.com  y de Justicia Penal Reintegradora juanguillermo.sepulveda@gmail.com

  • Abrazar a un hermano

    Por: María del Rosario Laverde Estoy en un lugar público esperando ser atendida y mi primer pensamiento es para mi hermano, las lágrimas brotan enseguida y no las puedo detener, ya debería estar acostumbrada a vivir sin él, pero no puedo evitarlo, el dolor me agarra por sorpresa cada cierto tiempo, y no me suelta. Muchos de los que crecimos en hogares disfuncionales, a veces no vinimos con una piel de repuesto que nos ayudara a cicatrizar la dureza de nuestras experiencias; por el contrario, permanecemos rotos y pocas veces estamos a gusto con la vida. No sé cuántos años tenía cuando, una tarde de sábado en Chapinero, terminé tomada de la mano de un señor que no era mi madre, rápidamente me di cuenta de que estaba perdida y, para mi fortuna, el señor que me encontró, era un buen samaritano, que me ayudó a buscar a mi madre hasta dar con ella. A su lado, mi hermano estaba prácticamente desmayado del llanto. Me contaron, después, que yo me abracé a mi madre sin soltarla durante mucho rato. Creo que, para entonces, aún no había muerto mi papá. Los siguientes veinte o treinta o cuarenta años, cuando recordábamos ese incidente, mi hermano no podía parar de llorar, yo debía abrazarlo y hacerle ver, entre risas, que no estaba perdida, y él siempre respondía, sí, pero ¿qué tal que te hubieras perdido? Recuerdo cuando mi hermano decidió irse con su familia a otro país, y cómo nos despedimos. Vi su carro detenerse una calle más adelante porque el llanto no lo dejaba manejar. Debió esperar unos minutos, para lograrlo. Me pregunto, con algo de inseguridad, si estará bien escribir algo personal en una columna de la Fundación Paz y Reconciliación, y me respondo que por qué no, ¿acaso la paz y la reconciliación no son algo que debimos aprender en casa, con nuestras familias? No creo que las redes sean el mejor lugar para ventilar temas personales, y sí encuentro un poco siniestro hablar de algo tan personal, públicamente, considerando aquel viejo dicho de que la ropa sucia se lava en casa, pero la verdad es que la vida se me ha hecho más difícil desde que mi hermano decidió sacarme de su vida hace años.  Mucho tiempo creí que solo a mis hermanos y a mí nos había tocado la mala fortuna de la orfandad paterna y la difícil relación materna, ahora que sé que todos, en alguna medida, hemos vivido nuestras propias disfuncionalidades, no me alivia saberlo, pero sí me hace trabajar por una existencia mejor para la vida que me queda. Nos creemos dueños del tiempo y de la razón, y no imaginamos que sea posible perder todo y quedarnos sin el único amor con el que creíamos contar para siempre. Aunque a nuestra vida lleguen otros amores, incluso hijos. A veces nos tocan familias complejas, llenas de carencias mentales y emocionales, y es nuestro deber cuidar la única conexión que tenga salvación, así sea una sola. Mi hermano corrió con mejor suerte sin mí, pero yo, al perderlo a él, me perdí. Hace tiempos no lloraba, y hoy no he podido detenerme, quizás por el síndrome de la nostalgia dominguera, que a todos nos ataca alguna vez. Solo quiero recordarle, desconocido lector/ra, que la vida es un ratico, que nada vale tanto la pena como vivir en paz.

  • Anatomía de un proceso electoral donde todos quieren ser presidente

    Por: Diego A. Pedraza y Oscar A. Chala, investigadores de la Línea de Democracia y Gobernabilidad El panorama electoral de 2026 se está agitando con las más de 42 precandidaturas presidenciales que hay confirmadas hasta el momento. Esta cifra lleva a pensar como primer punto de partida que en este país muchas personas consideran posible presentar su nombre para aspirar a la Presidencia, lo cual ha llevado a que varias de estas candidaturas se propongan también con el objetivo de ganar visibilidad política, abrir espacios en listas al Congreso o consolidar posiciones dentro de futuras campañas . En este caso, la fragmentación política y la sobreabundancia de precandidaturas no es solo un fenómeno cuantitativo, sino profundamente ligado a la transformación del sistema de partidos, el uso estratégico de la visibilidad y la emocionalización del voto . El lanzamiento de las precandidaturas se ha venido haciendo casi desde que Vicky Dávila anunciara su salida de la revista Semana y expresara públicamente su interés político. Desde entonces, varios nombres y colectividades comenzaron a adelantar su participación en la contienda y a impulsar sus intenciones de cara al 2026. Los que “suenan” Fuente: Revista Cambio Dentro de los candidatos que “suenan” se ubican aquellos que han sido mencionados con frecuencia en las encuestas durante el último año, desde que comenzaron a circular los primeros nombres en el panorama de la candidatura presidencial de 2026. Muchos de estos aspirantes aún no registran cifras destacadas en las mediciones, pero son figuras con trayectoria política, respaldo organizativo y que han manifestado su interés en participar activamente en el proceso electoral, ya sea con la intención de competir o de posicionarse dentro del escenario político del próximo cuatrienio. Dentro de este espectro de candidatos que “suenan” se encuentran, por la izquierda y la centroizquierda, nombres como Luis Gilberto Murillo, Daniel Quintero y Roy Barreras, todos con experiencia en el ámbito político y que han tenido cercanía, en distintos momentos, con el gobierno del presidente Gustavo Petro. Sin embargo, sus aspiraciones no se enmarcan actualmente dentro del núcleo formal del Pacto Histórico. Por ahora, se ha indicado que participarían de forma independiente, respaldados por movimientos propios, mientras continúa la conformación del llamado frente amplio del que se ha hablado en distintos sectores, y al cual podrían integrarse las candidaturas de centroizquierda e izquierda que busquen articularse con el proyecto de una candidatura única del Pacto Histórico. En el espectro del centro están Claudia López, Juan Daniel Oviedo y Alejandro Gaviria. Todos ellos han anunciado sus precandidaturas y han comenzado recorridos por el país, participando en medios y foros para postularse al principal cargo de la nación. Por ahora, sus campañas no han mostrado un crecimiento sostenido en las encuestas, y algunos indicadores sugieren una estabilización o disminución en su nivel de reconocimiento e intención de voto. Por último, en ese listado de candidatos que “suenan” desde la derecha o la centro – derecha aparecen nombres como Vicky Dávila, Abelardo de la Espriella, David Luna, Mauricio Cárdenas y Francisco Barbosa. Según lo que han manifestado públicamente, su intención es presentar sus candidaturas a través de movimientos propios, con miras a establecer alianzas futuras con figuras del Centro Democrático y de Cambio Radical, en lo que se ha proyectado como una posible coalición de sectores de derecha. De estos nombres, Vicky Dávila ha registrado niveles destacados en las primeras encuestas de intención de voto. La exdirectora de la revista Semana ha mostrado una presencia significativa en las mediciones iniciales y se perfila como una figura con visibilidad en el escenario político, en un contexto en el que diversos sectores del electorado han expresado distancia o desconfianza frente a las figuras políticas tradicionales. Los de partido político Fuente: Revista Cambio El segundo grupo de precandidatos es el de los candidatos con partido político, en este caso, aquellos que se medirán en procesos internos para buscar el aval de colectividades que, eventualmente, podrían entrar en acuerdos políticos con otros sectores que también participarán en la contienda. Al igual que con los candidatos que “suenan”, en este grupo hay aspirantes de todas las corrientes políticas. El primer grupo de precandidatos con partido fue el del Centro Democrático. Allí, la competencia interna inició en noviembre del año pasado con Miguel Uribe, Paloma Valencia, María Fernanda Cabal, Paola Holguín y Andrés Guerra como posibles aspirantes. Hasta el atentado contra Miguel Uribe, ocurrido el 7 de junio de 2025, la definición del candidato dependía de establecer un mecanismo de selección acordado dentro del partido. Sin embargo, tras este hecho, los procesos internos y las precandidaturas han quedado temporalmente suspendidos. Por el mismo espectro están los candidatos de Cambio Radical. En este caso, no se han presentado mayores disputas internas y, según se ha informado, Germán Vargas Lleras estaría considerando regresar a la contienda como figura principal del partido. No obstante, las encuestas recientes muestran una variación en su posicionamiento frente al electorado respecto a ciclos anteriores. En ese mismo contexto, otras figuras como Temístocles Ortega han anunciado su aspiración presidencial a través de movimientos independientes, aunque aún no se han consolidado líneas programáticas claramente definidas. El siguiente grupo de candidatos con partido político es el que recoge las banderas del Pacto Histórico. Si bien solo hasta esta semana se ha comenzado a revisar el mecanismo de selección y aún restan varias jornadas de negociación, ya se ha hecho público que buscarán el aval del partido de gobierno Gustavo Bolívar, María José Pizarro, Carolina Corcho y Camilo Romero. De este grupo, Gustavo Bolívar ha registrado los niveles más altos de intención de voto en las encuestas recientes, mientras que los demás aspirantes aún no muestran cifras destacadas en el escenario preelectoral. Por último, están los candidatos de centro que tienen partido. En este grupo se encuentra Juan Manuel Galán, quien representa al Nuevo Liberalismo. Desde esta tribuna, Galán buscará medirse en la contienda y poner a consideración su nombre. Aunque no ocupa, por ahora, los primeros lugares en las encuestas, cuenta con una estructura política consolidada y con respaldo institucional, incluyendo el acompañamiento político de la administración distrital de Bogotá, liderada por su hermano Carlos Fernando Galán. El otro candidato de esta facción es Sergio Fajardo, quien regresa como una de las figuras del centro con el objetivo de presentarse como alternativa frente a las opciones de izquierda y derecha. Fajardo lidera el movimiento Dignidad y Compromiso, con el cual busca participar nuevamente en la carrera presidencial. Los que no tienen “nada” Fuente: Infobae El último grupo de precandidatos es el de aquellos que actualmente no cuentan con una alta visibilidad pública, ni figuran con respaldo claro de partidos políticos, y cuya estrategia aún no se ha definido con precisión. Aun así, han presentado su nombre y han sido incluidos en algunas encuestas, aunque no registran resultados significativos en las mediciones. Ahí se encuentran nombres diversos: desde figuras con experiencia en administración pública como Enrique Peñalosa, hasta perfiles con fuerte presencia en redes sociales como JP Hernández o Miguel Polo Polo; también aparecen exfuncionarios y políticos como Daniel Palacios, Mauricio Lizcano, Luis Carlos Leal y Luz María Zapata. Se suman los exalcaldes que participan desde movimientos como Propósito Colombia —donde figura incluso un exalcalde de Soacha—, y congresistas que estarían en búsqueda de avales de partidos tradicionales, como Miguel Ángel Pinto y Mauricio Gómez Amín. Nombres que se suman a los ya mencionados, y que conforman el amplio espectro de precandidaturas que competirán por la presidencia en 2026. La dispersión de candidaturas y la fragmentación política del país Fuente: Guarumo - Ecoanalítica Aunque la cantidad de precandidatos con opciones reales para tener un porcentaje del voto por encima del margen de error en las próximas elecciones presidenciales de mayo de 2026 no supera la decena, sí que es verdad que a 10 meses de los comicios la cifra de precandidaturas ha sido mucho más alta en los sondeos que en años anteriores. No obstante, este aumento no obedece a la cifra de inscritos en la Registraduría hasta el momento (van 42 a corte de escritura de este artículo), sino que, según como lo reportó El Colombiano , ha dependido más de estudios y sondeos de figuras con presencia digital o pública que también han declarado tener intenciones de participar en las elecciones. Tal es el caso de John Edison Mosquera, el llamado “Batman criollo”  que se hizo famoso en la última encuesta de Guarumo por aparecer en la lista de los posibles precandidatos presidenciales, y quien ha intentado —sin éxito— llegar a un cargo de elección popular en los últimos 20 años. Según el propio Mosquera, lo ha intentado haciendo actos performáticos en Bogotá, donde ha apelado al uso de disfraces para llamar la atención en las calles y en el sistema de transporte integrado de la ciudad para mover sus propuestas. Sin embargo, la metodología con la que se construyó este modelo no ha sabido responden a la pregunta de cómo una figura como Mosquera, quien tiene una cantidad ínfima de votos en los 3 procesos a los que se ha lanzado, aparece dentro de esta lista, cuando tampoco tiene presencia digital, tal como la han tenido los precandidatos que han hecho uso de la publicidad en redes para moverse, como el exministro Juan Carlos Pinzón o como Vicky Dávila. Lo que nos lleva a la pregunta ¿por qué, incluso descartando la lista de Guarumo y acercándonos a la realidad de 42 inscritos oficiales en la Registraduría, hay tantos precandidatos?  La respuesta nos lleva a 3 hipótesis. 1.   La teoría de las “4 vueltas”, que se ha vuelto popular en el análisis político por académicos como Juan Pablo Milanese, y que es parte de la tesis de algunos medios como La Silla Vacía , indicarían que la gran afluencia de precandidaturas responde a la consolidación de respaldo y visibilidad inicial desde mucho antes que empiece la carrera electoral definitiva  (que, para presidenciales, rondaría sobre enero de 2026). Poner a competir a múltiples precandidatos en consultas primarias internas (como la que pretende realizar el Pacto Histórico en octubre de 2025) permite que su agenda programática y presencia tanto digital como pública por fuera de las redes genere mayor recordación  tanto en sus electores potenciales como en nuevos nichos y votantes, con el riesgo de que se sature de manera temprana la discusión política  y se vuelva dependiente de los devenires coyunturales del último año del gobierno de turno, en este caso, del Progresismo. 2. Pero, además, también denota que la competencia interna dentro de los partidos se ha tendido a profundizar, por lo que cada precandidatura representa una línea distinta programática dentro del partido que busca imponerse sobre las otras . Esto también sucede dentro del Pacto Histórico y el Centro Democrático, donde la presencia de múltiples candidaturas ha generado escenarios de tensión entre las mismas, y donde la falta de claridad de un mecanismo de selección concertado ha terminado por fragmentar el mensaje político  del partido entre los intereses de cada candidato. 3. Del mismo modo, la presencia amplia de precandidaturas habla de que la tendencia de personalizar la política, que ya venía desde 2018, ahora se ha profundizado, en contraste con la desinstitucionalización de los partidos políticos , que terminaron convirtiéndose en reservas de avales sin procesos internos definidos que permitan mejores mecanismos de selección interna, además de que manifiestan la fragilidad ideológica de estos grupos y diluyen la poca autoridad que los partidos poseen. Aunque es verdad que el embudo tenderá a llevar a la mayoría de estos candidatos a retirarse cuando se encuentren con el cuello de botella de su capacidad real para movilizar votantes, y finalmente el tarjetón no quede con más de entre 8 y 12 figuras, lo que sí queda claro es que en muchos casos la movilización de estas precandidaturas no obedece siempre a un interés real por llegar a la presidencia, sino que mide también la capacidad de negociación de las figuras  al interior de los partidos o dentro del panorama político nacional para conseguir objetivos e intereses de menor calibre pero más estables en el tiempo. Por lo que es probable que una gran parte de estos precandidatos terminen integrando listas al Senado y Cámara de Representantes a cambio de movilizar su potencial electoral hacia los partidos que las presenten, del mismo modo que esperan buscar arreglos burocráticos futuros que les permitan acceder a cargos en el Estado. De igual forma, también el medirse en escenarios primarios les permite tener poder dentro de sus propios partidos y estructuras políticas para negociar o entregar apoyos en el futuro, o hacerse visibles para llegar eventualmente a cargos regionales y locales. A modo de cierre En enero de 2025, la directora de la encuesta Latinobarómetro, Marta Lagos , señalaba que la mayoría de la población de la región no votaba por ideología, sino por una agenda movida por exigencia y rendimiento de sus gobernantes . Esta tendencia se ha visto ahondada por cierta fluidez programática, que ha terminado por imponer agendas emocionales en la política que proyectos políticos a más largo plazo . La entrada de nuevas precandidaturas responde también a un ejercicio donde no se evalúa la trayectoria programática de los candidatos, sino su capacidad de mover agendas particulares a través de cierto marketing emocional   que simplifica problemas sociales complejos  a conceptos digeribles, y que, con el auge de las redes sociales y los vídeos cortos, tienden a ser más efectivos que estrategias mucho más pensadas, pero con las que la gente no siente identificación alguna. Por lo que, hacia 2026, debemos esperar que estas agendas estén más mediadas por una lógica de democracia de audiencias , en la que las conexiones emocionales entre candidatos e individuos particulares segmentados por los algoritmos impulsarán una buena parte del voto urbano en las ciudades principales e intermedias del país.

  • La historia del libro que Álvaro Uribe detesta

    Por: Iván Gallo Coordinador de comunicaciones En 2020, en plena pandemia, se publicó la novela La sombra del presidente , un éxito editorial y de crítica que tocaba un tema candente: la historia de los excesos de un presidente que se creía rey. Como las grandes novelas sobre dictadores, Yo el supremo  de Roa Bastos; El otoño del patriarca  de García Márquez o El reino de este mundo de Alejo Carpentier. Su autor, León Valencia, realizó un trabajo de investigación minucioso  y uno de los personajes principales está basado en un mandatario real. Esta novela, en su momento, fue tan exitosa que, incluso, se conseguía su versión pirata en la calle. Además, al líder del Centro Democrático, la publicación de la novela, septiembre de 2020, le coincidió con su momento más oscuro: la decisión de la Corte Suprema de detenerlo, lo que lo obligó a abandonar su curul como senador y esperar ser juzgado por la justicia común. En ese momento, el presidente era alguien muy cercano a él, Iván Duque, quien a su vez había nombrado de fiscal a Francisco Barbosa. Todo parecía estar en familia. Pero la situación cambió con la llegada de Petro. El expresidente ahora espera un fallo en el juicio que se le lleva por manipulación de testigos el próximo 28 de julio. León Valencia está más vigente que nunca y acaba de salir a librerías su última novela La vida infausta del negro Apolinar.  En su momento, escribí esto sobre la novela de Valencia La sombra del presidente, una obra que, estoy seguro, incomodó al hoy imputado exmandatario: Mutantex, la banda punk de Medellín, tiene una versión de My Way  que se pregunta:   “¿Cómo me calmo yo?, ¿cómo me calmo?, ya ni con drogas, ni con alcohol ya no consigo ninguna reacción”   Esa desesperación por las emociones la tiene Gregorio Echeverri desde que era niño. Entonces, para consumir su energía y su sed inagotable de poder, fue senador, alcalde de Medellín, gobernador de Antioquia y presidente durante ocho años. Hizo de la muerte de su papá una cruzada contra las guerrillas, promovió, durante su periodo como gobernador, la creación de más de 1.000 cooperativas armadas de ciudadanos; se casó con la mujer más inteligente de la ciudad; tuvo dos hijos, tres hermanos y un papá que padeció en su finca los abusos de los subversivos. Pactó con paramilitares y calló a los defensores de derechos humanos que le reclamaban el asesinato de inocentes convertidos en guerrilleros por obra y gracia del Ejército, para mostrar resultados, sacando a cuatro millones de personas, inmaculadas de blanco y tenis contramarcados y ejecutando el rescate más espectacular que recuerde el país. Pero al final de su vida política, después de su gloria, Gregorio Echeverri debe pagar por su fiebre y todos los fantasmas terminarán sentándose en su mesa. La novela de León Valencia no solo es una oportuna metáfora sobre un expresidente que vive sus horas más bajas, sus días de otoño, sino la historia de Colombia en los últimos veinte años. Con la misma precisión que nos narró su vida como guerrillero en  Mis años de guerra,  Valencia vuelve a confirmar la contundencia de su prosa y su rigurosidad. Como Vargas Llosa, es un novelista que escribe al lado de enciclopedias, libros de historia y hasta atlas aunque, en este caso, recurrió a sus propias fuentes. En tiempos donde se rebaja la dignidad de expresidentes recurriendo a adjetivos tan despreciables y dudosos como Matarife, León Valencia recurre a lo que le ha trabajado toda su vida: el esclarecimiento de los hechos a partir de la más rigurosa de las investigaciones. Y revela datos, personajes, situaciones que, tras el velo de la ficción, se ven tan reales, tan posibles.   Una lástima que los profesores de Español, en los colegios de Colombia, estén tan ocupados haciéndoles odiar a sus estudiantes la literatura y la historia poniéndolos a leer cosas imposibles como La Celestina.  La sombra del presidente  podría cambiarle la vida a un muchacho de 15 años que está convencido de que todos los escritores se visten como Fernando de Rojas. Un libro necesario que se consume con la voracidad con la que un gordo puede saborear una barra de chocolate. Una buena excusa para dejar en paz, por unos cuantos días, Netflix.

  • Cuando García Márquez escribió el vallenato más bello del mundo

    Por: Iván Gallo Coordinador de Comunicaciones Creo que ya hay muchos críticos a los que les parece una exageración decir que Cien años de soledad  es el vallenato más bello del mundo. A lo que más se arriesgan es a afirmar que es un poema largo e inspirado. Lo cierto es que el vallenato era una de las pasiones de Gabo. Cuando murió, lo último que escuchó fueron las viejas canciones de Escalona y Alejo Durán, sus amigos. Precisamente, los juglares van a ser unos de los protagonistas del primer Festival Macondo, que se realizará en Aracataca del 2 al 3 de agosto de 2025. ¿Por qué afirmo que Cien años de soledad es el vallenato más bello del mundo? Gabriel García Márquez era un exagerado empedernido. Sus amigos lo saben, por eso se ríen cuando leen, en rimbombantes e imprecisos artículos, que lo califican como el más estricto y puntilloso de los periodistas. Con fervor, supo crear, en cada una de las pocas entrevistas que dio, su propia biografía. Creador compulsivo, no podía parar de fabricar historias. Por eso, el mito de Gabo se lo inventó él mismo.   Leo, como si fuera parte de la ficción, su versión sobre la creación de  Cien Años de Soledad .  Le creo a medias eso de que estaban viajando a Acapulco con Mercedes y los dos niños y que, súbitamente, en la mitad del trayecto, dio un giro en U a su auto y regresó a su casa en Ciudad de México, porque, por fin, había encontrado el tono para contar  La casa , la novela en donde condensaría todos los recuerdos, todas las lecturas, todo lo que sabía. No le creo tanto cuando afirma que se encontraba en una penosa situación económica a la hora de escribirla y que Mercedes tuvo que convencer al casero de que no cobrara durante un año —¡un año! — la renta. Su trabajo como publicista era más que bien remunerado y había ahorros, los suficientes para tomarse el tiempo necesario para escribir y corregir, bajo el calor amable de su calentador, una novela de la complejidad de  Cien años de soledad. Una de las pocas verdades absolutas que ha dicho García Márquez sobre su obra cumbre es que es un vallenato largo.   También es verdad que Gabo cantaba hermoso y que, de no haber tenido la capacidad de escribir, se habría intentado ganar la vida con un conjunto vallenato. Su timidez se acababa con el ron y con el crepitar de un acordeón. Esa musicalidad que se siente en cada capítulo en la vida de los Buendía y su estirpe maldita es propia de esas canciones que indios como Cataure cantaban mientras bajaban de la sierra. Hasta el propio Rafael Escalona aparece como uno de los protagonistas del libro, así como Francisco el Hombre, el juglar que contaba las historias de pueblo en pueblo y las convertía en canción para acordarse de ellas y también para que sonaran mejor. El vallenato es, junto a los cuentos de Borges, las novelas de Faulkner,  Las mil y una noches  y toda Virginia Wolf, una de las fuentes en donde García Márquez bebió. Hace cincuenta años, los críticos más exigentes se ponían de rodillas ante el boom de la novela latinoamericana. Se celebraba a José Donoso y su  Obsceno pájaro de la noche,  a Cortázar y  Rayuela,  la vastedad de la obra de Vargas Llosa, a Carlos Fuentes en México, y Roa Bastos y su José Gaspar Rodríguez de Francia en Paraguay. El tiempo es un huracán que no deja piedra sobre piedra y, medio siglo después, de todos los autores del Boom, el que mejor ha envejecido es García Márquez. Todos los elogios que se dijeron en 1967, año en el que fue publicada Cien años de soledad  en Buenos Aires, resultaron ser ciertos. Sí, tenían razón los titulares tremendistas, que, en su momento, la juzgaron tan grande como  El Quijote . En cuentos como  En este pueblo no hay ladrones,  en donde aparece por primera vez Rebeca Buendía en su soledad de viuda centenaria, matando de un tiro a un pobre muchacho que quería entrar a robar a su casa, o en  Un día después del sábado  con el padre Antonio Isabel levitando después de tomarse a pecho una taza de chocolate hirviendo, y viendo cómo los pájaros empezaron a caer muertos sobre las aceras ardientes de Macondo, ya se nota la confección del universo en el que nos sumergimos en  Cien años de soledad. La importancia de la novela y de la obra de García Márquez puede quedar reflejada en la vasta tesis doctoral de Vargas Llosa, titulada  Historia de un deicidio,  en donde compara a Gabo con un asesino de Dios, quien se pone en el lugar del creador para contarnos un mundo con sus casas, su tradición, su religión, su música, como si no fuera un simple novelista, sino uno de los sabios que creó planetas como  Tlon.  Desde su pelea con García Márquez en 1976, que terminó con el puñetazo más famoso de la literatura mundial, su reedición estuvo prohibida; por eso es un acontecimiento el de Alfaguara y su nueva edición que se vende en cualquier supermercado del país. La fiebre de Gabo se expande como un incendio. Netflix presenta una serie, debidamente aprobada por su hijo Rodrigo, sobre  Cien años de soledad,  todo un reto en el que hasta el propio Akira Kurosawa fracasó. Fox habla de una adaptación de la biografía de Gerald Martin, la mejor jamás escrita, y amigos como Guillermo Angulo han decidido contar sus más vedados secretos. El propio Rodrigo, en un hermoso libro, narró los últimos momentos del nobel, sumido en la penosa peste del olvido. Además, en los primeros meses de la pandemia,  El amor en los tiempos del cólera , fue uno de los libros más vendidos de Estados Unidos, y su autor fue elevado al grado de profeta. En tiempos donde es una vergüenza ser colombiano, hay que volver a la obra de Gabo. Once años después de su muerte, sigue siendo un consuelo saber que nació, como nosotros, en esta tierra martirizada.

  • Esteban Santos no pudo evitar burlarse de Tomás Uribe: “Qué empeliculada”

    Por: Redacción Pares Álvaro Uribe y su defensa, encabezada por el abogado Jaime Granados, han empezado una ofensiva mediática intentando mostrarse como un “perseguido político” a raíz del juicio que se le lleva a cabo por supuesto fraude procesal y manipulación de testigos. En esta defensa, a ultranza, del expresidente han participado la mayoría de sus seguidores con peso e influencia. Su hijo Tomás no fue la excepción. En su cuenta de X afirmó que todas las pruebas —que, según él, se pueden encontrar fácilmente en YouTube— demuestran la inocencia de su padre. Acá, según Tomás Uribe, lo que está en juego para el país es, ni más ni menos, que la democracia: La mejor manera de lograr un juicio justo es que se debata el caso en foros académicos, en el trabajo, en la familia.  Quien quiera contribuir puede hacerlo promoviendo webinars, debates y discusiones. Las pruebas a favor son contundentes y están todas en YouTube . Está en juego la democracia. Favor difundir” Tomás Uribe muestra unos supuestos cuatro puntos en donde quedaría en evidencia lo sesgado que ha sido el juicio contra el expresidente. El resumen de la estrategia para desacreditar a su padre, lo da Tomás en su último trino: “Él es el único líder que puede unir a la oposición democrática.  Petro y Santos buscan neutralizarlo judicialmente antes de 2026, conscientes de que su participación, especialmente como vicepresidente, sería clave para derrotarlos ”. Es importante aclarar que el juicio a Uribe no llegó por una demanda de Iván Cepeda contra el expresidente, sino por el intento de Uribe, siendo senador, de enlodar a Cepeda, después de que este le hiciera un debate en el Congreso por su supuesta participación en la creación del Bloque Metro de las AUC. Desde las elecciones de 2010, cuando Santos ganó la presidencia, la relación con Uribe ha sido, por lo menos, tormentosa. Uribe considera a su exministro de Defensa como una especie de traidor, por su compromiso con la paz con las FARC y, desde entonces, se ha declarado un perseguido político de Santos. El juicio que se le sigue a Uribe terminó y el fallo se dará el próximo 28 de julio. Ante la ofensiva de Tomás Uribe en redes sociales, Esteban Santos salió en defensa de su papá y le dijo lo siguiente al hijo del líder del Centro Democrático: “No me quiero imaginar lo difícil que deben ser para la familia del expresidente Uribe estos días previos al fallo.  Pero qué empeliculada tan brava la de Tomás Uribe creyendo que Santos está detrás de todo esto. Nada más desconectado de la realidad ”. La pugna entre los dos expresidentes ha salpicado a sus hijos, ya que no es la primera vez que ellos sostienen una discusión públicamente.

bottom of page