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- La hazaña de Iván Cepeda, el hombre que le quitó la máscara a Álvaro Uribe
Por: Iván Gallo Coordinador Coordinador Antes de tener treinta años, tuvo que soportar que la extrema derecha le arrancara la vida de su padre, Manuel Cepeda Vargas. Antes de los cuarenta, fue humillado por el gobierno de Uribe cuando le abrió las puertas del Congreso a sus verdugos. Con la foto de su padre pegada al pecho, se opuso a lo que era la realidad en ese momento: la guerra había terminado y los malos había ganado. En las noticias de las siete, las palabras de Salvatore Mancuso, Ernesto Báez y Ramón Isaza fueron presentadas como una buena señal, un logro más de un gobierno que contó siempre con el consentimiento de los grupos económicos que son los dueños de los medios. Iván Cepeda no es ningún comunista como nos lo han querido vender. Él estudió en Bulgaria y conoció toda la devastación cultural, económica y estética que suponía para los países de lo que se llamaba el telón de acero, la influencia de la Unión Soviética. Por esta posición, tuvo varios encontronazos con su padre. Cepeda, así les duela a sus enemigos, es un demócrata. He hablado varias veces con Iván Cepeda y es un tipo tranquilo, es un hombre que me ha dicho que no le importa necesariamente que Uribe salga culpable del juicio que se le sigue por manipulación de testigos, sino que se llegue a la verdad. No creo que sentimientos como el de la venganza o la revancha sacudan a Cepeda, pero, como víctima del conflicto, sí debe ser un fanático de la verdad. En 2014, fue demandado por Álvaro Uribe Vélez ante la Corte Suprema, por manipular testigos. En su correría humanitaria por las cárceles del país, escuchó versiones de varios paramilitares, entre los que se contaban el Tuso Sierra y Pablo Hernán Sierra, además de Juan Guillermo Monsalve. Lo que supo le heló la sangre: ellos afirmaban que en la hacienda Las Guacharacas, —propiedad de los Uribe Vélez desde los años ochenta, donde en 1982 fue asesinado el papá del expresidente, Alberto Uribe Sierra — se había forjado el Bloque Metro de las Autodefensas Unidas de Colombia. En ese periodo de tiempo, todo fue difícil para Cepeda. La enfermedad lo acosó, además de la presión de enfrentarse al hombre más poderoso del país. La Corte duró cuatro años en revisar el caso y determinó que todo era al revés, el acusado de haber manipulado testigos para eludir las acusaciones de Cepeda era Uribe. El cáncer, sobre 2018, parecía un peso demasiado duro para sus hombros. Pero lo aguantó, lo soportó y lo venció, como venció la calumnia, los complots, la injusticia. Hoy pocos políticos tienen el respaldo moral de un país como Iván Cepeda Castro. El pasado viernes se hizo tendencia en Colombia su nombre, el país lo apoyaba, lo acompañaba, le daba fuerza. Fuerza es lo que va a necesitar para las semanas decisivas que se aproximan. Iván Cepeda se ha mantenido firme, dándolo todo por el país, por la verdad. Fuerza, Iván.
- Con la caída del Costeño, estamos más cerca de saber la verdad detrás del atentado a Miguel Uribe Turbay
Por: Redacción Pares Desde el pasado sábado 7 de junio, el precandidato del Centro Democrático a la presidencia, Miguel Uribe Turbay se debate entre la vida y la muerte tras un atentado que se registró en el barrio Modelia en el sector de Fontibón, en Bogotá. Desde entonces, el político lucha con uñas y dientes intentando recuperarse en la Fundación Santa Fe, que se ha convertido en el gran epicentro de la política colombiana. La justicia adelanta operativos y estrategias para determinar los hechos detrás de uno de los peores crímenes políticos que se han perpetrado en Colombia en las últimas tres décadas. En las últimas horas se dio un paso gigante en la búsqueda de la verdad. Fue capturado Elder José Arteaga Hernández, mejor conocido con su alias de El Costeño. El director de la policía, Carlos Fernando Triana, dio en unas breves palabras el prontuario criminal de este hombre: "Un delincuente con más de 20 años de trayectoria criminal, aquel que participó directamente, aquel que materializó y organizó el antes de este atentado criminal, el durante y el después". Una de las hipótesis que ha tejido la Fiscalía tiene que ver con la participación de la Segunda Marquetalia en estos hechos. El Costeño venía siendo buscado por Interpol desde hace meses y, según la policía, puntualmente esta sería la participación dentro del atentado al precandidato presidencial: “encargado de realizar las labores de coordinación de la acción delincuencial, así como la identificación y entrega del arma al adolescente que habría ejecutado el atentado". El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, afirmó que a alias el Costeño le habrían pagado aproximadamente 1.000 millones de pesos para entregar el arma homicida y encontrar al sicario que ejecutó la acción. Según detalló el ministro, esa habría sido solo una parte de su participación en el crimen: “Planeó la fachada, los movimientos y hasta ordenó silenciar a uno de sus cómplices tras el hecho”. El Costeño deberá responder por los siguientes delitos: tentativa de homicidio agravado, fabricación, tráfico y tenencia de armas agravada, concierto para delinquir agravado y uso de menores en actos criminales. Es necesario saber la verdad de lo que sucedió con este intento de asesinato, ya que dentro de las huestes petristas, como de las uribistas, se han venido tejiendo hipótesis que, debido a la polarización que vive el país, pueden ser tildadas de delirantes.
- Laureano Gómez, el monstruo conservador, era un Álvaro Uribe de su época
Por: Redacción Pares Cuando en un debate Laureano Gómez quería desestabilizar a su rival, lo que hacía era bostezar. Un bostezo atronador que dejaba eco en cualquier recinto, un bostezo que se encadenaba a otros bostezos. El que se enfrentaba a él trastabillaba y, hábil, le rapaba la palabra en la indecisión y con su verbo arrodillaba a cualquiera. Laureano Gómez era el canciller de Mariano Ospina Pérez el 9 de abril de 1948, cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán. Los liberales más radicales no dudan un instante en echarle la culpa a alguien que era llamado con los siguientes apodos: “El monstruo”, “Máquina infernal”, “El basilisco”, “Relámpago”, “Águila”, “Tempestad”, del asesinato del hombre del pueblo. Es cierto que ambos oradores eran los más enconados rivales en tarima, pero se respetaban. Darío Echandía le contó a Arturo Alape que, las pocas veces que Gaitán se encontró con Laureano, ambos se saludaban con respeto y admiración. Era tanto el juego limpio en la trasescena, que molestaba a miembros de ambos partidos tanto abrazo y saludo. Dudo que Uribe y su némesis Gustavo Petro, en estos momentos del país se puedan dar un abrazo, pero ambos se han sentado en la misma mesa y, de lejos, se respetan. Álvaro Uribe arrancó en la política siendo liberal, pero en su concepción moral es conservadora a ultranza, firme custodio de las buenas costumbres y la moral católica. En este momento, libra un juicio del que difícilmente saldrá vencedor, pero jamás se le ha podido comprobar nada, a pesar de que ha hecho cosas tan terribles como, por ejemplo, burlarse de las madres de Soacha y negar el conflicto colombiano. Laureano, por su parte, en 1939, poco antes de que Hitler invadiera a Polonia y desatara la Segunda Guerra Mundial, promovió una Noche de los cristales rotos, una copia de la andanada nazi contra los negocios de los judíos en Alemania, en Bogotá: en una sola noche fueron destruidos la totalidad de los locales de hebreos en la capital colombiana. La lengua de Laureano desataba tempestades y hacía caer presidentes. A Marco Fidel Suárez se le murió su hijo súbitamente en Estados Unidos. Desesperado, el entonces presidente, mandó a traer su cuerpo con plata del Estado. El senador Laureano lo fustigó, calificó su acción como de “indignidad” para el país y lo hizo renunciar. Lo odiaban, pero también lo amaban. En el año 2010, la ola invernal destruyó el municipio de Gramalote, en Norte de Santander. Lo primero que evacuaron sus habitantes fue el busto de bronce de Laureano, quien había muerto 45 años atrás. Sobre Laureano se ha dicho mucho y uno de los mejores retratos de él, lo hizo en pocas líneas el expresidente Guillermo León Valencia: “Formidable este Laureano Gómez. Como una racha huracanada, firme, impasible y sonoro como un yunque propio para forjar los más finos montantes, las mejores corazas, las más audaces quillas. El hombre tempestad, a quien solo se puede amar u odiar. Que deslumbra y hiere como el rayo y con el trueno de su voz hincha y colma las sordas oquedades del abismo y del pecado”. Uribe también es persistente. A sus 74 años está muy lejos del retiro. Ha tenido un año bastante duro en donde tuvo que combinar las campañas políticas con el desgaste que conlleva un juicio como el que se enfrenta, acusado de manipular testigos, pero que tiene, además, señalamientos aún más terribles como el de ayudar a formar un grupo paramilitar. Durante los ocho años que duró la presidencia de Santos Uribe hizo política a lo Laureano, apuntando a la calumnia, a la fake news , imponiendo la teoría espuria del “castrochavismo”. Su director de campaña durante el referendo que debía aprobar la paz con las Farc, Juan Carlos Vélez Uribe, reconoció cuál fue la estrategia del uribismo en el referendo: sacar a la gente a votar emberracada. Es curioso que, con Gustavo Petro como presidente, Uribe Vélez no hubiera hecho gala de una de las prerrogativas del laureanismo, el régimen de la amenaza, una narrativa que impuso el expresidente en la época de Santos. Sobre esto dijo, en su momento, Lleras Camargo, refiriéndose a los señalamientos de Laureano: “Es el régimen de la amenaza (…) Guerra civil si el candidato elegido no es satisfactorio para el conservatismo. Guerra civil si no se deroga la constitución de 1936. Guerra civil si no se acaban las garantías a los trabajadores de Colombia. Guerra civil si no se deja, al fin, que el Partido Conservador gobierne la república a su antojo (…) La guerra civil no la van a ganar los conservadores sin hacerla. No entregamos nada a una amenaza. No por jactancia, ni por ferocidad, ni por terquedad, sino porque una república se hace invivible cuando los extorsionadores se convierten en amos”. Álvaro Gómez, uno de los hijos de Laureano, un político brillante, jamás pudo ser presidente justamente por el estigma de su padre. Como bien lo retrata uno de sus rivales políticos: Ernesto Samper, Álvaro Gómez era un demócrata, un estadista reposado, un hombre que en sus últimos años llamó desesperadamente a la paz. En ese sentido Uribe Vélez es más hijo de Laureano que el propio Álvaro. Es el digno sucesor de un hombre que nunca dio un debate por perdido, que despertó amores y odios, y que fue el único presidente que sufrió un golpe de Estado. Laureano le echó maíz a una guerra que hoy tiene más de setenta años, una guerra que Uribe Vélez tampoco supo ni quiso resolver en una mesa de negociación, cuando fue presidente. Ambos hicieron política con la sangre ajena. Ambos usaron el odio como estrategia de campaña. Todo hay que decirlo, a ambos les funcionó.
- Pájaros y chulavitas: los grupos paramilitares apoyados por conservadores que asesinaron a miles de liberales
Por: Redacción Pares A mediados de la década del cuarenta no había nada más temible para el movimiento de masas que la Iglesia católica. Aún estaban lejos en el tiempo los años en los que aparecía la teología de la liberación. La Iglesia, solo en algunas excepciones, estaba de acuerdo con el pueblo y sus dictámenes. La mayoría del pueblo raso, la calle, era liberal. Sin embargo, en 1946, el presidente era Mariano Ospina Pérez, miembro del Partido Conservador y el senador Laureano Gómez, imponiendo la calumnia y el odio por delante, generaron un clima de extrema zozobra y en algunos casos también sangriento. Los conservadores querían venganza por lo que se conoce como la masacre de Gachetá. En este pueblo de Cundinamarca, en 1939, se generó un tiroteo masivo que provocó la muerte de nueve personas, todas ellas afiliadas al Partido Conservador. Desde el periódico El Siglo —propiedad de Laureano Gómez— se empezó a asentar una verdad inverificable, que la masacre la había ordenado el gobierno del entonces presidente Eduardo Santos, perteneciente al Partido Liberal. Por eso, el gobierno de Mariano Ospina Pérez permitiría ciertos excesos, retaliaciones por parte de una parte de la policía, conocida como los Chulavitas, un grupo paramilitar reclutado por el Partido Conservador para defender sus intereses. Tenía funciones de policía secreta —era considerado la Gestapo goda— En 1946 empezaron a ejercer una de sus primeras funciones, la de quitarle la cédula —por la razón o por la fuerza— a todo aquel que perteneciera al Partido Liberal. El nivel de violencia de estos grupos medioparacos, medio oficiales, desembocaría en el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Esto generó un temible contragolpe de las huestes liberales, que hicieron cumplir a rajatabla el mandamiento de su máximo líder —si me matan, vengadme— el gobierno de Ospina respondió con más violencia, generando lo que se llama en nuestra historia como la época de La Violencia. A los chulavitas se les llamaba así, porque la mayoría de sus miembros había nacido en la vereda de Boyacá que lleva ese nombre. La estrategia de quitarles las cédulas a los liberales era para no dejarlos votar. Laureano, en las elecciones del 46, afirmó que había un millón ochocientos mil cédulas falsas, algo que jamás pudo probar. Cuentan que, a Jorge Leyva Urdaneta, papá del excanciller Álvaro Leyva, cuando fue ministro de Industria y Comercio de Colombia, la gente en la calle le tiraba alpiste, ya que lo consideraba un “pájaro”. Cuando asumió la presidencia Laureano Gómez, en 1950, los chulavitas empezaron a llamarse “Pájaros”. Estaban ahí para cometer cualquier tipo de atropellos en los departamentos donde más había liberales, estos eran: Norte de Santander, Santander, Valle del Cauca y Boyacá. En Tuluá existió el más conocido y temible de estos asesinos: León María Lozano. Los crímenes de los chulavitas y los pájaros no se detuvieron ni siquiera con la dictadura de Rojas Pinilla en, 1953, sino que siguieron hasta 1965 cuando el presidente era Guillermo León Valencia. En esos veinte años de “esplendor”, los chulavitas y los pájaros, convertidos en máquinas estatales de la muerte, asesinaron a cerca de 150.000 campesinos liberales. Los métodos de tortura fueron escabrosos: se hablaba de La escalera, que consistía en un ahorcamiento en un lugar extremadamente alto; el cuartico, este método era encerrar a una persona en un cuarto muy estrecho y propinarle descargas eléctricas, una práctica que usaría la dictadura de Videla años después; el vaso de agua, durante días sometían a una persona a una sed extrema y le ponían al frente un vaso de agua, pero como no podía agarrarlo porque estaba amarrada, se moría físicamente de sed con el agua al frente; otra tortura era el tramojo, que no era más que un torniquete aplicado en los genitales; el trote, que era ponerle a una persona un ladrillo en cada mano, si cedía al cansancio, la mataban y, así, una serie de atrocidades que, llama la atención, jamás fueron juzgadas por gobierno alguno. Estos excesos hicieron que los campesinos liberales, acorralados, tuvieran que formar guerrillas para defenderse. Muchos historiadores les atribuyeron a los crímenes conservadores el origen de las guerrillas y el incendio, que aún nos devora como sociedad.
- La razón por la que el ELN está desplegando una oleada de terror este 4 de julio
Por: Redacción Pares Es el mediodía del 4 de julio y el país está viviendo una oleada de terror por cuenta del ELN. La carretera a Buenaventura está completamente cerrada por culpa de cilindros bomba que estallaron esta madrugada. Sobre las siete de la mañana, en el martirizado municipio de Caldono, se escucharon detonaciones. Incluso, se reportaron en plena carretera Panamericana puestos de control ilegales de esta guerrilla. La intervención del ejército provocó un intercambio de disparos. Se estima que en lugares de influencia elena como Arauca, Sur de Bolívar o Catatumbo se han frustrado cerca de 32 atentados a la infraestructura de estos departamentos. La inteligencia del ejército frustró ataques armados a poblaciones en Chocó. Igual, al cierre de este artículo, aún no estaba descartado que la organización armada desplegara su ola de terror y la ahondara todavía más. Esto se debe a que se “conmemora”, este 4 de julio, un nuevo aniversario de la creación de esta guerrilla. Aunque, su origen, no sería precisamente en esta fecha, sino unos meses atrás. A continuación, contamos cómo fue la toma de Simacota, el hecho que provocó la gestación de esta guerrilla. El ELN, a diferencia de las Farc, es una guerrilla rural que tenía integrantes que pertenecían al estudiantado, intelectuales citadinos que sabían convertir sus primeros ataques en golpes publicitarios. A mediados de 1964, siete campesinos, entre los que se contaba Gabino, caminaron de San Vicente del Chucurí hasta El Carmen, en Santander, ignorando que en ese momento estaban haciendo historia. En uno de los descansos en esa caminata, fue bautizado el grupo. Se llamarían el Ejército de Liberación Nacional. Unos cuantos meses después, ya serían 27 hombres. El líder del grupo era Fabio Vásquez Castaño y tenían en salmuera el primer golpe: la toma a la población de Simacota. Este municipio de 3.000 habitantes estaba muy cerca al Socorro, el lugar en donde José Antonio Galán realizó el primer levantamiento contra la corona española en América. Los Comuneros se levantaron contra los impuestos de la corona. La respuesta de los europeos fue feroz: detuvo, asesinó y descuartizó a Galán. Cada pedazo suyo fue enviado a cada uno de los municipios vecinos a la serranía de los Yariguíes. Pero el sacrificio no fue en vano: se había sembrado la semilla de la rebelión que terminaría con la presencia de los españoles en América. Por eso fue escogido Simacota, para ser atacado por el ELN. Esperaron a que fuera 7 de enero. Simacota aún se encontraba cobijado por la alegría de la fiesta de reyes. Incluso el comandante de la policía estaba en El Altillo, el bar más famoso del municipio. Los 27 subversivos entraron en las primeras horas de la mañana y mataron a tres policías y dos soldados, asaltaron las oficinas de la Caja Agraria y de Bavaria, se llevaron 60.000 pesos y cuatro fusiles M1. Fabio Vásquez se sentía un general de los mil días, un prócer de la independencia. Tenía un caballo que se llamaba Palomo y, cuando asumió el control total del pueblo, Vásquez, grandilocuente, convocó a los habitantes de Simacota a la plaza. Allí leyó el manifiesto con el que se fundó un grupo que ha podido soportar una ofensiva militar, durante sesenta años. Allí anunciaron que lucharían para obtener una revolución agraria, proteger la industria nacional, un plan de salud pública y hasta la creación de una academia nacional de ciencias. Leyendo el manifiesto se encuentran todos los tópicos, los clichés en los que se ha cobijado la lucha armada comunista en Latinoamérica, la guerra contra la oligarquía y la desigualdad social. En ese golpe aún está vivo Gabino. Ya no es un guerrillero en ejercicio, se retiró de la guerra y hasta donde funcionó la mesa de negociación, estuvo al lado del COCE, aportando su experiencia. El ELN ha intentado mantenerse consecuentes ante ese primer manifiesto. Sin embargo, hechos como lo sucedido en el Catatumbo, convierten esas letras en palabrería sin sentido. No se puede propugnar un cambio social, derramando tanta sangre.
- Nuevo proyecto de Ley que busca reducir las tarifas de energía en el país
Por: Daniela Bernier Pacheco Con el nuevo proyecto de Ley el Gobierno nacional busca reducir las tarifas de energía eléctrica en el país, realizando modificaciones a los subsidios para los estratos 1,2 y 3 y a la composición de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG). Este proyecto de ley tiene como finalidad establecer mecanismos para lograr la equidad, la garantía en la prestación y regulación del servicio público de energía, introduciendo disposiciones relacionadas con las fórmulas tarifarias, esquemas tarifarios y la composición de la CREG, así como la eliminación de cobros ajenos al servicio. En el se señala que para mitigar los impactos de la opción tarifaria en los estratos 1,2 y 3 en virtud de los principios de solidaridad y redistribución de ingresos los usuarios pertenecientes a los estratos 4,5 y 6 y no residenciales Regulados a nivel nacional asumirán la deuda de opción tarifaria. Asignándole a la CREG la responsabilidad de definir los mecanismos necesarios para la designación de los saldos de opción tarifaria, esta medida no podrá ser superior a 15 años. Un aspecto clave, es que el Ministerio de Minas y Energía deberá expedir una reglamentación que permita evaluar la continuidad del subsidio de energía eléctrica a aquellos hogares que superen el consumo de energía mensual de los usuarios de los estratos no subsidiados. Además, se señala que quien supere el doble del consumo de subsistencia, será reasignado a un estrato sujeto de contribuciones. Estas medidas se aplicarán de manera transitoria mientras se reglamenta la asignación de subsidios en el marco del Registro Universal de Ingresos para la focalización de los subsidios de energía eléctrica. A los usuarios para la implementación de estas medidas se les concederá un término de seis meses para que ajusten sus consumos. En este periodo de transición los comercializadores que atienden usuarios que se beneficien de los subsidios deberán realizar actividades de normalización en las viviendas o normalización para contabilizar medidas en las que diferentes hogares comparten un medidor de consumo, en aras de evitar la exclusión de los usuarios. Para lograr estos objetivos, se requiere reformar la Ley de Servicios Públicos Domiciliarios (Ley 142 de 1994) y la Ley del régimen de generación, interconexión, trasmisión, distribución y comercialización de electricidad (Ley 143 de 1994). Respecto a estas reformas el presidente de Andesco, Camilo Sánchez señaló “Estamos a favor de que se hagan actualizaciones, pero las leyes no son para bajar tarifas. Las leyes 142 y 143 de 1994 funcionaron porque nunca se habló de bajar tarifas, sino de una ley marco para incentivar la inversión. (...) Quiero que me cuenten qué reforma tributaria o qué reforma de este estilo pasa en el Congreso de la República en el último año de Gobierno” En el Congreso de la República, se han hundido iniciativas como la Ley de financiamiento, en donde el Gobierno asumiría la deuda de la opción tarifaria, esperemos, que este proyecto de Ley de resultados y se logre el alivio que tanto deseas los hogares colombianos en las facturas de electricidad. Referencias Ministerio de Minas y Energía. (2025). Anteproyecto – Tarifas MME 2025 [PDF]. Recuperado de https://www.minenergia.gov.co/documents/13853/Anteproyecto-Tarifas-MME-2025.pdf Redacción Economía. (2025, 25 de junio). “Son globitos”: Andesco sobre la ley de tarifas que propone el gobierno Petro . El Espectador. Recuperado de https://www.elespectador.com/economia/andesco-sobre-la-ley-de-tarifas-que-propone-el-gobierno-petro-son-globitos-noticias-hoy/
- ¿EL SOL BRILLA PARA TODO EL CARIBE?: PROYECTOS QUE INICIAN, TERRITORIOS QUE ESPERAN
Por: Lizeth Serrato Contreras En las últimas semanas, en el Caribe colombiano han corrido vientos susurrantes que, en conjunto con los rayos solares que tocan el suelo costero, han despertado los discursos e intereses en el marco de la Transición Energética Justa y los proyectos renovables en esta región potencial del país. La Transición Energética en el Caribe segu se ha instalado como discurso de progreso y sostenibilidad, sin embargo, detrás de los anuncios se encuentran realidades diversas, dependiendo del departamento. Hablar de avances generales sin hablar de Atlántico, Bolívar, Magdalena y La Guajira es quedarse en la superficie: cada uno vive una Transición distinta, con luces y sombras que construyen el panorama completo. Si se revisa cada departamento, se evidencia que en el Atlántico se destacan grandes proyectos solares como el parque fotovoltaico Guayepo I y II, presentados como los más grandes de América Latina siendo sinónimos de innovación y proyección, pero a pesar de su impacto técnico y económico, siguen vigentes reclamos por falta de transparencia en contratos, y por los beneficios que no terminan de aterrizar en zonas rurales menos favorecidas, donde el acceso a energía sigue siendo un verdadero reto. Bolívar, aunque menos mediático, exhibe un activismo emergente hacia comunidades energéticas: municipios han explorado proyectos híbridos y paneles comunitarios. Sin embargo, el avance es limitado por la falta de estructura institucional y por retrasos en tramitar licencias y conexiones eléctricas, lo que dificulta que esas iniciativas realmente prosperen. En el Magdalena, se han anunciado contratos y pilotos en energía solar, pero no se observa un flujo sostenido de proyectos en el territorio. Las comunidades rurales reclaman una presencia real y no gestiones fragmentadas: aún esperan que la promesa de desarrollo personal se traduzca en infraestructura funcional, empleo local o electricidad constante en sus hogares. La Guajira, por su parte, representa el epicentro de la paradoja. Allí las condiciones para generar energía eólica y solar son de lo más altas del país, pero el avance se ha visto permeado por desacuerdos con las comunidades Wayuu, quienes denuncian falta de consulta y afecciones en sus territorios. Empresas como Enel han detenido proyectos, como Windpeshi, tras bloqueos prolongados que afectaron ejecución y empezaron a afectar la viabilidad económica. La violencia, las fracturas en los clanes y el desconocimiento técnico sobre las iniciativas ha retrasado su ejecución y la infraestructura de transmisión, como la línea Colectora, todavía está en proceso de aprobación comunitaria. Estos factores han llevado a retiradas de inversionistas e incertidumbre sobre el futuro energético de la región. Pese a todo, también hay señales esperanzadoras; en La Guajira, Ecopetrol y AES avanzan en nuevas apuestas eólicas asociadas, mientras en Atlántico y Bolívar se realizan esfuerzos para consolidar una gobernanza energética regional. Incluso han surgido ejemplos de impacto social ligados a energía y agua, como los proyectos de la fundación Tierra Grata en Magdalena y La Guajira, llevando puestos solares a comunidades rurales olvidadas. La pregunta es: ¿qué tan profunda será esta Transición? Si los megaproyectos continúan sin conectar adecuadamente las redes, con comunidades excluidas y con trámites que demoran años, el riesgo es que el Caribe brille solo por fuera, mientras sigue sin luz donde más se necesita. Para que la región deje de ser un dispensador de megavatios y se convierta en una verdadera plataforma de desarrollo, es urgente que los procesos técnicos caminen junto a los sociales, las comunidades deben participar en cada paso, entender cómo funcionan los acuerdos, los proyectos, recibir beneficios reales y formar parte activa. El Caribe colombiano tiene los elementos para liderar no solo en energía, sino en energía con justicia. Para lograrlo, debe garantizar claridad en contratos, inversión en líneas y conexiones, participación sostenida de comunidades y visión a largo plazo. Solo así sus parques brillarán con más que electricidad: con dignidad, equidad y transformación colectiva.
- Ver “la luz que imaginamos”: una oda a la amistad entre mujeres
Por: Ghina Castrillón Torres. Politóloga feminista Después de ver la película la luz que imaginamos , que en este momento está en salas de cine, recordé la importancia de reflexionar sobre las amistades entre mujeres, esas amistades que no son idílicas ni perfectas, sino reales, cotidianas y a veces dolorosas. La historia está atravesada por múltiples problemáticas como los matrimonios arreglados, los bajos salarios, la pobreza, la gentrificación, pero en medio de todas esas situaciones expone la fragilidad, complejidad y lo profundamente conmovedora que puede ser la amistad entre mujeres. La película gira en torno a la vida de una enfermera que habita una ciudad que la ahoga lentamente y que, como muchas mujeres, se encierra en su trabajo. Junto con sus compañeras y amigas se ofrecen complicidad, silencios incómodos, discusiones necesarias y cuidados pequeños. Acompañándose incluso cuando se fallan, y eso, a mi parecer, fue el centro de la historia. Mientras la veía pensé en mis amigas, en los vínculos que con ellas he construido desde que me reconozco feminista aun con mis contradicciones. Pensé en los espacios donde nos sostenemos, donde nos contamos cosas importantes, pero también cosas superficiales. En ese esfuerzo permanente pero muy difícil de superar la rivalidad que el sistema patriarcal siembra y profundiza entre nosotras. Porque nos han enseñado a competir, a desconfiar, a compararnos entre nosotras. Recordé también todas las veces en que no supe gestionar mi rabia o frustración, cuando en lugar de tramitar los conflictos con otras mujeres, las juzgué y me alejé o me alejaron. Me dolió pensar en las amistades que dejé morir por no saber acompañarlas o por no sentirme acompañada. Y me hizo pensar en cuánto nos cuesta a las mujeres poner palabras sobre nuestras heridas cuando no son generadas por hombres o parejas, sino por otras mujeres que amamos. La película me hizo valorar los vínculos que persisten, que han sobrevivido a la distancia geográfica, a las diferencias y a las crisis personales. Los vínculos que resisten para recordarnos no estamos solas. Porque en este mundo de tanta individualidad la revolución está en construir lazos. La luz que imaginamos es para perdonarnos, dialogar e insistir. Es para no esconder nuestras emociones en la productividad. Esta historia es para que tengamos espacios de intimidad entre mujeres para reflexionar nuestra existencia como acto político. Transformar el mandato de la competencia entre mujeres es una práctica política feminista. Esta historia es una oda a la amistad entre mujeres porque hay batallas que no podemos librar solas y la amistad puede ser el refugio más revolucionario que tenemos.
- Del engranaje al cortocircuito: el papel de Laura Sarabia en el gobierno Petro
Por: Oscar A. Chala, investigador de la Línea de Democracia y Gobernabilidad Tras haber estado cinco meses y algo más que una semana en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Laura Sarabia terminó saliendo por segunda vez del gobierno de Gustavo Petro. A diferencia de aquella primera vez, donde el presidente lamentó la salida de la que consideraba su “funcionaria más importante”, en este segundo caso el presidente, en una despedida en un tono pasivo-agresivo, aceptó su renuncia, que se dio luego de que el jefe de Gabinete, Alfredo Saade, desautorizara una orden de la exministra para extender el contrato para la impresión de pasaportes con la empresa Thomas Greg & Sons, mientras entraba en vigencia el nuevo contrato con la Imprenta Nacional y Portugal. La salida ya estaba cantada . Tras varias desautorizaciones en su gestión en la Cancillería y tras perder la mayor parte de sus funciones, que la llevaron a ser en su momento la figura más poderosa dentro del gabinete del presidente desde mediados de 2024, Sarabia decidió abandonar finalmente al gobierno, en medio del agotamiento de pasar por varios de los principales cargos de la rama ejecutiva en tan solo tres años y bajo la lupa por presuntas irregularidades en sus funciones que la tienen bajo investigación. De la trayectoria de Sarabia podemos observar cómo el gobierno Petro pasó de la construcción de un bloque histórico que le permitiera servir como puente entre las demandas populares y los intereses de las élites políticas y económicas del país, a un modelo de administración defensiva basada en la lealtad, a menos de un año que termine su presidencia. —La operadora política Fuente: Presidencia de la República de Colombia Para entender la primera fase de Laura Sarabia en el gobierno Petro, hay que comprender que su rol estuvo centrado en sostener y organizar el consenso político que comenzaba a girar alrededor del proyecto político del progresismo recién llegado al poder. Su llegada a la Jefatura del Despacho en octubre de 2022 respondió a la necesidad de que aquella operatividad política no girara alrededor de un político (como lo era Mauricio Lizcano, el otro candidato para ocupar ese cargo) sino de una figura mucho más administrativa. No es para menos, Sarabia, antes de llegar a la Jefatura de Despacho, había sido asesora de la campaña Petro presidente durante 2022, gestionando la agenda pública de Petro en eventos, reuniones de campaña y concentraciones públicas. Su capacidad para manejar la agenda del entonces candidato, la hizo visible para ocupar aquel rol y centralizar los intercambios entre el presidente y su gabinete, congresistas, los gremios los partidos políticos. Esto la llevó, eventualmente, a convertirse en un elemento fundamental para tratar de articular la voluntad de un presidente impaciente por cumplir su agenda de cambios sociales, y la necesidad pragmática de negociación para consolidar un margen de gobernabilidad. Sin embargo, las acusaciones de abuso de poder tras haber sometido a su niñera a una prueba irregular de polígrafo y al uso de sus poderes reservados para investigar un robo del que fue víctima, junto con las revelaciones de varios audios en donde discute y riñe con Armando Benedetti, y en el que se revelaban presuntas irregularidades en la campaña Petro presidente 2022, llevaron a que el presidente la apartara del gabinete, provisionalmente, en junio de 2023. —El canal de mediación con los gremios y las élites económicas Fuente: Canal 1 Luego del escándalo, regresó al gabinete como directora del Departamento de Prosperidad Social (DPS) en septiembre de 2023, donde fue fundamental para tratar de articular y hacer realidad el llamado “Acuerdo Nacional” con el que el gobierno Petro se había lanzado a recomponer sus relaciones con los gremios económicos y los partidos políticos, tras la crisis que llevó a la ruptura de la coalición de gobierno en abril de 2023. Allí Sarabia fue el cerebro fundamental para establecer los lazos con los llamados “cacaos” y generar la famosa reunión en la Casa de Huéspedes, en noviembre de 2023, que terminó por comprometer a varios de los grandes empresarios del país en la implementación de varios proyectos para aliviar las altas tasas de interés para acceder a créditos, así como alianzas público-privadas con inversión de los grandes gremios para la ejecución de proyectos relacionados con transición energética, el aumento de la productividad agrícola y ganadera, infraestructura y otros proyectos sociales de iniciativa privada. Sin embargo, la incapacidad de coordinar con otros ministerios para poder consolidar las mesas técnicas y otras necesidades del sector privado para ejecutar estos proyectos, junto con los choques entre Petro y los empresarios por la agenda de reformas sociales —que eventualmente llevaron al hundimiento de la reforma a la salud en abril de 2024 y la aprobación de la reforma pensional en junio de ese mismo año— rompieron poco a poco los intentos de Sarabia por generar esa articulación. Aunque hubo anuncios de inversión conjunta, la falta de institucionalización y el desgaste de la disputa con los gremios impidieron consolidar una hoja de ruta compartida. Del mismo modo, la relación estrecha que Sarabia empezó a desarrollar con varios actores del sector privado comenzó a generar suspicacias al interior del gabinete de gobierno, quienes comenzaron a señalarla por estas relaciones. Aun así, Sarabia se había vuelto un engranaje importante en el gobierno, en tanto se había consolidado como el canal principal de comunicación e intercambio con las élites políticas y económicas con las que el gobierno pretendía negociar y pactar en el marco de la construcción de su proyecto político. Esto se consolidó con la llegada de Sarabia al Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE) en febrero de 2024 , donde Sarabia concentró gran parte del capital político que había adquirido como intermediaria para profundizar la consolidación de los puentes entre los gremios económicos y el gobierno nacional. Con la idea de un nuevo “Acuerdo Nacional” bajo las alas del exministro del Interior, Juan Fernando Cristo, Sarabia llegó al DAPRE con la finalidad de materializar este nuevo intento de acuerdo bajo su propia receta de soluciones a los problemas del país: microgerencia, ejecución eficiente y eficaz de proyectos, articulación con el sector privado y descentralización, según sus propias palabras en su cuenta de Threads, enunciadas en el Festival de las Ideas de Prisa Media , en octubre de 2024. También Sarabia fue indispensable para abrirle las puertas a la mayoría de mandatarios y funcionarios regionales y locales, con los que el gobierno había tenido poca comunicación, caracterizada en su mayoría por la fricción y la oposición ideológica. —De las acusaciones de enriquecimiento ilícito y de cooptación burocrática a la caída en desgracia Fuente: RPTV Noticias No obstante, la materialización de este proyecto se fundió con dos tendencias que llevaron eventualmente al choque con el resto del gabinete Petro. Principalmente, porque Sarabia comenzó a contrarrestar la influencia de otros grupos de funcionarios cercanos al presidente tanto en la incidencia en algunos nombramientos, como cerrándoles las puertas de la comunicación con la presidencia, así como también comenzó a consolidar una red de funcionarios afines en posiciones estratégicas dentro de la burocracia estatal, lo que generó recelos en otros sectores del gabinete. Esto se manifestó, por ejemplo, en los choques que tuvo en mayo de 2024 con Hollman Morris, director de RTVC en aquel momento, tras la llegada de Sarabia al DAPRE y su orden de recomponer la relación con los medios de comunicación tradicionales y de nombrar a una figura cercana, Juan David Moreno, a cargo de las comunicaciones de presidencia. También se manifestó en la acusación contra Sarabia y su hermano, Andrés, de presunto enriquecimiento ilícito , por parte de Pablo Bustos, presidente de la Red de Veedurías de Colombia, luego de que el medio digital Desigual señalara que Juan Ramírez Cobo, asesor de Sarabia, estuviera involucrado en un presunto caso de favorecimiento irregular de negocios de varias empresas con el Estado, especialmente una consultora, ALA Consulting S.A.S., propiedad del hermano de Sarabia y de su esposo, Andrés Fernando Parra. Al mismo tiempo, Ramírez Cobo también había resultado salpicado por el escándalo de corrupción de la UNGRD , habiendo sido ficha clave en los intercambios entre funcionarios del ejecutivo y congresistas en el marco de la manipulación de contratos de esa entidad a cambio de recibir votos favorables tanto en la Comisión de Crédito Público de la Cámara de Representantes, como en las negociaciones de la agenda legislativa del gobierno en el Congreso. Por ello, un bloque de funcionarios dentro del gabinete, encabezados por Augusto Rodríguez, director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), abrió un escenario de guerra fría con Sarabia, acusándola de aprovecharse de su posición para acumular capital político y poder, pero también de cerrar los canales de comunicación con el presidente y aislarla de su bloque político más militante e ideológico. A esa denuncia de Rodríguez se sumaron posteriormente figuras de los grupos que componen el círculo de confianza más cercano del presidente, entre ellos Gustavo Bolívar (en ese momento director del DPS), Francia Márquez (vicepresidenta), y Carlos Ramón González, en ese momento director del Departamento Nacional de Inteligencia (DNI) y quien, en ese momento, ya estaba siendo investigado por su rol en la trama de corrupción de la UNGRD. Luego, las acusaciones contra Sarabia giraron en el presunto favorecimiento de varios amigos y cercanos suyos en el nombramiento de algunas notarías, lo que comenzó a horadar la relación que el presidente tenía con ella . Finalmente, esos choques comenzaron a emerger desde finales de 2024, cuando Petro delegó gran parte de las funciones de seguridad que le había entregado en Augusto Rodríguez, y, posteriormente, en el primer Consejo de Ministros televisado, el 4 de febrero de 2025, donde un bloque de funcionarios expresó su inconformidad por su presencia en el gabinete con las acusaciones e investigaciones que pesan en su contra. Con la llegada de Armando Benedetti como jefe de Gabinete y posteriormente como ministro del Interior, la relación entre Sarabia y Petro se agravó, luego de que el presidente pusiera las funciones de operatividad política y relacionamiento con los gremios en manos del nuevo ministro, apartándola de su círculo de poder más cercano. De allí, el presidente decidió designarla en el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde Sarabia fungió como operadora con empresarios y grupos económicos en el exterior y como facilitadora de las relaciones comerciales y políticas con Estados Unidos, poco después del triunfo de Donald Trump como presidente. Allí la ruptura se agravó, en tanto el presidente tendió a desautorizarla en la mayoría de sus decisiones como ministra , tanto en la crisis arancelaria de enero de 2025, como en el manejo de la citación a la Comisión de Asuntos Exteriores tras la declaración del presidente de adherirse a la Nueva Ruta de la Seda con China, la desconexión tras el reconocimiento de la Cancillería del triunfo de Daniel Noboa en Ecuador, así como la prórroga del contrato para la producción de pasaportes con la empresa Thomas Greg & Sons, en la que finalmente el gobierno terminó metiendo mano a través de Alfredo Saade, jefe de Gabinete. —La crisis de autoridad y la fragmentación de los bloques que componen al progresismo Fuente: Cuenta de X del presidente Gustavo Petro La salida de Sarabia de la Cancillería se da en un mismo escenario coyuntural donde una investigación del diario El País, de España, reveló un complot por parte del excanciller Álvaro Leyva para derrocar por la vía institucional al presidente Petro, y tras el nombramiento de Alfredo Saade como nuevo jefe de Gabinete. Todos estos tres acontecimientos están enmarcados en un mismo fenómeno, relacionado con la primacía de la lealtad política como manifestación de una estrategia mucho más reactiva, defensiva y replegada de un gobierno que se siente amenazado y en el que ya no ha sido posible mantener el consenso. De hecho, la degradación de la relación entre Sarabia y el presidente puede rastrearse en el momento donde la acumulación de capital político que Sarabia tuvo luego de su paso por la Jefatura de Gabinete y las direcciones del DPS y el DAPRE superó el marco de las funciones que cumplía en el rol de operadora política y de consenso con otros bloques externos al gobierno, llevándola a convertirse en una anomalía y una posible amenaza en la construcción del Acuerdo Nacional que el gobierno proponía. No por nada el presidente acusó, de manera soterrada, su “codicia” en su mensaje de despedida, donde señala que aquel deseo va en contra del sentido revolucionario de su gobierno, y no es para menos. Las acusaciones de algunos funcionarios contra Sarabia fueron que no tenía mucho compromiso con el programa de gobierno del presidente y sus posturas ideológicas, lo que comenzó a traducirse en “deslealtad” y “traición” tras el primer Consejo de Ministros televisado en febrero. Además, también manifiestan una disputa interna por la dirección del proyecto progresista a futuro entre diferentes bloques con interpretaciones diversas del progresismo de Petro, especialmente entre aquellos funcionarios que conciben que el problema de la implementación del programa político del gobierno depende más de la capacidad operativa para negociar su implementación con otros actores (como lo sostienen figuras como Roy Barreras, la misma Sarabia y Armando Benedetti), frente a otros funcionarios que parten de la idea de que el problema de la implementación está en la misma arquitectura institucional y como responde a los mismos intereses de las élites políticas y económicas que son antagonistas del presidente. Frente a ese debate, el presidente decidió responder con acciones mucho más contundentes para reafirmar su jerarquía como jefe de Estado y de Gobierno, así como contener cualquier intento de disenso o crítica en el interior de su propio gabinete. La salida de Sarabia, entonces, no hay que leerla solo como el fin de un ciclo personal, sino como un síntoma de un modelo de gobierno que ha optado por cerrarse sobre sí mismo, aferrándose a la lealtad como último recurso frente a la pérdida de consensos, la reducción de su capacidad técnica y la desconfianza, que le impide mantener sus coaliciones políticas.
- Ancízar, el guardián de los libros de Aracataca
Por: Iván Gallo Coordinador de Comunicaciones Cuando Ancízar nació, Gabriel García Márquez era un joven de 27 años que difícilmente se reponía de haber perdido todo durante la revuelta popular que se dio después de la muerte de Gaitán y que fue conocida como El Bogotazo. Los años como estudiante de derecho, en la Universidad Nacional, habían convencido a Gabriel que lo de él eran las letras. Uno de los primeros recuerdos que tiene Ancízar es escuchar las correrías que hacía García Márquez por los pueblos de la costa vendiendo enciclopedias. A veces, a sus pasos se sumaban a los de su amigo, Rafael Escalona. Cuando terminaban de vender los libros se iban a la casa de Luis Puerto García, quien fue durante muchos años alcalde de Aracataca. Así que regresaban a este pueblo de aguas cristalinas y se quedaban semanas bañándose en su río, componiendo versos y vallenatos y también cuentos. Se llama Ancízar Elías Vergara, tiene 70 años, y desde hace medio siglo es el bibliotecario de Aracataca. Custodia una colección que ya tiene más de cinco mil ejemplares y en donde reposan las versiones de los libros de Gabo traducidos a más de veinte idiomas. Ha atendido iraníes, chinos, mongoles, rusos, argentinos y venezolanos, entre otros países, que han venido tras la estela de Gabo. Por respeto, el bibliotecario de Aracataca no llama a Gabo Gabo como le decimos, de atrevidos y perezosos los cachachos. Gabo no es el diminutivo de nada, es una palabra que se inventaron en Bogotá para domesticar a García Márquez. Ancízar le dice así, sin importar que suene más largo e impersonal: Gabriel García Márquez. En 1975 salió al mercado El otoño del patriarca, la esperada novela que vendría después del suceso hipergaláctico que resultó Cien años de soledad . Ese año Gabo -perdón lo cachaco- vivía en Barcelona, al cuidado de Carmen Balcells, mientras que en Aracataca ocurría un hecho histórico: se abría por primera vez una biblioteca pública. El nombre no pudo ser más bello: Remedios la bella. Con la vitalidad de sus 70 años, Ancízar recuerda el pasado: “La biblioteca y la casa de la cultura se inauguraron hace medio siglo. Para celebrarlo, yo mismo gestioné la traída del grupo de danza de la Universidad del Atlántico. Para lograrlo, conté con la colaboración del rector Aquiles Escalante”. Ese mismo año lo escogieron como director de la biblioteca y de la casa de la cultura. Una madrugada de octubre de 1982, el pueblo se levantó con la noticia de que, a su hijo más querido, la academia sueca le había otorgado el Premio Nobel. Desde ese momento, supo que no solo a Gabito se le había partido la vida en dos, sino también a los cataqueros. Tenía dos meses para organizar una fiesta descomunal, como esas que armaba Aureliano Segundo, para celebrar la entrega del Nobel, que se efectuaría el 11 de diciembre de 1982, en Estocolmo. Entonces, fueron gobernadores de todas partes del país y los alcaldes de la Costa. Por un momento, todas las brújulas del mundo apuntaban de nuevo hacia Aracataca, que es Macondo. Porque cuando un japonés se entera que Macondo existe, no puede hacer otra cosa que conocerlo. “Acá todas las semanas viene gente de todas partes del mundo. Llegan de incógnito, se quedan en los hotelitos que hay en el municipio. Quieren conocer el Macondo verdadero. Acá ha venido gente rutilante. Una vez me encontré en la calle con el chino que tradujo la saga de los Buendía al chino, y hace una semana le di la mano al ministro de Cultura de la República Dominicana, que quería conocer dónde había nacido el genio más grande que ha dado la lengua castellana desde Cervantes”. La última hazaña que ha conseguido este guerrero de la cultura fue organizar, contra viento y marea, la primera feria del libro de Aracataca. Dios no le dio hijos para cuidar, sino muchos libros que va remendando y renovando con el paso del tiempo. Ancízar y la biblioteca Remedios la bella, que custodia, estarán esperando a todos aquellos que decidan regresar a la región encantada que queda a pie de monte de la Sierra Nevada de Santa Marta y que lleva como nombre Aracataca, el lugar de donde todos venimos. Apareció una oportunidad para conocer el pueblo más famoso del mundo. Este 2 y 3 de agosto, gracias a la fundación Paz y Reconciliación y a la Gobernación del Magdalena, se hará el primer festival Macondo. Llegó la hora de que todas las brújulas del mundo vuelvan a apuntar al pueblo que descubrió Melquiades.
- ¿ES POSIBLE CONSTRUIR UN ACUERDO DE PAZ CON EL ELN?
El sociólogo Luis Eduardo Celis analiza para Cambio la situación que hay con el ELN y concluye que, hoy, la única salida viable negociación, por lo cual el gobierno de Petro debería hacer lo posible por volver la mesa. Por: Luis Eduardo Celis Este 4 de julio el ELN cumple sesenta y un años, y todavía se mantiene como una organización que ejerce acción armada de manera sistemática. Según el último conteo de la fuerza pública, puede tener alrededor de seis mil integrantes, que hacen presencia permanente en cerca de doscientos veinte municipios. En ellos, en la medida en que les es posible, ejercen como estado paralelo a la escala que puedan. En algunos casos son muy marginales, pero en otros son el verdadero poder del territorio. Desafortunadamente, los diálogos entre el gobierno y el ELN no marchan; la distancia entre ellos es cada día mayor y las mutuas recriminaciones van y vienen. Decir que el ELN viola derechos, asesina y tiene vínculos con economías ilegales son obviedades, porque en su ADN llevan el esquema amigo-enemigo: con los amigos todo, con los enemigos el hierro duro de la muerte . Esa ha sido su historia desde siempre. No en vano tomaron el camino de la rebelión armada hace más de seis décadas, y en ella se han mantenido. Hay muchos, en el mundo de la política y de la academia, que consideran que el ELN es una organización intratable, que no tiene interés serio en salir de su proyecto de resistencia armada, que ha perdido sus ideales políticos, que está corroída por el narcotráfico y que ahora se dedica a acumular recursos. Pero hay otros que tenemos una valoración que va en contravía de la inmensa mayoría: el ELN se ha afincado en un pedestal en el cual se ha mantenido firme pues ha visto que ha sido capaz de permanecer luego de superar un enorme debilitamiento entre 1992 y el 2002, cuando perdió dos terceras partes de su capacidad, representada en presencia territorial, mandos y combatientes. Esa profunda crisis la tramitó con su fórmula de “resistencia armada” practicada durante los ocho años de los gobiernos de Álvaro Uribe. Hoy, el ELN es más fuerte que hace diez años y mucho más que hace dos décadas. Y también hay quienes creemos que esa guerrilla sigue teniendo una agenda política de cambio; que rechaza las exclusiones, inequidades y violencias de muchos actores de la sociedad colombiana; y que tiene fundamento en una realidad que nos reta día a día. Por supuesto, compartimos las críticas que se le hacen en el sentido de que su acción armada no contribuye en nada a una agenda de cambio, que cada vida perdida es una insensatez -incluidas las de los combatientes del ELN-, y que nada bueno nos trae persistir en la violencia. Ante esta dura realidad, nos quedan dos alternativas: o mantenernos en esta violencia o persistir en la salida negociada, dado que el ELN no va a desaparecer porque así lo queramos y está más que demostrado que el estado colombiano no los ha podido contener de manera efectiva, y menos derrotarlos. La única salida viable al conflicto en el que permanece el ELN es insistir en recorrer el camino de los diálogos, las negociaciones y la construcción de un acuerdo de paz. Hay que recorrer un camino difícil, posible y necesario que se mueve en cuatro dinámicas: bilateralidad; la más amplia participación social, gremial y ciudadana; la concertación de transformaciones que le den cuerpo a un acuerdo de paz; y la capacidad de hacer la realidad las transformaciones que se acuerden. Hasta el presente, no hemos podido construir un proceso que tenga dinámicas positivas de manera sostenida y que involucre al ELN. Podemos hacer transformaciones, como las que ha liderado el presidente Petro, pero si se hacen sin el ELN, este no las considera y bien sabemos que los cambios son difíciles, llevan tiempo, recursos enormes y requieren capacidad para llevarlos adelante. El ELN tiene hoy presencia permanente en unas dos mil veredas de doscientos veinte municipios; tiene un orden interno y una presencia estable en Venezuela. Por ello es posible que, en los próximos meses, veamos un despliegue de violencia mayor, que les serviría para afirmar, en medio del debate presidencial, que día a día tienen más fuerza, y que siguen vivos y presentes. Ojalá no sea así. Si la única salida viable es el camino del diálogo y las negociaciones, el gobierno del presidente Petro, con el liderazgo de Vera Grabe e Iván Cepeda y el ELN, deberían hacer lo posible por volver a una mesa. No hay más alternativa, si lo que se busca es la paz.
- Los Verdaderos Motivos del Plan del Golpe
Por: Guillermo Linero Montes Luego de la ya resabida noticia -publicada en el periódico español El País- acerca de un plan para tumbar al presidente Gustavo Petro, no hay que hacer un esfuerzo imaginativo -de escritor o cineasta- para luego de juntar las escenas del complot y la traza de los personajes mentados, concluir que detrás de semejante acto de traición a la patria, están las extremas derechas de Colombia y de Estados Unidos. De hecho, aunque se diga que el golpe estaba siendo orquestado por Álvaro Leyva, lo más seguro es que, tal y como lo ha insinuado el ministro de justicia, el excanciller apenas sea un simple títere de esa alianza política con verdadero músculo de poder. Tampoco hay que ser historiador para advertir, en esta intentona golpista, las mismas tácticas aplicadas por los Estados Unidos en Latinoamérica al promover el derrocamiento sistemático de presidentes elegidos democráticamente. Ni hay que ser politólogo ni abogado, para concluir -luego de reparar esos hechos e indicios publicitados (viajes, reuniones, fotos y declaraciones) que las derechas colombiana y americana están detrás y al frente del mentado plan golpista. Pero, ¿por qué los americanos solo tumban gobernantes de izquierda? La respuesta es insólita: porque los izquierdistas buscan eliminar la pobreza y ello conlleva la redistribución de las riquezas. La historia de traficantes de esclavos y la práctica del capitalismo salvaje, han hecho de los norteamericanos una suerte de aporofóbicos naturales, aunque necesiten a los pobres para que realicen los trabajos pesados o desagradables. Al principio del siglo XX, por ejemplo, consideraban a los países latinos como sus patios traseros (las repúblicas bananeras) y por eso decidían por sus gobernantes. Igual hicieron durante la guerra fría, al empeñarse con celo de imperialistas a impedir que los países latinos se autodeterminaran adoptando modelos económicos distintos al capitalismo. Y hoy, en tiempos de la conciencia geopolítica, quieren seguir moldeándolos a su antojo, diseñándoles las estrategias militares y económicas y, sobre todo, decidiendo por sus gobernantes; aunque nunca en favor de estos países, sino en función de sus propias motivaciones y objetivos. Por ello, en el relato del develado intento de golpe al presidente Gustavo Petro, casa que haya congresistas norteamericanos interesados en que este ocurra. Por su lado, acá en Colombia, los opositores intolerantes de este primer gobierno de izquierda (me refiero a los empresarios comprometidos con el régimen, a los políticos corruptos y a los periodistas inescrupulosos), no solo desean derrocar al presidente fundados en el odio que les suscita; sino, además, y esto es lo más delicado, necesitan tomarse el poder antes de las elecciones, pues ya tienen por seguro que en franca lid no conseguirán retomarlo y es muy previsible imaginar al pueblo volcándose en favor del petrismo. Esa es la única verdad visualizada con angustia por los golpistas y la razón por la que ya no temen únicamente al presidente, sino también a la izquierda progresista que los derrotará en las urnas. En tal contexto, y ya agotadas las fórmulas del golpe blando (las noticias falsas, el ataque moral, la destrucción de la familia y las guerras jurídicas) es bastante posible que estén fraguando un golpe fuerte. Los golpes fuertes son tan rápidos y violentos , que para concretarlos no es posible prescindir de los militares. De hecho, previendo que el ejército colombiano no será desleal a su jefe supremo, los golfistas ya adelantaban conversaciones con las fuerzas armadas del ELN y del Clan del Golfo. Con todo, fuera lo que fuere, al pueblo ya no podrán quitarle el poder, y de intentarlo, tal vez podría pasarles lo que en la fábula de Esopo le pasó al protagonista de “El perro y su reflejo”: quedar mojados y sin el hueso.












